Cristo el Dios que predicamos Romanos 9:1-5 |
Introducción: Pablo viene de enfatizar la seguridad de la salvación en Cristo y en la certeza de que nada puede separarnos del amor de Dios. Romanos 8:33-39, refuerza esta verdad al declarar que si Dios está con nosotros, nadie puede acusarnos ni condenarnos, ya que Él mismo nos ha justificado a través de Cristo, quien murió, resucitó y ahora intercede por nosotros.
Las preguntas retóricas de Pablo destacan que ninguna acusación prosperará porque Cristo ya pagó el precio del pecado. Además, no hay condenación para los que están en Cristo, pues su muerte y resurrección garantizan la justificación y la victoria sobre el pecado y la muerte.
Pablo también afirma que ninguna circunstancia adversa, como tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada, puede separarnos del amor de Cristo. Más aún, ni la muerte, la vida, poderes espirituales, lo presente o lo futuro pueden romper nuestra relación con Dios. La expresión "más que vencedores" subraya que no solo sobrevivimos a las pruebas, sino que las enfrentamos con la certeza de la victoria en Cristo.
Por otro lado, los capítulos 9 al 11 de Romanos abordan el tema de la soberana elección de Dios, destacando que, aunque muchos israelitas rechazaron al Mesías, la Palabra de Dios no ha fallado (Rom. 9:6). A pesar de que la caída temporal de Israel pudiera parecer una contradicción a la fidelidad de Dios, Pablo afirma que el plan de Dios permanece inmutable. La salvación nunca ha sido por linaje humano, sino por gracia, mediante la fe en Cristo, y está dirigida al verdadero Israel, aquel que es circuncidado en el corazón (Rom. 2:28-29).
Desarrollo:
Vs. 1-4a. El amor por los perdidos
1 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en (guiada por) el Espíritu Santo,
Verdad digo en Cristo, no miento. Pablo quiere dejar claro que lo que va a expresar no es una exageración emocional, sino un sentimiento sincero y verdadero. Al usar la frase “en Cristo”, Pablo está apelando a la verdad y a la autoridad de su relación con Jesús, dejando en claro que su conciencia está alineada con la voluntad de Cristo.
Y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo. Pablo menciona que su conciencia está bajo la influencia y guía del Espíritu Santo.
La palabra “conciencia” viene de la palabra griega Strong 4893 <syneidēsis>, que significa “conocimiento moral conjunto”. Pablo está diciendo que, bajo la dirección del Espíritu Santo, tiene una certeza moral sobre su sentir.
Aplicación práctica: Como Pablo, debemos asegurarnos de que nuestras palabras y emociones estén alineadas con la verdad de Cristo.
2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
El dolor de Pablo se debía al rechazo de los israelitas hacia el Mesías, quien es el único mediador entre Dios y los hombres, y el único medio de salvación como dice 1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, Pablo oraba a Dios por la salvación de Israel como vemos en Romanos 10:1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.
Pablo no sentía un pesar superficial; sino un dolor profundo y constante. La palabra “tristeza” viene de la palabra griega Strong 3077 <lupé> (Strong #3077), que denota un dolor o angustia intensa. Este sufrimiento refleja su amor genuino por su pueblo y su preocupación por su condición espiritual, de manera semejante a como Moisés intercedió por el pueblo en el monte Sinaí como dice Éxodo 32:31-32 31Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.
3 Porque deseara yo mismo ser anatema (maldecido), separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes (familiares) según la carne;
4a que son israelitas …
Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo. Pablo hace una declaración impactante. La palabra “anatema” viene de la palabra griega Strong 331 <anáthema>, que significa algo consagrado a destrucción o maldición, apartado de la presencia de Dios.
Pablo estaría dispuesto a perder su propia salvación si eso significara que sus compatriotas fueran salvos. Esta declaración no significa que Pablo crea que realmente puede perder su salvación o intercambiarla por la de otros, sino que es una expresión de su amor desinteresado y disposición al sacrificio.
Por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas. Aunque Pablo fue designado por Dios como apóstol a los gentiles, no ha olvidado su origen judío y mantiene un fuerte deseo por la salvación de su gente, los israelitas. Esto refleja el amor de Cristo, quien también lloró por Jerusalén como se relata en Mateo 23:37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
Aplicación práctica: Como Pablo, debemos tener compasión por los perdidos, Pablo tenía un gran dolor por aquellos que no han recibido a Cristo. Debemos orar y trabajar para que más personas conozcan la verdad del Evangelio. Jesús enseñó que toda la ley de Dios y los profetas se resumen en dos grandes mandamientos: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente; y amar al prójimo como a uno mismo (Mt. 22:36-40) y que mejor forma de amarlos que presentándoles el Evangelio de salvación.
Vs. 4b-5. Los privilegios de Israel
4b … de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;
5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne (la naturaleza humana), vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
Pablo continúa resaltando los privilegios espirituales únicos que Dios le otorgó como Su pueblo elegido.
De los cuales son la adopción. Dios adoptó a Israel como Su pueblo especial. En el Antiguo Testamento, Dios se refiere a Israel como Su hijo primogénito, como dice en Éxodo 4:22 Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito, y los adoptó para ser testigos de Dios ante todas las naciones (Is. 43:1-12).
La gloria. La gloria de Dios es la manifestación visible de Dios con su pueblo, lo hizo en la nube de día y el fuego noche durante el Éxodo como muestra Éxodo 24:16-17 16Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. 17Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Esta presencia gloriosa también se reveló en el Tabernáculo y el Templo.
El pacto. Son los acuerdos unilaterales establecidos por Dios con su pueblo, como el que hizo con Abraham y su descendencia (Gn. 15, 17), con Moisés (Éx. 19), con David (2 Sam. 7:8-16), y el nuevo pacto con Israel y Judá (Jer. 31:31-34).
La promulgación de la ley. El conocimiento de las ordenanzas y mandamientos de Dios (Éx. 20), que recibieron en el Sinaí, donde Dios reveló Su carácter y Su voluntad.
El culto. Sistema ceremonial y de sacrificios ordenado por Dios (Lev. 1-7), como el de la expiación temporal de los pecados que está en Levítico 4:35 Y le quitará toda su grosura, como fue quitada la grosura del sacrificio de paz, y el sacerdote la hará arder en el altar sobre la ofrenda encendida a Jehová; y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado, que apuntaban a cumplimento permanente en Cristo.
Y las promesas. Especialmente las promesas de redención, salvación y un futuro glorioso a través del Mesías redentor, hecha desde Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar, anunciado en Malaquías 3:1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos, y cumplida en Jesucristo como Pedro les dijo en Hechos 2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
De quienes son los patriarcas. Abraham, Isaac y Jacob, a quienes recibieron directamente las promesas de Dios (Gn. 12:1-3; 26:2-5; 28:13-15) y a quienes Dios usó para formar su pueblo de fe.
Y de los cuales, según la carne, vino Cristo. Lo más grande que recibió Israel fue que de ellos, “según la carne”, vino Jesucristo. Jesús nació de la descendencia de Abraham, Isaac, Jacob, y David (Mt. 1:1-17).
El cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. Aunque Cristo vino de Israel humanamente, Pablo con estas palabras declara Su divinidad afirmando que Cristo no solo es hombre, sino también Dios eterno y soberano.
Aplicación práctica: Así como Israel recibió grandes privilegios, nosotros como creyentes también tenemos el inmenso privilegio de conocer a Dios a través de Su Palabra y Su Espíritu, privilegio que debemos valorar y aprovechar.
Conclusión: Clamar al Señor por la salvación de aquellos que aún viven en oscuridad espiritual, confiando en el propósito soberano de Dios y en la certeza de sus promesas reveladas en su Palabra.