Jesús en la Promesa a Abraham
Hechos 7:1-8
Objetivo: Ver a Cristo como la Simiente prometida en quien se cumplen las promesas de Dios a Abraham.
Versículo para atesorar: “Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.” Hechos 7:5
Introducción: Lucas relató una iglesia que crece, enfrenta necesidades internas y responde con orden espiritual. Los apóstoles priorizan la oración y la Palabra, mientras se eligen siervos llenos del Espíritu. La Palabra se multiplica, Esteban resplandece con gracia y sabiduría, y la oposición no puede vencer la verdad.
Desarrollo:
Vv. 1-3. Dios llama y promete
1 El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? (¿Son ciertas estas acusaciones?)
El sumo sacerdote representa la autoridad religiosa del concilio. La pregunta “¿Es esto así?” se refiere a las cuatro acusaciones presentadas por los testigos falsos: blasfemar contra Dios, contra Moisés (Hechos 6:11), contra la Ley de Moisés y contra el Templo (Hechos 6:14).
Esteban está siendo acusado de blasfemia, pero su respuesta mostrará que él no está contra Dios, Moisés, la ley ni el templo. Al contrario, entiende mejor que sus acusadores la historia redentora de Dios.
2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd (escúchenme): El Dios de la gloria (Nuestro glorioso Dios se le) apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase (se fuera a vivir) en Harán,
Y él dijo. Esteban se dirige al concilio con respeto. Aunque lo han acusado falsamente, no los trata con desprecio. Les habla como parte del pueblo de Israel: “hermanos y padres”, padres en el sentido de autoridad.
Varones hermanos y padres, oíd. Esteban no comienza defendiendo su reputación personal. Llama al concilio a escuchar la obra de Dios en la historia. Su defensa será bíblica y teológica.
El Dios de la gloria. Lejos de blasfemar contra Dios, Esteban comienza su defensa exaltándolo como "el Dios de la gloria".
Apareció a nuestro padre Abraham. Esteban llama a Abraham “nuestro padre”, mostrando que él no está contra Israel. Él se identifica con la historia del pueblo de Dios. Pero al mismo tiempo, muestra que la historia de Israel comenzó por iniciativa de Dios, no por mérito humano.
Abraham no buscó primero a Dios. Dios apareció a Abraham. Dios tomó la iniciativa.
Estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán. Esteban señala que Dios llamó a Abraham cuando todavía estaba en Mesopotamia, una tierra pagana. De esta manera demuestra que la presencia y la actividad de Dios nunca estuvieron limitadas a la tierra de Israel ni al Templo.
3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela (parientes), y ven a la tierra que yo te mostraré.
Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela. Esteban está citando Génesis 12:1-3 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
El llamado de Dios implicó separación. Abraham debía dejar tierra, parentela y seguridad visible. La fe verdadera responde al llamado de Dios aun cuando no ve todo el camino, como vemos en Hebreos 11:8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
Y ven a la tierra que yo te mostraré. Dios llama y Dios muestra. Abraham no determina su propio destino espiritual. Dios dirige su camino.
Más adelante Dios le hizo la promesa a Abraham, probablemente en la tierra de Canaán, después de que Abraham ya había salido de Harán, de Génesis 15:1-6 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará este, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.
La promesa a Abraham encuentra su cumplimiento final en Cristo. Pablo enseña que la simiente prometida apunta finalmente a Cristo en Gálatas 3:16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Cristo es el cumplimiento mayor de la promesa dada a Abraham. En Él, todas las familias de la tierra son bendecidas.
En Génesis 12, Dios le prometió a Abraham que tendría una descendencia incontable como las estrellas del cielo, en Génesis 15, Dios hizo un pacto unilateral de sangre donde Abraham era el beneficiario de ese pacto, y en Génesis 22:15-18, Dios ratifica ese pacto jurando por sí mismo donde termina diciendo Génesis 22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Pablo toma de referencia para mostrar que la promesa fue hecha en forma singular, no refiriéndose a todos los descendientes de Abraham, sino a un solo de su descendencia, la cual Pablo clarifica que es Cristo.
Y es que es solo en Cristo que son benditas (bendecidas) todas las naciones de la tierra, ya que con su muerte y resurrección a todos los gentiles le da acceso al perdón de pecados y a la gracia de Dios.
Vv. 4-7. Dios guarda la promesa en medio de las pruebas
4 Entonces salió (Abraham) de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.
Abraham respondió al llamado. Su obediencia fue fruto de la fe. No fue una obediencia perfecta en cada detalle, pero sí una respuesta real al mandato de Dios. Dios no solo llamó a Abraham, también lo llevó. Esto muestra la fidelidad de Dios para completar lo que inicia.
5 Y (Sin embargo) no le dio herencia en ella, ni aun para asentar (poner) un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.
Y no le dio herencia en ella. Abraham fue llamado a la tierra, pero no recibió posesión plena de ella durante su vida. Dios lo llamó, pero no le dio inmediatamente lo prometido.
Ni aun para asentar un pie. Esta frase enfatiza que Abraham no tuvo posesión territorial estable. Era peregrino en la tierra prometida, como dice Hebreos 11:9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena...
Pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él. La palabra clave es “pero”. Abraham no tenía posesión visible, pero tenía promesa divina. Para la fe, la promesa de Dios es más segura que la posesión presente.
Cuando él aún no tenía hijo. La promesa incluía tierra y descendencia, pero Abraham todavía no tenía hijo. Esto hace más impresionante la fe de Abraham. Dios prometió descendencia cuando humanamente no había posibilidad visible.
La relación de Abraham con Dios descansaba en la fe en Su promesa y no en la posesión de una tierra o de un templo. Esto mismo explica Pablo en Gálatas 3:17-18 La ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. Es decir, la promesa de Dios a Abraham no dependía de la ley, porque la ley vino mucho después; tampoco dependía del templo, porque el templo aún no existía. Abraham fue sostenido por la promesa de Dios, y esa promesa apuntaba finalmente a Cristo, la Simiente prometida.
6 Y (también) le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre (serían esclavos) y los maltratarían, por cuatrocientos años.
Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena. Dios anunció que la descendencia de Abraham sería extranjera. Esto se cumpliría cuando Israel estuviera en Egipto. Antes de poseer la tierra, el pueblo de Dios pasaría por aflicción.
Y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían. Dios no prometió a Abraham un camino sin sufrimiento. La promesa incluía descendencia, pero también aflicción temporal.
Por cuatrocientos años. Este número resume el período de aflicción anunciado a Abraham, como dice Génesis 15:13-14 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. 14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. La historia de Israel en Egipto no fue accidente. Dios ya la había anunciado.
7 Mas yo juzgaré (castigaré), dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos (esclavos); y después de esto saldrán y me servirán (adorarán) en este lugar.
Mas yo juzgaré, dijo Dios a la nación de la cual serán siervos. Dios no solo anunció la aflicción, también prometió juicio contra la nación opresora. Esto apunta al juicio de Dios sobre Egipto en el Éxodo.
Y después de esto saldrán y me servirán en este lugar. La liberación de Egipto no era solo para que Israel fuera libre políticamente. Era para que sirviera y adorara a Dios, como dice Éxodo 3:12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.
V. 8. El pacto de la circuncisión y la línea mesiánica
8 Y le dio (Dios) el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.
Y le dio el pacto de la circuncisión. Dios estableció la circuncisión como señal externa del pacto con Abraham y su descendencia en Génesis 17:9-14 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto, el Señor ordenó que todo varón fuera circuncidado como señal del pacto, y que esta señal se aplicara al octavo día. Sin embargo, la circuncisión no fue la base de la justificación de Abraham, porque él ya había sido justificado por la fe antes de recibirla. Por eso Pablo explica en Romanos 4:11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso... La señal externa apuntaba a una realidad espiritual más profunda: la necesidad de un corazón apartado para Dios.
Y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Dios cumplió Su promesa de descendencia. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Esta línea preparó el camino para Israel y finalmente para Cristo según la carne. La circuncisión señalaba pertenencia al pacto, pero su cumplimiento espiritual se encuentra en Cristo. Por eso dice Colosenses 2:11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano... En Cristo recibimos la verdadera obra interna que la señal externa anticipaba: un corazón transformado por la gracia de Dios.
Enseñanzas doctrinales principales:
1. Dios no está limitado al templo: El Dios de la gloria apareció a Abraham en Mesopotamia, antes del templo y fuera de la tierra prometida. Su presencia no depende de un edificio.
2. La salvación comienza con la iniciativa de Dios: Abraham no buscó primero a Dios. Dios apareció, habló y llamó soberanamente a Abraham por gracia.
3. La fe verdadera obedece al llamado de Dios: Abraham salió de su tierra porque Dios lo llamó. La obediencia no produce la gracia, pero sí evidencia una fe viva.
4. La fe descansa en la promesa, no en lo visible: Abraham no tenía tierra ni hijo, pero tenía la promesa de Dios. La fe mira la fidelidad de Dios por encima de las circunstancias.
5. Dios gobierna la historia de Su pueblo: La aflicción en Egipto fue anunciada antes de suceder. El sufrimiento del pueblo de Dios nunca está fuera del control soberano del Señor.
6. Dios libera para adoración y servicio: Israel saldría de servidumbre para servir a Dios. La redención bíblica no termina en independencia, sino en adoración obediente.
7. Las señales del pacto no salvan por sí mismas: La circuncisión fue señal del pacto, pero Abraham fue justificado por la fe. Lo externo debe apuntar a una realidad interna.
8. Cristo es el cumplimiento de la promesa a Abraham: La línea de Abraham, Isaac, Jacob y los patriarcas apunta finalmente a Cristo, la Simiente prometida en quien son benditas las naciones.
Conclusión:
Esteban responde al concilio recordando que el Dios de la gloria llamó soberanamente a Abraham fuera de la tierra prometida. Dios le dio promesas antes de tener hijo o herencia, anunció aflicción y liberación, y estableció el pacto que apuntaba finalmente a Cristo, el verdadero Redentor prometido.
Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.
Hechos 7:1-8
Preguntas de observación
¿Qué pregunta hizo el sumo sacerdote a Esteban?
R. “¿Es esto así?”
¿Cómo se dirigió Esteban al concilio?
R. “Varones hermanos y padres, oíd.”
¿Cómo llama Esteban a Dios al comenzar su defensa?
R. “El Dios de la gloria.”
¿A quién apareció Dios?
R. A Abraham.
¿Dónde estaba Abraham cuando Dios se le apareció?
R. En Mesopotamia, antes que morase en Harán.
¿Qué le mandó Dios a Abraham?
R. Salir de su tierra y de su parentela e ir a la tierra que Dios le mostraría.
¿De dónde salió Abraham?
R. De la tierra de los caldeos.
¿Dónde habitó primero?
R. En Harán.
¿Qué hizo Dios después de la muerte del padre de Abraham?
R. Lo trasladó a la tierra en la cual ellos habitaban.
¿Le dio Dios herencia inmediata a Abraham en la tierra?
R. No, ni aun para asentar un pie.
¿Qué le prometió Dios a Abraham?
R. Que le daría la tierra en posesión a él y a su descendencia después de él.
¿Tenía Abraham hijo cuando recibió la promesa?
R. No, aún no tenía hijo.
¿Qué dijo Dios sobre la descendencia de Abraham?
R. Que sería extranjera en tierra ajena, reducida a servidumbre y maltratada por cuatrocientos años.
¿Qué haría Dios con la nación que los esclavizaría?
R. La juzgaría.
¿Qué haría la descendencia después de salir?
R. Serviría a Dios en ese lugar.
¿Qué pacto le dio Dios a Abraham?
R. El pacto de la circuncisión.
¿A quién engendró Abraham?
R. A Isaac.
¿A quién engendró Isaac?
R. A Jacob.
¿A quiénes engendró Jacob?
R. A los doce patriarcas.
Preguntas de interpretación
¿Por qué es importante que Dios apareciera a Abraham en Mesopotamia?
R. Porque muestra que la gloria y la presencia de Dios no estaban limitadas al templo ni a la tierra de Israel.
¿Qué enseña el llamado de Abraham sobre la iniciativa de Dios?
R. Que Dios toma la iniciativa en Su gracia, llamando soberanamente a Su pueblo.
¿Qué enseña Abraham al salir de su tierra?
R. Que la fe verdadera responde al llamado de Dios con obediencia.
¿Por qué es importante que Abraham no recibiera herencia inmediata?
R. Porque muestra que la fe descansa en la promesa de Dios, no en lo que ve.
¿Qué enseña la aflicción anunciada a la descendencia de Abraham?
R. Que Dios gobierna la historia de Su pueblo aun en medio del sufrimiento.
¿Qué significa que Dios juzgaría a la nación opresora?
R. Que Dios es justo y no ignora la maldad contra Su pueblo.
¿Para qué sería liberada la descendencia de Abraham?
R. Para servir y adorar a Dios.
¿Qué nos enseña el pacto de la circuncisión?
R. Que Dios estableció una señal externa del pacto, pero la salvación siempre depende de la fe y la gracia de Dios.
¿Cómo apunta este pasaje a Cristo?
R. La descendencia de Abraham culmina en Cristo, la Simiente prometida en quien se cumplen las promesas de Dios.