lunes, 23 de febrero de 2026

Salmo 119:153-160 Mi Causa

 


Mi Causa

Salmo 119:153-160


Objetivo: Servir a la causa del Evangelio, resistiendo el sutil engaño de la religión, conforme a la verdad completa.


Versículo para atesorar:La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia.Salmo 119:160


Introducción: En esta vigésima estrofa del Salmo 119, marcada por la letra hebrea Resh (ר), el salmista clama desde una profunda tensión emocional. Rodeado de enemigos, ancla su esperanza estratégica en la fidelidad de la Palabra. Su súplica no es un ruego pasivo, sino una apelación al Juez Soberano frente a la impiedad y el engaño.


V. 153. “Mira mi aflicción (sufrimiento), y líbrame, porque de tu ley (instrucciones) no me he olvidado.”


Mira mi aflicción. La palabra ‘aflicción’ viene del hebreo <‘oni> (Strong H6060), que significa Aflicción, miseria, humillación, sufrimiento bajo carga. El salmista está pidiendo que Dios lo considere, que lo tome en cuenta con intención de actuar. Esta petición de que Dios “mire” encaja con el patrón bíblico como vemos en Éxodo 3:7-8 7Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.


El siervo no dice “mira lo malos que son ellos”, sino “mira mi aflicción”. Está llevando su dolor a Dios como tribunal final. La aflicción revela a quién consideramos realmente soberano.


Y líbrame. La palabra ‘líbrame’ viene del hebreo <chalats> (Stronh H2502), que significa rescatar, sacar, arrancar de peligro, liberar con fuerza, que habla de un rescate, salida real, no solo consuelo emocional.


La liberación suprema está en Cristo, quien nos libra de la ira venidera como dice 1 Tesalonicenses 1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.


Hay personas que quieren que Dios los libre de la ansiedad, pero sin cambiar su obediencia. Si decimos “Señor líbrame” pero nos quedamos abrazando lo que nos destruye, no estamos realmente orando, estamos tratando de manipular a Dios.


Porque de tu ley no me he olvidado. El salmista pide liberación, pero no negocia santidad, su vida está anclada en tu verdad, no se ha soltado de la voluntad de Dios.


En toda la Escritura, olvidar la ley de Dios no es un fallo de memoria, es dejar de obedecerle como vemos en Jueces 3:7 Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera.


Por eso Jesús dijo en Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. Muchas aflicciones se agravan porque nos olvidamos de la Palabra de Dios, quizá no en leerla, sino practicarla, en las decisiones cotidianas: relaciones, dinero, hábitos, lengua, orgullo. Si nuestra Biblia está “abierta” pero nuestra vida está cerrada a la obediencia, no esperemos paz estable.


V. 154. “Defiende mi causa, y redímeme (rescátame); vivifícame con tu palabra (promesa).”

El salmista no solo pide que Dios “lo libere”, pide que Dios tome el caso, lo rescate, y luego lo reviva por medio de la Palabra.


Defiende mi causa. El salmista sabe que su esperanza no está en fuerza personal sino en un Dios que interviene como Redentor, por lo que se presenta como alguien que está siendo oprimido o acusado, y le dice a Dios: tú eres mi abogado y mi juez justo, como dice el Salmo 140:12 Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados.


Si ponemos nuestro caso ante Dios, debemos aceptar Su veredicto, quizá Dios muestra que nosotros somos los que estamos mal, ya que puede ser que solo tengamos el orgullo herido, y solo estamos buscando que Dios valide nuestra versión, de ser así, la justicia de Dios será que nos corrija.


Y redímeme. ‘Redímeme’ es más que “ayúdame”, viene de la palabra hebrea <ga’al> (Strong H1350), que significa redimir, rescatar como pariente-redentor, reclamar lo que pertenece. Es pagar el precio, liberar de una esclavitud o peligro.


Dios siempre ha sido el redentor de Su pueblo, como dice Éxodo 6:6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;


En Cristo se cumple de manera plena esa redención, como dice Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.


Vivifícame con tu palabra. La vida espiritual se sostiene por la Palabra, y mucho mas cuando se pasa por aflicción, como dijo el salmista en el Salmo 119:50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.


El siervo de Dios sabe que no hay energía espiritual sin disciplina bíblica. Dios revive al siervo por los medios que dio a Su pueblo: Escritura, oración, obediencia, comunión.


V. 155. “Lejos está de los impíos (malvados) la salvación, porque no buscan tus estatutos.”

El salmista hace una declaración, como un diagnóstico espiritual: no todo el mundo está “en proceso” hacia Dios.


Lejos está de los impíos la salvación. “Impíos” no es “personas imperfectas”, sino que describe aquellos que viven sin reverencia a Dios, sin temor de Dios, sin someterse a Él, incluso actuando en contra de Dios.


Porque no buscan tus estatutos. Esa impiedad se manifiesta en una ausencia de búsqueda de la voluntad de Dios. El rechazo de los estatutos de Dios evidencia el corazón: si no quieren la autoridad de Dios, tampoco quieren al Dios que salva, hacen lo contrario a lo que Jesús dijo que hiciéramos en Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.


V. 156. “Muchas (Grandes) son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame (dame vida) conforme a tus juicios.”

El salmista junta dos cosas que son verdad al mismo tiempo. El Dios bíblico es misericordioso y justo a la vez.


Muchas son tus misericordias, oh Jehová. Misericordias expresa ternura profunda y una acción compasiva. Es el amor leal de Dios actuando a favor del necesitado. El salmista está en aflicción y persecución, pero no comienza describiendo su problema. Comienza describiendo el carácter de Dios. Esa es madurez espiritual.


Vivifícame conforme a tus juicios. El salmista pide vida “conforme” a los juicios de Dios, es decir, alineado a Su veredicto y Su estándar.


“Juicios” en Salmo 119 suele referirse a los dictámenes justos de Dios, Sus decisiones y Su Palabra como norma. Entonces el salmista está diciendo: “Señor, dame vida, pero no a mi manera. A tu manera, bajo tu verdad.”


Estos atributos de Dios de misericordia y justicia se ven conviviendo en Éxodo 34:6-7 6Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; 7que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, vemos como la misericordia de Dios jamás cancela Su justicia, la satisface y la exalta.


V. 157. “Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, mas de tus testimonios no me he apartado.”

La oposición es real, numerosa, y aun así el salmista se mantiene firme en la Palabra.


Muchos son mis perseguidores y mis enemigos.Perseguidores’ viene de la palabra hebrea <radaf> (Strong H7291), que significa perseguir, acosar, ir tras alguien con hostilidad. Por lo que esta persecución en la que se encuentra el salmista, es hostilidad activa, presión sostenida.


En la Escritura, el siervo de Dios puede tener enemigos por dos razones:


  1. Por vivir en un mundo caído, como dice el Salmo 37:12-14 12Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes; 13El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. 14Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder.


  1. Por fidelidad a Dios, que provoca resistencia, como dijo Jesús en Juan 15:18-20 18Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. 20Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.


El siervo de Dios no se sorprende de tener enemigos. La sorpresa moderna es creer que el cristiano fiel será aplaudido. No. La fidelidad a Dios trae fricción.


Mas de tus testimonios no me he apartado. El salmista persevera en los testimonios de Dios. No se trata solo de “seguir creyendo”, sino de seguir obedeciendo. Pudiera haberse apartado por presión familiar, cultural o económica, pero permanece.


“Testimonios” en Salmo 119 apunta a lo que Dios ha declarado acerca de sí mismo y su voluntad. Es “Dios dando testimonio” de la verdad.


Permanecer en la Palabra es marca del verdadero siervo de Dios, como dice Juan 8:31-32 31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.


V. 158. “Veía a los prevaricadores (traidores), y me disgustaba, porque no guardaban tus palabras.”

AL salmista le duele lo que ofende a Dios y destruye al prójimo.


Veía a los prevaricadores. Prevaricadores’ viene del hebreo <boged> (Strong H898), que significa traidor, desleal, el que actúa con perfidia. No es “débil”, es infiel. El salmista está rodeado de gente que vive una vida corrupta delante de Dios, que puede incluir:

  • Líderes religiosos que se apartan de la verdad
  • Gente que dice “soy del pueblo” pero vive en rebelión


La Escritura describe a los falsos maestros con algunas características:

  • Aquellos que hablan de Dios pero lo niegan con sus obras, como dice Tito 1:16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.
  • Los que tiene apariencia de piedad pero niega su poder, como dice 2 Timoteo 3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita.
  • Los que introducen herejías destructoras y explotan a otros , como son descritos en 2 Pedro 2:1-3 1Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.
  • Aquellos que malvadamente distorsionan el evangelio, a quienes Pablo condenó en Gálatas 1:6-9 6Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.


Y me disgustaba. El salmista no habla de odio al ser humano, o que simplemente “le caen mal”. Ya había dicho que lloraba por lo que no guardaban su ley en el Salmo 119:136 Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley, pero ahora tiene un celo santo, un es dolor por la deshonra a Dios y por el daño que los prevaricadores (traidores) causan a las almas. 


Porque no guardaban tus palabras. El fundamento de su disgusto no es que los “prevaricadores” lo trataran mal, sino que rechazaban la autoridad de Dios. “No guardaban” implica desprecio a la Escritura: decían una cosa, pero vivían como si Dios no hablara.


Jesús mismo fue brutal con la hipocresía religiosa (Mateo 23). Y no fue con “los de afuera”, fue con los líderes. El amor bíblico es amar a Dios y al prójimo lo suficiente como para lamentar lo que los destruye.


V. 159. “Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame (dame vida) conforme a tu misericordia.”

El salmista no se distrae con los prevaricadores, regresa a lo esencial: amor por la Palabra y dependencia de la misericordia. 


Mira, oh Jehová. Otra vez aparece el “mira” como en v. 153. Es una apelación: “Señor, considera mi condición”. Pero aquí el salmista no le muestra solo su aflicción, le muestra su afecto y lealtad.


Que amo tus mandamientos. En la Biblia “amar” a Dios y Su ley implica querer hacer Su voluntad por encima de la propia, como Jesús dijo en Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.


El siervo de Dios no solo ama los beneficios de Dios, ama también Sus mandamientos. 


Vivifícame conforme a tu misericordia. El salmista pide vida basada en la misericordia de Dios, no a sus méritos o su amor por los mandamientos.


Esto mantiene al salmista fuera de dos errores:

  • Legalismo: “Dios me debe porque obedezco”.
  • Libertinaje: “Dios me dará vida aunque ignore Su ley”.


La misericordia bíblica no es permiso para pecar; es el favor inmerecido que sostiene al siervo para obedecer, ya que por la misericordia de Dios no hemos sido consumidos como dice Lamentaciones 3:22-23 22Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.


V. 160. “La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia.”

Aquí el salmista afirma que la Palabra de Dios, tomada en su totalidad, es verdad, y que los juicios de Dios no caducan.


La suma de tu palabra es verdad. “La suma” significa el conjunto, la totalidad, el todo. El salmista no dice “partes de tu palabra”, sino el cuerpo completo de lo que Dios ha dicho.

Esto armoniza con 2 Timoteo 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, y con Jesús afirmando que “la Escritura no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35), así como en Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.


Y eterno es todo juicio de tu justicia. Aquí “juicio” no es solo castigo, es veredicto justo, decisiones de Dios, estándares de lo recto. “Eterno” implica que no cambia, no se actualiza, no se renegocia.


Esto aplasta el relativismo:

Dios no “evoluciona” con la sociedad.

La moral bíblica no se reescribe por presión cultural.

Lo que Dios llama pecado hoy, mañana no se vuelve virtud.

Hebreos 13:8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.


El siervo de Dios entiende que, para proclamar la verdad, debe someterse a todo el consejo de la Escritura: “la suma de tu palabra es verdad”, como Pablo dijo en Hechos 20:26-27 26Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. 


Este versículo es un golpe directo contra dos engaños comunes de los falsos maestros: escoger solo los textos que le gustan, y tratar la verdad como algo flexible.


Conclusión. Servir a la causa del Evangelio exige resistir el engaño religioso mediante la sumisión a la "verdad completa". Al reconocer que la "suma de la palabra es verdad", el siervo halla el fundamento inamovible para resistir el engaño. Solo en la misericordia y justicia de Cristo encontramos la verdadera vivificación.

lunes, 16 de febrero de 2026

Salmo 119:145-152 Mi Clamor

 


Mi Clamor

Salmo 119:145-152


Objetivo: Clamar coherentemente, reconociendo nuestra necesidad, como siervos, de ser librados de nuestra condición, siempre susceptible de ceder ante la persecución de un entorno alejado de la ley de nuestro Señor (Dn. 9:3-19).


Versículo para atesorar:Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos.Salmo 119:145


Introducción: En esta decimonovena estrofa del Salmo 119, marcada por la letra hebrea Cof (ק), el salmista clama con todo su corazón desde la angustia de su condición caída y en medio de persecución y angustia. Busca a Dios de madrugada y en la noche, apoyándose en Su misericordia. Reconociendo que solo el rescate soberano sostiene su obediencia.


V. 145. “Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré (obedeceré) tus estatutos.”

Clamé. Viene de la palabra hebrea <qārā’> (Strong H7121), que significa llamar, invocar, clamar, convocar. Habla de un clamor intenso, pero el énfasis suele estar en invocar a alguien por nombre, dirigir el ruego a Dios. El salmista se derrama delante de Dios.


Con todo mi corazón. Esta es la forma de buscar a Dios es de todo corazón como dice Jeremías 29:13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Dios no se honra con oraciones formales, sino con un corazón rendido. 


Respóndeme, Jehová. El salmista cree que Dios oye y responde. Llama a Dios por Su nombre de pacto: Jehová, el Dios fiel que se compromete con Su pueblo.


Esto refleja confianza en el carácter de Dios, como también la tenía David en el Salmo 34:4 Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores, y en el Salmo 65:2 Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne. Y también refleja humildad: pedir “respóndeme” implica reconocer que no encuentra la salida por él mismo. 


Y guardaré tus estatutos. La oración y la obediencia no compiten, se acompañan. La respuesta de Dios no es para alimentar caprichos, sino para sostener fidelidad. La Biblia enseña esta conexión en Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.


Dios responde y sostiene, y el siervo responde con obediencia. La obediencia es fruto, por eso dice Santiago 1:22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.


Los medios de gracia que Dios ha dado a Sus siervos son: La Palabra, la oración y la iglesia. 


V. 146. “A ti clamé; sálvame, y guardaré (obedeceré) tus testimonios.”

El clamor del salmista se intensifica: primero pidió respuesta, ahora pide rescate.


A ti clamé. El énfasis está en el objeto de la oración: “a ti”. Este clamor es un acto de adoración: reconocer que Dios es el único refugio real. El creyente maduro no esconde su necesidad. La presenta a Dios con fe.


Sálvame. Aquí aparece el ruego por liberación. En los Salmos, “salvar” muchas veces incluye rescate de angustia, persecución, opresión, peligro, y también la realidad espiritual del pecado. En cualquier caso, el punto central es este: solo Dios puede intervenir con poder.


Y guardaré tus testimonios. Otra vez, el salmista une su oración a la obediencia. El salmista no está pidiendo “sálvame para volver a lo mismo”, sino “sálvame para vivir para ti”.


V. 147. “Me anticipé al alba (Me levanté muy temprano), y clamé (e imploré); esperé (confío) en tu palabra.”

El salmista pasa de clamar a velar de madrugada, conectando oración, disciplina espiritual y esperanza en la Palabra.


Me anticipé al alba. La idea es: “me adelanté a la mañana”. El salmista se levanta antes de que amanezca para orar. Esto muestra prioridad: Dios no es “lo que queda” del día, es lo primero.


Un siervo maduro ordena su tiempo alrededor de Dios, como vemos en el Salmo 5:3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré, como Jesús lo hacía y se relata en Marcos 1:35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.


Un siervo maduro, disciplinadamente busca a Dios en oración antes de que el ruido del día lo arrastre.


Y clamé. Viene de la palabra hebrea <tsa‘aq> (Strong H6817), que significa gritar, clamar a voz en cuello, dar voces por auxilio. Habla de un grito de ayuda más “crudo”, típico de alguien en opresión, peligro o angustia urgente. Es el lenguaje de “¡Auxilio!”.


Esperé en tu palabra. ‘Esperé’ viene del hebreo <yachal> (Strong H3176), que tiene el sentido de esperar con confianza, aguardar con paciencia. Es una esperanza que se sostiene porque Dios es fiel.


El salmista no espera en probabilidades, ni en circunstancias, ni en su ánimo. Espera en la Palabra de Dios, su expectativa está anclada en lo que Dios ha dicho, como dijo Pablo en Romanos 15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.


V. 148. “Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche (Me paso las noches en vela), para meditar en tus mandatos.”

La búsqueda de Dios por el salmista no solo es temprano, también es durante la noche, mostrando una vida ordenada alrededor de la Palabra.


Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche. La imagen es fuerte: no dice solamente “me desvelé”, sino “mis ojos se adelantaron”. Es decir, estaba despierto antes de que llegaran las “vigilias”, las horas de guardia nocturna.


En la antigüedad, la noche se dividía en períodos de guardia. El énfasis es que el salmista usa la noche, cuando todo está callado, para buscar a Dios, como lo hacía David en el Salmo 63:6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche.


Para meditar en tus mandatos. Meditar’ viene del hebreo <siach> (Strong H7878), que significa meditar, reflexionar, conversar internamente, hablar con uno mismo. No es meditación vacía, es llenar la mente con la revelación de Dios, como Dios le dijo a Josué en Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien, y el Salmo 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.


V. 149. “Oye mi voz conforme a tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame (dame vida, ánimo) conforme a tu juicio (justicia).”

La oración del salmista se enfoca en dos fundamentos del carácter de Dios: misericordia y juicio.


Oye mi voz conforme a tu misericordia. Misericordia’ viene del hebreo <chesed> (Strong H2617) que significa amor leal, bondad del pacto, misericordia fiel. Se refiere a la fidelidad comprometida de Dios hacia Su pueblo. El salmista pide ser escuchado, pero no dice “oye mi voz porque lo merezco”, sino “conforme a tu misericordia”.


El siervo ora apoyado en el pacto y en la gracia, no en su obras o méritos propios, como dice el Salmo 13:5 Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación.


Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio. Aquí el salmista pide vida, renovación, fortaleza interior. En Salmo 119, “vivifícame” aparece varias veces, mostrando que la obediencia requiere energía espiritual que viene de Dios. ‘Juicio’ en Salmo 119 normalmente se traduce del hebreo <mishpat> (Strong H4941), que significa juicio, veredicto, decreto justo, decisión conforme a justicia. En este contexto, apunta a los justos dictámenes de Dios, Su forma recta de gobernar y ordenar la vida.


El siervo de Dios maduro pide vida no “conforme a sus emociones”, sino conforme a la justicia y sabiduría de Dios. Quiere ser restaurado de una manera que esté alineada con la verdad.


V. 150. “Se acercaron a la (con) maldad los que me persiguen; se alejaron de tu ley.”

El salmista explica parte del peso que lo lleva a clamar: la persecución. Pero no describe solo el ataque humano; describe su raíz espiritual: gente que se acerca a la maldad porque se aleja de la ley de Dios.


Se acercaron a la maldad los que me persiguen. Maldad’ viene del hebreo <zimmah> (Strong H2154), con el sentido de maldad, plan perverso, intriga, conducta depravada.

No es una “falla menor”, sino una inclinación deliberada hacia lo torcido.



Esa persecución no es solo que “me caen mal” o “piensan distinto”. Es un conflicto moral y espiritual: la persecución suele brotar de corazones que aman la oscuridad, como Jesús lo explicó en Juan 3:19-20 19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.


Se alejaron de tu ley. Aquí está la causa: se apartaron de la ley de Dios. El salmista no explica la persecución solo con sociología o simple conducta humana; la explica teológicamente: cuando el hombre se separa de la Palabra, pierde el freno moral y se vuelve enemigo de la verdad, como dice Romanos 8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.


V. 151. “Cercano estás tú, oh Jehová, y todos tus mandamientos son verdad.”

El salmista contrasta dos cercanías: Ellos se acercan a la maldad; Dios está cercano al siervo.


Cercano estás tú, oh Jehová. El salmista afirma una realidad espiritual: Dios no está distante, no está ausente, no está indiferente. “Cercano” aquí no es sentimentalismo; es una convicción de fe basada en el carácter de Dios y su pacto, como dijo David en el Salmo 34:18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu; así como Santiago 4:8a Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros...


Cuando el enemigo se acerca, el siervo de Dios debe recordar que: “El Señor está más cerca”.


Y todos tus mandamientos son verdad. La cercanía de Dios no se apoya en sentimientos, sino en una base objetiva: Su Palabra es verdad, como dijo Jesús en Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad; y el mismo salmista dirá más adelante en el salmo 119:160a La suma de tu palabra es verdad…


V. 152. “Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, que para siempre los has establecido.”

El salmista añade algo más: esa verdad no es reciente ni temporal. Él la conoce “hace ya tiempo” y sabe que Dios la ha establecido “para siempre”.


Hace ya mucho que he entendido tus testimonios. El salmista habla de una convicción probada con el paso del tiempo. “He entendido” implica discernimiento espiritual, aprendizaje real, una certeza que ha sido examinada en vida, dolor y obediencia. No es solo información; es conocimiento vivido, como había dicho anteriormente en el Salmo 119:99-100 99Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación. 100Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos.


Que para siempre los has establecido. Esta es una declaración de permanencia. Dios no improvisa ni cambia de opinión. Sus testimonios están “establecidos” como fundamento firme. La cultura se mueve, las modas cambian, los perseguidores se acercan, pero la Palabra permanece, como dijo en el Salmo 119:89 Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos, y como dijo Jesús en Mateo 24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.


Conclusión. Reconocer nuestra condición del hombre —necesitado y frágil con depravación que nos hace vulnerables— exige una disciplina espiritual rigurosa. Debemos clamar con coherencia, rindiendo nuestra insuficiencia ante decretos inmutables y confiando en que la Palabra establecida es el único refugio seguro. 

Salmo 119:153-160 Mi Causa

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