La responsabilidad tras la revelación
Hechos 9:1-19
Objetivo: Comprender que cuando Jesucristo se revela a nuestra vida, no basta con conocer quién es; debemos responder a su revelación con fe, obediencia y disposición para hacer su voluntad, aun cuando implique padecer por su nombre.
Versículo para atesorar: “Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.” Hechos 9:5-6
Introducción: Dios preparó providencialmente el encuentro entre Felipe y el Eunuco para que Su Palabra sea anunciada, mostrando que Jesucristo es el cumplimiento de las Escrituras y el Salvador en quien debemos creer para recibir la vida eterna.
Desarrollo:
Vv. 1-2. Un corazón engañado
1 Saulo, respirando aún (pronunciaba) amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,
Saulo era judío, fariseo y profundamente celoso de las tradiciones de sus padres. Posteriormente, él mismo describirá su pasado en Filipenses 3:5-6 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Desde su perspectiva, Saulo estaba defendiendo la verdadera religión. Pero en realidad estaba luchando contra Jesucristo.
La expresión “respirando aún amenazas y muerte” describe una actitud persistente de hostilidad.
Saulo no perseguía a los cristianos ocasionalmente. Su vida estaba dominada por el propósito de detenerlos.
2 y le pidió cartas (de autorización) para las sinagogas de Damasco, a fin de que (para que cooperaran) si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.
Y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco. Saulo buscó autorización del sumo sacerdote para perseguir a los creyentes fuera de Jerusalén. Damasco estaba situada en Siria, aproximadamente a 220-250 kilómetros de Jerusalén.
Esto demuestra que la persecución se estaba extendiendo más allá de Jerusalén. Las cartas estaban dirigidas a las sinagogas de Damasco. Probablemente tenían la función de solicitar cooperación de las autoridades judías locales. El texto expresa la intención de Saulo de llevar presos a Jerusalén a los seguidores de Jesús.
A fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Antes de que el término “cristianos” apareciera en Hechos 11:26, Lucas ya identifica a los seguidores de Jesús como personas pertenecientes a “este Camino”. Esta expresión probablemente describía su fe y su nueva manera de vivir siguiendo a Jesucristo. También recuerda las palabras de Jesús en Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
El corazón engañado de Saulo le hacía pensar que era su deber actuar contra el nombre de Jesús, no solo encarcelando enfurecido a hombres y a mujeres por causa de Cristo, sino dando su voto para matarlos y hasta forzándolos a blasfemar (Hech. 26:9-11; 22:4-5).
Vv. 3-9. Un corazón quebrantado
3 Mas yendo por el camino , aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;
Saulo se acercaba a Damasco convencido de que estaba haciendo lo correcto. Pero Jesús interrumpió su camino. En Hechos 26:13, Pablo explica que aquella luz era más resplandeciente que el sol. Fue un encuentro extraordinario con Jesucristo resucitado.
Observemos quién inicia el encuentro. Saulo no buscaba a Cristo. No estaba arrepentido. No iba camino a una reunión cristiana. Iba a perseguir a la iglesia. Cristo salió a su encuentro cuando Saulo todavía era Su enemigo. Esto ilustra poderosamente lo que Pablo enseñaría después en Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
La gracia divina no fue una recompensa a los méritos de Saulo, sino una intervención soberana de Cristo que transformó su vida.
4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Jesús no le pregunta: “¿Por qué persigues a mis discípulos?”. Le pregunta: “¿Por qué me persigues?”
Saulo había perseguido a Esteban y a otros cristianos. Pero Jesús se identifica personalmente con Su iglesia. Esto revela la unión profunda entre Cristo y los creyentes como dice 1 Corintios 12:27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
La iglesia es el cuerpo de Cristo, unido espiritualmente a Él. Por eso, perseguir a los discípulos por pertenecer a Jesús es perseguir al mismo Cristo.
5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Saulo reconoce que está frente a una autoridad celestial, aunque todavía necesita saber quién le habla. La respuesta cambia completamente su comprensión de Dios y de Jesús.
Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Esta declaración destruye las convicciones equivocadas de Saulo. Él pensaba que Jesús era un falso Mesías cuya muerte demostraba que Dios lo había rechazado. Pero ahora descubre que Jesús está vivo, glorificado y reinando.
El Jesús que Saulo consideraba muerto es el Señor resucitado que lo confronta desde el cielo. Esta revelación transforma radicalmente su interpretación de las Escrituras. A partir de ese momento, Saulo deberá reconocer que Jesús es el cumplimiento de las promesas hechas a Israel.
Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Esta frase describe la acción de un animal que patea contra el instrumento que intenta dirigirlo, provocándose mayor dolor. La expresión era conocida en el mundo antiguo. Aplicada a Saulo, comunica la inutilidad de resistirse al Señor.
El aguijón era una vara con una punta utilizada para dirigir a los bueyes. Cuando un animal se resistía y pateaba contra ella, terminaba lastimándose a sí mismo.
6 Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? La revelación de Jesucristo demanda una respuesta. No basta con reconocer quién es Jesús; conocerle verdaderamente implica responder con fe, obediencia y disposición para hacer su voluntad. Saulo comprendió que encontrarse con Cristo significaba someter su vida a su señorío.
Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Hasta ese momento, él había decidido qué haría con los discípulos. Ahora debe escuchar lo que Jesús quiere hacer con él.
7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos (asustados, mudos), oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.
Los acompañantes de Saulo presenciaron algo extraordinario, aunque no recibieron la revelación de la misma manera que él. En Hechos 22:9 Pablo explica que sus acompañantes vieron la luz, pero no comprendieron la voz de aquel que le hablaba. La diferencia entre los relatos puede comprenderse distinguiendo entre percibir un sonido y entender el mensaje pronunciado.
8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie (estaba ciego); así que, (sus acompañantes) llevándole por la mano, le metieron en Damasco,
Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie. Saulo había tenido vista física durante toda su vida, pero estaba espiritualmente ciego respecto a Jesucristo. Ahora queda temporalmente ciego, precisamente después de haber encontrado al Señor. Esta relación entre ceguera física y espiritual es una aplicación ilustrativa del relato, no una afirmación explícita de Lucas.
Así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco. El perseguidor que estaba acostumbrado a dirigir a otros ahora necesitaba ser llevado de la mano. Aquel hombre poderoso quedó completamente dependiente de la ayuda de sus compañeros.
9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
El texto no explica todas las razones de su ayuno. Probablemente fueron días de profunda conmoción, oración y reflexión sobre lo sucedido.
El corazón quebrantado de Saulo recibe la instrucción de entrar a Damasco, a donde Saulo se dirige y donde permanece tres días ciego, sin comer y sin beber, pero en oración (Hech. 9:11).
Vv. 10-19. Dos corazones obedientes
10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí (aquí estoy), Señor.
Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías. Este Ananías no debe confundirse con el esposo de Safira mencionado en Hechos 5. Era un discípulo de Jesús que vivía en Damasco. En Hechos 22:12, Pablo lo describe como un hombre piadoso conforme a la ley, con buen testimonio entre los judíos de aquella ciudad.
El Señor decidió utilizar a un discípulo que no era uno de los doce apóstoles para ministrar al hombre que posteriormente sería conocido como el apóstol Pablo.
A quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. La respuesta de Ananías recuerda a otros siervos de Dios que estuvieron dispuestos a escuchar Su llamado.
Isaías respondió de manera semejante en Isaías 6:8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora (está orando),
Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso. La calle Derecha era una vía importante de Damasco, conocida en la antigüedad por atravesar la ciudad. La instrucción incluye detalles precisos: la calle, la casa, el nombre de Saulo y su lugar de procedencia.
Tarso era un centro urbano y cultural importante del mundo grecorromano. Saulo era judío de nacimiento y había recibido formación religiosa en Jerusalén bajo Gamaliel (Hech. 22:3). Pero ninguna de esas credenciales había producido en él el conocimiento salvador de Jesucristo.
Porque he aquí, él ora. El mismo hombre que había respirado amenazas y muerte contra los creyentes ahora estaba orando.
Como fariseo religioso, probablemente acostumbraba orar, la diferencia es que ahora estaba orando después de haber sido confrontado personalmente por Jesucristo resucitado. Su relación con el Señor estaba siendo transformada.
12 y ha visto (le he mostrado) en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
Cristo preparó a ambos hombres. Ananías recibió una visión para ir a buscar a Saulo. Saulo recibió una visión en la que Ananías venía para imponerle las manos y devolverle la vista. Dios estaba preparando soberanamente el encuentro.
Esta coordinación divina recuerda el encuentro de Felipe con el funcionario etíope en Hechos 8.
En ambos casos, Dios dirigió al mensajero y preparó a la persona que recibiría su ministerio.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos (a los creyentes) en Jerusalén;
Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre. Ananías conocía la reputación de Saulo. Su preocupación era comprensible. Saulo era conocido por perseguir a los cristianos y tenía autorización para arrestarlos. Ananías debía acercarse precisamente al hombre del cual los discípulos estaban intentando protegerse.
Cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén. Los cristianos son llamados santos porque pertenecen a Dios y han sido apartados para Él. En el Nuevo Testamento, los santos son aquellos que pertenecen a Jesucristo.
14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender (arrestar) a todos los que invocan tu nombre.
Los cristianos eran conocidos por invocar el nombre del Señor Jesús. Esto demuestra que desde el comienzo de la iglesia, Jesús fue reconocido como Señor y digno de recibir la invocación de Su pueblo. Recordemos las últimas palabras de Esteban en Hechos 7:59 Señor Jesús, recibe mi espíritu.
Saulo había aprobado la muerte de un hombre que invocaba a Jesús. Ahora él mismo tendría que reconocer que Jesús es el Señor.
15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este. Jesús declara que Saulo es un instrumento escogido por Él. Esto significa que el propósito de Saulo no comenzó con una iniciativa humana. Cristo ya había determinado utilizarlo para llevar Su nombre a las naciones.
Pablo posteriormente escribiría en Gálatas 1:15-16 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles...
Para llevar mi nombre en presencia de los gentiles. La misión de Saulo estaría especialmente relacionada con la proclamación del evangelio entre las naciones no judías. Esto forma parte del cumplimiento de Hechos 1:8. El evangelio debía llegar hasta lo último de la tierra. Cristo estaba escogiendo al perseguidor de la iglesia para convertirlo en uno de los principales instrumentos de esa expansión.
Y de reyes, y de los hijos de Israel. Pablo predicaría no solamente a gentiles comunes, sino también ante gobernantes y reyes. Posteriormente lo encontramos anunciando su testimonio ante autoridades como Félix, Festo y Agripa (Hechos 24-26). También continuaría predicando a los judíos. Esto demuestra que su misión apostólica tendría un alcance amplio y que Cristo cumpliría Sus propósitos mediante diferentes circunstancias.
16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer (sufrir) por mi nombre.
Saulo ahora sería llamado a soportar sufrimientos como testigo de Jesucristo. Los sufrimientos de Pablo serían parte de su servicio apostólico, no un castigo expiatorio. En 2 Corintios 11:23-28, Pablo describirá encarcelamientos, azotes, naufragios, peligros y múltiples aflicciones sufridas durante su ministerio.
Ser escogido y utilizado por Dios no significa vivir libre de sufrimiento. Cristo salva gratuitamente, pero también llama a Sus discípulos a seguirlo con fidelidad, incluso cuando obedecer implica padecer, como dice Filipenses 1:29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.
17 Fue entonces Ananías y entró en la casa (donde estaba Saulo), y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas (recobres) la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
Fue entonces Ananías y entró en la casa. Ananías obedeció al Señor. Había expresado sus temores, pero finalmente se sometió a la instrucción recibida. Su obediencia permitió que participara en una de las conversiones más trascendentes de la historia cristiana.
Y poniendo sobre él las manos. La imposición de manos aparece en diversos contextos del Nuevo Testamento. En este pasaje está relacionada con la recuperación de la vista de Saulo y con su llenura del Espíritu Santo.
Dijo: Hermano Saulo. Estas dos palabras son especialmente conmovedoras. Ananías no lo llama perseguidor, enemigo o asesino. Lo llama hermano. El mismo Saulo que había viajado a Damasco para arrestar a los cristianos ahora es recibido como hermano por uno de ellos. Este cambio demuestra el poder reconciliador del evangelio.
El Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Esta llenura del espíritu era una capacitación especial para su futuro testimonio apostólico.
18 Y al momento le cayeron de los ojos como (una especie de) escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.
Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista. Lucas describe una recuperación inmediata de la vista. La expresión “como escamas” indica que algo semejante a escamas cayó de sus ojos. No sabemos con precisión la naturaleza física de aquello.
Lo que sí sabemos es que Saulo recuperó su vista como resultado de la intervención del Señor.
La recuperación de la vista física también ilustra adecuadamente el cambio espiritual de Saulo. El hombre que había estado ciego a la verdad de Cristo ahora reconocía al Señor resucitado. Posteriormente, Pablo describiría su misión como abrir los ojos espirituales de los pecadores para que se conviertan de las tinieblas a la luz como dice Hechos 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
Y levantándose, fue bautizado. Saulo respondió mediante el bautismo. Aquel que había perseguido a los discípulos ahora se identifica públicamente con Jesucristo. Esto resulta especialmente significativo porque la persecución no había terminado. Ser bautizado y reconocido como discípulo significaba identificarse con el mismo grupo que Saulo había intentado destruir. El bautismo no compró su salvación. Fue una respuesta de obediencia a Jesucristo.
Pablo recuerda que Ananías también le habló acerca de invocar el nombre del Señor en Hechos 22:16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.
19 Y habiendo tomado alimento (después comió algo), recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.
Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Durante tres días Saulo no había comido ni bebido. Ahora comienza su recuperación física. Después de recuperar la vista y ser bautizado, también necesitaba alimentarse y recuperar fuerzas.
Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. Aquí encontramos otro cambio extraordinario. Saulo había viajado a Damasco para arrestar a los discípulos. Ahora permanece con ellos. El perseguidor se ha convertido en hermano. La comunión con aquellos creyentes demuestra públicamente el cambio de dirección que había ocurrido en su vida.
Conclusión. La gracia soberana de Jesucristo confrontó a Saulo cuando perseguía a Su iglesia y lo transformó en un instrumento escogido para anunciar el evangelio. Dios utilizó a Ananías para recibirlo como hermano, restaurar su vista y acompañarlo en sus primeros pasos de fe, demostrando que Cristo salva, transforma y llama a servirle con fidelidad.
Enseñanzas doctrinales principales:
1. La salvación comienza con la iniciativa soberana de Dios: Saulo no estaba buscando convertirse al cristianismo. Cristo salió a su encuentro cuando todavía perseguía a Su iglesia.
2. El celo religioso no garantiza la salvación: Saulo era fariseo, conocedor de la ley y celoso de sus tradiciones, pero estaba espiritualmente ciego respecto a Jesús.
3. Jesucristo está vivo y reina soberanamente: El Señor resucitado se apareció a Saulo y le reveló que Él mismo era el objeto de su persecución.
4. Cristo está profundamente unido a Su iglesia: Jesús preguntó «¿Por qué me persigues?», enseñando que los creyentes están unidos espiritualmente a Él.
5. La gracia de Dios puede transformar al peor perseguidor: Saulo pasó de combatir a Cristo a convertirse en un instrumento para anunciar Su nombre.
6. Dios escoge soberanamente instrumentos para Sus propósitos: Cristo declaró que Saulo era un instrumento escogido para llevar Su nombre a las naciones.
7. El llamamiento de Dios incluye obediencia: Saulo tuvo que entrar en Damasco y Ananías tuvo que visitar al perseguidor que temía.
8. La elección divina no elimina el sufrimiento: Cristo anunció que Saulo padecería por Su nombre. Ser utilizado por Dios no garantiza una vida cómoda.
9. Dios utiliza creyentes comunes para cumplir propósitos extraordinarios: Ananías no era uno de los doce apóstoles, pero fue utilizado para recibir y ministrar a Saulo.
10. La conversión verdadera produce una nueva relación con Cristo y Su iglesia: Saulo fue bautizado y comenzó a convivir con aquellos a quienes antes perseguía.
Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.
Hechos 9:1-19
Preguntas de observación
¿Qué seguía haciendo Saulo contra los discípulos del Señor?
R. Respiraba amenazas y muerte contra ellos.
¿Qué solicitó Saulo al sumo sacerdote y con qué propósito?
R. Cartas para las sinagogas de Damasco, con el propósito de llevar presos a Jerusalén a los hombres y mujeres que pertenecieran a este Camino.
¿Qué sucedió cuando Saulo se acercaba a Damasco?
R. Repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo.
¿Qué escuchó Saulo después de caer en tierra?
R. Una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.
¿Quién le dijo Jesús que era y qué estaba haciendo Saulo contra Él?
R. Le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”.
¿Qué le ordenó el Señor a Saulo?
R. Levantarse y entrar en la ciudad, donde se le diría lo que debía hacer.
¿Cómo reaccionaron los hombres que acompañaban a Saulo?
R. Se quedaron atónitos, oyendo la voz, pero sin ver a nadie.
¿En qué condición llegó Saulo a Damasco y cuánto tiempo permaneció así?
R. Llegó sin poder ver y permaneció tres días sin vista, sin comer ni beber.
¿A quién habló el Señor en una visión en Damasco?
R. A un discípulo llamado Ananías.
¿Qué le ordenó el Señor a Ananías?
R. Ir a la calle Derecha, buscar en casa de Judas a Saulo de Tarso e imponerle las manos para que recobrara la vista.
¿Por qué Ananías tenía temor de acercarse a Saulo?
R. Porque había oído cuánto daño había causado a los santos en Jerusalén y sabía que tenía autoridad para prender a quienes invocaban el nombre de Jesús.
¿Cómo describió el Señor a Saulo y para qué lo había escogido?
R. Como un instrumento escogido para llevar Su nombre ante gentiles, reyes e hijos de Israel.
¿Qué le mostraría el Señor a Saulo?
R. Cuánto le sería necesario padecer por Su nombre.
¿Cómo llamó Ananías a Saulo y qué hizo con él?
R. Lo llamó “Hermano Saulo”, le impuso las manos y le anunció que Jesús lo había enviado para que recibiera la vista y fuera lleno del Espíritu Santo.
¿Qué sucedió con Saulo después de que Ananías le impusiera las manos?
R. Le cayeron de los ojos como escamas, recuperó la vista y fue bautizado.
¿Qué hizo Saulo después de recuperar la vista?
R. Tomó alimento, recobró fuerzas y permaneció algunos días con los discípulos de Damasco.
Preguntas de interpretación
¿Qué revela la actitud de Saulo sobre el peligro del celo religioso sin conocimiento verdadero de Cristo?
R. Que una persona puede ser muy religiosa y celosa de sus creencias, pero estar espiritualmente equivocada y oponerse a Dios (Rom. 10:2).
¿Qué nos enseña que Cristo se apareciera a Saulo cuando este todavía perseguía a Su iglesia?
R. Que la salvación es producto de la gracia soberana de Dios, quien tomó la iniciativa para transformar a un enemigo de Cristo (1 Tim. 1:13-16).
¿Qué significa la pregunta de Jesús: “¿Por qué me persigues?”?
R. Que Cristo está unido espiritualmente a Su iglesia, de manera que perseguir a Sus discípulos por causa de Él es perseguir al mismo Señor (1 Cor. 12:27).
¿Por qué fue tan importante que Jesús se identificara ante Saulo como el mismo Jesús que perseguía?
R. Porque Saulo descubrió que Jesús verdaderamente había resucitado y era el Señor exaltado, lo que transformó completamente su comprensión de las Escrituras.
¿Qué nos enseña la ceguera temporal de Saulo?
R. Que el hombre puede tener conocimiento y capacidad religiosa, pero permanecer espiritualmente ciego respecto a Cristo. Su ceguera física ilustra esa necesidad de iluminación espiritual.
¿Por qué el Señor decidió utilizar a Ananías para ministrar a Saulo?
R. Porque Dios utiliza a Sus discípulos como instrumentos de Su obra y quiso que Saulo fuera recibido y acompañado por la misma iglesia que antes perseguía.
¿Qué significa que Saulo fuera un “instrumento escogido” por Cristo?
R. Que Cristo lo escogió soberanamente para una misión específica: anunciar Su nombre a gentiles, reyes e israelitas (Gál. 1:15-16).
8. ¿Por qué Cristo anunció que Saulo tendría que padecer por Su nombre?
R. Porque su llamamiento apostólico incluiría sufrimiento por causa del evangelio. No sería un castigo para pagar sus pecados, sino parte de su servicio a Cristo (Fil. 1:29).
¿Qué significa que Ananías llamara “hermano” a Saulo?
R. Que reconocía la obra transformadora de Cristo y recibía como hermano a quien anteriormente había sido enemigo de la iglesia.
¿Qué nos enseña que Saulo fuera bautizado y comenzara a convivir con los discípulos?
R. Que la conversión verdadera produce una nueva relación con Jesucristo y con Su iglesia, manifestada en obediencia y comunión fraternal.