La Aprobación del Ministerio Apostólico
Hechos 5:12-16
Objetivo: Observar el respaldo de Dios a los apóstoles, quienes tendrían la enorme responsabilidad y privilegio de escribir el Nuevo Testamento, completando la Palabra de Dios.
Introducción: Lucas viene de mostrar que Dios toma en serio la santidad de su iglesia, al relatarnos que Ananías y Safira no pecaron por dar poco, sino por mentir al Espíritu Santo y aparentar espiritualidad. El juicio produjo gran temor, enseñando que la comunión cristiana debe vivirse con verdad, reverencia y sinceridad.
Desarrollo:
12 Y por la mano (por medio) de los apóstoles se hacían muchas señales (señales milagrosas) y prodigios (maravillas) en el pueblo; y estaban todos unánimes (reunidos) en el pórtico de Salomón.
Este versículo viene después del juicio de Dios sobre Ananías y Safira. Leemos en Hechos 5:11 Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas. Después de ese juicio solemne, podríamos pensar que la iglesia quedaría debilitada o paralizada. Pero ocurre lo contrario. Dios purifica a Su iglesia, produce temor reverente y sigue manifestando Su poder por medio del testimonio apostólico.
Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo. Esto no significa que ellos tuvieran poder propio, sino que Dios los estaba usando como instrumentos especiales en la etapa fundacional de la iglesia.
Los apóstoles habían sido testigos directos de la resurrección de Cristo y portadores autorizados de Su enseñanza, como dice Hechos 4:33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús...
Cuando Pedro y Juan fueron liberados, después de haber sido confrontados y amenazados por los Saduceos, la iglesia oró para que con valentía hablaran Su palabra, y para que Dios los respaldara con señales y prodigios como dice Hechos 4:29-30 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.
Las señales apostólicas tenían una función especial: confirmar el mensaje del evangelio predicado por los apóstoles. Eran evidencias visibles de que Cristo resucitado estaba obrando por medio de Su iglesia, como leemos en Hebreos 2:3-4 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros...
Esto no significa que Dios no pueda sanar hoy. Dios sigue siendo soberano y poderoso. Pero Hechos 5:12 describe un período apostólico especial en el que Dios confirmaba públicamente la autoridad de los apóstoles y la verdad del evangelio.
Y estaban todos unánimes. La palabra “unánimes” viene del griego <homothymadón> Strong G3661, que significa de un mismo ánimo, con una misma pasión, con un mismo propósito.
Esta palabra ya ha aparecido varias veces en Hechos. Describe la unidad espiritual de la primera iglesia, como en Hechos 1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego..., así como en Hechos 2:46 Y perseverando unánimes cada día en el templo... La unidad de la iglesia no era superficial. Estaban unidos en Cristo, en la doctrina apostólica, en la oración, en la misión y en el temor reverente de Dios.
En el pórtico de Salomón. Era un lugar dentro del área del templo, un corredor amplio y techado, sostenido por columnas donde la gente podía reunirse. Ya había aparecido después de la sanidad del cojo en Hechos 3:11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.
La iglesia seguía reuniéndose públicamente en un lugar visible. No estaban escondidos, aunque ya habían sido amenazados por las autoridades religiosas.
13 De los demás, ninguno se atrevía a juntarse (unirse) con ellos; mas el pueblo los alababa (estimaba) grandemente.
De los demás. Esta frase puede referirse a personas que no eran verdaderos creyentes, especialmente aquellos que observaban a la iglesia desde afuera. Después del juicio sobre Ananías y Safira, nadie tomaba a la ligera unirse externamente a la comunidad cristiana.
La iglesia ya no parecía un grupo atractivo para buscar fama religiosa. Había temor reverente.
Ninguno se atrevía a juntarse con ellos. La palabra “juntarse” comunica adhesión cercana. No significa que nadie se convertía, porque el versículo siguiente dice que muchos creían. Más bien, quiere decir que los no creyentes no se atrevían a unirse superficialmente a la iglesia.
Después de lo ocurrido con Ananías y Safira, nadie quería fingir pertenecer a la iglesia si no había verdadera fe.
Mas el pueblo los alababa grandemente. La idea es que el pueblo los tenía en gran estima. La iglesia inspiraba temor, pero también respeto.
Esto es interesante: algunos no se atrevían a juntarse superficialmente con ellos, pero el pueblo reconocía que algo verdadero estaba ocurriendo.
14 Y (Sin embargo) los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;
Y los que creían en el Señor aumentaban más. Lucas no dice simplemente que aumentaban los asistentes. Dice que aumentaban los que creían en Jesucristo. La verdadera iglesia crece por conversión, no había solo un interés religioso.
En el contexto de Hechos, “el Señor” se refiere a Jesucristo, el crucificado, resucitado y exaltado.
Pedro ya había declarado en Hechos 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
El crecimiento de la iglesia es obra del Señor. Los apóstoles predican, la iglesia testifica, pero el Señor añadía, como dice Hechos 2:47 Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
Gran número así de hombres como de mujeres. Lucas destaca que tanto hombres como mujeres creían en el Señor. La salvación no estaba limitada por género, posición social o conducta religiosa.
Todos necesitamos la misma salvación, hombres y mujeres, ricos y pobres, muy educados o poco educados reciben la misma gracia y son añadidos al mismo pueblo de Dios por la fe en el Señor Jesucristo, como lo describe Gálatas 3:28 ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos (camillas), para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.
Tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos. El impacto de las señales fue tan grande que la gente sacaba a los enfermos a lugares públicos. Había una expectativa intensa de que Dios obrara por medio de los apóstoles.
Para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Este versículo no dice explícitamente que la sombra de Pedro sanaba automáticamente. Dice que la gente ponía a los enfermos para que su sombra cayera sobre alguno de ellos. El énfasis está en la fama del poder que Dios obraba por medio de los apóstoles.
Aplicación práctica. Debemos evitar dos errores: primero, negar el poder de Dios, porque Dios sí estaba obrando milagros reales; segundo, convertir el poder de Dios en superstición, porque la sombra de Pedro no debe verse como un amuleto espiritual. La Escritura siempre dirige la gloria a Dios, no al instrumento, como vimos en Hechos 4:11-12 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
16 Y aun de las ciudades vecinas (pueblo vecinos) muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados (poseídos) de espíritus inmundos (malignos); y todos eran sanados.
Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén. El alcance del testimonio creció. No solo Jerusalén estaba impactada. También las ciudades cercanas como Betania, Emaús, Belén etc. escucharon lo que Dios estaba haciendo.
Trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos. Lucas, como buen doctor, distingue entre enfermos y atormentados por espíritus inmundos. Esto muestra que la condición humana incluye sufrimiento físico y opresión espiritual.
Cristo tiene autoridad sobre toda forma de esclavitud: física, espiritual, moral y eterna. Durante Su ministerio terrenal, Jesús sanó enfermos y expulsó demonios como señales de que el reino de Dios había llegado, como dice Mateo 12:28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.
Ahora, en Hechos, Cristo resucitado sigue manifestando Su autoridad por medio del testimonio apostólico.
Y todos eran sanados. La sanidad fue real y completa. Lucas dice que no hubo intentos fallidos en esta etapa apostólica, Dios obraba de manera extraordinaria para confirmar el testimonio de Cristo.
Así como durante el ministerio terrenal de Jesús, Dios aprobó y respaldó públicamente a Su Hijo con milagros, señales y sanidades, también en el inicio de la iglesia respaldó el testimonio apostólico con señales extraordinarias. Pedro dijo que Jesús fue “varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él” (Hechos 2:22). También leemos que Jesús “sanó a todos los enfermos” (Mateo 8:16), y que Dios ungió “con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y... éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38). De manera semejante, en Hechos 5:12-16, Cristo resucitado estaba confirmando el testimonio de los apóstoles, de modo que “por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios” y “todos eran sanados” (Hechos 5:12, 16).
Sin embargo, esto pertenecía a la etapa apostólica fundacional de la iglesia. Los apóstoles, junto con Pablo, fueron testigos autorizados de Cristo, instrumentos escogidos para establecer la doctrina apostólica y escribir el Nuevo Testamento, interpretando el Antiguo Testamento a la luz de Cristo. Por eso, las señales apostólicas funcionaban como sello divino de autenticidad mientras se formaba el fundamento doctrinal de la iglesia.
Dios sigue teniendo todo poder para sanar y hacer milagros cuando así lo determina en Su soberana voluntad. Sin embargo, lo que vemos en Hechos pertenece a una etapa única y fundacional de la iglesia, cuando Dios estaba autenticando públicamente el ministerio de los apóstoles. Por eso, en ese momento “todos eran sanados”, no porque la sanidad física fuera una promesa automática para todos los creyentes en todas las épocas, sino porque Dios estaba dando un testimonio extraordinario de que Cristo resucitado obraba por medio de Sus apóstoles y que el evangelio que predicaban era verdadero.
Enseñanzas doctrinales principales:
1. Cristo resucitado sigue obrando en Su iglesia. Aunque Jesús ascendió al cielo, no abandonó a Su pueblo. Él obra por Su Espíritu y confirma el avance del evangelio.
2. Las señales apostólicas confirmaban el mensaje apostólico. Eran testimonio de que el evangelio de Cristo era verdadero.
3. La iglesia debe vivir en unidad. Los creyentes estaban unánimes. La unidad nace de estar centrados en Cristo y sometidos a Su Palabra.
4. La santidad produce temor reverente. Después del juicio sobre Ananías y Safira, nadie se atrevía a unirse superficialmente a la iglesia.
5. El crecimiento verdadero viene del Señor. El pasaje dice que aumentaban los que creían en el Señor. La conversión es obra de la gracia de Dios.
6. Cristo tiene autoridad sobre enfermedad y espíritus inmundos. Las sanidades y liberaciones muestran que Cristo es Señor sobre todo poder físico y espiritual.
7. Las sanidades presentes apuntan a la restauración futura. Toda sanidad temporal es una señal anticipada de la restauración completa que Cristo traerá en Su venida.
Conclusión: Dios obraba con poder por medio de los apóstoles, confirmando el testimonio de Cristo y mostrando Su compasión por los necesitados.
Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.
Hechos 5:12-16
Preguntas de observación
¿Por medio de quiénes se hacían muchas señales y prodigios?
R. Por la mano de los apóstoles.
¿Dónde estaban reunidos los creyentes?
R. En el pórtico de Salomón.
¿Cómo estaban reunidos?
R. Unánimes.
¿Qué actitud tenían “los demás” hacia unirse a ellos?
R. Ninguno se atrevía a juntarse con ellos.
¿Cómo los veía el pueblo?
R. Los alababa grandemente.
¿Quiénes aumentaban más?
R. Los que creían en el Señor.
¿A quiénes sacaban a las calles?
R. A los enfermos.
¿Qué esperaban algunos cuando Pedro pasaba?
R. Que al menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.
¿De dónde venía más gente?
R. De las ciudades vecinas a Jerusalén.
¿Qué traían a Jerusalén?
R. Enfermos y atormentados de espíritus inmundos.
¿Qué ocurría con ellos?
R. Todos eran sanados.
Preguntas de interpretación
¿Cuál era el propósito de las señales y prodigios apostólicos?
R. Confirmar el testimonio apostólico acerca de Cristo resucitado y dirigir la atención al evangelio.
¿Por qué “los demás” no se atrevían a juntarse con ellos?
R. Porque el juicio sobre Ananías y Safira había producido temor reverente, impidiendo una unión superficial o hipócrita.
¿Significa Hechos 5:14 que la iglesia dejó de crecer por causa del temor?
R. No. Al contrario, los verdaderos creyentes aumentaban más en el Señor.
¿La sombra de Pedro debe entenderse como un objeto mágico?
R. No. El poder no estaba en la sombra, sino en Dios, quien obraba extraordinariamente por medio de los apóstoles.
¿Qué nos enseña este pasaje sobre Cristo?
R. Que Cristo resucitado seguía obrando con poder, confirmando Su evangelio, añadiendo creyentes y mostrando autoridad sobre enfermedad y espíritus inmundos.