La promesa del Espíritu Santo
Hechos 1:1-5
Objetivo: Regocijarnos al continuar la obra del evangelio, la Gran Comisión, en la gran provisión del poder del Espíritu Santo.
Autor: El doctor Lucas. Aunque la Biblia no lo declara con exactitud, muy probablemente el amado doctor Lucas se unió al equipo misionero de Pablo en Troas, alrededor del año 49-50 d.C., durante el segundo viaje misionero. Esto se deduce del cambio súbito de la tercera persona del plural, “pasaron” y “fueron”, a la primera persona del plural, “procuramos”, que se encuentra a partir de Hechos 16:10.
Destinatario: Teófilo (v. 1), cuyo nombre significa “uno que ama a Dios”, es mencionado también en Lucas 1:3, donde Lucas lo llama “excelentísimo”. Por este título y por su nombre griego, sabemos que muy probablemente se trataba de un oficial romano de alto rango, deseoso de ser instruido en el evangelio.
Tiempo: Se calcula que el libro de los Hechos pudo haberse escrito en una fecha temprana, alrededor del año 62-64 d.C.; aunque algunos proponen una fecha más tardía, cerca del año 80 d.C. Los hechos allí descritos cubren un período aproximado del año 30-31 al año 61 d.C.
Introducción: Imaginemos por un momento cómo sería si el libro de los Hechos no estuviera en la Biblia.
Tomaríamos nuestra Biblia, leeríamos los evangelios de Jesús y, al terminar el Evangelio de Juan, pasaríamos directamente a leer acerca de un hombre llamado Pablo, escribiendo a los seguidores de Jesús que están en Roma. Entonces nos preguntaríamos: ¿quién es Pablo?, ¿cómo llegó el evangelio desde Jerusalén hasta Grecia y Roma?, ¿cómo entró el mensaje de Cristo al mundo gentil?
Esta es una historia increíble. Un rabino judío llamado Pablo, de presencia corporal débil y, para algunos, menospreciable (2 Co. 10:10), sin grandes recursos económicos ni facilidades de transporte o comunicación tecnológica, dedicó su vida a propagar el evangelio.
Enfrentándose a todo tipo de persecuciones en un mundo politeísta, de cultura grecorromana, Pablo anunció un mensaje completamente nuevo a un mundo ajeno al Dios de Israel. Predicó verdades gloriosas como la encarnación del Hijo de Dios, el Salvador que entregó su vida para salvar del pecado y de la muerte a todo aquel que cree en Él, y que confirmó su poder y autoridad por medio de su resurrección de entre los muertos.
Desarrollo:
1 En el primer tratado (libro, narrativa), oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,
En el primer tratado. El libro de Hechos fue escrito por Lucas, el mismo autor del Evangelio según Lucas. Hechos es la continuación natural de su primer escrito. Esto significa que Hechos no empieza de cero. Hechos continúa la obra que Lucas ya había comenzado a explicar en su Evangelio.
El Evangelio de Lucas muestra lo que Jesús hizo en su humillación, durante su ministerio terrenal, hasta su muerte, resurrección y ascensión. El libro de Hechos muestra lo que Jesús continúa haciendo desde el cielo, por medio del Espíritu Santo, a través de sus apóstoles y su iglesia.
Oh Teófilo. Lucas escribió los dos libros dirigidos a la misma persona: Teófilo. El nombre Teófilo significa probablemente “amigo de Dios” o “amado por Dios”.
La Biblia no nos da muchos detalles sobre Teófilo. En Lucas 1:3 se le llama “excelentísimo Teófilo”, lo cual puede indicar que era una persona de posición social importante, quizá un funcionario romano o alguien con influencia. Lo importante es ver que Lucas escribe para que él tenga certeza de la verdad como le dijo en Lucas 1:4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido. Lucas no escribe mitos, ni leyendas religiosas, ni opiniones emocionales. Escribe historia cuidadosamente investigada, centrada en Cristo.
Hablé acerca de todas las cosas. Esto no significa que escribió absolutamente cada detalle de la vida de Jesús. Juan aclara que Jesús hizo muchas otras cosas que no fueron escritas (Jn. 21:25).
Entonces, “todas las cosas” significa todo lo necesario para presentar fielmente quién es Jesús, qué hizo, qué enseñó, cómo murió, cómo resucitó y cómo ascendió al cielo.
Que Jesús comenzó. Lucas no dice simplemente que Jesús “hizo y enseñó”. Dice que Jesús comenzó a hacer y enseñar. Eso implica que su obra no terminó con el Evangelio de Lucas. Su ministerio terrenal terminó en cuanto a su presencia física visible, pero su obra continúa. Cristo no es un rey ausente. Es el Señor exaltado que gobierna desde la diestra del Padre.
A hacer y a enseñar. Lucas resume el ministerio de Jesús en dos áreas: 1. Lo que Jesús hizo, 2. Lo que Jesús enseñó
Cristo no fue solamente un maestro de palabras. Sus obras confirmaban su identidad, como dice Lucas 24:19 …Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo. Jesús fue perfecto en acción y en doctrina. No había contradicción entre su vida y su enseñanza, y nos dejó ese ejemplo como dice Juan 13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Si enseñamos una cosa pero vivimos otra, no estámos imitando a Cristo.
2 hasta el día en que fue recibido (subió) arriba, después de haber dado mandamientos (instrucciones) por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido;
Hasta el día en que fue recibido arriba. Hechos 1:1 dijo que Lucas habló en su primer tratado acerca de: “todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar.” Ahora el versículo 2 completa la idea: “hasta el día en que fue recibido arriba…” Lucas está diciendo que su Evangelio relató la obra terrenal de Jesús desde el comienzo de su ministerio hasta su ascensión.
Esto es importante: la ascensión no fue un detalle secundario. Fue el cierre visible del ministerio terrenal de Cristo y el inicio de su ministerio celestial como Rey exaltado.
“Recibido arriba” se refiere a la ascensión de Cristo, relatado en Lucas 24:50-51 50Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. 51Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo, y en Hechos 1:9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
La ascensión significa que Cristo fue recibido en gloria, exaltado a la diestra del Padre y establecido públicamente como Señor y Rey, como dice Marcos 16:19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios y en Hebreos 1:3 …habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
La ascensión declara que la obra redentora de Cristo fue aceptada por el Padre. Cristo no subió al cielo como alguien que dejó una misión incompleta. Subió como el Salvador victorioso.
Después de haber dado mandamientos. Antes de ascender, Jesús dio instrucciones claras a sus apóstoles en Mateo 28:19-20 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén y por el mismo Lucas en Lucas 24:46-49 46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48Y vosotros sois testigos de estas cosas. 49He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.
Los mandamientos incluían, al menos, estas verdades:
1. Debían esperar la promesa del Padre.
2. Debían recibir poder del Espíritu Santo.
3. Debían ser testigos de Cristo.
4. Debían predicar arrepentimiento y perdón de pecados.
5. Debían hacer discípulos a todas las naciones.
Cristo no envió a su iglesia a improvisar. Le dio una gran misión definida.
Por el Espíritu Santo. Jesús dio mandamientos por el Espíritu Santo. Esto muestra la obra del Espíritu en el ministerio de Cristo.
A los apóstoles que había escogido. Jesús dio estos mandamientos a los apóstoles. La palabra “apóstol”, del griego <apóstolos>, Strong G652, que significa enviado, delegado, mensajero autorizado.
Los apóstoles eran testigos escogidos, es decir, que su llamado fue soberano, intencional y basado en la voluntad de Cristo, no en mérito humano, quienes fueron comisionados directamente por Cristo.
Los apóstoles tuvieron un papel fundacional en la iglesia. Su enseñanza, preservada en el Nuevo Testamento, sigue siendo autoridad para la iglesia. Por eso, la iglesia verdadera no inventa nueva doctrina. Permanece en la doctrina apostólica. Hechos 2:42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
3 a quienes también, después de haber padecido (sufrido, muerto), se presentó vivo (en persona) con muchas pruebas indubitables (claras, convincentes), apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.
Lucas confirma una verdad central: los apóstoles no obedecieron a un maestro muerto, sino al Cristo resucitado. La fe cristiana se sostiene sobre un hecho histórico: Jesús padeció, murió y resucitó verdaderamente.
A quienes también, después de haber padecido. Se refiere al sufrimiento, crucifixión y muerte de Cristo. Él padeció como el Cordero de Dios, cargando el pecado de su pueblo, como dice Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curadosy como confirma 1 Pedro 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…
Se presentó vivo. Después de padecer, Jesús se presentó vivo. Lucas afirma claramente la resurrección corporal de Cristo. Jesús no resucitó como una idea, un recuerdo, una influencia espiritual o una metáfora religiosa. Resucitó verdaderamente, como se relata en Lucas 24:39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo, y confirma Pablo en
1 Corintios 15:3-4 3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.
La cruz muestra la satisfacción de la justicia divina; la resurrección declara que el sacrificio fue aceptado.
Con muchas pruebas indubitables. Lucas no dice que Jesús se presentó vivo con rumores o experiencias privadas imposibles de comprobar. Dice que se presentó vivo con muchas pruebas indubitables.
La palabra “indubitables”, del griego <tekmḗrion>, Strong G5039, significa señal segura, prueba convincente, evidencia clara. Habla de pruebas suficientes, que no dejan espacio razonable para la duda honesta.
Algunas apariciones de Jesús resucitado:
Mateo 28:9-10: a las mujeres en el sepulcro.
Mateo 28:16-20: a los once discípulos en Galilea.
Lucas 24:13-53: a los discípulos en el camino a Emaús y a los once.
Juan 20:19-29: a los discípulos en la tarde del primer día de la semana.
Juan 21:1-23: a siete discípulos frente al mar de Tiberias.
Apareciéndoseles durante cuarenta días. Este periodo fue importante porque Cristo preparó a los apóstoles antes de enviarlos como testigos, como dice Hechos 10:40-41 40A este levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; 41no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.
Durante esos cuarenta días, Jesús fortaleció su fe, corrigió su entendimiento y los preparó para la misión. El número cuarenta aparece varias veces en la Biblia relacionado con preparación, prueba o transición:
1. Moisés estuvo cuarenta días en el monte. Éxodo 24:18
2. Israel estuvo cuarenta años en el desierto. Deuteronomio 8:2
3. Jesús fue tentado cuarenta días en el desierto. Lucas 4:2
Y hablándoles acerca del reino de Dios. Durante esos cuarenta días, Jesús les habló del reino de Dios, la palabra “reino” viene del griego <basileía>, Strong G932, que significa reino, dominio, reinado, autoridad real. El reino de Dios no se refiere primero a un territorio físico, sino al gobierno soberano de Dios. Es el reinado de Dios manifestado en Cristo.
Jesús ya había predicado el reino durante su ministerio terrenal, como en Marcos 1:15 El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio, o cuando enseño a orar en Mateo 6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Jesús no pasó los cuarenta días satisfaciendo curiosidades humanas, sino instruyendo a sus discípulos en el reino de Dios. La prioridad de Cristo era formar testigos con entendimiento espiritual.
4 Y estando juntos (con los apóstoles), les mandó (ordenó) que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí (como les dije antes).
Jesús da una instrucción concreta: no salir todavía de Jerusalén, sino esperar la promesa del Padre. Los apóstoles tenían el mensaje correcto, habían visto al Cristo resucitado y tenían una misión clara, pero todavía no debían moverse. Les faltaba recibir el poder prometido por Dios.
Y estando juntos. Muestra a Jesús reunido con sus apóstoles después de su resurrección. La idea principal es que Jesús estaba con ellos de manera real, personal y visible.
Esto confirma otra vez que la resurrección no fue una experiencia interna de los discípulos. Jesús convivió con ellos, como vemos en Lucas 24:41-43 41Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43Y él lo tomó, y comió delante de ellos.
Les mandó que no se fueran de Jerusalén. Jesús les dio una orden clara: no salir de Jerusalén todavía, como ya les había dicho en Lucas 24:49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Esto es sorprendente porque Jerusalén era el lugar donde Jesús había sido rechazado y crucificado. Humanamente, uno pensaría que los discípulos debían salir rápido de allí. Pero Cristo les manda permanecer.
Sino que esperasen la promesa del Padre. El mandato no era permanente. Era temporal y estratégico. Debían esperar hasta recibir el poder prometido. Aquí vemos algo importante: obedecer a Cristo no siempre significa avanzar de inmediato. A veces obedecer significa quedarse quieto donde Él dijo, aunque nuestro impulso sea movernos.
Esta promesa se refiere al derramamiento del Espíritu Santo, como les dijo en Juan 14:16-17 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros, y en Juan 15:26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
La cual, les dijo, oísteis de mí. Jesús les recuerda que ya les había hablado de esta promesa. Los discípulos no estaban esperando algo desconocido. Estaban esperando algo que Jesús ya había anunciado en Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho, y en Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Los discípulos debían aprender que la misión no comenzaría por iniciativa humana, sino por cumplimiento divino. La iglesia nace de la promesa de Dios, no de la ambición de los hombres.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días (en unos cuantos días).
Jesús aclara cuál era esa promesa: “seréis bautizados con el Espíritu Santo…”
Esto significa que los discípulos no debían iniciar la misión todavía. Tenían que esperar el cumplimiento de la promesa divina.
Porque Juan ciertamente bautizó con agua. Jesús recuerda el ministerio de Juan el Bautista, quien
bautizaba con agua como señal externa de arrepentimiento, como él mismo dijo en Mateo 3:11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí… él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Juan no era el centro. Su ministerio apuntaba a Cristo, como lo declaró en Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
El bautismo de Juan tenía un propósito preparatorio. Llamaba al pueblo a arrepentirse y prepararse para la venida del Mesías, pero Cristo daría el Espíritu. Juan señalaba la necesidad de arrepentimiento, pero Cristo traería la realidad espiritual prometida.
Importante: No debemos confundir el símbolo con la realidad. El bautismo en agua es importante porque Cristo lo mandó, pero el agua no salva ni cambia automáticamente el corazón. Somos salvos por gracia, mediante la fe en Cristo (Ef. 2:8-9). El bautismo en agua es una señal pública de esa salvación y de nuestra identificación con Cristo en su muerte y resurrección (Ro. 6:4).
Mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Esta promesa se cumpliría de manera visible en Pentecostés, como veremos en Hechos 2:1-4. Que es el derramamiento del Espíritu prometido, por el cual Cristo formaría y capacitaría a su iglesia para dar testimonio, como dice 1 Corintios 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
Este versículo muestra que el bautismo del Espíritu no es una experiencia reservada para una élite espiritual. Es la obra del Espíritu por la cual los creyentes son unidos al cuerpo de Cristo. Ser bautizados con el Espíritu Santo significa ser unidos a Cristo y a su pueblo por la obra del Espíritu, y ser incorporados a la nueva comunidad del pacto bajo el señorío de Cristo.
Dentro de no muchos días. La promesa se cumpliría en Pentecostés, aproximadamente diez días después de la ascensión. Pentecostés ocurrió cincuenta días después de la Pascua. Por eso, entre la ascensión y Pentecostés hubo alrededor de diez días de espera.
Conclusión. Jesús resucitado sigue obrando en su iglesia. Él padeció, se presentó vivo con pruebas indubitables, enseñó acerca del reino de Dios y mandó a sus apóstoles esperar la promesa del Padre. La misión cristiana no depende de fuerza humana, sino del Cristo exaltado y del poder del Espíritu Santo.
Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.
Hechos 1:1
Preguntas de observación
1. ¿A qué se refiere Lucas cuando dice “el primer tratado”?
R. Al Evangelio de Lucas.
2. ¿A quién dirige Lucas este escrito?
R. A Teófilo.
3. ¿De quién habló Lucas en su primer tratado?
R. De Jesús.
4. ¿Qué dos aspectos del ministerio de Jesús menciona Lucas?
R. Lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar.
Preguntas de Interpretación
5. ¿Por qué es importante que Lucas diga que Jesús “comenzó” a hacer y enseñar?
R. Porque muestra que la obra de Cristo no terminó con su ministerio terrenal, sino que continúa en Hechos por medio del Espíritu Santo y la iglesia.
6. ¿Qué nos enseña este versículo sobre el centro del libro de Hechos?
R. Que el centro no son los apóstoles, sino Cristo obrando a través de ellos.
7. ¿Qué relación hay entre el Evangelio de Lucas y el libro de Hechos?
R. El Evangelio muestra lo que Jesús hizo durante su ministerio terrenal; Hechos muestra lo que Jesús continúa haciendo desde el cielo.
Hechos 1:2
Preguntas de observación
1. ¿Hasta qué día habló Lucas en su primer tratado?
R. Hasta el día en que Jesús fue recibido arriba.
2. ¿Qué dio Jesús antes de ser recibido arriba?
R. Mandamientos.
3. ¿Por medio de quién dio Jesús esos mandamientos?
R. Por el Espíritu Santo.
4. ¿A quiénes dio Jesús esos mandamientos?
R. A los apóstoles que había escogido.
Preguntas de interpretación
5. ¿Qué significa que Jesús fue “recibido arriba”?
R. Que ascendió al cielo y fue exaltado a la diestra del Padre.
6. ¿Por qué es importante que Jesús haya dado “mandamientos”?
R. Porque muestra que Cristo tiene autoridad sobre sus apóstoles y sobre la misión de la iglesia.
7. ¿Qué nos enseña la frase “por el Espíritu Santo”?
R. Que la obra de Cristo y la misión de la iglesia dependen del poder y la dirección del Espíritu Santo.
8. ¿Qué significa que Jesús había escogido a los apóstoles?
R. Que su llamado fue soberano, intencional y basado en la voluntad de Cristo, no en mérito humano.
Hechos 1:3
Preguntas de observación
1. ¿Qué había sucedido con Jesús antes de presentarse vivo?
R. Había padecido.
2. ¿Cómo se presentó Jesús después de haber padecido?
R. Vivo.
3. ¿Con qué se presentó vivo?
R. Con muchas pruebas indubitables.
4. ¿Durante cuánto tiempo se apareció a los apóstoles?
R. Durante cuarenta días.
5. ¿Acerca de qué les habló Jesús?
R. Acerca del reino de Dios.
Preguntas de interpretación
6. ¿Qué significa que Jesús “padeció”?
R. Que sufrió y murió realmente como sustituto por los pecados de su pueblo.
7. ¿Por qué es importante que Jesús se presentara vivo?
R. Porque confirma la realidad de su resurrección corporal y la victoria sobre la muerte.
8. ¿Qué significa “pruebas indubitables”?
R. Evidencias claras y convincentes que confirmaron que Jesús realmente había resucitado.
9. ¿Por qué Jesús se apareció durante cuarenta días?
R. Para confirmar su resurrección, fortalecer la fe de sus apóstoles y prepararlos para la misión.
10. ¿Qué es el reino de Dios?
R. El gobierno soberano de Dios manifestado en Cristo, presente ahora en su pueblo y consumado plenamente cuando Cristo vuelva.
Hechos 1:4
Preguntas de observación
1. ¿Qué estaban haciendo Jesús y sus apóstoles al inicio del versículo?
R. Estaban juntos.
2. ¿Qué les mandó Jesús que no hicieran?
R. Que no se fueran de Jerusalén.
3. ¿Qué les mandó hacer?
R. Que esperasen la promesa del Padre.
4. ¿De quién era la promesa?
R. Del Padre.
5. ¿Cómo sabían los discípulos de esa promesa?
R. Porque ya la habían oído de Jesús.
Preguntas de interpretación
6. ¿Qué significa que Jesús les mandó no irse de Jerusalén?
R. Que debían obedecer el tiempo y la instrucción específica de Cristo antes de iniciar la misión.
7. ¿A qué se refiere “la promesa del Padre”?
R. Al derramamiento del Espíritu Santo prometido por Dios.
8. ¿Por qué era necesario esperar antes de salir a predicar?
R. Porque la misión de Cristo no podía cumplirse en fuerza humana, sino con el poder del Espíritu Santo.
9. ¿Qué nos enseña este versículo sobre la obediencia?
R. Que obedecer no siempre significa actuar rápido; a veces significa esperar fielmente.
10. ¿Qué nos enseña este versículo sobre la Trinidad (Triunidad)?
R. Que el Padre promete, el Hijo anuncia y manda, y el Espíritu Santo viene para capacitar.
Hechos 1:5
Preguntas de observación
1. ¿Con qué bautizó Juan?
R. Con agua.
2. ¿Con quién serían bautizados los apóstoles?
R. Con el Espíritu Santo.
3. ¿Cuándo sucedería esto?
R. Dentro de no muchos días.
Preguntas de interpretación
4. ¿Qué representaba el bautismo de Juan?
R. Una señal externa de arrepentimiento que preparaba al pueblo para recibir al Mesías.
5. ¿Por qué el bautismo con el Espíritu Santo es superior al bautismo de Juan?
R. Porque el agua señala externamente, pero el Espíritu realiza internamente la obra de Dios en el creyente y en la iglesia.
6. ¿A qué evento apunta la promesa de Hechos 1:5?
R. Al derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés.
7. ¿Quién bautiza con el Espíritu Santo?
R. Cristo, el Señor resucitado y exaltado.
8. ¿Qué enseña este versículo sobre la misión de la iglesia?
R. Que la misión no puede cumplirse por fuerza humana, sino por el poder del Espíritu Santo.