Jesús en el Hermano Rechazado
Hechos 7:9-16Hechos 7:9-16
Objetivo: Reconocer en José un tipo de Cristo rechazado por los suyos, pero exaltado por Dios para salvar a los mismos que lo rechazaron.
Introducción: Esteban fue acusado falsamente de blasfemar contra Moisés, Dios, la Ley y el templo. Ante el concilio, recordó cómo Dios llamó a Abraham, le prometió tierra y descendencia, y estableció Su pacto con él. La simiente prometida, por quien serían benditas las naciones (Gn. 22:18), es Cristo (Gál. 3:16.)
Desarrollo:
Vv. 9-10. El hermano rechazado por los suyos
9 Los patriarcas (los hijos de Jacob), movidos por envidia, vendieron a José para Egipto (para que fuera esclavo); pero Dios estaba con él,
Esteban habló de Abraham, el llamado de Dios, la promesa, la descendencia y el pacto. Ahora pasa a la historia de José para mostrar un patrón que se repetirá en la historia de Israel: Dios levanta a un libertador, pero sus propios hermanos lo rechazan primero; sin embargo, Dios está con él, lo exalta y lo usa para preservar la vida de muchos.
Esto apunta claramente a Cristo. José fue rechazado por sus hermanos, vendido, humillado y llevado a Egipto, pero Dios estaba con él y lo exaltó para salvar a su familia. De manera mayor, Jesús fue rechazado por los suyos, entregado por envidia, humillado hasta la muerte, pero Dios lo resucitó y exaltó como Señor, Cristo, Príncipe y Salvador.
Los patriarcas. Se refiere a los hijos de Jacob, los hermanos de José. Esteban no idealiza la historia de Israel. Los patriarcas fueron parte del linaje escogido, pero también pecaron gravemente.
Movidos por envidia. Los hermanos de José no soportaban el favor que él recibía. Génesis nos muestra que Jacob amaba a José de manera especial, y sus hermanos lo aborrecían, como dice Génesis 37:4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.
Dios revela mediante sueños que José ocupará una posición de autoridad en Génesis 37:7 He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.
José todavía no posee esa autoridad, pero Dios ya ha determinado su futuro. Esto es importante, ya que José no llega a gobernar simplemente porque las circunstancias terminaron favoreciéndolo. Su exaltación forma parte del propósito soberano de Dios desde el principio.
José es rechazado por sus propios hermanos, como se lee en Génesis 37:8 “Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.” Los hermanos de José no celebraron el propósito de Dios en su vida. Lo rechazaron.
Esta misma envidia aparece en la oposición religiosa contra Jesús, como dice Mateo 27:18 Porque sabía que por envidia le habían entregado, y contra los apóstoles, como dice Hechos 5:17 Entonces levantándose el sumo sacerdote... se llenaron de celos.
Aplicación práctica. La envidia es peligrosa porque convierte la bendición de otro en una amenaza para nuestro corazón. La religión sin gracia puede llenarse de envidia cuando Dios usa a otros.
Vendieron a José para Egipto. Los hermanos querían incluso matar a José, como se relata en Génesis 37:18-20 18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.
Finalmente lo terminaron vendiendo como esclavo en Génesis 37:26-28 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.
Humanamente, parecía el fin de sus sueños. Pero en la providencia de Dios, ese acto malvado fue el camino hacia la preservación de la familia de Jacob. José lo entendió años después cuando dijo lo registrado en Génesis 50:20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien... Los hermanos actuaron con maldad real. Fueron responsables de su envidia y traición. Pero Dios, en Su soberanía, usó incluso esa maldad para cumplir Su propósito redentor.
Pero Dios estaba con él. José fue rechazado por sus hermanos, vendido como esclavo y llevado lejos de su familia, pero no estaba abandonado, como dice Génesis 39:21 Mas Jehová estaba con José… La presencia de Dios con José era más fuerte que la traición de sus hermanos.
José estaba en Egipto, lejos de la tierra prometida, lejos de su padre y lejos de su casa. Sin embargo, Dios estaba con él. Esto también responde a la acusación contra Esteban: Dios no está limitado a la tierra de Israel ni al templo. Dios estuvo con José aun en Egipto.
10 y le libró de todas sus tribulaciones (dificultades, tribulaciones), y le dio gracia (favor) y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa (el palacio real).
Y le libró de todas sus tribulaciones. José pasó por muchas tribulaciones: fue odiado, vendido, esclavizado, después acusado injustamente por la esposa de Potifar y termina encarcelado. Humanamente, parece que la promesa está cada vez más lejos. Providencialmente, José está exactamente en el camino hacia su cumplimiento.
Pero Dios lo libró. La liberación no fue inmediata, pero sí fue segura. Pasaron años de sufrimiento. Pero Dios nunca perdió el control.
Aplicación práctica. Dios puede permitir procesos largos antes de traer liberación. La fe aprende a confiar en Dios aun cuando la liberación tarda, como dice Salmo 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.
Y le dio gracia. Dios le dio gracia a José delante de Faraón. Esta gracia no era mérito humano, sino favor divino. Dios abrió una puerta donde José no tenía poder natural para abrirla.
Y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto. Todo cambia en Génesis 41. José interpreta los sueños de Faraón y pasa prácticamente en un instante de la prisión al gobierno de Egipto .
Aplicación práctica. Dios puede llevar a Sus siervos a lugares inesperados para cumplir Sus propósitos. José no buscó Egipto, no buscó la cárcel y no buscó el palacio. Pero Dios usó todo para cumplir Su plan.
El cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa. Dios exaltó a José. El rechazado por sus hermanos fue puesto como gobernador sobre Egipto cuando Faraón declaró en Génesis 41:40-41 “Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo… He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.” El que fue vendido como esclavo terminó siendo instrumento de preservación para quienes lo rechazaron.
No en cada detalle, pero José es un tipo de Cristo: rechazado por sus hermanos, humillado injustamente, exaltado por Dios y usado para salvar. Esto apunta a Jesús, quien fue rechazado por los suyos, como dice Juan 1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron, entregado por envidia, crucificado, como dice Hechos 2:23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole, y después resucitado y exaltado para dar salvación, como dice Hechos 5:31 A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador...
Rechazo → Sufrimiento → Exaltación.
Vv. 11-13. El hermano reconocido por los suyos
11 Vino (hubo) entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación (sufrimiento, aflicción); y nuestros padres (antepasados) no hallaban alimentos.
Dios usó una crisis global para llevar a los hermanos de José a Egipto. Aquellos que habían vendido a José ahora necesitarían del mismo José para vivir. Llegan a Egipto buscando alimento y sucede lo relatado en Génesis 42:6 “Y los hermanos de José vinieron, y se inclinaron a él rostro a tierra.” Génesis 37 se está cumpliendo.
Aplicación práctica. El hombre no puede salvarse a sí mismo. Así como los patriarcas no tenían alimento, el pecador no tiene vida espiritual en sí mismo. Necesita recibir provisión de otro. Esto apunta a Cristo, el pan de vida, como Jesús dijo en Juan 6:35 Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre...
12 Cuando oyó Jacob que había trigo (comida) en Egipto, envió a nuestros padres (sus hijos, nuestros antepasados) la primera vez (el primer viaje).
Jacob envió a sus hijos a Egipto. En esa primera visita, José los reconoció, pero ellos no lo reconocieron a él.
13 Y en la segunda (en el segundo viaje), José se dio a conocer (reveló su identidad) a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje (la familia) de José.
En la segunda ocasión, José reveló su identidad a sus hermanos, como dice Génesis 45:4 Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.
Este detalle es importante para Esteban. José fue rechazado por sus hermanos y luego no reconocido la primera vez. Pero después sería reconocido.
Así como los hermanos de José lo reconocieron después, Esteban está mostrando que Israel había rechazado Jesús, el enviado de Dios y necesitaba reconocerlo. Los hermanos debieron enfrentar la verdad de su pecado, pero también recibieron misericordia. José no usó su autoridad para destruirlos, sino para preservarlos.
El hermano rechazado ahora aparece como el salvador de la familia. La familia de José fue dada a conocer ante Faraón. La relación familiar que había sido rota por el pecado fue restaurada públicamente.
Si observamos con cuidado estos pasajes, podemos ver un cuadro bastante coherente entre la tipología de José y Jesús en cuanto al reconocimiento final de los suyos: Zacarías 12:10 dice que “mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán lamentación.” Luego, Apocalipsis 1:7 conecta eso directamente con la venida de Cristo: “Todo ojo le verá, y los que le traspasaron.” Pablo en Romanos 11:25-27 habla de un endurecimiento parcial de Israel, hasta que entre la plenitud de los gentiles, y entonces “todo Israel será salvo.” Jesús mismo en Mateo 23:39 dice a Jerusalén: “No me veréis más, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.” Y Oseas 5:15-6:1 muestra a Dios diciendo que volverá a su lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen su rostro. Por eso muchos ven una secuencia de arrepentimiento nacional, reconocimiento del traspasado y restauración de todo Israel.
Vv. 14-16. El hermano que preserva la vida
14 Y enviando (ordenando) José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela (sus parientes), en número de setenta y cinco personas.
Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela. José no solo preservó a sus hermanos; hizo venir a su padre Jacob y a toda la familia. Dios estaba preservando la descendencia prometida a Abraham. Dios no solo salvó individuos aislados, sino que preservó a la familia por medio de la cual continuaría la historia redentora.
En número de setenta y cinco personas. En Génesis 46:27 y Éxodo 1:5, la RV60 menciona setenta. La diferencia probablemente se debe a que Esteban sigue la numeración de la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento, que incluye cinco descendientes adicionales de José, relacionados con Efraín y Manasés.
Esto no cambia el punto del pasaje. Esteban está mostrando que Dios preservó a la familia de Jacob en Egipto.
15 Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y también nuestros padres (antepasados);
Esto cumple lo que Dios había anunciado a Abraham: su descendencia sería extranjera en tierra ajena, como dice Génesis 15:13 Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena...
Jacob y los patriarcas murieron en Egipto, fuera de la tierra prometida. Esto refuerza un punto importante en la defensa de Esteban: Dios estaba con Su pueblo aun fuera de la tierra de Israel.
16 los cuales (sus cuerpos) fueron trasladados a Siquem, y puestos (fueron enterrados) en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem.
Los cuales fueron trasladados a Siquem. Este detalle conecta a los patriarcas con la tierra prometida, aunque murieron en Egipto. La sepultura en la tierra expresaba confianza en la promesa de Dios.
Y puestos en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem. José pidió que sus huesos fueran llevados de Egipto en Génesis 50:25 E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.
En Siquem fueron sepultados los huesos de José, como dice Josué 24:32 Y enterraron en Siquem los huesos de José... La referencia a Siquem también es significativa porque no es Jerusalén. Esteban sigue mostrando que la obra de Dios en la historia de Israel no estuvo limitada a un templo o a una tierra.
Esteban está preparando silenciosamente el argumento contra el Sanedrín. Ustedes están haciendo exactamente lo que nuestros padres hicieron. José fue rechazado por sus hermanos, pero exaltado por Dios y posteriormente utilizado para salvarlos. De manera semejante, Jesús fue rechazado por Su propio pueblo, pero exaltado por Dios y constituido Salvador.
Por eso Esteban concluye en Hechos 7:51-52 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores.
Enseñanzas doctrinales principales:
1. La envidia puede llevar a rechazar la obra de Dios: Los patriarcas vendieron a José por envidia. La misma actitud aparece después en el rechazo de Jesús y en la persecución contra los apóstoles.
2. Dios está con Sus siervos aun en el rechazo: José fue vendido y llevado a Egipto, pero Dios estaba con él. La presencia de Dios no depende de circunstancias favorables.
3. Dios libra en Su tiempo: José fue librado de sus tribulaciones, pero no de manera inmediata. La liberación de Dios puede venir después de un proceso largo.
4. Dios da gracia y sabiduría para cumplir Su propósito: José recibió gracia y sabiduría delante de Faraón. Lo que Dios exige, Dios también lo provee.
5. El rechazado por los hombres puede ser exaltado por Dios: José fue vendido por sus hermanos, pero Dios lo puso como gobernador. Esto apunta a Cristo, rechazado por los suyos y exaltado por Dios.
6. Dios usa la aflicción para llevar a Su pueblo a la provisión: El hambre llevó a los patriarcas a Egipto, donde estaba José. Dios puede usar la necesidad para llevarnos al lugar de Su provisión.
7. La provisión de Dios revela al salvador rechazado: José se dio a conocer a sus hermanos en la segunda visita. El que ellos rechazaron era el instrumento de Dios para preservarles la vida.
8. Dios preserva la línea de la promesa: Por medio de José, Dios salvó a Jacob y a su familia, preservando la descendencia de Abraham.
9. La esperanza del pueblo de Dios mira más allá de la muerte: Jacob y los patriarcas murieron en Egipto, pero su sepultura apuntaba a la promesa de Dios y a la esperanza futura.
Conclusión: El rechazo de José no frustró el plan de Dios; fue el medio para preservar la vida (Gn. 50:20). De igual manera, Jesús vino a los suyos y fue rechazado, pero ese rechazo abrió la puerta para que todos los que le reciban y creen en Él sean hechos hijos de Dios (Jn. 1:11-13). El llamado es recibir al Hermano exaltado por Dios que trae vida a los suyos (Ro. 8:29).
Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.
Hechos 7:9-16
Preguntas de observación
¿Qué hicieron los patriarcas con José?
R. Lo vendieron para Egipto.
¿Qué motivó a los patriarcas a vender a José?
R. La envidia.
¿Quién estaba con José?
R. Dios estaba con él.
¿De qué libró Dios a José?
R. De todas sus tribulaciones.
¿Qué le dio Dios a José delante de Faraón?
R. Gracia y sabiduría.
¿Qué hizo Faraón con José?
R. Lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.
¿Qué vino sobre Egipto y Canaán?
R. Hambre y grande tribulación.
¿Qué no hallaban nuestros padres?
R. Alimentos.
¿Qué hizo Jacob cuando oyó que había trigo en Egipto?
R. Envió a nuestros padres la primera vez.
¿Cuándo se dio a conocer José a sus hermanos?
R. En la segunda visita.
¿A quién hizo venir José?
R. A su padre Jacob y a toda su parentela.
¿Cuántas personas eran?
R. Setenta y cinco personas.
¿A dónde descendió Jacob?
R. A Egipto.
¿Dónde murieron Jacob y nuestros padres?
R. En Egipto.
¿A dónde fueron trasladados?
R. A Siquem.
Preguntas de interpretación
¿Qué enseña la venta de José sobre el corazón humano?
R. Que la envidia puede llevar a rechazar y dañar incluso a quien Dios está usando.
¿Qué significa la frase “pero Dios estaba con él”?
R. Que José no estaba abandonado, aunque había sido rechazado y llevado a Egipto.
¿Cómo se ve la soberanía de Dios en esta historia?
R. Dios usó incluso la maldad de los hermanos de José para preservar la vida de Su pueblo.
¿Por qué es importante que José fuera exaltado en Egipto?
R. Porque Dios lo puso en posición de autoridad para salvar a su familia durante el hambre.
¿Qué muestra el hambre en Egipto y Canaán?
R. Que Dios puede usar una crisis para llevar a Su pueblo al lugar de provisión.
¿Qué importancia tiene que José se diera a conocer en la segunda visita?
R. Muestra el patrón del libertador rechazado primero y reconocido después.
¿Cómo apunta José a Cristo?
R. José fue rechazado por sus hermanos y exaltado para salvar; Cristo fue rechazado por los suyos y exaltado por Dios como Salvador.
¿Qué muestra la llegada de Jacob y su familia a Egipto?
R. Que Dios preservó la descendencia prometida a Abraham.