jueves, 8 de octubre de 2026

Hechos 8:9-25 El don de Dios no se compra

El don de Dios no se compra

Hechos 8:9-25


Objetivo: Reconocer que el evangelio verdadero no busca gloria personal, sino que exalta a Cristo, llamando al pecador a un corazón arrepentido y recto delante del Señor.


Introducción: Después de la muerte de Esteban, se levantó una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén. Los creyentes fueron esparcidos por Judea y Samaria, pero no fueron silenciados. Iban por todas partes anunciando el evangelio.


Felipe descendió a Samaria y les predicó a Cristo. Dios confirmó la predicación con señales, liberaciones y sanidades, y hubo gran gozo en aquella ciudad.


Desarrollo:

Vv. 9-11. El falso poder exalta al hombre

9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía (había practicado) la magia (brujería, hechicería) en aquella ciudad, y había engañado (asombrado) a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande (importante). 

Pero había un hombre llamado Simón. Simón era conocido en Samaria antes de la llegada de Felipe. Tenía influencia sobre la gente, pero su influencia no venía del evangelio, sino de la magia y el engaño.


Que antes ejercía la magia en aquella ciudad. Simón practicaba artes mágicas. En el mundo antiguo, esto podía incluir trucos, manipulación, ocultismo, superstición y supuestas manifestaciones de poder espiritual.


La Biblia condena la hechicería porque desvía el corazón de Dios y busca poder espiritual fuera de la voluntad del Señor, como vemos en Deuteronomio 18:10-12 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación (pronosticador, que predice el futuro), ni agorero (el que predice el futuro fijándose en agüeros, como vuelos de aves o el clima), ni sortílego (el que lee la suerte con dados, cartas, varas, caracoles, etc.), ni hechicero (hace hechizos para modificar el futuro con pociones, hierbas, talismanes, rituales etc.)... Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas...


Aplicación práctica: No toda manifestación espiritual viene de Dios. La Escritura nos llama a discernir. El verdadero poder espiritual no busca impresionar al hombre, sino glorificar a Cristo.


Y había engañado a la gente de Samaria. La gente estaba impresionada por Simón. Él había capturado su atención por mucho tiempo. Su aparente poder producía admiración, pero obviamente no traía salvación.


Aplicación práctica: Saber que el asombro no es lo mismo que conversión. Una persona puede estar impresionada por lo sobrenatural, por señales, por emociones o por experiencias religiosas, y aun así no haber nacido de nuevo.


Haciéndose pasar por algún grande. Simón quería ser visto como alguien importante. Aquí vemos el corazón de la falsa espiritualidad: busca la gloria personal. Esto contrasta con Felipe, que predicaba a Cristo, como dice Hechos 8:5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.

Aplicación práctica: El verdadero siervo de Dios no busca exaltarse a sí mismo, sino exaltar a Cristo. Todo ministerio que gira alrededor de la fama del hombre está en peligro espiritual.


10 A este oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo (se referían a él como): Este es el gran poder de Dios. 

La gente confundía el poder de Simón con poder divino. Lo llamaban “el gran poder de Dios”. Esto muestra la falta de discernimiento espiritual de la ciudad.


El hombre tiene una profunda necesidad espiritual. Eclesiastés 3:11 dice que Dios puso eternidad en su corazón; por eso busca llenar su vacío con experiencias espirituales. Pero solo Cristo satisface ese anhelo, porque Él es la vida verdadera y la plenitud de Dios para el alma.


Muchas personas buscan llenar su vacío espiritual en prácticas como feng shui, ayahuasca, limpias, lectura de cartas, horóscopos, astrología, constelaciones familiares, rituales energéticos o filosofías humanistas de autosuperación. Estas experiencias prometen paz, sanidad, dirección o propósito, pero no pueden reconciliar al hombre con Dios. Solo Cristo responde a la necesidad eterna del corazón y ofrece perdón, verdad y vida.


11 Y le estaban atentos (le hacían caso), porque con sus artes mágicas (brujería, hechicería) les había engañado (maravillado por) mucho tiempo. 

El pueblo atribuía grandeza espiritual a un hombre engañador al que le habían estado haciendo caso por mucho tiempo. Pero cuando Felipe predica a Cristo, el verdadero poder de Dios se manifiesta en salvación, liberación y gozo.


Aplicación práctica: El verdadero poder de Dios no se mide por fama, espectáculo o control sobre las multitudes. El verdadero poder de Dios se revela supremamente en el evangelio de Cristo, como dijo Pablo en Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree...


Vv. 12-17. El evangelio verdadero exalta a Cristo

12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, (como resultado) se bautizaban hombres y mujeres. 

Pero cuando creyeron a Felipe. El “pero” marca contraste. Antes oían a Simón; ahora creen el mensaje predicado por Felipe. La fe verdadera no descansa en el hombre, sino en el mensaje de Cristo.


Que anunciaba el evangelio del reino de Dios. Felipe anunciaba el reino de Dios. Es decir, proclamaba que Dios reina y que Su reino ha venido en Cristo. El evangelio no es solo una invitación a sentirse mejor; es el anuncio de que Jesús es el Rey prometido, muerto, resucitado y exaltado.


Y el nombre de Jesucristo. Felipe predicaba el reino de Dios y el nombre de Jesucristo. Esto significa que el centro de su predicación era la persona y autoridad de Jesús. El verdadero evangelio no solo habla de valores, moralidad o espiritualidad. Habla de Cristo.


Aplicación práctica: Saber que entrar al reino de Dios implica rendirse al Rey. No hay evangelio verdadero donde Cristo es presentado como Salvador, pero no como Señor.


Se bautizaban hombres y mujeres. El bautismo era la respuesta externa de quienes profesaban creer el evangelio. Hombres y mujeres se identificaban públicamente con Cristo.


Aplicación práctica: La fe verdadera no quiere esconderse. El bautismo no salva, pero sí es una señal visible de identificación con Cristo y obediencia a Su mandato.


13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con (comenzó a seguir a) Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito (admirado, asombrado).

También creyó Simón mismo. Esta es una frase difícil. El texto dice que Simón “creyó” y fue bautizado. Sin embargo, lo que sigue muestra que su corazón no estaba recto delante de Dios.


Hay dos posibilidades principales:

1. Simón hizo una profesión externa de fe, pero no tenía una fe salvadora verdadera.

2. Simón creyó de manera superficial, impresionado por las señales, pero su corazón seguía dominado por ambición y pecado.


Por la reprensión de Pedro, parece mejor entender que su fe fue una profesión externa, no una conversión genuina.


Aplicación práctica: Saber que no toda profesión de fe es evidencia de nuevo nacimiento. Una persona puede creer ciertas cosas, bautizarse, estar cerca del ministerio y aun así tener un corazón no regenerado, como dice Juan 2:23-25 Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos... porque él sabía lo que había en el hombre.


Y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. Simón estaba fascinado por el poder. En Hechos 8:9 y 8:11, «engañado», y en 8:13, «atónito», traducen formas del mismo verbo griego: <exístēmi> (Strong G1839), que significa asombrar, quedar asombrado. Simón, quien asombraba con magia, ahora se asombra ante los milagros.


Antes él asombraba a la gente; ahora él está asombrado por las señales hechas por Felipe. Pero su interés parece estar más en el poder que en Cristo.


14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido (aceptado) la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios. Samaria recibió la palabra de Dios. Esto es muy importante en la historia de Hechos. El evangelio está cruzando una frontera histórica: de judíos en Jerusalén a samaritanos.

Esto cumple Hechos 1:8 ...y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.


Ese informe ha de haber sorprendido a varios, ya que los judíos y samaritanos no se llevaban porque, tras la caída del reino del norte, Asiria deportó israelitas y trajo pueblos extranjeros, mezclando religión y linaje (2 Rey. 17). Los samaritanos aceptaban principalmente el Pentateuco y adoraban en el monte Gerizim, no en Jerusalén. Los judíos los veían como impuros; ellos resentían el desprecio. Esa rivalidad histórica explica la sorpresa registrada en Juan 4:9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. 


Enviaron allá a Pedro y a Juan. Pedro y Juan fueron enviados desde Jerusalén a Samaria. Su visita muestra unidad apostólica. Los samaritanos no formarían una iglesia separada e independiente de los apóstoles, sino que serían recibidos como parte del mismo pueblo de Cristo.


15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos (los nuevos creyentes) para que recibiesen el Espíritu Santo; 

El creyente recibe el Espíritu Santo al creer, como dice Efesios 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Este pasaje describe un momento histórico, los samaritanos habían creído y sido bautizados, pero aún no habían recibido el Espíritu. Dios dispuso la manifestación visible del Espíritu hasta la llegada de Pedro y Juan para que judíos y samaritanos supieran que ahora eran uno en Cristo.


Jesús prometió a Pedro “las llaves del reino de los cielos” (Mt. 16:19). Podemos ver esta función al predicar a los judíos en Jerusalén (Hech. 2:14-41); al orar, junto con Juan, para que los samaritanos recibieran el Espíritu Santo (Hech. 8:14-17); y al evangelizar la casa de Cornelio, donde los gentiles recibieron el Espíritu (Hech. 10:34-48). Así, Dios utilizó a Pedro para testificar de la incorporación de estos pueblos en una misma Iglesia.


En Hechos, la recepción del Espíritu Santo entre judíos, samaritanos y gentiles presenta diferencias: lenguas como de fuego y otros idiomas en Pentecostés (Hch. 2:3-4), imposición de manos en Samaria (Hch. 8:14-17) y otros idiomas sin imposición de manos entre gentiles (Hch. 10:44-46). Se habla del “don” del Espíritu Santo o de Dios (Hch. 2:38; 8:20; 10:45). Estos acontecimientos, con participación de Pedro, no establecen un patrón obligatorio de manifestaciones, sino que acompañan el avance del evangelio (Hch. 1:8) y confirman la unidad de judíos, samaritanos y gentiles en un solo cuerpo como dice 1 Corintios 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.


William Hendriksen ve este evento como una especie de Pentecostés samaritano. Dios hizo que el Espíritu descendiera sobre ellos de manera especial para que judíos y samaritanos supieran que ahora eran uno en Cristo.


Aplicación doctrinal: Hechos describe momentos únicos en la expansión del evangelio. No todo evento en Hechos debe convertirse automáticamente en patrón normativo para todas las épocas. Aquí Dios está confirmando públicamente que los samaritanos son recibidos en la misma iglesia de Cristo.


16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 

Ellos habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Es decir, habían profesado identificarse con Cristo. Pero Dios esperó la llegada de Pedro y Juan para manifestar la recepción del Espíritu de una manera visible.


17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 

La imposición de manos por los apóstoles funcionó como señal de identificación, reconocimiento y unidad. Los samaritanos no eran creyentes de segunda clase; recibían el mismo Espíritu.


Aplicación práctica:  El Espíritu Santo une a todos los creyentes en Cristo. La antigua división entre judíos y samaritanos queda vencida por el evangelio, como más adelante diría Pablo en Efesios 2:18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.


Vv. 18-25. El evangelio verdadero confronta el pecado

18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero (para comprar ese poder), 

Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo. Simón sigue enfocado en lo visible. Vio que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo. Su atención no está centrada en la gloria de Dios ni en la salvación de los samaritanos, sino en el poder que él quisiera tener.


Les ofreció dinero. Simón intenta comprar poder espiritual. Los dones de Dios no están en venta. El Espíritu Santo no puede ser comprado, manipulado ni controlado por el hombre. Dios da soberanamente conforme a Su voluntad, como dice 1 Corintios 12:11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.


19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 

Simón no pide comunión con Dios, santidad ni salvación. Pide poder. Quiere tener autoridad para impartir el Espíritu. Su lenguaje revela su corazón: quiere poseer un poder espiritual que aumente su importancia.


Aplicación práctica: Una señal de peligro espiritual es desear dones, influencia o autoridad sin desear santidad, humildad y comunión con Dios.


20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca (se destruya, se condene) contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene (compra) con dinero. 

Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo. La palabra “perezca” viene del griego <apṓleia> (Strong G684), que significa destrucción, ruina, perdición.


Pedro responde con severidad. No suaviza la condición de Simón. Su pecado no era un simplemente un error de vocabulario; revelaba una comprensión equivocada de Dios, del Espíritu y del evangelio.


Porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. El Espíritu Santo es don de Dios, no producto que se compra. La salvación misma es por gracia, no por obras ni dinero, como dice Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.


21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto (No tienes ningún derecho a recibirlo), porque tu corazón no es recto delante de Dios. 

No tienes tú parte ni suerte en este asunto. Pedro usa una expresión hebraica que proviene del lenguaje de herencia y participación del Antiguo Testamento. Significa que Simón no tenía verdadera participación en la obra de Dios. Su presencia externa entre los creyentes no significaba que su corazón estuviera recto delante de Dios.


Porque tu corazón no es recto delante de Dios. La evaluación más importante no es cómo Simón se veía delante de Felipe o de la gente, sino cómo estaba delante de Dios. 


Simón podía engañar a la multitud. Podía bautizarse. Podía acompañar a Felipe. Pero no podía esconder su corazón de Dios.


Aplicación práctica: Dios no solo mira nuestras acciones externas, sino el corazón. Como dice Hebreos 4:13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Podemos estar cerca de la iglesia y lejos de Dios si nuestro corazón no ha sido transformado.


22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega (ora) a Dios, si quizá te sea perdonado el (mal) pensamiento de tu corazón; 

Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad. Pedro le manda arrepentirse. El problema de Simón no era falta de información, sino maldad en el corazón.


Y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón. Pedro llama a Simón a clamar por perdón. La puerta de la misericordia no está cerrada, pero Simón debe arrepentirse de verdad.


23 porque en hiel (lleno) de amargura (envidia) y en prisión de maldad veo que estás. 

Porque en hiel de amargura. La frase tiene trasfondo hebreo del Antiguo Testamento, especialmente Deuteronomio 29:18, donde describe un corazón apartado de Dios que produce fruto venenoso de idolatría y rebelión. Pedro le dice a Simón que tenía un corazón contaminado, 


Y en prisión de maldad veo que estás. Pedro ve a Simón espiritualmente esclavizado. Aunque Simón quería poder, en realidad estaba prisionero de maldad.


Aplicación práctica: Saber que el pecado promete poder, pero produce esclavitud. Solo Cristo puede liberar al hombre de la prisión de su propia maldad.


24 Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad (Oren) vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga (suceda) sobre mí.

Simón pide que ellos oren por él, pero su respuesta parece enfocarse más en evitar las consecuencias que en confesar su pecado. No dice: “He pecado contra Dios”. Dice: “para que nada de esto venga sobre mí”.


No podemos saber con certeza absoluta qué pasó después con Simón, pero el texto termina dejando una advertencia solemne. Su preocupación parece ser el castigo, no necesariamente la reconciliación con Dios.


Aplicación práctica: Hay diferencia entre temer las consecuencias del pecado y arrepentirse del pecado mismo. El verdadero arrepentimiento busca a Dios, no solo escapar del juicio.


25 Y ellos, habiendo testificado (después de dar testimonio) y hablado (predicado) la palabra de Dios, (Pedro y Juan) se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones (aldeas) de los samaritanos anunciaron el evangelio (las buenas noticias). 

Y ellos, habiendo testificado. Pedro y Juan no solo fueron testigos pasivos, viendo de lo que Dios estaba haciendo en Samaria. También testificaron y hablaron la palabra de Dios.


Y hablado la palabra de Dios. La obra apostólica sigue centrada en la Palabra. Las señales y la recepción del Espíritu no reemplazan la predicación. La Palabra sigue siendo el medio principal por el cual Dios edifica Su iglesia.


Se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. El pasaje termina con avance misionero. La obra no se detuvo por el pecado de Simón. La Palabra siguió corriendo por muchas poblaciones samaritanas.


Aplicación práctica: El pecado de un falso creyente no detiene el avance del evangelio. Dios preserva Su obra y sigue llamando a Sus escogidos por medio de la Palabra.


Conclusión. El poder de Dios no puede comprarse ni manipularse, porque el evangelio de Cristo desenmascara la falsa espiritualidad, confronta un corazón torcido y llama al arrepentimiento verdadero delante de Dios.


Enseñanzas doctrinales principales:


1. Dios gobierna aun sobre la persecución: La persecución fue injusta y dolorosa, pero Dios la usó para cumplir Hechos 1:8 y extender el evangelio.

2. La iglesia perseguida puede ser una iglesia misionera: Los creyentes esparcidos no se quedaron callados. Iban por todas partes anunciando el evangelio.

3. El evangelio cruza barreras: El mensaje llegó a Samaria, una región despreciada por muchos judíos. Cristo salva a personas de todo pueblo y trasfondo.

4. La misión no es solo para apóstoles: Los apóstoles permanecieron en Jerusalén, pero los creyentes esparcidos evangelizaban. Felipe, uno de los siete, predicó a Cristo.

5. La predicación verdadera se centra en Cristo: Felipe no predicó a sí mismo, sino a Cristo. La iglesia debe mantener a Jesús como centro del mensaje.

6. Las señales confirmaban el avance del evangelio: Las sanidades y liberaciones mostraron el poder de Cristo y confirmaron la predicación en una etapa clave de expansión misionera.

7. El evangelio produce gozo verdadero: La ciudad de Samaria fue llena de gozo porque Cristo fue anunciado y Su poder fue manifestado.


Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.


Hechos 8:9-25


Preguntas de observación

¿Cómo se llamaba el hombre que ejercía magia en Samaria?

R. Simón.

¿Qué hacía Simón en aquella ciudad?

R. Ejercía la magia y engañaba a la gente de Samaria.

¿Cómo se hacía pasar Simón?

R. Como algún grande.

¿Qué decía la gente de Simón?

R. “Este es el gran poder de Dios.”

¿Por qué le estaban atentos?

R. Porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.

¿Qué anunciaba Felipe?

R. El evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo.

¿Qué hacían hombres y mujeres al creer?

R. Se bautizaban.

¿Qué hizo Simón mismo?

R. Creyó, fue bautizado y estaba siempre con Felipe.

¿Qué veía Simón?

R. Las señales y grandes milagros que se hacían.

¿Qué oyeron los apóstoles en Jerusalén?

R. Que Samaria había recibido la palabra de Dios.

¿A quiénes enviaron a Samaria?

R. A Pedro y a Juan.

¿Para qué oraron Pedro y Juan por los samaritanos?

R. Para que recibiesen el Espíritu Santo.

¿Qué hicieron los apóstoles para que recibieran el Espíritu Santo?

R. Les imponían las manos.

¿Qué ofreció Simón a los apóstoles?

R. Dinero.

¿Qué quería recibir Simón?

R. Poder para que cualquiera a quien él impusiera las manos recibiera el Espíritu Santo.

¿Qué le dijo Pedro sobre su dinero?

R. “Tu dinero perezca contigo.”

¿Por qué Pedro lo reprendió?

R. Porque pensó que el don de Dios se obtiene con dinero.

¿Qué dijo Pedro sobre el corazón de Simón?

R. Que no era recto delante de Dios.

¿Qué le mandó Pedro hacer?

R. Arrepentirse de su maldad y rogar a Dios.

¿En qué condición espiritual vio Pedro a Simón?

R. En hiel de amargura y en prisión de maldad.

¿Qué respondió Simón?

R. Que rogaran por él al Señor para que nada de eso viniera sobre él.

¿Qué hicieron Pedro y Juan al volver a Jerusalén?

R. Anunciaron el evangelio en muchas poblaciones de los samaritanos.


Preguntas de interpretación

¿Qué representa Simón en este pasaje?

R. La falsa espiritualidad que busca poder, fama y admiración humana.

¿Por qué Felipe representa un contraste con Simón?

R. Porque Simón se exaltaba a sí mismo, pero Felipe predicaba a Cristo.

¿Qué nos enseña que Simón creyó y fue bautizado, pero luego fue reprendido?

R. Que una profesión externa de fe y el bautismo no garantizan una conversión verdadera.

¿Por qué fue importante que Pedro y Juan fueran a Samaria?

R. Para confirmar que los samaritanos creyentes pertenecían al mismo pueblo de Cristo y recibían el mismo Espíritu.

¿Qué error grave cometió Simón?

R. Pensó que el don de Dios podía obtenerse con dinero.

¿Qué revela la petición de Simón sobre su corazón?

R. Que deseaba poder espiritual para sí mismo, no comunión humilde con Dios.

¿Qué significa que su corazón no era recto delante de Dios?

R. Que su interior estaba torcido, dominado por maldad y ambición.

¿Qué diferencia hay entre temer consecuencias y arrepentirse verdaderamente?

R. Temer consecuencias busca evitar castigo; arrepentirse busca volverse del pecado a Dios.



Hechos 8:9-25 El don de Dios no se compra

El don de Dios no se compra Hechos 8:9-25 Objetivo: Reconocer que el evangelio verdadero no busca gloria personal, sino que exalta a Cristo,...