miércoles, 9 de septiembre de 2026

Hechos 7:9-16 Jesús en el Hermano Rechazado

Jesús en el Hermano Rechazado

Hechos 7:9-16Hechos 7:9-16


Objetivo: Reconocer en José un tipo de Cristo rechazado por los suyos, pero exaltado por Dios para salvar a los mismos que lo rechazaron.


Introducción: Esteban fue acusado falsamente de blasfemar contra Moisés, Dios, la Ley y el templo. Ante el concilio, recordó cómo Dios llamó a Abraham, le prometió tierra y descendencia, y estableció Su pacto con él. La simiente prometida, por quien serían benditas las naciones (Gn. 22:18), es Cristo (Gál. 3:16.)


Desarrollo:

Vv. 9-10. El hermano rechazado por los suyos

9 Los patriarcas (los hijos de Jacob), movidos por envidia, vendieron a José para Egipto (para que fuera esclavo); pero Dios estaba con él, 

Esteban habló de Abraham, el llamado de Dios, la promesa, la descendencia y el pacto. Ahora pasa a la historia de José para mostrar un patrón que se repetirá en la historia de Israel: Dios levanta a un libertador, pero sus propios hermanos lo rechazan primero; sin embargo, Dios está con él, lo exalta y lo usa para preservar la vida de muchos.


Esto apunta claramente a Cristo. José fue rechazado por sus hermanos, vendido, humillado y llevado a Egipto, pero Dios estaba con él y lo exaltó para salvar a su familia. De manera mayor, Jesús fue rechazado por los suyos, entregado por envidia, humillado hasta la muerte, pero Dios lo resucitó y exaltó como Señor, Cristo, Príncipe y Salvador.


Los patriarcas. Se refiere a los hijos de Jacob, los hermanos de José. Esteban no idealiza la historia de Israel. Los patriarcas fueron parte del linaje escogido, pero también pecaron gravemente.


Movidos por envidia. Los hermanos de José no soportaban el favor que él recibía. Génesis nos muestra que Jacob amaba a José de manera especial, y sus hermanos lo aborrecían, como dice Génesis 37:4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.


Dios revela mediante sueños que José ocupará una posición de autoridad en Génesis 37:7 He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.


José todavía no posee esa autoridad, pero Dios ya ha determinado su futuro. Esto es importante, ya que José no llega a gobernar simplemente porque las circunstancias terminaron favoreciéndolo. Su exaltación forma parte del propósito soberano de Dios desde el principio.

José es rechazado por sus propios hermanos, como se lee en Génesis 37:8 “Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.” Los hermanos de José no celebraron el propósito de Dios en su vida. Lo rechazaron. 


Esta misma envidia aparece en la oposición religiosa contra Jesús, como dice Mateo 27:18 Porque sabía que por envidia le habían entregado, y contra los apóstoles, como dice Hechos 5:17 Entonces levantándose el sumo sacerdote... se llenaron de celos.


Aplicación práctica. La envidia es peligrosa porque convierte la bendición de otro en una amenaza para nuestro corazón. La religión sin gracia puede llenarse de envidia cuando Dios usa a otros.

Vendieron a José para Egipto. Los hermanos querían incluso matar a José, como se relata en Génesis 37:18-20 18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.

Finalmente lo terminaron vendiendo como esclavo en Génesis 37:26-28 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.

Humanamente, parecía el fin de sus sueños. Pero en la providencia de Dios, ese acto malvado fue el camino hacia la preservación de la familia de Jacob. José lo entendió años después cuando dijo lo registrado en Génesis 50:20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien... Los hermanos actuaron con maldad real. Fueron responsables de su envidia y traición. Pero Dios, en Su soberanía, usó incluso esa maldad para cumplir Su propósito redentor.


Pero Dios estaba con él. José fue rechazado por sus hermanos, vendido como esclavo y llevado lejos de su familia, pero no estaba abandonado, como dice Génesis 39:21 Mas Jehová estaba con José… La presencia de Dios con José era más fuerte que la traición de sus hermanos.

José estaba en Egipto, lejos de la tierra prometida, lejos de su padre y lejos de su casa. Sin embargo, Dios estaba con él. Esto también responde a la acusación contra Esteban: Dios no está limitado a la tierra de Israel ni al templo. Dios estuvo con José aun en Egipto.


10 y le libró de todas sus tribulaciones (dificultades, tribulaciones), y le dio gracia (favor) y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa (el palacio real). 

Y le libró de todas sus tribulaciones. José pasó por muchas tribulaciones: fue odiado, vendido, esclavizado, después acusado injustamente por la esposa de Potifar y termina encarcelado. Humanamente, parece que la promesa está cada vez más lejos. Providencialmente, José está exactamente en el camino hacia su cumplimiento.


Pero Dios lo libró. La liberación no fue inmediata, pero sí fue segura. Pasaron años de sufrimiento. Pero Dios nunca perdió el control.


Aplicación práctica. Dios puede permitir procesos largos antes de traer liberación. La fe aprende a confiar en Dios aun cuando la liberación tarda, como dice Salmo 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.

Y le dio gracia. Dios le dio gracia a José delante de Faraón. Esta gracia no era mérito humano, sino favor divino. Dios abrió una puerta donde José no tenía poder natural para abrirla.


Y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto. Todo cambia en Génesis 41. José interpreta los sueños de Faraón y pasa prácticamente en un instante de la prisión al gobierno de Egipto .

Aplicación práctica. Dios puede llevar a Sus siervos a lugares inesperados para cumplir Sus propósitos. José no buscó Egipto, no buscó la cárcel y no buscó el palacio. Pero Dios usó todo para cumplir Su plan.

El cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa. Dios exaltó a José. El rechazado por sus hermanos fue puesto como gobernador sobre Egipto cuando Faraón declaró en Génesis 41:40-41 “Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo… He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.” El que fue vendido como esclavo terminó siendo instrumento de preservación para quienes lo rechazaron.

No en cada detalle, pero José es un tipo de Cristo: rechazado por sus hermanos, humillado injustamente, exaltado por Dios y usado para salvar. Esto apunta a Jesús, quien fue rechazado por los suyos, como dice Juan 1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron, entregado por envidia, crucificado, como dice Hechos 2:23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole, y después resucitado y exaltado para dar salvación, como dice Hechos 5:31 A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador...


Rechazo → Sufrimiento → Exaltación.


Vv. 11-13. El hermano reconocido por los suyos

11 Vino (hubo) entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación (sufrimiento, aflicción); y nuestros padres (antepasados) no hallaban alimentos. 

Dios usó una crisis global para llevar a los hermanos de José a Egipto. Aquellos que habían vendido a José ahora necesitarían del mismo José para vivir. Llegan a Egipto buscando alimento y sucede lo relatado en Génesis 42:6 “Y los hermanos de José vinieron, y se inclinaron a él rostro a tierra.” Génesis 37 se está cumpliendo.


Aplicación práctica. El hombre no puede salvarse a sí mismo. Así como los patriarcas no tenían alimento, el pecador no tiene vida espiritual en sí mismo. Necesita recibir provisión de otro. Esto apunta a Cristo, el pan de vida, como Jesús dijo en Juan 6:35 Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre...


12 Cuando oyó Jacob que había trigo (comida) en Egipto, envió a nuestros padres (sus hijos, nuestros antepasados) la primera vez (el primer viaje). 

Jacob envió a sus hijos a Egipto. En esa primera visita, José los reconoció, pero ellos no lo reconocieron a él. 


13 Y en la segunda (en el segundo viaje), José se dio a conocer (reveló su identidad) a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje (la familia) de José. 

En la segunda ocasión, José reveló su identidad a sus hermanos, como dice Génesis 45:4 Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.


Este detalle es importante para Esteban. José fue rechazado por sus hermanos y luego no reconocido la primera vez. Pero después sería reconocido.


Así como los hermanos de José lo reconocieron después, Esteban está mostrando que Israel había rechazado Jesús, el enviado de Dios y necesitaba reconocerlo. Los hermanos debieron enfrentar la verdad de su pecado, pero también recibieron misericordia. José no usó su autoridad para destruirlos, sino para preservarlos.


El hermano rechazado ahora aparece como el salvador de la familia. La familia de José fue dada a conocer ante Faraón. La relación familiar que había sido rota por el pecado fue restaurada públicamente.


Si observamos con cuidado estos pasajes, podemos ver un cuadro bastante coherente entre la tipología de José y Jesús en cuanto al reconocimiento final de los suyos: Zacarías 12:10 dice que “mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán lamentación.” Luego, Apocalipsis 1:7 conecta eso directamente con la venida de Cristo: “Todo ojo le verá, y los que le traspasaron.” Pablo en Romanos 11:25-27 habla de un endurecimiento parcial de Israel, hasta que entre la plenitud de los gentiles, y entonces “todo Israel será salvo.” Jesús mismo en Mateo 23:39 dice a Jerusalén: “No me veréis más, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.” Y Oseas 5:15-6:1 muestra a Dios diciendo que volverá a su lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen su rostro. Por eso muchos ven una secuencia de arrepentimiento nacional, reconocimiento del traspasado y restauración de todo Israel.


Vv. 14-16. El hermano que preserva la vida

14 Y enviando (ordenando) José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela (sus parientes), en número de setenta y cinco personas. 

Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela. José no solo preservó a sus hermanos; hizo venir a su padre Jacob y a toda la familia. Dios estaba preservando la descendencia prometida a Abraham. Dios no solo salvó individuos aislados, sino que preservó a la familia por medio de la cual continuaría la historia redentora.


En número de setenta y cinco personas. En Génesis 46:27 y Éxodo 1:5, la RV60 menciona setenta. La diferencia probablemente se debe a que Esteban sigue la numeración de la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento, que incluye cinco descendientes adicionales de José, relacionados con Efraín y Manasés.


Esto no cambia el punto del pasaje. Esteban está mostrando que Dios preservó a la familia de Jacob en Egipto.


15 Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y también nuestros padres (antepasados); 

Esto cumple lo que Dios había anunciado a Abraham: su descendencia sería extranjera en tierra ajena, como dice Génesis 15:13 Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena...


Jacob y los patriarcas murieron en Egipto, fuera de la tierra prometida. Esto refuerza un punto importante en la defensa de Esteban: Dios estaba con Su pueblo aun fuera de la tierra de Israel.


16 los cuales (sus cuerpos) fueron trasladados a Siquem, y puestos (fueron enterrados) en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem.

Los cuales fueron trasladados a Siquem. Este detalle conecta a los patriarcas con la tierra prometida, aunque murieron en Egipto. La sepultura en la tierra expresaba confianza en la promesa de Dios.


Y puestos en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem. José pidió que sus huesos fueran llevados de Egipto en Génesis 50:25 E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos. 


En Siquem fueron sepultados los huesos de José, como dice Josué 24:32 Y enterraron en Siquem los huesos de José... La referencia a Siquem también es significativa porque no es Jerusalén. Esteban sigue mostrando que la obra de Dios en la historia de Israel no estuvo limitada a un templo o a una tierra.

Esteban está preparando silenciosamente el argumento contra el Sanedrín. Ustedes están haciendo exactamente lo que nuestros padres hicieron. José fue rechazado por sus hermanos, pero exaltado por Dios y posteriormente utilizado para salvarlos. De manera semejante, Jesús fue rechazado por Su propio pueblo, pero exaltado por Dios y constituido Salvador.

Por eso Esteban concluye en Hechos 7:51-52 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores.

Enseñanzas doctrinales principales:


1. La envidia puede llevar a rechazar la obra de Dios: Los patriarcas vendieron a José por envidia. La misma actitud aparece después en el rechazo de Jesús y en la persecución contra los apóstoles.

2. Dios está con Sus siervos aun en el rechazo: José fue vendido y llevado a Egipto, pero Dios estaba con él. La presencia de Dios no depende de circunstancias favorables.

3. Dios libra en Su tiempo: José fue librado de sus tribulaciones, pero no de manera inmediata. La liberación de Dios puede venir después de un proceso largo.

4. Dios da gracia y sabiduría para cumplir Su propósito: José recibió gracia y sabiduría delante de Faraón. Lo que Dios exige, Dios también lo provee.

5. El rechazado por los hombres puede ser exaltado por Dios: José fue vendido por sus hermanos, pero Dios lo puso como gobernador. Esto apunta a Cristo, rechazado por los suyos y exaltado por Dios.

6. Dios usa la aflicción para llevar a Su pueblo a la provisión: El hambre llevó a los patriarcas a Egipto, donde estaba José. Dios puede usar la necesidad para llevarnos al lugar de Su provisión.

7. La provisión de Dios revela al salvador rechazado: José se dio a conocer a sus hermanos en la segunda visita. El que ellos rechazaron era el instrumento de Dios para preservarles la vida.

8. Dios preserva la línea de la promesa: Por medio de José, Dios salvó a Jacob y a su familia, preservando la descendencia de Abraham.

9. La esperanza del pueblo de Dios mira más allá de la muerte: Jacob y los patriarcas murieron en Egipto, pero su sepultura apuntaba a la promesa de Dios y a la esperanza futura.


Conclusión: El rechazo de José no frustró el plan de Dios; fue el medio para preservar la vida (Gn. 50:20). De igual manera, Jesús vino a los suyos y fue rechazado, pero ese rechazo abrió la puerta para que todos los que le reciban y creen en Él sean hechos hijos de Dios (Jn. 1:11-13). El llamado es recibir al Hermano exaltado por Dios que trae vida a los suyos (Ro. 8:29).


Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.

Hechos 7:9-16

Preguntas de observación

¿Qué hicieron los patriarcas con José?

R. Lo vendieron para Egipto.

¿Qué motivó a los patriarcas a vender a José?

R. La envidia.

¿Quién estaba con José?

R. Dios estaba con él.

¿De qué libró Dios a José?

R. De todas sus tribulaciones.

¿Qué le dio Dios a José delante de Faraón?

R. Gracia y sabiduría.

¿Qué hizo Faraón con José?

R. Lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.

¿Qué vino sobre Egipto y Canaán?

R. Hambre y grande tribulación.

¿Qué no hallaban nuestros padres?

R. Alimentos.

¿Qué hizo Jacob cuando oyó que había trigo en Egipto?

R. Envió a nuestros padres la primera vez.

¿Cuándo se dio a conocer José a sus hermanos?

R. En la segunda visita.

¿A quién hizo venir José?

R. A su padre Jacob y a toda su parentela.

¿Cuántas personas eran?

R. Setenta y cinco personas.

¿A dónde descendió Jacob?

R. A Egipto.

¿Dónde murieron Jacob y nuestros padres?

R. En Egipto.

¿A dónde fueron trasladados?

R. A Siquem.


Preguntas de interpretación

¿Qué enseña la venta de José sobre el corazón humano?

R. Que la envidia puede llevar a rechazar y dañar incluso a quien Dios está usando.

¿Qué significa la frase “pero Dios estaba con él”?

R. Que José no estaba abandonado, aunque había sido rechazado y llevado a Egipto.

¿Cómo se ve la soberanía de Dios en esta historia?

R. Dios usó incluso la maldad de los hermanos de José para preservar la vida de Su pueblo.

¿Por qué es importante que José fuera exaltado en Egipto?

R. Porque Dios lo puso en posición de autoridad para salvar a su familia durante el hambre.

¿Qué muestra el hambre en Egipto y Canaán?

R. Que Dios puede usar una crisis para llevar a Su pueblo al lugar de provisión.

¿Qué importancia tiene que José se diera a conocer en la segunda visita?

R. Muestra el patrón del libertador rechazado primero y reconocido después.

¿Cómo apunta José a Cristo?

R. José fue rechazado por sus hermanos y exaltado para salvar; Cristo fue rechazado por los suyos y exaltado por Dios como Salvador.

¿Qué muestra la llegada de Jacob y su familia a Egipto?

R. Que Dios preservó la descendencia prometida a Abraham.

viernes, 28 de agosto de 2026

Hechos 7:1-8 Jesús en la Promesa a Abraham

Jesús en la Promesa a Abraham

Hechos 7:1-8


Objetivo: Ver a Cristo como la Simiente prometida en quien se cumplen las promesas de Dios a Abraham.


Versículo para atesorar: “Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.” Hechos 7:5


Introducción: Lucas relató una iglesia que crece, enfrenta necesidades internas y responde con orden espiritual. Los apóstoles priorizan la oración y la Palabra, mientras se eligen siervos llenos del Espíritu. La Palabra se multiplica, Esteban resplandece con gracia y sabiduría, y la oposición no puede vencer la verdad.


Desarrollo:

Vv. 1-3. Dios llama y promete

1 El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? (¿Son ciertas estas acusaciones?)

El sumo sacerdote representa la autoridad religiosa del concilio. La pregunta “¿Es esto así?” se refiere a las cuatro acusaciones presentadas por los testigos falsos: blasfemar contra Dios, contra Moisés (Hechos 6:11), contra la Ley de Moisés y contra el Templo (Hechos 6:14).


Esteban está siendo acusado de blasfemia, pero su respuesta mostrará que él no está contra Dios, Moisés, la ley ni el templo. Al contrario, entiende mejor que sus acusadores la historia redentora de Dios.


Esteban no responde con insultos ni con miedo. Responde con Escritura, historia bíblica y una visión centrada en Dios.


Aplicación práctica: Esto nos enseña que así también nosotros debemos estar preparados para presentar defensa de nuestra fe como dice 1 Pedro 3:15 …estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.


2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd (escúchenme): El Dios de la gloria (Nuestro glorioso Dios se le) apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase (se fuera a vivir) en Harán, 

Y él dijo: Varones hermanos y padres. Esteban se dirige al concilio con respeto. Aunque lo han acusado falsamente, no los trata con desprecio. Les habla como parte del pueblo de Israel: “hermanos y padres”, padres en el sentido de autoridad.


Oíd. Esteban llama al concilio a escuchar la obra de Dios en la historia. Su defensa será bíblica y teológica.


El Dios de la gloria. Lejos de blasfemar contra Dios, Esteban comienza su defensa exaltándolo como "el Dios de la gloria".


Apareció a nuestro padre Abraham. Esteban llama a Abraham “nuestro padre”, mostrando que él no está contra Israel. Él se identifica con la historia del pueblo de Dios. Pero al mismo tiempo, muestra que la historia de Israel comenzó por iniciativa de Dios, no por mérito humano.

Abraham no buscó primero a Dios. Dios apareció a Abraham. Dios tomó la iniciativa.


Aplicación práctica: Así como Dios llamó a Abraham cuando estaba en Mesopotamia, Dios llama eficazmente a los suyos cuando están muertos en delitos y pecados. La gracia no empieza en el hombre; empieza en Dios, como dice Juan 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere...


Estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán. Esteban señala que Dios llamó a Abraham cuando todavía estaba en Mesopotamia, una tierra pagana. De esta manera demuestra que la presencia y la actividad de Dios nunca estuvieron limitadas a la tierra de Israel ni al Templo.


El templo tenía importancia en la historia de Israel, pero nunca pudo contener a Dios. Como dirá Esteban más adelante en Hechos 7:48 Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano...


El recorrido fue: Ur de los caldeos (actual Irak) → Harán (actual Turquía) → Canaán (actual Israel).


3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela (parientes), y ven a la tierra que yo te mostraré. 

Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela. Esteban está citando Génesis 12:1-3 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.


El llamado de Dios implicó separación. Abraham debía dejar tierra, parentela y seguridad visible. La fe verdadera responde al llamado de Dios aun cuando no ve todo el camino, como vemos en Hebreos 11:8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.


Y ven a la tierra que yo te mostraré. Dios llama y Dios muestra. Abraham no determina su propio destino espiritual. Dios dirige su camino.


Aplicación práctica: La fe verdadera obedece a Dios aunque no tenga todos los detalles. Dios no le dio a Abraham un mapa completo. Le dio una promesa. La fe se sostiene no por conocer todo el camino, sino por confiar en quien llama.


Más adelante Dios le hizo la promesa a Abraham, probablemente en la tierra de Canaán, después de que Abraham ya había salido de Harán, de Génesis 15:1-6 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará este, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.


En Génesis 12, Dios le prometió a Abraham que tendría una descendencia incontable como las estrellas del cielo, en Génesis 15, Dios hizo un pacto unilateral de sangre donde Abraham era el beneficiario de ese pacto, y en Génesis 22:15-18, Dios ratifica ese pacto jurando por sí mismo donde termina diciendo Génesis 22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Pablo toma de referencia para mostrar que la promesa fue hecha en forma singular, no refiriéndose a todos los descendientes de Abraham, sino a un solo de su descendencia, la cual Pablo clarifica que es Cristo en Gálatas 3:16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Cristo es el cumplimiento mayor de la promesa dada a Abraham. En Él, todas las familias de la tierra son bendecidas.


Y es que es solo en Cristo que son benditas (bendecidas) todas las naciones de la tierra, ya que con su muerte y resurrección a todos los gentiles le da acceso al perdón de pecados y a la gracia de Dios.


Vv. 4-7. Dios guarda la promesa en medio de las pruebas

4 Entonces salió (Abraham) de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.

Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán. Abraham respondió al llamado. Su obediencia fue fruto de la fe. La fe que Dios produce siempre comienza a moverse en obediencia. No fue una obediencia perfecta en cada detalle, pero sí una respuesta real al mandato de Dios. 


Y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. 

Dios no solo llamó a Abraham, también lo llevó. La vida de Abraham no dependía de su fuerza, sino de la fidelidad del Dios que lo llamó. Dios no solo inicia la obra, también la sostiene, como dice Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará...


5 Y (Sin embargo) no le dio herencia en ella, ni aun para asentar (poner) un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo. 

Y no le dio herencia en ella. Abraham fue llamado a la tierra, pero no recibió posesión plena de ella durante su vida. Dios lo llamó, pero no le dio inmediatamente lo prometido.


Ni aun para asentar un pie. Abraham no tuvo posesión territorial estable. Era peregrino en la tierra prometida, como dice Hebreos 11:9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena...


Aplicación práctica: Así también nosotros debemos vivir como peregrinos. Dios puede darnos bendiciones temporales, pero nuestra esperanza final no está en posesiones terrenales, sino en la herencia eterna en Cristo.


Pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él. La palabra clave es “pero”. Abraham no tenía posesión visible, pero tenía promesa divina. Para la fe, la promesa de Dios es más segura que la posesión presente.


Aplicación práctica: Nosotros tenemos una enorme promesa en 1 Juan 2:25 Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.


Cuando él aún no tenía hijo. La promesa incluía tierra y descendencia, pero Abraham todavía no tenía hijo. Esto hace más impresionante la fe que Dios le dio a Abraham. Dios prometió descendencia cuando humanamente no había posibilidad visible.


La relación de Abraham con Dios descansaba en la fe en Su promesa y no en la posesión de una tierra o de un templo. Esto mismo explica Pablo en Gálatas 3:17-18 La ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. Es decir, la promesa de Dios a Abraham no dependía de la ley, porque la ley vino mucho después; tampoco dependía del templo, porque el templo aún no existía. Abraham fue sostenido por la promesa de Dios, y esa promesa apuntaba finalmente a Cristo, la Simiente prometida.


6 Y (también) le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre (serían esclavos) y los maltratarían, por cuatrocientos años. 

Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena. Dios anunció que la descendencia de Abraham sería extranjera. Esto se cumpliría cuando Israel estuviera en Egipto. Antes de poseer la tierra, el pueblo de Dios pasaría por aflicción.


Y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían. Dios no prometió a Abraham un camino sin sufrimiento. La promesa incluía descendencia, pero también aflicción temporal.


Aplicación práctica: La promesa de Dios no elimina todos los sufrimientos presentes. Ser pueblo de Dios no significa vivir sin pruebas. Pero sí significa que las pruebas están bajo el gobierno de Dios y no tendrán la última palabra.


Por cuatrocientos años. Este número resume el período de aflicción anunciado a Abraham, como dice Génesis 15:13-14 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Dios anunció la aflicción antes de que ocurriera. Nada en la historia redentora sucede fuera de Su conocimiento y propósito.


7 Mas yo juzgaré (castigaré), dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos (esclavos); y después de esto saldrán y me servirán (adorarán) en este lugar. 

Mas yo juzgaré, dijo Dios a la nación de la cual serán siervos. Dios no solo anunció la aflicción, también prometió juicio contra la nación opresora. Esto apunta al juicio de Dios sobre Egipto en el Éxodo.


Y después de esto saldrán y me servirán en este lugar. La liberación de Egipto no era solo para que Israel fuera libre de la esclavitud. Era para que sirviera y adorara a Dios, como dice Éxodo 3:12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.


Aplicación doctrinal: Dios libera a Su pueblo para que le pertenezca, le adore y le sirva. Cristo no nos libera para vivir para nosotros mismos, sino para Dios, como dice 2 Corintios 5:15 ...y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”


V. 8. El pacto de la circuncisión y la línea mesiánica

8 Y le dio (Dios) el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.

Y le dio el pacto de la circuncisión. Dios estableció la circuncisión como señal externa del pacto con Abraham y su descendencia en Génesis 17:9-14 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto, el Señor ordenó que todo varón fuera circuncidado como señal del pacto, y que esta señal se aplicara al octavo día. Sin embargo, la circuncisión no fue la base de la justificación de Abraham, porque él ya había sido justificado por la fe antes de recibirla. Por eso Pablo explica en Romanos 4:11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso... La señal externa apuntaba a una realidad espiritual más profunda: la necesidad de un corazón apartado para Dios.


Y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Dios cumplió Su promesa de descendencia. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Esta línea preparó el camino para Israel y finalmente para Cristo según la carne. La circuncisión señalaba pertenencia al pacto, pero su cumplimiento espiritual se encuentra en Cristo. Por eso dice Colosenses 2:11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano... En Cristo recibimos la verdadera obra interna que la señal externa anticipaba: un corazón transformado por la gracia de Dios.

Enseñanzas doctrinales principales:


1. Dios no está limitado al templo: El Dios de la gloria apareció a Abraham en Mesopotamia, antes del templo y fuera de la tierra prometida. Su presencia no depende de un edificio.

2. La salvación comienza con la iniciativa de Dios: Abraham no buscó primero a Dios. Dios apareció, habló y llamó soberanamente a Abraham por gracia.

3. La fe verdadera obedece al llamado de Dios: Abraham salió de su tierra porque Dios lo llamó. La obediencia no produce la gracia, pero sí evidencia una fe viva.

4. La fe descansa en la promesa, no en lo visible: Abraham no tenía tierra ni hijo, pero tenía la promesa de Dios. La fe mira la fidelidad de Dios por encima de las circunstancias.

5. Dios gobierna la historia de Su pueblo: La aflicción en Egipto fue anunciada antes de suceder. El sufrimiento del pueblo de Dios nunca está fuera del control soberano del Señor.

6. Dios libera para adoración y servicio: Israel saldría de servidumbre para servir a Dios. La redención bíblica no termina en independencia, sino en adoración obediente.

7. Las señales del pacto no salvan por sí mismas: La circuncisión fue señal del pacto, pero Abraham fue justificado por la fe. Lo externo debe apuntar a una realidad interna.

8. Cristo es el cumplimiento de la promesa a Abraham: La línea de Abraham, Isaac, Jacob y los patriarcas apunta finalmente a Cristo, la Simiente prometida en quien son benditas las naciones.


Conclusión: 

Esteban responde al concilio recordando que el Dios de la gloria llamó soberanamente a Abraham fuera de la tierra prometida. Dios le dio promesas antes de tener hijo o herencia, anunció aflicción y liberación, y estableció el pacto que apuntaba finalmente a Cristo, el verdadero Redentor prometido.


Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.



Hechos 7:1-8

Preguntas de observación

¿Qué pregunta hizo el sumo sacerdote a Esteban?

R. “¿Es esto así?”

¿Cómo se dirigió Esteban al concilio?

R. “Varones hermanos y padres, oíd.”

¿Cómo llama Esteban a Dios al comenzar su defensa?

R. “El Dios de la gloria.”

¿A quién apareció Dios?

R. A Abraham.

¿Dónde estaba Abraham cuando Dios se le apareció?

R. En Mesopotamia, antes que morase en Harán.

¿Qué le mandó Dios a Abraham?

R. Salir de su tierra y de su parentela e ir a la tierra que Dios le mostraría.

¿De dónde salió Abraham?

R. De la tierra de los caldeos.

¿Dónde habitó primero?

R. En Harán.

¿Qué hizo Dios después de la muerte del padre de Abraham?

R. Lo trasladó a la tierra en la cual ellos habitaban.

¿Le dio Dios herencia inmediata a Abraham en la tierra?

R. No, ni aun para asentar un pie.

¿Qué le prometió Dios a Abraham?

R. Que le daría la tierra en posesión a él y a su descendencia después de él.

¿Tenía Abraham hijo cuando recibió la promesa?

R. No, aún no tenía hijo.

¿Qué dijo Dios sobre la descendencia de Abraham?

R. Que sería extranjera en tierra ajena, reducida a servidumbre y maltratada por cuatrocientos años.

¿Qué haría Dios con la nación que los esclavizaría?

R. La juzgaría.

¿Qué haría la descendencia después de salir?

R. Serviría a Dios en ese lugar.

¿Qué pacto le dio Dios a Abraham?

R. El pacto de la circuncisión.

¿A quién engendró Abraham?

R. A Isaac.

¿A quién engendró Isaac?

R. A Jacob.

¿A quiénes engendró Jacob?

R. A los doce patriarcas.


Preguntas de interpretación

¿Por qué es importante que Dios apareciera a Abraham en Mesopotamia?

R. Porque muestra que la gloria y la presencia de Dios no estaban limitadas al templo ni a la tierra de Israel.

¿Qué enseña el llamado de Abraham sobre la iniciativa de Dios?

R. Que Dios toma la iniciativa en Su gracia, llamando soberanamente a Su pueblo.

¿Qué enseña Abraham al salir de su tierra?

R. Que la fe verdadera responde al llamado de Dios con obediencia.

¿Por qué es importante que Abraham no recibiera herencia inmediata?

R. Porque muestra que la fe descansa en la promesa de Dios, no en lo que ve.

¿Qué enseña la aflicción anunciada a la descendencia de Abraham?

R. Que Dios gobierna la historia de Su pueblo aun en medio del sufrimiento.

¿Qué significa que Dios juzgaría a la nación opresora?

R. Que Dios es justo y no ignora la maldad contra Su pueblo.

¿Para qué sería liberada la descendencia de Abraham?

R. Para servir y adorar a Dios.

¿Qué nos enseña el pacto de la circuncisión?

R. Que Dios estableció una señal externa del pacto, pero la salvación siempre depende de la fe y la gracia de Dios.

¿Cómo apunta este pasaje a Cristo?

R. La descendencia de Abraham culmina en Cristo, la Simiente prometida en quien se cumplen las promesas de Dios.


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