Tuesday, March 11, 2025

Romanos 8:19-27 El gemido de la esperanza

 

El gemido de la esperanza

Romanos 8:19-27

 

Objetivo: Aprender a gemir en armonía con la creación y el Espíritu anhelando la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

 

Versículo a memorizar: “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.” Romanos 8:19

 

Introducción: Pablo enseñó que los creyentes no estamos en deuda con la carne, sino con Dios, quien nos ha liberado del pecado. La vida en el Espíritu nos lleva a una relación con Dios como hijos adoptivos, libres del temor y con una identidad segura en Cristo. Somos guiados por el Espíritu para vivir en obediencia, transformados y capacitados para vencer el pecado. Como coherederos con Cristo, nuestra herencia celestial incluye la gloria venidera, pero también el sufrimiento por causa de nuestra fe. Sin embargo, estas aflicciones no se comparan con la gloria que nos espera. Esa enseñanza nos anima a vivir según el Espíritu, rechazando la esclavitud del pecado y confiando en nuestra identidad como hijos de Dios. Nos vimos desafiados a perseverar en la fe, entendiendo que nuestra recompensa es eterna y gloriosa en Cristo.

 

Desarrollo:

Vs. 19-22. El gemido de la creación

19 Porque el anhelo ardiente (impaciente) de la creación es el aguardar (esperar) la manifestación (revelación) de los hijos de Dios.

Porque el anhelo ardiente de la creación. Toda la creación espera con anhelo la manifestación gloriosa de los hijos de Dios, ya que eso traerá restauración a toda la creación. La frase “anhelo ardiente”, es una sola palabra en griego, la Strong 603 <apokaradokía>, que significa esperar con la cabeza levantada y con gran expectativa.

 

Es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. La palabra “manifestación" viene del griego Strong 602 <apokálypsis>, que significa revelación o descubrimiento, esto se refiere al momento en que los creyentes serán glorificados con Cristo en su segunda venida como dice 1 Juan 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Actualmente, la obra de Dios en nosotros está en proceso, pero un día será revelada completamente como le dijo Pablo a la iglesia de Filipos en Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

 

La naturaleza misma nos recuerda que el pecado tiene consecuencias, pero Dios tiene un plan de restauración para los cielos y la tierra como dice Apocalipsis 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

 

20 Porque la creación fue sujetada a vanidad (confusión), no por (contra) su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

Porque la creación fue sujetada a vanidad. La palabra "vanidad" viene de la palabra griega Strong  3153 <mataiótēs>, que significa futilidad, inutilidad, frustración o corrupción; es decir, a la frustración y corrupción debido al pecado del hombre. Esto se refiere a que la creación ya no cumple su propósito original plenamente debido al pecado de Adán y Eva, cuando la creación fue sujeta a maldición como dice Génesis 3:17-19 17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

 

 

 

No por su propia voluntad. La creación no eligió ser sometida a corrupción, sino que fue afectada por la caída del hombre. Dios creó todo bueno en gran manera como dice Génesis 1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto, pero el pecado fue el que trajo corrupción.

 

Sino por causa del que la sujetó en esperanza. Dios permitió la corrupción, pero también estableció un plan de restauración, anunciada desde el profeta Isaías 65:17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento, por eso es que la creación espera la redención de los hijos de Dios, ya que también será restaurada junto con ellos.

 

21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción (descomposición), a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

La creación, que actualmente sufre las consecuencias del pecado, será liberada; es decir, puesta en libertad la vanidad a la que fue sujeta, tendrá plena libertad de esa corrupción, decadencia, destrucción y deterioro progresivo en el que se encuentra, y restaurada en la gloria futura. Así como los hijos de Dios experimentarán la glorificación y la libertad del pecado, también la creación participará en esta restauración.

 

22 Porque sabemos que toda la creación gime (se queja) a una, y a una está (sufre como) con dolores de parto hasta ahora;

Porque sabemos que toda la creación gime a una. La creación entera sufre debido a la corrupción causada por el pecado, la palabra "gime" viene de la palabra griega Strong 4959 <sustenázō>, que significa suspirar, clamar o expresar un sufrimiento profundo en unidad con otros, lo que implica que toda la creación experimenta dolor y anhelo por la redención.

 

Y a una está con dolores de parto hasta ahora. Este sufrimiento no es sin propósito, sino que es comparable a los dolores de parto, lo que indica que algo glorioso está por nacer: la restauración final de la creación junto con la manifestación de los hijos de Dios como dice 2 Pedro 3:12-13 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

 

Las catástrofes naturales y la degradación del mundo nos recuerdan la realidad del pecado, pero también la esperanza de su restauración.

 

Vs. 23-25. El gemido de los hijos

23 y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias (el anticipo) del Espíritu, nosotros también gemimos (sufrimos) dentro de nosotros mismos, esperando la adopción (definitiva), la redención (liberación) de nuestro cuerpo.

 

Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos. No solo la creación sufre y espera la redención, sino que los creyentes también.

 

Que tenemos las primicias del Espíritu. Aunque ya tenemos al Espíritu Santo como las primicias, seguimos esperando la adopción plena y la redención de nuestro cuerpo en la glorificación futura. La palabra “primicias" viene de la palabra griega Strong 536 <aparchē>, que significa la primera parte de algo mayor que vendrá. El Espíritu Santo es la garantía de nuestra herencia y transformación futura como dice Efesios 1:13-15 13En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. 15Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos.

 

Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos. Nosotros también gemimos; es decir, así como la creación gime por su restauración, los creyentes también sentimos el peso de este mundo caído, por lo que clamamos con angustia, y anhelamos con sufrimiento el tiempo de nuestra glorificación final.

 

Esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Aunque ya hemos sido adoptados espiritualmente como hijos (Rom. 8:15), esta adopción a la que se refiere Pablo, es a la manifestación final como hijos de Dios en la glorificación, en la que tendremos la redención (liberación) de nuestro cuerpo a un cuerpo glorificado como dice 1 Corintios 15:53-58 53Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

 

24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? (si uno tiene algo, ya no necesita esperarlo).

La salvación es un proceso que involucra esperanza. Aunque hemos sido redimidos espiritualmente, todavía esperamos la consumación final de nuestra salvación en la glorificación. Nuestra salvación tiene tres tiempos:

 

Pasado: Fuimos justificados por la fe en Cristo (Rom. 5:1).

Presente: Estamos siendo santificados (Fil. 2:12-13).

Futuro: Seremos glorificados (Rom. 8:30).

 

25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos (esperamos).

La razón más grande de la esperanza y del gemir de los hijos de Dios es nuestra completa salvación como dice 1 Pedro 1:3-9 3Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 5que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 6En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas; es decir, la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Por esta razón, la exhortación que se nos hace es a fortalecernos con paciencia en esta esperanza, la esperanza de la vida eterna como dice 1 Juan 2:25 Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

 

Vs. 26-27. El gemido del Espíritu

26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene (es debido), no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede (ruega) por nosotros con gemidos indecibles (que no pueden expresarse con palabras).

 

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Pablo revela una de las funciones más poderosas del Espíritu Santo en la vida del creyente, conociendo nuestra debilidad; es decir, nuestra incapacidad humana para orar correctamente debido a nuestras limitaciones, nos ayuda, toma parte de esa carga, nos sostiene y nos apoya en la lucha. Por lo que no estamos solos en nuestra lucha espiritual. El Espíritu nos fortalece en momentos de debilidad.

 

Pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos. Cuando oramos a Dios debemos pedir de acuerdo a su voluntad escrita en Su palabra como dice 1 Juan 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye, pero muchas veces no sabemos cuál es la voluntad de Dios en una situación específica, y en nuestra ignorancia, el Espíritu nos dirige a orar de acuerdo con el propósito de Dios.    

 

Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. La palabra “intercede" viene de la palabra griega Strong 5241 <huperentugchanō>, que significa rogar a favor de otro, abogar o intervenir, y eso es lo que hace el Espíritu Santo que es nuestro Consolador y Guía como Jesús dijo en Juan 14:16-17 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

  

Su intercesión es con "gemidos indecibles", lo que indica una comunicación profunda que trasciende las palabras humanas, por lo que, aunque no entendamos nuestras circunstancias, podemos confiar en que el Espíritu Santo intercede perfectamente por nosotros, por lo tanto acerquémonos confiadamente al trono de la gracia como dice Hebreos 4:15-16 15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

 

27 Mas el que escudriña (Dios que examina) los corazones sabe cuál es la intención del (lo que quiere decir el) Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos (creyentes).

Mas el que escudriña los corazones. Dios es el que escudriña (examina, conoce a fondo) los corazones como dice Jeremías 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras, por eso, como no podemos esconder nada delante de Dios, debemos rendirle nuestro corazón completamente.

 

Sabe cuál es la intención del Espíritu. El Espíritu Santo conoce nuestra necesidad real, e intercede no basado en nuestros deseos humanos, sino en el plan divino, ya que el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios como dice 1 Corintios 2:10-11 10Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

 

Porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. La oración del Espíritu siempre está en alineación con la voluntad perfecta de Dios, el Espíritu nos guiará a toda verdad y nos hará entender la voluntad de Dios como dijo Jesús en Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. En lugar de confiar en nuestra propia sabiduría, debemos depender del Espíritu para guiarnos en oración y en la vida.

 

Conclusión: Aprender a gemir en armonía con la creación y el Espíritu anhelando la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

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