Friday, December 16, 2016

2 Corintios 9:1-15 Los Frutos de Nuestra Justicia


Objetivo: Ayudar al jóven a manifestar nuestra justicia para suplir lo que a los santos falta y para producir abundantes acciones de gracias a Dios.

Versículo a memorizar: “el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia” 2 Corintios 9:10       

Introducción:  

La clase anterior aprendimos que los de Macedonia estaban pasando por muchas pruebas, además tenían mucha pobreza, epro Dios les habeia dado gozo en medio de ello, y quisieron participar con la ofrenda para los de Jerusalen, aún rogandole a Pablo que les permitiera hacerlo ya que entendían que era un privilegio, ya que se habían entregado al Señor primeramente. Pablo exhorto a los de Corinto a que así como abundaban en fe,
en palabra, en ciencia, en solicitud y en amor entre ellos, asi también abubdaran en dar para la ofrenda, a la cual le llamaba “la obra de Gracia”.

Además debían hacerlo correctamente, en base al principio de dar proporcionalmente, es decir; de acuerdo a lo que Dios ya les había dado, no debian dar lo que no tenía, al que Dios le ha dado poco que de poco, y al que le ha dado mucho que de mucho, así ninguno estea dando mas que otro, sino que ambos están dando en proporcion a lo recibido por Dios.

Desarrollo:
1 Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba;
2 pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia (Filipos, Tesalónica, Berea), que Acaya (Corinto) está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.
Así como Pablo estaba hablando bien de los Macedonios delante de los Corintios que habían dado abundantemente (2 Cor 8:3), también le hablo bien de los Corintos delante de los Macedonio, alabando el hecho de que se estaban preparando desde hacía un año para dar esta ofrenda.

3 Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados;
4 no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza.
Pablo hace mucho incapie en que la preparación a la hora de ofrendas es muy importante y que no sea que esta hermosa obra de gracia los tome desprevenidos.

5 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
Pablo nos recuerda que como la ley natural de recoger según lo que uno ha sembrado, así mismo funciona la ley espiritual de dar, que el que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará, por lo que les anima a que sus ofrendas sean generosas.

7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Que importante es cumplir con lo que uno se ha decidido con anterioridad, una vez que decidimos participar delante de Dios debemos llevarlo a cabo, y el Espíritu Santo por medio de Pablo nos dice como, “No con tristeza” por el contrario con gozo de saber que estamos con ello agradando al Señor y sirviéndoles a los hermanos en la fe, “ni por necesidad”, aunque sabemos que Dios multiplicará al dador, este no debe hacerlo por ese beneficio de tener mas, sino de obedecer al Señor y compartir de lo que ha recibido de Dios.

8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
9 como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.
Es muy importante que observemos con cuidado la implicación fundamental de justicia que Pablo tiene en mente al aplicar aquí el Salmo 112:9, que es la justicia del dador, no la justicia de Dios, es decir que estas obras justas producto de la gracia de Dios en nuestras vidas, permanecera para siempre.

10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,
11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
El Señor mismo se compromete a proveer y multiplicar la semilla y a aumentar los frutos de nuestra justicia y con esa obra de dar veamos que estamos libres de las ataduras de la codicia y entonces demos gracias a Dios de esa libertad.

Aplicación práctica:  

Demos ya que el dar tiene muchos beneficios como dicen los siguientes versículos:
1) Suple lo que a los santos les falta, 2) Hace que abunden muchas acciones de gracias a Dios, 3) Las personas glorifican a Dios y, 4) Genera oraciones de unos por otros. Y todas las gracias deben de ser dadas a Dios siempre!

12 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;
13 pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
14 asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.
15 !!Gracias a Dios por su don inefable (Indesciptibe)!

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