Objetivo: Ayudar al jóven a manifestar nuestra justicia para
suplir lo que a los santos falta y para producir abundantes acciones de gracias
a Dios.
Versículo a memorizar: “el que da semilla al que
siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y
aumentará los frutos de vuestra justicia” 2
Corintios 9:10
Introducción:
La clase
anterior aprendimos que los de Macedonia estaban pasando por muchas pruebas,
además tenían mucha pobreza, epro Dios les habeia dado gozo en medio de ello, y
quisieron participar con la ofrenda para los de Jerusalen, aún rogandole a
Pablo que les permitiera hacerlo ya que entendían que era un privilegio, ya que
se habían entregado al Señor primeramente. Pablo exhorto a los de Corinto a que
así como abundaban en fe,
en palabra, en ciencia,
en solicitud y en amor entre ellos, asi también abubdaran en dar para la
ofrenda, a la cual le llamaba “la obra de Gracia”.
Además debían
hacerlo correctamente, en base al principio de dar proporcionalmente, es decir;
de acuerdo a lo que Dios ya les había dado, no debian dar lo que no tenía, al
que Dios le ha dado poco que de poco, y al que le ha dado mucho que de mucho,
así ninguno estea dando mas que otro, sino que ambos están dando en proporcion
a lo recibido por Dios.
Desarrollo:
1 Cuanto a la ministración para los
santos, es por demás que yo os escriba;
2 pues conozco vuestra buena
voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia (Filipos,
Tesalónica, Berea), que Acaya (Corinto) está preparada desde el año pasado; y
vuestro celo ha estimulado a la mayoría.
Así como Pablo
estaba hablando bien de los Macedonios delante de los Corintios que habían dado
abundantemente (2 Cor 8:3), también le hablo bien de los Corintos delante de
los Macedonio, alabando el hecho de que se estaban preparando desde hacía un
año para dar esta ofrenda.
3 Pero he enviado a los hermanos,
para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que
como lo he dicho, estéis preparados;
4 no sea que si vinieren conmigo
algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por
no decir vosotros, de esta nuestra confianza.
Pablo hace
mucho incapie en que la preparación a la hora de ofrendas es muy importante y
que no sea que esta hermosa obra de gracia los tome desprevenidos.
5 Por tanto, tuve por necesario
exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero
vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y
no como de exigencia nuestra.
6 Pero esto digo: El que siembra
escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente,
generosamente también segará.
Pablo nos
recuerda que como la ley natural de recoger según lo que uno ha sembrado, así
mismo funciona la ley espiritual de dar, que el que siembra escasamente,
escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará,
por lo que les anima a que sus ofrendas sean generosas.
7 Cada uno dé como propuso en su
corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Que importante
es cumplir con lo que uno se ha decidido con anterioridad, una vez que
decidimos participar delante de Dios debemos llevarlo a cabo, y el Espíritu Santo
por medio de Pablo nos dice como, “No con tristeza” por el contrario con gozo
de saber que estamos con ello agradando al Señor y sirviéndoles a los hermanos en
la fe, “ni por
necesidad”, aunque sabemos que Dios multiplicará al dador, este no debe hacerlo
por ese beneficio de tener mas, sino de obedecer al Señor y compartir de lo que
ha recibido de Dios.
8 Y poderoso es Dios para hacer que
abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las
cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
9 como está escrito: Repartió, dio a
los pobres; Su justicia permanece para siempre.
Es muy importante
que observemos con cuidado la implicación fundamental de justicia que Pablo
tiene en mente al aplicar aquí el Salmo 112:9, que es la justicia del dador, no
la justicia de Dios, es decir que estas obras justas producto de la gracia de
Dios en nuestras vidas, permanecera para siempre.
10 Y el que da semilla al que siembra,
y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los
frutos de vuestra justicia,
11 para que estéis enriquecidos en
todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de
gracias a Dios.
El Señor mismo
se compromete a proveer y multiplicar la semilla y a aumentar los frutos de
nuestra justicia y con esa obra de dar veamos que estamos libres de las
ataduras de la codicia y entonces demos gracias a Dios de esa libertad.
Aplicación práctica:
Demos ya que el dar
tiene muchos beneficios como dicen los siguientes versículos:
1) Suple lo que a
los santos les falta, 2) Hace que abunden muchas acciones de gracias a Dios, 3)
Las personas glorifican a Dios y, 4) Genera oraciones de unos por otros. Y
todas las gracias deben de ser dadas a Dios siempre!
12 Porque la ministración de este
servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda
en muchas acciones de gracias a Dios;
13 pues por la experiencia de esta
ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de
Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
14 asimismo en la oración de ellos
por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en
vosotros.
15 !!Gracias a Dios por su don
inefable (Indesciptibe)!
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