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Objetivo: Ordenar nuestra manera de orar, siguiendo las instrucciones de nuestro Señor Jesús.
Versículo a memorizar: Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Lucas 11:9-11
Introducción: Lucas nos relató una visita que tuvo a Betania, de donde eran los 3 (tres) hermanos amigos de Jesús, Lázaro (a quien Jesús resucitó de entre los muertos), Marta, la anfitriona de la casa y María, quien quizá era la hermana menor y quien cuando Jesús estaba en casa, se sentó a los pies de Jesús para escuchar sus enseñanzas, escogiendo la mejor parte, como Jesús le dijo a Marta quien estaba afanada (ansiosa) y turbada (confundida) tratado de servir cuando era tiempo de sentarse a escuchar las enseñanzas de Jesús.
Desarrollo:
Vs. 1-2. Su gloria, su reino y su voluntad
1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan (el bautista) enseñó a sus discípulos.
Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar. Lucas introduce su relato sin identificar en forma precisa ni el lugar, ni el tiempo donde ocurre; sin embargo, en el contexto en el que se encuentra, Jesús va de camino a Jerusalén (Lc. 9:51).
Y cuando terminó. Es posible que estuviera orando en presencia de sus discípulos, o quizá se había retirado solo a algún lugar a orar, que era una práctica común en Jesús) y se reunión con los discípulos cuando terminó.
Uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar. Lucas no nos dice cuál de los discípulos le hace esta petición a Jesús, de que les enseñara a orar a todos, no parece ser alguno de los 12 (doce), ya que, de ser así, Lucas hubiera mencionado su nombre, que ha sido algo habitual en este evangelio.
Sin duda, los discípulos que estaban en una cultura bíblica, donde el centro de adoración era el templo en Jerusalén, estaban familiarizados con la oración desde pequeños, pero les debió haber impactado la forma en la que Jesús oraba, que era distinta a la que hacían los líderes religiosos de esa época, por lo que le hacen esta petición.
Como también Juan enseñó a sus discípulos. Este discípulo hace una referencia a las oraciones de Juan el Bautista y sus discípulos, que también ayunaban como dice Lucas 5:33 Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben?, pero ni Lucas ni el discípulo nos dicen como eran esas oraciones.
2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Y les dijo: Cuando oréis. Jesús le va a responder la petición de ese discípulo. La oración no es opcional, no les dice, “si es que oran”, Jesús asume que sus discípulos van a orar, solo les está dando un modelo de oración para que se guíen, tampoco les dio una oración para repetir, palabra por palabra, eso ya eso sería una “vana repetición” y eso dijo que no se hiciera en Mateo 6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
Decid: Padre. Jesús nos enseña que Dios quiere tener una relación con nosotros de un padre a un hijo, y ciertamente lo somos como dice Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, los judíos en esa época y en la actualidad, no le llaman a Dios “Padre”, le llaman el “Todopoderoso”, el “Nombre”, el ”Eterno” etc, pero no se refieren a Dios como Padre.
Nuestro. Jesús nos enseña que ciertamente somos hijos de Dios, pero no somos hijos “únicos”, de lo contrario habría dicho “padre mío”, pero dijo nuestro, lo que significa que somos una comunidad de hermanos sobre los cuales Dios pago a precio de sangre por cada uno como dice 1 Pedro 1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, por eso nos mandó que nos amemos unos a otros como los hermanos que somos.
Que estás en los cielos. Jesús no solo nos enseña donde habita el Padre, en el tercer cielo (2 Cor. 12:2), sino que nos habla que la perspectiva de Dios es más alta que la nuestra , que Dios ve las cosas temporales a mismo tiempo que las eternas, mientras que nuestra perspectiva humana es terrenal, solo vemos lo temporal, y debido a eso es que debemos poner a Dios como la máxima autoridad en nuestras vidas.
Santificado sea tu nombre. Jesús nos enseña que la primera petición al Padre que hagamos, es que le pidamos que su nombre sea santificado en nuestras vidas y a través de nuestras vidas.
Santificar significa, poner aparte; es decir, no poner el nombre del Señor al mismo nivel que cualquier otro nombre o a la par de cualquier “deidad”, Dios esta aparte de todo, sobre todo, al ser tres veces santo, este apartado del pecado .
Y nombre, no significa solamente la forma de llamar a alguien, en el original griego habla de la persona en sí, de su carácter y de su obra, por lo que el nombre de Dios, implica sus atributos, así como su obra de creación y su obra de salvación que hay en Cristo Jesús, nombre que dejó sobre todo nombre como dice Filipenses 2:9-11 9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Venga tu reino. La segunda petición que Jesús nos enseña a pedir al Padre es que le pidamos que su reino se acerque a nuestras vidas. Existen dos reinos, el reino de la tierra, gobernado por el enemigo y el reino de los cielos, donde Jesús es el rey, y en cualquier lugar donde Jesús este, lo vuelve el reino de los cielos.
Ese reino de Jesús, no está basado alas cosas temporales, sino a tres características eternas que comenzarán a reflejarse en nuestras vidas, y se encuentran en Romanos 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Jesús nos enseña que la peticiones que le hagamos a Dios, las debemos sujetar a su voluntad, no debemos decirle al Señor como resolver lo que le pidamos, sino poner delante de Él nuestras peticiones y sujetarnos a la forma y tiempo que el quiera o no resolverlas, sobre todo porque debemos recordar siempre que la voluntad de Dios tiene tres características, es buena es agradable y es perfecta como dice Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Vs. 3-4. Mi provisión, mi perdón y mi protección
3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Jesús nos enseña que la siguiente petición es de la provisión diaria de las necesidades básicas que tenemos, representadas en ese pan; es decir, que como hijos de Dios, debemos ser dependientes a la provisión de nuestro Padre y reconocerle como el proveedor primario de todas ellas.
4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación (pruebas), mas líbranos del mal.
Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Jesús nos enseña que de la misma manera que nosotros hemos recibido el perdón de Dios, que recibimos de pura gracia, así debemos de otorgarlo a los demás, por gracia también.
“Porque también nosotros perdonamos” implica que tenemos la capacidad de perdonar, y esa capacidad viene como resultado de haber recibido el perdón de Dios, por lo que debemos de perdonar siempre.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Dios no “tienta” a nadie (Stgo. 1:13) en el sentido de ponernos trampas para que pequemos, eso hace satanás, el sistema de valores de este mundo y nuestra propia naturaleza humana que tienen la tendencia al pecado. La petición que Jesús nos enseña que hagamos al Padre, es que no nos meta en pruebas que hagan debilitar nuestra fe, que nos libre del mal y del maligno que siempre están intentando hacernos caer, por lo que debemos recordar que aun en tiempo de prueba, Dios nos dará la salida como dice 1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
Como podemos ver, estas enseñanzas de Jesús son una versión resumida que les enseño a sus discípulos en el sermón del monte (Mateo 6) en Galilea, y es que los que ahora le preguntan quizá eran de los 70 (setenta) que había enviado o de los otros discípulos que andaban con Él y que no fueron ni de los 12 ni de los 70, por lo que ellos no habían escuchado el sermón del monte que un fue en Judea donde ahora se encuentra.
Vs. 5-10. Perseverancia
5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes,
6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante (ofrecerle para comer);
Después de enseñarles a los discípulos un modelo de oración, ahora les va a enseñar la eficacia de la oración usando como ilustración el relato del “amigo inoportuno”.
Una persona hace un viaje para visitar a un amigo, pero llega a media noche, ahora nos suena un poco extraño, pero no era nada raro en aquella época, ya que los viajeros, para resguardarse del calor del día, viajaban al caer la tarde, y con frecuencia les tomaba la noche, además de que, con los medios de comunicación de esa época, no había forma de avisarle anticipadamente al amigo de su visita. El amigo anfitrión o dueño de la casa le recibe, pero se da cuenta que no tiene nada que ofrecerle para comer como era la costumbre de buenos modales en aquella región, no se acostumbraba a tener mucha comida en la casa, ya que en el día se podrían adquirir con cierta facilidad, pero a meda noche estaría todo cerrado, pero no quiere dejar a su amigo sin comer hasta el día siguiente, por lo que acude a otro amigo y vecino para tratar de solucionar el problema.
Observemos que el dueño de la casa, acude a un vecino amigo suyo para que le ayude a solucionar un problema no directamente para él, sino para el amigo viajero, pero notemos que para el vecino, el amigo viajero es un completo desconocido, además de que la hora es inapropiada, la cantidad de tres panes era el alimento para una persona, lo que no era nada gravoso y que además, no se lo está pidiendo regalado, se los está pidiendo prestado, con la intención de al día siguiente reponérselos, ya fuera comprados u horneados por él.
7 y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?
Quizá la insistencia del amigo anfitrión provocó que el amigo vecino le contestara desde el interior, había sido vergonzoso tener que despertarle para hacerle una petición aparentemente muy sencilla, pero al mismo tiempo de molestia para el vecino, quien le dice que deje de tocar, que la puerta ya la había cerrado hace tiempo, y que, al despertarse, buscar los panes, abrir la puerta y dárselos, haría suficiente ruido para despertar a sus hijos y eso le causaría un problema mayor todavía.
El esfuerzo del vecino para ayudar al amigo anfitrión era demasiado grande y las incomodidades muchas para la petición tan pequeña de tres panecillos que requería y de allí viene su aparente negativa.
8 Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad (impertinencia) se levantará y le dará todo lo que necesite.
Ahora Jesús procede a darle el sentido y la explicación de esta ilustración.
El amigo vecino sin duda iba a atender la petición del amigo anfitrión, ya fuera porque eran amigos, y eso hacen los amigos, o ya fuera porque la importunidad, y lo molesto que era para el amigo vecino la petición, pero el resultado final sería que el amigo anfitrión tendría los panes que necesitaba para atender a su amigo viajero. El amigo vecino no solo le daría el pan, sino “todo lo que necesite” para que el amigo anfitrión, pudiera hacerle bien a su amigo viajero,
Conclusiones:
1) Debemos orar a Dios con la confianza de pedirle a un amigo intimo ayuda en lo que necesitemos.
2) No hay un horario inapropiado para orar a Dios, y mucho menos sabiéndonos que somos sus hijos y que venimos como un hijo a un padre a pedirle ayuda,
3) Debemos acudir en oración a Dios para pedir por otros también y no solo por nosotros, Dios siempre nos ayudará o capacitará para poder servir a otros.
4) No hay necesidad demasiado pequeña para presentarla delante Dios.
9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Jesús concluye esta ilustración con una enseñanza práctica; pedir, buscar y llamar (tocar), y una promesa a casa acción; recibir, hallar, se le abrirá.
Pedid, y se os dará … Porque todo aquel que pide, recibe. Nuestra vida de fe en una vida de dependencia a Dios, de allí que orar sea un mandamiento, “pedid”, en otras palabras “orar”, el amigo anfitrión no hubiera conseguido los panes para su amigo viajero si no tuviera a quien pedírselo, y nosotros tenemos a quien pedírselos a nuestro Padre celestial, quien “os dará”, buscar a Dios en todo tiempo como decía el rey David en el Salmo 27:8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.
Buscad, y hallaréis … ; y el que busca, halla. Nuestra vida de fe y dependencia, va acompañada de buscar esa provisión, el vecino anfitrión salió de su casa, caminó a la del amigo vecino, quizá paso por algunos otros vecinos que no tenían pan como él, hasta que llegó a uno que si los tenía y se los podía prestar. Le pedimos a Dios, pero vamos buscando donde y como es que Dios no va a proveer lo que le hemos pedido.
Llamad, y se os abrirá … y al que llama, se le abrirá. Llamad literalmente significa tocando o golpeando una puerta, la puerta de la gracia, como hizo el amigo anfitrión al ir con el amigo vecino a tocarle la puerta insistentemente para pedirle por ayuda.
Por todo eso es que debemos de venir al Señor como dice Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Notemos que la puerta no siempre está abierta, y en ocasiones no se abre al primer llamado, en ocasiones nos será necesario esperar la respuesta pacientemente y esperar la provisión de Dios que llegará mas abundantemente de lo que pedimos como dice Efesios 3:20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, pero nos será necesario muchas veces preservar en la oración, quizá por eso Pablo lo insistía de la siguiente manera en Colosenses 4:2 Perseverad (sean constantes) en la oración, velando en ella con acción de gracias.
Vs. 11-13. Intercesión
11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?
12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Jesús termina esta lección con preguntas retóricas, de peticiones que hace un hijo a un padre, La respuesta es evidente, ningún padre haría cosa semejante, solo un padre desnaturalizado haría algo así, no solo le daría algo que no puede comer como una piedra, o algo que incluso puede lastimarlo como una serpiente, o incluso matarlo como lo puede hacer el veneno de un escorpión.
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas (cosas) a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
Pues si vosotros, siendo malos. Todos los oyentes eran malos; es decir, que a cauda del pecado que esta intrínseco en la naturaleza del hombre, ninguno es bueno como dice Romanos 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno, el único bueno es Dios como Jesús dijo en Mateo 19:17a Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios, el mismo David lo sabía y lo expresó de la siguiente manera en el Salmo 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
Sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos. Y aún, en esas condiciones caídas de pecado, en padre no procuraría hacerle un mal a uno de sus hijos, sino darle buenas dádivas, buenas cosas o regalos.
¿Cuánto más vuestro Padre celestial … En contraste con un padre humano con naturaleza pecadora, está el Padre celestial con naturaleza santa, sin ninguna relación con el pecado, perfecto e infinitamente bueno, quien sabrá darlas mejores dádivas a sus hijos, a su pueblo, a quien considera como la niña de sus ojos (Zac. 2:8) y siempre se compadece de los suyos como dice el Salmo 103:13 Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
… dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Dios dará a los suyos buenas dádivas, pero el don mayor, el regalo mayor, es el Espíritu Santo, quien pida a Jesús que le salve, recibirá el Espíritu Santo como garantía de esa salvación, siendo esta la mayor necesidad del hombre natural.
Aplicación Práctica: Ordenar nuestra manera de orar, siguiendo las instrucciones de nuestro Señor Jesús.
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