Buscando lo perdido Lucas 15:1-10 |
Versículos a memorizar: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” Lucas 15:10
Introducción: El camino a la cruz es cada vez más cercano, multitudes seguían a Jesús y les enseño el costo de ser su discípulo, la necesidad de poner a Jesús por encima de sus relaciones familiares más cercanas, de morir a las ambiciones y anhelos personales para seguir los de Cristo, así como renunciar a las posesiones, sabiendo que cuando venimos al Señor, nos convertimos solo en mayordomos de sus riquezas, que no son nuestras, que son de Él y que nosotros solo administramos, siendo entonces la sal de la tierra en este mundo caído.
Desarrollo:
Vs. 1-7. La oveja perdida
1 Se acercaban a Jesús todos los publicanos (recaudadores de impuestos) y pecadores para oírle,
Además de los discípulos que seguían a Jesús, y de las multitudes que se iban juntando a su peregrinación a Jerusalén para celebrar la pascua, entre ellos le seguían pecadores; es decir, gente con una mala conducta publica, con mala reputación, quienes eran considerados como indeseables para la sociedad, como era el caso de los publicanos, quienes eran judíos recaudadores de impuestos establecidos por los romanos, por lo que eran considerados traidores a su nación y por consiguiente eran despreciados por el pueblo y hasta por sus familiares cercanos. El hecho de que entre los discípulos hubiera un ex publicano (Mateo Levi) debió haber causado un gran impacto entre ellos, los que siempre eran despreciados, ahora no solo eran aceptados por un maestro como Jesús, sino que hasta podían relacionarse con el cercanamente, como en las comidas, por lo que se acercaban para oír sus enseñanzas.
2 y los fariseos y los escribas (maestros de la Ley) murmuraban (le criticaban), diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.
Vemos que también entre esas multitudes se encontraban los fariseos y los escribas, quienes eran los líderes religiosos en Israel, que seguían a Jesús pero con el interés de asecharle, de ver algo en su conducta o sus dichos que fuera reprochable para poder acusarle, eran personas llenas de orgullo y arrogancia que despreciaban a los que no eran como ellos, y mucho más a los que consideraban pecadores, por lo que al parecer, consideraban como pecado comer con tales pecadores, sin darse cuenta que ellos en su religión también eran pecadores y que Jesús también comía con fariseos y escribas (Lc 11:37).
Estos no comprendían la gracia de Dios que buscaba a los extraviados, para llevarlos al arrepentimiento y el poder que tiene para restaurarlos, y por esa falta de entendimiento murmuraban; es decir, criticaban la conducta de Jesús para con ellos, por eso le llaman “este” como una forma de desprecio por lo que hacía.
Lo que ellos criticaban, es una verdad del evangelio: “Jesús recibe a los pecadores”, no recibe a todos, sino a los que se reconocen como ofendedores de Dios, no a los que se creen buenos, o los que buscan justificarse por su propia conducta o justicia, sino a los que, sabiéndose pecadores, buscan quien les salve de esa condición, y viene a Dios con un corazón contrito y humillado (Sal. 51:17) a los cuales Dios no desprecia.
Y no solo los recibe, sino que “come con ellos”, la comida era algo importante en el entorno social y cultural de esa época, manifestaba amistad y comunión entre ellos, y eso es lo que sucede con los pecadores que se arrepiente, pasan de ser pecadores a hijos de Dios (Jn. 1:12) con una relación tan cercana como la de un Padre y un hijo.
3 Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:
Como ellos no en tendían la alegría de Jesús al ver hallado a un perdido, a alguien que estaba espiritualmente muerto y que le fuera dada vida espiritual para encontrarse con Él, les referirá tres enseñanzas en forma de parábola.
En las tres hay una similitud evidente, algo que se pierde, algo que se busca y algo que se halla, y triple enseñanza resume la razón de su ministerio como dice Lucas 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto (campo), y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
Jesús comienza su enseñanza con una pregunta retórica para levantar el interés de los oyentes, ya que ellos son puestos en el lugar de un pastor que cuida 100 ovejas y se le pierde una, la respuesta es obvia “ninguno”, nadie quisiera poner en riesgo las 99 que tiene por una que se perdió, la falta de una entre 100 no le afecta mucho económicamente, ni cambia la dimensión de su rebaño, además ni siquiera sabe dónde la perdió o en que condición se encuentra, si está aún con vida o no, pero el amor por una de ellas, hace que deje a las 99 juntas en un lugar desierto; es decir, solitario, pero están juntas y comiendo y va tras la que se perdió.
5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso (lleno de alegría);
Este pastor que representa a Jesús, de verdad ama a sus ovejas, tiene la necesidad de salir a buscar a la extraviada, sabe que, sin la ayuda del pastor, la oveja no tiene posibilidades de vivir ya que estará rodeada de peligros y fieras. Para este pastor su rebaño no está completo son la que le falta, por lo que el pastor es el que emprende la afanosa búsqueda, quizá va llamándola por su nombre para que ella al escuchar la voz de su pastor, le indique donde se encuentra, hasta que finalmente la halla, no nos dice como la encontró, si estaba lastimada, enredada, con temor o cansada, que fuera la razón por la que el pastor la regreso al redil sobre sus hombros gozándose, tenía un continuo gozo durante todo su regreso, quizá simplemente la cargó como una muestra de cariño todo su regreso.
6 y al llegar (regresar) a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos (alégrense) conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
Ese gozo del pastor continuó, no solo cuando dejó a la oveja con las otras 99, sino cuando llegó a casa, tanto que el mismo reunió a sus amigos y a sus vecinos para pedirles que se gozarán con él, por el hecho de haber encontrado a la oveja perdida a la cual llama “mi oveja”.
7 Os digo que así habrá más gozo (alegría) en el cielo por un pecador que se arrepiente (vuelve a Dios), que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Jesús aterriza la parábola comparándola con el gozo que Dios siente por un pecador que se arrepiente, sin duda había experimentado tristeza cuando la oveja se perdió, pero ahora su regreso causa gozo en el cielo. Todo el rescate es debido al amor de pastor por aquella oveja, ella no hizo nada en ese proceso, excepto perderse, Dios fue el que planeo buscarla, salió a encontrarla y regreso con ella en sus brazos.
Los 99 justos podrían representar a los líderes religiosos que se creían justos delante de Dios y por lo tanto pensaban que no necesitaban arrepentirse de nada, y que, en el contexto, en lugar de gozarse porque Jesús estaba encontrando a los perdidos pecadores y llevándolos al Padre, lo criticaban.
Vs. 8-10. La moneda perdida
8 ¿O qué mujer que tiene diez dracmas (monedas de plata), si pierde una dracma (moneda de plata), no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia (con cuidado) hasta encontrarla?
Jesús continúa con la enseñanza de su parábola, pero ahora la representa con una mujer que perdió una dracma, que era una moneda de plata que equivalía al salario de un día de un jornalero, también conocida como denario. Esta mujer pierde una de las 10 que tiene, y aunque tampoco parece muy representativo financieramente perder una de 10 monedas, a ella le importa mucho, quizá, como algunos historiadores comentan, que esas monedas podría ser parte de la dote de matrimonio, y que se estilaba que las mujeres en sus bodas portaran un collar con esas monedas o ponerlas como parte del velo, de ser así, aunque el valor de lo perdido no fuera significativo, para ella tenía un valor personal muy especial y personal.
Siendo esta quizá la progresión que el Señor busca en su relato, en la primera enseñanza era una de 100 ovejas, y el pastor mostro amor por la perdida, aquí es 1 de 10, eso es más representativo, pero, sobre todo, el algo de propiedad personal, siguiendo esa progresión, Jesús terminará con la parábola hablando de 1 de 2 hijos que se pierde.
La mujer del relato, que quizá pudiera representar a la Iglesia, busca diligentemente la moneda extraviada, los pisos de la época generalmente eran de tierra, y la luz que entraba a las casas, era generalmente solo la que pasaba por la puerta cuando estaba abierta, así que toma una lampara, la enciende y con esa se ayuda en su búsqueda, esa lámpara pudiera representar la Escritura como dice el Salmo 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino, y esas lámparas eran de aceite que representaría al Espíritu Santo, así que la Iglesia, con la Palabra y el Espíritu, buscan diligentemente a los perdidos.
9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos (alégrense) conmigo, porque he encontrado la dracma (moneda de plata) que había perdido.
La mujer tomó la lámpara encendida, y una escoban quizá recorrió metro por metro por toda la casa, no sabemos cuánto tiempo le llevó la búsqueda, pero finalmente encontró la moneda perdida, lo que causó en ella un enorme gozo, tanto que decidió reunir por ella misma a sus amigas y vecinas y pedirles que se gozaran con ella porque había encontrado la dracma que se le había extraviado.
10 Así os digo que hay gozo delante (entre) de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente (vuelve a Dios).
Jesús vuelve a hacer una solemne afirmación, reiterando la aplicación final de la parábola, es gozo de esa mujer representa al gozo de Dios al encontrar a los perdidos, gozo que se extiende a los ángeles que también se gozan al ver a el gozo de Dios.
Aplicación Práctica: Gozarnos nosotros también al observar la determinación y el gozo de nuestro Dios.
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