viernes, 11 de septiembre de 2026

Hechos 7:17-43 Jesús en el Libertador Rechazado

Jesús en el Libertador Rechazado

Hechos 7:17-43


Objetivo: Observar la tragedia de rechazar al Libertador enviado por Dios.


Versículo para atesorar: “Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis”. Hechos 7:37


Introducción: En su defensa, Esteban mostró que la historia de Israel comenzó con la promesa de Dios a Abraham, cumplida finalmente en Jesús, la Simiente prometida. También presentó a José como tipo de Cristo: rechazado por sus hermanos, vendido por envidia, pero exaltado por Dios para preservar y salvar misericordiosamente a los suyos. Ahora Esteban pasará a presentar a Moisés como el libertador rechazado, a quien Dios había levantado para liberar a Su pueblo.


Este patrón apunta a Cristo. Así como Moisés fue rechazado por aquellos a quienes Dios quería liberar, Jesús, el Profeta mayor que Moisés, fue rechazado por Su propio pueblo. Sin embargo, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador para dar arrepentimiento y perdón de pecados.


Desarrollo:

Vv. 17-29. Dios prepara al libertador

17 Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó (aumentó) en Egipto, 

Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham. Esteban conecta la historia de Moisés con la promesa dada a Abraham. Dios había prometido que la descendencia de Abraham sería extranjera, sufriría opresión, pero después sería liberada. En Génesis 15:14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.


La liberación de Israel no comenzó porque el pueblo fuera fuerte, sino porque Dios fue fiel a Su promesa.


El pueblo creció y se multiplicó en Egipto. Aunque estaban en Egipto, Dios estaba cumpliendo Su promesa de hacer de Abraham una gran nación. Egipto no pudo impedir el crecimiento del pueblo de Dios, como dice Éxodo 1:12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían...


18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. 

El nuevo rey no reconocía a José ni la bendición que Dios había traído a Egipto por medio de él. 


Aplicación práctica. No pongas tu confianza final en el favor de los hombres. Un faraón honró a José; otro faraón oprimió a Israel. Los gobiernos cambian, las circunstancias cambian, pero Dios no cambia. El favor humano puede cambiar rápidamente, pero la fidelidad de Dios permanece.


19 Este rey, usando de astucia con (con engaños a) nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres (antepasados), a fin de que expusiesen (abandonaran) a la muerte a sus niños, para que no se propagasen (para que murieran). 

Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo. Faraón no solo usó fuerza; usó astucia. Su objetivo era debilitar al pueblo de Dios y controlar su crecimiento.


Maltrató a nuestros padres. La opresión de Egipto fue real y cruel. Esteban no minimiza el sufrimiento del pueblo. Pero lo coloca dentro del marco de la promesa de Dios.


A fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen. Faraón intentó destruir la descendencia prometida. Esto nos recuerda que desde el principio Satanás ha buscado atacar la línea por la cual vendría la promesa de Dios, ya que más adelante, Herodes intentaría matar a Jesús mandando matar a los niños en Belén, en Mateo 2:16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén... Pero ningún rey puede frustrar el plan redentor de Dios.


20 En aquel mismo tiempo (En esos días) nació Moisés, y fue agradable a (hermoso a los ojos de) Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. 

En aquel mismo tiempo nació Moisés. Moisés nació en un tiempo de muerte, opresión y amenaza. Humanamente, parecía el peor momento para nacer. Pero Dios estaba levantando al libertador en medio del decreto de muerte.


Y fue agradable a Dios. La expresión señala que Moisés fue preservado bajo el favor providencial de Dios. No era simplemente un bebé hermoso; Dios tenía un propósito especial para su vida.


Y fue criado tres meses en casa de su padre. Los padres de Moisés actuaron por fe, como dice Hebreos 11:23 Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Los padres de Moisés no pudieron controlar todo el futuro de su hijo, pero obedecieron a Dios con valentía en lo que sí podían hacer.


21 Pero siendo expuesto a la muerte (Cuando tuvieron que abandonarlo), la hija de Faraón le recogió y le crio como a hijo suyo. 

Pero siendo expuesto a la muerte. Moisés fue expuesto por causa del decreto de Faraón, pero Dios usó incluso esa situación de vulnerabilidad para colocarlo dentro de la casa de Faraón.


La hija de Faraón le recogió y le crio como a hijo suyo. La hija de Faraón recogió a Moisés y lo crió como hijo suyo. Dios usó a una persona de la casa del opresor para preservar al libertador de Israel.


La providencia de Dios puede usar caminos humanamente incomprensibles. El niño amenazado por Faraón terminó siendo criado en la casa de Faraón. Dios gobierna incluso sobre los detalles que parecen contradictorios.


22 Y fue enseñado (instruido) Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras (acciones).

Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios. Dios permitió que Moisés recibiera formación en Egipto. Esa educación no lo hizo libertador por sí misma, pero fue parte de la preparación providencial de Dios. La educación de Moisés fue útil, pero la liberación de Israel no vendría por sabiduría egipcia, sino por el poder de Dios.


Y era poderoso en sus palabras y obras. Moisés fue preparado como un hombre capaz. Sin embargo, cuando Dios lo llamó en Éxodo 4, Moisés se sintió insuficiente para hablar. Esto nos recuerda que aun la preparación humana debe ser rendida a Dios.


Aplicación práctica. La capacidad humana no sustituye la dependencia de Dios. Dios puede formar a una persona con dones, estudios y experiencia, pero el siervo fiel debe depender del Señor, no de sí mismo.


23 Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón (decidió) el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 

Moisés no olvidó a su pueblo. Aunque fue criado en la casa de Faraón, se identificó con los hijos de Israel, como dice Hebreos 11:24-25 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado.


La fe verdadera nos identifica con el pueblo de Dios. Moisés pudo haber buscado comodidad en Egipto, pero su corazón fue movido hacia sus hermanos.


24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo (y matando) al egipcio, vengó al oprimido. 

Moisés vio a un israelita siendo maltratado y actuó en defensa del oprimido. Su deseo de justicia era real, aunque todavía no era el tiempo ni la manera en que Dios liberaría a Israel. Moisés quería liberar, pero Dios aún lo llevaría por cuarenta años más de formación en el desierto.


Moisés mató al egipcio. Esteban no se detiene a justificar o condenar todos los detalles, sino que resalta que Moisés pensaba que Israel entendería que Dios les daría libertad por medio de él.


25 Pero él (Moisés) pensaba que sus hermanos (israelitas) comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así. 

Esteban interpreta la obra de Moisés como una liberación dada por Dios. Moisés no era un libertador autónomo. Dios daría libertad por medio de él.


Todo libertador bíblico apunta al Libertador mayor. Moisés daría libertad de Egipto. Cristo da libertad del pecado, de la culpa, de la muerte y de la condenación, como el mismo dijo en Juan 8:36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.


Los israelitas no entendieron que Dios les daría libertad por mano de Moisés. Aquí aparece el patrón central en la defensa de Esteban: el libertador levantado por Dios fue rechazado por los mismos que necesitaban liberación.


26 Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos (dos israelitas) que reñían (se estaba peleando), y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro? 

Moisés no solo enfrentó la opresión egipcia; también intentó reconciliar a dos hebreos que peleaban entre sí. Pero fue rechazado.


27 Entonces el que maltrataba a su prójimo (compañero) le rechazó (empujó a Moisés), diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante (jefe) y juez sobre nosotros? 

Esta pregunta expresa rechazo de la autoridad de Moisés. Irónicamente, más adelante Dios sí lo enviaría como gobernante y libertador.


28 ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio? 

29 Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró (le nacieron) dos hijos.

Moisés huyó y vivió como extranjero. Pasaría cuarenta años en Madián antes de ser enviado por Dios. El rechazo no anuló el llamado; fue parte de la preparación.


Los retrasos de Dios no son desperdicio. Cuarenta años en Egipto, cuarenta años en Madián, y luego cuarenta años en el desierto. Dios estaba formando a Moisés.


Vv. 30-36. Dios envía al libertador

30 Pasados (Después de) cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza (un arbusto). 

Pasados cuarenta años. El tiempo de Dios no es el tiempo del hombre. Moisés pasó cuarenta años en Madián. Dios no tenía prisa, pero tampoco se había olvidado de Israel.


Un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. Dios se reveló a Moisés en el desierto, fuera de Egipto y fuera de la tierra prometida. Esto sigue reforzando el argumento de Esteban: Dios no está limitado al templo de Jerusalén. Antes del templo, Dios hizo santo un lugar común en el desierto porque Él se manifestó allí.


31 Entonces Moisés, mirando, se maravilló (quedó asombrado) de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: 

Dios no solo mostró una señal visible, sino que habló. La revelación de Dios viene acompañada de Su Palabra.


Aplicación práctica. La experiencia espiritual debe someterse a la Palabra de Dios. Moisés vio la zarza, pero fue la voz del Señor la que interpretó el acontecimiento y le dio dirección.


32 Yo soy el Dios de tus padres (antepasados), el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando (aterrorizado), no se atrevía a mirar. 

Dios se identifica como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. La liberación que viene no es improvisada. Es el cumplimiento del pacto y la promesa.


La salvación de Israel de Egipto está conectada con la promesa a Abraham. Dios no olvida Su Palabra.


33 Y le dijo el Señor: Quita el calzado (las sandalias) de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa (sagrada). 

El lugar era santo no por su geografía natural, sino porque Dios estaba allí. Esto era una corrección poderosa para el concilio: el Dios santo no está confinado al templo.


Además, donde Dios se revela, el hombre debe responder con reverencia. Moisés tembló y no se atrevía a mirar. La presencia de Dios no produce ligereza, sino santo temor.


34 Ciertamente he visto la aflicción (el sufrimiento) de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido (sus quejas), y he descendido para librarlos (rescatarlos). Ahora, pues, ven, te enviaré (de regreso) a Egipto.

Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Dios ve, oye y desciende para liberar. No es un Dios distante. Su compasión se une a Su fidelidad al pacto. La soberanía de Dios no lo hace indiferente. Él gobierna la historia y también escucha el gemido de Su pueblo.


Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto. Dios envía al mismo Moisés que el pueblo había rechazado. Esto es central en el argumento de Esteban. El hombre que Israel rechazó fue el hombre que Dios escogió como libertador.


Esto apunta a Cristo. Jesús fue rechazado por los hombres, pero enviado y aprobado por Dios, como dice Hechos 4:11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.


35 A este Moisés, a quien (anteriormente) habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante (jefe) y juez?, a este lo envió Dios como gobernante (jefe) y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza (el arbusto). 

Esta frase resume el punto de Esteban: el que Israel rechazó, Dios lo envió como gobernante y libertador.


Moisés fue libertador de esclavitud temporal. Cristo es el Redentor mayor, quien libera de la esclavitud del pecado como dice Colosenses 1:14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados...


36 Este (Y fue Moisés quien) los sacó, habiendo hecho prodigios (milagros) y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años. 

Moisés fue acompañado por prodigios y señales en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto. De manera semejante, Jesús y los apóstoles fueron respaldados por señales que confirmaban el mensaje de Dios.


Dios autentica a Sus mensajeros conforme a Su propósito redentor. Las señales no son el centro; apuntan al Dios que salva y a Su Palabra.


Vv. 37-43. El pueblo rechaza la libertad

37 Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos (de entre su propio pueblo), como a mí; a él oiréis. 

Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí. Esteban cita Deuteronomio 18:15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis. Moisés mismo anunció que vendría un Profeta como él. 


Pedro ya había aplicado este pasaje a Cristo en Hechos 3:22-23 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.


Jesús es el Profeta mayor que Moisés, porque revela perfectamente al Padre, cumple la ley y trae la salvación definitiva.


A él oiréis. Oír al Profeta significa someterse a Su Palabra. Cristo debe ser oído, creído y obedecido. Rechazar a Cristo es rechazar al Profeta anunciado por Moisés. Esteban está diciendo, en esencia: ustedes dicen defender a Moisés, pero Moisés apuntaba a Cristo. Si rechazan a Jesús, no están honrando a Moisés.


38 Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación (asamblea) en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres (antepasados), y que recibió palabras de vida que darnos; 

Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres. Aquí se usa la palabra “congregación” para referirse a Israel reunido en el desierto. Esto muestra que Dios tenía un pueblo convocado bajo Su Palabra.


Moisés estuvo en la congregación con el ángel y recibió palabras de vida para el pueblo.


Y que recibió palabras de vida que darnos. La ley dada por medio de Moisés contenía palabras de vida porque venía de Dios. Sin embargo, Israel no obedeció. La ley revelaba la voluntad de Dios, pero también expuso el pecado del pueblo y su necesidad de redención.


La Palabra de Dios da vida cuando es recibida con fe, pero condena cuando es rechazada.

Israel recibió palabras de vida, pero no quiso obedecer.


39 al cual (Sin embargo) nuestros padres (antepasados) no quisieron obedecer (escucharlo), sino que le desecharon (rechazaron) y en sus corazones se volvieron a Egipto, 

Al cual nuestros padres no quisieron obedecer. El problema no fue falta de revelación. Tuvieron a Moisés, señales, liberación, maná, la nube, el fuego y palabras de vida. Pero no quisieron obedecer.


Sino que le desecharon. Israel desechó a Moisés como líder espiritual. Este rechazo anticipa el rechazo de Cristo por parte de los líderes en Jerusalén.


El patrón se repite: Dios envía, el pueblo rechaza.

Rechazaron a José.

Rechazaron a Moisés.

Rechazaron a los profetas.

Finalmente rechazaron a Cristo.


Y en sus corazones se volvieron a Egipto. Aunque físicamente habían salido de Egipto, espiritualmente Egipto seguía dentro de sus corazones. Querían la libertad de la esclavitud, pero no querían la obediencia a Dios.


Aplicación práctica. Es posible salir externamente de Egipto y seguir amándolo internamente. Dios no solo quiere sacarnos del pecado; quiere sacar el amor al pecado de nuestro corazón.


40 cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros (que nos guíen); porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 

El pueblo cambió al Dios vivo por un ídolo visible. Querían una religión controlable, una imagen hecha por manos humanas.


La idolatría nace cuando queremos un dios que podamos controlar. El corazón humano prefiere ídolos visibles antes que confiar en el Dios invisible y soberano.


41 Entonces hicieron un (ídolo en forma de un) becerro, y ofrecieron sacrificio (mataron animales) al ídolo, y en las obras (con el objeto) de sus manos se regocijaron (festejaron). 

El becerro de oro fue una violación directa del mandamiento que Dios estaba por darles por medio de Moisés. Israel adoró la obra de sus manos, como leemos en Éxodo 20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.


42 Y (Por eso,) Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto (adoraran) al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas (ofrendas) y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?

Y Dios se apartó y los entregó. Esta frase es solemne. Cuando el pueblo insistió en la idolatría, Dios los entregó a aquello que ellos querían. Este es un juicio terrible: que Dios entregue al pecador a sus propios deseos. Pablo expresa una idea similar en Romanos 1:24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia...


A que rindiesen culto al ejército del cielo… Israel cayó en idolatría astral, adorando la creación en lugar del Creador. Esteban cita el libro de los profetas, específicamente Amós 5:25-27 ¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel? Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis. Os haré, pues, transportar más allá de Damasco, ha dicho Jehová, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.


Aplicación práctica. El corazón que rechaza la Palabra de Dios siempre buscará sustitutos espirituales. Cuando Cristo no es suficiente para el corazón, el hombre llena el vacío con ídolos.


43 Antes bien (Por el contrario) llevasteis el tabernáculo (santuario) de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, figuras (imágenes) que os hicisteis para adorarlas. Os (Por Tanto, os)  transportaré (desterraré), pues, más allá de (tan lejos como) Babilonia.

Esteban muestra que la idolatría de Israel no fue un tropiezo aislado, sino una tendencia persistente del corazón. El pueblo que decía honrar a Moisés muchas veces no obedeció las palabras dadas por medio de Moisés.


El problema de Israel no fue falta de privilegios, sino dureza de corazón. Tenían pacto, Moisés, ley, señales y presencia de Dios, pero una y otra vez rechazaron al Señor. 


Conclusión. Esteban muestra que Dios cumplió Su promesa levantando a Moisés como libertador, aunque fue rechazado por los suyos. Israel recibió palabras de vida, pero endureció su corazón, volvió espiritualmente a Egipto y cayó en idolatría. 


Todo esto apunta a Cristo, el Profeta prometido y Libertador mayor, a quien debemos oír, creer y obedecer.

Enseñanzas doctrinales principales:


1. Dios cumple Sus promesas en Su tiempo: La liberación de Israel llegó cuando se acercaba el tiempo de la promesa. Dios no olvida lo que juró a Abraham.

2. La opresión no puede destruir el propósito de Dios: Faraón maltrató al pueblo e intentó destruir a los niños, pero Dios preservó la descendencia y levantó a Moisés.

3. Dios prepara a Sus siervos providencialmente: Moisés fue preservado, criado y enseñado aun en Egipto. Dios usó cada etapa para prepararlo.

4. El libertador de Dios puede ser rechazado por los suyos: Moisés fue rechazado por aquellos a quienes Dios quería liberar. Este patrón apunta directamente al rechazo de Cristo.

5. La libertad verdadera viene por la mano de Dios: Moisés fue instrumento, pero Dios fue quien dio libertad. Todo libertador bíblico apunta al Libertador mayor, Jesucristo.

6. Dios no está limitado a lugares sagrados: Dios se reveló a Moisés en el desierto, y ese lugar fue tierra santa por Su presencia, no por un templo.

7. Dios ve, oye y desciende para liberar: El Señor vio la aflicción, oyó el gemido y descendió para librar a Su pueblo. Su soberanía está llena de compasión.

8. Cristo es el Profeta prometido por Moisés: Moisés anunció un Profeta como él. Ese Profeta es Cristo, a quien debemos oír y obedecer.

9. Recibir revelación no garantiza obediencia: Israel recibió palabras de vida, pero no quiso obedecer. El problema del hombre es el corazón endurecido.

10. Se puede salir de Egipto y seguir amándolo en el corazón: Israel fue liberado físicamente, pero en su corazón se volvió a Egipto. Dios quiere una liberación profunda, no solo externa.

11. La idolatría cambia la gloria de Dios por obras humanas: El becerro de oro mostró que el corazón humano prefiere ídolos visibles antes que confiar en el Dios vivo.

12. Dios puede entregar al pecador a sus propios ídolos: Cuando Israel persistió en idolatría, Dios se apartó y los entregó. Este juicio muestra la gravedad de rechazar al Señor.


Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.

Hechos 7:17-43

Preguntas de observación

¿Qué se acercaba en Hechos 7:17?

R. El tiempo de la promesa que Dios había jurado a Abraham.

¿Qué pasó con el pueblo en Egipto?

R. Creció y se multiplicó.

¿Qué ocurrió en Egipto después?

R. Se levantó otro rey que no conocía a José.

¿Cómo actuó este rey con el pueblo?

R. Usó astucia y maltrató a nuestros padres.

¿Qué quería hacer con los niños?

R. Que fueran expuestos a la muerte para que no se propagasen.

¿Quién nació en aquel tiempo?

R. Moisés.

¿Quién recogió a Moisés cuando fue expuesto?

R. La hija de Faraón.

¿En qué fue enseñado Moisés?

R. En toda la sabiduría de los egipcios.

¿Cómo era Moisés en palabras y obras?

R. Poderoso.

¿Qué le vino al corazón a Moisés a los cuarenta años?

R. Visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.

¿Qué hizo al ver a un israelita maltratado?

R. Lo defendió, hirió al egipcio y vengó al oprimido.

¿Qué pensaba Moisés que sus hermanos comprenderían?

R. Que Dios les daría libertad por mano suya.

¿Qué le dijeron cuando intentó poner en paz a dos hebreos?

R. “¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?”

¿A dónde huyó Moisés?

R. A tierra de Madián.

¿Qué se le apareció a Moisés pasados cuarenta años?

R. Un ángel en la llama de fuego de una zarza.

¿Qué le mandó Dios hacer con su calzado?

R. Quitarlo, porque el lugar era tierra santa.

¿Qué había visto y oído Dios?

R. La aflicción de Su pueblo y su gemido.

¿Para qué descendió Dios?

R. Para librarlos.

¿A quién envió Dios como gobernante y libertador?

R. A Moisés, a quien habían rechazado.

¿Qué hizo Moisés en Egipto, el Mar Rojo y el desierto?

R. Prodigios y señales.

¿Qué profeta anunció Moisés?

R. Un Profeta que Dios levantaría de entre sus hermanos.

¿Qué recibió Moisés para dar al pueblo?

R. Palabras de vida.

¿Cómo respondieron los padres a Moisés?

R. No quisieron obedecer, lo desecharon y se volvieron en sus corazones a Egipto.

¿Qué pidieron a Aarón?

R. Que les hiciera dioses que fueran delante de ellos.

¿Qué hicieron después?

R. Hicieron un becerro y ofrecieron sacrificio al ídolo.

¿Qué hizo Dios ante su idolatría?

R. Se apartó y los entregó a rendir culto al ejército del cielo.


Preguntas de interpretación

¿Qué enseña este pasaje sobre la fidelidad de Dios a Abraham?

R. Que Dios cumplió Su promesa en Su tiempo, levantando liberación para Su pueblo.

¿Por qué es importante que Moisés naciera en tiempo de opresión?

R. Porque muestra que Dios preparaba al libertador aun cuando Faraón intentaba destruir al pueblo.

¿Qué muestra la crianza de Moisés en la casa de Faraón?

R. La providencia de Dios, usando incluso la casa del opresor para formar al libertador.

¿Qué significa que los hermanos de Moisés no entendieran que Dios les daría libertad por mano suya?

R. Que rechazaron al instrumento que Dios estaba levantando para liberarles.

¿Cómo apunta Moisés a Cristo?

R. Moisés fue rechazado por los suyos y enviado por Dios como libertador; Cristo fue rechazado por los suyos y exaltado como Salvador.

¿Qué enseña la zarza ardiente sobre la presencia de Dios?

R. Que Dios no está limitado al templo; Su presencia hace santo el lugar donde se revela.

¿Qué significa que Dios vio, oyó y descendió para liberar?

R. Que Dios es soberano, compasivo y fiel a Su pacto.

¿Quién es el Profeta anunciado por Moisés?

R. Jesucristo, el Profeta mayor a quien debemos oír.

¿Qué significa que Israel se volviera en su corazón a Egipto?

R. Que aunque habían salido físicamente de Egipto, seguían deseando la esclavitud y los ídolos en su corazón.

¿Qué nos enseña el becerro de oro?

R. Que el corazón humano cambia fácilmente al Dios vivo por ídolos visibles y controlables.

¿Qué significa que Dios los entregó?

R. Que como juicio, Dios los dejó seguir el camino de idolatría que ellos escogieron.

Hechos 7:17-43 Jesús en el Libertador Rechazado

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