jueves, 17 de abril de 2025

Romanos 9:14-18 Justo y Soberano Dios que tiene misericordia

 

Justo y Soberano Dios que tiene misericordia

Romanos 9:14-18

Objetivo: Mejorar nuestro entendimiento de la soberanía de Dios, para servirle y adorarle con plenitud.

 

Versículo a memorizar: Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9:16

 

Introducción: Pablo expresa su dolor por la incredulidad de Israel, asegurando que la Palabra de Dios no ha fallado (Rom. 9:6). La verdadera descendencia no se define por la sangre, sino por la fe: “no todos los que descienden de Israel son israelitas”. Dios distingue entre descendencia física y espiritual, como lo demuestra en la elección de Isaac sobre Ismael (Gn. 21:12) y posteriormente de Jacob sobre Esaú, antes de que nacieran o hicieran bien o mal (Gn. 25:23).

 

La elección divina no se basa en obras humanas ni en el libre albedrío, sino en el propósito soberano de Dios para la alabanza de Su gloria (Ef. 1:4-5, 11-12). Dios eligió a Isaac como heredero de la promesa, no a Ismael, aunque ambos eran hijos de Abraham. De la misma manera, Dios amó a Jacob y rechazó a Esaú, no por méritos personales, sino por Su voluntad soberana (Mal. 1:2-3).

 

Pablo enfatizó que la salvación no depende del esfuerzo humano, sino del llamado eficaz de Dios (Rom. 8:30). Así, la promesa de salvación es para los verdaderos hijos de Dios, nacidos por el Espíritu y no por la carne (Jn. 1:12-13; 6:63). Comprender esta doctrina fortalece nuestra fe en la fidelidad de Dios, quien cumple sus promesas por Su gracia y poder, no por los méritos humanos.

 

Desarrollo:

14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera (¡Claro que no!).

Después de explicar la elección incondicional (Rom. 9:6-13), Pablo anticipa una posible objeción, quizá de las que ya había escuchado antes cuando estuvo predicando el Evangelio en las sinagogas y a los gentiles;  ¿Acaso no sería injusto que Dios elija a unos y no a otros?

 

¿Qué pues diremos? Pablo utiliza esta pregunta retórica para introducir una defensa apasionada de la justicia divina.

 

¿Que hay injusticia en Dios? La palabra "injusticia" viene de la palabra griega Strong 93 <adikia>, que significa “injusticia moral, acto equivocado o corrupción”, por lo que cuestionar la justicia de Dios es, en esencia, acusarlo de actuar en corrupción, de lo cual la Escritura declara lo contrario que Dios es siempre justo, como en Deuteronomio 32:4 Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.

 

En ninguna manera. La mente humana, limitada y pecaminosa, tiende a medir la justicia de Dios por estándares humanos. Pero Pablo rechaza esta objeción con fuerza: “En ninguna manera”, usando una expresión griega que significa “¡De ninguna forma!, ¡Jamás ocurra!”. No debemos someter el carácter de Dios a nuestro juicio humano como dice Isaías 55:8-9 8Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

 

Dios no le debe salvación a nadie, todos merecemos condenación como enseño Pablo en Romanos 3:10-12 10Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; y esa desviación nos lleva a todos a la muerte, a la separación de Dios como también enseño en Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, por lo que todos aquellos que no son salvos, reciben la justicia de Dios, justicia debida a su extravío, pero aquellos a los que Dios elige salvar, ellos reciben la misericordia de Dios, a la cual Dios no está obligado a darla, pero claramente ninguno de los dos grupos recibió injusticia, uno justicia, el otro misericordia, pero ninguno injusticia.

 

15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.

Pablo respalda su afirmación de que no hay injusticia en Dios, y no lo hace Pablo con un razonamiento humano; sino que apela a la autoridad de la Escritura, para que su respaldo sea una revelación divina y cita Éxodo 33:19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente, donde Dios mismo proclamó que Su misericordia no es una obligación, sino una expresión soberana de Su voluntad como lo indican las frases que dijo, en el sentido de “yo tendré misericordia de quien yo quiera tener misericordia”, y “yo seré clemente para con el que yo quiera ser clemente”, las repeticiones en esas frases, refuerzan que la misericordia y la compasión es exclusivamente una prerrogativa de Dios, quien decide libremente a quién las concede y sin ningún mérito humano, sino por Su propósito soberano.

 

La palabra Misericordia, viene de la palabra griega Strong 1653 <eleeō>, que significa tener compasión, actuar movido por la piedad, mostrar gracia inmerecida, y por consiguiente, no darle a la persona la justicia que merece, mientras que la palabra compasión, viene de la palabra griega Strong 3627 <oikteirō>, que significa sentir profunda misericordia, piedad que lleva a actuar en favor de otro.

 

El contexto de Éxodo 33:19, de donde Pablo toma la cita, es cuando Israel había pecado gravemente (el becerro de oro) y Dios, a pesar de la traición del pueblo, no eliminó a todo el pueblo, eligió mostrar Su misericordia según Su voluntad con la inmensa mayoría de ellos. Cuando Dios muestra misericordia, no es injusto, porque la misericordia, por definición, no es un derecho, ya que, si fuera obligatoria, ya no sería misericordia, sería justicia. En otras palabras; la misericordia no es un derecho que se exige, sino un regalo que se recibe

 

16 Así que no depende del que quiere (del deseo), ni del que corre (del esfuerzo humano), sino de Dios que tiene misericordia.

Pablo concluye la elección de Dios no se basa en el libre albedrío humano ni en obras meritorias, sino en Su gracia soberana. Explicando lo siguiente:

 

1.    “El que quiere”; es decir, del deseo humano, la palabra “quiere” viene de la palabra griega Strong 2309 <thelō>, que significa desear, anhelar, proponerse.

2.    “Ni del que corre”, implicando el esfuerzo humano, , la palabra “corre” viene de la palabra griega Strong 5143 <trechō>, que significa correr, esforzarse intensamente.

 

La salvación y la misericordia de Dios dependen exclusivamente de Dios que tiene misericordia; es decir, una compasión activa hacia alguien que no lo merece.

 

Como el ser humano está muerto en delitos y pecados (Ef. 2:1), no puede, por sí mismo, buscar a Dios (Rom. 3:11), por lo que Dios tiene primero que producir vida en los que va a salvar para que tengan el deseo de buscar a Dios, debido a eso es que Pablo le dice a la Iglesia de Filipos lo que dice Filipenses 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad, la salvación es un derecho exclusivo que solo Dios tiene, como dice Apocalipsis 7:10 Y clamaban a gran voz diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

 

17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado (te hice rey), para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado (proclamado, para darme a conocer) por toda la tierra.

Para enfatizar el tema de la soberanía absoluta de Dios en la elección, Pablo muestra que Dios que no sólo elige a quienes salvará, sino también usa a quienes endurece para cumplir Su propósito, poniendo como ejemplo a Faraón cuando Israel Salió de Egipto, citando Éxodo 9:16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra, mostrando que aún los enemigos de Dios cumplen Su plan, en este caso, Dios levantó a Faraón, le dio poder y posición soberanamente, no para salvarlo, sino para mostrar Su poder a través de él. ¿Cómo lo hizo?, pues Dios manifestó Su poder sobre Egipto con las diez plagas, el endurecimiento del corazón de Faraón, y su destrucción final en el Mar Rojo. El propósito final era que toda la tierra supiera quién es Dios justo y soberano.

 

18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer (el corazón), endurece.

Pablo resume la enseñanza que ha venido desarrollando;

 

1.    Dios muestra misericordia a quien quiere (como a Moisés).

2.    Y endurece a quien quiere (como a Faraón).

 

La elección divina y el endurecimiento son actos soberanos de Dios, y ambos cumplen su propósito perfecto para Su gloria.

 

El endurecimiento no implica que Dios haga a alguien malvado, sino que deja al pecador en su maldad, retirando Su gracia que podría ablandarlo. El hombre endurecido cosecha las consecuencias de su propio pecado (Rom. 1:24-28).

 

Aplicación Práctica: Mejorar nuestro entendimiento de la soberanía de Dios, para servirle y adorarle con plenitud.

jueves, 10 de abril de 2025

Romanos 9:6-13 La palabra de la promesa (Elección Incondicional)

 

La palabra de la promesa

(Elección Incondicional)

Romanos 9:6-13

 

Objetivo: Comprender la bendita fidelidad de Dios.

Introducción: Pablo viene de expresar un dolor profundo por la incredulidad de Israel, su pueblo. Asegura que su conciencia, guiada por el Espíritu Santo, confirma la sinceridad de su aflicción. Llega a declarar que desearía ser separado de Cristo si eso significara la salvación de los suyos. A pesar de su rechazo, Israel recibió grandes privilegios: adopción, gloria, pactos, ley, culto, promesas y patriarcas. El mayor honor fue que de ellos vino Cristo, quien es Dios sobre todo.

 

Dado que muchos judíos no creyeron en Cristo, podría pensarse que la promesa de Dios ha fallado (Rom. 9:6). Sin embargo, esto es imposible. Por eso Pablo introduce el tema de la elección divina para demostrar que la Palabra de Dios no ha fallado, sino que es la Soberanía de Dios la que prevalece.

 

Dios nunca prometió la salvación a su pueblo Israel condicionándolo al perfecto cumplimiento de la ley. De hecho, la ley, que vino cuatrocientos treinta años después del pacto con Abraham, no invalida la promesa (Gá. 3:16-18).

 

Aunque casi nadie tiene problema en afirmar que Dios es soberano, pocas personas comprenden plenamente las verdaderas implicaciones bíblicas de este concepto.

 

En el tema de la elección, algunos piensan equivocadamente que se trata simplemente de la omnisciencia de Dios; es decir, que Dios, sabiendo de antemano quiénes habrían de “escoger” creer en Él mediante su “libre albedrío”, los elige como Sus hijos porque cumplieron con el “requisito” de creer en Él.

 

Sin embargo, la Biblia enseña que la Soberanía de Dios se reserva el derecho de elegir desde antes de la creación del mundo a quien Dios predestinó para la alabanza de Su gracia, a fin de que solo Él reciba toda la gloria (Ef. 1:3-12).

 

Esta es la diferencia entre:

1. Elección condicionada a la decisión del hombre.

2. Elección incondicional ligada a la voluntad soberana de Dios.

 

En esta porción observaremos los argumentos de Pablo para entender que la promesa de salvación es solo para los hijos de Dios, quienes por la gracia de Dios habrán de arrepentirse y creer en el Evangelio (Mr. 1:14-15).

 

Desarrollo:

Vs. 6-9. Abraham y Sara

6 No que la palabra de Dios haya fallado (fracasado, perdido validez); porque no todos los que descienden de Israel son israelitas (el verdadero pueblo de Israel),

No que la palabra de Dios haya fallado. Pablo asegura que las promesas de Dios no han perdido validez, no han fracasado ni han sido anuladas, porque la palabra de Dios siempre se cumple como dice Isaías 40:8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

 

Porque no todos los que descienden de Israel son israelitas. Pablo introduce aquí una distinción muy importante: el Israel étnico no equivale al Israel espiritual; es decir, no todos los descendientes físicos de Abraham, Isaac y Jacob son parte del verdadero pueblo de Dios, el cual es por la fe como dice Gálatas 3:7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham, aquellos que hemos creído en Cristo y somos de Él como le dijo Pablo a la Iglesia de Galacia en Gálatas 3:29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

 

Este principio aparece también en Juan 8:39-44, cuando Jesús confronta a los judíos que decían ser hijos de Abraham, pero no hacían las obras de Abraham, lo que reflejaba que en realidad eran hijos del diablo (Jn. 8:44) y no hijos de Dios.

 

Pablo ya había hablado de esto en Romanos 2:28-29 28Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; 29sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios, mostrando que la elección divina nunca ha dependido del linaje físico, y que Dios es fiel, que la incredulidad de algunos, no anula la fidelidad de Dios.

 

7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos (verdaderamente sus) hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.

 

Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos. Pablo con esto enseña que la descendencia física no garantiza la herencia espiritual. Abraham tuvo varios hijos (como Ismael con Agar y otros seis hijos con Cetura (Gn. 25:1-2), pero no todos fueron reconocidos como herederos del pacto.

 

Sino: En Isaac te será llamada descendencia. Pablo Cita de Génesis 21:12, donde Dios le dice a Abraham que Isaac (hijo de la promesa) será el canal por el cual se cumplirá el pacto. La frase “será llamada” viene de una sola palabra griega, la Strong 2564 < kaleō>, que significa nombrar oficialmente, convocar, designar.

 

Dios mismo eligió a Isaac, no a Ismael, ni a sus otros seis hijos, aunque todos eran hijos biológicos de Abraham. Esto prueba que la elección de Dios no se basa en méritos humanos ni linaje, sino en Su gracia para cumplir Su propósito soberano (Rom. 9:11)

 

8 Esto es (en otras palabras): No los que son hijos según la carne (naturales) son los hijos de Dios, sino que los que son hijos (de Abraham) según la promesa son contados como (verdaderos) descendientes.

 

Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios. Cuando pablo habla de los hijos según la carne, se refiere a los hijos naturales; es decir, a los descendientes biológicos de Abraham, como Ismael o los demás hijos de Abraham; y cuando habla de Hijos de Dios, se refiere sentido espiritual, a los que han sido adoptados por Dios mediante la fe en Cristo como dice Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, con lo que Pablo hecha por tierra la equivocada idea de que creerse hijos de Dios por herencia étnica o religiosa.

 

Sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendencia.  Hijos según la promesa, sería como Isaac, nacido por la intervención sobrenatural de Dios (Gn. 21:1-3), no por algún esfuerzo humano. La palabra “contados” viene de la palabra griega Strong 3049 <logízomai>, que significa considerar, declarar, contar como válido o legal.

 

Dios declara como Su descendencia verdadera a aquellos que reciben Su promesa por fe, no por carne ni sangre como dice Juan 1:13 los cuales (los hijos de Dios) no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

 

9 Porque la palabra de la promesa (que Dios le hizo a Abraham) es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.

Pablo sigue desarrollando el argumento de que la verdadera descendencia de Abraham no depende de la carne, sino de la promesa soberana de Dios. Ahora cita Génesis 18:10,14, donde Dios promete a Abraham que Sara dará a luz a Isaac, a pesar de su esterilidad y vejez, mostrando que la promesa fue un acto divino sobrenatural y no de Ismael, el hijo de Agar, la egipcia, que fue concebido mediante el esfuerzo carnal de Abraham, es decir, según la carne. Esto ocurrió cuando Abraham y Sara, en un intento desesperado por “ayudar a Dios” después de esperar por más de diez años desde la promesa, decidieron que Abraham se uniera a Agar.

 

• En Génesis 12:3-4: La promesa — Abraham tiene 75 años.

• En Génesis 16:15-16: Nace Ismael — Abraham tiene 86 años.

• En Génesis 21:5: Nacimiento de Isaac — Abraham tiene 100 años.

 

Por lo tanto, Pablo establece que los hijos de la promesa son solo los descendientes de Isaac, el hijo de la promesa hecha por Dios a Abraham, quien creyó a los 75 años y recibió el cumplimiento a los 100 años, no por su propio esfuerzo carnal, sino sobrenaturalmente por la fidelidad y el poder del que prometió.

 

Conclusión: Ismael es el producto de la voluntad de Abraham, los esfuerzos humanos (la carne) que no heredan el reino, como Pablo lo explica en Gálatas 4:29-30 29Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. 30Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre, mientras Isaac es el producto de la voluntad de Dios y representa al creyente que nace por el poder de Dios como dice Gálatas 4:28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.

 

Vs. 10-13. Isaac y Rebeca

10 Y no solo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (antepasado)

El caso de Isaac ya era un ejemplo claro, pero ahora introduce un caso más extremo: el de Rebeca que concibió de uno solo, esto es clave, ya que, a diferencia de Abraham, que tuvo hijos de diferentes mujeres (Sara, Agar y Cetura), Rebeca tuvo mellizos de un solo hombre, de Isaac. Pablo con este ejemplo muestra que ni el padre ni la madre, ni las circunstancias biológicas fueron factores decisivos en la elección de Dios.

 

11 (pues no habían aún nacido (sus hijos), ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a (dependiera de) la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama (no en base a las obras sino al llamado)),

Pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal. Pablo presenta el ejemplo de los mellizos Jacob y Esaú, hijos de Isaac y Rebeca, ambos hijos compartieron los mismos padres, fueron concebidos en el mismo momento, y aún antes de nacer, Dios eligió a uno y no al otro. Pablo con este ejemplo muestra que la elección es según el propósito de Dios, y no por méritos humanos y elimina completamente la idea de que Dios escoge basándose en lo que una persona haría en el futuro, como algunos piensan que Dios elige porque “previó” nuestra fe. Pero Pablo niega esto al enseñar que antes de hacer bien o mal, Dios ya había elegido.

 

Para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese. La elección divina que también se muestra el Efesios 1:4-5 4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, tiene un propósito, un plan eterno que no cambia, que esa elección alabe Su gracia como dice Efesios 1:11-12 11En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

 

No por las obras sino por el que llama. Pablo deja claro que la elección no es por obras, sino que depende de Dios mismo, quien llama eficazmente a los suyos para salvación como dice Romanos 8:30 Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.

 

12 se le dijo: El mayor servirá al menor.

13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.

Pablo cita dos pasajes clave del Antiguo Testamento:

 

    Génesis 25:23 – "el mayor servirá al menor", anunciando que invertiría el orden cultural y las expectativas humanas, que eran que el primogénito (Esaú) debía tener la primacía, pero Dios eligió al segundo (Jacob).

 

    Malaquías 1:2-3 – "A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí", “amé” y “aborrecí” son palabras hebreas que no solo emoción personal, sino que reflejan elección y rechazo del pacto. Esto subraya que Dios eligió a Jacob por gracia, y no eligió a Esaú, antes de que nacieran o hicieran bien o mal.

 

En griego, Pablo para la palabra “amé”, usa la palabra griega Strong 25 <Agapáō>, que habla de un amor voluntario, comprometido, y para “aborrecí”, usa la palabra griega Strong 3403 <Miseō>, que significa rechazar, tener en desdén o no favorecer, enseñando que Dios muestra gracia a quien quiere mostrarla, y no está obligado a salvar a todos.

 

Consideraciones finales:

Nadie se convierte en hijo de Dios por el esfuerzo de la carne, sino por la promesa divina como podemos ver en Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

 

Es imposible que el hombre venga a rendirse al Salvador sin la intervención divina como dice Juan 6:65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre, y Mateo 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

 

Aplicación Práctica: Comprender la bendita fidelidad de Dios.

 

 

martes, 1 de abril de 2025

Romanos 9:1-5 Cristo el Dios que predicamos

Cristo el Dios que predicamos

Romanos 9:1-5

Objetivo: Clamar al Señor por la salvación de aquellos que aún viven en oscuridad espiritual, confiando en el propósito soberano de Dios y en la certeza de sus promesas reveladas en su Palabra.

 

Introducción: Pablo viene de enfatizar la seguridad de la salvación en Cristo y en la certeza de que nada puede separarnos del amor de Dios. Romanos 8:33-39, refuerza esta verdad al declarar que si Dios está con nosotros, nadie puede acusarnos ni condenarnos, ya que Él mismo nos ha justificado a través de Cristo, quien murió, resucitó y ahora intercede por nosotros.

 

Las preguntas retóricas de Pablo destacan que ninguna acusación prosperará porque Cristo ya pagó el precio del pecado. Además, no hay condenación para los que están en Cristo, pues su muerte y resurrección garantizan la justificación y la victoria sobre el pecado y la muerte.

 

Pablo también afirma que ninguna circunstancia adversa, como tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada, puede separarnos del amor de Cristo. Más aún, ni la muerte, la vida, poderes espirituales, lo presente o lo futuro pueden romper nuestra relación con Dios. La expresión "más que vencedores" subraya que no solo sobrevivimos a las pruebas, sino que las enfrentamos con la certeza de la victoria en Cristo.

 

Por otro lado, los capítulos 9 al 11 de Romanos abordan el tema de la soberana elección de Dios, destacando que, aunque muchos israelitas rechazaron al Mesías, la Palabra de Dios no ha fallado (Rom. 9:6). A pesar de que la caída temporal de Israel pudiera parecer una contradicción a la fidelidad de Dios, Pablo afirma que el plan de Dios permanece inmutable. La salvación nunca ha sido por linaje humano, sino por gracia, mediante la fe en Cristo, y está dirigida al verdadero Israel, aquel que es circuncidado en el corazón (Rom. 2:28-29).

 

Desarrollo:

Vs. 1-4a. El amor por los perdidos

1 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en (guiada por) el Espíritu Santo,

Verdad digo en Cristo, no miento. Pablo quiere dejar claro que lo que va a expresar no es una exageración emocional, sino un sentimiento sincero y verdadero. Al usar la frase “en Cristo”, Pablo está apelando a la verdad y a la autoridad de su relación con Jesús, dejando en claro que su conciencia está alineada con la voluntad de Cristo.

 

Y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo. Pablo menciona que su conciencia está bajo la influencia y guía del Espíritu Santo.

 

La palabra “conciencia” viene de la palabra griega Strong 4893 <syneidēsis>, que significa “conocimiento moral conjunto”. Pablo está diciendo que, bajo la dirección del Espíritu Santo, tiene una certeza moral sobre su sentir.

 

Aplicación práctica: Como Pablo, debemos asegurarnos de que nuestras palabras y emociones estén alineadas con la verdad de Cristo.

 

2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.

El dolor de Pablo se debía al rechazo de los israelitas hacia el Mesías, quien es el único mediador entre Dios y los hombres, y el único medio de salvación como dice 1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, Pablo oraba a Dios por la salvación de Israel como vemos en Romanos 10:1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.

 

Pablo no sentía un pesar superficial; sino un dolor profundo y constante. La palabra “tristeza” viene de la palabra griega Strong 3077 <lupé> (Strong #3077), que denota un dolor o angustia intensa. Este sufrimiento refleja su amor genuino por su pueblo y su preocupación por su condición espiritual, de manera semejante a como Moisés intercedió por el pueblo en el monte Sinaí como dice Éxodo 32:31-32 31Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.

 

3 Porque deseara yo mismo ser anatema (maldecido), separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes (familiares) según la carne;

4a que son israelitas …

Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo. Pablo hace una declaración impactante. La palabra “anatema” viene de la palabra griega Strong 331 <anáthema>, que significa algo consagrado a destrucción o maldición, apartado de la presencia de Dios.

 

Pablo estaría dispuesto a perder su propia salvación si eso significara que sus compatriotas fueran salvos. Esta declaración no significa que Pablo crea que realmente puede perder su salvación o intercambiarla por la de otros, sino que es una expresión de su amor desinteresado y disposición al sacrificio.

 

Por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas. Aunque Pablo fue designado por Dios como apóstol a los gentiles, no ha olvidado su origen judío y mantiene un fuerte deseo por la salvación de su gente, los israelitas.  Esto refleja el amor de Cristo, quien también lloró por Jerusalén como se relata en Mateo 23:37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

 

Aplicación práctica: Como Pablo, debemos tener compasión por los perdidos, Pablo tenía un gran dolor por aquellos que no han recibido a Cristo. Debemos orar y trabajar para que más personas conozcan la verdad del Evangelio. Jesús enseñó que toda la ley de Dios y los profetas se resumen en dos grandes mandamientos: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente; y amar al prójimo como a uno mismo (Mt. 22:36-40) y que mejor forma de amarlos que presentándoles el Evangelio de salvación.

 

Vs. 4b-5. Los privilegios de Israel

4b … de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;

5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne (la naturaleza humana), vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

Pablo continúa resaltando los privilegios espirituales únicos que Dios le otorgó como Su pueblo elegido.

 

De los cuales son la adopción. Dios adoptó a Israel como Su pueblo especial. En el Antiguo Testamento, Dios se refiere a Israel como Su hijo primogénito, como dice en Éxodo 4:22 Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito, y los adoptó para ser testigos de Dios ante todas las naciones (Is. 43:1-12).

 

La gloria. La gloria de Dios es la manifestación visible de Dios con su pueblo, lo hizo en la nube de día y el fuego noche durante el Éxodo como muestra Éxodo 24:16-17 16Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. 17Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Esta presencia gloriosa también se reveló en el Tabernáculo y el Templo.

 

El pacto. Son los acuerdos unilaterales establecidos por Dios con su pueblo, como el que hizo con Abraham y su descendencia (Gn. 15, 17), con Moisés (Éx. 19), con David (2 Sam. 7:8-16), y el nuevo pacto con Israel y Judá (Jer. 31:31-34).

 

 

La promulgación de la ley. El conocimiento de las ordenanzas y mandamientos de Dios (Éx. 20), que recibieron en el Sinaí, donde Dios reveló Su carácter y Su voluntad.

 

El culto. Sistema ceremonial y de sacrificios ordenado por Dios (Lev. 1-7), como el de la expiación temporal de los pecados que está en Levítico 4:35 Y le quitará toda su grosura, como fue quitada la grosura del sacrificio de paz, y el sacerdote la hará arder en el altar sobre la ofrenda encendida a Jehová; y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado, que apuntaban a cumplimento permanente en Cristo.

 

Y las promesas. Especialmente las promesas de redención, salvación y un futuro glorioso a través del Mesías redentor, hecha desde Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar, anunciado en Malaquías 3:1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos, y cumplida en Jesucristo como Pedro les dijo en Hechos 2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

 

De quienes son los patriarcas. Abraham, Isaac y Jacob, a quienes recibieron directamente las promesas de Dios (Gn. 12:1-3; 26:2-5; 28:13-15) y a quienes Dios usó para formar su pueblo de fe.

 

Y de los cuales, según la carne, vino Cristo. Lo más grande que recibió Israel fue que de ellos, “según la carne”, vino Jesucristo. Jesús nació de la descendencia de Abraham, Isaac, Jacob, y David (Mt. 1:1-17).

 

El cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. Aunque Cristo vino de Israel humanamente, Pablo con estas palabras declara Su divinidad afirmando que Cristo no solo es hombre, sino también Dios eterno y soberano.

 

Aplicación práctica: Así como Israel recibió grandes privilegios, nosotros como creyentes también tenemos el inmenso privilegio de conocer a Dios a través de Su Palabra y Su Espíritu, privilegio que debemos valorar y aprovechar.

 

Conclusión: Clamar al Señor por la salvación de aquellos que aún viven en oscuridad espiritual, confiando en el propósito soberano de Dios y en la certeza de sus promesas reveladas en su Palabra.

Hechos 7:17-43 Jesús en el Libertador Rechazado

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