lunes, 19 de mayo de 2025

Romanos 10:16-21 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

 

¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

Romanos 10:16-21

Objetivo: Reconocer que el rechazo al evangelio proviene del endurecimiento del corazón, y valorar que la fe salvadora solo viene de oír la Palabra de Dios.

 

Versículos a memorizar: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:17

 

Introducción: Pablo viene de destacar que la salvación es por fe en Cristo, no por obras, y está disponible para todos, sin distinción de raza o trasfondo. Pablo muestra que, aunque Israel tenía celo por Dios, no comprendía Su justicia y buscaba establecer la suya mediante la ley. La verdadera justicia viene solo por medio de Cristo.

 

Pablo enseñó que la fe genuina involucra confiar de corazón, confesar con la boca y depender completamente de Jesús como Señor (Soberano dueño, amo). Quien cree en Él no será avergonzado. Pablo citó Isaías 28:16 e Isaías 52:7 para ilustrar que Cristo es la piedra preciosa puesta por Dios y que los que anuncian Su evangelio tienen “hermosos pies” no por su apariencia, sino por su obediencia y propósito.

 

Además, el Pablo resaltó el orden divino de la salvación: para ser salvos, debemos invocar el nombre del Señor, pero eso requiere creer; y para creer, es necesario oír; y para oír, alguien debe predicar; y para predicar, debe haber un enviado. Esta cadena muestra la importancia de la predicación del evangelio como mandato para todo creyente.

 

El escritor de Hebreos nos exhorta (Heb. 13:13-16) a salir del campamento, aceptar el vituperio de Cristo y ofrecer sacrificios de alabanza, haciendo el bien y compartiendo el evangelio a otros, pues tales sacrificios agradan a Dios.

 

Desarrollo:

V. 16. Rechazo al mensaje

16 Mas no todos obedecieron al (han aceptado el) evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio (mensaje)?

Mas no todos obedecieron al evangelio. Pablo acaba de mostrar en los versículos anteriores el proceso para que una persona sea salva: alguien es enviado por Dios a anunciar el evangelio; el mensajero lo predica; quien lo escucha, oye el mensaje, cree en Cristo y lo invoca como su Señor. Pero aquí hace una pausa realista: aunque el evangelio ha sido proclamado, no todos lo reciben con fe, como sucedió con el rechazo del mensaje por parte de Israel.

 

La palabra ‘obedecer’ viene de la palabra griega Strong 5219 <hupakoúō>, que significa escuchar atentamente y someterse, por lo que obedecer el evangelio implica reconocerse como pecador, arrepentirse y creer en Cristo como en único Salvador y Señor. En el contexto, obedecer es sinónimo de creer para salvación.

 

A Pablo, como fiel mensajero del evangelio, lo rechazaban. De la misma manera, sucederá con nosotros, aun cuando permanezcamos fieles al mensaje, ya que el problema no está en el mensaje (el evangelio), pues es un mensaje de salvación, de buenas noticias. Tampoco está en los fieles mensajeros (los predicadores), sino en la dureza del corazón de quienes reciben el mensaje.

 

Algunos podríamos pensar que el rechazo del evangelio se debe a que Pablo o nosotros, en algún momento, no hemos sido fieles al mensaje, y por eso la gente no lo recibe. Pero tenemos el claro ejemplo de Jesús, quien sin duda fue el mensajero más fiel del mensaje de salvación, y a Él mismo le rechazaron, como vemos en Juan 5:37-40 37También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, 38ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. 39Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; 40y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

 

Pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Pablo cita Isaías 53:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?, Isaías 53 forma parte de una sección que va desde Isaías 52:13 hasta 53:12, conocida como la profecía del Siervo Sufriente, claramente refiriéndose a Jesucristo. Describe a un Mesías rechazado, afligido, herido por nuestros pecados, que, sin embargo, lleva sobre sí la iniquidad de muchos y justifica a los pecadores.

 

Isaías 53:1 refleja el asombro y la tristeza del profeta Isaías: a pesar de la grandeza del mensaje del evangelio y de la obra del Siervo, sería rechazado por la mayoría, y lo expresa con la pregunta: ¿quién lo ha creído?

Pablo cita a Isaías para mostrar que la incredulidad frente al evangelio de Cristo fue profetizada, por lo que el rechazo del mensaje por parte de Israel (y también de los gentiles) no sorprendió a Dios.

El apóstol Juan cita el mismo pasaje de Isaías cuando relata que la gente rechazaba el mensaje de salvación de Jesús, como dice Juan 12:35-38 35Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. 36Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos. 37Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; 38para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?

Aplicación Práctica: No debemos desanimarnos si rechazan el evangelio que predicamos, ya que ni siquiera la predicación más fiel garantiza que todos lo acepten. El rechazo al evangelio simplemente confirma la dureza del corazón humano sin la obra del Espíritu Santo, al menos hasta ese momento. Para que alguien crea, se requiere un llamado de Dios, como lo afirma dice Juan 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

 

V. 17. Origen de la fe

17 Así que (por esto) la fe es por el oír (el mensaje), y el oír (el mensaje que se oye), por la palabra de Dios (el mensaje acerca de Cristo).

Pablo resume todo su argumento desde el versículo 13 hasta aquí diciendo; ‘Nadie puede invocar a Cristo sin fe, y nadie puede tener fe sin oír la Palabra’.

 

Así que la fe es por el oír. La palabra ‘fe” viene de la palabra griega Strong 4102 <pístis>, que significa confiar, depender, por lo que no se trata solo de creer que algo es verdad, sino de depender completamente en Cristo como único Salvador.

 

De la misma manera, ‘oír’, no se refiere solo al acto físico de escuchar, sino al oír con entendimiento espiritual, lo cual implica una disposición del corazón para recibir la verdad; es decir, la fe que salva llega cuando el mensaje del evangelio es oído con atención, convicción y humildad.

 

Y el oír, por la palabra de Dios. La palabra ‘palabra” aquí no viene de Strong 3056 <logos>,  que se refiere al mensaje de Dios en forma general, como en Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra <logos>, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida, sino que viene de la palabra griega Strong 4487 <rhēma>, que se refiere a la palabra hablada y viva de Dios, la que es aplicada en el momento preciso por el Espíritu Santo, y que, por consiguiente, produce vida, como Jesús dijo en Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras <rhēmata> que yo os he hablado son espíritu y son vida, y también en Mateo 4:4 No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra <rhēma> que sale de la boca de Dios, por lo tanto, la fe no viene simplemente por escuchar el mensaje general del evangelio <logos>, sino por la palabra viva y eficaz que Dios aplica al corazón del oyente mediante Su Espíritu: <rhēma>.

 

En otras palabras; el <logos> puede ser oído intelectualmente, pero el <rhēma> es lo que transforma el corazón.

 

Logos = información (evangelio).             Rhēma = revelación espiritual vivificante.

 

Ejemplos bíblicos:

 

·      Lidia en Hechos 16:14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Lidia escuchaba el <logos> que Pablo predicaba, pero fue Dios quien abrió su corazón, y ese <logos> lo convirtió en <rhēma>.

 

·      Los discípulos de Emaús dijeron en Lucas 24:32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Jesús les dio <rhēma> al explicarles las Escrituras <logos>, y la verdad revelada hizo arder sus corazones.

 

La fe salvadora no surge de la naturaleza humana, sino es resultado del poder de Dios obrando en el corazón del ser humano como dice Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto (la fe) no de vosotros, pues es don de Dios.

 

Aplicación Práctica: Todos nosotros como predicadores, debemos ser fieles al <logos>, pero también orar fervientemente para que Dios de <rhēma> a quienes nos escuchan. Al exponer la Biblia, necesitamos depender del Espíritu Santo, para que Él transforme el <logos> en <rhēma>, y así produzca fe salvadora y transformación real en los corazones, ya que esa es Su función como dijo Jesús en Juan 16:8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

 

V. 18. El evangelio proclamado

18 Pero digo (pregunto): ¿No han oído (el mensaje)? Antes bien (¡claro que sí!), Por toda la tierra ha salido la voz de ellos (se difundió su voz), Y hasta los fines de la tierra (rincones del mundo) sus palabras.

Pero digo: ¿No han oído? Pablo responde a una posible objeción acerca del alcance del mensaje del evangelio, se anticipa a la excusa de: “No es culpa nuestra si no creemos, tal vez no lo hemos escuchado”.

 

Este versículo es fundamental para entender la responsabilidad del hombre frente a la revelación de Dios.

 

Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras. Pablo cita el Salmo 19:4 Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol, en el contexto del Salmo, David habla de cómo la creación misma declara la gloria de Dios.

 

Pablo no está diciendo que su cita del Salmo 19:4 que habla de la revelación general de Dios, se refería directamente al evangelio, sino que está aplicando su principio general: Así como la creación da un testimonio universal e innegable de Dios, así también el evangelio ha sido proclamado abiertamente en muchas partes del mundo conocido. En otras palabras, el evangelio —como la voz de la creación— ya ha salido, ha sido proclamado, y por lo tanto nadie puede decir: "no escuché".

 

La excusa del “yo no sabía” no es válida. Pablo ha mostrado que Dios ha dado suficiente revelación para que los hombres sean responsables:

 

1)    Por medio de la creación (Rom. 1:19-20).

2)    Por medio de la conciencia (Rom. 2:15).

3)    Y ahora, por medio de la predicación del evangelio (Rom. 10:18).

 

La culpa no es del silencio de Dios, sino de la dureza del corazón humano.

 

Ha salido la voz de ellos. Pablo toma prestado el lenguaje de Salmo 19:4, pero aplica “ellos” no a los cielos o a la creación, que revelan de forma general la gloria de Dios, sino a los predicadores del evangelio, que anuncian de forma especial el mensaje de salvación en Cristo.

 

V. 19. La incredulidad de Israel anticipada

19 También digo (pregunto): ¿No ha conocido (comprendió) esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos (envidia) con un pueblo que no es pueblo; Con pueblo insensato (sin entendimiento) os provocaré a ira (enojo).

También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Pablo ahora aborda otra posible excusa: “Bueno, tal vez Israel no entendió el mensaje…”, Pablo procede a citar a Moisés para mostrar que a incredulidad de Israel fue anticipada; y que Dios usaría la gracia a los gentiles para provocarles celos.

 

Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; Con pueblo insensato os provocaré a ira. Pablo cita Deuteronomio 32:21 Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata, donde Dios expresa Su enojo por la idolatría de Israel, este pasaje lo usa Pablo para afirmar que Israel no solo oyó, sino que fue advertido proféticamente de que Dios usaría a los gentiles (pueblo que no es pueblo) para provocarles a celos por su incredulidad. Dios estaba buscando en ellos celo santo, que los llevara a reflexionar lo que estaban haciendo y a arrepentirse.

 

Esto mismo se refleja en la parábola del hijo pródigo (Lc. 15:11–32). El hijo menor representa a las diez tribus del norte, que se alejaron de Dios, se mezclaron con los gentiles y malgastaron los bienes de su padre. Sin embargo, al volver arrepentido junto con los gentiles, fue recibido con amor por el padre. Por otro lado, el hijo mayor representa a Judá (los judíos), quien se enoja al ver la gracia ofrecida al pecador arrepentido.  No se sintió solo celoso, sino molesto, y no quiso entrar a la fiesta que celebraba el regreso del hermano.

 

El padre le rogaba que entrara, pero el hijo mayor, despreciando la gracia, responde con un reclamo que revela su confianza en su propia justicia, como dice en Lucas 15:29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Para el hijo mayor, el favor del padre debía ganarse con méritos, no otorgarse por gracia.

 

V. 20. La gracia extendida a los gentiles

20 E Isaías dice resueltamente (claramente): Fui hallado (me dejé encontrar) de los que no me buscaban; Me manifesté (di a conocer) a los que no preguntaban por mí.

E Isaías dice resueltamente. Pablo implica que el Isaías no dio un mensaje ambiguo, sino que habló con claridad, con autoridad cuando mencionó que llamaría a su pueblo de entre los gentiles.

 

Fui hallado de los que no me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban por mí. Pablo cita Isaías 65:1 Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí, donde Dios declara que se dejó encontrar por los gentiles, los cuales no lo buscaban activamente, al contrario, vivían en ignorancia, sin las promesas de Dios y fuera del pacto como dice Efesios 2:12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo, y se manifestó a ellos; es decir, se dio a conocer claramente por medio del evangelio.

 

La gracia de Dios, alcanzando incluso a quienes no lo buscan activamente, se refleja claramente en la parábola de la gran cena (Lc. 14:15–24). En ella, un hombre preparó una gran cena e invitó a muchos. Pero los primeros invitados, que representan a Israel, rechazaron la invitación, presentando excusas ilógicas: uno dijo que había comprado una hacienda y debía ir a verla; otro, que había comprado una yunta de bueyes y tenía que probarla; y otro, que se había casado y por eso no podía asistir.

 

Entonces, el señor de la casa, enojado, envió a buscar a los pobres, mancos, cojos y ciegos por las plazas, calles, caminos y vallados. Ellos no lo buscaban, pero fueron traídos para que su casa se llenara.

 

En resumen, Dios extendió Su llamado a los gentiles, quienes estaban fuera de la ciudad y no preguntaban por Él.

 

V. 21. La paciencia de Dios frente a la rebelión

21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor (terco y desobediente).

Pero acerca de Israel dice. Pablo enseñara por medio de lo dicho por el mismo profeta Isaías que Dios también fue generoso y paciente con Israel, Dios le ofreció su gracia, pero Israel persistió en su rebeldía.

 

Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor. Pablo cita Isaías 65:2 Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos, para mostrar que Dios fue paciente frente a un pueblo rebelde. Extender las manos es una señal de invitación de querer reconciliarse, y habla de gracia y amor por Israel, quienes se mantuvieron rebeldes (desobedientes, resistentes a la autoridad) y contradictorios (discutiendo lo que Dios les decía y en continua oposición).

 

Como ejemplo de la dureza del corazón de Israel, mostrada en su rebeldía y contradicción, tenemos la respuesta que dieron a Dios por medio del profeta Jeremías, en tiempos de declive espiritual en Judá, poco antes de la invasión babilónica, como lo relata Jeremías 6:16-19 16Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas (obediencia a Su Palabra), cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. 17Puse también sobre vosotros atalayas (profetas), que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. 18Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá. 19Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley. Dios les habló con claridad y paciencia, extendiéndoles Su mano por medio de Su Palabra y de los profetas. Pero Israel respondió con desobediencia, contradicción y un rechazo activo a Dios.

 

El rechazo de Israel al Mesías, no fue por ignorancia, sino por resistencia voluntaria, como Jesús dijo de Jerusalén en Mateo 23:37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

 

Conclusión: La responsabilidad del hombre no elimina la soberanía de Dios. Ambas verdades conviven: Dios elige, pero el hombre rechaza voluntariamente lo que Dios ha revelado.

 

Aplicación Práctica: Reconocer que el rechazo al evangelio proviene del endurecimiento del corazón, y valorar que la fe salvadora solo viene de oír la Palabra de Dios.

lunes, 12 de mayo de 2025

Romanos 10:11-15 Hermosos pies que anuncian buenas nuevas

 

Hermosos pies que anuncian buenas nuevas

Romanos 10:11-15

Objetivo: Valorar los hermosos pies que Dios ha dado a Su pueblo, para anunciar las buenas nuevas.

 

Versículos a memorizar: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13

 

Introducción: Pablo viene de revelar su profundo anhelo por la salvación de Israel. Aunque reconoce que sus compatriotas tienen “celo de Dios”, este no está fundamentado en el verdadero conocimiento, sino en un esfuerzo humano por alcanzar justicia a través de la ley y tradiciones. Pablo contrasta la justicia basada en las obras con la que proviene de la fe en Cristo. Israel ignoró la justicia de Dios y buscó establecer la suya, sin someterse a la justicia provista por gracia mediante Cristo.

 

Pablo explica que el propósito de la ley es conducirnos a Cristo, quien es su cumplimiento. La ley no puede justificar al hombre caído; solo Cristo puede. El mensaje de salvación no requiere obras extraordinarias, pues la “palabra de fe” está cerca, en el corazón y en la boca. Esta palabra es el evangelio: confesar que Jesús es el Señor y creer en el corazón que Dios lo resucitó trae salvación.

 

La verdadera fe no es solo intelectual, sino una confianza sincera que produce confesión pública y una vida transformada. La fe justifica, y la confesión evidencia esa fe. Así, la salvación no es resultado de méritos humanos, sino del don soberano de Dios.

 

Desarrollo:

11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él (Cristo) creyere (confíe), no será avergonzado (defraudado).

Pablo vuelve a citar una promesa bíblica del Antiguo Testamento (ya lo hizo en Rom 9.33) que se encuentra en Isaías 28:16 por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure, la palabra ‘apresure’ viene de la palabra hebrea Strong 2363 <yāḥîsh>, que significa apresurarse, actuar precipitadamente, moverse con prisa, lo que está diciendo el profeta es que, quien ha creído en la piedra, no debe moverse impulsivamente, sin confianza ni reposo, como quien no tiene seguridad en lo que ha creído.

 

Pablo vuelve a hacer énfasis en creer, la palabra ‘creyere’ viene de la palabra griega Strong 4100 <pisteuō>, que significa confiar, depender, entregarse por completo.

 

Pablo está en el centro de su argumento sobre la justificación por la fe y no por obras (vv. 1–10). Presentó a Cristo como el cumplimiento de la Ley para justicia (v. 4) y se muestra que la salvación es mediante: creer de corazón (v. 10), confesar con la boca (v. 9) y confiar en Cristo (v. 11). Quienes depositan su fe en la obra de salvación de Cristo, no serán expuestos decepción en el día de juicio final. Es la misma cita que Pedro usa en 1 Pedro 2:6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.

 

12 Porque no hay diferencia (distinción) entre judío y griego (no judíos), pues el mismo que es Señor de todos, es rico (bueno, bendice abundantemente) para con todos los que le invocan (claman con fe, piden ayuda);

Porque no hay diferencia entre judío y griego. Pablo repite lo que ya había declarado en Romanos 3:22-23 22la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, ya que la justificación no se basa en etnia, cultura, ni en historia religiosa, porque todos tienen la misma necesidad.

 

Pues el mismo que es Señor de todos. La palabra ‘Señor’ viene de la palabra griega Strong 2962 <Kyrios> [se pronuncia Kúrios] que significa, Señor, dueño, amo, soberano. La fe en Jesús como Señor es necesaria tanto para judíos como para gentiles. La salvación es común a todos los pueblos, porque Cristo es Señor no de una sola nación, sino de todo el mundo.

 

Es rico para con todos los que le invocan. La palabra ‘rico’ viene de la palabra griega Strong 4145 <plousios>, que significa abundante, generoso, lleno de recursos. Cristo no hace acepción de personas (Hech. 10:34), es rico para con todos los que le invocan. Es rico en gracia (Ef. 1:7), misericordia (Ef. 2:4), sabiduría (Rom. 11:33), y tiene todo el poder para salvar, como dice Hebreos 7:25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

 

13 porque todo aquel que invocare (clame con fe) el nombre del Señor, será salvo.

Pablo cita Joel 2:32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado, este remanente es el grupo de creyentes de entre judíos y gentiles, a los cuales Dios les ha hecho un llamado eficaz, como dijo Pablo en Romanos 8:30  Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.

Porque todo aquel. Joel ya profetizaba 800 años antes de Cristo que la salvación sería ofrecida a todo aquel que invoque Su nombre, no solo a Israel, sino a judíos y a gentiles; hombres, mujeres, ricos, pobres a todos.

 

Que invocare. La palabra ‘invocare’ viene de la palabra griega Strong 1941 <epikaleó>, que significa llamar con urgencia, clamar pidiendo ayuda, lo que implica que no es un acto superficial, sino una expresión de fe y desesperación genuina.

 

El nombre del Señor, será salvo. Pablo aplica esta promesa del AT a Cristo, reconociendo que Jesús es el Señor (Kurios), equivalente a Yahveh del Antiguo Testamento.

 

La palabra ‘nombre’, viene de la palabra griega Strong 3686 <onoma>, que implica carácter, autoridad y persona, por lo que invocar Su nombre significa reconocer Su señorío, autoridad y poder para salvar, de la misma manera que Pedro lo mencionó en su predicación en Pentecostés citando el mismo pasaje de Joel 2:32, como se muestra en Hechos 2:21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

 

14 ¿Cómo, pues, invocarán (reconocer) a aquel en el cual no han creído (confiado)? ¿Y cómo creerán (confiarán) en aquel de quien no han oído (oído hablar)? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique (anuncie el mensaje)?

Pablo procede a mostrar el proceso necesario paso a paso para que una persona pueda invocar al Señor para salvación.

 

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? Para invocar el nombre del Señor, se necesita fe (confianza absoluta en Cristo), como dice Hebreos 11:6 Sin fe es imposible agradar a Dios, pero esta fe no surge espontáneamente del corazón humano; es un regalo de Dios, dado por gracia para podamos creer en Cristo, así lo afirma Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

 

La lógica es clara: quien no cree en Jesús permanece bajo condenación, como dice Juan 3:18b …El que no cree en el Hijo ya ha sido condenado, y para creer en Jesús como Salvador, es necesario primero verse como pecador, y luego reconocer que Jesucristo es el único que puede quitar el pecado; de no ser así, la persona está incapacitada para clamar (invocar) a Jesús como su Salvador.

 

¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? Para creer, es necesario escuchar con claridad el evangelio de Cristo; no acerca de una religión, o de una iglesia, o de un pastor, o un sistema moral, sino sobre la persona y la obra de Jesucristo. Como dijo Pedro en Hechos 4:12 No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

 

La lógica es clara: no se puede poner la confianza en Aquel a quien no se conoce.

 

¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? Para oír el evangelio de Cristo, es necesario que alguien lo anuncie. La palabra ‘predique’ viene de la palabra griega Strong 2782 <kérussó>, que significa proclamar como un heraldo. El heraldo o predicador no es el autor del mensaje, sino el mensajero fiel de las palabras del Rey. No se trata de dar opiniones personales ni de presentar filosofías humanas, incluso aquellas que se disfrazan de cristianismo, sino de anunciar con fidelidad el evangelio de Cristo, como declara 1 Corintios 1:21b … agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

 

Resumen: Para invocar al Señor, es necesario creer en Él; para creer, es necesario oír de Él; y para oír, es necesario que alguien proclame el mensaje.

 

15 ¿Y cómo predicarán (anunciarán el mensaje) si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies (la llegada) de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas (noticias)!

Pablo hora agrega un último eslabón; el de ser enviados, lo que implica que la predicación fiel del evangelio requiere de un envío divino, no se trata simplemente de hablar por hablar, sino de una comisión con autoridad del cielo.

 

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? La palabra ‘enviados’ viene del verbo ‘enviar’ de la palabra griega Strong 649 <apostéllō>, que donde viene la palabra “apóstol”, que significa alguien comisionado con autoridad para representar a otro, uno enviado oficialmente, y eso lo que somos nosotros, somos embajadores, como dice 2 Corintios 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios, aquellos que representan oficialmente a un rey o a una autoridad mayor. Jesús es la autoridad que nos envía, como lo dijo en Juan 20:21b Como me envió el Padre, así también yo os envío.

 

Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Pablo cita Isaías 52:7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas (noticias de victoria), del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina! (Tu Dios sigue reinando), es un texto profético que hablaba del mensajero que traía noticias de liberación para Israel. Pablo aplica esa imagen al mensajero del evangelio, que anuncia la paz espiritual y la reconciliación con Dios. Esto significa que cada creyente que proclama el evangelio está cumpliendo esta profecía.

 

Los pies de los enviados son hermosos, no por estética, sino por su valor y propósito, ya que representan el esfuerzo, el movimiento, la obediencia de ir donde Dios nos manda. Aquí no se está exaltando la figura humana del predicador, sino la belleza del mensaje y la obediencia del que lo lleva.

 

Aplicación Práctica: Todos somos responsables de predicar el evangelio, no solo los pastores, ya que esa fue la comisión que Jesús nos dejó en Mateo 28:19a Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, y, además, todos los que hemos recibido al Espíritu Santo nos convertimos en testigos de Cristo, como dice Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Por lo tanto, debemos hablar del evangelio con claridad y pasión, sabiendo que Dios ha puesto Su Palabra en nuestras vidas para que otros puedan conocerle a través de nosotros.

 

 

Exhortación final de Hebreos 13:13-16

13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio (vergüenza, deshonra);

Salgamos, pues, a él. El escritor de Hebreos nos invita a identificarnos activamente con Cristo, como Él se identificó con nosotros.

 

Fuera del campamento. El campamento se refiere a al judaísmo institucional, que había rechazado a Jesús y al Cristianismo. A pesar de que estos cristianos con orígenes judíos fueron enseñados a considerar a todo lo que esté fuera del campamento como inmundo, ellos deben seguir a Jesús hasta allí, la misma invitación se puede extender a salir de las 4 paredes de la Iglesia y seguir a Jesús en las calles, en los parques, en las cárceles, en las escuelas, en los trabajos, etc.

 

Llevando su vituperio. Vituperio significa vergüenza, deshonra, burla. El verdadero discípulo está dispuesto a ser excluido y despreciado, si eso significa permanecer fiel a Jesús. Seguirle no es cómodo, pero es glorioso.

 

14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir (futura).

Porque no tenemos aquí ciudad permanente. La difícil tarea de llevar su vituperio es más sencilla cuando recordamos que la ciudad o la sociedad de la que somos rechazados es solamente temporal, es inestable y siempre está insatisfecha. Debemos vivir como peregrinos y extranjeros, no atándonos a las cosas de este mundo

 

Sino que buscamos la por venir. El cristiano no pone raíces en el presente, sino que espera la ciudad celestial, la cual se refiere a la Nueva Jerusalén (Heb. 11:10; Ap. 21:2) donde Dios mora con Su pueblo.

 

15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza. Debido a que sí tenemos un altar (la cruz) y tenemos un Sumo Sacerdote (Jesús), siempre deberíamos ofrecer sacrificios. Pero no son los sacrificios de sangres de animales del Antiguo Pacto, sino el sacrificio de alabanza, el fruto de labios que confiesen su nombre, cuando con nuestras palabras glorificamos y exaltamos a Dios; cuando cantamos lo hacemos, cuando agradecemos a Dios lo hacemos, pero sobre todo cuando compartimos el evangelio, eso es el fruto de nuestros labios que confiesan Su nombre, y su nombre es Jesús.

 

16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

La alabanza como fruto de nuestros labios, no es el único sacrificio que agrada a Dios, también ofrecemos sacrificio agradable a Dios cuando nos acordamos de hacer bien y de la ayuda mutua, que es compartir con otros en necesidad, especialmente a los hermanos en la fe como dice Gálatas 6:20 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe, de lo cual no debemos olvidarnos.

 

Aplicación Práctica: Valorar los hermosos pies que Dios ha dado a Su pueblo, para anunciar las buenas nuevas.

 

 

Hechos 7:17-43 Jesús en el Libertador Rechazado

Jesús en el Libertador Rechazado Hechos 7:17-43 Objetivo: Observar la tragedia de rechazar al Libertador enviado por Dios. Versículo para at...