lunes, 23 de febrero de 2026

Salmo 119:153-160 Mi Causa

 


Mi Causa

Salmo 119:153-160


Objetivo: Servir a la causa del Evangelio, resistiendo el sutil engaño de la religión, conforme a la verdad completa.


Versículo para atesorar:La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia.Salmo 119:160


Introducción: En esta vigésima estrofa del Salmo 119, marcada por la letra hebrea Resh (ר), el salmista clama desde una profunda tensión emocional. Rodeado de enemigos, ancla su esperanza estratégica en la fidelidad de la Palabra. Su súplica no es un ruego pasivo, sino una apelación al Juez Soberano frente a la impiedad y el engaño.


V. 153. “Mira mi aflicción (sufrimiento), y líbrame, porque de tu ley (instrucciones) no me he olvidado.”


Mira mi aflicción. La palabra ‘aflicción’ viene del hebreo <‘oni> (Strong H6060), que significa Aflicción, miseria, humillación, sufrimiento bajo carga. El salmista está pidiendo que Dios lo considere, que lo tome en cuenta con intención de actuar. Esta petición de que Dios “mire” encaja con el patrón bíblico como vemos en Éxodo 3:7-8 7Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.


El siervo no dice “mira lo malos que son ellos”, sino “mira mi aflicción”. Está llevando su dolor a Dios como tribunal final. La aflicción revela a quién consideramos realmente soberano.


Y líbrame. La palabra ‘líbrame’ viene del hebreo <chalats> (Stronh H2502), que significa rescatar, sacar, arrancar de peligro, liberar con fuerza, que habla de un rescate, salida real, no solo consuelo emocional.


La liberación suprema está en Cristo, quien nos libra de la ira venidera como dice 1 Tesalonicenses 1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.


Hay personas que quieren que Dios los libre de la ansiedad, pero sin cambiar su obediencia. Si decimos “Señor líbrame” pero nos quedamos abrazando lo que nos destruye, no estamos realmente orando, estamos tratando de manipular a Dios.


Porque de tu ley no me he olvidado. El salmista pide liberación, pero no negocia santidad, su vida está anclada en tu verdad, no se ha soltado de la voluntad de Dios.


En toda la Escritura, olvidar la ley de Dios no es un fallo de memoria, es dejar de obedecerle como vemos en Jueces 3:7 Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera.


Por eso Jesús dijo en Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. Muchas aflicciones se agravan porque nos olvidamos de la Palabra de Dios, quizá no en leerla, sino practicarla, en las decisiones cotidianas: relaciones, dinero, hábitos, lengua, orgullo. Si nuestra Biblia está “abierta” pero nuestra vida está cerrada a la obediencia, no esperemos paz estable.


V. 154. “Defiende mi causa, y redímeme (rescátame); vivifícame con tu palabra (promesa).”

El salmista no solo pide que Dios “lo libere”, pide que Dios tome el caso, lo rescate, y luego lo reviva por medio de la Palabra.


Defiende mi causa. El salmista sabe que su esperanza no está en fuerza personal sino en un Dios que interviene como Redentor, por lo que se presenta como alguien que está siendo oprimido o acusado, y le dice a Dios: tú eres mi abogado y mi juez justo, como dice el Salmo 140:12 Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados.


Si ponemos nuestro caso ante Dios, debemos aceptar Su veredicto, quizá Dios muestra que nosotros somos los que estamos mal, ya que puede ser que solo tengamos el orgullo herido, y solo estamos buscando que Dios valide nuestra versión, de ser así, la justicia de Dios será que nos corrija.


Y redímeme. ‘Redímeme’ es más que “ayúdame”, viene de la palabra hebrea <ga’al> (Strong H1350), que significa redimir, rescatar como pariente-redentor, reclamar lo que pertenece. Es pagar el precio, liberar de una esclavitud o peligro.


Dios siempre ha sido el redentor de Su pueblo, como dice Éxodo 6:6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;


En Cristo se cumple de manera plena esa redención, como dice Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.


Vivifícame con tu palabra. La vida espiritual se sostiene por la Palabra, y mucho mas cuando se pasa por aflicción, como dijo el salmista en el Salmo 119:50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.


El siervo de Dios sabe que no hay energía espiritual sin disciplina bíblica. Dios revive al siervo por los medios que dio a Su pueblo: Escritura, oración, obediencia, comunión.


V. 155. “Lejos está de los impíos (malvados) la salvación, porque no buscan tus estatutos.”

El salmista hace una declaración, como un diagnóstico espiritual: no todo el mundo está “en proceso” hacia Dios.


Lejos está de los impíos la salvación. “Impíos” no es “personas imperfectas”, sino que describe aquellos que viven sin reverencia a Dios, sin temor de Dios, sin someterse a Él, incluso actuando en contra de Dios.


Porque no buscan tus estatutos. Esa impiedad se manifiesta en una ausencia de búsqueda de la voluntad de Dios. El rechazo de los estatutos de Dios evidencia el corazón: si no quieren la autoridad de Dios, tampoco quieren al Dios que salva, hacen lo contrario a lo que Jesús dijo que hiciéramos en Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.


V. 156. “Muchas (Grandes) son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame (dame vida) conforme a tus juicios.”

El salmista junta dos cosas que son verdad al mismo tiempo. El Dios bíblico es misericordioso y justo a la vez.


Muchas son tus misericordias, oh Jehová. Misericordias expresa ternura profunda y una acción compasiva. Es el amor leal de Dios actuando a favor del necesitado. El salmista está en aflicción y persecución, pero no comienza describiendo su problema. Comienza describiendo el carácter de Dios. Esa es madurez espiritual.


Vivifícame conforme a tus juicios. El salmista pide vida “conforme” a los juicios de Dios, es decir, alineado a Su veredicto y Su estándar.


“Juicios” en Salmo 119 suele referirse a los dictámenes justos de Dios, Sus decisiones y Su Palabra como norma. Entonces el salmista está diciendo: “Señor, dame vida, pero no a mi manera. A tu manera, bajo tu verdad.”


Estos atributos de Dios de misericordia y justicia se ven conviviendo en Éxodo 34:6-7 6Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; 7que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, vemos como la misericordia de Dios jamás cancela Su justicia, la satisface y la exalta.


V. 157. “Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, mas de tus testimonios no me he apartado.”

La oposición es real, numerosa, y aun así el salmista se mantiene firme en la Palabra.


Muchos son mis perseguidores y mis enemigos.Perseguidores’ viene de la palabra hebrea <radaf> (Strong H7291), que significa perseguir, acosar, ir tras alguien con hostilidad. Por lo que esta persecución en la que se encuentra el salmista, es hostilidad activa, presión sostenida.


En la Escritura, el siervo de Dios puede tener enemigos por dos razones:


  1. Por vivir en un mundo caído, como dice el Salmo 37:12-14 12Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes; 13El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. 14Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder.


  1. Por fidelidad a Dios, que provoca resistencia, como dijo Jesús en Juan 15:18-20 18Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. 20Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.


El siervo de Dios no se sorprende de tener enemigos. La sorpresa moderna es creer que el cristiano fiel será aplaudido. No. La fidelidad a Dios trae fricción.


Mas de tus testimonios no me he apartado. El salmista persevera en los testimonios de Dios. No se trata solo de “seguir creyendo”, sino de seguir obedeciendo. Pudiera haberse apartado por presión familiar, cultural o económica, pero permanece.


“Testimonios” en Salmo 119 apunta a lo que Dios ha declarado acerca de sí mismo y su voluntad. Es “Dios dando testimonio” de la verdad.


Permanecer en la Palabra es marca del verdadero siervo de Dios, como dice Juan 8:31-32 31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.


V. 158. “Veía a los prevaricadores (traidores), y me disgustaba, porque no guardaban tus palabras.”

AL salmista le duele lo que ofende a Dios y destruye al prójimo.


Veía a los prevaricadores. Prevaricadores’ viene del hebreo <boged> (Strong H898), que significa traidor, desleal, el que actúa con perfidia. No es “débil”, es infiel. El salmista está rodeado de gente que vive una vida corrupta delante de Dios, que puede incluir:

  • Líderes religiosos que se apartan de la verdad
  • Gente que dice “soy del pueblo” pero vive en rebelión


La Escritura describe a los falsos maestros con algunas características:

  • Aquellos que hablan de Dios pero lo niegan con sus obras, como dice Tito 1:16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.
  • Los que tiene apariencia de piedad pero niega su poder, como dice 2 Timoteo 3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita.
  • Los que introducen herejías destructoras y explotan a otros , como son descritos en 2 Pedro 2:1-3 1Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.
  • Aquellos que malvadamente distorsionan el evangelio, a quienes Pablo condenó en Gálatas 1:6-9 6Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.


Y me disgustaba. El salmista no habla de odio al ser humano, o que simplemente “le caen mal”. Ya había dicho que lloraba por lo que no guardaban su ley en el Salmo 119:136 Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley, pero ahora tiene un celo santo, un es dolor por la deshonra a Dios y por el daño que los prevaricadores (traidores) causan a las almas. 


Porque no guardaban tus palabras. El fundamento de su disgusto no es que los “prevaricadores” lo trataran mal, sino que rechazaban la autoridad de Dios. “No guardaban” implica desprecio a la Escritura: decían una cosa, pero vivían como si Dios no hablara.


Jesús mismo fue brutal con la hipocresía religiosa (Mateo 23). Y no fue con “los de afuera”, fue con los líderes. El amor bíblico es amar a Dios y al prójimo lo suficiente como para lamentar lo que los destruye.


V. 159. “Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame (dame vida) conforme a tu misericordia.”

El salmista no se distrae con los prevaricadores, regresa a lo esencial: amor por la Palabra y dependencia de la misericordia. 


Mira, oh Jehová. Otra vez aparece el “mira” como en v. 153. Es una apelación: “Señor, considera mi condición”. Pero aquí el salmista no le muestra solo su aflicción, le muestra su afecto y lealtad.


Que amo tus mandamientos. En la Biblia “amar” a Dios y Su ley implica querer hacer Su voluntad por encima de la propia, como Jesús dijo en Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.


El siervo de Dios no solo ama los beneficios de Dios, ama también Sus mandamientos. 


Vivifícame conforme a tu misericordia. El salmista pide vida basada en la misericordia de Dios, no a sus méritos o su amor por los mandamientos.


Esto mantiene al salmista fuera de dos errores:

  • Legalismo: “Dios me debe porque obedezco”.
  • Libertinaje: “Dios me dará vida aunque ignore Su ley”.


La misericordia bíblica no es permiso para pecar; es el favor inmerecido que sostiene al siervo para obedecer, ya que por la misericordia de Dios no hemos sido consumidos como dice Lamentaciones 3:22-23 22Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.


V. 160. “La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia.”

Aquí el salmista afirma que la Palabra de Dios, tomada en su totalidad, es verdad, y que los juicios de Dios no caducan.


La suma de tu palabra es verdad. “La suma” significa el conjunto, la totalidad, el todo. El salmista no dice “partes de tu palabra”, sino el cuerpo completo de lo que Dios ha dicho.

Esto armoniza con 2 Timoteo 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, y con Jesús afirmando que “la Escritura no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35), así como en Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.


Y eterno es todo juicio de tu justicia. Aquí “juicio” no es solo castigo, es veredicto justo, decisiones de Dios, estándares de lo recto. “Eterno” implica que no cambia, no se actualiza, no se renegocia.


Esto aplasta el relativismo:

Dios no “evoluciona” con la sociedad.

La moral bíblica no se reescribe por presión cultural.

Lo que Dios llama pecado hoy, mañana no se vuelve virtud.

Hebreos 13:8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.


El siervo de Dios entiende que, para proclamar la verdad, debe someterse a todo el consejo de la Escritura: “la suma de tu palabra es verdad”, como Pablo dijo en Hechos 20:26-27 26Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. 


Este versículo es un golpe directo contra dos engaños comunes de los falsos maestros: escoger solo los textos que le gustan, y tratar la verdad como algo flexible.


Conclusión. Servir a la causa del Evangelio exige resistir el engaño religioso mediante la sumisión a la "verdad completa". Al reconocer que la "suma de la palabra es verdad", el siervo halla el fundamento inamovible para resistir el engaño. Solo en la misericordia y justicia de Cristo encontramos la verdadera vivificación.

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