martes, 6 de mayo de 2025

Romanos 10:1-10 La palabra de fe que predicamos

La palabra de fe que predicamos

Romanos 10:1-10

Objetivo: Recibir la palabra de fe que predicamos, creyendo en Jesús para justicia y confesándole para salvación.

 

Versículos a memorizar: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Romanos 10:9-10

 

Introducción: Pablo viene de enseñar que la salvación no depende del linaje humano ni del esfuerzo, sino de la soberana misericordia de Dios. Citando a Oseas, demuestra que Dios llamó "pueblo mío" a los que antes no lo eran, incluyendo a los gentiles (Os :23; 1:10). El profeta ilustró cómo Israel, por su infidelidad, perdió su estatus, pero sería restaurado solo por la compasión divina, no por méritos.

 

Pablo también cita a Isaías para mostrar que no todos los descendientes físicos de Israel serían salvos, sino un remanente escogido por gracia (Is. 10:22-23). La fidelidad de Dios se manifiesta en preservar una descendencia fiel, mientras que el juicio justo recae sobre los incrédulos (Is. 1:9).

 

Pablo explica como conclución que los gentiles, que no buscaban justicia, la alcanzaron por fe, mientras que Israel, buscando la justicia mediante obras de la ley, tropezó con Cristo, la “piedra de tropiezo” (Is. 8:14; 28:16). Jesús es la piedra viva, quien es fundamento para los que creen, pero roca de caída para los que confían en sus propias obras.

 

Desarrollo:

Vv. 1-2. Un celo sin conocimiento

1 Hermanos, ciertamente el anhelo (deseo) de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.

Hermanos. Pablo continúa su carta con una expresión fraternal a todos los cristianos en Roma, muchos de los cuales eran gentiles, pero se sigue refiriendo con afecto a sus compatriotas judíos.

 

Ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Pablo ya había mencionado la tristeza y dolor que tenía por sus compatriotas judíos en Romanos 9:2-3 2que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne (Israelitas). Ahora Pablo expresa un profundo deseo emocional, no solo intelectual, sino un deseo en su corazón que lo lleva a orar intensamente por la salvación de su pueblo, no simplemente por una mejor calidad de vida, sino porque reciban el evangelio de salvación que solo hay en Cristo Jesús como Pedro les dijo en Pentecostés a los judíos en Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

 

Aplicación Práctica: El creer firmemente, como Pablo, en la elección soberana de Dios (Rom. 9) no debe apagar nuestra pasión por evangelizar; al contrario, debe encenderla aún más. Si realmente creemos en Su soberanía, entendemos que Dios ha decretado no solo quiénes serán salvos, sino también cómo serán salvos; y los medios que Él ha escogido son la predicación del evangelio (Rom. 10:14) y la oración de los santos (Col. 4:3).

                                                                                  

2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de (gran deseo de servir a) Dios, pero no conforme a ciencia (conocimiento pleno).

Porque yo les doy testimonio. Pablo habla como testigo participante, él mismo fue fariseo (Fil. 3:5-6) y tuvo el fervor religioso de los judíos. Conoció de primera mano su equivocada pasión.

 

De que tienen celo de Dios. La palabra celo, viene de la palabra griega Strong 2205 <zelōs>, que significa ardor, fervor, entusiasmo. El problema de Israel no era falta de deseo de servir a Dios, sino que su devoción estaba mal dirigida, podrían ser muy eran sinceros, pero estaban sinceramente equivocados.

 

Pero no conforme a ciencia. La palabra ciencia, viene de la palabra griega Strong 1922 <epignōsis>, que significa conocimiento profundo, pleno o correcto. El celo de los judíos se basaba en su deseo de cumplir la ley mediante obras, además de haber añadido muchas tradiciones que no eran bíblicas. Cristo es la sabiduría de Dios como dice 1 Corintios 1:24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios, y nosotros tenemos la mente de Cristo, como dice 1 Corintios 2:16

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

 

Pablo sabía que Israel tenía celo, religión y tradición, pero no salvación. Ya lo había profetizado Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.

 

Aplicación Práctica: El celo sin el conocimiento bíblico puede llevar a la perdición; por eso, nuestra pasión por Dios debe estar fundamentada en Su Palabra y centrada en Cristo. No basta con ser sinceros o religiosos, debemos asegurarnos de conocer a Dios como Él se ha revelado en la Escritura y guiar a otros a esa verdad, no a una religión o tradición que son vacías.

 

Vv. 3-5 Ignorando la justicia de Dios

3 Porque ignorando (no conociendo) la justicia de Dios (Que Dios es el que hace justos a los hombres), y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado (sometido) a la justicia de Dios;

Porque ignorando la justicia de Dios. La palabra ignorando, viene de la palabra griega Strong 50 <agnoeō>, que significa no conocer, pasar por alto, e incluso negarse a reconocer, lo que implica que no se trata solo de desconocimiento inocente, sino de una ignorancia voluntaria; Israel se negó a aceptar (rechazó) la justicia de Dios que es en Cristo como le dijo Pablo a los corintios en 1 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

Y procurando establecer la suya propia. En lugar de aceptar la justicia provista por Dios, Israel intentaba construir su propio camino hacia la salvación por medio de obras, tradiciones humanas que ellos mismos habían establecido, y un legalismo que los hacía parecer muy religiosos. Ignoraron lo que el profeta Isaías había declarado respecto a cualquier intento humano de justicia en Isaías 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia (sucios); y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

 

No se han sujetado a la justicia de Dios. Sujetarse o someterse implica rendición, reconocer autoridad y depender de algo fuera de uno mismo. La justicia de Dios se recibe por fe como dice Romanos 1:17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá, Dios es quien justifica de principio a fin, pero se ve estorbada por la soberbia del corazón humano que rechaza depender completamente de la gracia de Dios.

 

4 porque el fin (la culminación) de la ley es Cristo, para justicia a (ser justificado) todo aquel que cree.

Porque el fin de la ley es Cristo. La palabra fin, viene de la palabra griega Strong 5056 <télos>, que significa meta, propósito, cumplimiento, culminación. La ley encuentra su propósito final en la persona de Cristo, quien vino a cumplirla como Él mismo dijo en Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar (anular, suprimir) la ley o los profetas; no he venido para abrogar (anular, suprimir), sino para cumplir.

 

La ley nos muestra el estándar de justicia de Dios, y la incapacidad humana de llegar a esa justicia, por lo que nos debe llevar a la necesidad de un Salvador, y ese Salvador es Cristo como dice Gálatas 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo (tutor, guía), para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. En Cristo termina el todo intento humano de justificarse por medio de obras.

 

Para justicia a todo aquel que cree. Esta justicia no es alcanzada por medio de la ley, sino por medio de la fe en Cristo como dice Romanos 3:21-22 21Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él, y esa justicia está disponible para todo aquel que cree, ya sean judíos o gentiles, sin distinción como dice Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

 

5 Porque de la justicia que es por (se basa en) la ley Moisés escribe así: El hombre que haga (cumpla) estas cosas, vivirá por ellas.

Para enfatizar su punto, Pablo contrasta dos tipos de justicia:

 

·       La justicia que es por la ley: basada en el cumplimiento perfecto de los mandamientos (méritos humanos).

·       La justicia que es por la fe (vv. 6-8): basada en Cristo.

 

Pablo cita lo escrito por Moisés en Levítico 18:5 Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos (por ellos), implica que la vida (justificación) depende del cumplimiento de los mandamientos, esta justicia por la ley exige obediencia perfecta de la ley, el problema es que nadie puede cumplirla perfectamente, como dice Santiago 2:10 Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, entonces, este tipo de justicia no es posible para el hombre caído, porque todos hemos pecado como dice Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

 

Vv. 6-10. La justicia que es por la fe

6 Pero la justicia que es por (se basa en) la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo);

7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

8 Mas (bien) ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra (el mensaje) de fe que predicamos:

Pero la justicia que es por la fe dice así. Pablo cita Deuteronomio 30:11-14 11Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. 12No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? 13Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? 14Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas, y lo interpreta cristológicamente:

 

No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? Esta pregunta retórica revela la actitud del corazón incrédulo que piensa que debe hacer algo extraordinario para alcanzar la justicia.

 

(Esto es, para traer abajo a Cristo). Este comentario de Pablo responde a la idea implícita: ¿Quién subirá al cielo para hacer descender a Cristo (el Mesías)? La respuesta es: nadie, porque Cristo ya descendió del cielo, como dice Juan 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

 

O, ¿quién descenderá al abismo? Esta es la segunda pregunta retórica que Pablo toma de Deuteronomio 30:13, y revela la misma actitud del corazón incrédulo que piensa que debe hacer algo extraordinario para alcanzar la justicia.

 

La palabra abismo, viene de la palabra griega Strong 12 <ábyssos>, que puede referirse al reino de los muertos, el Hades (lugar de los muertos, sepulcros).

 

(Esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Pablo ahora aplica esta expresión a la resurrección de Cristo. La idea es: ¿Quién puede descender al lugar de los muertos para traer a Cristo? La respuesta es: nadie,  ¡Cristo ya ha resucitado! Y lo ha hecho con poder, como dice Romanos 1:4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.

 

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Pablo continúa el argumento, citando Deuteronomio 30:14, con una pregunta clave que introduce la conclusión: la justicia por la fe no está lejos, sino cerca. No se trata de subir al cielo ni de bajar al abismo, sino de recibir la Palabra de Dios que ya ha sido revelada. Dios ha puesto Su Palabra tan cerca que puede ser creída y confesada.

 

Esta es la palabra de fe que predicamos: Pablo identifica esta "palabra cercana" como el evangelio de la fe en Cristo que predicaba.

 

9 que si confesares (reconoces) con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó (resucitó) de los muertos, serás salvo.

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor. La palabra confesares, viene de la palabra griega Strong 3670 <homologéō>, que significa hablar lo mismo, afirmar públicamente, reconocer en voz alta, por lo que se trata de un reconocimiento genuino, público y voluntario de que Jesús es el Señor, del griego Strong 2962 <Kyrios> que significa, Señor, dueño, amo, soberano; es decir, persona con autoridad absoluta sobre otra persona.

 

<Kyrios> es la palabra en griego que usaron los traductores de la Septuaginta (traducción del hebreo al griego) para traducir el nombre de Dios YHWH (יהוה) más de 6,000 veces, por lo que confesar a Jesús como <Kyrios> es reconocerlo como Dios, y único digno de nuestra fe, obediencia y adoración, como dice Filipenses 2:10-11 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos. La palabra creyeres, viene de la palabra griega Strong 4100 <pisteuō>, que significa confiar, depender, entregarse, por lo que no es un simple acuerdo mental, sino fe sincera desde el interior, que reconoce que la resurrección es la prueba de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, ya que resurrección de Cristo de entre los muertos es central para la salvación.

 

Serás salvo. El resultado de una fe sincera y una confesión auténtica es la salvación eterna, ya que somos perdonados de pecados, imputados de la justicia de Cristo, reconciliados con Dios y por lo tanto salvados de la ira (juicio) de Dios, como Jesús dijo en Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

 

10 Porque con el corazón se cree para justicia (ser justificado), pero con la boca se confiesa (reconoce a Jesús) para salvación.

Porque con el corazón se cree para justicia. El corazón representa todo el ser interior de la persona: mente, voluntad y emociones, nos una creencia superficial, sino una confianza total en que Jesús murió por tus pecados y resucitó para darte vida eterna, y es entonces cuando Dios te declara justos, limpios de culpa, como dice Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Pero con la boca se confiesa para salvación. Confesar es declarar públicamente con nuestras palabras quién es Cristo para nosotros, es testificar que Él es nuestro Señor, sin vergüenza, con firmeza para que Jesús nos confiese delante del Padre como dijo en Mateo 10:32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

 

Creer y confesar no son dos requisitos separados; la fe justifica, y la confesión es la evidencia visible de esa fe salvadora. La fe verdadera nace en el corazón y se expresa naturalmente con la boca y con la vida.

 

Aplicación Práctica: Si alguien dice que cree en Cristo, pero no lo confiesa con su boca ni lo refleja en su vida, su fe no es verdadera. Por otro lado, si alguien habla de Cristo e incluso hace obras, pero no ha creído de corazón, no es salvo; solo tiene una religión vacía.

 

Aplicación Práctica Final: Recibir la palabra de fe que predicamos, creyendo en Jesús para justicia y confesándole para salvación.

domingo, 27 de abril de 2025

Romanos 9:25-33 La Roca de los Gentiles

 

La Roca de los Gentiles

Romanos 9:25-33

Objetivo: Vivir agradecidos encontrando nuestra identidad en la Escritura gloriándonos en la Roca de nuestra salvación (1 Co. 1:31).

Versículo a memorizar: “Como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado.” Romanos 9:33

 

Introducción: Pablo viene de enseñar la soberanía absoluta de Dios en la salvación, mostrando que Él elige a quienes quiere salvar y endurece a quienes deja en su pecado, sin ser injusto. Todo ser humano merece condenación (Rom. 3:10-12, 3:23), pero Dios muestra misericordia soberanamente (Éx. 33:19). La salvación no depende del deseo ni del esfuerzo humano, sino exclusivamente de Dios (Rom. 9:16).

 

Anticipando objeciones, Pablo pregunta: “¿Por qué inculpa Dios?” (Rom. 9:19). Esta pregunta refleja una actitud rebelde que ignora que el hombre peca voluntariamente y es responsable. Nadie puede resistir la voluntad de Dios, pero esto no exime al hombre de su culpa (Rom. 1:18-20).

 

Pablo ilustra esta verdad con la metáfora del alfarero y el barro: el Creador tiene autoridad absoluta sobre Su creación (Is. 29:16, Jer. 18:6). Dios forma vasos de honra (para propósitos santos) y vasos de deshonra (para usos comunes), mostrando Su justicia y Su misericordia (Rom. 9:21).

 

Dios soporta con paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción, para mostrar Su ira y poder, y para resaltar las riquezas de Su gloria en los vasos de misericordia, que Él preparó de antemano para gloria (Rom. 9:22-23). Finalmente, Pablo identificó a los creyentes, tanto judíos como gentiles, como estos vasos de misericordia llamados eficazmente por Dios (Rom. 9:24).

 

Ahora Pablo, con la misma idea de que la salvación no está limitada solo a los judíos, sino que Dios, soberanamente, también ha llamado a los gentiles a formar parte de Su pueblo, gente que los judíos pensaban que estaban fuera del pacto. Para probar su punto, Pablo cita cuatro pasajes del Antiguo Testamento, dos del profeta Oseas y dos del profeta Isaías.     

 

Desarrollo:

Vv. 25-26. Profecía de Oseas

25 Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada.

Pablo cita Oseas 2:23 y Oseas 1:10.

 

Contexto del Antiguo Testamento: Después del rey Salomón, el pueblo de Israel se dividió: diez tribus quedaron al norte (conocida como la casa de Israel) y dos tribus al sur (conocida como la casa de Judá). Ninguno de los reyes del norte consideró a Dios, por lo que el Señor envió profetas como Oseas. Amós, Elías y Eliseo para advertirles que, si no se arrepentían, permitiría que el Imperio Asirio los conquistara.

 

Esa conquista ocurrió en el año 722 a.C. (2 Rey. 17-5-6). Las diez tribus fueron dispersadas a diferentes regiones el imperio Asirio, y no regresaron como nación organizada, por lo que son conocidas históricamente como "las diez tribus perdidas de Israel". Muchos de ellos fueron asimilados (mezclados) entre las naciones paganas (Asiria aplicaba una política de deportación y repoblación para destruir identidades nacionales). Otros descendientes mezclados fueron los que más tarde en parte dieron origen a los samaritanos, quienes eran despreciados por los judíos en tiempos de Jesús (Jn. 4:9).

 

Dios, para mostrarle al pueblo su extravío, manda al profeta Oseas casarse con una mujer infiel (Gomer), como símbolo de la infidelidad espiritual de Israel, haciendo que Oseas viva en carne propia la humillación de un esposo traicionado.

 

Gomer tiene un hijo al que llaman Jezreel (Os. 1:14), quien era hijo de Oseas, pero después Gomer tiene una hija y un hijo que probablemente no fueran hijos de Oseas, sino de su adulterio; estos hijos reciben de parte de Dios nombres simbólicos:

 

        Lo-ruhama (לא רוחמה, hebreo, Strong H3819) = "No compadecida", "No amada".

 

        Lo-ammi (לא עמי, hebreo, Strong H3818) = "No es mi pueblo".

 

Estos nombres declaraban juicio: Israel (las 10 tribus del norte) había quebrado el pacto y, por lo tanto, había perdido su estatus de pueblo especial de Dios.

 

Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Sin embargo, Dios promete restauración en Oseas 2:23 Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío, aquí vemos que la misericordia de Dios triunfa sobre el juicio, no por mérito humano, sino por Su compasión soberana.

 

26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.

Como Israel había sido declarado por su apostasía como “no pueblo”. Pablo, para demostrar que la salvación no está basada en el linaje físico, sino en el llamado soberano de Dios, cita Oseas 1:10 Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente, los gentiles (y en su contexto original, las tribus rebeldes de Israel) eran “no pueblo”, pero por la misericordia de Dios serían hechos hijos suyos.

 

Así como Dios restauraría a los que no eran su pueblo (Israel rebelde), ahora restaura a los verdaderos creyentes de entre todas las naciones sin importar su genealogía, así como Israel fue restaurado por la misericordia de Dios y no por su justicia, así también los gentiles son injertados como parte de Su pueblo por gracia.

 

Lo que inicialmente fue una restauración de Israel, se amplía a la inclusión de todos los creyentes en Cristo, como enseña claramente 1 Pedro 2:10 Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

 

Aplicación Práctica: Nuestra verdadera identidad no está en el pasado, ni en nuestro apellido, ni en nuestra nación, sino en ser hijos de Dios, ya que Dios no sólo restaura, sino que adopta (Rom. 8:15-16). Los creyentes no solamente somos “perdonados” sino adoptados como hijos herederos.

 

Vv. 27-29 Profecía de Isaías

27 También Isaías clama tocante (proclama respecto) a Israel: Si fuere el número de (tan numerosos) los hijos de Israel como la arena del mar, tan solo el remanente (resto de ellos) será salvo;

28 porque el Señor ejecutará su sentencia (palabra) sobre la tierra en justicia y con prontitud (sin demora).

Pablo cita dos pasajes de Isaías para reforzar la difícil pero esencial enseñanza de que no todo Israel será salvo, sino solamente un remanente escogido por gracia, para enfatizar nuevamente que la salvación es por elección soberana de Dios, no por herencia nacional.

 

El primer pasaje es Isaías 10:22-23 22Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia. 23Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en medio de la tierra.

 

Contexto del Antiguo Testamento: Isaías profetiza que la casa de Judá (las dos tribus del sur) que, si no se arrepentía, sería juzgada y destruido por Asiria (antes de ser cautivos por Babilonia), pero un remanente fiel sería preservado.

 

También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan solo el remanente será salvo. Isaías 10:22 declara la existencia del remanente, señalando que solo unos pocos serán salvados, a pesar de la gran cantidad de israelitas, de la misma manera que ya había dicho en Romanos 9:6 No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, Pablo retomará esta profecía para mostrar que esa misma lógica aplica espiritualmente: No todos los israelitas serán salvos, solo el remanente elegido por Dios como dirá en Romanos 11:5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.

 

Porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. Isaías 10:23 enseña que cuando Dios decide juzgar o salvar, lo hace con total justicia y a su tiempo, ni antes, ni después. Dios es paciente, pero no pasivo. Vivimos en tiempos de gracia, pero su juicio vendrá sin retraso en el día señalado.

 

29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes (parecidos).

La segunda cita al profeta Isaías de Pablo es Isaías 1:9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

 

Contexto del Antiguo Testamento: El profeta Isaías predicaba a la casa de Judá, el reino del sur, en tiempos de apostasía, hipocresía religiosa y corrupción y aunque el pueblo aún ofrecía sacrificios, sus corazones estaban lejos de Dios, por lo que lamenta la corrupción espiritual de Judá y dice que, si no fuera por la misericordia de Dios, todos habrían sido destruidos como Sodoma y Gomorra, ciudades que representan el juicio total, el castigo por el pecado extremo. Pablo usa esta comparación para decir: sin la intervención de Dios, Israel habría sido completamente destruido.

 

Pablo está demostrando que la incredulidad de la mayoría de Israel no es una falla en el plan de Dios, sino una manifestación de su juicio justo y su misericordia soberana. Ni siquiera Israel merecía ser preservado.

 

Dios dejó un remanente, una descendencia, para cumplir Su promesa. Esto demuestra que la fidelidad de Dios nunca depende del hombre, sino de Su gracia soberana.

 

Vv. 30-32. Conclusión

30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles (no judíos, paganos), que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por (procede de la) fe;

31 mas (mientras que) Israel, que iba tras una ley de justicia (buscaba la justicia a través de la Ley), no la alcanzó.

Pablo viene de establecer que Dios soberanamente elige (Rom. 9:6-29), y ahora aborda la responsabilidad de Israel: ¿Por qué no alcanzaron la justicia, si eran tan celosos de la ley? Y ¿Cómo es que los gentiles si la alcanzaron?

 

32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo,

La respuesta es que los Gentiles que no buscaban la justicia, de hecho, vivían ajenos al pacto de Dios, pero cuando escucharon el evangelio de Jesucristo, respondieron en fe, y Dios los justificó como dice Romanos 3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él, de la misma manera que estaba profetizado en Isaías 65:1 Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí.

 

Mientras que Israel que sí buscaba la justicia, y que tenían el privilegio de la Ley, no la alcanzó, porque la buscaban mal, la buscaban por medio de obras pensando que podían ganarse la justicia por su propio cumplimiento y no la buscaron por medio de la fe.

 

Conclusión: Dios llamó a los que no lo buscaban (gentiles) y endureció a los que lo buscaban mal (Israel), mostrando así que la salvación no es por esfuerzo humano, sino por fe en la justicia de Cristo. Esto no anula la responsabilidad de Israel, sino que la expone, ya que tuvieron la luz, pero la rechazaron, tropezando con Cristo, quien debió ser su salvación, pero se convirtió en piedra de tropiezo.

 

V. 33

33 como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída (que hace caer); Y el que creyere en él, no será avergonzado (defraudado).

 

Pablo fusiona dos pasajes proféticos de Isaías 8:14 Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por roca para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén, e Isaías 28:16 por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

 

Estas dos profecías se cumplen en Cristo, quien es la piedra colocada por Dios en Sion:

 

Para los creyentes: piedra viva, preciosa y piedra de fundamento como dice 1 Pedro 2:1-10 1Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, 2desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, 3si es que habéis gustado la benignidad del Señor. 4Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. 7Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; 8y:Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. 9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

 

Para los incrédulos (que confían en sí mismos): piedra de tropiezo y roca de caída como dice Hechos 4:11-12 11Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

 

Cristo es la piedra que divide a la humanidad.

 

Aplicación Práctica: Vivir agradecidos encontrando nuestra identidad en la Escritura gloriándonos en la Roca de nuestra salvación (1 Co. 1:31).

lunes, 21 de abril de 2025

Romanos 9:19-24 Vasos de Barro

 

Vasos de Barro

Romanos 9:19-24

 

Objetivo: Admirar las riquezas de Su Gloria, mostradas a los vasos de misericordia, en el contraste de Su elección.

 

Versículo a memorizar: “y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.” Romanos 9:23

 

Introducción: Pablo viene de enseñar que Dios es absolutamente soberano en su elección y misericordia y, anticipando objeciones humanas, niega categóricamente cualquier acusación de injusticia en Dios (Rom. 9:14), ya que Dios no debe salvación a nadie; todos merecen condenación por su pecado (Rom. 3:10-12, 3:23); sin embargo, Él muestra misericordia soberanamente, como lo declaró a Moisés (Éx. 33:19).

 

La salvación no depende del deseo ni del esfuerzo humano, sino de Dios que tiene misericordia (Rom. 9:16). Pablo explicó que el ser humano está espiritualmente muerto (Ef. 2:1) y no puede buscar a Dios por sí mismo (Rom. 3:11); por eso, Dios mismo produce en el creyente el querer y el hacer por su buena voluntad (Fil. 2:13).

 

Pablo ilustra la soberanía de Dios usando a Faraón (Éx. 9:16), a quien Dios levantó para mostrar Su poder y proclamar Su nombre en toda la tierra. Dios tuvo misericordia de algunos (como Moisés y el pueblo de Israel) y endureció a otros (como Faraón), todo conforme a Su justo propósito (Rom. 9:18). El endurecimiento es dejar al pecador en su maldad como juicio justo (Rom. 1:24-28).

 

Este entendimiento debió llevarnos a adorar a Dios con plenitud, reconociendo Su soberanía, Su justicia perfecta y Su infinita misericordia, y a servirle con gratitud por la salvación que nos ha dado inmerecidamente.

 

Desarrollo:

19 Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa (echa la culpa)? porque ¿quién ha resistido (puede oponerse) a su voluntad?

Pero me dirás. Pablo, anticipando la reacción humana natural a la enseñanza sobre la soberanía absoluta de Dios de Romanos 9:15-18 15Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. 18De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.

 

¿Por qué, pues, inculpa? Era lógico que surgiera esta pregunta, la palabra "inculpa" viene de la palabra griega Strong 3201 <memphomai>, que significa culpar, reprochar, acusar de mala conducta; por lo que esta pregunta refleja una mentalidad rebelde que no acepta la perfecta justicia de Dios. Debemos tomar en cuenta que Dios levantó a Faraón en contra de su propia voluntad, pues lo último que Faraón quería era que Dios mostrara en él su poder, y mucho menos que, por medio suyo, el nombre de Dios fuera anunciado por toda la tierra.

 

Así que Dios gobernó la voluntad de Faraón, endureciéndolo para que no dejara ir a su pueblo (Éx. 9:16; Éx. 10:1-3; Éx. 11:9; Éx. 14:16-18; Éx. 10:16-19). Entonces, ¿qué culpa tiene Faraón? Esta pregunta ya se había formulado en Romanos 3:5-6 5Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) 6En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?

 

Porque ¿quién ha resistido a su voluntad?  Esta pregunta refleja una visión fatalista y deformada de la soberanía divina, ya que no reconoce que, aunque Dios es soberano, el hombre también es responsable por su pecado. Ciertamente nadie puede frustrar el propósito divino; sin embargo, el hombre es plenamente responsable porque peca voluntariamente, no por coacción, la culpa humana no desaparece por la soberanía divina como Pablo enseño en Romanos 1:18-20 18Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

 

Aplicación Práctica: Debemos ser humildes delante de Dios, ya que no podemos juzgar los caminos de Dios como dice Isaías 55:8-9 8Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos y en lugar de discutir con Dios, debemos someternos a Su voluntad y reconocer Su autoridad absoluta, por el contrario, saber que Dios nos ha mostrado misericordia debería impulsarnos a una vida de agradecimiento y obediencia como dijo Pablo en Colosenses 3:15-17 15Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. 16La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

 

20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques (contradigas) con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó (modeló): Por qué me has hecho así?

Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Pablo no contesta las preguntas anteriores, no intenta justificar a Dios, sino de manera directa y contundente ubica al hombre en su lugar, que es una criatura limitada frente al Creador soberano, por lo que el hombre nunca podrá ser el “juez” juzgando a Dios en base a los estándares humanos.

 

La palabra "altercar" viene de la palabra griega Strong 470 <antapokrinomai>, que significa responder de manera desafiante, replicar contra, por lo que no habla de un un diálogo reverente, sino una actitud desafiante ante Dios.

 

¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así? Pablo usa la metáfora del alfarero y el barro, una figura frecuente en el Antiguo Testamento, por ejemplo, en Isaías 29:16 Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió? Así como en Isaías 45:9 ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡El tiesto (pedazo de vasija de barro) con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos?, la idea de que el barro no tiene derecho de reclamar contra el alfarero que lo hizo, refleja que problema no es la falta de entendimiento, sino la falta de sumisión, ya que el barro existe para el propósito del alfarero, no el alfarero para el deseo del barro, como también Dios se lo dijo a Israel en Jeremías 18:6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. Dios no está obligado a explicar Sus caminos a Sus criaturas.

 

De la misma manera, nosotros existimos para los propósitos de Dios como dice Isaías 43:7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice, Dios no existe para nuestros propósitos o deseos.

 

Aplicación Práctica: Debemos evitar el espíritu de queja, no podemos exigir explicaciones a Dios, sino confiar en Su sabiduría y amor perfecto como Pablo dijo en Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

21 ¿O no tiene potestad (derecho) el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra (ordinario, uso común)?

Usando la misma ilustración, Pablo presenta la absoluta autoridad de Dios en Su elección, sin la posibilidad de que el hombre tenga derecho de objetar,

 

Los vasos de honra eran elaborados por los alfareros con gran esmero y belleza, convirtiéndose en objetos valiosos destinados a propósitos especiales o sagrados. Entre ellos se encontraban los vasos usados en bodas, pactos, cenas importantes, o aquellos diseñados para contener aceites y perfumes preciosos. También incluían los utensilios dedicados al servicio en el tabernáculo o en el templo. Estos vasos representan a los elegidos para salvación.

 

Por otro lado, los vasos de deshonra eran elaborados para usos comunes, como tinajas de agua y depósitos de cocina, así como para propósitos viles, tales como vasijas para basura y desperdicios, contenedores de cenizas del hogar, restos de sacrificios o recipientes para desechos humanos (orinales, bacinicas). Estos vasos representan a aquellos que, dejados en su pecado, glorificarán la justicia de Dios.

 

22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio (dar a conocer) su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira (aquellos que merecían su castigo) preparados (destinados) para destrucción,

¿Y qué, si Dios. Pablo usa objeción retórica que plantea una hipótesis para reflexionar, y mostrará tres posibles propósitos soberanos de Dios tanto con los vasos de ira como con los vasos de misericordia.

 

Queriendo mostrar su ira. El primer propósito es la ira de Dios, la cual no es caprichosa, sino santa, y tiene como fin exhibir Su justicia ante un mundo que desprecia Su santidad.

 

Y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción. El segundo propósito es dar a conocer al mundo y a los que en él habitan, su poder, al soportar a los vasos de ira; es decir a los rebeldes destinados al juicio como justo castigo por su pecado.

 

Dios soporta a los vasos de ira con paciencia, no porque no pueda juzgarlos inmediatamente, sino porque en Su plan perfecto tiene tiempos designados como vemos en 2 Pedro 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. La frase "preparados para destrucción" indica que su perdición es justa consecuencia de su propia rebelión, no que Dios les haya infundido maldad.

 

23 y para hacer notorias (dar a conocer) las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia (aquellos con los que tuvo compasión) que él preparó de antemano para gloria,

 

Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia. Dios, al contrastar Su paciencia y juicio, hace aún más gloriosa la gracia mostrada hacia los vasos de misericordia; es decir, a aquellos que decidió salvar.

 

Que él preparó de antemano para gloria? A los vasos de misericordia, Dios los preparó de antemano para gloria, no por obras, sino por Su puro propósito soberano (Ef. 1:4-6).

 

En resumen, Dios muestra Su justicia y poder al soportar a los rebeldes y muestra Su gloria y riqueza de misericordia en los salvados.

 

Aplicación Práctica: Este entendimiento, nos debe de llevar a adorar a Dios por Su justicia: Reconocer que Su ira contra el pecado es santa y necesaria, y al mismo tiempo a agradecer Su misericordia: Nosotros, vasos de misericordia, no éramos mejores que los vasos de ira como dice Tito 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, y eso nos debe animar a vivir como testimonios de Su gloria: Como vasos de honra, llamados a reflejar Su luz en un mundo de tinieblas como Jesús dijo en Mateo 5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, (llamados) no solo de los judíos, sino también de (entre) los gentiles?

Pablo ahora identifica a esos vasos de misericordia: ¡Somos nosotros!, creyentes, tanto judíos como gentiles que hemos recibido el llamado eficaz como Jesús dijo en Juan 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero, ese llamado que regenera, convence y salva como Pablo dijo en Romanos 8:30 Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.

 

Y llamad tanto a judíos como gentiles, rompe completamente cualquier orgullo racial o étnico, ya que la salvación no depende de linaje humano, sino del llamado soberana de Dios para formar un solo pueblo redimido.

 

Aplicación Práctica: Admirar las riquezas de Su Gloria, mostradas a los vasos de misericordia, en el contraste de Su elección.

 

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