Mi Meditación
Salmo 119:97-104
Objetivo: Crecer como siervo de Dios en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (2 Pe. 3:18).
Versículo para atesorar: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” Salmo 119:97
Introducción: En esta decimotercera estrofa del Salmo 119, marcada por la letra hebrea Mem (מ), el salmista describe la profunda conexión entre el amor por la ley de Dios y la adquisición de una sabiduría que transforma la vida. No describe una emoción sentimental, sino una devoción consciente y un deleite obediente que produce discernimiento, dirección y una perspectiva superior a la del mundo.
V. 97. Meditar forma lo que amo
V. 97. “¡Oh, cuánto amo yo tu ley (enseñanzas)! todo el día es ella mi meditación.”
“¡Oh, cuánto amo yo tu ley! El salmista expresa amor por la ley de Dios. “Ley” traduce la idea de instrucción (Torá); que es la enseñanza revelada de Dios para su pueblo.
Este amor por la Palabra no nace de la naturaleza humana, sino de un corazón regenerado por la gracia de Dios. Amar la Palabra es amar al Dios de la Palabra, que tiene como propósito, madurar a su pueblo como dice 2 Timoteo 3:16-17 16Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Todo el día es ella mi meditación. “Todo el día” implica constancia, un hábito continuo, mientras que “Meditación” en la Escritura, es llenar la mente con la Palabra de Dios, rumiándola, razonándola, aplicándola, como dice Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
El amor en la Palabra de Dios es una marca del verdadero discípulo, del siervo maduro, que se refleja en sus acciones, como leerla todos los días, asistir donde se instruye en la Palabra, memorizar pasajes de la Escritura.
La Escritura se ama porque revela a Cristo, como Él mismo dijo en Juan 5:39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí, y es también el medio de gracia para perseverar en el camino del Señor como dice Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
Vv. 98-99. Meditar moldea mi perspectiva del mundo
V. 98. “Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo.”
Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos. La meditación de la Palabra de Dios, muestra el fruto: la Palabra no solo se ama, también equipa y produce sabiduría práctica para enfrentar oposición, tentación y conflicto.
El sujeto real es Dios: “Me has hecho”. La sabiduría es un don, un regalo que viene por el medio que Dios designó: sus mandamientos, como dice Proverbios 2:6 Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
Sin la verdad de Dios, el hombre confunde inteligencia con sabiduría, inteligencia es la acumulación de conocimiento, mientras que la sabiduría es la aplicación de ese conocimiento. Esto no significa que el siervo siempre será más listo en estrategia humana, sino que tendrá discernimiento superior en: detectar trampas morales y espirituales, responder a ellas con justicia, y perseverar en medio de la aflicción sin perder el rumbo.
Ser “más sabio” que los enemigos se ve cuando: no respondemos con la carne (Pr. 15:1), no pagamos mal por mal (Rom. 12:17-21), y no caemos en provocaciones (Pr. 26:4-5, con discernimiento).
Los “enemigos” en Salmo 119 suelen ser quienes presionan al siervo a desviarse de la Palabra (Sal. 119:95, 110, 115). En términos del NT, también incluye la lucha contra el pecado y la mentira (Ef. 6:11-17).
Porque siempre están conmigo. El salmista no dice solo “los leí”, sino “están conmigo”. Eso implica que los memorizó, como dice el Salmo 119:11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti, y ha reflexionado en ellos contantemente como dice el Salmo 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
La Escritura debe estar almacenada en el corazón para que el Espíritu la traiga a la mente en el momento correcto, como enseñó Jesús en Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
V. 99. “Más que todos mis enseñadores (instructores/maestros) he entendido (tengo más discernimiento), porque tus testimonios son mi meditación.”
El siervo ama la ley y medita todo el día, eso lo hace más sabio que sus enemigos, y ahora afirma que entiende “más que” sus enseñadores, no lo dice por orgullo, sino por el método de Dios: meditar en sus testimonios.
Más que todos mis enseñadores he entendido. El salmista no dice “yo soy superior”, sino: la Escritura produce discernimiento que supera la instrucción humana. Un maestro puede darte información, mientras que la Palabra, recibida con fe y obediencia, te da entendimiento real para esta vida y la vendiera, como dice 1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
El Salmista no niega la utilidad de maestros (Ef. 4:11-13), pero sí afirma: Ningún maestro tiene autoridad por sí mismo y la autoridad final es la Palabra de Dios.
Porque tus testimonios son mi meditación. Aquí está la causa: “porque”. “Testimonios” apunta a lo que Dios ha declarado solemnemente como verdadero, Su testimonio acerca de sí mismo y de Su voluntad. El salmista no se apoyó en tradición, sino en la Palabra de Dios, como lo hacían los de Berea en Hechos 17:11 Y estos (bereanos) eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
La madurez no es citar versículos, sino vivirlos, como dice Santiago 1:22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Daniel y sus amigos fueron hallados “diez veces mejores” que todos los magos y astrólogos del reino, porque su sabiduría no provenía de la astucia humana, sino de Dios. Rechazaron contaminarse, disciplinaron su vida delante del Señor y confiaron en Él, como dice Daniel 1:8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse, y Daniel 1:17 A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños, y Daniel 1:20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. Por eso, cuando fueron examinados, su entendimiento y discernimiento superaron a los demás eunucos, mostrando que la verdadera sabiduría nace del temor de Jehová y de la obediencia a su Palabra, como dice Proverbios 1:7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Vv. 100-104. Meditar determina a quién sigo
V. 100. “Más que los viejos (ancianos) he entendido, porque he guardado (pongo en práctica) tus mandamientos;”
Más que los viejos he entendido. El salmista no desprecia está despreciando a personas de edad avanzada, está mostrando que la fuente del verdadero entendimiento no es la astucia, ni el conocimiento académico, ni los años, sino la Palabra de Dios obedecida.
En la cultura bíblica, los ancianos suelen representar: experiencia de vida, liderazgo y consejo (Rut 4:1-2; Pr. 16:31), por lo que deben ser respetados. Por lo general, la experiencia trae sabiduría como dice Job 12:12 En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia, pero el salmista afirma que hay un entendimiento que puede superar la experiencia: el que viene de vivir bajo la revelación de Dios.
Esto también corrige un error común: confundir “haber vivido mucho” con “haber vivido sabiamente”. Sin la Palabra, la experiencia puede volverse solo “costumbre”. Por otro lado, la Escritura dice que nosotros tenemos la mente de Cristo, como dice 1 Corintios 2:16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo, es por el Espíritu, entendemos la verdad y vivimos conforme a Cristo.
Porque he guardado tus mandamientos. La obediencia produce entendimiento. El salmista no dice que la obediencia gana el favor de Dios, sino que el favor de Dios lo lleva a obedecer, y en esa obediencia aprende, como dice Proverbios 9:10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
El conocimiento bíblico sin obediencia produce orgullo, pero la obediencia bíblica produce discernimiento.
V. 101. “De todo mal camino contuve mis pies (me he apartado), para guardar (obedecer) tu palabra.”
El salmista dijo que entendió “porque he guardado tus mandamientos”. Ahora explica cómo se ve esa obediencia. La lógica es clara: Guardar la Palabra en forma práctica es apartar el camino de todo lo que la contradice, como dice el Salmo 34:14 Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.
El “mal camino”; incluye caminos “aceptables” para el mundo, pero torcidos ante Dios: orgullo, inmoralidad, deshonestidad, amargura, chisme, codicia, pereza espiritual, como dice Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.
La imagen es muy gráfica: el salmista “frenó” sus pies. Habla de dominio propio y vigilancia. La palabra ‘contuve’ (reprimí), suele relacionarse con la palabra hebrea <kala’> (Strong H3607), que significa restringir, detener, encerrar, retener. La idea es de una decisión activa: “No voy por ahí”; “me aparto del mal camino”, con el propósito “para guardar tu palabra”.
Esta misma idea la vemos en Efesios 4:22-24 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Josué y Caleb vieron exactamente lo mismo que los otros diez espías: una tierra buena y abundante, con grandes frutos, pero también ciudades fortificadas y gigantes, como dice Números 13:27-29 27Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 28Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. 29Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán. Sin embargo, los diez miraron las dificultades con incredulidad y sembraron temor, diciendo: “no podremos”, como dice Números 13:31-33 31Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. 32Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. 33También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. Josué y Caleb miraron esas mismas realidades con fe, exaltando la promesa y el poder de Dios, como dice Números 14:6-9 6Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, 7y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. 8Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 9Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.
V. 102. “No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste (tu eres mi maestro).”
“Apartarse” implica desviarse del camino correcto, abandonar el rumbo. El salmista afirma una fidelidad sostenida, un caminar constante, como dice Proverbios 4:27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.
Aquí el salmista no presume perfección, sino una determinación de permanecer en lo que Dios dice. La causa de la perseverancia no es la fuerza de voluntad, sino la gracia instructiva de Dios.
La palabra ‘enseñar’, viene de la palabra hebrea <lamad> (Strong H3925), que significa enseñar, adiestrar, entrenar, disciplinar para aprender. No es solo información, es entrenamiento del alma. Dios enseña por Su Palabra, por la disciplina, por la corrección y por la obra del Espíritu.
V.103. “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras (promesas)! más que la miel a mi boca.”
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! La Palabra no es pesada, es dulce. La santidad crece cuando el corazón aprende a deleitarse en Dios.
El salmista usa lenguaje del gusto. Usa una metáfora de como el paladar disfruta lo bueno, el alma regenerada disfruta la voz de Dios, como dice el Salmo 34:8 Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él, así como en 1 Pedro 2:2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.
La dulzura en la Palabra en este salmo incluye:
• Consuelo en aflicción. Salmo 119:92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido.
• Dirección en decisiones. Salmo 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.
Más que la miel a mi boca. En el mundo antiguo, la miel era un símbolo máximo de dulzura y deleite, como dice Proverbios 24:13 Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y el panal es dulce a tu paladar. El salmista dice que la Palabra es mejor que el placer más dulce disponible, como dice el Salmo 19:10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
El profeta Ezequiel “come” un rollo que le supo dulce, como vemos en Ezequiel 3:1-3 1Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. 2Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. 3Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel. Aunque el mensaje de Ezequiel contenía “lamentaciones… ayes” (Ez. 2:10), la recepción de la Palabra fue dulce: es un privilegio recibir lo que Dios dice.
Al apóstol Juan se le da a comer un “librito” que le fue dulce en la boca, pero amargo en el vientre, como dice Apocalipsis 10:9-10 9Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. 10Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.
La Palabra de Dios es dulce porque viene de Él y revela su verdad. Pero también es amarga porque incluye juicio, sufrimiento, persecución y la solemnidad de anunciar advertencias de Dios a un mundo rebelde, como vemos en Apocalipsis 10:11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.
V. 104. “De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira (no soporto la conducta falsa).”
El salmista termina afirmando dos frutos inseparables: inteligencia bíblica y odio santo al engaño.
De tus mandamientos he adquirido inteligencia. “Mandamientos” enfatiza autoridad. “He adquirido” indica un resultado acumulado: al vivir bajo los mandatos de Dios, el salmista ganó discernimiento.
La palabra ‘Inteligencia’, viene del hebreo <binah> (Strong H998), que significa entendimiento, discernimiento, capacidad de distinguir.
No se trata de capacidad intelectual humana, sino de la habilidad espiritual de distinguir: la verdad del error, el bien de mal, la sabiduría de la necedad, como dice el Salmo 119:130 La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.
Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. “Por tanto” muestra consecuencia inevitable: cuando la mente es iluminada por la Palabra, el corazón aprende a detestar lo falso.
‘Aborrecer’ viene del hebreo <sane’> (Strong H8130), que significa odiar, aborrecer, rechazar; mientras que “Camino de mentira” no es solo decir una mentira; es un estilo de vida basado en engaño: autoengaño, hipocresía, falsas doctrinas, medias verdades, justificaciones del pecado.
La inteligencia bíblica no se queda en teoría: produce una aversión real al engaño. Este “aborrecer” no es odio pecaminoso hacia personas, sino rechazo moral al error y al pecado, como dice Proverbios 8:13 El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco.
Conclusión. El amor genuino por la Palabra de Dios impulsa al siervo de Dios a una meditación continua. Como resultado, Dios le concede una sabiduría y entendimiento que superan la experiencia humana y la astucia del mundo. Esta sabiduría se traduce en una firmeza moral para apartarse del mal, un deleite espiritual que saborea la dulzura de las Escrituras y un discernimiento claro para rechazar todo engaño, guiándolo así hacia la plena madurez.
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