lunes, 19 de enero de 2026

Salmo 119:113-120 Mi Refugio

 


Mi Refugio

Salmo 119:113-120


Objetivo: Correr a Su Palabra para refugiarnos en contra de la hipocresía y la falsedad religiosa. 


Versículo para atesorar:Mi escondedero y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado.Salmo 119:114


Introducción: En esta decimoquinta estrofa del Salmo 119, marcada por la letra hebrea Sámec (ס), el salmista contrasta el doble ánimo con la obediencia. Busca refugio en Dios, espera en Su Palabra, y teme reverentemente Sus juicios.


Vv. 113-114. Pon tu esperanza en el Señor

V. 113. “Aborrezco a los hombres hipócritas (de doble ánimo); mas amo tu ley.”

El salmista presenta un contraste moral y espiritual, por un lado, rechazo al doble ánimo, lo dividido, lo hipócrita; y por el otro lado el amor a la ley del Señor, Su instrucción, Su verdad.


Aborrezco a los hombres hipócritas. La palabra ‘hipócrita’ viene del hebreo <sê‘ăp̄îm> (Strong H5588), que tiene el sentido de “los de mente dividida, dobles, vacilantes, de corazón partido, gente de doble ánimo”. Describe a personas con lealtad dividida: por un lado, aparentan caminar con Dios, por otro no se entregan a Él. Aquellos que son una persona en la iglesia y otra en casa, los que usan palabras cristianas para cubrir desobediencia, y que les preocupa más la reputación que la santidad.


El concepto bíblico de doble ánimo también está descrito en Santiago 1:8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. La misma idea de vacilar entre dos posturas ante Dios, también está en el Antiguo Testamento, fue pronunciada por el profeta Elías en el monte Carmelo. Elías se dirige al pueblo de Israel en el monte Carmelo, en el enfrentamiento contra los profetas de Baal, llamándolos a dejar la doble lealtad y decidirse solo al Dios verdadero, descrita en 1 Reyes 18:21 ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?


El salmista rechaza el camino de la hipocresía, no quiere en su vida ese doble ánimo porque es incompatible con la fidelidad a Dios. Es una declaración de lealtad, es un hombre que quiere ser apartado por la verdad como Jesús pidió al Padre en Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 


Mas amo tu ley. El salmista declara amar la instrucción de Dios, Su enseñanza para vivir, no se queda en lo negativo, su amor se orienta a la Palabra de Dios, como ya lo había mencionado en el Salmo 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación.


Como el salmista ama la verdad, por lo tanto, rechaza todo engaño. La santidad implica separación del pecado. Debemos elegir nuestras compañías con discernimiento, no para aislarnos, sino para evitar una mala influencia, como dice 1 Corintios 15:33 Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres, así como el Salmo 1:1-2 bienaventurado el que no anda en consejo de malos. 


V. 114. “Mi escondedero (refugio) y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado (puesto mi esperanza).”

El salmista muestra una fe práctica: no solo “cree” en Dios, sino que se esconde en Él y espera en Su Palabra.


Mi escondedero y mi escudo eres tú. Mi escondedero’ viene del hebreo <sitrí>, (Strong H5643), que significa refugio, lugar secreto, escondite, amparo. Tiene la idea de un lugar donde el siervo de Dios se resguarda cuando hay peligro, como en el Salmo 32:7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia. Mientras que ‘mi escudo’ es <maginí> (Strong H4043), que significa escudo, defensa, protección, como en el Salmo 3:3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí.


Dios no solo nos “esconde”, también interpone Su poder frente al ataque como un escudo.


En tu palabra he esperado. El salmista no se esconde en sus recursos, habilidades o amistades, sino que pone su confianza en lo que Dios ha dicho y prometido, esperando con paciencia.


La forma en la que Dios nos refugia y nos protege es fortaleciendo el corazón por medio de la Palabra.


Su Palabra es el “ancla” que sostiene nuestra alma para evitar el doble ánimo en nuestros caminos. 


V. 115. Corta las ataduras

V. 115. “Apartaos de mí, malignos (malechores), pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.”

El salmista sabe que la santidad, requiere decisiones concretas, y usa dos frases conectadas por causa y efecto: Separación: “Apartaos de mí, malignos” y Propósito: “Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.”


Apartaos de mí, malignos. Apartaos’ viene de la palabra hebrea <sûr> (Strong H4593), que significa apartarse, retirarse, desviarse, quitarse del camino. Como si el salmista dijera “retírense, no me estorben en la obediencia”. El salmista entiende que ciertas compañías, consejos y ambientes debilitan la obediencia. Este principio lo vemos también como un consejo de Pablo a Timoteo en 2 Timoteo 2:19b Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 


La palabra ‘malignos’ viene de <merê‘îm> (Strong H7489), que significa malo, perverso, dañino. Tiene el sentido “los que hacen el mal”, “hacedores de iniquidad”, misma petición del Salmo 6:8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad, así como en el Nuevo testamento, en Efesios 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.


Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. El propósito de ese alejamiento no busca un aislamiento social, ni se aleja por creerse mejor que los malignos, sino no participar ni permitir que el mal gobierne su corazón, ya que ha determinado guardar los mandamientos de su Dios. Cuando dice “de mi Dios”, muestra pertenencia, comunión y amor reverente.


Siempre primero viene la relación con Dios y luego la obediencia como una respuesta, este principio lo vemos desde los 10 mandamientos donde primero dice Dios en Éxodo 20:1-2 1Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre, y luego vienen los mandamientos. 


Esos “malignos” que quieren alejarnos de nuestra relación con Dios, pueden no ser personas específicas, sino influencias, como las redes sociales, algún tipo de música, malos hábitos que no hemos querido dejar, o malas amistades, o si pueden ser personas con las que nos relacionamos seguido, incluso en la Iglesia, y sobre ellas Pablo advirtió en 1 Corintios 5:11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.


Vv. 116-117. Aprende a vivir continuamente consciente de la Palabra de Dios

V. 116. “Susténtame (dame fuerza) conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado (defraudado) de mi esperanza.”

El salmista reconoce algo crucial: para perseverar no basta la fuerza humana. Necesita que Dios lo sostenga por medio de Su Palabra, para vivir y no ser avergonzado.


Susténtame. La palabra ‘susténtame’ viene de la palabra hebrea <sāmakh> (Strong H5564), que significa, sostener, apoyar, afirmar, mantener en pie. No es solo “ayúdame un poquito”, es “sostenme para no caer”.


Conforme a tu palabra, y viviré. En este contexto, subraya la promesa de Dios como base para ser sostenido y vivir avanzando en obediencia, como ya lo ha declarado antes en el Salmo 119:50b … Porque tu dicho me ha vivificado. El salmista no se apoya en su voluntad, sino en la fidelidad de Dios.


Y no quede yo avergonzado de mi esperanza. “Vergüenza” en la Biblia se asocia a expectativa frustrada o a quedar expuesto por una confianza equivocada. El salmista pide no ser humillado por esperar en Dios; lo cual, si confiamos en Cristo y nos refugiamos en Su Palabra, no sucederá como dice Romanos 5:5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado, y en Colosenses 1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, no seremos avergonzados. 


Que importante es alimentar nuestra esperanza con promesas específicas de Dios en Su Palabra como:

Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

2 Corintios 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 


V. 117. “Sosténme (Ayúdame), y seré salvo, y me regocijaré (deleitaré) siempre en tus estatutos.”

Sosténme, y seré salvo. El salmista reconoce que la perseverancia no depende de su fuerza, sino del sostén de Dios. Recordemos que Dios no solo inicia la obra, también preserva a los Suyos. ‘Sosténme’, es la misma palabra en hebreo que ‘susténtame’ del versículo anterior. Es la mano de Dios que lo salva, que lo guarda, que lo preserva, evitando que el siervo caiga, como dice Judas 1:24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría.


Y me regocijaré siempre en tus estatutos. El sustento de Dios produce un gozo estable en Su Palabra como un decreto firme, establecido, como ya había dicho el salmista en el Salmo 119:111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, Porque son el gozo de mi corazón, este gozo puede darse en medio de la aflicción como dice 2 Corintios 6:10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.

V. 118. Deja de engañarte a ti mismo

V. 118. “Hollaste (Rechazas) a todos los que se desvían de tus estatutos, porque su astucia es falsedad (engaño).”

Dios sostiene y preserva al creyente (v.116-117), pero Dios también juzga y rechaza al rebelde que desprecia Sus estatutos. Dios es ayudador con los suyos, pero es justo contra los que persisten en desviarse.


Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos. La palabra ‘hollaste’ viene de la palabra hebrea <sālāh> (Strong H5540), que significa desechar, despreciar, rechazar, tratar como indigno. Habla de rechazar con juicio. La palabra ‘desvían’ viene de la palabra hebrea <shāgāh> (Strong H7686), que significa extraviarse, errar, desviarse, vagar fuera del camino. En Salmo 119 esta palabra suele describir al que abandona la verdad revelada, no un simple error inocente, sino un camino de extravío.


Porque su astucia es falsedad. La astucia de la que habla el salmista, describe una “habilidad” usada para torcer la verdad en los negocios, manipular emocionalmente a sus familiares, aparentar santidad o justificar pecado. La frase completa “su astucia es falsedad” significa: su “inteligencia” es un engaño, su estrategia es mentira, su vida está edificada sobre lo falso. El rebelde rara vez dice: “amo el mal”. Normalmente fabrica excusas: “Dios entiende”; “todos lo hacen”; “mi caso es diferente”; “es mi verdad.”


Pidámosle a Dios que nos libere del autoengaño, como hizo el Salmista en el Salmo 139:23-24 23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. 


Vv. 119-120. Crece en el temor de Dios

V. 119. “Como escorias (basura) hiciste consumir a todos los impíos (malvados) de la tierra; por tanto, yo he amado tus testimonios.”

El salmista declara que ver la justicia de Dios no enfría su corazón, lo despierta a amar más la verdad.


Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra. Escorias son las impurezas, los residuos del metal que se separan en el fuego al refinar. La imagen es de refinación: lo inútil e impuro se aparta y se desecha. Con “consumir” la idea es quitar, eliminar, hacer desaparecer, como se separa la escoria al fundir metal. Presenta el juicio como un acto de Dios que purga lo impuro, ya que Dios es fuego purificador como dice Malaquías 3:2-3 2¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. 3Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.


‘Impio’, habla de un malvado, el que vive en oposición a Dios, no es “alguien imperfecto” (todos lo somos), sino alguien que persiste en rebeldía sin arrepentimiento.


Por tanto, yo he amado tus testimonios. Ver el juicio de Dios debe produce amor por la Palabra. Como si el salmista dijera: “Si Dios es tan santo y tan justo, entonces yo abrazo con más fuerza su verdad.” Ya que, con temor de Dios, los hombres se apartan del mal, como dice Proverbios 16:6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal. 


V. 120. “Mi carne se ha estremecido (tiembla) por temor de ti, y de tus juicios tengo miedo (siento reverencia).”

El salmista nos muestra la reacción apropiada ante la santidad de Dios: no lo toma a la ligereza, sino con temblor reverente. Un temor que nace de reconocer quién es Dios y qué significa Su justicia. 


Mi carne se ha estremecido por temor de ti. El salmista dice que su reacción no es solo mental, es física, en su carne: su ser entero se estremece. La presencia y majestad de Dios le producen reverencia profunda, un escalofrío santo al tomar conciencia de estar delante del Dios santo. Y eso es el principio de la sabiduría, como dice Proverbios 1:8 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.


Y de tus juicios tengo miedo. Los juicios de Dios forman la conciencia, es como si el salmista dijera “No quiero vivir jugando con el pecado porque sé que Dios juzga con justicia.” Y ciertamente un día compareceremos Sus hijos ante el tribunal de Cristo, como dice 2 Corintios 5:10-11 10Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 11Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias.


El siervo tiembla ante el juicio, pero descansa en Cristo, quien llevó la ira por su pueblo, como dice Isaías 53:5-6 5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros, y quien le justifica como dice Romanos 3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.


Conclusión. El siervo rechaza el doble ánimo y se aparta del mal para obedecer. Confiesa su debilidad y pide que Dios lo sostenga por Su Palabra. Al ver la justicia del Señor contra el impío, ama más Sus testimonios y tiembla con temor reverente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Salmo 119:121-128 Mi Función

Mi Función Salmo 119:121-128 Objetivo: Entender que es tiempo de actuar como siervos de Dios, validando la Palabra de Su Justicia a través d...