lunes, 15 de junio de 2026

Hechos 2:37-41 Proclama Arrepentimiento y Fe

                                                             Proclama Arrepentimiento y Fe

Hechos 2:37-41


Objetivo: Conducir a los llamados de Dios a arrepentirse, bautizarse en el nombre de Jesús y añadirse a la iglesia de Cristo.


Versículo para atesorar: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Hechos 2:38


Introducción: Pedro viene de proclamar que Jesús fue aprobado por Dios, crucificado por hombres culpables, resucitado conforme a las Escrituras y exaltado a la diestra de Dios. David anunció su resurrección y exaltación. Por tanto, el Jesús crucificado fue hecho por Dios Señor y Cristo.


Desarrollo:

37 Al oír esto, se compungieron de corazón (afligieron profundamente), y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 

Al oír esto. La multitud fue confrontada por la predicación de Pedro. Ellos entendieron que habían rechazado y crucificado al Mesías que Dios había hecho Señor y Cristo. 


¿Qué habían oído?


1. Que Pentecostés cumplía la profecía de Joel.

2. Que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

3. Que Jesús fue aprobado por Dios.

4. Que ellos lo crucificaron.

5. Que Dios lo resucitó.

6. Que David anunció su resurrección.

7. Que Jesús fue exaltado a la diestra de Dios.

8. Que desde allí derramó el Espíritu Santo.

9. Que Dios lo hizo Señor y Cristo.


Se compungieron de corazón. El Espíritu Santo, traspasa el corazón de los oyentes. La respuesta vino por escuchar la Palabra predicada (Rom. 1:17) y a Jesús como Señor y Cristo (Hech. 2:36). 


Fueron heridos internamente por la convicción de pecado. La palabra “compungieron” viene del griego <katanýssō>, Strong G2660, que significa pinchar, perforar, traspasar, herir profundamente, producir dolor interno.


La idea es que sus corazones fueron atravesados por la verdad, como dice Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. La Palabra les mostró su culpa. Se dieron cuenta de que habían rechazado al Mesías de Dios.


Aplicación Práctica: No huyamos cuando la Palabra nos hiera. Muchos, cuando somos confrontados, lo primero que hacemos en que nos defendemos, nos justificamos, buscamos culpar a otros, cambiamos de tema o atacamos al mensajero. Eso revela orgullo.


Cuando la Palabra nos compunja, pregúntate: “¿qué está exponiendo Dios en mí?”. Dejemos que llegue esa herida que viene de la convicción y nos lleve a la misericordia que Cristo ofrece, como dice 1 Juan 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.


La convicción llegó al centro de la persona. No fue solo una reacción intelectual. No fue solo entender un argumento. Fue una convicción profunda en el corazón. No debemos confundir remordimiento con arrepentimiento, ya que Judas tuvo remordimiento, pero no arrepentimiento salvador. Hay una gran diferencia entre una convicción profunda (arrepentimiento) y una emoción superficial (remordimiento):



Emoción superficial

1. Llora por el ambiente.

2. Se mueve con la música.

3. Se impacta por el momento.

4. Se calma cuando pasa la reunión.

5. No necesariamente produce obediencia.


Convicción espiritual

1. Reconoce pecado delante de Dios.

2. Deja de justificarse.

3. Busca respuesta bíblica.

4. Lleva al arrepentimiento.

5. Produce fruto de obediencia.



Y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles. Esto muestra que reconocieron la autoridad del testimonio apostólico y que necesitaban dirección. La predicación apostólica había expuesto su culpa y ahora buscaban qué debían hacer.


Varones hermanos. La multitud muestra un cambio de tono, antes algunos se burlaban diciendo: “Están llenos de mosto” (Hech. 2:13). Ahora preguntan con humildad: “Varones hermanos…” La burla de muchos se transforma en respeto. Eso es obra del Espíritu Santo mediante la Palabra.


¿Qué haremos? No se defendieron, tampoco buscaron quien tenía la culpa, o buscaron otra explicación a lo que estaban viviendo, sino que entendieron que no podían quedarse neutrales. Si Jesús es Señor y Cristo, y ellos lo crucificaron, entonces deben responder. El orgulloso discute. El quebrantado pregunta. El burlador desprecia. El compungido busca dirección.


El mensaje de Pedro los compungió, es debido a que Pedro predicó:



1. Escritura.

2. Cumplimiento profético.

3. Cristo aprobado por Dios.

4. La culpa del pecado.

5. La cruz.

6. La resurrección.

7. La exaltación.

8. El señorío de Cristo.

9. La necesidad de respuesta.



Fue un sermón centrado en Cristo y confrontador del pecado. Esa convicción vino de la Palabra predicada por Pedro, aplicada por el Espíritu Santo quien aplicó la verdad al corazón, como Jesús dijo que haría en Juan 16:8 Y cuando él (Espíritu Santo) venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. El Espíritu convence de pecado. Él abre los ojos para ver la culpa y la necesidad de Cristo.


Aplicación: Cuando una persona entiende que Jesús es Señor y Cristo, la pregunta no puede ser: “¿qué opino de esto?” sino: “¿qué demanda Dios de mí?”. La pregunta “¿qué haremos?” quizá está la hicieron ellos pensando como judíos en que la salvación por obras. Pero Pedró los llevará a la respuesta correcta que es Arrepentimiento y fe (Hech. 2:38), de la misma manera que

preguntó el carcelero a Pablo y Silas en Hechos 16:30 Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Y la respuesta fue: Hechos 16:31 Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo… La verdad de Cristo exige respuesta personal.


38 Pedro les dijo: Arrepentíos (vuélvanse a Dios), y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 

Pedro les dijo: Arrepentíos. Pedro responde sin minimizar su culpa. Tampoco los deja en desesperación. Les hace un llamado a volverse del pecado a Dios. La palabra “arrepentíos”, viene del griego <metanoéō>, Strong G3340, que significa cambiar la mente, cambiar de dirección, volverse del pecado a Dios, experimentar un cambio profundo de pensamiento, voluntad y actitud.


El arrepentimiento bíblico no es solo sentir remordimiento. Es un cambio radical de mente y corazón acerca de Dios, del pecado y de Cristo, que produce una nueva dirección de vida. El remordimiento dice: “Me siento mal por lo que hice.” El arrepentimiento dice: “He pecado contra Dios y debo volverme a Cristo.”


Es el mismo llamado que Juan el Bautista hizo en Mateo 3:2 Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado, y el mismo que hizo Jesús al iniciar su ministerio en Marcos 1:15 El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio, y el mismo que seguirá haciendo Pedro, como lo hará en el pórtico de Salomón en Hechos 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados…


La predicación fiel no solo confronta el pecado; también muestra el camino de la gracia.


Aunque la palabra “fe” no aparece en este versículo, está implícita. No hay arrepentimiento salvador separado de la fe en Cristo. Pedro acaba de predicar a Jesús como Señor y Cristo. Arrepentirse en este contexto significa dejar de rechazar a Jesús y volverse a Él como el Mesías exaltado, como dirá más adelante Pablo en su discurso en Mileto Hechos 20:21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.


El arrepentimiento y la fe son inseparables. El arrepentimiento mira al pecado y se aparta de él. La fe mira a Cristo y descansa en Él.


Y bautícese cada uno de vosotros. Pedro llama al bautismo en agua, como una respuesta pública de cada uno de identificación con Jesucristo, la palabra “bautícese” viene del griego <baptízō>, Strong G907, significa sumergir, lavar, bautizar, introducir en agua como señal de identificación.


El bautismo no es una obra que compra la salvación. Es una señal externa de una realidad interna: la identificación con Cristo, su muerte, sepultura y resurrección como dice Pablo en Romanos 6:3-4 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo…


Otros pasajes de Hechos muestran que el bautismo no es presentado como requisito para la salvación, sino como un paso de obediencia e identificación con Cristo. Pedro enseñó que “todos los que en él (Jesús) creyeren, recibirán perdón de pecados” (Hch. 10:43). Pablo afirmó que “en él es justificado todo aquel que cree” (Hch. 13:38-39), y al carcelero de Filipos le dijo: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hch. 16:31). Por tanto, la salvación es por la fe en Cristo, no por el ritual del bautismo.


En el nombre de Jesucristo. Ser bautizado en el nombre de Jesucristo significa identificarse públicamente con Jesús como el Cristo, el Señor exaltado. La palabra “nombre” viene del griego <ónoma>, Strong G3686, que significa nombre, autoridad, carácter, identidad, representación de la persona.


El bautismo en el nombre de Jesucristo no contradice Mateo 28:19, donde Jesús manda bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Aquí Pedro está enfatizando la identificación con Jesús como el Mesías que ellos habían rechazado. Para estos judíos, ser bautizados en el nombre de Jesús implicaba romper públicamente con el rechazo de Jesús y confesarlo como Mesías y Señor.


Para perdón de los pecados. El resultado prometido a los que responden con arrepentimiento y fe. Algunos usan esta frase para enseñar que el bautismo en agua produce el perdón de pecados. Pero esa conclusión contradice el resto del Nuevo Testamento, que enseña claramente que la salvación es por gracia mediante la fe, no por obras ni rituales, como dice Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe… no por obras…, o en Romanos 3:28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. El ladrón en la cruz fue salvo sin ser bautizado, como vemos en Lucas 23:42-43 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.


El bautismo acompaña la respuesta de fe arrepentida. La salvación es por gracia, mediante la fe, no por obras.


Y recibiréis el don del Espíritu Santo. Pedro promete que quienes respondan con arrepentimiento y fe recibirán el Espíritu Santo, el mismo que había sido derramado en Pentecostés. Esto no significa necesariamente que ellos también hablarían en otros idiomas, sino que recibirían el regalo de Dios para todo creyente en Cristo: el Espíritu que los identifica como pertenecientes a Dios y obra en ellos para santificación.


Lucas no está enseñando una fórmula en orden, ya que en el libro de los Hechos muestra diferentes momentos en la recepción visible del Espíritu, dependiendo del propósito redentor del pasaje. En Hechos 2, Pedro une arrepentimiento, bautismo y recepción del Espíritu como respuesta inicial al evangelio. En Hechos 10:47, los gentiles reciben el Espíritu antes del bautismo en agua. Desde el conjunto del Nuevo Testamento, el creyente recibe el Espíritu al creer en Cristo.


Aplicación Práctica: No hay pecado demasiado grande para la sangre de Cristo. Ellos crucificaron al Mesías y aun así se les ofreció perdón. La frase “Dios no puede perdonarme”, es una frase de incredulidad.


39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios.). 

Porque para vosotros es la promesa. Pedro se dirige primero a los judíos que estaban oyendo su sermón. Ellos habían sido confrontados por su culpa, pero ahora reciben una promesa de gracia.


La promesa aquí incluye lo que Pedro acaba de mencionar: Perdón de pecados, el don del Espíritu Santo y la salvación en el nombre del Señor, como citó Joel 2:32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo…


Y para vuestros hijos. Pedro extiende la promesa a los hijos de sus oyentes. Esto tiene un eco del lenguaje del pacto en la Biblia, donde Dios trata con su pueblo y sus generaciones, como en Génesis 17:7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones…


Sin embargo, debemos ser precisos. Pedro no está enseñando que los hijos son salvos automáticamente por pertenecer a una familia creyente o judía. El final del versículo aclara: “para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” La promesa alcanza a los hijos, pero debe ser recibida por el llamado eficaz de Dios y la respuesta de arrepentimiento y fe.


Y para todos los que están lejos. Puede referirse inicialmente a los judíos dispersos en la diáspora, lejos de Jerusalén. Pero en el desarrollo de Hechos, también apunta claramente a los gentiles, quienes estaban lejos del pacto de Israel.


Pablo usa lenguaje parecido para hablar de los gentiles en Efesios 2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo, así como en Efesios 2:17-18 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.


En Hechos, esto se desarrollará progresivamente:


1. Jerusalén: Hechos 2.

2. Judea y Samaria: Hechos 8.

3. Gentiles: Hechos 10.

4. Hasta lo último de la tierra: Hechos 13 en adelante.


Para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.  La promesa se aplica eficazmente a los llamados por Dios. Pedro reconoce que Dios es quien llama. La salvación no empieza con iniciativa humana autónoma, sino con la gracia soberana de Dios.


La palabra “llamare” viene del griego <proskaléō>, strong G4341, que significa llamar hacia uno mismo, convocar, invitar, llamar eficazmente a acercarse. Dios llama a pecadores hacia sí. 


Este llamado puede verse en dos sentidos bíblicos:


Llamado externo. El evangelio se predica a todos. La invitación es proclamada ampliamente, como vemos en Mateo 22:14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.


Llamado eficaz. Dios llama internamente por su Espíritu, venciendo la resistencia del corazón y llevando al pecador a Cristo, como vemos en Romanos 8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó… 



La iglesia debe predicar a todos sin excepción, porque no sabe quiénes son los llamados de Dios. Y debe descansar en que Dios salvará eficazmente a los suyos.


El lenguaje de este versículo apunta a la iniciativa soberana de Dios en aplicar la promesa, como Jesús dijo en Juan 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere… Esto debe producir humildad. Si Dios no llamara, nadie vendría. Si Dios no despertara, seguiríamos muertos. Si Dios no abriera el corazón, seguiríamos resistiendo.


Aplicación Práctica: No olvidemos a quiénes Pedro les dice esto. Les está hablando a personas que acaban de ser acusadas de crucificar al Mesías. La gracia es ofrecida a culpables. Esto es evangelio puro. Hay perdón y Espíritu para culpables que se arrepienten.


40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba (insistía), diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 

Y con otras muchas palabras. Pedro dijo más de lo que Lucas registró. Lucas nos dice que el sermón registrado en Hechos 2 es un resumen inspirado de una predicación más extensa.


Pedro no solo dijo unas pocas frases. Explicó, testificó, exhortó y llamó a la gente a responder.


Testificaba. Pedro dio testimonio solemne de la verdad de Cristo. Estaba declarando como testigo apostólico la verdad acerca de Cristo.


Y les exhortaba. Pedro llamó urgentemente a responder. Pedro no solo informó. Exhortó. Es decir, llamó a la acción, urgió a responder, apeló a la conciencia.


Diciendo: Sed salvos. La forma verbal comunica un llamado urgente: sean rescatados, sean librados. 


De esta perversa generación. Pedro llamó a separarse de la generación que rechazó al Mesías. La palabra “perversa” viene del griego <skoliós>, Strong G4646, que significa torcido, perverso, desviado, moralmente corrupto, contrario a lo recto. De esta palabra viene la idea de algo doblado o torcido. En sentido moral, describe una generación desviada de Dios.


¿De qué necesitan ser salvos?



  1. De la generación que rechazó a Cristo.
  2. Del pecado.
  3. De la culpa.
  4. Del juicio de Dios.



Mantengámonos irreprensibles ante esta generación perversa que rechaza a Cristo, como dice Filipenses 2:15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa…


41 Así que, los que recibieron su palabra (el mensaje) fueron bautizados; y se añadieron (agregaron) aquel día como tres mil personas. 

Así que los que recibieron su palabra. No todos los que oyeron respondieron de la misma manera. La palabra “recibieron” viene del griego <apodéchomai>, Strong G588, que significa recibir favorablemente, aceptar, acoger, dar la bienvenida, recibir con aprobación.


Esta palabra no describe solo oír sonidos. Describe aceptar el mensaje como verdadero y responder a él.


La “palabra” que recibieron era el mensaje apostólico acerca de Cristo: Jesús crucificado, resucitado, exaltado, hecho Señor y Cristo, y el llamado al arrepentimiento, como Pablo dijo en 

1 Tesalonicenses 2:13 …cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios…


Jesús enseñó que no todos reciben la Palabra de la misma manera en la parábola del Sembrador (Mt 13:1-23). La diferencia no está en la semilla, sino en el terreno del corazón.


Fueron bautizados. Esto muestra una respuesta pública e inmediata de obediencia. El bautismo era la señal visible de que ellos se identificaban con Jesucristo, el mismo a quien antes habían rechazado.


Y se añadieron aquel día. Los que recibieron la palabra y fueron bautizados el mismo día de Pentecostés, no quedaron como creyentes aislados. Fueron añadidos a la comunidad de los discípulos. La salvación no los dejó desconectados. Los unió visiblemente al pueblo de Dios.


El texto no usa todavía aquí la palabra “iglesia” en este versículo, pero el contexto muestra que fueron añadidos al grupo de creyentes que confesaban a Jesús como Señor y Cristo. 


Como tres mil personas. El fruto abundante de la obra soberana de Dios. No se trata de números impersonales, sino de almas que respondieron al evangelio.


El contraste con Sinaí cuando se les dio la ley que expone la culpa y el juicio y donde murieron 3,000 personas (Éx. 32:28), en Pentecostés, el Espíritu aplica el evangelio y trae vida a 3,000. 


Conclusión: Pedro declara que Jesús, crucificado por ellos, fue hecho Señor y Cristo. Al oírlo, la multitud fue compungida y preguntó qué debía hacer. Pedro los llamó al arrepentimiento, al bautismo en su nombre, a recibir perdón, el Espíritu Santo y a ser salvos.

Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.



Hechos 2:37

Preguntas de observación

1. ¿Qué ocurrió cuando oyeron el mensaje?

    R. Se compungieron de corazón.

2. ¿A quiénes hablaron?

    R. A Pedro y a los otros apóstoles.

3. ¿Cómo se dirigieron a ellos?

    R. “Varones hermanos.”

4. ¿Qué preguntaron?

    R. “¿Qué haremos?”


Preguntas de interpretación

5. ¿Qué significa “se compungieron de corazón”?

    R. Que fueron profundamente traspasados por la convicción de pecado al reconocer su culpa delante de Cristo.

6. ¿Qué produjo esa convicción?

    R. La Palabra predicada por Pedro, aplicada por el Espíritu Santo.

7. ¿Por qué preguntan “qué haremos”?

    R. Porque entendieron que debían responder ante Dios por haber rechazado al Mesías.

8. ¿Es esta pregunta una enseñanza de salvación por obras?

    R. No. Es una pregunta de responsabilidad ante la verdad, que será respondida con el llamado al arrepentimiento y fe.

9. ¿Qué muestra el cambio de burla a humildad?

    R. Que la Palabra de Dios puede quebrantar el corazón y cambiar la actitud del pecador.



Hechos 2:38

Preguntas de observación

1. ¿Cuál fue la primera respuesta de Pedro?

    R. “Arrepentíos.”

2. ¿Quién debía bautizarse?

    R. Cada uno de ellos.

3. ¿En qué nombre debían bautizarse?

    R. En el nombre de Jesucristo.

4. ¿Qué promesa se menciona respecto a los pecados?

    R. El perdón de los pecados.

5. ¿Qué recibirían?

    R. El don del Espíritu Santo.


Preguntas de interpretación

6. ¿Qué significa arrepentirse?

    R. Volverse del pecado a Dios con cambio de mente, corazón y dirección, confiando en Cristo.

7. ¿El bautismo en agua produce automáticamente el perdón?

    R. No. El perdón se recibe por gracia mediante la fe en Cristo; el bautismo es señal pública de identificación con Él.

8. ¿Por qué Pedro dice “en el nombre de Jesucristo”?

    R. Porque ellos debían identificarse públicamente con Jesús como el Mesías y Señor que habían rechazado.

9. ¿Qué significa recibir el don del Espíritu Santo?

    R. Recibir al Espíritu como dádiva de Dios para salvación, unión con Cristo, santificación y vida nueva.

10. ¿Qué relación hay entre arrepentimiento y bautismo?

    R. El arrepentimiento es la respuesta interior; el bautismo es la confesión pública externa de identificación con Cristo.



Hechos 2:39

Preguntas de observación

1. ¿Para quiénes es la promesa primero?

    R. Para vosotros, es decir, los oyentes presentes.

2. ¿A quiénes más incluye Pedro?

    R. A sus hijos.

3. ¿A quiénes se extiende más allá de ellos?

    R. A todos los que están lejos.

4. ¿Quién determina finalmente a quiénes alcanza eficazmente la promesa?

    R. El Señor nuestro Dios, quien llama.


Preguntas de interpretación

5. ¿Qué incluye “la promesa” en este contexto?

    R. El perdón de pecados, el don del Espíritu Santo y la salvación en el nombre del Señor.

6. ¿Significa “para vuestros hijos” que los hijos son salvos automáticamente?

    R. No. El final del versículo aclara que la promesa es para cuantos el Señor llamare.

7. ¿Quiénes son “los que están lejos”?

    R. Inicialmente puede incluir judíos dispersos, pero en el desarrollo de Hechos incluye también a los gentiles.

8. ¿Qué enseña “para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”?

    R. Que Dios es soberano en aplicar la salvación a quienes Él llama eficazmente.




Hechos 2:40

Preguntas de observación

1. ¿Con qué continuó Pedro su mensaje?

    R. Con otras muchas palabras.

2. ¿Qué hacía Pedro con esas palabras?

    R. Testificaba y les exhortaba.

3. ¿Cuál fue la exhortación principal?

    R. “Sed salvos de esta perversa generación.”

4. ¿Cómo describe Pedro a esa generación?

    R. Como perversa, es decir, torcida y desviada de Dios.


Preguntas de interpretación

5. ¿Qué significa que Pedro testificaba?

    R. Que declaraba solemnemente la verdad acerca de Cristo como testigo apostólico.

6. ¿Qué significa exhortar?

    R. Llamar urgentemente a responder con obediencia a la verdad proclamada.

7. ¿Qué significa “sed salvos”?

    R. Ser rescatados del pecado, de la culpa, del juicio y de la generación rebelde que rechazó a Cristo.

8. ¿Por qué llama perversa a esa generación?

    R. Porque estaba torcida moral y espiritualmente, especialmente al rechazar y crucificar al Mesías.



Hechos 2:41

Preguntas de observación

1. ¿Quiénes fueron bautizados?

    R. Los que recibieron la palabra de Pedro.

2. ¿Qué hicieron primero?

    R. Recibieron su palabra.

3. ¿Qué ocurrió después del bautismo?

    R. Fueron añadidos.

4. ¿Cuántas personas fueron añadidas aproximadamente?

    R. Como tres mil personas.

5. ¿Cuándo ocurrió esto?

    R. Aquel mismo día.


Preguntas de interpretación

6. ¿Qué significa recibir la palabra?

    R. Aceptar el mensaje apostólico acerca de Cristo con fe y disposición obediente.

7. ¿Qué muestra el bautismo de estas personas?

    R. Su identificación pública con Jesucristo.

8. ¿Qué significa que fueron añadidos?

    R. Que fueron incorporados visiblemente a la comunidad de los creyentes.

9. ¿Qué produjo este fruto?

    R. La Palabra predicada, aplicada por el Espíritu Santo, centrada en Cristo.

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