Un Encuentro Preparado por Dios
Hechos 8:26-40
Objetivo: Observar cómo Dios dirige todo para que se dé el encuentro entre el mensajero obediente y un hombre que le está buscando (Is. 55:6) para revelarle la salvación que se encuentra en Jesucristo.
Versículo para atesorar: “Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús”. Hechos 8:35
Introducción: Después de la muerte de Esteban, se levantó una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén. Felipe descendió a Samaria y les predicó a Cristo. Con Simón vimos que el poder de Dios no puede comprarse ni manipularse, porque el evangelio de Cristo desenmascara la falsa espiritualidad, confronta un corazón torcido y llama al arrepentimiento verdadero delante de Dios.
Desarrollo:
Vv. 26-29. Dios prepara el encuentro
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
Un ángel del Señor habló a Felipe. El ángel comunica una orden divina para que Felipe vaya hacia el camino que descendía de Jerusalén a Gaza.
Este detalle muestra que Dios no solamente determina el mensaje de salvación, sino que también gobierna providencialmente las circunstancias mediante las cuales el evangelio llega a las personas.
Diciendo: Levántate y ve hacia el sur. Dios no le explicó a Felipe todo lo que sucedería. Simplemente le indicó adónde debía ir.
Felipe tenía que abandonar un ministerio que estaba dando mucho fruto para dirigirse a un camino aparentemente solitario.
Desde una perspectiva humana, podría parecer una decisión extraña. ¿Por qué dejar a tantas personas en Samaria para dirigirse a un camino desierto? Porque Dios tenía preparado un encuentro con una persona en particular.
Aplicación práctica: La obediencia a Dios no depende de que comprendamos todos Sus propósitos. Felipe obedeció la dirección que había recibido, sin conocer todavía el resultado.
Por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza. Gaza era una ciudad situada al suroeste de Jerusalén, cerca del Mediterráneo, y constituía un punto importante en las rutas hacia Egipto y África.
El cual es desierto. Identifica un camino poco transitado o una zona desolada. Esto es significativo porque Dios llevó a Felipe al lugar preciso donde encontraría al funcionario etíope.
La soberanía divina no elimina la responsabilidad humana. Dios preparó el encuentro, pero Felipe debía obedecer e ir.
27 Entonces él se levantó y fue (emprendió el viaje). Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario (de mucha autoridad) de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
Entonces él se levantó y fue. La respuesta de Felipe fue inmediata. Lucas no menciona que Felipe discutiera, cuestionara o solicitara explicaciones adicionales. Sencillamente obedeció.
Aplicación práctica: Debemos estar dispuestos a servir donde Dios nos coloque, aun cuando el lugar o las circunstancias no parezcan importantes.
Y sucedió que un etíope. La Etiopía mencionada aquí no corresponde exactamente a las fronteras de la Etiopía moderna. En la antigüedad, este nombre se utilizaba para designar territorios africanos situados al sur de Egipto, especialmente la región de Nubia, vinculada con el antiguo reino de Cus y el reino de Meroe, en el actual Sudán.
Eunuco. En la antigüedad, esta palabra podía utilizarse tanto para describir a un hombre físicamente castrado como para identificar a ciertos funcionarios reales. Por eso, aunque probablemente era un eunuco en sentido físico, el pasaje no permite establecerlo con absoluta certeza.
Funcionario. Este hombre ocupaba una posición importante en el gobierno de su nación.
De Candace reina de los etíopes. Candace probablemente era un título dinástico utilizado por las reinas o reinas madres del reino de Cus, no necesariamente el nombre personal de una mujer.
El cual estaba sobre todos sus tesoros. El funcionario tenía a su cargo los tesoros reales, lo cual indica una posición de autoridad y confianza.
Y había venido a Jerusalén para adorar. Desde Nubia hasta Jerusalén en el siglo I representaba aproximadamente entre 2,500 y 3,000 kilómetros de recorrido, y podía tomar entre 40 y 70 días de viaje, dependiendo de la ruta, el transporte y las condiciones del camino. Duración total con estancia en Jerusalén, de 3 a 5 meses, aproximadamente.
Este detalle revela que el funcionario tenía interés en el Dios de Israel. El texto no aclara si era judío de nacimiento, prosélito o alguien temeroso del Dios de Israel.
Este hombre había ido a Jerusalén para adorar, pero regresaba sin comprender plenamente quién era el Mesías anunciado por los profetas.
28 volvía sentado en su carro (carruaje), y leyendo (en voz alta) al profeta Isaías.
El etíope poseía o tenía acceso a un rollo del profeta Isaías. Esto sugiere que contaba con recursos económicos importantes, pues los manuscritos eran objetos valiosos.
También demuestra que estaba interesado en conocer la revelación de Dios. Pero hay una enseñanza fundamental: Tener las Escrituras y leerlas no garantiza comprender correctamente su mensaje. Necesitamos reconocer que toda la Escritura apunta finalmente a Jesucristo, como Jesús mismo dijo en Juan 5:39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a (camina cerca de) ese carro.
El pasaje no detalla como el Espíritu le hablo a Felipe, si mediante una instrucción audible o una revelación en su corazón.
Observemos el desarrollo del relato:
- Primero, Dios le indica el camino por medio de un ángel.
- Después, el Espíritu le señala a la persona.
- Finalmente, Felipe encuentra la oportunidad de anunciar a Cristo.
Este encuentro no fue casualidad. Fue preparado soberanamente por Dios.
Vv. 30-35. Dios prepara el corazón
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
Acudiendo Felipe. Felipe obedeció nuevamente. Su disposición contrasta con la actitud de muchos creyentes que, aun teniendo oportunidades evidentes para hablar de Cristo, permanecen callados.
Le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? La pregunta de Felipe en el texto griego sería: “¿Realmente comprendes aquello que estás leyendo?”
Felipe no comenzó presentando sus propias ideas. Primero identificó qué estaba leyendo el hombre y si comprendía el mensaje y pasará a reconocer a Cristo como el cumplimiento de esa profecía.
31 Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare (explicare)? Y rogó a Felipe que subiese (al carruaje) y se sentara con él.
Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? El etíope reconoce humildemente que necesita ayuda para comprender el pasaje. Esto revela una disposición que contrasta con los líderes religiosos que rechazaron la predicación de Esteban.
El funcionario tenía autoridad política, riqueza y educación, pero no se avergonzó de reconocer su necesidad espiritual.
Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. Aquí observamos dos actitudes: La disposición de Felipe para enseñar y la humildad del etíope para aprender.
Dios utiliza la predicación y la enseñanza de Su Palabra como medios para llevar a los pecadores al conocimiento de Cristo, como dice Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. La fe salvadora no nace de experiencias místicas desligadas de la Escritura. Dios obra por medio de Su Palabra, aplicada eficazmente por el Espíritu Santo.
32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte (al matadero) fue llevado; Y como cordero mudo (en silencio) delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.
El pasaje de la Escritura que leía era este. El hombre estaba leyendo Isaías 53:7-8 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
Isaías anunció que el Siervo de Jehová sería rechazado, sufriría injustamente y entregaría Su vida por los pecados de otros. La profecía fue escrita aproximadamente 700 años antes del nacimiento de Jesús.
El hecho de que Felipe encontrara al etíope leyendo precisamente este pasaje es especialmente significativo. Dios había preparado tanto al mensajero como el pasaje de la Escritura que serviría para anunciar al Salvador.
Como oveja a la muerte fue llevado. La comparación presenta al Siervo como alguien llevado al sufrimiento sin resistirse violentamente. Esto apunta a Jesucristo, quien se entregó voluntariamente para morir por nuestros pecados, como Él mismo dijo en Juan 10:11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
Jesús no fue una víctima indefensa de circunstancias que escaparon al control de Dios. Él entregó voluntariamente Su vida para cumplir el plan de redención, como dice también dijo en Juan 10:18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Y como cordero mudo delante del que lo trasquila. Este término es importante porque aparece también cuando Juan el Bautista identifica a Jesús en Juan 1:29 He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
En el Antiguo Testamento, los sacrificios de animales señalaban la necesidad de una expiación por el pecado. Sin embargo, aquellos sacrificios no podían quitar definitivamente los pecados, como lo explica Hebreos 10:4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
Cristo es el sacrificio perfecto al cual apuntaban esos sacrificios. Jesús es el Cordero anunciado por Isaías, que entregó Su vida para llevar los pecados de Su pueblo.
Así no abrió su boca. La profecía destaca la actitud sumisa del Siervo frente al sufrimiento injusto. Jesús cumplió esta descripción durante Su juicio, como se relata en Mateo 27:12-14 Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.
Jesús no respondió a las acusaciones de los principales sacerdotes y ancianos, causando gran asombro en Pilato. Esto no significa que Jesús jamás hablara durante Su juicio, sino que no respondió para defenderse de las acusaciones falsas de la manera que cabría esperar de un acusado.
33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación (descendientes), ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
En su humillación no se le hizo justicia. Jesús fue juzgado injustamente y condenado a muerte a pesar de no haber cometido pecado.
Su juicio humano estuvo marcado por acusaciones falsas, presiones políticas y rechazo religioso.
Sin embargo, detrás de aquella injusticia humana estaba el propósito soberano de Dios de salvar a los pecadores, como vimos en Hechos 2:23 a este (Jesús nazareno), entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole.
La injusticia cometida contra Jesús no frustró la salvación; Dios utilizó aquella maldad humana para cumplir Su plan redentor.
Mas su generación, ¿quién la contará? Esta frase expresa que nadie de su generación comprendió verdaderamente la injusticia de su muerte ni reconoció que el Mesías estaba sufriendo por los pecados de su pueblo.
Porque fue quitada de la tierra su vida. Esta expresión apunta a la muerte del Siervo sufriente.
Jesús murió verdaderamente. No fingió morir ni simplemente perdió el conocimiento. Fue crucificado, murió y fue sepultado. Pero también resucitó al tercer día conforme a las Escrituras.
Como dice 1 Corintios 15:3-4 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Sin la muerte sustitutiva de Cristo no hay expiación. Y sin Su resurrección no hay justificación, es decir, victoria definitiva sobre el pecado y la muerte.
34 Respondiendo el eunuco, dijo (le preguntó) a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
Esta es la pregunta que permite entender todo el pasaje. El funcionario no pregunta simplemente qué significa una palabra difícil. Quiere saber de quién está hablando Isaías. ¿El profeta habla de sí mismo? ¿Habla de otra persona? ¿Quién es ese Siervo que sufriría, sería humillado y moriría?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca (le habló), y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
Felipe comenzó en Isaías 53, pero el centro de su mensaje fue Jesucristo.
Felipe no utilizó las Escrituras simplemente para enseñar historia hebrea, moralidad o religión. Las utilizó para anunciar a Jesús.
El Antiguo Testamento anuncia al Mesías por medio de promesas, profecías, sacrificios, figuras y acontecimientos que encuentran su cumplimiento en Cristo. Jesús había explicado este principio a Sus discípulos en Lucas 24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
De manera semejante, Felipe comenzó desde Isaías 53 para explicar al funcionario quién era Jesús. ¿Qué pudo haber explicado Felipe? Lucas no registra todo el contenido de aquella conversación.
Pero, considerando el pasaje de Isaías y la predicación apostólica, es razonable pensar que Felipe explicó las siguientes verdades:
1. Jesús es el Mesías prometido. El Antiguo Testamento anunciaba Su venida (Isaías 53; Lucas 24:44).
2. Jesús es el Cordero de Dios. Él vino para llevar los pecados de los hombres (Juan 1:29; Isaías 53:5-6).
3. Jesús murió por nuestros pecados. Su muerte fue sustitutiva y conforme al plan de Dios (1 Pedro 3:18).
4. Jesús resucitó de entre los muertos. Dios confirmó Su obra redentora al levantarlo de la muerte (Hechos 2:24).
5. La salvación se recibe por la fe en Cristo. El perdón de pecados se encuentra únicamente en Él (Hechos 4:12; 10:43).
6. Los creyentes deben identificarse con Cristo mediante el bautismo. El bautismo es una expresión pública de fe y obediencia al Señor (Mateo 28:19; Hechos 8:36-38).
No podemos afirmar exactamente cuáles fueron sus palabras, pero sí conocemos el centro de su mensaje: Felipe le anunció el evangelio de Jesús.
Vv. 36-40. Dios produce una respuesta
36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta (a un lugar donde había) agua, y dijo el eunuco: Aquí (¡Mira!) hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
Después de escuchar el evangelio, el funcionario desea ser bautizado. Su pregunta muestra que Felipe le había explicado lo suficiente acerca de Jesucristo y de la respuesta que corresponde a quienes creen en Él.
El bautismo era la manera pública de identificarse con Cristo y confesar su fe.
Aplicación doctrinal: El bautismo no produce automáticamente la regeneración ni el perdón de pecados. La salvación es por gracia, mediante la fe en Jesucristo, como enseña Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Sin embargo, el bautismo es una ordenanza instituida por Cristo que los creyentes deben obedecer en Mateo 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Este versículo no aparece en varios de los manuscritos griegos más antiguos. Probablemente refleja una antigua confesión bautismal cristiana que fue incorporada posteriormente a algunos manuscritos. Esto no significa que la enseñanza del versículo sea contraria a la doctrina bíblica.
La confesión de Jesús como Hijo de Dios y la necesidad de creer en Él están ampliamente enseñadas en otros pasajes, como Romanos 10:9-10 y 1 Juan 4:15.
Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. La declaración expresa una confesión cristológica fundamental: Jesús no es solamente un profeta ni un maestro moral. Es el Cristo prometido, el Hijo de Dios. La fe salvadora descansa en la persona y la obra de Jesucristo.
38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.
El funcionario respondió al mensaje mediante el bautismo.
La verdadera fe produce obediencia. El Eunuco no obedeció el mandamiento del bautismo para obtener la salvación, sino porque ya había recibido la gracia de Dios en Cristo.
39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.
Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más. Lucas describe una intervención extraordinaria del Espíritu del Señor. Felipe fue apartado de aquel lugar y el funcionario dejó de verlo.
El texto presenta este acontecimiento como parte de la dirección soberana de Dios sobre el ministerio de Felipe. Sin embargo, no explica todos los detalles del modo en que ocurrió el traslado.
Y siguió gozoso su camino. Este detalle es especialmente importante. El funcionario comenzó el relato leyendo las Escrituras sin comprender plenamente su significado.
Ahora termina el encuentro habiendo escuchado el evangelio de Jesucristo, bautizado y lleno de gozo.
Aplicación práctica: En Samaria había gran gozo por la predicación de Cristo (Hech. 8:8). Ahora el funcionario etíope continúa su camino gozoso después de escuchar el evangelio. El verdadero gozo no proviene de la posición social, la riqueza o el conocimiento religioso, sino de Jesucristo y de Su obra salvadora.
40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.
Azoto corresponde a la antigua ciudad filistea de Asdod, situada cerca de la costa mediterránea. Felipe continuó su ministerio anunciando el evangelio por las ciudades hasta llegar a Cesarea.
Observemos que el pasaje comienza y termina con Felipe obedeciendo la dirección de Dios y anunciando el evangelio. Primero predicó en Samaria. Después a un funcionario etíope. Finalmente siguió evangelizando diferentes ciudades. Más adelante, en Hechos 21:8, Lucas lo identifica como “Felipe el evangelista”.
Aplicación práctica: La fidelidad es más importante que el tamaño del ministerio: Felipe fue utilizado por Dios para predicar tanto a multitudes como a una sola persona.
Conclusión. Dios prepara providencialmente los encuentros para que Su Palabra sea anunciada, mostrando que Jesucristo es el cumplimiento de las Escrituras y el Salvador en quien debemos creer para recibir la vida eterna.
Enseñanzas doctrinales principales:
1. Dios gobierna soberanamente la evangelización: El encuentro entre Felipe y el etíope fue preparado por Dios. El Señor dirigió al mensajero hacia el lugar y la persona que había de escuchar el evangelio.
2. Dios utiliza medios humanos para anunciar la salvación: Aunque Dios pudo haber revelado directamente el evangelio al etíope, decidió utilizar a Felipe para explicarle las Escrituras.
3. La salvación alcanza a personas de todas las naciones: Isaías 53 anunciaba al Siervo sufriente, cuyo cumplimiento definitivo encontramos en la muerte redentora de Jesús.
4. Toda la Escritura apunta finalmente a Jesucristo: Los apóstoles permanecieron en Jerusalén, pero los creyentes esparcidos evangelizaban. Felipe, uno de los siete, predicó a Cristo.
5. Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado: Cristo sufrió voluntariamente como sacrificio sustitutivo por los pecadores.
6. La salvación es por gracia mediante la fe: El perdón y la vida eterna se reciben por la fe en Cristo, no por méritos humanos ni ceremonias religiosas.
7. El bautismo es una respuesta de obediencia: El funcionario quiso bautizarse después de escuchar el evangelio. El bautismo expresa públicamente la identificación con Jesucristo.
8. El evangelio produce verdadero gozo: El etíope siguió gozoso su camino. La alegría del creyente descansa en la gracia de Dios y la salvación en Cristo.
Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.
Hechos 8:9-25
Preguntas de observación
¿Quién habló a Felipe y qué le ordenó hacer?
R. Un ángel del Señor le ordenó levantarse e ir hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
¿Cómo respondió Felipe a la instrucción recibida?
R. Se levantó y fue.
¿Con quién se encontró Felipe en el camino?
R. Con un etíope, eunuco, funcionario de Candace, reina de los etíopes, encargado de todos sus tesoros.
¿Por qué había viajado el funcionario a Jerusalén y qué hacía mientras regresaba?
R. Había venido a Jerusalén para adorar y regresaba sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías.
¿Qué instrucción dio el Espíritu a Felipe?
R. Que se acercara y se juntara al carro.
¿Qué escuchó Felipe y qué pregunta hizo al funcionario?
R. Escuchó que leía al profeta Isaías y le preguntó: “¿Entiendes lo que lees?”.
¿Qué respondió el funcionario a Felipe?
R. ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?
¿Qué le pidió el funcionario a Felipe?
R. Que subiera y se sentara con él.
¿Qué pasaje de las Escrituras estaba leyendo el funcionario?
R. Isaías 53:7-8, donde se anuncia al Siervo sufriente que sería llevado como oveja a la muerte y como cordero mudo delante del que lo trasquila.
¿Qué pregunta hizo el funcionario acerca de aquella profecía?
R. Preguntó de quién hablaba el profeta, si de sí mismo o de algún otro.
¿Qué hizo Felipe comenzando desde aquella Escritura?
R. Le anunció el evangelio de Jesús.
¿Qué preguntó el funcionario cuando llegaron a cierta agua?
R. Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
¿Qué respondió Felipe acerca del bautismo y qué confesó el funcionario?
R. Felipe le dijo que podía bautizarse si creía de todo corazón, y el funcionario respondió: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
¿Qué hicieron Felipe y el funcionario después de detener el carro?
R. Descendieron ambos al agua y Felipe lo bautizó.
¿Qué sucedió con Felipe después del bautismo?
R. El Espíritu del Señor lo arrebató, y el funcionario no lo vio más.
¿Cómo continuó su camino el funcionario etíope?
R. Siguió gozoso su camino.
¿Dónde se encontró Felipe y qué continuó haciendo?
R. Se encontró en Azoto y siguió anunciando el evangelio en todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.
Preguntas de interpretación
¿Qué nos enseña que Dios enviara a Felipe a un camino desierto después de su ministerio en Samaria?
R. Que Dios gobierna soberanamente la evangelización y que Su propósito no depende del número de personas. Él dirigió a Felipe para anunciar el evangelio a una persona en particular.
¿Qué revela del funcionario etíope el hecho de que viajara a Jerusalén para adorar y estuviera leyendo Isaías?
R. Que tenía interés en conocer al Dios de Israel y Su Palabra. Sin embargo, necesitaba comprender que las Escrituras anunciaban a Jesucristo.
¿Qué nos enseña la pregunta de Felipe: “¿Entiendes lo que lees?”?
R. Que no basta leer las Escrituras; también es necesario comprender su verdadero significado. Felipe identificó una oportunidad para explicar la Palabra y anunciar a Cristo.
¿Qué actitud espiritual mostró el funcionario al reconocer que necesitaba que alguien le enseñara?
R. Humildad y disposición para aprender. A pesar de su posición de autoridad, reconoció que necesitaba ayuda para comprender las Escrituras.
¿Por qué Dios utilizó a Felipe para explicar las Escrituras al funcionario?
R. Porque Dios utiliza la predicación y enseñanza de Su Palabra como medios para anunciar la salvación. Romanos 10:17 enseña que la fe viene por el oír la Palabra de Dios.
¿A quién se refiere finalmente la profecía de Isaías 53:7-8?
R. A Jesucristo, el Siervo sufriente prometido, quien fue humillado y entregó Su vida como sacrificio por nuestros pecados.
¿Por qué Isaías compara al Siervo sufriente con una oveja llevada a la muerte y un cordero que no abre su boca?
R. Porque anuncia la entrega voluntaria y la sumisión de Jesucristo durante Su sufrimiento. Jesús no murió por Sus propios pecados, sino como sustituto por los pecadores (1 P. 3:18).
¿Qué significa que “en su humillación no se le hizo justicia”?
R. Que Jesús fue acusado falsamente, humillado y condenado injustamente por los hombres, aunque era completamente inocente. Sin embargo, Dios utilizó aquella injusticia para cumplir Su propósito redentor (Hch. 2:23).
¿Qué nos enseña que Felipe comenzara desde Isaías 53 para anunciar a Jesús?
R. Que las Escrituras del Antiguo Testamento anuncian la persona y obra de Jesucristo, y que debemos interpretarlas reconociendo su cumplimiento en Él (Lc. 24:27).
¿Cuál es la diferencia entre explicar solamente una historia bíblica y anunciar el evangelio de Jesús?
R. Explicar una historia bíblica permite conocer sus acontecimientos y enseñanzas, pero anunciar el evangelio implica presentar a Jesucristo, Su muerte por nuestros pecados, Su resurrección y el llamado a creer en Él para salvación.
¿Qué nos enseña el deseo del funcionario de ser bautizado después de escuchar el evangelio?
R. Que la fe en Jesucristo debe producir una respuesta de obediencia. El bautismo no produce la salvación, sino que es una señal externa de identificación con Cristo.
¿Qué nos enseña que Felipe continuara anunciando el evangelio después de este encuentro?
R. Que la misión de la iglesia no termina con la conversión de una persona. Los creyentes debemos continuar anunciando fielmente a Jesucristo donde Dios nos coloque.
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