martes, 9 de abril de 2024

Lucas 20:1-8 La autoridad de Jesús

 

La autoridad de Jesús

Lucas 20:1-8

Objetivo: Relacionarnos con la autoridad de Jesús de una manera práctica y no tan solamente teórica o filosófica.

 

Introducción: Al día siguiente de que Jesús entrará a Jerusalén montado sobre un burrito, regresó al Templo donde encontró que el lugar hecho para tener comunión con Dios por medio de la oración, se había convertido en un mercado, en una cueva de ladrones de los principales sacerdotes que habían montado todo un sistema de cambios de monedas y ventas a precios excesivos de animales para el sacrifico, que mostraba la corrupción espiritual y moral que tenían.

 

Jesús en un celo e ira santa sacó de allí a los que compraban y vendían, y en seguida sanó a los cojos y a los ciegos que vinieron a Él, enseñando cada día en el templo y anunciando el evangelio de salvación.

 

Desarrollo:

Vs. 1-2. La autoridad de Jesús es cuestionada

1 Sucedió un (cierto) día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas (maestros de la ley), con los ancianos,

 

Sucedió un día. Desde que Jesús entró al templo montado en un burrito, todos los siguientes días y hasta el día de la Cruz, regresó para enseñar en el templo (Lc. 19:47), Lucas relata lo que aconteció uno de esos días.

 

Que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio. Recordemos que los milagros de Jesús tenían el propósito de ser una señal de que era el Mesías esperado, el enviado de Dios, pero su principal ministerio era anunciar el evangelio, así comenzó su ministerio como dice Mateo 4:17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado, y así lo está terminando, anunciando el evangelio y enseñando al pueblo, que es lo mismo que encargó a sus discípulos antes de ascender como dice Mateo 28:19-20 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

 

Llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos. Lucas describe tres grupos que, en realidad, son parte de un mismo grupo llamado Sanedrín, era la organización que bajo la aprobación del imperio romano, ejercían el gobierno civil y religioso en Israel. Los principales sacerdotes era un grupo compuesto por el sumo sacerdote y la alta clase sacerdotal que regularmente eran parte del grupo religioso llamado los saduceos, el otro grupo eran los escribas, que eran los intérpretes de la ley, quienes enseñaban en el templo y en las sinagogas, mayormente formaban parte del grupo religioso de los fariseos, los ancianos eran aquellas personas que tenían un reconocimiento entre el pueblo como jefes de una tribu o de una ciudad, se les conocía como los ancianos gobernantes o los “laicos” del sanedrín.

 

2 y le hablaron (reclamaron) diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas?, ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad (derecho)?

Lucas no menciona si esos miembros del Sanedrín esperaron a que Jesús terminara de enseñar, pero la palabra que usó de “llegaron” en Lc. 20:1 es la palabra griega Strong 2186 <efístemi> que significa presentarse, arremeter, asaltar, lo que implica impertinencia e inoportunidad, claramente se notan molestos cuando le preguntan lo que pudiéramos agrupar en; ¿a quién le pediste permiso para hacer lo que haces?; es decir, dinos la razón de limpiar el templo recientemente, presentar el evangelio, enseñar, o incluso sanar a ciegos y cojos en el templo (Mt. 21:14).

 

Jesús no era parte de ninguna agrupación religiosa como ellos, y ellos eran los que tenían la autoridad legal para enseñar, pero carecían de la autoridad moral y espiritual que Jesús si tenía; debido a eso, es que le exigen que les presente la autoridad que tiene, que les presente sus credenciales o facultades religiosas, o que les diga quién le dio ese derecho o autoridad para estar en el templo enseñando, la pregunta no tiene un sentido de querer conocer sinceramente sobre la autoridad de Jesús, sino un claro reclamo para espantarlo y que dejara de enseñar en el templo

 

Aplicación práctica: En ocasiones no encontramos nosotros así, cuestionando la autoridad de Jesús, como cuando en su Palabra nos da instrucciones de cosas por hacer, en nuestra familia, en nuestras finanzas o en situaciones de las que nos debemos alejar, o amistades que debemos cortar, y nos encontramos ignorando la autoridad de Jesús.

 

Vs. 3-6. La autoridad de Jesús es revelada

3 Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme:

4 El bautismo (autoridad para bautizar) de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres (era humana)?

La autoridad de Jesús era clara, era una autoridad dada por Dios, tres veces si había abierto el cielo para escuchar la voz de Dios, en dos de ellas diciendo que Jesús era su hijo amado, cuando Jesús fue bautizado (Lc. 3:21-22), cuando Jesús se transfiguró en presencia de Pedro, Juan y Jacobo (Lc. 9:35) y en la tercera siendo escuchada por una multitud diciendo que Dios glorificaba Su Nombre por medio de Jesús (Jn. 12:28); sin embargo, Jesús no entra en directa discusión con ellos, ni procede a ofenderles por los ataques recibidos, sino que les responde con una pregunta, indagando en ellos si la autoridad para bautizar de Juan le había sido dada por Dios o había sido simplemente una ocurrencia de Juan como un hombre.

 

5 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos (respondemos), del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

6 Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos (convencidos, seguros) de que Juan era profeta.

Entonces ellos discutían entre sí, diciendo. La respuesta no se dio en forma inmediata, todo parece ser que se reunieron allí mismo para poder tener una respuesta común, pero se encontraron con una encrucijada, estaban acorralados con la respuesta de Jesús.

 

Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Si confesaban que la autoridad de Juan el Bautista era de parte de Dios, tenían que creer Juan era el heraldo del Mesías y creer lo que el bautista dijo de la autoridad de Jesús:

1)    Que Jesús era superior a Juan como dijo en Lucas 3:16 respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

2)    Que Jesús era antes que Juan como dijo en Juan 1:26-27 26Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 27Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.

3)    Que Jesús es el Cordero de Dios como lo presentó en Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

 

Esa respuesta les obligaría a creer en Jesús y a obedecer lo que Jesús enseñaba.

 

Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta. La mayoría del sanedrín creía, o por lo menos quería creer que el bautismo de arrepentimiento de Juan el Bautista era solo una ocurrencia humana de ese personaje que vestía extraño y tenía una dieta alimenticia diferente a la de ellos; quienes les había dicho que eran una “generación de víboras” (Lc. 3:7); sin embargo, también entendían que si contestaban eso, todas las multitudes que se encontraban en el templo, primordialmente las que venían de Galilea, se volverían hostiles y violentas, incluso al grado de apedrearlos, quizá considerando lo dicho por Dios, de dar muerte a los falsos profetas (Dt. 13:5), ya que todos ellos consideraban a Juan el Bautista como el profeta de Dios que no había habido durante 400 años desde el profeta Malaquías.

 

Aplicación práctica: La autoridad de Jesús es revelada a nuestras vidas por Su Palabra, pero después de la revelación necesita venir la obediencia, el solo conocer lo que Dios dice en Su Palabra, no transforma nuestras vidas, sino hasta que la ponemos por obra como dice Santiago 2:18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

 

Vs. 7-8. La autoridad de Jesús es rechazada

7 Y respondieron que no sabían de dónde fuese.

La respuesta que dieron fue deshonesta, ya que no dijeron “no queremos responder” que era realmente lo que pasaba, sino que dijeron “no sabemos”, tenían la Verdad delante de sus ojos y decidieron rechazarla, y les aconteció lo que dice Romanos 1:21-22 21Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22Profesando ser sabios, se hicieron necios.

 

8 Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.

Dicha respuesta de los religiosos, le dio a Jesús la oportunidad de no contestarles su pregunta inicial, ya que, si no eran sinceros respecto a Juan el Bautista, tampoco lo serían con Jesús,

 

Los líderes religiosos que buscaban acosar a Jesús y hacerle caer en un error frente al pueblo, terminaron avergonzados y humillados al quedar expuestos al no querer contestar honestamente la pregunta de Jesús.

 

Con todas las cosas que hizo y dijo Jesús, se les había revelado la autoridad de Jesús, pero decidieron rechazar esa revelación, por la razón que muestra Juan 3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

 

Aplicación práctica: En ocasiones como esta, vemos a Jesús guardando silencio cuando su autoridad es rechazada, y así nos puede pasar a nosotros, quizá está esperando a que obedezcamos lo que ya nos dijo, como cuando el Espíritu le dijo a Felipe que fuera por el camino de Jerusalén a Gaza (Hech. 8:26), pero no le dijo para qué, a quién vería o con que propósito es que lo mandaba, no fue sino hasta que Felipe se levantó y fue (Hech. 8:27) que vio a eunuco etíope que iba en su carro leyendo al profeta Isaías y fue allí cuando el Espíritu le dio nueva revelación a Felipe, la de acercarse al carro del eunuco (Hech. 8:29).

 

Pensamientos finales:

a)    La autoridad no se discute, se reconoce. Cuando alguien discute la autoridad, en realidad, la está rechazando.

b)    Ninguna discusión ayudaría a aquellos que de antemano han rechazado la autoridad.

c)    Al evadir responder a la verdad, emiten su propio veredicto.

 

Aplicación práctica: Relacionarnos con la autoridad de Jesús de una manera práctica y no tan solamente teórica o filosófica.

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lunes, 1 de abril de 2024

Lucas 19:45-48 Mi casa es casa de oración

 

Mi casa es casa de oración

Lucas 19:45-48

Objetivo: Pedirle al Señor que nos limpie con Su Palabra de cualquier corrupción espiritual o moral, para poder anunciar el evangelio a todas las naciones (Mr. 11:17).

 

Introducción: Lucas relató la entrada de Jesús a Jerusalén montado sobre un burrito que cumplía la profecía escrita más de 500 años antes de Zacarías 9:9 que decía que entraría a Jerusalén su rey, justo y salvador, pero al mismo tiempo humilde montando un pollino; mientras la gente y los discípulos gritaban alabanzas con mucho gozo, Jesús lloraba amargamente, ya que en su función de profeta sabía que debido a que el pueblo no conoció el día de su visitación (Lc. 19:44); es decir, cuando Dios les había enviado a esa nación por gracia a Su Hijo, con todos los milagros como señales debían haberlos hechos reflexionar que Jesús era el Mesías que Dios les había prometido, sin embargo, no reconocieron la gracia divina, rechazaron al Mesías que era su Salvador, los llevaría a continuar con su pecado y sufrir en ellos mismos y en su ciudad, las consecuencias de no haber hecho la paz con Dios, cuando en el año 70 las fuerzas del imperio romano comandadas por Tito Vespasiano, quién después se convirtiera en emperador, devastaría Jerusalén con sus palacios, grandes construcciones y su templo, no dejando piedra sobre piedra.

 

Desarrollo:

45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,

Y entrando en el templo. Esta limpieza del templo no ocurrió el mismo día de la entrada de Jesús sobre el burrito, ya que Marcos relata lo siguiente en Marcos 11:11 Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce, por lo que Jesús tuvo que regresar al Jerusalén al día siguiente, en ese camino de Betania a Jerusalén tuvo lugar la maldición de la higuera (Mr. 11:12-14), ese árbol de higos es una metáfora de la nación judía de ese momento (Os. 9:10, Jer. 24:3-7), que tenía una apariencia externa de grandeza divina (las hojas) son su templo y su liturgia, pero no producía ninguna cosa para gloria de Dios (la carencia de fruto), que es exactamente lo que el Señor se va a encontrar al entrar en el templo y no notar ningún cambio desde la anterior limpieza del templo (Jn. 2:13-17) y esta ocasión.

 

Después de lo de la higuera, Jesús entró junto con sus discípulos en el templo; debemos entender que no entro al interior del santuario donde se hacían los sacrificios, y donde se encontraba el lugar santo y el lugar santísimo, lo cual estaba limitado a los sacerdotes y levitas, Lucas usa la palabra Templo como un término general refiriéndose también los patios alrededor del templo que eran parte de la explanada, pero todo aquello había sido dedicado a Dios.

 

Comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él. En el relato de Lucas nos encontramos a días de la celebración de la fiesta de la Pascua, lo que da el contexto para entender que había comercio en el templo, es altamente probable que se llevaba a cabo en lo que se conoce como el “atrio (patio) de los gentiles”, donde podían acceder tanto judíos como gentiles.

 

Los historiadores relatan el tipo de transacciones que allí se llevaban a cabo:

 

1)    Había cambistas. Había un impuesto anual para el templo que la gente local podía pagar en cualquier momento, pero que los peregrinos pagaban cuando visitaban el templo en alguna de las festividades, como esta de la Pascua que estaba por llevarse a cabo, pero como en toda esa región había varios tipos de monedas de uso cotidiano además de la moneda local de Israel, primordialmente griegas y romanas (aunque también había persas, siria, egipcias, etc), que en su inmensa mayoría tenía imágenes paganas, por lo que no eran aceptadas para pagar el impuesto del templo, debido a eso se establecieron los lugares de cambio de monedas, que aprovechaban para tomar un tipo de cambio muy castigado, además de cobrar comisiones por el cambio muy exageradas, lo que generaba muchas ganancias, esas concesiones de las “mesas de cambio” eran otorgadas por los principales sacerdotes, casi siempre a familiares o amigos del sumo sacerdote. Es fácil imaginar que, al estar mucha gente en Jerusalén para la Pascual, estas transacciones eran muchas, que generaban bullicio de los que ponían el tipo de cambio y de los que negociaban con ellos quejándose de los altos costos de esos cambios.

 

2)    Compra venta de animales. Los sacrificios en el templo eran con animales vivos, como palomas, bueyes, y ovejas (Jn. 2:14), a los peregrinos que venían de lejos no les era práctico hacer el recorrido de días caminando trayendo su propio animal del sacrifico, era mejor llegar al templo y comprar uno allí, los que eran muy caros ya que tenían el certificado de los sacerdotes que dicho animal había ya sido inspeccionado y era apto para el sacrificio. La gente local o que habían traído su animal de su lugar de residencia o que había comprado el animal en algún lugar que no era en el templo, les exigían llevarlo a revisar con los sacerdotes para ver si era apto y darle su aprobación y emitir su certificado, lo que les costaba también dinero, sin embargo, con mucha facilidad, dichos sacerdotes desechaban a los animales que no habían sido comprados en el templo argumentando haberles encontrado algún defecto, lo que obligaba a la gente a comprar uno de los animales que allí vendían. También es fácil imaginar todas las discusiones que había entre los que llevaban sus animales y los sacerdotes abusivos que no se los aprobaban, los ruidos y los olores de los excrementos que producía los animales que vendían, lo que convertía ese lugar en un verdadero mercado.

 

Jesús no hizo excepción, su indignación era tal que sacó del templo tanto a los que vendían como a los que compraban, todo eso mientras volcaba las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas (Mr. 21:12), las mesas quedaron tiradas al suelo y junto con ellas las monedas debieron rodar por el piso, lo mismo que hizo con las sillas de los que vendían palomas que probablemente las tenían en jaulas en el piso, los comerciantes debieron correr a la salida escapando de esta acción de Jesús, incluso quizá, algunas palomas hayan quedado libres y volaron.

 

Aquella acción de Jesús, además de confusión y temor en los comerciantes, ha de haber producido una gran molestia entre los sacerdotes que eran los más beneficiados de los que se vendía en el templo, principalmente al rico Anás y al su mañoso suegro Caifás que eran los sumos sacerdotes del templo en ese momento, su odio se incrementó tanto que después de este evento procuraban matar a Jesús (Lc. 19:47).

 

46 diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Diciéndoles. Después de ese acto de ira santa que mostró Jesús que debió durar un tiempo, la gente ha de haber quedado asombrada, por lo que Jesús procede a mencionar la razón que lo llevó a hacer aquel suceso.

 

Escrito está: Mi casa es casa de oración. Jesús cita a Isaías 56:7 yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos, el templo debía ser un lugar donde la gente tuviera comunión con Dios, por medio de la oración, como en la parábola que Jesús conto de fariseo y el publicano (Lc. 18:10), ese fue siempre el propósito del Templo, así mismo lo dijo Salomón en la dedicación del primer templo en 1 Reyes 8:29-30 29que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar. 30Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona, y también un lugar donde viniera el pueblo en arrepentimiento a buscar a Dios como sigue diciendo Salomón en 1 Reyes 8:33-34 33Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra ti, y se volvieren a ti y confesaren tu nombre, y oraren y te rogaren y suplicaren en esta casa, 34tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás a la tierra que diste a sus padres.

 

Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. En contraste al propósito del templo, aquellos líderes religiosos sin temor de Dios, lo había convertido en cueva de ladrones, citando lo que Dios le dijo a Jeremías que le dijera al pueblo de Israel cuando se habían alejado de Dios en Jeremías 7:11 ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.

 

Mientras los judíos esperaban que el Mesías los liberara del imperio romano que los oprimía, que atacara el palacio de Herodes en Jerusalén, o la casa de Poncio Pilato gobernador de Judea, o derribar la fortaleza Antonia que se encontraba junto al Templo donde se encontraban el ejercito romano; Jesús limpió el Templo de la corrupción espiritual en la que se encontraba, para restaurar el propósito del templo que era para que tanto judíos como gentiles pudieran tener acceso a Dios, con eso, Jesús estaba mostrando que Jesús era el Señor del Templo como Jesús mismo dijo en Mateo 12:6 Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.

 

47 Y enseñaba cada día (todos los días) en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas (maestros de la ley) y los principales (líderes) del pueblo procuraban matarle.

Los principales sacerdotes y escribas tenían tal odio por Jesús que querían matarle, no solo porque lo había rechazado como Mesías, sino también por toda la admiración que el pueblo tenía por Jesús y sus enseñanzas, y ahora más porque se había metido con su negocio de la fe que tenían montado en el Templo, a pesar de eso, Jesús enseñaba cada día en el Templo; aunque también hacía milagros como el de sanar a ciegos y cojos que venía a Él (Mt. 21:14). Además de las enseñanzas diarias en los atrios (patios) del Templo que había limpiado y donde llegaban las grandes multitudes que venían a la fiesta de la Pascua, también amaba anunciaba el evangelio de salvación como dice Lucas 20:1a Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio.

 

Otro grupo que buscaba la muerte de Jesús eran los principales del pueblo, gente importante de la sociedad, quizá los concesionarios que se beneficiaban con los negocios del templo y que veían como peligraba su posición con la limpieza de Jesús en el templo y como las multitudes le escuchaban.

 

48 Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole (muy atento a cada palabra que decía).

Los líderes religiosos, los principales sacerdotes, liderados por Caifás y los fariseos habían hecho un concilio después de que Jesús resucito a Lázaro, y habían determinado matarlo como dice Juan 11:53 Así que, desde aquel día acordaron matarle, después de la limpieza del Templo con más razón lo quieren hacer, pero no sabían de qué manera llevarlo a cabo, ya que temían a la reacción del pueblo como dice Lucas 22:2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo, quienes en ese momento estaban muy atentos a las enseñanzas de Jesús.

 

Aplicación práctica: Cada uno de nosotros somos el templo de Espíritu Santo como dice 1 Corintios 6:19-20 19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio (preciosa sangre de Cristo 1 Pedro 1:19); glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios, por tanto, es necesario pedirle al Señor que nos limpie con Su palabra de cualquier corrupción espiritual o moral, para poder anunciar el evangelio a todas las naciones (Mr. 11:17).

 

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miércoles, 27 de marzo de 2024

Lucas 19:28-44 El tiempo de tu visitación

 

El tiempo de tu visitación

Lucas 19:28-44

Objetivo: Identificar nuestra realidad espiritual para que podamos conocer el tiempo de nuestra visitación.

 

Introducción: Jesús terminó su paso por Jericó donde le dio la vista a un ciego, busco, encontró y posó en casa de Zaqueo que era jefe de los publicanos, y enseñó a sus discípulos la parábola de las 10 minas que muestra claramente que el tiempo de reinar para Jesús no era de inmediato, que antes estaría el tiempo donde Jesús proveería a su Iglesia con recursos espirituales como Su Palabra, Su Espíritu y Su Iglesia, con la que los discípulos extenderían el reino de Dios antes de que Jesús regrese como el Rey Soberano. Ahora prosigue su camino a Jerusalén donde en los siguientes días morirá en una cruz para poder reconciliar a los hombres con Dios.

 

Desarrollo:

28 Dicho esto (después de contar la parábola), iba delante subiendo a Jerusalén.

Después de enseñar por parábolas que el tiempo de que Jesús reinara no sería de inmediato, sino que era necesario que primero padeciera (Lc. 9:22), para luego ir a recibir el reino y regresar a reinar, Lucas relata que Jesús continuó su viaje desde Jericó a Jerusalén donde sería entregado en manos de hombres (Lc. 9:44), para su crucifixión, muerte, sepultura y resurrección; por lo que con este relato comienza el ministerio final de Jesús que se lleva a cabo en Jerusalén.

 

Antes de llegar a Jerusalén, Jesús pasó por Betania donde vivía Lázaro, a quien anteriormente había resucitado (Jn. 11:43), Jesús tuvo una cena en casa de Simón el leproso y fue allí donde María, hermana de Lázaro, ungió al Señor con el perfume de nardo de gran precio (Jn. 12.3).

 

29 Y aconteció que llegando cerca de (las ciudades de) Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos,

30 diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino (burrito) atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.

31 Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.

Betania que significa “casa de frutos” se encuentra ubicada a 3 km de Jerusalén, donde Jesús se hospedaba cuando iba a Jerusalén en casa de la familia de Lázaro, María y Marta, mientras que Betfagé que significa “casa de higos” se encuentra más cerca aún de Jerusalén, Lucas relata que pasaron en por el camino que está entre esas dos ciudades y que lleva a la subida del monte de los olivos, con muchos árboles de olivo, por eso el nombre, desde la cima de monte se ve de frente la ciudad de Jerusalén, antes de subir al monte, Jesús mandó a dos de sus discípulos, no sabemos cuáles, a la aldea de enfrente, ósea Betfagé, para desatar a un pollino, una cría de burro que no había sido montado, Mateo registra que mandó tanto por la madre como por el burrito (Mt. 21:2), mismo que estaban solo tomando prestado, ya que los devolverían (Mr. 11:3).

 

Los discípulos y la gente no sabían que con ese evento estaba Jesús cumpliendo una profecía escrita en más de 500 años antes en Zacarías 9:9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

 

32 Fueron los que habían sido enviados, y hallaron (encontraron todo) como les dijo.

33 Y cuando desataban el pollino (burrito), sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino  (burrito)?

34 Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.

Los dos discípulos hicieron como el Señor les mandó, y contestaron el como Él les dijo que contestaran a los dueños cuando les preguntó por lo que estaban haciendo.

 

35 Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino  (burrito), subieron a Jesús encima.

36 Y a su paso (mientras Jesús avanzaba) tendían sus mantos (capas) por el camino.

Como el pollino fue traído como estaba; es decir, sin montura, los discípulos pusieron sus mantos sobre él para que Jesús pudiera montarlo y mientras avanzaba, la gente alrededor tendían sus mantos o capas sobre el camino para que el burrito que llevaba a Jesús pasara por encima en forma de reconocer a Jesús como rey, como en algún otro momento lo hizo el pueblo de Israel como el rey Jehú (2 R. 9:13); sin embargo, Jesús no estaba entrando sobre un caballo como entrarían los jefes militares o los reyes a las ciudades, sino sobre in pollino, si entraba como justo y salvador pero humilde, montado sobre un burrito, pero cuando Jesús regrese ya regresará como Rey y ahora si entrará sobre en caballo como dice Apocalipsis 19:11-13 11Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

 

37 Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose  (alegrándose), comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas  (milagros) que habían visto,

Esas multitudes venían de muchos lugares a la fiesta de la pascua, y muchos de ellos sabiendo que Jesús estaría en Jerusalén, fueron a verlo (Jn. 12:9), ya que la fama de Jesús se había extendido muchísimo después de que un tiempo atrás había resucitado a Lázaro en Betania, esa multitud siguió a los discípulos en la algarabía, quienes no tenían mantos, cortaban ramas de árboles para ponerlas en el camino (Mt. 21:8) e iban gritando por los milagros que habían visto de Jesús.

 

38 diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas (en el cielo)!

39 Entonces algunos de los fariseos de (que estaban) entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende (prohíbe) a tus discípulos.

Además de esas exclamaciones, iban gritando; “¡Hosanna al Hijo de David!” (Mt 21:9), hosanna significa Sálvanos hoy”, por lo que estaban reconociendo a Jesús como el Mesías, y también gritaban; “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!” (Jn. 12.13), que era parte de un salmo profético que anuncia al Mesías (ungido de Dios), el Salmo 118:26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos. Eso produjo molestia en los líderes religiosos como los fariseos que no habías reconocido a Jesús como el Mesías que esperaban, es más, lo despreciaban al grado que había hecho un complot para matarlo (Mr. 14:1), por lo que le comenzaron a ordenar a Jesús que hiciera callar a sus discípulos.

 

40 Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaran, las piedras clamarían (gritarían).

Ese era el día de su visitación (de su salvación), era el día que Dios le había revelado a Daniel 483 años antes (Dn. 9:25-26), cuando llegaría y sería muerto a favor de los pecados del pueblo, quizá es por eso la respuesta de Jesús, que aún si callara a los discípulos, las piedras hablarían ya que era el día que Dios había planeado desde la fundación del mundo, de ese mismo modo había dicho Juan el Bautista que Dios podía levantar hijos de Abraham de las mismas piedras (Lc. 3:8).

 

41 Y cuando llegó cerca de la ciudad (de Jerusalén), al verla, lloró sobre (por) ella,

Mientras las multitudes y los discípulos iban gritando frases se alabanza con mucha alegría, en tremendo contraste Jesús iba llorando, y era un llanto profundo ya que la palabra griega que usa Lucas es la Strong 2799 <klaío> que significa gemir, llorar a gritos, en contraste con la palabra que Juan usó en Juan 11:35 Jesús lloró, que fue cuando Jesús llegó a resucitar Lázaro a Betsaida, donde se usa la palabra griega Strong 1145 <dakrúo> que significa derramar lágrimas o llorar en silencio.

 

42 diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses (entendieras), a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto (escondido) de tus ojos.

El profundo llanto de Jesús mientras entraba a Jerusalén, era porque no estaba entrando solo como Mesías, sino también como profeta, y con palabras entrecortadas pronuncio la causa de su tristeza, Jesús hubiera deseado que todos comprendieran, por lo menos ese día que Jesús es el único camino para hacer la paz con Dios, pero no era así, ya que Él mismo dice que esa revelación estaba escondida de sus ojos.

 

La mayoría de las personas que estaban presentes, pensaban que el reino de Jesús se manifestaría inmediatamente (Lc. 19:11), si entender que era necesario que en los siguientes días, fuera muerto en una cruz para poder perdonar los pecados de la humanidad, eso ni sus mismos discípulos lo habían podido comprender, y a ellos se sumaban los líderes religiosos que eran quienes estudiando las escrituras, debían de haber podido identificar a Jesús como el Mesías, y por el contrario desanimaban a la gente que comenzaba a ver a Jesús como el Salvador.

 

43 Porque vendrán días (malos) sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado (murallas), y te sitiarán (rodearan), y por todas partes te estrecharán (atacarán),

44 y te derribarán (destruirán) a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación (cuando Dios te visitó).

Como profeta, Jesús se refería a los eventos que sucederían 40 (cuarenta) años después, ya que en el año 70 (setenta) cuando las fuerzas del imperio romano comandadas por Tito Vespasiano, quién después se convirtiera en emperador, devastaría Jerusalén con sus palacios, grandes construcciones y su templo, no dejando piedra sobre piedra, y no solo la ciudad, sino también los habitantes quienes no podrían escapar y serían asesinados, según el historiador Josefo más de 1 millón de personas murieron por ese suceso.

 

Todo aquello vino como consecuencia que de “no conocieron el día de su visitación”; es decir, Dios les había enviado a esa nación por gracia a Su Hijo, con todos los milagros como señales debían haberlos hechos reflexionar que Jesús era el Mesías que Dios les había prometido, sin embargo, no reconocieron la gracia divina, rechazaron al Mesías que era su Salvador, lo que los llevo a continuar con su pecado y sufrir en ellos y en su ciudad las consecuencias de no haber hecho la paz con Dios.

 

Aplicación Práctica: Identificar nuestra realidad espiritual para que podamos conocer el tiempo de nuestra visitación, no sea que por apatía y por no querer dejar de vivir a nuestra manera, dejemos pasar la oportunidad de recibir la gracia de Dios para nosotros.

 

 

 

 

 

 

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