domingo, 22 de diciembre de 2024

Romanos 4:1-12 El gran dilema (Justicia para Fe o Fe para Justicia)

 

El gran dilema

(Justicia para Fe o Fe para Justicia)

Romanos 4:1-12

 

Objetivo: Recibir la hermosa bienaventuranza de la justicia por EL REGALO de la fe en Jesucristo.

 

Introducción: La justicia de Dios se revela y se otorga a través de Jesucristo. Pablo viene de contrastar la incapacidad humana para alcanzar la justicia divina por méritos propios con la provisión de Dios en Cristo. Todos los seres humanos, judíos y gentiles, han pecado y están separados de la gloria de Dios. Sin embargo, son justificados gratuitamente por Su gracia a través de la redención en Cristo, quien cumplió perfectamente la Ley y se ofreció como sacrificio expiatorio.

 

La justicia de Dios, testificada por la Ley y los profetas, no depende de obras humanas, sino de la fe en Jesús. Esta justicia es universal, disponible para todos los que creen, sin distinción de origen, cultura o condición social. Pablo enfatizó que la salvación no es motivo de jactancia, pues no se basa en obras, sino en la gracia de Dios.

 

Pablo concluyó que la fe no invalida la Ley, sino que la confirma, mostrando su propósito de revelar el pecado y llevar a la humanidad a Cristo.

 

Desarrollo:

Vs. 1-5. Abraham y la fe

1 ¿Qué, pues, diremos que halló (descubrió) Abraham, nuestro padre según la carne (antepasado)?

Pablo va a presentar al patriarca Abraham como el ejemplo principal de la justificación por la fe. y comienza preguntando ¿Qué descubrió Abraham con respecto a la justificación y su relación con Dios?

 

1. El llamado (promesas iniciales). Dios llamó a Abraham desde Ur de los Caldeos (Gén. 11:31) y le prometió bendecirlo y hacer de él una gran nación como dice Génesis 12:1-3 1Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

 

Pablo identifica claramente que esta promesa de que en Abraham serían benditas (bendecidas) todas las familias de la tierra, como la promesa de bendición a la justificación por la fe en Cristo en Gálatas 3:8-9 8Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

 

2. La justicia (por fe).  Abraham obedeció, saliendo de Harán hacia Canaán (Gn. 12:4-5). Durante su travesía, enfrentó desafíos como la hambruna (Gn. 12:10) y conflictos familiares (Gn. 13:5-9). Estando en Canaán, Dios reafirmó su promesa que es cuando Abraham creyó a Dios, y su fe le fue contada por justicia como dice Génesis 15:1-7 1Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. 2Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? 3Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará este, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 5Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 6Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. 7Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Abraham creyó en la promesa de Dios, anticipando la obra redentora de Cristo.

 

3. La promesa (la “simiente”). En Génesis 22:17-18, Dios promete que la descendencia de Abraham sería una bendición para todas las naciones. Génesis 22:17-18 17de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz, y Pablo aclara que esta “simiente” se refiere específicamente a Cristo en Gálatas 3:16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

 

4. La visión (espiritual). Abraham creyó en las promesas de Dios que culminarían en la redención de la humanidad. Jesús habló de Abraham indicando que tenía una comprensión espiritual del plan de Dios, anticipando el cumplimiento de su venida como lo dijo en Juan 8:56 Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Aunque no vio el cumplimiento total, tuvo fe en las promesas de Dios como dice Hebreos 11:13 Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

 

Conclusión. La fe de Abraham en las promesas de Dios incluyó la confianza en el Mesías venidero. Aunque no conocía todos los detalles, su fe apuntaba a Cristo, quien sería la bendición para todas las naciones y el único medio de la justificación por la fe. Así, Abraham se convierte en el ejemplo perfecto de cómo la fe en la promesa de Dios en el Mesías, resultó que le fuera contada su fe por justicia.

 

2 Porque si Abraham fue (declarado justo) justificado por las obras (buenas acciones), tiene de qué gloriarse (jactarse, enorgullecerse), pero no para con Dios.

Pablo plantea una hipótesis, que si Abraham hubiera sido declarado justo por sus obras, habría tenido derecho a jactarse de su propia justicia, pero solo delante de lo hombres, pero sus obras no podrían impresionar a Dios; ya que para Dios, las obras de justicia humana, son como trapos de inmundicia como dice Isaías 64:6a Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia (sucios, impuros), las obras humanas no son suficientes para cumplir con los estándares de justicia de Dios, por eso mencionó en Romanos 3:27-28 27¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

 

3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó (confió) Abraham a Dios, y le fue contado (acreditado, se le tomó en cuenta) por justicia (como justo).

Pablo recurre a la Escritura que es la máxima autoridad para entender la manera que Dios justifica al ser humano, y cita Génesis 15:6 para enseñar la doctrina de la justificación por fe, mostrando con esto que no es una idea nueva, que el plan de salvación de Dios para el hombre siempre fue por medio de la justificación por la fe, incluso antes de los rituales como la circuncisión y de la Ley.

 

Y le fue contado. La palabra contado, la cual aparecerá 10 veces en este capítulo, viene de la palabra griega Strong 3049 <logízomai> que significa imputar, acreditar o cuantificar algo hacia alguien, Pablo lo usa en el sentido de como Dios transfiere la justicia de Cristo a los creyentes, de la misma manera que les descuenta o les desacredita sus pecados como dice 2 Corintios 5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta <logízomai> a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

 

En la cruz, Dios perdona los pecados de los hombres, anulando su deuda y dejando sus balances en cero. Sin embargo, no basta con estar sin culpa para ser declarados justos delante de un Dios santo. Es entonces cuando, en un acto supremo de gracia, Dios acredita a cada creyente la justicia perfecta de Cristo. Esta justicia, imputada a través de la fe, no solo cancela su pasado, sino que los llena de méritos eternos, permitiendo que Dios los declare justos, los reconcilie consigo mismo y les otorgue la salvación.

 

Esta gloriosa transacción es posible porque la muerte de Cristo en la cruz es una muerte vicaria, una sustitución divina. Jesús toma nuestro lugar, cargando con las consecuencias de nuestro pecado, pagando en su totalidad la deuda que nosotros no podíamos saldar. Así, nuestra deuda es anulada, y al mismo tiempo, nosotros tomamos Su lugar. La vida justa y perfecta de Cristo nos es imputada, lo que nos hace justos delante de Dios, completando el acto de redención y asegurando nuestra reconciliación con el Creador.

 

4 Pero al que obra (trabaja), no se le cuenta el salario como gracia (regalo), sino como deuda (merecimiento);

La justificación no es un "pago" por alguna obra humana, sino un regalo inmerecido de la gracia de Dios. Si alguien pudiera ser justificado por sus méritos, esto haría que Dios le debiera justicia como salario, y eso anulando la gracia, o es por fe o es por obras; no puede ser una combinación de ambas, ya que son caminos contrarios como dice Romanos 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús y en Romanos 3:28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

 

5 mas al que no obra (que no ha hecho nada), sino cree (confía) en aquel que justifica (declara justo) al impío (pecador), su fe le es contada (tomada en cuenta) por justicia.

Al que no obra; es decir, al que renuncia a depender de las propias obras para alcanzar la justicia, y más bien pone su confianza en Dios, quien no justifica al "justo" (según estándares humanos), sino al "impío"; es decir, al pecador, esa fe es el medio por el cual Dios imputa (transfiere) la justicia de Cristo al creyente como dice 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

                                                                                                          

Vs. 6-8. David y la bienaventuranza

6 Como también David habla de la bienaventuranza (felicidad, dicha) del hombre a quien Dios atribuye justicia (declara justo) sin obras (sin esfuerzos, sin hechos),

Pablo, después de hablar de Abraham como ejemplo de la justificación por Fe, ahora trae un segundo ejemplo, al rey David se expresó como bienaventurado al experimentar la gracia de Dios, y a quien Dios le atribuyó justicia son obras. La palabra atribuyó, es la misma palabra griega Strong 3049 <logízomai>, que Pablo ha estado usando como “contado”, para decir que le fue contado por Justicia. Esto confirma que la salvación no depende del esfuerzo humano, sino del acto soberano de Dios de otorgar justicia a quienes creen.

 

7 diciendo: Bienaventurados (felices, dichosos) aquellos cuyas iniquidades (maldades) son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos (olvidados).

8 Bienaventurado (feliz, dichoso) el varón a quien el Señor no inculpa de (no le toma en cuenta su) pecado.

Pablo cita a David en el Salmo 32:1-2a 1Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. 2Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad…

Se cree que el Salmo 32 fue escrito por David después de haber cometido adulterio con Betsabé y de haber orquestado la muerte de Urías para encubrir el embarazo de Betsabé. (2 Sam. 11), David había ocultado su pecado por un tiempo, experimentando una gran carga espiritual y emocional, como describe él mismo en el Salmo 32:3-4 NTV 3Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día. 4Día y noche tu mano de disciplina pesaba sobre mí; mi fuerza se evaporó como agua al calor del verano. Tras la confrontación de profeta Natán (2 Sam. 12:1-14), David confesó su pecado diciendo: "Pequé contra Jehová" (2 Sam. 12:13), y aunque enfrentó las consecuencias, recibió el perdón de Dios, lo que lo llevó a reflexionar sobre la bienaventuranza (felicidad) y libertad que trae la misericordia de Dios en ese salmo en tres espectros principales:

·       Perdón de las iniquidades (transgresiones). Iniquidad viene de la palabra griega strong 458 <anomia>, que significa “sin ley” o “violación a la ley” y se refiere a la violación deliberada a la ley de Dios. Y es que a diferencia de Abraham que vivió antes de la Ley de Moisés, David vivió después de la Ley de Moisés, y de hecho Dios le había pedido a los reyes que transcribieran la Ley (Dt. 17:18), por lo que había pecado conociendo bien la voluntad de Dios expresada en Su Ley, y había ahora recibido el perdón de Dios.

 

·       Los pecados cubiertos. David usa lenguaje del Antiguo Testamento sobre la expiación, donde los pecados del pueblo eran cubiertos a través de sacrificios establecidos por Dios, donde animales inocentes morían en sustitución por los pecados de las personas, satisfaciendo temporalmente la justicia de Dios.

 

La sangre de los sacrificios "cubría" los pecados, pero no los eliminaba completamente, eran sacrificios provisionales y requerían repetición constante, ya que eran una sombra o figura del verdadero sacrificio que hizo Cristo, quien, con su sacrifico, si eliminó completamente el pecado como dice Colosenses 2:13-14 13Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y como los pecados fueron completamente borrados, su sacrificio se tuvo que hacer solo una vez y dura para siempre como dice Hebreos 9:12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

·       No inculpar de pecado (iniquidad). Esto significa que Dios en Su misericordia, aunque somos culpables, no nos trata conforme a nuestros pecados. David sabía que era pecador y culpable, pero experimentó el perdón de Dios y la liberación de la carga de su pecado.

A través de esta referencia, Pablo enfatiza que la justicia de Dios por la fe es para aquellos que, como David, se confiesan pecadores, y reconocen la justificación de Dios sobre el impío por la fe, como Abraham.

 

Vs. 9-12. Conclusión

9 ¿Es, pues, esta bienaventuranza (bendición, felicidad, dicha) solamente para los de la circuncisión (judíos), o también para los de la incircuncisión (gentiles)? Porque decimos (Como hemos dicho) que a Abraham le fue contada la fe por justicia (Dios tuvo en cuenta la fe de Abraham para reconocerlo como justo).

10 ¿Cómo, pues, le fue contada (Cuándo se le tuvo en cuenta)? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión (antes o después de la circuncisión)? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión (No después, sino antes).

11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia (de que Dios ya lo había declarado justo) de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe (confianza) les sea contada por justicia;

12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión (que además de estar circuncidados), sino que también siguen las pisadas (ejemplo) de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

La bienaventuranza a la que hace referencia Pablo, basándose a los ejemplos que puso de David y de Abraham, es la dicha del perdón de pecados y felicidad de los creyentes de tener acreditada la justicia de Dios. Pablo haciendo algunas preguntas retóricas, y otras que el mismo contesta, enseñando que la fe de Abraham fue antes de la circuncisión, ya que fue declarado justo por Dios en Génesis 15:6 y la circuncisión fue instituida en Génesis 17, cuando habían pasado por lo menos 14 años.

 

Esto tiene tres implicaciones claras:

·       La circuncisión, la señal del pacto de Dios con Abraham, fue el sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso, por lo que no es un requisito para la justificación.

 

·       Abraham fue justificado mientras era "gentil", mostrando que la justificación por fe, y es por tanto, accesible para todos los hombres.

 

·       Abraham es padre espiritual de todos los creyentes:

 

o   De los gentiles (incircuncisos), ya que fue justificado antes de la circuncisión.

o   De los judíos (circuncidados), pero solo si ponen su fe en Cristo Jesús, quien es en único camino para llegar al Padre (Jn. 14:6). No todos los descendientes físicos de Abraham son sus verdaderos hijos espirituales. Jesús mismo les dijo a algunos judíos religiosos de su época que no eran hijos de Abraham en Juan 8:39-40 39Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. 40Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. La relación como “padre” depende de compartir su fe, no solo su linaje. Para que los judíos sean contados como verdaderos hijos de Abraham, deben de creer en Jesús, quien es la “simiente” prometida a Abraham (Gal. 3:16), ya que es la única manera en que puede ser reconciliados con Dios y tener vida eterna.

Conclusión: Recibir la hermosa bienaventuranza de la justicia por EL REGALO de la fe en Jesucristo.

 

jueves, 12 de diciembre de 2024

Romanos 3:21-31 Justificados por la fe

 

Justificados por la fe

Romanos 3:21-31

 

Objetivo: Exaltar la justicia de nuestro Dios, quien nos ha rescatado, propiciando nuestros pecados por la fe en su sangre.

 

Versículos a memorizar: Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Romanos 3:23-24

 

Introducción: Pablo vienen de destacar la incapacidad del ser humano debido al pecado y la necesidad de Cristo para ser justificado ante Dios, mostrándo que tanto judíos como gentiles están bajo el poder del pecado y que nadie puede alcanzar la justicia divina por sus propios méritos.

 

Pablo explica que todos los seres humanos, sin importar su origen, están dominados por el pecado y no hay quien sea justo por sí mismo. Usa varios pasajes del Antiguo Testamento para demostrar cómo el pecado afecta todas las áreas de la vida humana: en la naturaleza, el lenguaje y las acciones. Incluso aquellos que se consideran justos, como los moralistas hipócritas o los religiosos, también han fallado en cumplir la Ley de Dios.

 

Pablo resalta que la ley fue dada para revelar la magnitud del pecado y llevar a la humanidad a reconocer su necesidad de un Salvador. La justicia de Dios solo se puede alcanzar mediante la fe en Jesucristo, quien vivió sin pecado y cumplió perfectamente la Ley. Por lo tanto, la gracia de Dios y la justicia imputada de Cristo son el único camino para la salvación del hombre, ya que por sus propios esfuerzos, nadie puede ser declarado justo ante Dios.

 

Desarrollo:

Vs. 21-22a. La justicia

21 Pero ahora, aparte (sin la mediación) de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada (confirmada, prometida) por la ley y por los profetas;

Pero ahora. Pablo marca un cambio drástico, haciéndo enfasís en el antes con la ley, y en el “ahora” que refleja una esperanza en la provisión de Dios.

 

Aparte de la ley.  La ley es el medio por la cual es el conocimiento del pecado (Rom. 3:20) y hace que todo el mundo quede bajo el juicio de Dios (Rom. 3:19); ni judíos ni gentiles, tienen en sí mismos la capacidad de cambiar esa situación.

 

Se ha manifestado la justicia de Dios. Está justicia de Dios; es decir, la forma en la que Dios hace justos a los pecadores, proviene de Dios, es independiente de los esfuerzos humanos por justificadse, y como dirá más adelante, es gratuita y se recibe únicamente por la fe en Jesucristo, quien es la Justicia de Dios como dice 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

Testificada por la ley y por los profetas. Aunque esta justicia de Dios se ha revelado "aparte de la ley”, no es algo nuevo, tiene su fundamento en las Escrituras, que muestran como Dios ha declarado como justos a personajes bíblicos solo por la fe,como es el caso de Abraham en Génesis 15:6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia, esto sucedió antes de que fuera circuncidado (Gn. 17) y mucho antes de que Dios le diera la Ley a Moisés (Éx. 20). Esto mismo ya lo había mencionado Pablo en Romanos 1:17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá, que en el evangelio de las buenas noticias de Cristo, se revela la justicia de Dios, se accesa solo por medio de la fe, y que no era un nuevo plan, sino el plan original, por eso citó a Habacuc 2:4. La ley y los profetas apuntaban a que la salvación sería a través de un Salvador (Mesías) que sería perfecto y justo.

 

Vs. 22b-25a. Los justificados

22a la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo …

La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo. Esta justicia es otorgada por Dios a aquellos que ponen su fe en Jesucristo, no es algo que las personas pueden obtener por sus propios méritos, por alguna obra o por el cumplimiento de la ley, sino que es accesible únicamente mediante la fe; es decir, poner toda nuestra confianza en que la obra de Jesucristo en la cruz, es la única forma de poder reconciliarnos con Dios como dice Filipenses 3:9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe y es otorgada por gracia (favor inmerecido) como dice Efesios 2:8-9 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe.

 

22b … para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia (distinción),

Para todos los que creen en él. Esta justicia de Dios, está disponible para todos los que creen en Cristo, sin exclusión; sin importar su raza, cultura, o posición social; cualquiera que ponga su fe en Jesucristo pueden recibir la justicia de Dios. Esta declaración rompe con la idea de los judíos de que ellos tenían una ventaja exclusiva debido a su relación con la ley. La salvación es para judíos y gentiles por igual.

 

Porque no hay diferencia. No hay distinción entre las personas en cuanto a la necesidad de la justicia de Dios, ya que tanto judíos como gentiles están en la misma condición de pecado y ambos grupos tienen la misma necesidad de salvación, la cual solo la pueden accesar por la fe en Jesucristo, como dirá más adelante en Romanos 10:12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.

 

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria (alejados de la presencia) de Dios,

Por cuanto todos pecaron. La palabra "todos" implica que no hay ninguna persona que pueda considerarse justa o libre del pecado. El pecado es una condición inherente al ser humano desde la caída de Adán como el mismo Pablo dirá más adelante en Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron, ya lo decía también Eclesiastés 7:20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.

 

Y están destituidos de la gloria de Dios. El resultado del pecado es la separación de la "gloria de Dios". La palabra "destituidos" viene de la palabra griega Strong 5302 <hystereō> que significa, quedarse atrás, carecer de algo, fallar, ser deficiente, ser inferior, por lo que implica una pérdida o una falta de algo que originalmente se tuvo o se pudo tener. La humanidad fue creada para reflejar la gloria de Dios como dice Isaías 43:7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice, pero el pecado impide que podamos cumplir ese propósito.

 

La gloria de Dios puede entenderse como la manifestación de los atributos de Dios, tales como Su amor, Su misericordia, Su santidad, etc. Por causa del pecado, los seres humanos han perdido esa comunión perfecta con Dios y no pueden reflejar los atributos de Dios que los creó a Su imagen.

 

24 siendo justificados (hechos, declarados justos) gratuitamente por su gracia, mediante la redención (liberación) que es en Cristo Jesús,

Siendo justificados. “Justificado” viene de la palabra en griego <dikaióo> (Strong 1344) es un término legal que significa considerar a alguien como justo, es lo contrario a condenado. Ser justificado o ser declarado justo, es un verbo en voz pasiva, es decir, que no hacemos nosotros nada, es un tercero el que hace la declaración de justo o culpable, como lo haría un juez con un enjuiciado; y en este caso implica que Dios declara justo al pecador, por lo que es hasta ese momento que puede ser reconciliado con Dios como dice Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, lo que hace que el creyente ya no esté bajo condenación por sus pecados; y sin la condenación del pecado, también está libre de la culpa del pecado.

 

Gratuitamente por su gracia. La justificación es gratuita para el hombre porque no depende de los méritos humanos. Es un regalo inmerecido que proviene de la gracia de Dios. La palabra "gracia" viene de la palabra griega Strong 5485 <cháris> que significa favor inmerecido; es el amor y la misericordia de Dios otorgados a los seres humanos, que no han hecho nada para merecerlos. La salvación no es algo que se pueda comprar o ganar, sino que se recibe como un regalo divino, como dice Tito 3:5-7 5nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

 

Mediante la redención que es en Cristo Jesús. La palabra “redención” implica el pago de un precio para liberar a alguien de la esclavitud. En este caso, la redención se refiere al precio que Cristo pagó con Su muerte en la cruz para liberar a los seres humanos de la esclavitud del pecado. Jesucristo es el medio por el cual Dios ofrece la justificación y la redención a todos los que creen en Él, y el precio fue su sangre como dice 1 Pedro 1:18-19 18sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

 

25a a quien Dios puso como propiciación (sacrificio para obtener el perdón de pecados) por medio de la fe en su sangre …

A quien Dios puso como propiciación. La palabra “propiciación” viene de la palabra griega Strong 2435 <hilastērion> se refiere a un sacrificio que satisface la ira de Dios contra el pecado y reconcilia al pecador con Dios. Cristo fue puesto como propiciación para satisfacer la justicia divina y permitir el perdón de nuestros pecados. En el Antiguo Testamento, la propiciación se relaciona con el "propiciatorio", que era la tapa del arca del pacto, donde el sumo sacerdote rociaba la sangre del sacrificio el día de la expiación para hacer expiación por los pecados del pueblo (Lev. 16:14-15). Esta es la misma idea que menciona el apóstol Juan en 1 Juan 2:2 Y él (Jesucristo el justo) es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

 

Por medio de la fe en su sangre. La fe en la sangre de Jesucristo derramada en la cruz es la clave para recibir la justificación y el medio por el cual se realiza la expiación del pecado. La sangre representa el sacrificio perfecto, aceptado por Dios y suficiente que Jesús realizó por toda la humanidad como dice Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

 

Vs. 25b-26. El justo

25b … para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto (sin castigo), en su paciencia, los pecados pasados,

Para manifestar su justicia. Dios manifestó Su justicia al poner a Cristo como propiciación por el pecado. Dios no ignoró el pecado, sino que lo juzgó en la persona de Su Hijo, siendo Jesús el que cargo el pecado de la humanidad, como profetizaba Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

 

A causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.  Esta frase no significa que Dios ignoró o minimizó los pecados, sino porque los trató con paciencia, sabiendo que la obra redentora de Cristo los cubriría plenamente. Esto significa que, aunque en el Antiguo Testamento los pecados no fueron castigados de inmediato, Dios tenía un plan para tratarlos de manera justa a través de la cruz. Este acto no solo revela la paciencia de Dios, sino también Su justicia, porque finalmente trató el pecado como merecía en Cristo, sin comprometer Su santidad ni Su misericordia.

 

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y (a la vez) el que justifica (hace justo) al que es de la fe de Jesús.

Con la mira de manifestar en este tiempo su justicia. En la cruz, Dios no solo perdona los pecados, sino que también mostró lo justo que es, al tratar con el pecado de manera definitiva como dice Hebreos 9:26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. La expresión "en este tiempo" se refiere a cuando Cristo murió en la cruz, cumpliendo con las promesas y los planes de Dios para la salvación de la humanidad.

 

A fin de que él sea el justo. Dios es justo porque no ignora el pecado ni lo deja sin castigo. La justicia de Dios exige que el pecado sea castigado, y este castigo fue llevado por Jesucristo en la cruz. Al juzgar el pecado en Su propio Hijo, Dios muestra que sigue siendo justo y no pasa por alto la gravedad del pecado, este atributo de justicia de Dios lo declara de una manera muy poética el Salmo 89:14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro.

 

Y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Dios es el que justifica a aquellos que ponen su fe en Jesús, ya que es solo a través de la fe en Cristo que se puede recibir la justificación. De esta manera, Dios puede declarar justo al pecador sin comprometer Su justicia, ya que el castigo fue llevado por Jesucristo. Dios es justo y justificador al mismo tiempo.

 

Vs. 27-31. Conclusión

27 ¿Dónde, pues, está la jactancia (el orgullo)? Queda excluida (eliminado). ¿Por cuál ley (principio)? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.

Pablo, por medio de preguntas retóricas, muestra que no hay espacio para la presumir o sentirse orgulloso en la salvación, ya que está no depende de méritos, obras y/o esfuerzos humanos. Como la justificación es un regalo de Dios por gracia mediante la fe, la jactancia queda completamente excluida.

 

Pablo contrasta dos "leyes" o principios: la ley de las obras y la ley de la fe. La "ley de las obras" se refiere al intento de cumplir la ley de Dios mediante el esfuerzo humano, mientras que la "ley de la fe", se refiere a confiar en la obra redentora de Jesucristo y depender completamente de la gracia de Dios para la justificación, como le escribió a los Gálatas 2:16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

 

28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado (hecho, declarado justo) por (medio de la) fe sin las obras de la ley.

Pablo presenta una conclusión muy concreta en base a lo que ha argumentado, que la justificación ante Dios no se obtiene por las obras de la ley, sino exclusivamente por la fe, esta conclusión la seguirá desarrollando en Romanos 4 cuando ponga de ejemplo a Abraham como en Romanos 4:2-3 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.

 

29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles (las naciones)? Ciertamente, también de los gentiles (las naciones).

30 Porque Dios es uno (Hay un solo Dios), y él justificará (hace, declara justas) por la fe a los de la circuncisión (judíos), y por medio de la fe a los de la incircuncisión (gentiles, las naciones).

Una vez más, mediante preguntas retóricas, Pablo destaca la universalidad del evangelio, resaltando que no hay un Dios para los judíos y otro para los gentiles, sino un solo Dios que gobierna sobre toda la humanidad y ofrece la misma salvación en Cristo a todos por igual. Aunque los judíos tienen la circuncisión como señal de la alianza con Dios, la justificación no proviene del cumplimiento de rituales o leyes, sino de la fe en Jesucristo. Esto iguala a todos ante Dios, ya que la salvación es por gracia y no por méritos personales.

 

31 ¿Luego por la fe invalidamos (anulamos, le quitamos el valor a) la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos (afirmamos el valor) la ley.

Pablo se anticipa a una posible objeción a su enseñanza sobre la justificación por la fe, ya que algunos podrían pensar que la ley pierde su propósito o importancia. Pablo responde su misma pregunta de manera enfática, la fe en Cristo no anula la ley, sino que cumple su verdadero propósito. Por un lado, la ley revela el carácter de Dios y muestra el estándar de justicia que todos los seres humanos han fallado en alcanzar; y por otro lado, nos lleva a Cristo para que fuésemos justificados por la fe como dice Gálatas 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. La justificación por la fe no conduce al libertinaje, al contrario, nos capacita para cumplirla, y a tener una vida de obediencia a Dios.

 

 

Aplicaciones Prácticas.

·       Humildad. Quitar toda jactancia al reconocer que todos somos pecadores y que la salvación es un regalo inmerecido de Dios, en la que no aportamos nada.

 

·       Depender de la Gracia. La justificación viene solo por la gracia de Dios a través de la fe en Cristo. Esto nos llama a vivir con dependencia de Dios, confiando completamente en Su obra redentora.

 

·       Unidad en Cristo: Dios es el Dios de todos, sin distinción. Debemos evitar el orgullo espiritual y abrazar la unidad con otros creyentes, sin importar su trasfondo cultural, social o religioso.

 

·       Obediencia motivada por el Amor: La fe no anula la ley; en cambio, nos capacita para cumplirla. Esto implica vivir en obediencia a la voluntad de Dios, no para ser justificados, sino como respuesta de amor y gratitud a Su gracia.

 

Conclusión: Exaltar la justicia de nuestro Dios, quien nos ha rescatado, propiciando nuestros pecados por la fe en su sangre.

Hechos 4:23-31 Dios, concédenos denuedo

  Dios, concédenos denuedo Hechos 4:23-31 Objetivo: Pedir denuedo a Dios para hablar Su palabra. Introducción: Pedro y Juan fueron arrestado...