lunes, 12 de mayo de 2025

Romanos 10:11-15 Hermosos pies que anuncian buenas nuevas

 

Hermosos pies que anuncian buenas nuevas

Romanos 10:11-15

Objetivo: Valorar los hermosos pies que Dios ha dado a Su pueblo, para anunciar las buenas nuevas.

 

Versículos a memorizar: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13

 

Introducción: Pablo viene de revelar su profundo anhelo por la salvación de Israel. Aunque reconoce que sus compatriotas tienen “celo de Dios”, este no está fundamentado en el verdadero conocimiento, sino en un esfuerzo humano por alcanzar justicia a través de la ley y tradiciones. Pablo contrasta la justicia basada en las obras con la que proviene de la fe en Cristo. Israel ignoró la justicia de Dios y buscó establecer la suya, sin someterse a la justicia provista por gracia mediante Cristo.

 

Pablo explica que el propósito de la ley es conducirnos a Cristo, quien es su cumplimiento. La ley no puede justificar al hombre caído; solo Cristo puede. El mensaje de salvación no requiere obras extraordinarias, pues la “palabra de fe” está cerca, en el corazón y en la boca. Esta palabra es el evangelio: confesar que Jesús es el Señor y creer en el corazón que Dios lo resucitó trae salvación.

 

La verdadera fe no es solo intelectual, sino una confianza sincera que produce confesión pública y una vida transformada. La fe justifica, y la confesión evidencia esa fe. Así, la salvación no es resultado de méritos humanos, sino del don soberano de Dios.

 

Desarrollo:

11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él (Cristo) creyere (confíe), no será avergonzado (defraudado).

Pablo vuelve a citar una promesa bíblica del Antiguo Testamento (ya lo hizo en Rom 9.33) que se encuentra en Isaías 28:16 por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure, la palabra ‘apresure’ viene de la palabra hebrea Strong 2363 <yāḥîsh>, que significa apresurarse, actuar precipitadamente, moverse con prisa, lo que está diciendo el profeta es que, quien ha creído en la piedra, no debe moverse impulsivamente, sin confianza ni reposo, como quien no tiene seguridad en lo que ha creído.

 

Pablo vuelve a hacer énfasis en creer, la palabra ‘creyere’ viene de la palabra griega Strong 4100 <pisteuō>, que significa confiar, depender, entregarse por completo.

 

Pablo está en el centro de su argumento sobre la justificación por la fe y no por obras (vv. 1–10). Presentó a Cristo como el cumplimiento de la Ley para justicia (v. 4) y se muestra que la salvación es mediante: creer de corazón (v. 10), confesar con la boca (v. 9) y confiar en Cristo (v. 11). Quienes depositan su fe en la obra de salvación de Cristo, no serán expuestos decepción en el día de juicio final. Es la misma cita que Pedro usa en 1 Pedro 2:6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.

 

12 Porque no hay diferencia (distinción) entre judío y griego (no judíos), pues el mismo que es Señor de todos, es rico (bueno, bendice abundantemente) para con todos los que le invocan (claman con fe, piden ayuda);

Porque no hay diferencia entre judío y griego. Pablo repite lo que ya había declarado en Romanos 3:22-23 22la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, ya que la justificación no se basa en etnia, cultura, ni en historia religiosa, porque todos tienen la misma necesidad.

 

Pues el mismo que es Señor de todos. La palabra ‘Señor’ viene de la palabra griega Strong 2962 <Kyrios> [se pronuncia Kúrios] que significa, Señor, dueño, amo, soberano. La fe en Jesús como Señor es necesaria tanto para judíos como para gentiles. La salvación es común a todos los pueblos, porque Cristo es Señor no de una sola nación, sino de todo el mundo.

 

Es rico para con todos los que le invocan. La palabra ‘rico’ viene de la palabra griega Strong 4145 <plousios>, que significa abundante, generoso, lleno de recursos. Cristo no hace acepción de personas (Hech. 10:34), es rico para con todos los que le invocan. Es rico en gracia (Ef. 1:7), misericordia (Ef. 2:4), sabiduría (Rom. 11:33), y tiene todo el poder para salvar, como dice Hebreos 7:25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

 

13 porque todo aquel que invocare (clame con fe) el nombre del Señor, será salvo.

Pablo cita Joel 2:32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado, este remanente es el grupo de creyentes de entre judíos y gentiles, a los cuales Dios les ha hecho un llamado eficaz, como dijo Pablo en Romanos 8:30  Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.

Porque todo aquel. Joel ya profetizaba 800 años antes de Cristo que la salvación sería ofrecida a todo aquel que invoque Su nombre, no solo a Israel, sino a judíos y a gentiles; hombres, mujeres, ricos, pobres a todos.

 

Que invocare. La palabra ‘invocare’ viene de la palabra griega Strong 1941 <epikaleó>, que significa llamar con urgencia, clamar pidiendo ayuda, lo que implica que no es un acto superficial, sino una expresión de fe y desesperación genuina.

 

El nombre del Señor, será salvo. Pablo aplica esta promesa del AT a Cristo, reconociendo que Jesús es el Señor (Kurios), equivalente a Yahveh del Antiguo Testamento.

 

La palabra ‘nombre’, viene de la palabra griega Strong 3686 <onoma>, que implica carácter, autoridad y persona, por lo que invocar Su nombre significa reconocer Su señorío, autoridad y poder para salvar, de la misma manera que Pedro lo mencionó en su predicación en Pentecostés citando el mismo pasaje de Joel 2:32, como se muestra en Hechos 2:21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

 

14 ¿Cómo, pues, invocarán (reconocer) a aquel en el cual no han creído (confiado)? ¿Y cómo creerán (confiarán) en aquel de quien no han oído (oído hablar)? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique (anuncie el mensaje)?

Pablo procede a mostrar el proceso necesario paso a paso para que una persona pueda invocar al Señor para salvación.

 

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? Para invocar el nombre del Señor, se necesita fe (confianza absoluta en Cristo), como dice Hebreos 11:6 Sin fe es imposible agradar a Dios, pero esta fe no surge espontáneamente del corazón humano; es un regalo de Dios, dado por gracia para podamos creer en Cristo, así lo afirma Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

 

La lógica es clara: quien no cree en Jesús permanece bajo condenación, como dice Juan 3:18b …El que no cree en el Hijo ya ha sido condenado, y para creer en Jesús como Salvador, es necesario primero verse como pecador, y luego reconocer que Jesucristo es el único que puede quitar el pecado; de no ser así, la persona está incapacitada para clamar (invocar) a Jesús como su Salvador.

 

¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? Para creer, es necesario escuchar con claridad el evangelio de Cristo; no acerca de una religión, o de una iglesia, o de un pastor, o un sistema moral, sino sobre la persona y la obra de Jesucristo. Como dijo Pedro en Hechos 4:12 No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

 

La lógica es clara: no se puede poner la confianza en Aquel a quien no se conoce.

 

¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? Para oír el evangelio de Cristo, es necesario que alguien lo anuncie. La palabra ‘predique’ viene de la palabra griega Strong 2782 <kérussó>, que significa proclamar como un heraldo. El heraldo o predicador no es el autor del mensaje, sino el mensajero fiel de las palabras del Rey. No se trata de dar opiniones personales ni de presentar filosofías humanas, incluso aquellas que se disfrazan de cristianismo, sino de anunciar con fidelidad el evangelio de Cristo, como declara 1 Corintios 1:21b … agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

 

Resumen: Para invocar al Señor, es necesario creer en Él; para creer, es necesario oír de Él; y para oír, es necesario que alguien proclame el mensaje.

 

15 ¿Y cómo predicarán (anunciarán el mensaje) si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies (la llegada) de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas (noticias)!

Pablo hora agrega un último eslabón; el de ser enviados, lo que implica que la predicación fiel del evangelio requiere de un envío divino, no se trata simplemente de hablar por hablar, sino de una comisión con autoridad del cielo.

 

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? La palabra ‘enviados’ viene del verbo ‘enviar’ de la palabra griega Strong 649 <apostéllō>, que donde viene la palabra “apóstol”, que significa alguien comisionado con autoridad para representar a otro, uno enviado oficialmente, y eso lo que somos nosotros, somos embajadores, como dice 2 Corintios 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios, aquellos que representan oficialmente a un rey o a una autoridad mayor. Jesús es la autoridad que nos envía, como lo dijo en Juan 20:21b Como me envió el Padre, así también yo os envío.

 

Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Pablo cita Isaías 52:7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas (noticias de victoria), del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina! (Tu Dios sigue reinando), es un texto profético que hablaba del mensajero que traía noticias de liberación para Israel. Pablo aplica esa imagen al mensajero del evangelio, que anuncia la paz espiritual y la reconciliación con Dios. Esto significa que cada creyente que proclama el evangelio está cumpliendo esta profecía.

 

Los pies de los enviados son hermosos, no por estética, sino por su valor y propósito, ya que representan el esfuerzo, el movimiento, la obediencia de ir donde Dios nos manda. Aquí no se está exaltando la figura humana del predicador, sino la belleza del mensaje y la obediencia del que lo lleva.

 

Aplicación Práctica: Todos somos responsables de predicar el evangelio, no solo los pastores, ya que esa fue la comisión que Jesús nos dejó en Mateo 28:19a Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, y, además, todos los que hemos recibido al Espíritu Santo nos convertimos en testigos de Cristo, como dice Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Por lo tanto, debemos hablar del evangelio con claridad y pasión, sabiendo que Dios ha puesto Su Palabra en nuestras vidas para que otros puedan conocerle a través de nosotros.

 

 

Exhortación final de Hebreos 13:13-16

13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio (vergüenza, deshonra);

Salgamos, pues, a él. El escritor de Hebreos nos invita a identificarnos activamente con Cristo, como Él se identificó con nosotros.

 

Fuera del campamento. El campamento se refiere a al judaísmo institucional, que había rechazado a Jesús y al Cristianismo. A pesar de que estos cristianos con orígenes judíos fueron enseñados a considerar a todo lo que esté fuera del campamento como inmundo, ellos deben seguir a Jesús hasta allí, la misma invitación se puede extender a salir de las 4 paredes de la Iglesia y seguir a Jesús en las calles, en los parques, en las cárceles, en las escuelas, en los trabajos, etc.

 

Llevando su vituperio. Vituperio significa vergüenza, deshonra, burla. El verdadero discípulo está dispuesto a ser excluido y despreciado, si eso significa permanecer fiel a Jesús. Seguirle no es cómodo, pero es glorioso.

 

14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir (futura).

Porque no tenemos aquí ciudad permanente. La difícil tarea de llevar su vituperio es más sencilla cuando recordamos que la ciudad o la sociedad de la que somos rechazados es solamente temporal, es inestable y siempre está insatisfecha. Debemos vivir como peregrinos y extranjeros, no atándonos a las cosas de este mundo

 

Sino que buscamos la por venir. El cristiano no pone raíces en el presente, sino que espera la ciudad celestial, la cual se refiere a la Nueva Jerusalén (Heb. 11:10; Ap. 21:2) donde Dios mora con Su pueblo.

 

15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza. Debido a que sí tenemos un altar (la cruz) y tenemos un Sumo Sacerdote (Jesús), siempre deberíamos ofrecer sacrificios. Pero no son los sacrificios de sangres de animales del Antiguo Pacto, sino el sacrificio de alabanza, el fruto de labios que confiesen su nombre, cuando con nuestras palabras glorificamos y exaltamos a Dios; cuando cantamos lo hacemos, cuando agradecemos a Dios lo hacemos, pero sobre todo cuando compartimos el evangelio, eso es el fruto de nuestros labios que confiesan Su nombre, y su nombre es Jesús.

 

16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

La alabanza como fruto de nuestros labios, no es el único sacrificio que agrada a Dios, también ofrecemos sacrificio agradable a Dios cuando nos acordamos de hacer bien y de la ayuda mutua, que es compartir con otros en necesidad, especialmente a los hermanos en la fe como dice Gálatas 6:20 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe, de lo cual no debemos olvidarnos.

 

Aplicación Práctica: Valorar los hermosos pies que Dios ha dado a Su pueblo, para anunciar las buenas nuevas.

 

 

martes, 6 de mayo de 2025

Romanos 10:1-10 La palabra de fe que predicamos

La palabra de fe que predicamos

Romanos 10:1-10

Objetivo: Recibir la palabra de fe que predicamos, creyendo en Jesús para justicia y confesándole para salvación.

 

Versículos a memorizar: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Romanos 10:9-10

 

Introducción: Pablo viene de enseñar que la salvación no depende del linaje humano ni del esfuerzo, sino de la soberana misericordia de Dios. Citando a Oseas, demuestra que Dios llamó "pueblo mío" a los que antes no lo eran, incluyendo a los gentiles (Os :23; 1:10). El profeta ilustró cómo Israel, por su infidelidad, perdió su estatus, pero sería restaurado solo por la compasión divina, no por méritos.

 

Pablo también cita a Isaías para mostrar que no todos los descendientes físicos de Israel serían salvos, sino un remanente escogido por gracia (Is. 10:22-23). La fidelidad de Dios se manifiesta en preservar una descendencia fiel, mientras que el juicio justo recae sobre los incrédulos (Is. 1:9).

 

Pablo explica como conclución que los gentiles, que no buscaban justicia, la alcanzaron por fe, mientras que Israel, buscando la justicia mediante obras de la ley, tropezó con Cristo, la “piedra de tropiezo” (Is. 8:14; 28:16). Jesús es la piedra viva, quien es fundamento para los que creen, pero roca de caída para los que confían en sus propias obras.

 

Desarrollo:

Vv. 1-2. Un celo sin conocimiento

1 Hermanos, ciertamente el anhelo (deseo) de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.

Hermanos. Pablo continúa su carta con una expresión fraternal a todos los cristianos en Roma, muchos de los cuales eran gentiles, pero se sigue refiriendo con afecto a sus compatriotas judíos.

 

Ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Pablo ya había mencionado la tristeza y dolor que tenía por sus compatriotas judíos en Romanos 9:2-3 2que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne (Israelitas). Ahora Pablo expresa un profundo deseo emocional, no solo intelectual, sino un deseo en su corazón que lo lleva a orar intensamente por la salvación de su pueblo, no simplemente por una mejor calidad de vida, sino porque reciban el evangelio de salvación que solo hay en Cristo Jesús como Pedro les dijo en Pentecostés a los judíos en Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

 

Aplicación Práctica: El creer firmemente, como Pablo, en la elección soberana de Dios (Rom. 9) no debe apagar nuestra pasión por evangelizar; al contrario, debe encenderla aún más. Si realmente creemos en Su soberanía, entendemos que Dios ha decretado no solo quiénes serán salvos, sino también cómo serán salvos; y los medios que Él ha escogido son la predicación del evangelio (Rom. 10:14) y la oración de los santos (Col. 4:3).

                                                                                  

2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de (gran deseo de servir a) Dios, pero no conforme a ciencia (conocimiento pleno).

Porque yo les doy testimonio. Pablo habla como testigo participante, él mismo fue fariseo (Fil. 3:5-6) y tuvo el fervor religioso de los judíos. Conoció de primera mano su equivocada pasión.

 

De que tienen celo de Dios. La palabra celo, viene de la palabra griega Strong 2205 <zelōs>, que significa ardor, fervor, entusiasmo. El problema de Israel no era falta de deseo de servir a Dios, sino que su devoción estaba mal dirigida, podrían ser muy eran sinceros, pero estaban sinceramente equivocados.

 

Pero no conforme a ciencia. La palabra ciencia, viene de la palabra griega Strong 1922 <epignōsis>, que significa conocimiento profundo, pleno o correcto. El celo de los judíos se basaba en su deseo de cumplir la ley mediante obras, además de haber añadido muchas tradiciones que no eran bíblicas. Cristo es la sabiduría de Dios como dice 1 Corintios 1:24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios, y nosotros tenemos la mente de Cristo, como dice 1 Corintios 2:16

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

 

Pablo sabía que Israel tenía celo, religión y tradición, pero no salvación. Ya lo había profetizado Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.

 

Aplicación Práctica: El celo sin el conocimiento bíblico puede llevar a la perdición; por eso, nuestra pasión por Dios debe estar fundamentada en Su Palabra y centrada en Cristo. No basta con ser sinceros o religiosos, debemos asegurarnos de conocer a Dios como Él se ha revelado en la Escritura y guiar a otros a esa verdad, no a una religión o tradición que son vacías.

 

Vv. 3-5 Ignorando la justicia de Dios

3 Porque ignorando (no conociendo) la justicia de Dios (Que Dios es el que hace justos a los hombres), y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado (sometido) a la justicia de Dios;

Porque ignorando la justicia de Dios. La palabra ignorando, viene de la palabra griega Strong 50 <agnoeō>, que significa no conocer, pasar por alto, e incluso negarse a reconocer, lo que implica que no se trata solo de desconocimiento inocente, sino de una ignorancia voluntaria; Israel se negó a aceptar (rechazó) la justicia de Dios que es en Cristo como le dijo Pablo a los corintios en 1 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

Y procurando establecer la suya propia. En lugar de aceptar la justicia provista por Dios, Israel intentaba construir su propio camino hacia la salvación por medio de obras, tradiciones humanas que ellos mismos habían establecido, y un legalismo que los hacía parecer muy religiosos. Ignoraron lo que el profeta Isaías había declarado respecto a cualquier intento humano de justicia en Isaías 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia (sucios); y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

 

No se han sujetado a la justicia de Dios. Sujetarse o someterse implica rendición, reconocer autoridad y depender de algo fuera de uno mismo. La justicia de Dios se recibe por fe como dice Romanos 1:17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá, Dios es quien justifica de principio a fin, pero se ve estorbada por la soberbia del corazón humano que rechaza depender completamente de la gracia de Dios.

 

4 porque el fin (la culminación) de la ley es Cristo, para justicia a (ser justificado) todo aquel que cree.

Porque el fin de la ley es Cristo. La palabra fin, viene de la palabra griega Strong 5056 <télos>, que significa meta, propósito, cumplimiento, culminación. La ley encuentra su propósito final en la persona de Cristo, quien vino a cumplirla como Él mismo dijo en Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar (anular, suprimir) la ley o los profetas; no he venido para abrogar (anular, suprimir), sino para cumplir.

 

La ley nos muestra el estándar de justicia de Dios, y la incapacidad humana de llegar a esa justicia, por lo que nos debe llevar a la necesidad de un Salvador, y ese Salvador es Cristo como dice Gálatas 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo (tutor, guía), para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. En Cristo termina el todo intento humano de justificarse por medio de obras.

 

Para justicia a todo aquel que cree. Esta justicia no es alcanzada por medio de la ley, sino por medio de la fe en Cristo como dice Romanos 3:21-22 21Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él, y esa justicia está disponible para todo aquel que cree, ya sean judíos o gentiles, sin distinción como dice Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

 

5 Porque de la justicia que es por (se basa en) la ley Moisés escribe así: El hombre que haga (cumpla) estas cosas, vivirá por ellas.

Para enfatizar su punto, Pablo contrasta dos tipos de justicia:

 

·       La justicia que es por la ley: basada en el cumplimiento perfecto de los mandamientos (méritos humanos).

·       La justicia que es por la fe (vv. 6-8): basada en Cristo.

 

Pablo cita lo escrito por Moisés en Levítico 18:5 Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos (por ellos), implica que la vida (justificación) depende del cumplimiento de los mandamientos, esta justicia por la ley exige obediencia perfecta de la ley, el problema es que nadie puede cumplirla perfectamente, como dice Santiago 2:10 Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, entonces, este tipo de justicia no es posible para el hombre caído, porque todos hemos pecado como dice Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

 

Vv. 6-10. La justicia que es por la fe

6 Pero la justicia que es por (se basa en) la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo);

7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

8 Mas (bien) ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra (el mensaje) de fe que predicamos:

Pero la justicia que es por la fe dice así. Pablo cita Deuteronomio 30:11-14 11Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. 12No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? 13Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? 14Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas, y lo interpreta cristológicamente:

 

No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? Esta pregunta retórica revela la actitud del corazón incrédulo que piensa que debe hacer algo extraordinario para alcanzar la justicia.

 

(Esto es, para traer abajo a Cristo). Este comentario de Pablo responde a la idea implícita: ¿Quién subirá al cielo para hacer descender a Cristo (el Mesías)? La respuesta es: nadie, porque Cristo ya descendió del cielo, como dice Juan 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

 

O, ¿quién descenderá al abismo? Esta es la segunda pregunta retórica que Pablo toma de Deuteronomio 30:13, y revela la misma actitud del corazón incrédulo que piensa que debe hacer algo extraordinario para alcanzar la justicia.

 

La palabra abismo, viene de la palabra griega Strong 12 <ábyssos>, que puede referirse al reino de los muertos, el Hades (lugar de los muertos, sepulcros).

 

(Esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Pablo ahora aplica esta expresión a la resurrección de Cristo. La idea es: ¿Quién puede descender al lugar de los muertos para traer a Cristo? La respuesta es: nadie,  ¡Cristo ya ha resucitado! Y lo ha hecho con poder, como dice Romanos 1:4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.

 

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Pablo continúa el argumento, citando Deuteronomio 30:14, con una pregunta clave que introduce la conclusión: la justicia por la fe no está lejos, sino cerca. No se trata de subir al cielo ni de bajar al abismo, sino de recibir la Palabra de Dios que ya ha sido revelada. Dios ha puesto Su Palabra tan cerca que puede ser creída y confesada.

 

Esta es la palabra de fe que predicamos: Pablo identifica esta "palabra cercana" como el evangelio de la fe en Cristo que predicaba.

 

9 que si confesares (reconoces) con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó (resucitó) de los muertos, serás salvo.

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor. La palabra confesares, viene de la palabra griega Strong 3670 <homologéō>, que significa hablar lo mismo, afirmar públicamente, reconocer en voz alta, por lo que se trata de un reconocimiento genuino, público y voluntario de que Jesús es el Señor, del griego Strong 2962 <Kyrios> que significa, Señor, dueño, amo, soberano; es decir, persona con autoridad absoluta sobre otra persona.

 

<Kyrios> es la palabra en griego que usaron los traductores de la Septuaginta (traducción del hebreo al griego) para traducir el nombre de Dios YHWH (יהוה) más de 6,000 veces, por lo que confesar a Jesús como <Kyrios> es reconocerlo como Dios, y único digno de nuestra fe, obediencia y adoración, como dice Filipenses 2:10-11 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos. La palabra creyeres, viene de la palabra griega Strong 4100 <pisteuō>, que significa confiar, depender, entregarse, por lo que no es un simple acuerdo mental, sino fe sincera desde el interior, que reconoce que la resurrección es la prueba de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, ya que resurrección de Cristo de entre los muertos es central para la salvación.

 

Serás salvo. El resultado de una fe sincera y una confesión auténtica es la salvación eterna, ya que somos perdonados de pecados, imputados de la justicia de Cristo, reconciliados con Dios y por lo tanto salvados de la ira (juicio) de Dios, como Jesús dijo en Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

 

10 Porque con el corazón se cree para justicia (ser justificado), pero con la boca se confiesa (reconoce a Jesús) para salvación.

Porque con el corazón se cree para justicia. El corazón representa todo el ser interior de la persona: mente, voluntad y emociones, nos una creencia superficial, sino una confianza total en que Jesús murió por tus pecados y resucitó para darte vida eterna, y es entonces cuando Dios te declara justos, limpios de culpa, como dice Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Pero con la boca se confiesa para salvación. Confesar es declarar públicamente con nuestras palabras quién es Cristo para nosotros, es testificar que Él es nuestro Señor, sin vergüenza, con firmeza para que Jesús nos confiese delante del Padre como dijo en Mateo 10:32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

 

Creer y confesar no son dos requisitos separados; la fe justifica, y la confesión es la evidencia visible de esa fe salvadora. La fe verdadera nace en el corazón y se expresa naturalmente con la boca y con la vida.

 

Aplicación Práctica: Si alguien dice que cree en Cristo, pero no lo confiesa con su boca ni lo refleja en su vida, su fe no es verdadera. Por otro lado, si alguien habla de Cristo e incluso hace obras, pero no ha creído de corazón, no es salvo; solo tiene una religión vacía.

 

Aplicación Práctica Final: Recibir la palabra de fe que predicamos, creyendo en Jesús para justicia y confesándole para salvación.

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