jueves, 16 de septiembre de 2021

Santiago 2:14-26 La Fe sin Obras en Muerta

 

La Fe sin Obras en Muerta

Santiago 2:14-26

 

 

 

Objetivo: Entender que la fe debe mostrarse en la obediencia a la ley de la libertad.


Versículo a memorizar: “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” Santiago 2:26

 

Introducción:

Santiago ha ido mencionado como es que se ve la verdadera fe diciendo “la religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta”:

 

1.- Visita a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo (1:27)

2.- No hace acepción de personas (2:1)

3.- Se demuestra en obras (2:17)

4.- Refrena la lengua (3:2)

5.- No hace amistad con el mundo (4:4)

 

Etc, en este pasaje se enfocará a como la fe se muestra, como la fe actúa y eso nos va perfeccionado (madurando).

 

Desarrollo:

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará (sirve) si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la (esa) fe salvarle?

 

Hermanos míos. Santiago sigue haciendo exhortaciones, pero con amor, no poniéndose sobre ellos, sino como un igual, como un hermano.

 

¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? Es una pregunta retórica, y la respuesta es “que no aprovecha de nada”, lo primero que observamos es que la fe debe de ser provechosa, debe de servir, no solo al que la tiene, sino a los que están alrededor de él/ella.

 

¿Podrá la fe salvarle? Una segunda pregunta retórica, en el sentido de que si esa fe que dice la persona tener, pero que no se demuestra con sus hechos, ¿será verdadera? Si una persona dice que tiene fe, pero no se demuestra, existe una muy grande posibilidad de que no sea una fe verdadera, por lo cual, la persona no es salva.

 

Por lo tanto, Santiago no esta hablando de que, si somos salvos por fe, que eso es claro en la Escritura como en Efesios 2:8-9 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe, sino que esta poniendo en duda si la fe que alguno dice tener, fe que no se ve en sus hechos, le alcanza para salvarse, y la respuesta a esa pregunta retórica es un rotundo “no”.

 

15 Y si un hermano o una hermana están desnudos (sin que vestirse), y tienen necesidad del mantenimiento (alimento) de cada día,

Santiago ahora pone una ilustración de esa fe sin obras y no usa a algún extraño o desconocido, sino a un hermano o hermana en evidente necesidad, una persona que no tiene con que vestirse, o con que abrigarse, ni tampoco tiene que comer; es decir, esta en una situación muy desesperada.

 

 

16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz (que te vaya bien), calentaos (abrígate) y saciaos (come), pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha (sirve)?

La respuesta de esa persona que dice tener fe, pero que no acompaña esa fe con amor a una necesidad muy evidente de un hermano es la de decirle solo palabras de aliento, pero no de hacer nada al respecto de esa necesidad.

 

¿De qué aprovecha? Una vez más, una pregunta retórica, la respuesta es “de nada aprovecha”.

 

La verdadera fe de una persona es provechosa para él/ella y para los que le rodean, que no fue el caso del ejemplo que puso Santiago, donde la supuesta fe que la persona decía tener no se mostro a la hora de ver una necesidad de un hermano, por lo que podemos concluir que no es una fe genuina.

 

17 Así también la fe (por si sola), si no tiene obras (no se demuestra), es muerta en sí misma.

Santiago mismo concluye que esa fe que no se demuestra con obras, esta muerta en sí misma; es decir, que nunca tuvo vida, no es que era una fe viva y luego murió, sino que nunca tuvo una fe viva, nunca fue una fe genuina.

 

La fe se manifiesta en amor a Dios y en amor al prójimo, en otras palabras, las obras dan testimonio de nuestra fe en Dios.

 

18 Pero (sin embargo) alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

Santiago ahora usa otro supuesto, uno de dos personas, una que afirma que tiene fe pero no tiene obras, y otra que insiste que tiene obras pero carece de fe, ambos están separa la fe de las obras, y ese precisamente es el tema de Santiago que la fe actúa juntamente con las obras (como lo enfatizará en el v. 22)

 

La persona con fe sin obras. Santiago ya estableció que la verdadera fe no puede existir separada de las obras.

 

La persona con obras si fe. Su argumento es que hacer buenas obras es más importante que creer en una determinada doctrina, para eso, Santiago establecerá con el ejemplo de Abraham y Rahab que mostrará que las obras aceptables ante los ojos de Dios no pueden ser hechas sin la verdadera fe, ya que, de ser así, esas son obras humanas, “obras de caridad”, pero no las obras que Dios ha preparado como dice Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

 

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces (¡Muy bien!). También los demonios creen, y tiemblan (de miedo).

Santiago se enfoca en los que dicen que creen, que tienen fe, pero no esa fe no se demuestra por sus obras, y les dice se comparan con los demonios, que también creen, pero sus obras son solo hechos de maldad, en conclusión, ningún ángel caído puede reclamar para sí la salvación en base a creer en Dios.

 

El solo creer intelectualmente a la verdad de las Escrituras, sin demostrar adhesión a Dios, no es una verdadera.

 

Los demonios que aún confesaron el nombre de Cristo durante el ministerio de Jesús (Mr. 1:24), y que conocen Hijo de Dios, y que ese conocimiento les hace temblar, eso no podía salvarlos, solo tienen conocimiento, pero no tienen obras de fe u obras de amor que vienen siempre en conjunto con la verdadera fe.

 

Vs. 20-24. La fe de Abraham

20 ¿Mas quieres saber (convencerte), hombre vano (tonto), que la fe sin obras es muerta (inútil)?

En la parte final de su consideración de la fe y de las obras, Santiago va a las Escrituras para demostrar que desde el punto de vista histórico la fe y las obras son las dos caras de una misma moneda, que van en conjunto, aquí es como si les dijera, ¿Quieren evidencia Bíblica? y se las va a dar.

 

21 ¿No fue justificado (declarado justo) por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

Todos reconocían a Abraham como el padre de la fe, es precisamente al que tomará Santiago como ejemplo.

 

Abraham fue considerado justo ante los ojos de Dios porque confió en Él (Gn 15:6) y esa fe se mostro hasta el punto de sacrificar a Isaac, el hijo de la promesa, como Dios se lo había pedido (Gn. 22:2, 9).

 

22 ¿No ves que la fe (confianza en Dios) actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó (demostró) por las obras?

La fe de Abraham se pudo “ver”, ¿Cómo?, cuando esa fe actuó juntamente con sus obras, y esa fe llegó a su perfección (a estar completa o madura) cuando se tuvo que mostrar y Abraham así lo hizo.

 

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

Aunque la declaración de justificación de Dios a Abraham se dio en Gn 15 y el sacrificio de Isaac se da en Gn 22, el argumento de Santiago es que si bien, la fe y las obras no están siempre juntas, siempre habrá una evidencia en hechos de la verdadera fe en Dios.

 

Fue llamado amigo de Dios. Esto es, compañero de Dios, y las referencias las encontramos en 2 Crónicas 20:7, así como en Isaías 41:8.

 

24 Vosotros veis (como pueden ver), pues, que el hombre es justificado (declarado justo) por las obras, y no solamente por la fe.

Santiago concluye diciendo “ya ven”, como Abraham, actuó en base a su fe y que esa verdadera fe no se quedó sin evidencia, de la misma manera para todos los hombres, la fe que es genuina siempre se mostrará con hechos de fe.

 

Vs. 25-26. La fe Rahab la ramera

25 Asimismo (de igual manera) también Rahab la ramera (prostituta), ¿no fue justificada (declarada justa) por obras, cuando recibió (hospedó) a los mensajeros (espías) y los envió por otro camino?

Ahora Santiago pone otro ejemplo Bíblico, pero se va de un extremo a otro, de Abraham, el padre de la fe a Rahab, que no era hebrea, era una gentil que vivía en Jericó y que por oficio se dedicaba a la prostitución, pero que mostró hospitalidad a los espías hebreos, los escondió en su techo cuando ellos peligraban, y los envió por de regreso por otro camino, todo eso como muestra de la fe que tenía en el Dios de Israel como dice Josué 2:9-10 9Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. 10Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.

 

En cuando a la fe que actúa, Rahab ocupar el mismo lugar junto a Abraham, ya que ambos mostraron su fe por medio de sus obras de fe.

 

26 Porque (en resumen) como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

Santiago concluye su punto en forma de resumen señalando que la fe por si sola está muerta, del mismo modo en que el cuerpo sin el espíritu está muerto, en otras palabras, la fe que está viva se expresa en obras hechas en obediencia a la Palabra de Dios.

 

Aplicación Práctica: La verdadera fe es provechosa para los que están a nuestro alrededor, es una fe que se muestra por medio de nuestra vida, no es una fe estática, sino una fe que actúa y se va perfeccionado.


 

lunes, 13 de septiembre de 2021

Santiago 2:1-13 Viviendo Bajo la Ley de la Libertad

 

Viviendo Bajo la Ley de la Libertad

Santiago 2:1-13

 

 

 

Objetivo: Hablar y actuar como quienes seremos juzgados, no por la ley de Moisés, sino por la más severa «ley de la libertad», la del amor escrita en nuestros corazones por el Espíritu Santo, “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”.


Versículo a memorizar: “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.” Santiago 2:1

 

Santiago nos exhorto a tener sumo gozo cuando nos encontráramos en pruebas, ya que producirán paciencia, que nos debe de llevar a ser perfectos y cabales; en cuanto a las tentaciones, debemos de resistirlas, de lo contrario concebirá y dará a luz el pecado, y el pecado siendo consumado, dará a luz la muerte, para ello es necesario desechar toda inmundicia (suciedad, impureza) y abundancia de malicia (maldad), y recibir con mansedumbre (humildad) la Palabra de Dios.

 

Desarrollo:

Vs.1-7. Los pobres de este mundo

1 Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción (favoritismo, discriminación) de personas.

Santiago viene hablando de como se ve la verdadera religión pura y sin mácula (mancha) delante de Dios (Stgo 1:27), y puso un ejemplo muy práctico, “visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”.

 

Ahora, de una manera muy amorosa llamándoles “hermanos míos”, y reconociendo que Jesucristo,  quien fue su medio hermano en la carne y con quien paso junto toda su niñez, su adolescencia y su juventud, ahora era su glorioso Señor, les da otro ejemplo práctico de como es el verdadero cristianismo, es un trato sin acepción de personas; es decir, sin favoritismos de ningún tipo para con las personas, de la misma manera de Dios lo hace como dice Hechos 10:34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas.

 

La frase “acepción de personas” es una sola palabra en griego <Prosopolepsía> que significa “uno que acepta una cara”; es decir, ser parciales o tener favoritismo por la pura apariencia de la persona, en otras palabras, el favoritismo es darle un trato mejor a una persona que a otra, y las razones mas comunes son; por su apariencia, por su riqueza, por su posición social, por alguna posición de autoridad, por alguna relación familiar, porque esa persona pueda darnos algo a cambio, etc.

 

Debemos ver a los hermanos en la fe, como Dios los ve y lo describe Pablo en Gálatas 3:27-29 27porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa, todos para Dios son iguales, sin importar su origen, su estatus social o su genero, a todos los ve como linaje de Abraham y herederos de la promesa.

 

2 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida (lujosa, elegante), y también entra un pobre con vestido andrajoso (viejo, gastado) ,

3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida (lujosa, elegante) y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado (en el suelo);

Santiago, después de dejar claro el principio de no hacer distinción entre personas, ahora pone un ejemplo, una ilustración de las muchas que le gusta usar para enfatizar distinción de personas que se pudiera estar dando en la Iglesia, y usa como base a su vestimenta, que pudiera ser reflejo de su estatus económico, poniendo un ejemplo de un trato preferencial a la persona rica y un trato discriminatorio a una persona pobre.

 

Notemos que no deja claro si el rico o el pobre son creyentes o no lo son, ya que el tema no esta en la fe de ellos, ni que la riqueza o la pobreza sea un problema, sino en el trato de amor que nosotros como creyentes debemos darles a todos por igual, en el ejemplo de Santiago al rico o influyente de dan el asiento de honor y al pobre ni asiento tiene, o incluso le piden que se siente en el suelo.

 

4 ¿no hacéis distinciones (discriminación) entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos (intenciones, motivos)?

El favoritismo que mostro la persona que sentó en diferentes lugares al rico y al pobre, muestra la discriminación que hizo en una situación similar, la de darle asiento a dos personas, Santiago le dice que eso lo vuelve un juez injusto, y que el problema esta en sus malos pensamientos o en sus malos motivos, quizá piensa que puede sacar algún beneficio futuro con el rico, y quizá por prejuicio, es que menosprecio al pobre.

 

Un juez justo no debe ser influenciado por prejuicios, expectativas o temores personales, sino solamente por el único deseo de hacer justicia, y así debemos nosotros ser al tratar que las personas con justicia del Señor, sin hacer distinción entre personas.

 

La práctica de la discriminación es exactamente lo opuesto a amar al prójimo como a uno mismo.

 

5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

Santiago va a poner tres razones por las cuales no debemos de discriminar a nadie, la primera es una razón teológica, que si Dios no hace acepción de personas, tampoco debemos hacerlo Sus hijos, lo que Dios mira es la pobreza de fe, al pobre de espíritu, y a quien de Su voluntad le hace renacer por la Palabra de verdad (Stgo 1:18) y le ha hecho herederos del reino de los cielos, como dice Mateo 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos, Dios mira el corazón, no la apariencia externa del hombre.

 

6 Pero vosotros habéis afrentado (despreciado, humillado) al pobre. ¿No os oprimen (explotan) los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales (autoridades)?

7 ¿No blasfeman (insultan) ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?

La segunda es una razón lógica, si en términos generales los ricos e influyentes estaban arrastrando a los creyentes ante las autoridades y además ellos estaban blasfemando el nombre de Jesús, ¿Por qué se debería de mostrar favoritismo al rico maltratador y blasfemo? No tiene sentido

 

Vs. 8-11. La ley real

8 Si en verdad cumplís la ley real (suprema), conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;

Por último, la tercera es una razón bíblica, dice Levítico 19:18c … amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová; es decir, Dios nos ha mandado amar al prójimo sin tomar en cuenta ninguna condicionante que el tenga.

 

Santiago le llama la ley real o lo “supremo de la ley” al mandamiento con el que se puede resumir toda la Escritura el de amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo, como Jesús lo mencionó a un fariseo que quería ponerlo a prueba en Mateo 22:34-40 34Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 35Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38Este es el primero y grande mandamiento. 39Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

 

9 pero si hacéis acepción (favoritismo, discriminación) de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos (culpables) por la ley como transgresores (desobedientes).

Santiago concluye que el hacer acepción de personas es un pecado, ya que no estaríamos cumpliendo el amar al prójimo como a uno mismo, y ese pecado nos hace transgresores o desobedientes a la ley de nuestro Dios.

 

10 Porque cualquiera que guardare (cumpla) toda la ley, pero ofendiere (falla) en un punto, se hace culpable de todos.

11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor (desobediente) de la ley.

Para que quede claro el porque si pecas en alguna cosa, te hace transgresor o desobediente a toda la ley de Dios, Santiago pone un ejemplo de un asesino que no es adultero, pero que se el inculpa de haber transgredido toda la ley moral de Dios por completo, aunque lo haya hecho solo en uno de sus mandamientos.

 

Por lo tanto, es rehusar amar a todos por igual, es un pecado que nos hace transgresores de los mandamientos dados por Dios.

 

Vs. 12-13. La ley de la libertad

12 Así hablad, y así haced (comportarse), como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

13 Porque juicio sin misericordia (compasión) se hará con aquel que no hiciere misericordia  (compasión); y la misericordia (compasión) triunfa sobre el juicio.

Santiago vuelve a retomar la importancia de ser hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores (Stgo 1:22), ya que las palabras no acompañadas por la acción son vanas, son vacías, no sirven para nada.

 

Nuestro actuar debe de esta basado a las instrucciones que la Biblia nos muestra, y no actuar en base a nuestro parecer, a nuestros sentimientos o prejuicios.

 

Si vamos a ser juzgados por la ley de la libertad; por la obra redentora de Jesucristo en la Cruz que nos libertó del pecado, de la cual solo hemos recibido misericordia (que es no recibir lo que merecemos), apliquemos esa misma misericordia a todas las personas con las que convivimos, nuestros prójimos, sabiendo que la misericordia que nosotros mostramos, no es mas que la evidencia de la misericordia que hemos recibido de parte de nuestro Dios, y es por ella, que en el día del juicio, nosotros saldremos triunfantes.

 

Aplicación Práctica: Hablar y actuar como quienes seremos juzgados por la «ley de la libertad», la del amor escrita en nuestros corazones por el Espíritu Santo, otorgando misericordia a nuestros prójimos por igual para no hacer acepción de personas.


 

lunes, 6 de septiembre de 2021

Santiago 1:19-27 Atención y Perseverancia = Bienaventuranza

 

Atención y Perseverancia = Bienaventuranza

Santiago 1:19-27

 

 

 

Objetivo: Aprender a poner por obra los secretos que nos permitan salir del engaño de la religión, hacia una vida bienaventurada.


Versículo a memorizar: “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:25

 

Introducción:

Autor: Santiago (medio hermano de Jesús)

Lugar: Jerusalén

Fecha: Aproximadamente entre el 44–62 d.C.

Destinatario: a las 12 tribus de Israel (Carta Universal)

 

Santiago nos exhorto a tener sumo gozo cuando nos encontráramos en pruebas, estas pruebas son inevitables y se nos presentan de formas muy diversas, pero, ¿Cómo podemos tener gozo en una dificultad? La respuesta esta es que el resultado, en saber que esa prueba producirá en nosotros paciencia, que nos debe de llevar a ser perfectos y cabales; es decir, maduros espiritualmente e íntegros en nuestro caminar diario y si tenemos falta de sabiduría, se la pidamos a Dios, y Él siempre nos la dará.

 

También nos explico que esas pruebas pueden venir en forma de tentaciones y estas no vienen de parte de Dios, ya de Dios viene toda buena dádiva y don perfecto, sino de nuestra propia concupiscencia, de nuestro natural deseo de pecar, al cual debemos de resistir, de lo contrario concebirá y dará a luz el pecado, y el pecado siendo consumado, dará a luz la muerte.

 

Desarrollo:

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto (este listo) para oír, tardo (lento) para hablar, tardo (lento) para airarse (enojarse);

 

Por esto. Por lo mencionado en el versículo anterior (v18) que Dios de Su voluntad nos hizo nacer espiritualmente por medio de la Palabra de verdad; es decir, por medio de Evangelio, ahora nos dirá que debemos de vivir de acuerdo a esa misma Palabra de verdad.

 

Mis amados hermanos. Santiago sigue mostrando su corazón de pastor, sabe que les esta exhortando, pero se dirige a ellos con amor llamándoles hermanos, colocándose a la par de ellos en esta exhortación.

 

Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar. El contexto de esta exhortación sigue siendo la Palabra de verdad, la invitación es a que antes de querer hablar o enseñar de la Palabra de Dios, nos aseguremos que la hemos oído, y recibido bien la Palabra, y mas aún, nos dirá mas adelante que debemos ponerla por obra.

 

Tardo para airarse. Cuando nos encontramos en medio de las pruebas o las tentaciones, tendemos a enojarnos con Dios, con las circunstancias, con la gente alrededor nuestro, el enojo es un sentimiento que no puedes controlar, pero lo que si puedes controlar es las cosas que haces o dices cuando estas enojado, ya lo decía Pablo en Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

 

20 porque la ira del hombre no obra (produce) la justicia de Dios.

Significa que cuando estamos enojados, no podemos llevar la vida justa que Dios quiere, por eso la invitación a que evitemos la ira en nuestras vidas y cuando vivimos la vida justa que Dios espera de nosotros, escuchamos con cuidado y obediencia la Palabra de Dios.

 

21 Por lo cual, desechando toda inmundicia (suciedad, impureza) y abundancia de malicia (maldad), recibid con mansedumbre (humildad) la palabra implantada (sembrada), la cual puede salvar vuestras almas.

 

Por lo cual. Esto es, debido a que el pecado de ira no nos deja vivir una vida justa delante de Dios.

 

Desechando toda inmundicia, y abundancia de malicia. La inmundicia es una forma de hablar de la impureza moral, de la cual es necesario despojarnos para vivir una vida de justicia delante de Dios, de la misma forma hay que hacer con cualquier tipo de maldad que haya en nosotros.

 

Recibid con mansedumbre la palabra implantada. Por un lado desechamos ardientemente lo que a Dios no le agrada, pero por el otro lado debemos recibir mansamente la Palabra de Dios, esa misma que ha sido plantada en nuestros corazones, como en la parábola del Sembrador, donde aquella semilla que es la Palabra de Dios, fue sembrada en buena tierra, y dio fruto.

 

Una planta, necesita cuidado constante y si la planta no tiene agua, morirá. Del mismo modo, si no oímos la Palabra de Dios, comenzaremos a debilitarnos (marchitarnos) espiritualmente.

 

La cual puede salvar vuestras almas. El mensaje de salvación que tiene la Palabra de Dios, no solo salva nuestro espíritu, también tiene la capacidad de salvar (santificar, sanar) nuestra alma.

 

22 Pero sed hacedores (poner en práctica) de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Si solo escuchamos la Palabra de Dios, pero no la ponemos por obra, solo nos estamos engañando a nosotros mismos. Jesús mismo también hablo de esto en el sermón del monte en Mateo 7:24-27 24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

 

La Palabra de Dios esta dada para que los Hijos de Dios la obedezcan, la pongan por obra, pero no en sus fuerzas humanas, sino por medio del poder del Espíritu Santo que les fe dado a morar en cada uno.

 

23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor (lo practica) de ella, éste es semejante al hombre que considera (mira detenidamente) en un espejo su rostro natural.

24 Porque él se considera (después de mirarse) a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

 

Santiago utiliza la ilustración de un espejo. Los espejos del primer siglo no estaban hechos de vidrio como los conocemos ahora, sino que aplanaban un metal y era pulido de tal forma que pudiera reflejar una imagen, esos espejos descansaban horizontalmente sobre mesas, de modo que la persona que quisiese mirar su reflejo en los mismos tenía que inclinarse y mirar hacia abajo.

 

Esta es la idea que tiene Santiago en mente para comparar a un oidor de la Palabra, pero que no la pone por obra, es como una persona que se observa detenidamente en un espejo, y observa todas las cosas que se tiene que arreglar (el cabello, la ropa, alguna mancha en la cara etc), pero a pesar de ver claramente que hay cosas en el que tiene que arreglarse, se va sin hacerlo, y mas adelante olvida que estaba desarreglado y nunca arregla lo que el espejo le reveló,

 

Esa ilustración parece muy extrema, pero ciertamente hay personas que escuchan la Palabra de Dios el domingo o en un estudio bíblico entre semana, y unos días después no hace lo que aprendió, y poco tiempo después, ni siquiera se acuerda lo que estudió de la Palabra de Dios.

 

25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de (que da) la libertad, y persevera (permanece firme) en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado (feliz, dichoso) en lo que hace.

Santiago ahora muestra el contraste, de la persona cuyos oídos están dispuestos a oír la Palabra de Dios, y a perseverar en ella; es decir, a permanecer haciendo lo que la Palabra de Dios dice, esa combinación de oír la Palabra de Dios y ponerla por obra, hace que esa persona sea bienaventurada (feliz, dichosa, bendecida) en lo que hace.

 

La perfecta ley, la de la libertad. La palabra perfecta, tiene el sentido de absoluto, de completo, Santiago usa esta frase para hablar de la Escritura completa, no solo la ley del Antiguo Testamento, sino el complemento de esa ley que hizo Cristo en la cruz, donde viene la libertad que nos ha dado.

 

26 Si alguno se cree religioso (muy santo) entre vosotros, y no refrena (detiene) su lengua (cuida sus palabras), sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana (vacía, de nada le sirve).

Santiago pone un ejemplo de una persona que oye la Palabra de Dios, y como tiene ese conocimiento de la Escritura, se cree religioso, se cree espiritual, sin embargo, no pone por obra lo que ha escuchado, y se manifiesta en no refrenar su lengua; es decir, es murmurador, injurioso, quizá mal hablado, lo único que eso demuestra es que está engañando su propio corazón. En conclusión esa religión, o esa “vida espiritual” no sirve, es vana, vacía.

 

27 La religión pura y sin mácula (mancha) delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones (aflicciones), y guardarse sin mancha del mundo.

Ahora Santiago pone un ejemplo en contraste, una persona que escucha la Palabra de Dios y la pone por obra, eso se manifiesta al visitar (tener cuidado) de los mas desfavorecidos como eras las viudas y los huérfanos, que en esa época (primer siglo) prácticamente se quedaban sin ninguna propiedad o protección cuando el padre de familia fallecía.

 

Y guardarse sin mancha del mundo. Para que esas obras sean limpias y sin mancha delante de Dios, también es necesario que las personas que las hacen se estén santificando, se estén guardando de la contaminación del mundo, para agradar a Dios no es suficiente ser generoso con los necesitados, sino también ser santo, esa combinación demuestra que la persona esta escuchando la Palabra de Dios y la está poniendo por obra.

 

Aplicación Práctica: Aprender a poner por obra los secretos que nos permitan salir del engaño de la religión, hacia una vida bienaventurada.

 

 


 

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