martes, 13 de diciembre de 2022

Lucas 5:17-26 La Prioridad de Su Ministerio

 

La Prioridad de Su Ministerio

Lucas 5:17-26

 

 

 
Objetivo: Reconocer a través de este evento, la prioridad del ministerio de Jesús.

 

Versículo a memorizar: Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Lucas 5:24

 

Introducción: Un resumen general hasta este momento según lo relatado por Lucas es que Jesús fue ungido por el Espíritu en su Bautismo, inmediatamente después puesto a prueba por Satanás, tentándolo en el Desierto y saliendo victorioso, Jesús visitó y declaró en la sinagoga de Nazaret que Él es el cumplimiento de la profecía de Isaías, aplicando para Él la lectura de:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.”

El relato de Lucas nos dice que el ministerio principal de Jesús era el de la enseñanza, pero no nos ha dicho que enseñaba, eso vendrá en capítulos posteriores, ahora se ha enfocado en relatar acontecimientos que muestran que es quien dijo ser:

·       Al ser al liberar a un endemoniado en la sinagoga de Capernaum,

·       Al sanar a la suegra de Pedro y a muchos enfermos que le trajeron aquella misma noche,

·       Al producir la pesca milagrosa con la que llamó a Pedro y a los otros discípulos a seguirle,

·       Al sanar a un leproso en una de las ciudades donde predicaba,

·       Y ahora, en este pasaje, al perdonarle los pecados a un paralítico y además sanarle.

 

Desarrollo:

17 Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores (maestros) de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.

Aconteció un día. Lucas no detalla ni el lugar ni el tiempo de este evento, se cree que sucedió alrededor del primer año de ministerio de Jesús, el evangelio de Marcos ubica este relato en la ciudad de Capernaúm, probablemente en la casa de Pedro como dice Marcos 2:1-2 1Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. 2E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra, y Mateo indica que venía de la ciudad Gadara, de otro lado del mar de Galilea, donde había liberado al endemoniado gadareno (Mt 8:28-34).

 

Que él estaba enseñando. Lucas ha ido dejando muy claro que el ministerio principal del Señor Jesús era la enseñanza de la palabra y la predicación del reino de Dios como Jesús mismo dijo en Lucas 4:43-44 43Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. 44Y predicaba en las sinagogas de Galilea, y ese mismo propósito es el que debe de tener Su iglesia en la actualidad.

 

Y estaban sentados los fariseos. Los fariseos eran el grupo religioso y político más grande de Israel, surgieron después del regreso de los judíos del cautiverio en Babilonia, con la intención de que el pueblo no volviera a desobedecer la palabra de Dios, pusieron normas y reglas humanas muy estrictas que no estaban en la Ley, creando una religión de reglas y prohibiciones humanas alejadas del propósito de la Palabra de Dios. El otro partido político y religioso en la época era el de los saduceos, al que pertenecían la mayoría de los sacerdotes y quienes tenían diferencias significativas de creencias con los fariseos.

 

Y doctores de la ley. En un término que se usa para los escribas, también mencionados como los maestros de la ley, eran quienes transcribían las escrituras, y al dedicarse a eso, se hacían expertos en la ley, por lo que eran los encargados de instruir en las sinagogas, y tenían buena reputación entre el pueblo, estos podían ser tanto del grupo de los fariseos como el de los saduceos.

 

Los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén. Estos habían venido de varios lugares de Galilea, que se encuentra al norte de Israel, también de Judea, que sería el sur de Israel y de Jerusalén, que técnicamente de encontraba en la región de Judea, pero se consideraba como un lugar especial, no solo por ser la capital, sino por ser el centro religioso y de adoración de Israel y donde se encontraba el Templo.

 

No se nos dice ni cuantos eran, ni que estaban haciendo allí, pero no es difícil de suponer que, ya que formarían parte de bloque opositor a Jesús, que con sus milagros y enseñanza estaba atrayendo a mucha gente, lo que sin duda causaba un celo en ellos, que estaban perdiendo autoridad y popularidad frente al pueblo, quizá estaban allí con la intención observar minuciosamente lo que Jesús dijera o hiciera, y de allí poder tener algo en su contra, porque además sabían que era un carpintero de Nazaret, y que no había ido a ninguna escuela rabínica como ellos.

 

Notemos entonces que, se encontraban escuchando sus enseñanzas un grupo muy diverso de gente, sus discípulos, la multitud y los religiosos de la época, es decir, un grupo compuesto por fariseos y escribas.

 

Y el poder del Señor estaba con él para sanar. El ministerio de sanidad de Jesús ya se había manifestado con anterioridad, pero, al parecer, es en este momento de su ministerio, era donde se estaba desarrollando con mayor intensidad, lo que hacía que su fama creciera más y más, y quizá, esa fue la razón de la visita de los religiosos de lugares tan distantes.

 

18 Y sucedió (aconteció) que unos hombres que traían en un lecho (una camilla) a un hombre que estaba paralítico (que no podía caminar), procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él.

Y sucedió. Es decir, mientras estaba Jesús enseñando dentro de esa casa en Capernaum llena de oyentes.

 

Que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico. Marcos detalla que eran 4 (cuatro) hombres (Mr 2:3) que traían a una persona que no podía caminar, cargándolo en una camilla, quizá eran amigos o familiares del paralítico.

 

Procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Estos hombres sin duda conocían a Jesús y su poder para sanar la enfermedad de su amigo o familiar, y decidieron llevarlo delante de Jesús, quizá habían visto o escuchado sobre sanidades que Jesús había hecho en esa ciudad con anterioridad, al parecer, en esa misma casa como se relató en Lucas 3:40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

 

19 Pero no hallando cómo hacerlo (meterlo) a causa de la multitud (de que había mucha gente), subieron encima de la casa (a la azotea), y por el tejado le bajaron con el lecho (la camilla), poniéndole en medio, delante de Jesús.

Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud. La intención de los hombres que transportaban al paralítico era llevarlo delante de Jesús, pero al llegar, se encontraron que la casa estaba llena y mucha gente que no había podido entrar, se había acomodado alrededor de la casa, para intentar escuchar la enseñanza.

 

 

Subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho. Esos 4 (cuatro) amigos o familiares del paralítico, no desistieron al verse imposibilitados de meter al paralítico por la puerta y llevarlo frente a Jesús,  por lo que, al buscar alternativas, pensaron en bajarlo por el techo, lo que no sería fácil, ya que dicen los historiadores que algunas casas llegaban a tener una escalera de piedra por el exterior de la casa, pero era muy angosta y regularmente sin protección, y eso complicaría subir a una persona en una camilla.

 

Poniéndole en medio, delante de Jesús. Lucas no menciona como subieron, pero si que lo bajaron por el techo y lo pusieron delante de Jesús, y Marcos da más detalle de que tuvieron que hacerle un hueco al techo como dice Marcos 2:4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico, los historiadores dicen que los techos se hacían de vigas cruzadas de madera que cubrían con un material compuesto de ramas y barro pisado, en algunos casos, tejas de techo, lo que parece que no es una construcción muy fuerte para sostener a 4 (cuatro) hombres, al paralítico y su camilla, por lo que tuvieron que hacerlo con mucho cuidado, además de ingeniárselas para amarrar al paralítico y sujetar la camilla para ir bajándola con cautela, de modo que no se lastimara nadie.

 

Es interesante observar que para la palabra lecho, Lucas usa en el versículo 18 la palabra griega <klíne> para referirse a una camilla de enfermo, mientras que, en este versículo, usa la palabra griega <klinídion> que hace referencia a una camilla mas pequeña, quizá solo el colchón de la camilla, lo que hace sentido, ya que, si retiraban la estructura de la camilla y solo dejaban el colchón, el hueco que tenían que abrir en el techo se requería más pequeño.

 

No se nos relata que paso con los que estaba dentro de la habitación mientras al techo le hacían un hueco, que pensaba el dueño de la casa (quizá Pedro) al ver eso, si Jesús tuvo que interrumpir su enseñanza, pero sin duda todos tuvieron que haberse sorprendido.

 

20 Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son (han quedado) perdonados.

Al ver él la fe de ellos. No queda claro si “la fe de ellos” era la de los 4 (cuatro) hombres que ayudaron al paralítico a entrar o si incluye al paralítico también, los asistentes quizá vieron un acto de amor y de creatividad al bajar al paralítico por el techo, pero Jesús vio la fe genuina de ellos. La fe no es algo tangible en sí misma, pero se ve claramente por las obras que produce, y vio como el Padre se los había traído como dice Juan 6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera y Juan 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Pero no es la fe de los amigos o familiares la que lo va a salvar, sino la misericordia de Jesús que tratará con individualmente a nivel personal.

 

Aplicación práctica: Esos son los verdaderos amigos que debemos tener o debemos ser, aquellos que ponen su tiempo y esfuerzo para acercarnos a Jesús y no para alejarnos de Él, aquellos que son portadores de camillas para traer a los necesitados a Jesús.

 

Le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Ante el asombro de todos los presentes, Jesús retomó la palabra para dirigirse al paralítico, ni él, ni sus amigos en la azotea habían hecho ninguna petición a Jesús, quizá pensaban que era muy obvia la miserable condición del paralítico y la evidente necesidad de sanidad que requería; sin embargo, Jesús se fue primero a la más grande necesidad que el paralítico tenía, la del perdón de sus pecados, literalmente diciéndole “tus pecados han quedado perdonados” declarando con claridad que los pecados individuales que aquel hombre quedaban, en ese momento, perdonados en su totalidad.

 

Tanto el paralítico como sus amigos o familiares pensaban que la necesidad más grande que el tenía era su sanidad y poder tener movilidad en su cuerpo, sin embargo, aunque pudiera caminar el resto de si vida sobre esta tierra, terminaría siendo una bendición temporal, y no cambiaría su destino eterno. Pero ahora había recibido una bendición inmensamente mayor, y con trascendencia eterna, la del perdón de sus pecados, que ahora le permitiría restaurar su relación con Dios, le habían sido quitados los pecados, que eran el obstáculo que le impedían reconciliarse con Dios.

 

Observemos que el paralítico no reclamó su sanidad física, aceptó que el Señor sólo le perdonara sus pecados, parece que el entendió que eso era lo que realmente necesitaba, más que ninguna otra cosa.

 

Aplicación Práctica: Es muy común pensar que los verdaderos problemas son; la pobreza, las guerras, la enfermedad, o cosas como esas, que hacen que la vida en este mundo sea difícil,  pero el diagnóstico divino, es que el verdadero problema del ser humano es el pecado, y ese problema afecta tanto a pobres como ricos, a los cultos e incultos, incluso a los paralíticos.

 

21 Entonces los escribas (maestros de la ley) y los fariseos comenzaron a cavilar (pensar), diciendo: ¿Quién es este que habla blasfemias (cosas ofensivas contra Dios)? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?

Los escribas y fariseos que siempre buscaban los primeros lugares en las reuniones (Lc 14:7), seguramente estaban muy cerca de Jesús, y no estaban allí para aprender, sino para buscar algún error en sus enseñanzas para poder acusarlo o por lo menos, desprestigiarlo, y con lo que acababan de oír tenían un buen argumento, ya que es Dios el principal ofendido con los pecados de los hombres, como Jesús mismo enseño en la parábola del hijo prodigo en Lucas 15:18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, indicando que al que había ofendido primeramente con su conducta era a Dios y después a su padre, y como solo el ofendido puede perdonar la ofensa, pues era solo Dios quien podía perdonarle sus pecados, y en eso estaban en lo correcto.

 

Si Jesús dice que puede personar pecados, se está haciendo como Dios, si no es Dios, entonces ciertamente es una blasfemia; es decir, una expresión que se dice en contra de Dios, que tenía como consecuencia en la ley, la pena de muerte (Lv 24:16), y es lo que ellos pensaron, pero lo que no consideraron, es que, si Jesús es Dios, entonces si podía perdonar pecados, y entonces si era el Mesías que estaban esperando, el Santo Hijo de Dios (Lc 1:35)

 

22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis (pensáis) en vuestros corazones?

Aquellos hombres no dijeron nada, solo lo pensaron interiormente, pero Jesús les mostró que sabía lo que estaban pensando, mostrando el atributo de Omnisciencia, que solo le pertenece a Dios y confirmaba la identidad de Jesucristo como Dios, lo que los dejo en silencio porque ninguno contestó la pregunta de Jesús.

 

23 ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?

Jesús hizo una nueva pregunta, si era más fácil perdonarlo o sanarlo, y aunque todos la escucharon, evidentemente estaba dirigida a los religiosos allí presentes, los que siguieron sin contestar ninguna de las preguntas.

 

La respuesta obvia que seguro han de haber pensado era que, era más fácil decir que los pecados eran perdonados, ya que, de eso, no había forma de como comprobarlo, pero sanar el enfermo, requería una evidencia de sanidad en ese momento que mostrara su autoridad sobre la enfermedad.

 

Cuando pensamos en qué resultaba más fácil para Jesús, tenemos que concluir que perdonar sus pecados era realmente mucho más difícil, porque eso implicaba ir a la Cruz.

 

24 Pues para que sepáis (demostrarles) que el Hijo del Hombre tiene potestad (autoridad) en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho (camilla), y vete a tu casa.

Jesús ahora les va a demostrar de dos maneras que Él es el Mesías, que Él es Dios encarnado; la primera, auto poniéndose el título del “Hijo del Hombre”, (título que aparece más de 80 veces usado por Jesús en los evangelios), título que aparece en Daniel 7:13 y que solamente aplica para al Mesías que los judíos estaban esperando, y la segunda, haciendo lo que los oyentes consideraban más difícil, decirle al paralítico que se sanara y mostrarlo, al hacer lo más difícil, implicaba que también podía hacer lo más fácil, y con esto corroborar no solo que tenía autoridad sobre las enfermedades, sino que era Dios, y que podía perdonar pecados en la tierra, esta frase es de mucha importancia, porque no importa el lugar en la tierra donde alguien se encuentre, Jesús tiene potestad para perdonarle sus pecados.

 

(Dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Con la sanidad del paralítico se confirmaba su autoridad para perdonar pecados, por eso ahora Jesús se dirige al paralítico en forma específica y le da una triple orden en imperativo de soberanía; Levántate, lo que implicaba que en ese momento debía de quedar sanado, y no con una sanidad paulatina, sino completa y de inmediato, y para poder mostrar su completa recuperación motriz, que no solamente se había podido parar, sino que tenía flexibilidad para tomar si camilla y salir caminando del lugar en presencia de todos, le mandó que tomara su lecho y se fuera a su casa.

 

25 Al instante, levantándose en presencia (ante la mirada) de ellos, y tomando el lecho (la camilla) en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando (alabando) a Dios.

El milagro sucedió de inmediato, el hombre pudo obedecer el mandato de Jesús, se levantó en presencia de todos los asistentes que estaban dentro y fuera de la casa, y ante los ojos de sus amigos o familiares que se encontraban en el techo, tomo la camilla donde lo habían bajado y donde estaba recostado todo ese tiempo y se fue caminando de esa casa, el cambio fue asombroso; había entrado como un pecador y paralítico llevado por cuatro amigos, pero había salido un hombre justificado y por su propio pie, por eso salió alabando a Dios.

 

26 Y todos, sobrecogidos de asombro (se quedaron admirados), glorificaban (alababan) a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.

Todos los que presenciaron aquel milagro quedaron asombrados, los perversos pensamientos de los escribas y fariseos quedaron sin argumentos y sin duda muy confundidos, es muy probable que muchos de los presentes, sus discípulos entre ellos, ya habían visto otros milagros con anterioridad, pero aquí descubrieron que Jesús también tenía poder y autoridad para perdonar pecados, así que, glorificaron a Dios llenos de temor, Lucas dice que diciendo “hoy hemos visto maravillas”, mientras Marcos registra que exclamaron "Nunca hemos visto tal cosa" (Mr 2:12).

 

A la pregunta de que hicieron los religiosos en el versículo 21 de ¿Quién era Jesús?, y después de estudiar todo el pasaje podemos contestar:

 

1. Dios omnisciente. Ya que conocía los pensamientos de los fariseos.

2. Dios que perdona pecados. Perdonó los pecados del paralítico actuando en su propio nombre.

3. Dios con autoridad sobre las enfermedades. Demostrando Su poder para sanar al paralítico.

4. El Mesías prometido. Jesús uso ese título de “El Hijo del Hombre” dado para el Mesías en Daniel 7:13

 

 

Aplicación Práctica: Reconocer a través de este evento con el paralítico, la prioridad del ministerio de Jesús de perdonar pecados, que lo llevo a la cruz para poder pagar por los pecados de los hombres.

 

lunes, 12 de diciembre de 2022

Lucas 5:12-16 Una experiencia personal con Jesús

 

Una experiencia personal con Jesús

Lucas 5:12-16

 

 

 
Objetivo: Manifestar la importancia de una experiencia personal con Jesús, mostrando al mismo tiempo el error de un “cristianismo” sin obediencia, basado únicamente en experiencias y emociones.

 

Introducción: Jesús en la sinagoga de Nazaret dijo ser el cumplimiento de la profecía de Isaías, y comenzó a demostrarlo, anunciando el evangelio del reino de Dios, sanando muchos enfermos y liberando a personas de la opresión de espíritus inmundos, y ahora añadirá otra señal de que es era el Mesías (Ungido) esperado, con la sanidad de un leproso, cosas que solo el Hijo de Dios podía hacer como le mando decir a Juan el bautista en  Mateo 11:1-6 1Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. 2Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 4Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

 

Desarrollo:

V. 12. El encuentro con Jesús

12 Sucedió (aconteció) que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno (cubierto) de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró (inclinó) con el rostro en tierra y le rogó (suplicó), diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme (sanarme).

Lucas no detalle ni el lugar ni la época de este suceso, pero por el contexto se encuentra en una de las ciudades de Galilea y alrededor de un año después de haber comenzado su ministerio.

                                     

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica producida por una bacteria que afecta, especialmente, al sistema nervioso, a la piel y los ojos, de la que en ese tiempo no había cura, el tiempo de incubación era largo, podía ser hasta de 10 (diez) años, y causaba lesiones en la piel y en los nervios, de tal forma que la imagen de la persona se deterioraba mucho por las llagas y por la falta de irrigación en la sangre, y se volvían insensibles al dolor, por esta razón, a los enfermos los apartaban de la ciudad y lo mandaban a vivir en lugares solitarios para evitar que las demás personas se contagiaran.

 

En esa época, la lepra se relacionaba con el pecado, como un juicio divino a la persona, y na vez que eran diagnosticados con lepra, tenía que rasgar sus vestidos, llevar su cabeza y boca cubiertas e ir gritando  “¡Inmundo! ¡Inmundo!” como dice Levítico 13:44-46 44leproso es, es inmundo, y el sacerdote lo declarará luego inmundo; en su cabeza tiene la llaga. 45Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo! 46Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada.

 

No sabemos de dónde venía este leproso, si iba gritado “¡Inmundo! ¡Inmundo!” y la gente le habría paso, o si prefirió no decir nada para pasar desapercibido y así llegar a Jesús, lo que si nos relata Lucas es que se inclinó de rodillas delante de Jesús creyendo que tenía toda la autoridad dada por Dios para sanarle, reconociendo que Jesús tenía la capacidad y el poder sobre natural para hacerlo, pero que, lo que no sabía, era si era Su voluntad sanarlo, sometiéndose por completo a su voluntad y sin hacer ninguna exigencia.

 

V. 13. La cercanía de Jesús

13 Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé (queda) limpio. Y al instante la lepra se fue de él.

Jesús teniendo misericordia de él (Mr 1:41), extendió la mano y le toco, mostrando además amor y ternura por el desvalido, como ya lo había hecho con los enfermos de Capernaum, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba (Lc 4:40), de la misma manera que hizo cuando sanó a la suegra de pedro,  la tomó de la mano y la levantó (Mr 1:31), ese toque de Jesús fue quizá para ese leproso el primer contacto físico que tenía en años, en todos los casos podía haberlos sanado sin tocarlos, pero prefirió mostrar un entrañable afecto para cada uno de ellos.

 

 

Jesús tocando al leproso le responde a la suplica que le había hecho “Quiero, se limpió”, y como su voluntad debe de ir seguida de su poder, procedió a sanarlo.

 

La sanidad fue inmediata, no tuvo que esperar un tiempo, ni hacer una oración, ningún tratamiento, al instante la lepra de fue de él, las puras palabras de Jesús fueron suficientes para quitarle la afección a su cuerpo, cualquier deformación que la enfermedad hubiera producido, quedó también restaurada, y el contacto físico y misericordioso de Jesús, sin duda le tuvo que aliviar su alma también.

 

V. 14. La obediencia a Jesús

14 Y él le mandó (ordenó) que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos.

El ex-leproso ahora sanado, podría ser restaurado a la sociedad también, pero era solo el sacerdote el que podía declarar por terminada la enfermedad, para eso le ordenó Jesús dos cosas, la primera, le mandó rigurosamente (Mr 1:43) que no se lo dijese a nadie, quizá porque Jesús no necesitaba más fama en ese lugar, sobre todo de personas que solo le buscaría para tener algún beneficio temporal, y más bien quería mandar un mensajero a los sacerdotes en Jerusalén, lo que fue su segundo encargo, ellos estaban preparados para hacer una ceremonia a los que fueran limpios de lepra, y así pudiera reincorporarse a la ciudad, pero sobre todo, porque esa ceremonia de purificación de leprosos nunca la habían hecho, estaba en la ley de Moisés, específicamente en Levítico 14, la conocían, la habían estudiado, pero nunca la habían hecho, ellos sabían que solo Dios podía limpiarles, como fue el caso de Naamán (2 Rey 5) y de Marial la hermana de Moisés (Nm 12), así que cuando llegara ese ex-leproso a los sacerdotes, sería de testimonio para ellos, de que el Mesías esperado había llegado.

 

Marcos el evangelista, menciona que este leproso sanado no obedeció como dice Marcos 1:45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes, y su desobediencia afecto el ministerio público de Jesús, y no se menciona que haya ido a los sacerdotes como Jesús le mandó, esa desobediencia podría indicar que este hombre, tuvo una experiencia con Jesús, pero no hubo una verdadera conversión en él.

 

Vs. 15-16. El equilibrio en Jesús

15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.

La fama de un predicador extraordinario hacía que mucha gente lo buscara, pero, sobre todo, la fama de sanador y liberador de demonios producía que lo buscara gente con el solo interés de recibir ese beneficio de parte de Jesús.

 

16 Mas él se apartaba a lugares desiertos (solitarios), y oraba.

Lucas cierra este relato mencionándonos una actividad habitual de Jesús, que demás de enseñar y sanar, siempre buscaba lugares tranquilos y solitarios, para tener un tiempo de comunión con el Padre por medio de la oración.

 

Aplicación Práctica: Manifestar la importancia de una experiencia personal con Jesús, mostrando al mismo tiempo el error de un “cristianismo” sin obediencia, basado únicamente en experiencias y emociones.

 

 

jueves, 1 de diciembre de 2022

Lucas 5:1-11 La Palabra de Dios

La Palabra de Dios

Lucas 5:1-11

 

 

 
Objetivo: Descubrir el maravilloso efecto transformador que la Bendita Palabra de Dios y solamente ella, tiene sobre el corazón del ser humano.

 

Versículo a memorizar: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres.” Lucas 5:10b

 

Introducción: Nos encontramos en el primer año de ministerio del Señor Jesús, quien llevaba a cabo su ministerio principal enseñando en las sinagogas de la región (Lc 4:44), venía de predicar en la sinagoga de Nazaret donde quisieron matarle y de la sinagoga de Capernaum donde liberó a una persona de un espíritu inmundo, y saliendo sano a mucha gente, incluyendo la suegra de Pedro.

 

Desarrollo:

V. 1. El atractivo de Su Palabra. (Jn. 6:68)

1 Aconteció (En una ocasión) que estando Jesús junto al lago de Genesaret (mar de Galilea), el gentío (la multitud) se agolpaba (apretujaba) sobre él para oír la palabra de Dios.

Lucas ubica el siguiente relato en la ribera del lago de Genesaret, conocido también como mar de galilea, a una distancia muy cercana de Capernaum.

 

Donde Jesús estaba siempre había multitudes, ya fuera en la sinagoga, en la casa de Pedro o en la Riviera del lago, la gente se amontonaba para oír la palabra de Dios, ya que Jesús enseñaba con autoridad, que no tenía ningún otro maestro.

 

Observamos que la enseñanza de la palabra de Dios, atraía a las multitudes, que se agolpaban a Jesús para escucharlo, el algún momento muchos de los que seguían a Jesús dejaron de hacerlo, y Jesús les pregunto a los dice que, si ellos también se irían, y la respuesta de Pedro refleja lo atractivo de la Palabra al contestar de la siguiente manera en Juan 6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

 

Vs. 2-3. El poder y el reto general de la Palabra

2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla (playa) del lago; y los pescadores, habiendo descendido (bajado) de ellas, lavaban sus redes.

Dos barcas que se habían usado para salir de pesca por la noche, habían sido arrastradas a tierra, y se encontraban a la orilla del lago, los pecadores que al parecer serán Pedro, Juan y Jacobo se encontraban lavando las redes, ya que, aunque no pescaran nada, las redes arrastran basura que es necesario quitar para dejar listas las redes para la siguiente jornada de pesca, esas redes en ocasiones hay que repararlas si se hubieran roto o simplemente quitarle los nudos que se les haya hecho por el uso como en Marcos 1:19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.

 

Algo para notar es que las multitudes de agolpaban para escuchar a Jesús, mientras los pescadores dedicaban su atención a alistar sus instrumentos de trabajo.

 

3 Y entrando (subiendo) en una de aquellas barcas, la cual era de Simón (Pedro), le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.

Jesús aprovecho una de esas barcas, la cual era de Simón, la que más delante Jesús le cambiará el nombre a Pedro, y le pidió que la acomodara de tal forma que una parte quedo en tierra y un aparte en agua, de esa manera la multitud no estaría tan cerca de Jesús, todos podrían verlo y podía enseñarles para que todos pudieran escuchar, usando también el viento que viene del mar hacia la tierra y aprovecharlo para que su voz llegara más lejos, y así se sentó a enseñar, que era la posición regular que usaban los maestros en la sinagogas, leían de pie y enseñaban sentados.

 

No sabemos que enseñó Jesús aquel día, algunos creen que pudiera haber sido la parábola del sembrador de Mateo 13, donde se dice que se subió a una barca a enseñar (Mt 13:2), pero lo que si observarnos, es que palabra enseñada por Jesús tenía el poder para retar en forma general a todos los oyentes, con Pedro será en forma específica, pero aquí la vemos actuar en forma general.

 

V. 4. El reto individual de la Palabra

4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro (lleva la barca lo más hondo), y echad vuestras redes para pescar.

No se nos dice cuanto duró la enseñanza de Jesús, pero recién terminada, se dirigió a Pedro en forma específica, y le pidió que llevara la barca a lo más profundo del lago para ir a pescar, mientras la enseñanza había sido general a la multitud, ahora las palabras de Jesús son dirigidas exclusivamente a Simón Pedro invitándolo a mover el banco a lo hondo y disponerse a pescar. “vuestras redes” implica que había alguien más con Pedro en ese momento, algunos creen que pudiera es su hermano Andrés que aparecen juntos en los otros relatos parecidos.

 

V. 5. La obediencia a la Palabra. (Lc. 1:38)

5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra (ya que tú lo mandas) echaré la red.

Esa instrucción le pareció a Simón Pedro muy extraña, ya que él era un experto pescador, y sabía muy bien esa función se hacía de noche, además ya habían ido y regresado sin éxito, quizá sea esa la razón por la que Pedro llama a Jesús “Maestro”, como recordándole que Jesús era un maestro experto, y quizá un carpintero experto, pero que no era marinero.

 

A pesar de que lo que Jesús le estaba pidiendo a Pedro era contrario a lo que su lógica, su experiencia, a su frustración pro no haber pescado nada y quizá hasta su ánimo, ya que venía de una jornada de trabajo nocturna y no había dormido, decidió obedecer, de la misma manera que le dijo María al ángel en Lucas 1:28 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia, Pedro le dijo a Jesús que iba llevar la embarcación a lo más profundo y a echar la red, solo debido a que Jesús se lo había pedido, sin ninguna convicción, pero por obediencia.

 

V. 6. El milagro de la Palabra

6 Y habiéndolo hecho, encerraron (recogieron) gran cantidad de peces, y su red se rompía.

Después de la obediencia vino el milagro, capturaron una gran cantidad de peces, fuera de lo que normalmente sería una buena pesca, era de tal dimensión, que la red no podía soportar el peso de la pesca, cuando querían sacar la red, crujía de tal forma que fácilmente podría romperse, quizá incluso comenzó a rasgarse.

 

V. 7. La unidad en la Palabra

7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Debido a que la red se rompía, Pedro y su compañero hicieron señales de ayuda a los pescadores de la otra barca que Jesús vio en la rivera del lago, estos serían Juan y Jacobo (Lc 5:10) que vinieron a ayudarles, llenando las dos barcas de peces, y eran tantos se casi se hundían, casi con seguridad podemos afirmar que ni en su mejor noche de pesca, habían obtenido tal cantidad de peces como en esta ocasión.

 

Observamos como la obediencia a la palabra de Dios, produjo, además del milagro, que esos pescadores trabajaran en unidad y ayudándose unos a otros.

 

Vs. 8-10a. La seriedad de la Palabra

8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

La respuesta de Pedro ante este hecho es de extrañarse, no se puso contento con la pesca, no gritó de júbilo, no invitó a Jesús a regresar al día siguiente para hacer lo mismo, sino que cayó de rodillas ante Jesús, algunas traducciones lo ponen como “cayó a las rodillas de Jesús” que sin duda estaba sentado en la barca, en ambos casos, Pedro muestra un acto de adoración, pero le hace una petición muy peculiar, pidiéndole que se apartara de él, ya que era un hombre pecador, Pedro no le está diciendo que se baje de la barca, más bien, parece que Pedro, se acaba de dar cuenta que la deidad de Jesús, por eso le llama “Señor” y se confiesa como un pecador, como diciéndole, Señor tu eres santo y yo soy un hombre pecador, no deberías asociarte conmigo.

 

9 Porque por la pesca que habían hecho, el temor (susto, asombro) se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,

10a y asimismo de Jacobo (Santiago) y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón …

Pedro, y el resto de sus compañeros que estaban en la barca, quizá Andrés y/o algunos jornaleros que estuvieran con él, de la misma manera, Jacobo y Juan, que llegaron a ayudarle con la segunda banca, y que serían también parte de los 12 discípulos de Jesús, todos se llenaron de temor por lo que había pasado, la pesca de tan grande cantidad de peces los tenía a todos asustados y asombrados.

 

V. 10b-11. El llamamiento de la Palabra

10b … Pero Jesús dijo a Simón: No temas (No tengas miedo); desde ahora serás pescador de hombres.

Jesús se dirige al atemorizado Pedro, quien quizá todavía se encuentra tirado a los pies de Jesús, dándole una instrucción en imperativo, que dejara de temer, y le dice cuál es su nueva función e identidad, dejara de ser pescador de peces para ser pescador de hombres, Jesús usa esta figura ilustrativa muy sencilla, para que Pedro entienda que, desde ese momento, su tarea sería la de proclamar el reino de Dios a las personas e introducirlos a ese reino.

 

Jesús le hace un llamado muy claro a Pedro de servirle anunciando las buenas nuevas de salvación que hay en Cristo Jesús.

 

11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

Esas dos barcas llevas de peces las trajeron a tierra, y aunque Lucas relata ese llamado a Pedro, Marcos (Mr 1:16-20) y Mateo (Mt 4:18-22) detallan el llamado a los cuatro pescadores, Pedro y Andrés su hermano, y a Jacobo y Juan su hermano, estos cuatro dejándolo todo le siguieron, no solo dejaron las barcas llenas de peces, dejaron su oficio, su casa, su familia, y comenzaron a caminar con Jesús

 

Aplicación Práctica: Descubrir el maravilloso efecto transformador que la Bendita Palabra de Dios tiene sobre el corazón del ser humano.

 

Hechos 4:23-31 Dios, concédenos denuedo

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