lunes, 13 de septiembre de 2021

Santiago 2:1-13 Viviendo Bajo la Ley de la Libertad

 

Viviendo Bajo la Ley de la Libertad

Santiago 2:1-13

 

 

 

Objetivo: Hablar y actuar como quienes seremos juzgados, no por la ley de Moisés, sino por la más severa «ley de la libertad», la del amor escrita en nuestros corazones por el Espíritu Santo, “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”.


Versículo a memorizar: “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.” Santiago 2:1

 

Santiago nos exhorto a tener sumo gozo cuando nos encontráramos en pruebas, ya que producirán paciencia, que nos debe de llevar a ser perfectos y cabales; en cuanto a las tentaciones, debemos de resistirlas, de lo contrario concebirá y dará a luz el pecado, y el pecado siendo consumado, dará a luz la muerte, para ello es necesario desechar toda inmundicia (suciedad, impureza) y abundancia de malicia (maldad), y recibir con mansedumbre (humildad) la Palabra de Dios.

 

Desarrollo:

Vs.1-7. Los pobres de este mundo

1 Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción (favoritismo, discriminación) de personas.

Santiago viene hablando de como se ve la verdadera religión pura y sin mácula (mancha) delante de Dios (Stgo 1:27), y puso un ejemplo muy práctico, “visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”.

 

Ahora, de una manera muy amorosa llamándoles “hermanos míos”, y reconociendo que Jesucristo,  quien fue su medio hermano en la carne y con quien paso junto toda su niñez, su adolescencia y su juventud, ahora era su glorioso Señor, les da otro ejemplo práctico de como es el verdadero cristianismo, es un trato sin acepción de personas; es decir, sin favoritismos de ningún tipo para con las personas, de la misma manera de Dios lo hace como dice Hechos 10:34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas.

 

La frase “acepción de personas” es una sola palabra en griego <Prosopolepsía> que significa “uno que acepta una cara”; es decir, ser parciales o tener favoritismo por la pura apariencia de la persona, en otras palabras, el favoritismo es darle un trato mejor a una persona que a otra, y las razones mas comunes son; por su apariencia, por su riqueza, por su posición social, por alguna posición de autoridad, por alguna relación familiar, porque esa persona pueda darnos algo a cambio, etc.

 

Debemos ver a los hermanos en la fe, como Dios los ve y lo describe Pablo en Gálatas 3:27-29 27porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa, todos para Dios son iguales, sin importar su origen, su estatus social o su genero, a todos los ve como linaje de Abraham y herederos de la promesa.

 

2 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida (lujosa, elegante), y también entra un pobre con vestido andrajoso (viejo, gastado) ,

3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida (lujosa, elegante) y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado (en el suelo);

Santiago, después de dejar claro el principio de no hacer distinción entre personas, ahora pone un ejemplo, una ilustración de las muchas que le gusta usar para enfatizar distinción de personas que se pudiera estar dando en la Iglesia, y usa como base a su vestimenta, que pudiera ser reflejo de su estatus económico, poniendo un ejemplo de un trato preferencial a la persona rica y un trato discriminatorio a una persona pobre.

 

Notemos que no deja claro si el rico o el pobre son creyentes o no lo son, ya que el tema no esta en la fe de ellos, ni que la riqueza o la pobreza sea un problema, sino en el trato de amor que nosotros como creyentes debemos darles a todos por igual, en el ejemplo de Santiago al rico o influyente de dan el asiento de honor y al pobre ni asiento tiene, o incluso le piden que se siente en el suelo.

 

4 ¿no hacéis distinciones (discriminación) entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos (intenciones, motivos)?

El favoritismo que mostro la persona que sentó en diferentes lugares al rico y al pobre, muestra la discriminación que hizo en una situación similar, la de darle asiento a dos personas, Santiago le dice que eso lo vuelve un juez injusto, y que el problema esta en sus malos pensamientos o en sus malos motivos, quizá piensa que puede sacar algún beneficio futuro con el rico, y quizá por prejuicio, es que menosprecio al pobre.

 

Un juez justo no debe ser influenciado por prejuicios, expectativas o temores personales, sino solamente por el único deseo de hacer justicia, y así debemos nosotros ser al tratar que las personas con justicia del Señor, sin hacer distinción entre personas.

 

La práctica de la discriminación es exactamente lo opuesto a amar al prójimo como a uno mismo.

 

5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

Santiago va a poner tres razones por las cuales no debemos de discriminar a nadie, la primera es una razón teológica, que si Dios no hace acepción de personas, tampoco debemos hacerlo Sus hijos, lo que Dios mira es la pobreza de fe, al pobre de espíritu, y a quien de Su voluntad le hace renacer por la Palabra de verdad (Stgo 1:18) y le ha hecho herederos del reino de los cielos, como dice Mateo 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos, Dios mira el corazón, no la apariencia externa del hombre.

 

6 Pero vosotros habéis afrentado (despreciado, humillado) al pobre. ¿No os oprimen (explotan) los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales (autoridades)?

7 ¿No blasfeman (insultan) ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?

La segunda es una razón lógica, si en términos generales los ricos e influyentes estaban arrastrando a los creyentes ante las autoridades y además ellos estaban blasfemando el nombre de Jesús, ¿Por qué se debería de mostrar favoritismo al rico maltratador y blasfemo? No tiene sentido

 

Vs. 8-11. La ley real

8 Si en verdad cumplís la ley real (suprema), conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;

Por último, la tercera es una razón bíblica, dice Levítico 19:18c … amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová; es decir, Dios nos ha mandado amar al prójimo sin tomar en cuenta ninguna condicionante que el tenga.

 

Santiago le llama la ley real o lo “supremo de la ley” al mandamiento con el que se puede resumir toda la Escritura el de amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo, como Jesús lo mencionó a un fariseo que quería ponerlo a prueba en Mateo 22:34-40 34Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 35Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38Este es el primero y grande mandamiento. 39Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

 

9 pero si hacéis acepción (favoritismo, discriminación) de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos (culpables) por la ley como transgresores (desobedientes).

Santiago concluye que el hacer acepción de personas es un pecado, ya que no estaríamos cumpliendo el amar al prójimo como a uno mismo, y ese pecado nos hace transgresores o desobedientes a la ley de nuestro Dios.

 

10 Porque cualquiera que guardare (cumpla) toda la ley, pero ofendiere (falla) en un punto, se hace culpable de todos.

11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor (desobediente) de la ley.

Para que quede claro el porque si pecas en alguna cosa, te hace transgresor o desobediente a toda la ley de Dios, Santiago pone un ejemplo de un asesino que no es adultero, pero que se el inculpa de haber transgredido toda la ley moral de Dios por completo, aunque lo haya hecho solo en uno de sus mandamientos.

 

Por lo tanto, es rehusar amar a todos por igual, es un pecado que nos hace transgresores de los mandamientos dados por Dios.

 

Vs. 12-13. La ley de la libertad

12 Así hablad, y así haced (comportarse), como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

13 Porque juicio sin misericordia (compasión) se hará con aquel que no hiciere misericordia  (compasión); y la misericordia (compasión) triunfa sobre el juicio.

Santiago vuelve a retomar la importancia de ser hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores (Stgo 1:22), ya que las palabras no acompañadas por la acción son vanas, son vacías, no sirven para nada.

 

Nuestro actuar debe de esta basado a las instrucciones que la Biblia nos muestra, y no actuar en base a nuestro parecer, a nuestros sentimientos o prejuicios.

 

Si vamos a ser juzgados por la ley de la libertad; por la obra redentora de Jesucristo en la Cruz que nos libertó del pecado, de la cual solo hemos recibido misericordia (que es no recibir lo que merecemos), apliquemos esa misma misericordia a todas las personas con las que convivimos, nuestros prójimos, sabiendo que la misericordia que nosotros mostramos, no es mas que la evidencia de la misericordia que hemos recibido de parte de nuestro Dios, y es por ella, que en el día del juicio, nosotros saldremos triunfantes.

 

Aplicación Práctica: Hablar y actuar como quienes seremos juzgados por la «ley de la libertad», la del amor escrita en nuestros corazones por el Espíritu Santo, otorgando misericordia a nuestros prójimos por igual para no hacer acepción de personas.


 

lunes, 6 de septiembre de 2021

Santiago 1:19-27 Atención y Perseverancia = Bienaventuranza

 

Atención y Perseverancia = Bienaventuranza

Santiago 1:19-27

 

 

 

Objetivo: Aprender a poner por obra los secretos que nos permitan salir del engaño de la religión, hacia una vida bienaventurada.


Versículo a memorizar: “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:25

 

Introducción:

Autor: Santiago (medio hermano de Jesús)

Lugar: Jerusalén

Fecha: Aproximadamente entre el 44–62 d.C.

Destinatario: a las 12 tribus de Israel (Carta Universal)

 

Santiago nos exhorto a tener sumo gozo cuando nos encontráramos en pruebas, estas pruebas son inevitables y se nos presentan de formas muy diversas, pero, ¿Cómo podemos tener gozo en una dificultad? La respuesta esta es que el resultado, en saber que esa prueba producirá en nosotros paciencia, que nos debe de llevar a ser perfectos y cabales; es decir, maduros espiritualmente e íntegros en nuestro caminar diario y si tenemos falta de sabiduría, se la pidamos a Dios, y Él siempre nos la dará.

 

También nos explico que esas pruebas pueden venir en forma de tentaciones y estas no vienen de parte de Dios, ya de Dios viene toda buena dádiva y don perfecto, sino de nuestra propia concupiscencia, de nuestro natural deseo de pecar, al cual debemos de resistir, de lo contrario concebirá y dará a luz el pecado, y el pecado siendo consumado, dará a luz la muerte.

 

Desarrollo:

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto (este listo) para oír, tardo (lento) para hablar, tardo (lento) para airarse (enojarse);

 

Por esto. Por lo mencionado en el versículo anterior (v18) que Dios de Su voluntad nos hizo nacer espiritualmente por medio de la Palabra de verdad; es decir, por medio de Evangelio, ahora nos dirá que debemos de vivir de acuerdo a esa misma Palabra de verdad.

 

Mis amados hermanos. Santiago sigue mostrando su corazón de pastor, sabe que les esta exhortando, pero se dirige a ellos con amor llamándoles hermanos, colocándose a la par de ellos en esta exhortación.

 

Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar. El contexto de esta exhortación sigue siendo la Palabra de verdad, la invitación es a que antes de querer hablar o enseñar de la Palabra de Dios, nos aseguremos que la hemos oído, y recibido bien la Palabra, y mas aún, nos dirá mas adelante que debemos ponerla por obra.

 

Tardo para airarse. Cuando nos encontramos en medio de las pruebas o las tentaciones, tendemos a enojarnos con Dios, con las circunstancias, con la gente alrededor nuestro, el enojo es un sentimiento que no puedes controlar, pero lo que si puedes controlar es las cosas que haces o dices cuando estas enojado, ya lo decía Pablo en Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

 

20 porque la ira del hombre no obra (produce) la justicia de Dios.

Significa que cuando estamos enojados, no podemos llevar la vida justa que Dios quiere, por eso la invitación a que evitemos la ira en nuestras vidas y cuando vivimos la vida justa que Dios espera de nosotros, escuchamos con cuidado y obediencia la Palabra de Dios.

 

21 Por lo cual, desechando toda inmundicia (suciedad, impureza) y abundancia de malicia (maldad), recibid con mansedumbre (humildad) la palabra implantada (sembrada), la cual puede salvar vuestras almas.

 

Por lo cual. Esto es, debido a que el pecado de ira no nos deja vivir una vida justa delante de Dios.

 

Desechando toda inmundicia, y abundancia de malicia. La inmundicia es una forma de hablar de la impureza moral, de la cual es necesario despojarnos para vivir una vida de justicia delante de Dios, de la misma forma hay que hacer con cualquier tipo de maldad que haya en nosotros.

 

Recibid con mansedumbre la palabra implantada. Por un lado desechamos ardientemente lo que a Dios no le agrada, pero por el otro lado debemos recibir mansamente la Palabra de Dios, esa misma que ha sido plantada en nuestros corazones, como en la parábola del Sembrador, donde aquella semilla que es la Palabra de Dios, fue sembrada en buena tierra, y dio fruto.

 

Una planta, necesita cuidado constante y si la planta no tiene agua, morirá. Del mismo modo, si no oímos la Palabra de Dios, comenzaremos a debilitarnos (marchitarnos) espiritualmente.

 

La cual puede salvar vuestras almas. El mensaje de salvación que tiene la Palabra de Dios, no solo salva nuestro espíritu, también tiene la capacidad de salvar (santificar, sanar) nuestra alma.

 

22 Pero sed hacedores (poner en práctica) de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Si solo escuchamos la Palabra de Dios, pero no la ponemos por obra, solo nos estamos engañando a nosotros mismos. Jesús mismo también hablo de esto en el sermón del monte en Mateo 7:24-27 24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

 

La Palabra de Dios esta dada para que los Hijos de Dios la obedezcan, la pongan por obra, pero no en sus fuerzas humanas, sino por medio del poder del Espíritu Santo que les fe dado a morar en cada uno.

 

23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor (lo practica) de ella, éste es semejante al hombre que considera (mira detenidamente) en un espejo su rostro natural.

24 Porque él se considera (después de mirarse) a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

 

Santiago utiliza la ilustración de un espejo. Los espejos del primer siglo no estaban hechos de vidrio como los conocemos ahora, sino que aplanaban un metal y era pulido de tal forma que pudiera reflejar una imagen, esos espejos descansaban horizontalmente sobre mesas, de modo que la persona que quisiese mirar su reflejo en los mismos tenía que inclinarse y mirar hacia abajo.

 

Esta es la idea que tiene Santiago en mente para comparar a un oidor de la Palabra, pero que no la pone por obra, es como una persona que se observa detenidamente en un espejo, y observa todas las cosas que se tiene que arreglar (el cabello, la ropa, alguna mancha en la cara etc), pero a pesar de ver claramente que hay cosas en el que tiene que arreglarse, se va sin hacerlo, y mas adelante olvida que estaba desarreglado y nunca arregla lo que el espejo le reveló,

 

Esa ilustración parece muy extrema, pero ciertamente hay personas que escuchan la Palabra de Dios el domingo o en un estudio bíblico entre semana, y unos días después no hace lo que aprendió, y poco tiempo después, ni siquiera se acuerda lo que estudió de la Palabra de Dios.

 

25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de (que da) la libertad, y persevera (permanece firme) en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado (feliz, dichoso) en lo que hace.

Santiago ahora muestra el contraste, de la persona cuyos oídos están dispuestos a oír la Palabra de Dios, y a perseverar en ella; es decir, a permanecer haciendo lo que la Palabra de Dios dice, esa combinación de oír la Palabra de Dios y ponerla por obra, hace que esa persona sea bienaventurada (feliz, dichosa, bendecida) en lo que hace.

 

La perfecta ley, la de la libertad. La palabra perfecta, tiene el sentido de absoluto, de completo, Santiago usa esta frase para hablar de la Escritura completa, no solo la ley del Antiguo Testamento, sino el complemento de esa ley que hizo Cristo en la cruz, donde viene la libertad que nos ha dado.

 

26 Si alguno se cree religioso (muy santo) entre vosotros, y no refrena (detiene) su lengua (cuida sus palabras), sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana (vacía, de nada le sirve).

Santiago pone un ejemplo de una persona que oye la Palabra de Dios, y como tiene ese conocimiento de la Escritura, se cree religioso, se cree espiritual, sin embargo, no pone por obra lo que ha escuchado, y se manifiesta en no refrenar su lengua; es decir, es murmurador, injurioso, quizá mal hablado, lo único que eso demuestra es que está engañando su propio corazón. En conclusión esa religión, o esa “vida espiritual” no sirve, es vana, vacía.

 

27 La religión pura y sin mácula (mancha) delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones (aflicciones), y guardarse sin mancha del mundo.

Ahora Santiago pone un ejemplo en contraste, una persona que escucha la Palabra de Dios y la pone por obra, eso se manifiesta al visitar (tener cuidado) de los mas desfavorecidos como eras las viudas y los huérfanos, que en esa época (primer siglo) prácticamente se quedaban sin ninguna propiedad o protección cuando el padre de familia fallecía.

 

Y guardarse sin mancha del mundo. Para que esas obras sean limpias y sin mancha delante de Dios, también es necesario que las personas que las hacen se estén santificando, se estén guardando de la contaminación del mundo, para agradar a Dios no es suficiente ser generoso con los necesitados, sino también ser santo, esa combinación demuestra que la persona esta escuchando la Palabra de Dios y la está poniendo por obra.

 

Aplicación Práctica: Aprender a poner por obra los secretos que nos permitan salir del engaño de la religión, hacia una vida bienaventurada.

 

 


 

lunes, 23 de agosto de 2021

Santiago 1:9-18 Buena Dádiva y Don Perfecto

 

Buena Dádiva y Don Perfecto

Santiago 1:9-18

 

 

 

Objetivo: Fortalecer nuestro entendimiento acerca de nuestra provisión y nuestra posición, a fin de poder vencer la tentación.


Versículo a memorizar: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Santiago 1:17

 

Introducción:

Autor: Santiago (medio hermano de Jesús)

Lugar: Jerusalén

Fecha: Aproximadamente entre el 44–62 d.C.

Destinatario: a las 12 tribus de Israel (Carta Universal)

 

Santiago nos exhorto a tener sumo gozo cuando nos encontráramos en pruebas, estas pruebas son inevitables y se nos presentan de formas muy diversas, pero, ¿Cómo podemos tener gozo en una dificultad? La respuesta esta es que el resultado, en saber que esa prueba producirá en nosotros paciencia, es decir una resistencia con esperanza, y ella nos hará perfectos y cabales; es decir, maduros espiritualmente e íntegros en nuestro caminar diario.

 

A veces no es fácil encontrar que área de nuestra vida esta siendo madurada durante la prueba, por lo que el Espíritu Santo por medio de Santiago nos invita que cuando eso suceda, cuando tengamos falta de sabiduría, se la pidamos a Dios, y Él siempre nos la dará.

 

Desarrollo:

9 El hermano que es de humilde condición (pobre), gloríese (siéntase orgulloso) en su exaltación (alta posición);

10 pero el que es rico, en su humillación (baja posición); porque él pasará como la flor de la hierba (planta).

Santiago ahora pone un ejemplo muy práctico y cotidiano, el dinero, la ausencia de él en le hermano de humilde condición o la abundancia de él, en el hermano que es rico. El dinero también puede ser una prueba, ya que hace creer a la persona que lo tiene que vale mas que los demás y a la que no lo tiene que vale menos que los demás.

 

El de humilde condición, gloríese en su exaltación. Santiago invita al hermano pobre a no estar renegando ni entristecido de su condición financiera, a que no debe fijarse en las posesiones materiales sino en los tesoros espirituales, que medite en su posición en Cristo, es mas, que se sienta orgulloso de eso, y ¿cuál es esa alta posición o exaltación que tenemos? Pablo lo describe de la siguiente forma a la Iglesia de Éfeso en Efesios 2:6-7 6y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,7para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

 

El hermano de humilde condición debe aplicar la sabiduría de Dios en la prueba de la ausencia del dinero,  viendo la vida no desde el punto de vista materialista sino en relación con los valores espirituales que tiene.

 

El que es rico, en su humillación. Santiago le dice al rico que de lo que el debe de estar orgulloso no es de su dinero, sino de que Cristo le ha enseñado la verdadera humildad, ya que, de no reconocerla, no sería salvo, sin esa humillación ese hermano rico sería como cualquier rico no cristiano que solo pasará como la flor de la hierba.

 

El hermano rico debe aplicar la sabiduría de Dios en la prueba de la abundancia del dinero, viendo la vida no desde el punto de vista materialista sino en relación sino a la humillación que le ha sido concedida.

 

11 Porque cuando sale el sol con calor abrasador (intenso, fuerte), la hierba (planta) se seca, su flor se cae, y perece (se pierde) su hermosa apariencia; así también se marchitará (desaparecerá) el rico en todas sus empresas (actividades, negocios).

Santiago hace una ilustración que de todos sería conocida, quizá tomada de Isaías 40:6-7, cuando hoy una sequía, el sol es abrasador, quemante, eso hace que las flores por muy hermosa que sean, se marchiten rápidamente, incluso en horas, y esa ilustración la aplica al rico, advirtiéndole que de la misma manera sus riquezas pueden desaparecer en poco tiempo.

 

Pablo en su vida también fue probado con la prueba del dinero y nos cuenta el resultado en Filipenses 4:12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Pablo tuvo que ser enseñado y aprender de ello, y sabiamente concluir que su valor no estaba en poseer o no poseer cosas sino en Cristo como lo dice en el versículo inmediato siguiente Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 

Agur, el escritor de proverbios 30 lo decía de esta manera en Proverbios 30:8-9 8Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; 9No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.

 

12 Bienaventurado (feliz, dichoso) el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido (aprobado) la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Aquel que se mantiene firme durante la prueba será bienaventurado, pero primero tiene que soportar la Tentación (del griego <Peirasmós> que significa prueba o tentación, (misma palabra para prueba en Santiago 1:2) y cuando la haya aprobado, no antes, recibirá la recompensa, en este caso la corona de vida, que también es mencionada a la Iglesia de Esmirna en Apocalipsis 2:10b … Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Esta parece ser una expresión del primer siglo hablando de la vida eterrna misma, incluso algunas traducciones actuales (FHH) lo traducen como “recibirá como premio la vida, que es la corona que Dios ha prometido a los que lo aman”, y la forma en que mostramos que amamos a Dios es guardando sus mandamientos (Jn 14:21) y si amamos a Dios es porque el nos amó primero (1 Jn 4:19).

 

13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;

Cuando pasamos la prueba, somos bienaventurados, pero cuando no la pasamos, seríamos “malventurados”; es decir, quedamos tristes, llenos de remordimientos, pero no decimos con frecuencia, “me falta fe”, o “necesito sabiduría”, la tendencia natural del hombre es echarle a culpa a Dios, de la misma forma que hizo Adán cuando fue tentado y no paso la prueba y le dijo a Dios “la mujer que me diste” (Gn 3:12), por eso Santiago nos aclara que no podemos decir “Dios me tentó para caer”, ya que esa frase en imposible conociendo el carácter de Dios, ya que Dios no puede ser tentado por el mal; es decir, que Dios nunca siente la tentación de hacer lo malo y por consiguiente Dios no tienta a nadie, Dios no pone a nadie una tentación para que ella termine en algún mal o pecado.

 

En la enseñanza de la oración modelo que Jesús nos dejó en Mateo 6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal, tiene la idea de “no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno” como lo traducen otras versiones (NVI), y es que es Satanás a quien la Biblia si le da el título de tentador en Mateo 4:3, y aunque ciertamente lo es, y es muy exitoso haciéndolo, Santiago nos dice que el origen de esa tentación esta mucho mas cerca de nosotros, de hecho en nosotros mismos como lo explicará en los siguientes versículos.

 

14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia (malos deseos) es atraído (arrastrado) y seducido (dominado).

Concupiscencia. Son los deseos desordenados, o como lo describe la Real Academia Española: “apetito desordenado de placeres deshonestos”, en forma práctica es la tendencia que tenemos a pecar contra Dios.

 

No es la concupiscencia en general la que nos tienta a todos por igual, sino que cada uno tiene su propia concupiscencia, es decir; es diferente en cada uno, pero busca lo mismo, tendernos una trampa, como la carnada en el anzuelo de una caña de pescar, una vez que le es atractivo y el pez cae cae en ella, es arrastrado y dominado por el pescador, sacado del agua y muere.

 

Jesús mismo lo enseño en Mateo 15:19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

 

Cada uno de nosotros debemos de conocer cuan es nuestra propia concupiscencia, nuestras áreas de debilidad y poder ser sabios para no caer en la tentación (trampa) que nos pondrá continuamente, sabiendo lo que Dios hará por nosotros, expresado por Pablo en 1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

 

15 Entonces la concupiscencia (malos deseos), después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado (completado), da a luz la muerte.

Para explicar como funciona la concupiscencia que lleva a pecar y sus consecuencias, Santiago usa otra ilustración, la de un hombre que es concebido, nace, madura y muere.

 

Es claro que los deseos naturales de nuestro interior, no son un pecado, y aun la concupiscencia, que son esos deseos descontrolados, tampoco son pecado, si no hasta que no los resistimos y cedemos a ellos, es cuando el pecado se concibe, y nace, y una vez que ha madurado, que se ha completado, que se llevó a cabo, siempre trae muerte.

 

16 Amados hermanos míos, no erréis (no se engañen).

Con amor de pastor Santiago les llama amados hermanos, pero con amor en la verdad, les advierte que no se engañen a ellos mismos, que las tentaciones como ya lo mencionó, no vienen de Dios, ya que Dios solo tiene pensamientos de paz como dice Jeremías 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

 

17 Toda buena dádiva (obsequio) y todo don (regalo) perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces (lumbreras), en el cual no hay mudanza (cambio), ni sombra (oscurecimientos) de variación.

Ahora comienza a explicarles el carácter de Dios recordándonos que Dios es fuente de bondad y que todo lo que nos da en bienes materiales o espirituales son perfectos para el propósito que Dios tiene para nosotros, en ocasiones esa bondad de Dios toma forma ante nuestros ojos de dificultades o calamidades, pero eso no nos debe de llevarnos a pensar que la bondad de Dios haya cambiado, ya que Dios en su carácter no cambia, ni siquiera de desvía un poco de su bondad, en Él no hay ni poquita oscuridad como dice 1 Juan 1:5b Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él, aunque a nuestros equivocados ojos, por la situación de prueba en la que estemos pasando, así nos parezca, por eso debemos de recordar las palabras de Pablo en Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

 

18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias (como primeros y mejores frutos) de sus criaturas.

Él, o sea el Padre, de Su voluntad nos hizo nacer, no fue ningún mérito o capacidad humana la que lo movió a darnos vida espiritual, fue su absoluta voluntad como dice Romanos 9:16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia, y ese nacimiento lo llevó a cabo por medio de la palabra de verdad; es decir, por la predicación del Evangelio de salvación que hay en Cristo Jesús con un propósito, para que seamos primicias de sus criaturas, o en otras palabras, una “ofrenda de primicias” como las que se le ofrecían a Dios en el Antiguo Testamento y que correspondían a los primeros y los mejores frutos de la cosecha.

 

Aplicación Práctica: Fortalecer nuestro entendimiento acerca de que tenemos un Dios proveedor de toda buena dádiva y don perfecto; y que nuestra posición en Cristo es que somos nacidos de la Palabra de verdad, primicias de sus criaturas, a fin de poder vencer la tentación.

 


 

Hechos 4:23-31 Dios, concédenos denuedo

  Dios, concédenos denuedo Hechos 4:23-31 Objetivo: Pedir denuedo a Dios para hablar Su palabra. Introducción: Pedro y Juan fueron arrestado...