lunes, 6 de enero de 2025

Romanos 5:12-21 El don y la transgresión

 

El don y la transgresión

Romanos 5:12-21

 

Objetivo: Recibir la abundancia de la GRACIA y el DON de la JUSTICIA de CRISTO para vida eterna.

 

Versículos para atesorar: Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. Romanos 5:20-21

 

Introducción: Pablo destacó el inmenso amor de Dios, manifestado en la justificación, reconciliación y salvación a través de Jesucristo. La justificación no se alcanza por obras, sino por la fe, lo que trae paz con Dios. Esta paz, lejos de ser emocional, implica una reconciliación profunda, eliminando la enemistad entre Dios y la humanidad.

 

La justificación da acceso a la gracia divina y asegura una esperanza firme en la futura gloria de Dios. Pablo mostró la importancia de alegrarse incluso en medio de tribulaciones, ya que estas producen paciencia, carácter probado y esperanza, respaldadas por el amor de Dios derramado en los corazones mediante el Espíritu Santo.

 

El sacrificio de Cristo es central, ya que Jesús murió en el momento exacto establecido por Dios, no por personas justas, sino por pecadores. Este amor incondicional contrasta con lo raro que es que alguien ofrezca su vida por otro, pero gracias a la muerte vicaria (sustituta) de Jesús, somos justificados y salvos de la ira divina, y ahora reconciliados, la vida resucitada de Cristo asegura nuestra continua salvación.

 

Fuimos llamados a regocijarnos en Dios, quien, por medio de Jesucristo, nos ha reconciliado con Él mismo. Esta reconciliación es motivo de gozo, esperanza y gratitud, reflejando la fidelidad de Dios y Su amor incondicional hacia los pecadores. Debemos gloriaros en el amor de aquel que murió para salvarnos.

 

Desarrollo:

12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por (medio de) un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (y como todos hemos pecado, todos tenemos que morir).

Pablo presenta a Adán como el representante de la humanidad, y el medio por el cual el pecado entró al mundo, Adán y Eva desobedecieron el mandato de Dios al comer del fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal. Eva, engañada por la serpiente, tomó del fruto, comió y lo compartió con Adán, quien también comió como dice Génesis 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Al ser Adan la figura representativa de la humanidad, su pecado afectó a todos los que descendieron de él. Ese acto de desobediencia marcó la entrada del pecado y la muerte al mundo, trayendo separación de Dios y afectando no solo  a toda la humanidad, sino también a la creación.

 

En otras palabras, la caída de Adán afectó a toda la humanidad, heredándole una naturaleza de pecado y por consiguiente, mostrándo la necesidad de redención como muestra Efesios 2:1-3 1Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

13 Pues antes de la (que hubiera) ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de (toma en cuenta el) pecado.

Pues antes de la ley, había pecado en el mundo. Pablo señala que el pecado ya estaba presente desde el tiempo de Adán hasta la entrega de la Ley en el Sinaí. Esto demuestra que la caída de Adán afectó a toda la humanidad, incluso antes de que existiera un sistema legal que lo evidenciara, lo vemos desde que Caín, impulsado por celos y enojo tras el rechazo de su ofrenda y la aceptación de la de Abel por parte de Dios, llevó a su hermano al campo y lo mató, siendo el primer homicidio en la humanidad como en Génesis 4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató, este acto es una evidencia de la existencia del pecado antes de la Ley, y aunque la Ley no había sido dada, la humanidad ya estaba en una condición de rebelión contra Dios debido a la desobediencia de Adán.

 

Y así el pecado pasó a todos los hombres, al grado que la maldad de la humanidad llegó a su punto máximo, con pensamientos continuamente inclinados al mal, como dice Génesis 6:5 vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal, esto llevó a Dios a lamentar haber creado al hombre y a planear un juicio global mediante el diluvio universal.

 

Pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. Sin una Ley escrita que identificara claramente el pecado, la transgresión no se atribuye formalmente como violación de una norma explícita. Sin embargo, esto no significa que las personas fueran inocentes, sino que el pecado no estaba definido legalmente como una infracción; sin embargo, la humanidad seguía siendo responsable ante Dios, de la misma manera que los gentiles, que no tienen la Ley, y son guiados por su conciencia (Rom. 2:14-15).

 

14 No obstante (sin embargo), reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun (incluso) en los que no pecaron a la manera de la transgresión (desobediencia) de Adán, el cual es figura (símbolo, representación) del que había de venir (Cristo).

No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés. Aunque el pecado no se regulaba formalmente, las consecuencias del pecado, la muerte física y espiritual, estaban presentes desde Adán hasta Moisés a quien le fue entrega de la Ley en el Sinaí.

 

Aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán. La muerte, como resultado del pecado, afectó a todos los seres humanos, incluso a los que no habían pecado de manera consciente como Adán, quien recibió un mandato explícito de Dios y lo desobedeció como dice 1 Timoteo 2:14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. La muerte de los hombres prueba que, aunque la Ley de Moisés no existía, el pecado seguía presente en la naturaleza pecaminosa que Adán transmitió, ya que todos los seres humanos están conectados a Adán y, por consecuencia, afectados por su pecado.

 

El cual es figura del que había de venir. Adán es descrito como una figura, como un “tipo” de Cristo. Ambos actúan como figuras representativas, como representantes de la humanidad: Adán representando a la humanidad caída y Cristo representando a la nueva creación en la redención, como dice 1 Corintios 15:21-22 21Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados, y 1 Corintios 15:45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer (último) Adán, espíritu vivificante; así que, mientras Adán trajo el pecado y la muerte, Cristo trae justicia y vida a lo que creen en Él, ambos afectan a la humanidad, pero sus resultados son opuestos.

 

La transgresión de uno (Adán) vs. la gracia de uno (Cristo)

15 Pero el don (regalo del favor inmerecido de Dios) no fue como (no se puede comparar con) la transgresión (desobediencia); porque si por la transgresión (desobediencia) de aquel uno (Adán) murieron los (trajo muerte a) muchos, abundaron mucho más (más grande, más importante es) para los muchos la gracia (favor inmerecido) y el don (regalo) de Dios por la gracia (gratuitamente) de un hombre, Jesucristo.

Pero el don no fue como la transgresión. Pablo procede ahora a mostrar el contraste entre el don y la trasngresión, y como don de Dios es más poderoso que los efectos de la transgresión de Adán.

 

Como “don” se refiere al don de la justicia de Cristo, el cual es un regalo gratuito de la gracia de Dios, como dice Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; y como “transgresión” se refiere a la desobediencia de Adán que afectó a toda la humanidad, trayendo muerte espiritual y física a todos los hombres como dice 1 Corintios 15:22a Porque así como en Adán todos mueren.

 

Porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios. La gracia de Dios no solo contrarresta los efectos del pecado de Adán, sino que los supera, la obra de Cristo trae justificación y vida eterna para todos los que creen como dice Juan 1:16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia, el don de Dios en Cristo no solo restaura lo perdido, sino que sobreabunda, asegurando vida eterna y comunión con Dios como dice Efesios 3:20a Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.

 

Por la gracia de un hombre, Jesucristo. El sacrificio de Cristo es un acto de gracia inmerecida, demostrando el amor de Dios hacia una humanidad caída, siendo además Cristo, el único "hombre" quien tuvo una obediencia perfecta como dice Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir, y quien vivió una vida sin pecado como dice Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

 

La obediencia de Jesús, contrasta con la desobediencia de Adán.

 

El juicio y la condenación vs. justificación

16 Y con el don (regalo del favor inmerecido de Dios) no sucede como en el caso de aquel uno que pecó (no puede compararse con la consecuencia del pecado de Adán); porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación (fue declarado culpable), pero el don (regalo del favor inmerecido de Dios) vino a causa de muchas transgresiones (muchos pecados) para justificación (ser declarados justos ente Dios).

Pablo contrasta las consecuencias del pecado de Adán con los efectos del don de Dios a través de Cristo. Mientras que el pecado de Adán trajo juicio y condenación no solo a la humanidad, sino incluso a la creación como dice Génesis 3:17-18 17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo; el don de Dios supera por completo este juicio al traer justificación como dirá Pablo más adelante en Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro, y a diferencia del juicio que vino por un solo pecado, el don de la gracia fue la respuesta de Dios a las muchas transgresiones, esto muestra la abundancia y suficiencia de la obra de Cristo como dice 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

El reino de muerte vs. el reino de vida

17 Pues si por la transgresión (pecado) de uno solo (Adán) reinó la muerte, mucho más  (con más razón) reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia (favor inmerecido) y del don (regalo) de la justicia (ser declarados justos).

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte. Cómo el pecado de Adán trajo la muerte al mundo, se estableció sobre toda la humanidad, un "reinado" de muerte, que es el resultado directo de la desobediencia de Adán, quien fue el representante de la humanidad. La muerte no solo afecta el cuerpo físico, sino que incluye la separación espiritual de Dios, como dice Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

 

Mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo. Cristo no solo anula los efectos del pecado de Adán, sino que provee algo mucho mayor: la vida eterna, estableciendo un “reinado” de vida, como Él mismo dijo en Juan 10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

 

Los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Este reino de vida no es solo un reino en el futuro, sino que comienza en el presente, pero es solo para los que reciben a Jesucristo, quien es “la abundancia de la gracia y del don de la justicia” como dice Romanos 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

 

Condenación universal vs. justificación universal

18 Así que, como por la transgresión (desobediencia) de uno (Adán) vino la condenación a todos los hombres (Dios declaró que todos merecían morir), de la misma manera por la justicia de uno vino (Cristo) a todos los hombres la justificación de vida (Dios nos declara justos y nos da la vida eterna).

Así como el pecado de Adán trajo condenación universal a la humanidad, por ser su representante, y su desobediencia afectó a todos, transmitiendo la naturaleza pecaminosa y el juicio divino; de la misma manera, a través de la obediencia perfecta de Cristo y Su sacrificio en la cruz, trajo justificación suficiente para todo el mundo, pero efectiva para todos los que creen en Él como su representante, como Jesús mismo dijo en Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

 

La desobediencia de uno constituyó pecadores vs. la obediencia de uno constituye que justos

19 Porque así como por la desobediencia de un hombre (Adán) los muchos fueron constituidos (pasaron a ser) pecadores, así también por la obediencia de uno (Cristo), los muchos serán constituidos (pasaron a ser declarados) justos.

La desobediencia de Adán hizo a todos pecadores, esto significa que todos nacemos con una inclinación al pecado como dice David el Salmo 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre, y aunque lo heredamos, todos somos responsables de nuestras propias transgresiones, por lo que somos constituidos pecadores. Mientras que la obediencia perfecta de Cristo ofrece justicia a quienes creen en Él como dice Hebreos 5:8-9 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen, en Cristo somos declarados justos, no por mérito propio, sino por la justicia que nos es acreditada (transferida) de Cristo.

 

20 Pero la ley se introdujo (fue entregada) para que el pecado abundase (para que la gente se diera cuenta de la magnitud de su pecado); mas cuando el pecado abundó (pero mientras más pecaba la gente), sobreabundó (Dios lo superó con )la gracia;

La Ley fue dada a través de Moisés, no como medio para justificar al hombre, sino para revelar y definir el pecado. Al establecer un estándar divino, la Ley hace evidente la pecaminosidad de la humanidad como dice Pablo en Romanos 7:7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás, aunque el pecado es grande y extendido (abundó), la gracia de Dios es muchísimo mayor, donde el pecado esclaviza, la gracia libera y transforma. La gracia de Dios, no solo cubre el pecado, sino que lo vence, proporcionando justificación y vida eterna a través de Cristo.

 

21 para que así como el pecado reinó para (trayendo) muerte, así también la gracia (favor inmerecido) reine por (darnos) la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.

Desde la desobediencia de Adán, el pecado ha reinado como una fuerza dominante en la humanidad, conduciendo inevitablemente a la muerte física y espiritual de los hombres. Pablo presenta a el pecado como un rey que gobierna con autoridad destructiva sobre todos los que están bajo su dominio, y la consecuencia inevitable del pecado, es la separación de Dios, tanto temporal como eternamente.

 

De la misma manera opera la gracia de Dios, esa gracia no ignora el pecado; sino que satisface la justicia de Dios mediante el sacrificio perfecto de Cristo, permitiendo que los creyentes sean declarados justos y como consecuencia, los creyentes a la vida eterna en comunión con Dios. Esta vida no es solo futura; es una realidad presente que transforma al creyente desde el momento de su justificación que únicamente puede ser posible por medio de Jesucristo, Señor nuestro.

 

Conclusión: Recibir la abundancia de la GRACIA y el DON de la JUSTICIA de CRISTO para vida eterna.

El don y la transgresión (Tabla comparativa de los contrastes)

Versículo

Tema

Transgresión

Don de Dios

5:15

La transgresión de uno (Adán) vs. la gracia de uno (Cristo)

La transgresión de uno (Adán) trajo la muerte para muchos.

La gracia de Dios y el don de la gracia, por un hombre (Jesucristo), abundan para muchos.

5:16

El juicio y la condenación vs. justificación

El juicio que siguió a una transgresión resultó en condenación.

El don que siguió a muchas transgresiones resultó en justificación.

5:17

El reino de muerte vs. el reino de vida

Por la transgresión de uno (Adán), reinó la muerte.

Por la justicia de uno, los que reciben la abundancia de la gracia, reinarán en vida por medio de Jesucristo.

5:18

Condenación universal vs. justificación universal

Una transgresión trajo condenación a todos los hombres.

Un acto de justicia trajo justificación de vida a todos los hombres.

5:19

La desobediencia de uno constituyó pecadores vs. la obediencia de uno que constituye justos

Por la desobediencia de un hombre (Adán), muchos fueron hechos pecadores.

Por la obediencia de un hombre (Jesucristo), muchos son hechos justos.

 

martes, 31 de diciembre de 2024

Romanos 5:1-11 Dios muestra Su amor

 

Dios muestra Su amor

Romanos 5:1-11

 

Objetivo: Gloriarnos (alegrarnos, regocijarnos) en el AMOR de aquel que murió para reconciliarnos, y vive para salvarnos de la ira.

 

Versículo a memorizar: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

 

Introducción: Pablo enseño sobre la justificación por fe, ejemplificada en Abraham, quien fue declarado justo antes de la circuncisión. La fe de Abraham, basada en la promesa divina y no en la Ley, eso demuestra que la justificación es un regalo de gracia accesible a todos, judíos y gentiles. Abraham es considerado el "padre de la fe" porque creyó en la promesa de Dios, confiando en Su poder para cumplirla, a pesar de las circunstancias imposibles.

 

Pablo establece que la promesa de Dios no se basa en obras o en la Ley, sino en la fe, lo que asegura que sea universal y firme. La Ley revela el pecado y muestra la necesidad de un Salvador, pero no justifica. En cambio, la fe en Cristo lleva a la justicia, reconciliando a los pecadores con Dios y garantizando vida eterna. Abraham creyó "en esperanza contra esperanza", mostrando una fe inquebrantable que dio gloria a Dios.

 

La enseñanza de Pablo concluye con el Evangelio: Jesús fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación. Este sacrificio satisface la justicia de Dios y asegura nuestra reconciliación y salvación. La fe de Abraham sirve como modelo para los creyentes actuales, quienes son justificados al confiar en Dios y en la obra redentora de Cristo.

 

El llamado final para nosotros es seguir las pisadas de fe de Abraham, creyendo en el poder de Dios para salvar y justificar a través de Su Hijo.

 

Desarrollo:

1 Justificados (declarados justos por Dios), pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

Justificados, pues, por la fe. La justificación es el acto judicial de Dios por el cual declara justo al pecador, no por obras, sino por la fe en Jesucristo como dice Romanos 3:28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley, esta justicia no es propia, sino imputada por Cristo como dice 2 Corintios 5:2 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

Tenemos paz para con Dios. Pablo no se refiere aquí a una sensación de tranquilidad emocional, sino a la reconciliación entre Dios y la raza humana. antes de la justificación, éramos enemigos de Dios debido al pecado (Rom. 5:10). La paz con Dios es el resultado de la obra de Cristo en la cruz quien nos reconcilió con Dios como dice Colosenses 1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

 

Por medio de nuestro Señor Jesucristo. La paz con Dios es únicamente por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien con Su sacrificio aseguró nuestra reconciliación y quien es el mediador entre Dios y los hombres como dice 1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

 

2 por quien (por Cristo) también tenemos entrada por la fe a esta gracia (favor inmerecido) en la cual estamos firmes, y nos gloriamos (alegramos) en la esperanza de la gloria de Dios.

Por quien también tenemos entrada. El beneficio de esa justificación por medio de Jesucristo es que tenemos entrada por la fe a esta gracia, la palabra “entrada” viene de la palabra griega Strong 4318 <prosagōgē> que significa ser guiado, en el primer siglo, esa palabra se usaba para describir el privilegio de acercarse a un rey o a una figura de autoridad, lo que muestra que los creyentes tenemos acceso a Dios mismo, un privilegio que antes estaba restringido y que es obtenido gracias al sacrificio de Cristo

 

Por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes. Nuestra posición en la gracia es estable (estamos firmes) en la gracia de Dios, o depende de circunstancias externas. Esta firmeza proviene de Dios, quien asegura nuestra salvación y de donde no podemos ser separados como dice Romanos 8:38-39 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

                                              

Y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. La esperanza cristiana es la expectativa de participar en la gloria futura de Dios, de la cual estamos firmes y alegres, esperando el tiempo cuando seamos transformados completamente la imagen de Cristo como dice 1 Juan 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

 

3 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos (alegramos) en las tribulaciones (pruebas/dificultades), sabiendo que la tribulación (prueba/sufrimiento) produce paciencia (resistencia);

4 y la paciencia (resistencia), prueba (firmeza de carácter, salir aprobados); y la prueba (firmeza de carácter), esperanza (confianza en la salvación);

5 y la esperanza (confianza en la salvación) no avergüenza (no defrauda, no desilusiona); porque el amor de Dios ha sido derramado (llenado) en nuestros corazones por (por medio) el Espíritu Santo que nos fue dado.

Y no solo esto, sino que también nos gloriamos. Pablo presenta una perspectiva radical, que los creyentes podemos regocijarse incluso en medio de pruebas y sufrimientos, al saber que que las tribulaciones tienen un propósito divino.

 

Tribulaciones. Del griego Strong 2347 <thilipsis> que significa; aflicción, tribulación, opresión presión, se refiere a una experiencia de angustia, sufrimiento o dificultad que puede ser externa (persecuciones, pruebas) o interna (luchas espirituales, angustias).

 

Paciencia. Del griego Strong 5281 <hypomonē> que significa; perseverancia, constancia, denota la capacidad de mantenerse firme bajo presión, soportando pruebas con fe y esperanza en Dios.

 

Prueba. Del griego Strong 1382 <dokimē> que significa; aprobación o carácter aprobado. Se refiere al estado de alguien o algo que ha sido puesto a prueba y ha demostrado ser genuino, confiable y aprobado.

 

Esperanza. Del griego Strong 1680 <elpis> que significa; confianza. Se refiere a una expectativa confiada y segura, especialmente en relación con las promesas de Dios. Esa esperanza en Dios no avergüenza,  ya que la esperanza en Dios nunca decepciona, porque está respaldada por Su carácter y fidelidad, y no en esperanzas humanas, que son inciertas.

 

Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. La base de esta esperanza es el amor de Dios, que ha sido impartido por el Espíritu Santo. Este amor asegura que Dios está presente y obrando incluso en medio de las pruebas como dice Efesios 3:17-19 17para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios, y el Espíritu Santo es la garantía y el sello de nuestra relación con Dios, Su presencia en nuestro corazón es la evidencia del amor de Dios como dice Gálatas 4:6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

 

6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles (incapaces de salvarnos), a su tiempo (en el momento preciso) murió por los impíos (pecadores).

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles. La palabra “débiles” viene de la palabra griega Strong 772 <asebēs> que significa irreverente. Se refiere a alguien que no honra a Dios, vive en oposición a Sus mandamientos y carece de respeto hacia Su santidad, por lo que describe la incapacidad espiritual total de la humanidad, ya que, antes de Cristo, los seres humanos estaban imposibilitados para salvarse o cumplir con los estándares de justicia de Dios.

 

A su tiempo. Es decir, que Jesús murió en el momento exacto que Dios había determinado desde antes de la fundación del mundo como dice Gálatas 4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

 

Murió por los impíos. Dios no esperó a que la humanidad mejorara; cuando estábamos en nuestra peor condición, llegó la provisión divina, Cristo murió por los impíos, que viene de la misma palabra griega Strong 772 <asebēs>, pecador, como dice 1 Pedro 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu, y también Efesios 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

 

7 Ciertamente (Ahora bien), apenas (difícilmente) morirá alguno por un justo (persona honrada); con todo, pudiera ser que alguno osara (estuviera dispuesto a) morir por el bueno (que le haya hecho un bien).

8 Mas (pero) Dios muestra (demostró) su amor para con nosotros, en que siendo aún (cuando todavía éramos) pecadores, Cristo murió por nosotros.

Pablo ya escribió citando el Antiguo Testamento en Romanos 3:10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno, hablándonos de la incapacidad del hombre para justificarse delante de Dios, por lo que el término “justo” aquí, se refiere a alguien moralmente recto, humanamente hablando, como un juez imparcial puede ser justo en su trabajo, pero no justo en el estándar de Dios. De la misma forma la palabra “bueno” aquí, simplemente describe a alguien amable, generoso y con cualidades que provocan cariño en otro.

 

Lo que Pablo quiere destacar lo raro que es que alguien dé su vida por otro, incluso por un justo o alguien bueno, y lo hace para contrastar con el amor de Dios en Cristo, quien murió no por personas dignas, sino por pecadores e impíos, que se encontraban en rebelión contra Dios, lejos de merecer Su favor, demostrando así un amor incomparable e incondicional hacia la humanidad que no está condicionado a su justicia o bondad, sino que se extiende a los que no lo merecen como dice Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

 

Cristo murió por nosotros. Nos habla de una muerte vicaria (sustitutiva); es decir, que Jesús tomó nuestro lugar, cargando en Él, castigo que merecíamos por nuestro pecado, lo que el mismo dijo que haría en Juan 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

 

9 Pues mucho más (con mayor razón), estando ya justificados (siendo declarados justos) en su sangre, por él seremos salvos de la ira (castigo final).

Pablo enseña que, al ser declarados justos por Dios por la sangre de Cristo derramada en la cruz, somos salvos de la ira de Dios, que es la justa retribución contra el pecado, Pablo se refiere a el día de la ira de Dios en el juicio final como dice Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Somos librados de ese día, ya que ese sacrificio de Jesús, cumplió con las demandas de la justicia de Dios, y dónde se pagó el total de los pecados de aquellos que hemos creído en Cristo como Salvador, como dice Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

 

10 Porque si siendo (cuando todavía éramos) enemigos, fuimos reconciliados con Dios por (mediante) la muerte de su Hijo (Cristo), mucho más (con mayor razón), estando reconciliados, seremos salvos por su vida (ahora que su hijo vive).

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Pablo describe la relación entre los pecadores y Dios como enemistad, no solo de parte de la actitud humana, una actitud de rechazo hacia Dios, sino también de parte de Dios, ya que Su santidad está en oposición al pecado. Como enemigos, no teníamos forma de restaurar nuestra relación con Dios, fuimos reconciliados mediante el sacrificio perfecto y sustitutivo de Jesús en la cruz; es decir, la barrera del pecado que nos separaba de Dios fue eliminada por la muerte de Cristo.

 

Mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Pablo argumenta que si Dios fue capaz de reconciliarnos mientras éramos enemigos, cuánto más podemos confiar en Su poder para salvarnos ahora que somos sus hijos como dice Romanos 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

 

11 Y no solo esto (Además), sino que también nos gloriamos (alegramos) en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Y no solo esto. Pablo concluye esta idea, haciendo un énfasis adicional.

 

Sino que también nos gloriamos en Dios. Si nos gloriamos (alegramos) en la esperanza futura de la gloria de Dios (Rom. 5:2), y en las tribulaciones presentes (Rom. 5:3) que Dios permite para formarnos resistencia y carácter; Pablo afirma que hay un motivo de gozo aún mayor para gloriamos (alegramos), que es en Dios mismo, quien es el origen y el objetivo de nuestra reconciliación, nos gloriamos en el carácter fiel y amoroso de Dios para con los pecadores.

 

Por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. Ese gozo y reconciliación fueron posibles por el Señor nuestro Jesucristo, quien es el único camino para llegar a Dios como él mismo dijo en Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

 

Conclusión: Gloriarnos (alegrarnos, regocijarnos) en el AMOR de aquel que murió para reconciliarnos, y vive para salvarnos de la ira.

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