Invoquemos el Nombre del Señor
Hechos 2:14-21
Objetivo: Reconocer nuestro lugar como testigos en el cumplimiento de esta profecía, invitando a todos, por medio de las Escrituras, a invocar el nombre del Señor.
Versículo para atesorar: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Hechos 2:21
Introducción: El Espíritu Santo descendió en Pentecostés sobre los discípulos, capacitándolos para hablar en lenguas entendibles las maravillas de Dios. Judíos de muchas naciones quedaron atónitos al escuchar su propio idioma. Algunos buscaron entender el significado, mientras otros se burlaron, mostrando incredulidad ante la obra divina.
Desarrollo:
Vv. 14-15. Pedro corrige la confusión del pueblo
14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio (pongan atención), y oíd mis palabras.
Entonces Pedro. El portavoz restaurado por Cristo toma la palabra. El mismo Pedro que antes negó por miedo, ahora predica con valentía delante de una multitud en Jerusalén.
La diferencia no está en que Pedro se volvió fuerte por sí mismo. La diferencia es que Cristo lo restauró y el Espíritu Santo lo llenó.
Poniéndose en pie con los once. Pedro se levanta públicamente. Esta postura comunica disposición a hablar, autoridad en el mensaje y valentía delante de la multitud. Pedro no actúa aislado, sino en unidad con el testimonio apostólico. Esto incluye a Matías, quien acababa de ser contado con ellos en Hechos 1:26.
Alzó la voz. La proclamación fue pública, clara y valiente.
Y les habló diciendo. El milagro ahora será interpretado por la predicación. Aquí empieza el primer sermón apostólico registrado en Hechos.
El milagro de lenguas no reemplazó la predicación. La preparó.
Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén. Pedro se dirige directamente a su audiencia. Pedro se dirige primero a los judíos. Esto encaja con el orden redentor: el evangelio es anunciado primero a Israel. Pedro amplía su llamado a todos los presentes en Jerusalén. Esto incluye residentes y peregrinos que estaban allí por Pentecostés.
Jerusalén era el lugar donde Jesús había sido crucificado. La multitud estaba en la ciudad donde acababan de ocurrir los hechos centrales de la redención: muerte, resurrección, ascensión y ahora Pentecostés.
Esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Llama a prestar atención seria al mensaje. Pedro les dice que deben entender claramente lo que está pasando.
Pedro no quiere que el evento quede envuelto en rumores, burlas o especulación. Va a explicar lo ocurrido. El milagro no debe interpretarse por opinión popular, sino por revelación bíblica.
15 Porque estos no están ebrios (borrachos), como vosotros suponéis (creen), puesto que es la hora tercera del día (son las nueve de la mañana).
Porque éstos no están ebrios. Pedro niega la falsa acusación. La acusación era absurda. La multitud había escuchado a los discípulos hablar en idiomas reales las maravillas de Dios.
La embriaguez no produce claridad espiritual ni comunicación sobrenatural en idiomas no aprendidos. Un hombre borracho no proclama ordenadamente las maravillas de Dios en idiomas reconocibles por personas de muchas naciones. Pedro deja claro que lo ocurrido no era producto del alcohol, sino de la obra del Espíritu Santo.
Como vosotros suponéis. Pedro señala que la acusación se basa en una interpretación equivocada. Pedro identifica el problema: ellos estaban suponiendo mal.
No preguntaron humildemente: “¿Qué quiere decir esto?”
Supusieron burlonamente: “Están llenos de mosto.”
Puesto que es la hora tercera del día. Pedro usa un argumento lógico y cultural para demostrar lo absurdo de la acusación. La hora tercera corresponde aproximadamente a las 9:00 de la mañana, contando desde el amanecer, según la forma judía de medir el día.
La idea de Pedro es sencilla: era demasiado temprano para suponer que esos hombres estaban borrachos, especialmente en un contexto religioso como Pentecostés. Pedro usa un argumento lógico y cultural. No empieza todavía con Joel. Primero muestra que la explicación de los burladores no tiene sentido.
Pedro no quiere quedarse atrapado en la burla; su propósito es explicar el evento con la Escritura y predicar a Cristo.
Los discípulos fueron acusados de borrachos, pero Pedro predicó. La burla no detuvo el testimonio. Esto es importante porque Jesús ya había advertido que sus discípulos serían malinterpretados y perseguidos en Mateo 5:11-12 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos…
Vv. 16-18. Pedro interpreta Pentecostés desde la Escritura
16 Mas (Al contrario) esto es lo dicho por el profeta Joel:
Mas esto. Pedro identifica el evento de Pentecostés. Se refiere a lo que la multitud acaba de ver y oír:
1. El estruendo como de viento recio.
2. Las lenguas como de fuego.
3. La llenura del Espíritu Santo.
4. El hablar en otras lenguas.
5. La proclamación de las maravillas de Dios.
6. La reacción de asombro y burla de la multitud.
Pedro dice: “Esto tiene explicación.” No es borrachera. No es desorden. No es casualidad. Es cumplimiento de la Palabra de Dios. Toma el evento presente y lo coloca bajo la luz de la revelación bíblica.
Es lo dicho. Pedro afirma que lo ocurrido corresponde a la Palabra profética. Pedro no presenta una opinión nueva. Presenta una explicación basada en la Palabra ya revelada.
El Espíritu que descendió en Pentecostés es el mismo Espíritu que habló por los profetas. El Espíritu Santo no contradice la Escritura. La cumple, la ilumina y la aplica.
Por el profeta Joel. Pedro fundamenta su explicación en la Escritura del Antiguo Testamento. Pedro cita al profeta Joel, específicamente Joel 2:28-32 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.
17 Y en los postreros (últimos) días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;
Y en los postreros días. Pedro, citando a Joel, declara que lo ocurrido en Pentecostés pertenece a los postreros días, que Según el Nuevo Testamento, comenzaron con la venida de Cristo, su muerte, resurrección, ascensión y el derramamiento del Espíritu, como vemos en Hebreos 1:1-2 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…
Dice Dios. Pedro deja claro que la profecía no es simplemente opinión de Joel. Dios habló por medio del profeta, como también lo dirá más adelante en 2 Pedro 1:21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
Derramaré de mi Espíritu. Esta es la promesa central. Dios derramaría su Espíritu.
La Palabra “derramaré”, viene del griego <ekchéō>, Strong G1632, que significa derramar, verter abundantemente, esparcir. La imagen es de abundancia. Dios derrama su Espíritu con generosidad sobre su pueblo.
Pedro dirá después que fue Cristo exaltado quien derramó el Espíritu Hechos 2:33 Así que, exaltado por la diestra de Dios… ha derramado esto que vosotros veis y oís.
El Padre promete, el Hijo derrama, el Espíritu viene. Aquí vemos la obra trinitaria (triunitaria) de Dios en la redención.
Sobre toda carne. Esta frase no significa que absolutamente cada ser humano sin excepción recibe el Espíritu salvadoramente. El contexto muestra que se refiere a toda clase de personas dentro del pueblo de Dios: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, siervos y siervas.
En el Antiguo Testamento, el Espíritu venía sobre ciertos individuos para funciones específicas: profetas, sacerdotes, reyes, jueces. Pero Joel anuncia una extensión más amplia: el Espíritu sería derramado sobre todo el pueblo de Dios, sin distinción de edad, sexo o condición social.
Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. La promesa incluye hombres y mujeres. La palabra “profetizarán” viene del griego <prophēteúō>, Strong G4395, que significa profetizar, hablar bajo la dirección de Dios, proclamar un mensaje de Dios.
En el contexto de Pentecostés, esto apunta a una proclamación inspirada por el Espíritu de las obras de Dios. No todos serían profetas fundacionales en el mismo sentido que los profetas bíblicos que dieron Escritura, pero sí se enfatiza que el Espíritu capacita ampliamente al pueblo de Dios para hablar de Dios; es decir, declarar el evangelio partiendo de las Escrituras para la edificación, exhortación y consolación de los llamados, como dice 1 Corintios 14:3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
Vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños. La promesa incluye diferentes edades: jóvenes y ancianos.
La palabra “visiones”, viene del griego <hórasis>, Strong G3706, que significa visión, aparición, lo que es visto sobrenaturalmente. Mientras que la palabra “sueños”, viene del griego <enýpnion>, que significa sueño, visión recibida en sueño.
En el periodo bíblico, Dios usó sueños y visiones como medios revelatorios en momentos específicos. En Hechos, todavía vemos visiones importantes, por ejemplo, Pedro en Hechos 10:10-11 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto… y Pablo en Hechos 16:9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie…
Debemos distinguir entre el periodo fundacional apostólico, donde Dios dio revelación extraordinaria, y la vida ordinaria de la iglesia, que ahora debe regirse por la Escritura completa.
18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu. La promesa incluye a los siervos y siervas. Esto rompe categorías sociales. El Espíritu no se limita a los poderosos, nobles o reconocidos. Dios derrama su Espíritu también sobre los socialmente bajos. En Cristo, no hay ciudadanos espirituales de segunda clase, como dice Pablo en Gálatas 3:28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Esto habla de igualdad espiritual en Cristo.
Y profetizarán. La repetición de “profetizarán” muestra el énfasis de Pedro: la venida del Espíritu produce proclamación. El Espíritu es derramado para que el pueblo de Dios hable de las maravillas de Dios.
Vv. 19-21. Pedro anuncia juicio y salvación
19 Y daré prodigios (haré maravillas) arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor (nubes) de humo;
Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra. La profecía pasa del derramamiento del Espíritu a señales cósmicas y terrenales relacionadas con el día del Señor.
La palabra “prodigios” del griego <téras>, Strong G5059, significa prodigio, maravilla, señal extraordinaria que provoca asombro. Mientras que “señales”, del griego <sēmeîon>, Strong G4592, significa señal, marca, indicio, evento que apunta a una realidad mayor.
Los prodigios y señales no son fines en sí mismos. Apuntan a algo: la intervención decisiva de Dios.
Sangre y fuego y vapor de humo. Este lenguaje tiene tono de juicio, guerra, cataclismo y manifestación divina. En los profetas, imágenes como estas suelen acompañar el día del Señor como en Isaías 13:9-10 He aquí el día de Jehová viene, terrible… Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz…
No todo esto se cumplió de manera exhaustiva en Pentecostés. Pedro está diciendo que Pentecostés inaugura la etapa final, pero la consumación del día del Señor todavía espera su cumplimiento pleno.
El derramamiento del Espíritu no elimina el juicio venidero. Lo hace más urgente. Dios está ofreciendo salvación ahora, pero también anuncia que habrá juicio.
20 El sol se convertirá en tinieblas (oscurecerá), y la luna en sangre (se pondrá roja), antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto (glorioso);
El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre. Estas imágenes cósmicas señalan conmoción, juicio y el carácter solemne del día del Señor.
Durante la crucifixión hubo tinieblas sobre la tierra como dice Lucas 23:44-45 Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció… Eso fue una señal del juicio de Dios cayendo sobre Cristo como sustituto. Pero Joel también apunta hacia el día final del Señor, cuando Dios juzgará al mundo.
Antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto. El “día del Señor” en los profetas es el tiempo de intervención decisiva de Dios en juicio y salvación. En el Nuevo Testamento, está relacionado con la consumación final y el regreso de Cristo como en 2 Pedro 3:10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche…, y como en 1 Tesalonicenses 5:2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche.
El día del Señor será grande y manifiesto. No será secreto, débil ni negociable. Cristo volverá. Dios juzgará. La historia no termina en caos ni en progreso humano indefinido. Termina ante el Señor.
21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
Después de hablar del derramamiento del Espíritu y del día del Señor, viene la promesa de salvación.
“Todo aquel” significa que no hay barrera étnica, social, cultural o moral que Cristo no pueda vencer.
La palabra “invocare”, del griego <epikaléō>, Strong G1941, significa invocar, llamar sobre, apelar a alguien, clamar por ayuda.
Invocar el nombre del Señor es clamar al Señor con fe, dependencia, arrepentimiento y confianza en su misericordia, para obtener la salvación, el rescate del pecado, de la ira de Dios y del juicio venidero, por medio de Cristo, como dice Romanos 10:10,13 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 13porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
Joel no fue el único profeta que habló de la obra futura del Espíritu, lo encontramos también en Ezequiel 36:26-27 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros… Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos…, así como en Isaías 44:3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación…, y en Jeremías 31:33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días… Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón…
Pentecostés muestra que Dios está inaugurando la era del nuevo pacto de manera poderosa. El Espíritu viene no solo para estar “con” el pueblo de Dios, sino para morar en ellos, capacitarlos y hacerlos testigos de Cristo.
Conclusión: Pedro explica que Pentecostés cumple la profecía de Joel: Dios derrama su Espíritu en los postreros días para levantar testigos que proclamen sus maravillas. Ante las señales del juicio venidero, la esperanza no está en la religión externa, sino en invocar con fe el nombre del Señor para salvación.
Preguntas de observación e interpretación por versículo, diseñadas para asegurar que el expositor y los participantes comprendan correctamente y en detalle la enseñanza.
Hechos 2:14
Preguntas de observación
1. ¿Quién se puso en pie para hablar?
R. Pedro.
2. ¿Con quién se puso en pie Pedro?
R. Con los once.
3. ¿Qué hizo Pedro con su voz?
R. Alzó la voz.
4. ¿A quiénes se dirigió?
R. A los varones judíos y a todos los que habitaban en Jerusalén.
5. ¿Qué pidió Pedro a la multitud?
R. Que esto les fuera notorio y que oyeran sus palabras.
Preguntas de interpretación
6. ¿Por qué Pedro se levanta en este momento?
R. Para explicar bíblicamente lo ocurrido en Pentecostés y corregir la falsa acusación de que estaban ebrios.
7. ¿Qué importancia tiene que Pedro esté “con los once”?
R. Muestra unidad apostólica y que Pedro habla como portavoz, no como líder aislado.
8. ¿Qué significa que Pedro alzó la voz?
R. Que proclamó el mensaje con claridad, valentía y autoridad pública.
9. ¿Por qué era necesario que la multitud oyera sus palabras?
R. Porque el milagro necesitaba ser interpretado por la Escritura y llevado a la proclamación de Cristo.
10. ¿Qué muestra la transformación de Pedro?
R. Que Cristo restaura y el Espíritu capacita para testificar con valentía.
Hechos 2:15
Preguntas de observación
1. ¿Qué niega Pedro sobre los discípulos?
R. Que no estaban ebrios.
2. ¿Qué habían supuesto algunos de la multitud?
R. Que estaban llenos de mosto.
3. ¿Qué hora era?
R. La hora tercera del día.
4. ¿A qué equivale aproximadamente la hora tercera?
R. A las 9:00 de la mañana.
Preguntas de interpretación
5. ¿Por qué Pedro menciona la hora tercera?
R. Para mostrar que la acusación de embriaguez era absurda, especialmente tan temprano en el día.
6. ¿Qué revela la acusación de los burladores?
R. Que estaban interpretando carnalmente una obra espiritual de Dios.
7. ¿La llenura del Espíritu se parece a la embriaguez?
R. No. La embriaguez produce descontrol; la llenura del Espíritu produce claridad, testimonio, adoración y dominio propio.
8. ¿Por qué Pedro responde brevemente a la acusación?
R. Porque necesita corregir la mentira, pero no quiere quedarse atrapado en la burla; su propósito es explicar el evento con la Escritura y predicar a Cristo.
9. ¿Qué nos enseña este versículo sobre la fe y la razón?
R. Que la fe bíblica no es irracional; Pedro usa un argumento razonable antes de llevarlos a la Escritura.
Hechos 2:16
Preguntas de observación
1. ¿A qué se refiere Pedro cuando dice “Mas esto”?
R. A lo ocurrido en Pentecostés: la venida del Espíritu, las lenguas y la proclamación de las maravillas de Dios.
2. ¿Qué dice Pedro que es “esto”?
R. Lo dicho por el profeta Joel.
3. ¿A qué profeta cita Pedro?
R. Al profeta Joel.
Preguntas de interpretación
4. ¿Por qué Pedro cita a Joel?
R. Para explicar bíblicamente el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés.
5. ¿Qué nos enseña esto sobre cómo interpretar experiencias espirituales?
R. Que deben ser interpretadas por la Escritura.
6. ¿Qué relación hay entre Pentecostés y el Antiguo Testamento?
R. Pentecostés cumple promesas proféticas dadas por Dios, especialmente sobre el derramamiento del Espíritu.
7. ¿Pedro centra su explicación en la experiencia o en la Escritura?
R. En la Escritura.
8. ¿Cómo apunta este versículo a Cristo?
R. Porque el derramamiento prometido por Joel será explicado como obra del Cristo resucitado y exaltado.
Hechos 2:17-21
Preguntas de observación
1. ¿En qué tiempo dice Pedro que ocurre esto?
R. En los postreros días.
2. ¿Qué prometió Dios derramar?
R. Su Espíritu.
3. ¿Sobre quiénes sería derramado el Espíritu?
R. Sobre toda carne: hijos, hijas, jóvenes, ancianos, siervos y siervas.
4. ¿Qué señales menciona la profecía?
R. Prodigios en el cielo, señales en la tierra, sangre, fuego, vapor de humo, sol en tinieblas y luna en sangre.
5. ¿Qué promesa aparece al final?
R. Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.
Preguntas de interpretación
6. ¿Qué significan los “postreros días”?
R. La etapa final del plan redentor inaugurada por Cristo y el derramamiento del Espíritu, que culminará con su regreso.
7. ¿Qué significa “toda carne” en este contexto?
R. Toda clase de personas dentro del pueblo de Dios, sin distinción de sexo, edad o condición social.
8. ¿Qué significa invocar el nombre del Señor?
R. Clamar al Señor con fe, arrepentimiento y confianza en su misericordia para salvación.
9. ¿Se cumplió todo Joel de manera exhaustiva en Pentecostés?
R. Pentecostés inaugura el cumplimiento del derramamiento del Espíritu, pero las señales del día del Señor apuntan también a la consumación futura.
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