martes, 12 de diciembre de 2023

Lucas 16:1-13 Invirtiendo Sagazmente

 

Invirtiendo Sagazmente

Lucas 16:1-13

 

Objetivo: Aprender de la misma boca de nuestro Salvador que: No podemos Servir a Dios y a las riquezas.

 

Versículos a memorizar: “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Diosa y a las riquezas.” Lucas 16:13

 

Introducción: Lucas viene de relatar la parábola triple que contó Jesús cuando los líderes religiosos le criticaban por recibir y comer con pecadores y publicanos, en la parábola hay tres cosas que se pierden y son halladas, y hay una progresión en ellas, en la primera se pierde una oveja de entre 100, que podría considerarse de poco valor, y aun así el pastor sale a buscarla, en la segunda se pierde una moneda de entre 10 que tenía una mujer, al parecer como parte de un collar, lo que tendría además un valor sentimental, y decididamente la busca hasta encontrarla y en la tercera, el que se pierde es uno de los 2 hijos que un padre tiene, en esta última es claro que ambos hijos estaban en pecado, solo que en el hijo menor era un pecado evidente de despilfarro de bienes y de vivir desenfrenadamente, y el del hijo mayor un pecado de orgullo, y a ambos el padre que representa a Dios, les ama incondicionalmente y está siempre en disposición de mostrarles misericordia.  En los 3 relatos, cada personaje hace una fiesta de gozo por haber hallado lo que estaba perdido, y así es el gozo de Dios y de sus ángeles cuando un pecador se arrepiente de su pecado y restaura su comunión con Dios.

 

Desarrollo:

1 Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo (administrador), y este fue acusado ante él como disipador (derrochador, malgastador) de sus bienes.

Dijo también a sus discípulos. Jesús continua rumbo a Jerusalén y Lucas relata la serie de parábolas que el Señor enseñó en ese trayecto. La que aquí describe está dirigida a sus discípulos, ya que les hablará acerca del comportamiento que deben ellos como “hijos de luz” (Lc. 16:8), aunque en la audiencia también se encuentran escuchando los fariseos (Lc. 16:14) quienes amaban las riquezas y estaban apegadas a ellas, por lo que esta sería otra razón por la que el Señor les enseño esta parábola que tiene que ver con las riquezas y que la encontramos exclusivamente en el evangelio de Lucas.

 

Jesús va a enfatizar una virtud de un mal ejemplo, también lo hará con la parábola del juez injusto (Lc. 18), de un mal proceder del personaje, extrae una enseñanza.

 

Había un hombre rico. El primer personaje es un hombre rico que por lo que se cuenta en el relato, era una persona que tenía campos de cultivo, era un terrateniente, que bien podía haber cultivado y cosechado sus campos, y vendía la producción con lo que generaba ganancias.

 

Que tenía un mayordomo. El segundo personaje es un administrador, quien había sido contratado para supervisar y mantener en orden las riquezas de aquellas tierras, era un trabajo de que requería mucha confianza y que tenía mucha responsabilidad, pero también muchos privilegios.

 

Y este fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Este administrador fue acusado con el dueño de malgastar los bienes que no eran de él, bienes que le habían dejado solo para administrar. Dichas acusaciones podían ser falsas en forma de calumnia o verdaderas como parece que era el caso, ya que parece que el dueño se cercioró de que las acusaciones eran ciertas, y el acusado no se defendió, por lo que va a proceder a llamarlo para despedirlo de dicha función.

 

La palabra disipador del griego Strong 1287 <diaskorpízo>, es la misma palabra usada para el hijo prodigo que” desperdició sus bienes viviendo perdidamente” (Lc 15:13) que significa despilfarrar, malgastar, desperdiciar.

 

2 Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta (presenta un informe) de tu mayordomía (administración), porque ya no podrás más ser mayordomo (administrador).

Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía. El dueño llamó al administrador para confrontarlo y le hace una pregunta como de alguien que se siente decepcionado con la otra persona que le ha fallado a la confianza otorgada. La acusación era tan cierta que el mayordomo no justifica para nada su conducta, por lo que el dueño le pide una rendición de cuentas inmediata y le pide que haga un informe final de los balances, el estado en el que se encontraban los negocios y el listado de deudores, todo eso se le daría al nuevo administrador.

 

Porque ya no podrás más ser mayordomo. Era claro que el mayordomo sería despedido si era un empleado, o si era un siervo, pues quitado de esa función y puesto en otra de mucha menor relevancia y sin beneficios. En ambas situaciones el mayordomo perdería su salario, su poder de autoridad y se cree que, hasta su casa, ya que se estilaba que los mayordomos vivían en la misma casa o propiedad que administraban, ya no habría la posibilidad de que alguien más lo contratara como mayordomo en toda aquella zona.

 

Debemos recordar que nosotros mismos solo somos administradores de las riquezas de nuestro Dios, que los bienes, el tiempo y las capacidades que nos ha dado son de Él y nosotros solo las administramos, y deberíamos hacerlo fielmente como dice 1 Corintios 4:2 Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

 

3 Entonces el mayordomo (administrador) dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía (la administración). Cavar (trabajar la tierra), no puedo; mendigar (pedir limosna), me da vergüenza.

Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. El mayordomo empezó a pensar sobre la situación actual y sobre el futuro inmediato que le esperaba ahora que no fuera mas mayordomo. Ya no tendría autoridad, ingreso, comida ni hogar, de la misma manera que el hijo prodigo “volvió en sí” (Lc. 15:17) cuando se encontró en una situación muy lamentable, este mayordomo comenzó a pensar en su futuro cuando se le cambio todo de repente.

 

Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Las opciones en las que pensó para poder tener un ingreso y sustento fue; primero trabajar en el campo, pero el mismo dice que no puede, quizá nunca había hecho trabajos de esfuerzo y largas jornadas cavando zanjas en el campo, o quizá debido a su edad no tendría fuerzas para ello. La otra posibilidad era como hacían algunos, de pedir limosna, pero eso dice que le daba vergüenza, tenía un corazón orgulloso, después de haber tenido tanta autoridad e influencia, se le hacía vergonzoso depender de la misericordia que otros le dieran.

 

4 Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía (administración, me quede sin trabajo), me (haya gente que me) reciban en sus casas.

No tenía mucho tiempo para pensar, la solución que encuentre la tiene que ejecutar con rapidez, de repente, pensando en eso, le llega una idea de que debe hacer para su futuro inmediato ya que esta por ser removido de su trabajo actual, y cuando no tenga ni casa donde vivir, pueda conseguir morada en casa de alguien o algunos otros, aprovechando que los bienes de su Señor y los documentos de sus deudores estaban en su mano y él tenía hasta ese momento todavía autoridad sobre ellos y así poder asegurar su futuro.

 

 

 

5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?

Y llamando a cada uno de los deudores de su amo. Su estrategia fue llamar a cada uno de los deudores de su amo a una reunión personal con él, y sin testigos presenciales para bajarles la deuda que tenían con el dueño, y así ganar el favor de cada uno de los deudores.

 

El dueño que era terrateniente, producía muchas cosas en sus campos, por ejemplo, tenía campos de olivos de donde producía aceite de oliva y lo almacenaba en barriles, tenía también tierras donde cosechaba cereales como el trigo, todo eso lo vendía a crédito y así sus compradores se volvían deudores hasta que pagaran lo adquirido.

 

Dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Aunque el relato detalla el acuerdo con dos de esos deudores, el contexto nos da a entender que eran muchos mas y que esos dos solo quedaron de ejemplo de su estrategia.

 

El mayordomo les pregunta ¿Cuánto deben?, una cifra que sin duda él cómo administrador sabía, pero parece que parte de su estrategia es preguntarle a cada deudor valorase bien el descuento que le iba a realizar.

 

6 Él dijo: Cien barriles (4,000 Lts) de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.

El primer deudor le debía 100 barriles (bato es la palabra en griego para barriles, equivalente a tinaja) de aceite de oliva, según los historiadores cada “bato” era de 40 litros, por lo que el total de la deuda sería de 4,000 litros de aceite de oliva, lo que requeriría la cosecha de 150 árboles de olivo, que equivaldría unos 1,200 denarios (más de 3 años de trabajo de un jornalero).

 

El mayordomo le pide al deudor que rescriba su deuda a la mitad, le da su recibo que equivaldría ahora a lo que es un “pagaré” (documento legal de compromiso de pago de una deuda), y con su puño y letra deja registrada uno nuevo y quitan el anterior.

 

Notemos el “siéntate pronto”, el mayordomo tiene premura de tiempo porque está haciendo esto con todos los deudores y quiere darse prisa.

 

7 Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas (coros, 30 tons) de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.

El Señor menciona otro ejemplo del actuar de este mal administrador con otro deudor, en este caso debía 50 medidas de trigo, la palabra medida viene del griego Strong 2884 <kóros> que equivalía a 10 “batos”, la deuda sería como unas 30-35 toneladas, que sería la cosecha de 40 hectáreas de sembradío, que según los historiadores serían como 2,600 denarios (más de 7 años de trabajo de un jornalero).

 

También le manda al deudor que reescriba su recibo haciéndole un descuento del 20%.

 

El administrador había reducido las deudas de varias personas en cantidades importantes, con eso conseguía astutamente el favor futuro de cada uno de eso deudores.

 

8 Y alabó (elogió, felicitó) el amo al mayordomo (administrador) malo (deshonesto, injusto) por haber hecho sagazmente (astutamente); porque los hijos de este siglo son más sagaces (listos) en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente. De alguna manera el dueño supo de lo que había hecho su administrador, y a pesar de reconocerlo como un mal administrador, reconoció su sagacidad, no está elogiando su mal proceder, ni su pésima administración, sino su sagacidad que viene de la palabra griega Strong 5430 <fronímos>, que significa cauteloso, discreto, inteligente, sabio, precavido.

 

Porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. Jesús hace una distinción de los no creyentes a quienes les llama “hijos de este siglo” o de esta época, contra los creyentes o discípulos a los cuales está dirigida esta enseñanza y a quienes le llama “hijos de luz” y menciona que los primeros son más “astutos”, “listos” o “audaces” con el trato a sus semejantes que los segundos.

 

La gente sin Dios, y por tanto sin límites morales,  siempre trata de aprovechar lo que tiene para su propio beneficio, mientras que los hijos de Dios son llamados a vivir como dice Tito 2:12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.

 

9 Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas (dinero de injusticia), para que cuando estas falten (se acaben), os reciban en las moradas (viviendas) eternas.

Y yo os digo. Jesús ahora menciona la aplicación de esta enseñanza parabólica, y lo hace con mucho énfasis con este “yo os digo”.

 

Ganad amigos por medio de las riquezas injustas. Estas riquezas injustas son las riquezas temporales que este mundo ofrece, y son injustas porque por mucho que las trabajes y las tengas, no las podrás llevar a la eternidad, es en este sentido que Jesús dice que debemos usar las riquezas temporales en hacer amigos, no dice en “comprar” amigos, eso es imposible, sino en hacerlos; es decir,  investir los recursos materiales e intelectuales para hacer amigos para la eternidad; en otras palabras, usar las riquezas temporales para obtener resultados eternos.

 

Los hijos de este siglo usan sus bienes temporales para sus deleites, temporales también, los cristianos deben de usar sus bienes temporales para la expansión del evangelio de salvación que hay en Cristo Jesús.

 

La riqueza no habla solo de dinero, sino de lo que la gente le da mucho valor, además del dinero, el tiempo, la salud y las habilidades o capacidades humanas, todas ellas deben de ser usadas en esta época para llevar almas a la eternidad.

 

Para que cuando estas falten. Jesús enseña que habrá un tiempo en que los bienes temporales ya no será posible usarlos, cuando llegue el término de la vida de cada quien, en este sentido, la muerte termina con las riquezas temporales de quien las poseía.

 

Os reciban en las moradas eternas. Las moradas eternas son el lugar que el Señor a preparado para los suyos como dice Juan 14:2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros, a primera instancia parecería que Jesús está diciendo que cuando lleguemos al cielo, nos recibirán aquellos que se vieron favorecidos en la tierra por el evangelio de salvación que les llegó por medio de haber invertido nuestras riquezas temporales en el reino eterno, pero no hay ningún otro pasaje en la Escritura que diga algo parecido, pero sí que quien los recibirá es Cristo mismo como le dijo Jesús al malhechor convertido en Lucas 23:43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

 

Lo que si encontramos en la Biblia es este mismo concepto de usar los bienes temporales en beneficio del reino venidero como Pablo le dijo a Timoteo que le enseñara a los ricos de su iglesia en 1 Timoteo 6:17-19 17A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

 

10 El que es fiel (digno de confianza) en lo muy poco, también en lo más es fiel (digno de confianza); y el que en lo muy poco es injusto (deshonrado), también en lo más es injusto (deshonrado).

Parece que Jesús menciona esto para no mal interpretar la parábola del mayordomo malo, un verdadero discípulo nunca usará el método del infiel administrador que fue injusto en lo poco y por consiguiente injusto en lo mucho, sino que los hijos de luz, juzgan las cosas a la luz de la Palabra, y se dan cuenta que las riquezas temporales son muy poco, comparado con lo mucho que son las riquezas eternas.

 

11 Pues si en las riquezas injustas (deshonestas, que valen tan poco) no fuisteis fieles (dignos de confianza), ¿quién os confiará lo verdadero (las verdaderas riquezas)?

La conclusión de Jesús está dirigida a sus discípulos (Lc. 16:1), animándonos a ser fieles en las riquezas temporales, en esas que son transitorias mientras estamos en esta tierra, usándolas para invertir en el reino de Dios, y es entonces cuando Dios nos confiará lo verdadero; es decir, las riquezas eternas, Dios nos dará responsabilidades para ser administradores de la gracia de Dios como dice 1 Pedro 4:10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

 

12 Y si en lo ajeno (de otra persona) no fuisteis fieles (digno de confianza), ¿quién os dará lo que es vuestro (les pertenece)?

Jesús vuelve a hacer un contraste entre lo que es ajeno, y lo que es propio. Lo que es de otro se refiere a las riquezas terrenales que administramos pero que no son nuestras, sino de Dios que los las dio, lo que sí es nuestro son las riquezas eternas.

 

13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá (menospreciará) al uno y amará al otro, o estimará (amará) al uno y menospreciará (aborrecerá) al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (dinero).

Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. Notemos que no dice que no se debe servir a dos señores, sino que no se puede, es una imposibilidad, no es posible que un siervo sirva a dos amos que no solo son distintos, sino que son contrarios. Como los amos tienen intereses opuestos, el siervo tendrá que elegir voluntariamente a uno y rechazar al otro, no es posible amar a ambos a la vez.

 

No podéis servir a Dios y a las riquezas. Dios que tiene los tesoros celestiales es incompatible con las riquezas o tesoros terrenales, por lo que solo se le puede servir a uno de ellos, la palabra riqueza usada aquí es la palabra griega Strong 3126 <mamón> que habla de la riqueza idolatrada, de hecho, era una deidad griega, era la riqueza personificada en un ídolo, y muestra como las cosas materiales se pueden convertir en un dios para los que le sirven.

 

¿A quién servimos? ¿Servimos a Dios o a las riquezas? Debemos tener a Dios como amo, quien nos compró a precio de sangre y quien le debemos dar todo nuestro servicio y a las riquezas temporales tenerlas como siervo, a quien le mandamos que haga cosas.

 

Versículo de cierre: Apocalipsis 14:13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.

 

Aplicación Práctica: Aprender de la misma boca de nuestro Salvador que: No podemos Servir a Dios y a las riquezas.

 

lunes, 4 de diciembre de 2023

Lucas 15:11-32 La historia de dos hijos

 

La historia de dos hijos

Lucas 15:11-32

Objetivo: Conocer la razón del más grande gozo de nuestro Dios.

 

Versículos a memorizar: “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos!, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” Lucas 15:32

 

Introducción: Debido a la crítica que los fariseos y los escribas le hacían a Jesús por recibir publicanos y pecadores e incluso comer con ellos, Jesús les dijo una parábola triple, en las 3 hay algo que se pierde y que es hallado, en la primera una oveja de 100, que cuando se pierde, el pastor deja las 99 y sale a buscar a la que se perdió, en la segunda una mujer pierde una de 10 dracmas, y la busca con diligencia hasta encontrarla, en ambos casos, el pastor y la mujer invitaron a sus familiares y amigos a regocijarse con ellos por haber encontrado lo que se había perdido. Jesús concluyó que la enseñanza doble era que Dios se gozaba por un pecador que se arrepentía,  sus ángeles se gozaban con Él. Ahora procederá a relatar la tercera parte de esa triple parábola.

 

Desarrollo:

Vs. 11-24. El hijo menor

11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;

Jesús ha ido mostrando una progresión en su relato, primero una oveja entre 100, después una moneda entre 10, y ahora un hijo de 2, no solamente ha ido aumentando el porcentaje de perdida, sino la importancia de la perdida, al grado de que un padre pierda uno de sus dos hijos.

 

Este padre, según el contexto era un terrateniente con una posición económica sólida, tenía tierras, casa, riquezas, siervos; por lo que nada le falta a ninguno de esos 2 hijos suyos estando en casa de su padre.

 

12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes (herencia) que me corresponde; y les repartió los bienes (las propiedades).

Jesús comienza relatando la historia del hijo más joven, quien se mostrará como arrogante, impaciente y frívolo, pero sobre todo deshonrador del padre, ya que le pide, en forma de orden, la herencia que le corresponde, dicha herencia o patrimonio familiar, se adquiría una vez que el padre fallecía, por lo que este hijo menor, está deshonrado a su padre, mostrándole que lo prefería muerto para tener la herencia que vivo, además le exige los bienes como si el padre tuviera una deuda con él.

 

El padre cede a esa petición y reparte los bienes a sus dos hijos. En la ley de Moisés se establecía que el hijo mayor se quedaría con una doble porción de la herencia (Dt. 21.17), siendo solo 2 hijos, el mayor tendría 2/3 partes y el hijo menor 1/3 parte.

 

El padre del relato representa a Dios, que no obliga a sus hijos a quedarse bajo su protección, este hijo menor representa a todos aquellos hombres y mujeres que muestran una condición de rebeldía y nos naturalmente desobedientes a lo que Dios dice, que toman las bendiciones de Dios, pero no quieren saber nada de Él.

 

13 No muchos (a los pocos) días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada (región lejana); y allí desperdició (derrochó) sus bienes viviendo perdidamente (desenfrenadamente).

La única manera de convertir en dinero aquellas propiedades, era vendiéndolo barato, por eso consiguió tener disponible el dinero en pocos días, este hijo menor no solo mostró desprecio por su padre, sino por sus antepasados que habían ido construyendo ese patrimonio familiar quizá por generaciones y se fue a vivir a una región lejana, entiéndase una región no judía, gentil, con lo que con eso mostraba también desprecio por su nación.

 

La razón por la que este hijo pidió que el adelantaran la herencia, parece muy clara, no quería vivir en casa de su padre, no quería obedecerlo, y no quería honrarlo, pesaba que era mejor estar “libre” de eso,  alejado de sus familiares y viviendo como el quería, así lo hizo y terminó derrochando todos los bienes heredados viviendo de una manera desenfrenada, ya que a él no le había costado nada obtenerlos, cumpliéndose en él lo que dice Romanos 1:24-25, 28 24Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 28Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.

 

A diferencia de los 2 relatos anteriores, el de la oveja y el de la dracma, aquí el hijo se perdió deliberadamente, voluntariamente despreció a su padre, a su familia y a su nación.

 

14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre (escasez) en aquella provincia (región), y comenzó a faltarle (pasar necesidad).

De la abundancia en casa del padre, paso a la miseria. Una intensa hambruna cayó en aquella región, en joven no solo ya no tenía recursos, porque los había malgastado, sino que no había no que comprar o lo que había se encontraría a precios muy altos, por lo que comenzó a faltarle lo necesario para vivir y para comer.

 

De la misma manera se encuentran todos los hombres que voluntariamente se alejan de Dios, se encuentran careciendo de todo, viviendo en una miseria espiritual que no pueden superar.

 

15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase (cuidase) cerdos.

Busco la forma de poder aliviar un poco su situación, se arrimó a una persona, no queda claro si pudo conseguir un trabajo o simplemente se acercó a él buscando algo de comida, quien le envió a apacentar cerdos, ese trabajo era de los más desagradable considerando que el joven era judío, los cerdos eran considerados como animales ceremonialmente no limpios y por lo tanto, no comestibles, según los historiadores, para los judíos, ese trabajo era considerado como una maldición.

 

16 Y deseaba (por tanta hambre) llenar su vientre (estomago) de las algarrobas (comida para cerdos) que comían los cerdos, pero nadie le daba.

Era tal su hambre que deseaba llenar su estómago con la comida de los cerdos. Las algarrobas son un fruto en forma de vaina de un árbol llamado algarrobo, utilizada para alimento de animales, no solamente cerdos, y que la gente sin recursos las comía en extrema necesidad, pero para poderla digerir era necesario molerla, casi pulverizarla, este joven andaba mendingando que comer y deseando comer por lo menos ese alimento de animales, pero ni aun eso recibía, él deseaba, pero nadie le daba.

 

Así es la situación del hombre alejado se Dios, no encuentra satisfacción que busca, porque no hay ningún ser creado que pueda solucionarle el hambre espiritual que tiene sino solo el Creador Jesús dijo en Juan 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

 

17 Y volviendo en sí (al fin recapacitó, comprendió), dijo: ¡Cuántos jornaleros (trabajadores) en casa de mi padre tienen abundancia de pan (comida de sobra), y yo aquí perezco (me muero) de hambre!

El sentimiento de fracaso, la tristeza de encontrarse en una situación que no había considerado, el remordimiento de haber desperdiciado los recursos heredados, el hambre, las consecuencias de haber vivido desenfrenadamente, el no sentir apoyo de ninguna familiar o amigo cercano, o la combinación de todas ellas, llevaron al joven a volver en si, a pensar cabalmente, a regresar de la locura en la que se encontraba y meditar de lo que había visto en casa de su padre, no de los siervos que trabajaban en casa, sino de la cantidad de jornaleros de su padre que salían a trabajar al campo y que recibían su jornal al final de cada día, y eso les permitía abundancia de comida y este joven compara eso con la miseria en la que él se encontraba que no le permitía siquiera llevarse un pan a la boca.

 

18 Me levantaré e iré (regresaré) a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo (Dios) y contra ti.

19 Ya no soy digno (no merezco) de ser llamado tu hijo; hazme (trátame) como a uno de tus jornaleros (trabajadores).

La obra del Espíritu Santo es convencer de pecado a los hombres (Jn. 16:8), y es cuando este joven determina, levantarse de la miseria en la que estaba y regresar a casa de su padre, y planea que, al verlo, le confesara su pecado contra Dios (contra el cielo) quien fue el primer ofendido en todas sus malas decisiones, y el pecado contra su propio padre al haberle deshonrado de esa manera y pedirle que lo reciba no como hijo, ya que entiende que no lo merece, que con lo que hizo , ha perdido ese derecho, y suplicarle que lo tome como uno de sus trabajadores del campo para poder tener que comer y un lugar para dormir

 

20 Y levantándose, vino (regresó) a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia (compasión), y corrió, y se echó sobre su cuello (lo abrazó), y le besó (lo cubrió de besos).

La decisión del hijo derrochador, no quedó solo en un buen propósito, sino que lo llevó a cabo, con determinación se levantó y regreso a casa de su padre. Cuando un pecador ha tomado conciencia de la necesidad de un salvador, se levanta y viene hacia él determinadamente.

 

La forma en la que Lucas relata la historia, da a entender que no fue casualidad de que el padre lo viera a la distancia, más bien parece que el padre frecuentemente observado el camino por el que algún día regresaría su hijo, quien a la distancia ve la antigua casa de su padre, su condición es muy diferente a cuando se fue, ahora regresa flaco, sucio, con la ropa y los zapatos gastados, e incluso quizá hasta maloliente.

 

El padre fue movido a misericordia, no mostró juico, ni siquiera regaño, sino solo compasión pro el hijo que volvía, ya que incluso corrió para alcanzarlo, en esa época y esa cultura como se usaban túnicas, la forma de correr era levantar la túnica para poder hacerlo, lo que se consideraba vergonzoso, pero al padre no le importo humillarse en ese momento, llegó hasta donde estaba el hijo, no permitió que el paso lento y temeroso de su hijo, retrasara su encuentro, y cuando llegó hasta él, lo abrazó y lo beso en muestra del amor que nunca dejó de tenerle, no espero a que se limpiara y se vistiera, le era necesario expresarle su amor incondicional en ese momento.

 

Es la misma manera que Dios lo hace con el pecador que se arrepiente, ,merecía castigo, pero le da el perdón de pecados pro medio de Cristo como dice Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, y solo le muestra bondad, le recibe en la condición en la que se encuentra con los brazos abiertos mostrándole Su amor de Padre.

 

21 Y el hijo (joven) le dijo: Padre, he pecado contra el cielo (Dios) y contra ti, y ya no soy digno de (no merezco) ser llamado tu hijo.

El plan de confesión de sus pecados lo hace después del abrazo y los besos, le dijo lo mismo que ya había planificado, con la excepción de que lo tratara como uno de sus jornaleros, quizá ni siquiera lo alcanzó a decir, cuando su padre lo interrumpió dándole órdenes a sus siervos como dice el siguiente versículo.

 

22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido (la mejor ropa), y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado (sandalias) en sus pies.

El padre le muestra que la restauración de su relación es completa, no le hace ningún reproche, sino que le pide a sus siervos que actúen con prontitud en favor de su hijo.

 

El padre les pide que le pongan “el mejor vestido”, ¿de quién era? No lo sabemos, quizá el padre tenía preparado uno para cuando su hijo regresara, no se lo pondrían sobre la suciedad que traía, implica que tuvo que lavarse y asearse. Además, le pondrían un anillo en su mano, es esa época era señal de autoridad y servía como marca cuando sellaban algún documento de propiedad, y les mando que también le pusieran calzado en sus pies, los siervos andaban descalzos, pero a los hijos se les daba el mejor de los calzados, este joven llegó quizá descalzo o con el calzado muy maltratado. En otras palabras, le devolvió su estatus de hijo y por consiguiente de heredero legal, y todo eso solo por gracia, sin ningún merecimiento.

 

De la misma manera Dios a los pecadores arrepentidos herederos en Cristo de todas sus bendiciones como dice Romanos 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

 

23 Y traed el becerro (ternero) gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta (banquete);

El padre quiere compartir su alegría haciendo una fiesta con una comida especial, no pide cualquier becerro, sino “el becerro gordo”; es decir, uno que especialmente se había engordado y reservado para una ocasión especial, quizá el padre tenía un becerro con esas características en forma contante, esperando el regreso de su hijo.

 

24 porque este mi hijo muerto era (que estaba muerto), y ha revivido (vuelto a vivir); se había perdido, y es hallado (encontrado). Y comenzaron a regocijarse (hacer la fiesta).

La razón de ese regocijo es que su hijo era muerto y ha revivido, era perdido y es hallado, el sentido de esa frase muestra la condición moral que tenía su hijo, viviendo en el desenfreno, merecía esos calificativos.

 

Los pecadores no arrepentidos, se encuentran en esa misma condición espiritualmente como le dijo Pablo a la iglesia de Éfeso en Efesios 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, alguien con vida biológica pero muerto en sus pecados, nos habla de un estado separación del hombre pecador con Dios que es Santo, esa interrupción de la comunión con Dios es una condición que tenemos desde antes de nacer como lo expresó David en el Salmo 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre, y solo viniendo a Cristo es que podemos tener vida, o revivir como lo escribió Lucas, ya que Jesús es la vida como dijo en Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí, y esa resurrección nos llevará a vivir una vida de comunión con Dios como dice Colosenses 3:1-3 1Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

 

Todos los invitados a la fiesta comenzaron a regocijarse con el padre, entendiendo el milagro que había pasado en la vida de aquel hijo menor, una situación de tristeza se convirtió en gozo, de la misma manera que se gozaban los vecinos y familiares de pastor que encontró a su oveja, y de la mujer que halló su dracma; y de la misma manera que los ángeles se alegran delante de Dios cuando un pecador se arrepiente.

 

Vs. 25-32. El hijo mayor

25 Y (mientras tanto) su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas (el baile);

26 y llamando a uno de los criados (siervos), le preguntó qué era aquello (que pasaba).

Jesús ahora introduce el tercer personaje de la parábola, al hijo mayor, si los pecadores y publicanos con los que comía Jesús, estaban representados en el hijo menor, este hijo mayor representa a los fariseos y escribas, que se consideraban perfectos y despreciaban a los que no eran como ellos.

 

Este hijo mayor era trabajador, regresaba del campo donde quizá había supervisado a los jornaleros de su padre, quizá con esa diligencia en su labor quería agradar a su padre, de la misma manera que esos líderes religiosos trataban con obras de justificarse delante de Dios. Estando cerca escucho la música y las danzas, lo que lo sorprendió, por lo que le pregunto a uno de los siervos a que se debía esa inesperada fiesta.

 

27 Él le dijo: Tu hermano ha venido (llegado); y tu padre ha hecho matar el becerro (ternero) gordo, por haberle recibido (recobrado) bueno y sano.

La respuesta que le dio el siervo era que había gran fiesta por el regreso de su hermano menor, que había regresado sano, y se lo anuncia con gozo, esperando el gozo también del hermano mayor.

 

28 Entonces se enojó (indignó), y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba (suplicaba) que entrase.

La reacción del hermano mayor no fue de gozo, sino de molestia, quizá producido por la envidia, a tal grado que se negó a entrar a la celebración, si su hermano estaba perdido, él lo estaba aun más, mostrando con su actitud de orgullo que le imposibilitaba alegrarse de lo que su padre se alegraba.

 

El padre salió a su encuentro, quizá de la misma manera que estaba esperando a su hijo menor, ahora estaba esperando el regreso del campo de su hijo mayor, el padre sigue mostrando un corazón lleno de misericordia, y saló por su hijo mayor, de la misma manera que había salido al encuentro de su hijo menor, y le rogaba al hijo resentido que entrara a la casa y se uniera a su regocijo, no le mandó a entrar, sino que con amor le suplicaba que se gozaran juntos.

 

29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí (fíjate), tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme (celebrar) con mis amigos.

El hijo mayor, con un corazón legalista como el de los líderes religiosos, mostraba una incapacidad de perdonar a los que se habían extraviado, pensando arrogantemente que el amor de Dios, y en este caso de padre, debía de ganarse por lo que se hacía por él y no simplemente por ser hijos, quería un trato preferencial sobre su hermano, al cual ni siquiera llama “mi hermano”, sino en forma de reclamo y desprecio al padre le llama “este tu hijo”.

 

Teniendo toda la libertad de un hijo, la había convertido en esclavitud, el reclamo al padre es que no le reconocía su trabajo de siervo que había estado haciendo, además con una actitud muy arrogante diciéndole que “no le había desobedecido jamás”, y reclamándole al padre de ser un tirano y un injusto. En su religiosidad, dicen amar a Dios pero con sus hechos lo niegan como dice 1 Juan 4:20-21 20Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

 

30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido (despilfarrado) tus bienes con rameras (prostitutas), has hecho matar para él el becerro (ternero) gordo.

Es de llamar la atención de como el hermano mayor sabía que el hermano menor había malgastado los bienes de su padre y sobre todo que supiera a detalle que los había consumido con prostitutas en una provincia apartada, si el hermano acababa de llegar, quizá en algún momento supo dónde estaba y como se encontraba, pero nunca fue le ofreció ayuda, en él no cabía la opción de restaurar, sino solo la de condenar.

 

31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

El padre, lleno de afecto, le llama con cariño “hijo”, y le recuerda de todos los bienes que tenía por el solo hecho de ser su hijo, no por lo que hacía por su padre, sino por ser hijo, tenía acceso a la casa, a las propiedades y bienes materiales, al servicio de los criados para suplirle lo que necesitara, pero sobre todo ello, a la comunión con el padre.

 

La religión produce ingratitud en el corazón, no resisten la misericordia de Dios con los que no son como ellos, tienen una falta de contentamiento constante, y además, señalan a Dios como injusto por el trato que le da a otros, acusándolo de hacer acepción de personas.

 

32 Mas era necesario (teníamos que) hacer fiesta y regocijarnos (alegrarnos), porque este tu hermano era (estaba) muerto, y ha revivido (vuelto a vivir); se había perdido, y es hallado (encontrado).

El padre expresa que hacer la fiesta y regocijarse no era opcional para él, sino que le era necesario, a pesar de que el hijo mayor estaba enojado por ello, para el padre era una necesidad, por el milagro de arrepentimiento que había visto en su hijo menor.

 

Jesús no relata el desenlace, ya no dice si el hijo mayor entendió las razones del padre y entro a la fiesta, abrazó a su hermano y se gozó en su restauración, o no lo hizo, ni como fue la relación del hijo menor con el padre después de ese día, lo que si nos queda claro es que el gran protagonista de la parábola es el bondadoso padre, que representa a Dios, quien salió en busca de sus dos hijos, ambos se encontraban igualmente perdidos, aunque en circunstancias muy diferentes, uno perdido y viviendo una vida desenfrenada y el otro lleno de orgullo y con un corazón legalista; y en ambos, el padre promovió su restauración de la comunión con él.

 

Versículo de cierre: Efesios 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

 

Aplicación Práctica: Conocer la razón del más grande gozo de nuestro Dios.

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