jueves, 16 de marzo de 2023

Lucas 7:29-35 La sabiduría justificada por todos sus hijos

 

La sabiduría justificada por todos sus hijos

Lucas 7:29-35

 

 

 
Objetivo: Maravillarnos al observar el poder de la sabiduría de Dios, justificarse en la vida de publicanos y pecadores como nosotros, llamados a ser sus hijos. (1 Co. 1:22-25) (1 Jn. 3:1).

 

Versículo a memorizar: “Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.” Lucas 7:35

 

Introducción:

A la duda de Juan el Bautista si Jesús era el Mesías que había de venir o si era necesario esperar a otro, Jesús mostró frente a los dos enviados de Juan que las profecías de Isaías 29:18-19, 35:5-6, 61:1-2, se estaban cumpliendo en Él, y esencialmente le mandó decir a Juan, que Él era el que Mesías esperado, en seguida, cuando los discípulos de Juan se habían ido, Jesús llevó a la gente a reflexionar sobre la realidad del Bautista, que era un hombre de vestiduras sencillas, pero de carácter integro, que era el mayor de los profetas, porque era el único profeta del que se había profetizado (Mal 3:1) y fue el que vio, presento y testifico presencialmente que Jesús era “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29), Jesús continua hablando a esa misma gente y a las reacciones que el Pueblo tuvo frente al Bautista y que tienen frente a Él.

 

Desarrollo:

29 Y todo el pueblo y los publicanos (recaudadores de impuestos), cuando lo oyeron, justificaron a (reconocieron la justicia de) Dios, bautizándose con el bautismo de Juan (el Bautista).

Y todo el pueblo. Se refiere a las personas que salieron a ser bautizadas por Juan, excluye a los líderes, que mencionará en el siguiente versículo, aquí solo a aquellos hombre y mujeres de pueblo que escucharon del profeta Juan y fueron a buscarlo junto al Jordán donde tenía su ministerio.

 

Y los publicanos. Junto con el pueblo, habían ido a buscar a Juan al desierto los despreciados y aborrecidos recaudadores de impuestos que estaban al servicio de los opresores romanos.

 

Cuando lo oyeron. El pueblo de Israel y los rechazados publicanos habían oído el mensaje que Dios les enviaba por medio de Juan, el mensaje de Juan tenía el propósito de hacer que los hijos de Israel se convirtieran a Dios (Lc 1:16), hacer volver los corazones de los padres a los hijos (Lc 1:17), hacer volver los corazones de los rebeldes (desobedientes) a la prudencia (obediencia) de los justos (Lc 1:17), anunciaba la salvación al pueblo de Israel (Lc 1:77) y llamaba al pueblo al arrepentimiento para perdón de pecados (Lc 1:77).

 

Justificaron a Dios. Cuando el pueblo y los publicanos oyeron el mensaje de Juan, justificaron a Dios, es decir; declararon que Dios era justo, en haberles mandado un profeta para decirles que se habían alejado de Dios y que les era necesario arrepentirse de eso, lo que también aceptaron y  mostraron su arrepentimiento bautizándose con el bautismo de Juan, ósea, llevando a cabo lo que Juan les Bautista les pedía, que los que aceptaban el mensaje de Dios, lo demostraban dando testimonio público, bautizándose como señal de que estaban arrepentidos, confirmando en ellos lo que dice el Salmo 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

 

En otras palabras, al oír el mensaje de Juan y llevar a cabo el bautismo en agua, declaraban que Dios es justo, que el camino de Dios era el correcto y que el camino que ellos estaban siguiendo estaba equivocado.

 

30 Mas los fariseos y los intérpretes (maestros) de la ley desecharon (rechazando) los designios (propósitos, consejo) de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan.

En contraste con los arrepentidos bautizados por Juan, estaban los líderes religiosos, tanto los fariseos, que eran los líderes políticos y religiosos del pueblo, como los escribas, que transcribían las Escrituras y que se les conocía como intérpretes de la ley, quienes eran los encargaos generalmente de las enseñanzas en las sinagogas, ambos grupos también escucharon el mensaje de Dios por medio de Juan, pero lo desecharon, despreciando así los designios de Dios respecto de sí mismos, es decir; rechazaron el mensaje de Dios por medio de Juan, ya sea; porque no creían que Juan era un profeta enviado por Dios, o porque creían que ellos no eran pecadores, por lo que el ni el mensaje, ni el bautismo de Juan era para ellos, pero el resultado fue que no fueron bautizados por Juan.

 

El ejemplo de la forma de pensar de los religiosos que no procedieron al bautismo de Juan, lo podemos ver en el relato de Mateo 21:23-27 23Cuando (Jesús) vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo (líderes religiosos) se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? 24Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 26Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. 27Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

 

Parece que, debido a eso, es que Juan tenía una predicación muy directa contra ellos, cuando iban a verlo sin la intención de arrepentirse como vemos en Mateo 3:7-9 7Al ver él (Juan) que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

 

31 Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes (parecidos)?

Jesús va a usar una ilustración para mostrar la actitud que tenía esa generación, contemporánea con Juan el Bautista, específicamente la de los líderes religiosos, pero también la de aquellos que seguían sus enseñanzas y no creían que ni Juan, ni Jesús eran enviados de Dios.

 

32 Semejantes (parecidos) son a los muchachos (niños) sentados en la plaza, que dan voces (gritam) unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos (cantamos canciones tristes), y no llorasteis.

La ilustración o la comparación, la hace con los niños que dedicaban un tiempo jugando en la plaza, que era una forma típica de divertirse en esos días, que consistía en representar algo de la vida cotidiana, y los dos eventos más significativos en esa época eran las bodas y los funerales.

 

En los festejos de una boda, regularmente tocaban con la flauta canciones de alegría que se usaban en las bodas y la gente iba bailando mostrando su alegría por ese evento, y cuando los niños jugaban a “las bodas” simplemente imitaban eso y así se divertían.

 

Por otro lado, cuando los niños imitaban lo que pasaba en los funerales, hacían una representación de un cortejo fúnebre, donde había un muerto y se acostumbraba caminar al entierro mientras se cantaban canciones de tristeza; y tanto las plañideras, que eran personas contratadas para llorar, como la gente, lloraba y se lamentaba por ese fallecimiento.

 

Jesús compara a esos líderes religiosos con niños caprichosos que estaban sentados en la plaza, los demás niños hacían una representación de los festejos de una boda y ellos no querían participar, y luego cambiaron a jugar al cortejo fúnebre y ellos permanecían sentados sin querer participar tampoco, ósea; rechazaban los dos juegos.

 

33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan (ayunaba) ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.

Jesús aplica esta ilustración a esa “generación”, ya que vino Juan que ni comía pan, ya que su dieta era langostas (saltamontes) y miel silvestre, y que ni bebía vino, ya que tenía un voto nazareno desde su nacimiento; es una forma de decir que la vida del Bautista era de absoluta austeridad, incluso en su tosca vestimenta de pieles de camella, pero, sobre todo, con un llamado solemne al pueblo de arrepentimiento de sus pecados, y lo rechazaron, no quisieron recibir su mensaje, diciendo: “Demonio tiene”, no creyendo que era un enviado de Dios.

 

En la ilustración de Jesús, Juan representaría el juego de “las endechadas”, de las canciones tristes, Juan era como quien endechaba, con un mensaje directo y fuerte que incluso hablaba del juicio que Dios les traería, como dijo en Lucas 3:9 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego, del cual no quisieron participar, y buscando una excusa, calumniaban a Juan diciendo que su conducta no era normal, que era la de un poseído, o por lo mensos, lo consideraban como un enfermo mental al cual no deberían de escuchar.

 

34 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón (glotón) y bebedor de vino, amigo de publicanos (recaudadores de impuestos) y de pecadores (gente de mala fama).

Jesús usa el título para si del “Hijo del Hombre”, un título usado por el profeta Daniel (Dn 7:13) para referirse al Mesías que había de venir.

 

Mientras el mensaje de Juan era muy confrontador y comportamiento de Juan les parecía extravagante, el mensaje de Jesús era lleno amor, con promesas de gracia, con milagros llenos de misericordia, y su comportamiento social era de lo más ordinario, participaba en los eventos sociales a los que lo invitaban, como una boda (Jn 2), a comer con un fariseo (Lc 7:36), a un banquete organizado por un publicano como Mateo (Lc 5:29), donde asistieron otros publicanos y pecadores (Mr 2:15), y como lo veían comiendo y bebiendo en esos eventos, lo acusaban de ser “un comilón y bebedor de vino”, además de ser “amigo de publicanos y pecadores”, por lo que también lo rechazaron.

 

En la ilustración de Jesús, Él representaría el juego de “fiesta de boda”, un mensaje de alegría y de celebración porque el reino de Dios se había acercado (Mr 1:15), donde la misericordia de Dios se había derramado, los ciegos veían, los cojos andaban, los leprosos eran limpiados, los sordos oían, los muertos eran resucitados, y a los pobres les era anunciado el evangelio (Lc 7:22), todo eso producía dicha y alegría, de la que los líderes religiosos tampoco quisieron participar, y buscando una excusa, calumniaban a Jesús diciendo que su conducta social era despreciable con tanto contacto amigable con gente tan pecadora.

 

La insensibilidad espiritual de los líderes religiosos y sus seguidores, que los llevó a rechazar los mensajes de Juan y el de Jesús, diciendo que ninguno venía de Dios, era una actitud que Jesús les reclamará Jesús más adelante como dice Lucas 13:34a ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!

 

35 Mas la sabiduría es justificada (probada/demostrada) por todos sus hijos (los resultados).

Jesús concluyó su ilustración con esta afirmación, de la que primero tenemos que entender que Jesús es la sabiduría de Dios, como dice 1 Corintios 1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención, y debemos recordar lo que Jesús mismo dice en Lucas 6:43-44a 43No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. 44Porque cada árbol se conoce por su fruto; así que, la sabiduría estaba siendo justificada; es decir, demostrada, por los que, si habían creído el mensaje de Dios que envió por medio de Juan y de Jesús, esos mensajes habían producido hijos del reino, hijos de Dios como dice 1 Juan 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

                                                                     

Por el contrario, para todos aquellos que estaban rechazando a Jesús que es la sabiduría de Dios, y a Juan su mensajero que le prepararía el camino, ya sea porque lo consideraban un escándalo o una locura, en realidad se estaban  apartando más de Dios como dice 1 Corintios 1:22-25 22Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; 23pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; 24mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. 25Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

 

Aplicación Práctica: Maravillarnos al observar el poder de la sabiduría de Dios, justificarse en la vida de publicanos y pecadores como nosotros, llamados a ser sus hijos. (1 Co. 1:22-25) (1 Jn. 3:1).

lunes, 27 de febrero de 2023

Lucas 7:18-28 Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mi

 

Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mi

Lucas 7:18-28

 

 

 
Objetivo: Aprender a desarrollar esta hermosa bienaventuranza, llevando toda duda delante del verbo de vida.

 

Versículo a memorizar: “y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.” Lucas 7:23

 

Introducción:

No debemos olvidar que, aunque Juan el Bautista era un hombre extraordinario, siendo el último profeta del antiguo pacto (Is.40:1-3), teniendo una perspectiva limitada al mismo contexto de su ministerio (Mal.3:1-5) y estando padeciendo por causa de su llamado, pudo haberse confundido y desanimado al escuchar a cerca de un Mesías compasivo y misericordioso.

 

Recordemos también que para entonces no se habían revelado plenamente los misterios del Mesías sufriente debido a que; Jesús uno había instaurado el nuevo pacto en su sangre, el Espíritu Santo no había sido enviado, y el canon bíblico no estaba completo.

 

Desarrollo:

V. 18. Las nuevas

18 Los discípulos de Juan (el Bautista) le dieron las nuevas (noticias) de todas estas cosas. Y llamó Juan (el Bautista) a dos de sus discípulos,

Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. La fama de Jesús, no solo como maestros y hacedor de milagros, sino como Áquel que era capaz de levantar a personas de entre los muertos, se extendió por toda Judea (Lc 7:17), aunque los milagros sucedieron en Galilea, al norte de Israel, esas buenas noticias llegaron al sur de Israel, incluso a la cárcel donde estaba Juan, según los historiadores, esa cárcel estaba en la fortaleza de Herodes llamada Maqueronte, que había sido construida en la cumbre de una colina, se encontraba al este del Mar muerto, en la región de Perea (dentro de lo que hoy es el país de Jordania). 

 

Y llamó Juan a dos de sus discípulos. Recordemos que Juan (hermando de Jacobo) y Andrés (hermano de Pedro) fueron discípulos de Juan antes de ser discípulos de Jesús (Jn 1:37), por lo escrito aquí, entendemos que Juan seguía teniendo discípulos de entre los cuales envió a dos de ellos para dar su mensaje a Jesús.

 

Vs. 19-21. La pregunta

19 y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir (el Mesías), o esperaremos a otro?

La duda es un sentimiento de incertidumbre o una falta de convicción con respecto a algo o alguien, y así es como se encontraba Juan el Bautista, y aunque era un profeta de Dios, y había anunciado a Jesús como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29), las circunstancias en las que estaba eran muy adversas, para este momento, se calcula que Juan llevaba encarcelado alrededor de un año, sin la libertad que tenía en el desierto, comiendo diferente a lo que había sido su dieta en libertad, quizá con poca luz del día, quizá con frio, seguramente muy pocas personas tenían posibilidad de visitarlo.

 

Por otro lado, quizá las expectativas de Juan sobre Jesús eran como las del resto de los Judíos, que esperaban a un Mesías victorioso, que se sentara en un trono y que los liberara de la opresión romana, y eso, no estaba pasando, el mismo seguía encerrado después de un año, Juan el Bautista había predicado que se acercaba un juicio diciendo “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego” (Mt 3:10) y tampoco estaba pasando, Jesús estaba enseñando del reino de Dios, de perdón de pecados, de amar a los enemigos, incluso estaba comiendo con publicanos y pecadores.

 

Todo eso en la mente de Juan comenzó a causarle duda, pero observemos que la duda de Juan no era si Jesús venía de parte de Dios, sino, si era el Mesías esperado o no lo era, ya que no estaba cumpliendo las expectativas que Juan tenía con respecto a lo que el Mesías debería de hacer cuando llegara.

 

El problema era que interpretaban que el cumplimiento de las profecías del Mesías se cumplirían en un solo momento, por ejemplo; Isaías 61:1-2a 1El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; sin embargo, cuando Jesús lee esa Escritura en la sinagoga de Nazaret (Lc 4:17) y dice que en ese momento se estaba cumpliendo esa Escritura, la leyó hasta donde dice “A predicar el año agradable del Señor”, pero no leyó “y el día de venganza del Dios nuestro”, dejando claro que Él estaba cumpliendo en ese momento una parte de la profecía, y el resto de la profecía se cumpliría después, tendrá su cumplimiento en Su segunda venida como dice Mateo 25:31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria.

 

Hubo otros hombre de Dios que también dudaron, flaquearon en su fe o simplemente se desanimaron; el profeta Jeremías se desanimó cuando veía que su ministerio no estaba siendo prosperado según sus expectativas y dice que tuvo días donde pensó en no acordarse más de Dios, ni hablar en Su nombre (Jer 20:9), el profeta Elías cuando estaba siendo perseguido por Jezabel, huyo al desierto, se sentó debajo de un árbol para dejarse morir y le decía a Dios que ya no aguantaba más y que mejor le quitara la vida (1 Rey 19:4), o el profeta Jonás, que tomo una embarcación en dirección contraria a lo donde Dios lo había mandado tratando de huir de Su presencia (Jonás 1:3). Así que dudar no es un problema para Dios, ni algo que no se pueda resolver, cuando Juan el bautista pasó por esto, hizo lo correcto, presentar su duda a Jesús, no se quedó con la duda, no busco respuestas en otro lado, tampoco murmuró con sus discípulos, sino que vino a la persona correcta para fortalecer su fe y disipar sus dudas.

 

Jesús mismo llamó a sus discípulos varias veces como “hombres de poca fe”, ya que dudaban continuamente, pero ni aun así, rechazó a alguno de ellos.

 

Somos más vulnerables a dudar cuando las circunstancias alrededor ponen adversas, y comenzamos a dudar si las promesas de Dios son ciertas, pero también somos muy vulnerables a dudar cuando pecamos, y pensamos si realmente Dios está con nosotros, o si realmente terminará la obra que ha empezado en nosotros, y es en esos momentos cuando el enemigo ve una oportunidad para atacar, por eso debemos venir a Jesús y su Palabra, no solo para que quite la duda, sino para que nos perdone y nos limpie como dice 1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

 

20 Cuando, pues, los hombres (los dos discípulos de Juan) vinieron a él (Jesús), dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir (el Mesías), o esperaremos a otro?

Los dos discípulos, de los cuales no sabemos sus nombres, dieron de manera muy precisa el mensaje en forma de pregunta que Juan el Bautista le enviaba a Jesús.

 

21 En esa misma hora (momento) sanó a muchos de enfermedades y plagas (dolencias, sufrimientos), y de espíritus malos (malignos), y a muchos ciegos les dio la vista.

En esa misma hora, es decir, en aquel mismo momento cuando ya estaban presentes los mensajeros de Juan y ya habían hecho su pregunta, y antes de darles la respuesta, Jesús realizó milagros, que Lucas agrupa en 3 (tres) categorías;

 

1)    Sanó a muchos de enfermedades y dolencias, eso es algo que Jesús hacía con cierta frecuencia, pero también nos indica que acudían regularmente personas a Jesús para ser sanadas. Al parecer Lucas, como buen médico, hace una distinción entre enfermedades menos graves y las más graves cuando utiliza el término de “plagas”.

2)    Jesús en esa hora también liberó a los endemoniados que le habían llevado, en otros pasajes Lucas también ha hecho una diferencia entre los que eran sanos de enfermedades y los que eran sanos de demonios.

3)    Jesús les concedió por gracia vista a los ciegos, los cuales eran muchos.

 

Vs. 22-23. La respuesta

22 Y respondiendo Jesús, les dijo (a los enviados): Id, haced saber a Juan (el Bautista) lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan (caminan bien), los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio (buenas noticias);

Y respondiendo Jesús, les dijo. Después de todo ese tiempo de milagros, Jesús regresa a darles la respuesta a los enviados de Juan.

 

Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído. Les dice que vayan con el Bautista y le digan lo que han visto; es decir, todos esos milagros de los cuales ellos fueron testigos, y de lo que habían oído; es decir, de otras muchas obras que Jesús había hecho con anterioridad como la sanidad del leproso en una de las ciudades de Galilea (Lc 5:13) o la resurrección del hijo de la viuda de Naím (Lc 7:14).

 

Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados. Jesús reproduce unos de los pasajes proféticos acerca de las obras que haría el Mesías en su venida, como Isaías 35:4-6a 4Decid a los de corazón apocado (temeoroso): Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará. 5Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. 6Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo, no solo físicamente, sino sobre todo, espiritualmente como también dice Isaías 29:18-19 18En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas. 19Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel.

 

Y a los pobres es anunciado el evangelio. No solo tenían que contar lo que habían visto y oído, sino en qué consistía el ministerio de Jesús, en ir por las ciudades y las aldeas predicando las buenas noticias de salvación a los pobres, pobres en espíritu como dice Mateo 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos, Jesús no había venido a establecer un reino en este mundo, sino a salvar a los perdidos.

 

Así que la forma en la que Jesús le quita la duda y le da consuelo a Juan el Bautista es por medio de la Escritura, misma que sin duda, Juan conocía muy bien, además le mando esas palabras con sus dos discípulos, que fueron testigos y que le confirmarían que esa Escritura estaba siendo cumplida por Jesús en ese momento.

 

La Escritura y los testimonio como evidencia, responderían la pregunta de Juan, Jesús era el que había de venir, no era necesario esperar a otro.

 

23 y bienaventurado (dichoso) es aquel que no halle tropiezo (se escandalice) en mí.

Jesús termina el mensaje que le esta mandando a Juan con una bienaventuranza para los que ponen su confianza en Jesús como el Mesías esperado, notemos que dice que la bienaventuranza “es”, no “será” en un futuro, los que hemos puesto nuestra confianza en Jesús ya somos bienaventurados, como dice 1 Pedro 2:4-8 4Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. 7Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; 8y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

 

Los religiosos de esa época como los Fariseos, Saduceos y Escribas, que estaban arraigados en sus tradiciones, Jesús era un tropiezo, se escandalizaban porque Jesús no hacía lo que ellos esperaban que el Mesías hiciera, se escandalizaban porque Jesús compartía la mesa con publicanos y pecadores (Lc 5:30) y debido a eso rechazaban a Jesús como el enviado de Dios.

 

Hoy en día, hay muchas religiones que no reconocen a Jesús como Dios como la Biblia enseña, e incluso se escandalizar por eso, o niegan que Jesús murió y resucitó, torciendo las Escrituras y siendo indoctos e inconstantes como dice 2 Pedro 3:16b … las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición, para ellos Jesús es un tropiezo, por lo que no son bienaventurados.

 

Vs. 24-27. Mas que un profeta

24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan (el Bautista), comenzó a decir de Juan a la gente (multitud): ¿Qué (a quién) salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente. Jesús esperó que se fueran los mensajeros de Juan para hablarle a la gente del Bautista, es probable que algunas personas, incluidos los discípulos de Jesús que estaban con Él, al oír la pregunta de Juan a Jesús que mostraba dudas en su fe, hubieran en ese momento considerado al bautista como un profeta débil, por lo que Jesús para disipar cualquier mal pensamiento hacia Juan el Bautista, les lleva a reflexionar sobre la realidad del Bautista por medio de preguntas retóricas:

 

¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Una caña muestra su debilidad cuando es sacudida por el viento y se mece de un lugar a otro de acuerdo a la dirección del viento, Jesús dice que Juan no era así, el no vacilaba, no era un hombre cambiante de pensamiento, Juan era un profeta con firmeza de carácter y de palabra, su mismo encarcelamiento era el resultado de su firmeza y convicción que mostró ante la vida pecaminosa del Rey Herodes.

 

25 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas (lujosas)? He aquí, los que tienen vestidura preciosa (ostentosa) y viven en deleites (placeres), en los palacios de los reyes están.

Jesús le recuerda a la audiencia que la forma de vestir de Juan era sencilla, no era de ropas finas o lujosas, que los que vestían así y vivían en los placeres y perversidades, estaban en los palacios, haciendo una clara alusión a Herodes y su vida inmoral, y que contrastaban con la vida moral del profeta Juan.

 

26 Mas ¿qué (a quién) salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

27 Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz (de ti), El cual preparará tu camino delante de ti.

La gente tenía a Juan por profeta (Mt 14:5), pero Jesús les dice que es más que un profeta, no solo porque fue el último profeta del Antiguo testamento (Mt 11:3), sino porque fue el único profeta profetizado en las Escrituras, por eso Jesús cita Malaquías 3:1a He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí, sería el heraldo que anunciaría al Mesías.

 

V. 28. El Mayor

28 Os digo (les aseguro) que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor (superior) que él. .

Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista. Todos los profetas anunciaron la venida de Jesús, pero Juan le preparó el camino, preparo los corazones del pueblo para recibir a Jesús, Juan el Bautista, a diferencia de los otros profetas, anunció la llegada de Jesús, lo presentó como el Hijo de Dios (Jn 1:34) e incluso le bautizó (Lc 3:21). De los nacidos de mujer no hubo otro como Juan, pero los que somos nacidos nacidos de nuevo (Jn 3:3), nacidos del Espíritu (Jn 3:6), somos mayores.

 

Pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. Es que todos los creyentes, aún el más pequeño en el reino, tienen mejor posición en Cristo que los profetas del Antiguo Testamento, aun mayor de ellos (Juan el Bautista), ya que se les ha dado el privilegio de que el Espíritu Santo habite permanentemente en ellos (1 Cor 3:16). Los profetas anunciaron a Jesús sin comprender completamente su obra redentora que llevaría a cabo, nosotros en el reino de Dios, somos beneficiarios de la muerte y resurrección de Jesús que rasgo el velo que hoy nos permite un libre acceso (He 10:20) al trono de la gracia de Dios (He 4:16) y somos beneficiarios las abundantes riquezas de su gracia como dice Efesios 2:7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

 

Aplicación Práctica: Aprender a desarrollar esta hermosa bienaventuranza de poner siempre nuestra confianza en Jesús, llevándole siempre toda duda, recibiendo la respuesta y el consuelo en la Palabra de Dios.

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