martes, 16 de julio de 2024

Lucas 22:66-71 El Hijo del Hombre

 

El Hijo del Hombre

Lucas 22:66-71

Objetivo: Conocer la doctrina más importante de toda la Biblia, que tiene que ver con reconocer la identidad de Jesús como: El Hijo de Dios (divino) y El Hijo del Hombre (humano).

 

Ya que la correcta y coherente identificación del Mesías (El Cristo), es en sí misma la salvación de nuestras almas como dice Juan 20:30-31 30Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre, o como dijo Pedro: “Tu eres el Cristo” (Mt. 16:13-20), Natanael: “Tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel” (Jn. 1:49-51), Tomás: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Jn. 20:27-29), etc.

 

Versículo a memorizar: “Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.” Lucas 22:69

 

Introducción: El consejo supremo (Sanedrín), se había reunido en casa de Caifás unos días antes para acordar el arresto de Jesús con la intención de matarle como dice Mateo 26:3-4 3Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, 4y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle, pero no sabían cómo hacerlo, no lo querían hacer en la fiesta de la pascua para que no se hiciera un alboroto en el pueblo (Mt 25:5). Judas les facilitó el arresto, avisándoles donde se encontraría Jesús de noche y sin multitudes a su alrededor, por eso los llevó al huerto de Getsemaní, donde arrestaron a Jesús, y a partir de allí “simularían” los juicios, ya que habían determinado en su corazón matarle, esos juicios no tenían la intención de escuchar a las partes involucradas y hacer un juicio justo, solo aparentaron el juicio para llevar a cabo lo que habían ya planeado con anterioridad.

 

Que alejados estaban de lo que Dios les había ordenado cuando les instruyó en poner jueces para hacer juicios justos como dice Deuteronomio 16:18-20 18Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. 19 No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. 20La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.

 

Desarrollo:

66 Cuando era de día (al amanecer), se juntaron los ancianos (líderes religiosos) del pueblo, los principales (jefes de los) sacerdotes y los escribas (maestros de la ley), y le trajeron al concilio (consejo supremo, Sanedrín), diciendo:

Lucas pone su relato al amanecer del día de la pascua, donde estaban reunidos para hacer el tercer juicio judío religioso a Jesús, pero este sería el primero “oficial”, por eso menciona que estaba reunido el Sanedrín, formado por los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, antes de este juicio, Jesús había pasado por otros dos juicios ante tribunales religiosos judíos:

 

El primero se llevó a cabo en la casa del saduceo Anás, quien era suegro de Caifás y quien había sido sumo sacerdote anteriormente, a pesar de no ser el sumo sacerdote oficial, tenía mucha influencia y respeto del pueblo, quien lo consideraban todavía como sumo sacerdote (Jn. 18:19), quizá él era el organizador primario del arresto de Jesús, y esa fuera la razón por la que llevaron a Jesús primero a su casa como dice Juan 18:12-14 12Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, 13y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año. 14Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.

 

Es entonces en casa de Anás, donde se hace el primer juicio judío religioso a Jesús con un interrogatorio por parte de Anás como se relata en Juan 18:19-24 19Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. 20Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. 21¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho. 22Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? 23Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas? 24Anás entonces le envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.

 

Después de allí, lo llevaron atado con Caifás al segundo juicio religioso judío, que se llevó a cabo en la madrugada; y es allí donde aparece Pedro, siguiéndolo del lejos, y Mateo relata que además de Caifás, también había allí esa madrugada, parte del concilio (Sanedrín) como dice Mateo 26:57-58 57Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin, no era solo Pedro el que le seguía, estaba también otro discípulo como dice Juan 18:15 Y seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote, algunos creen que era Juan, quien escribió el evangelio y nunca puso su nombre, sino que hacía referencia a él como “el discípulo a quien amaba Jesús”; sin embargo, otros creen que pudiera ser José de Arimatea, quien era más influyente por lo que tuvo fácil acceso al patio del sumo sacerdote, y por medio de él, Pedro consiguiese tener acceso al patio interior del sumo sacerdote como dice Juan 18:16 mas Pedro estaba fuera, a la puerta. Salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro, pero no sabremos con certeza quien era ese “otro discípulo”.

 

Como ese juicio en casa de Caifás no era legal, por hacerlo de noche y sin el concilio completo, esperarían a hacer un juicio durante el día, por lo que mandaron a Jesús como prisionero en algún lugar de la casa del sumo sacerdote, siendo custodiado por los alguaciles (guardias del Templo), quienes no solo se burlaban de Él, sino que lo golpeaban como dice Lucas 22:63-65 63Y los hombres (guardias) que custodiaban (vigilaban) a Jesús se burlaban de él y le golpeaban; 64y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro (en la cara), y le preguntaban, diciendo: Profetiza (adivina), ¿quién es el que te golpeó? 65Y decían otras muchas cosas injuriándole (insultándole, blasfemando). Los alguaciles probablemente le pusieron algún paño que le tapara la visión, mientras le golpeaban inmisericordemente una y otra vez, incluso escupiendo sobre su rostro, en muestra de desprecio como dice Mateo 26:67-68 67Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros (los alguaciles) le abofeteaban, 68diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó, y así con el rostro golpeado, entumecido y amoratado, se burlaban de su función de profeta peguntándole, como si fuera un adivino, quien le había golpeado y sin decir nada, cumpliendo así la profecía de Isaías 50:6 Di mi cuerpo (espalda) a los heridores  (golpeadores), y mis mejillas a los que me mesaban (arrancaban)  la barba; no escondí mi rostro de injurias (burlas) y de esputos (escupitajos), los efectos de esos golpes en el rostro del Mesías fue tan grande que dice Isaías 52:14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres.

 

Parece ser de este mismo momento que escribe Pedro años después en 1 Pedro 2:23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. Despreciado, acusado injustamente, golpeado, escupido, que a los maltratos no los respondía con amenazas, sino en oración silenciosa, encomendaba Su causa al Padre, quien resolvería todo aquello con Justicia, cumpliendo también la descripción que hizo de Él el profeta Isaías en Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

 

Ya es durante el día que Lucas retoma el relato del tercer juicio religioso, el que sería el “oficial”, aunque completamente ilegal, ya que no buscaban justicia, sino el pretexto para matarlo, por eso es que nos relata Mateo que llevaron testigos pagados para mentir en el juicio como se describe en Mateo 26:59-63 59Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, 60y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, 61que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. 62Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? 63Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios, ciertamente Jesús había dicho eso, pero en relación a su cuerpo como dice Juan 2:19-22 19Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21Mas él hablaba del templo de su cuerpo. 22Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

 

67 ¿Eres tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;

La pregunta que le hacen a Jesús es sobre el título de “el Cristo”, título que significa “Ungido”, el equivalente en hebreo de “Mesías”, el ungido de Dios que el pueblo estaba esperando como Su enviado, ellos sabían que ese título tenía implicaciones religiosas y políticas, por eso le demandan una confesión concreta si era o no el Cristo, incluso le exigen que conteste bajo juramento (Mt. 26:63), para forzarlo a contestar.

 

Como ellos no creían que Jesús era el Cristo, la realidad es que solo estaban buscando una respuesta de Jesús que les permitiera acusarle de blasfemia, y con eso condenarlo a muerte en el aspecto religioso, pero como Roma les había quitado al Sanedrín la pena de muerte, ellos lo llevarían ante las autoridades romanas y lo acusarían que había dicho que si era el Cristo, y eso implicaba ser rey sobre Isael, y así lo podían acusar de sedición (querer hacer una revolución), por eso es que el haber dicho que destruiría el templo y lo levantaría al tercer día, les servía a ellos para acusar a Jesús de sedición, de querer crear una revuelta o un caos en el pueblo.

 

Jesús les contestó que, si se los dijere, no creerían, ya que ellos solo buscaban dar una apariencia de legalidad, a la sentencia a muerte que ya habían acordado y que solo buscaban como llevarla a cabo, y Jesús les mostró que Él estaba al tanto de sus malas intenciones.

 

68 y también si os preguntare (si les hago preguntas), no me responderéis (contestaran), ni me soltaréis.

Jesús ya les había hecho anteriormente la pregunta a los líderes religiosos ¿de quién es hijo el Cristo? (Lc. 20:41), y no le habían podido contestar, si ahora formulase alguna pregunta contundente que no le pudieran contestar, no serviría de nada, así que ¿para qué hacerla?

 

69 Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder (en el lugar de poder a la derecha) de Dios.

Pero Jesús les dejo claro que sí era el Cristo, ya que usó para sí mismo, el título mesiánico de “el Hijo del Hombre” de Daniel, a quien Dios le da el poder y autoridad sobre todas las naciones para establecer un reino eterno como dice Daniel 7:13-14 13Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido, además de citarles el salmo mesiánico que menciona que el Cristo ocuparía un lugar de poder y privilegio junto a Dios y aplicándoselo a Él, el Salmo 110:1 Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies, donde David escribe “Jehová le dijo a mi Señor”, que muestra que Jesús era Señor del Rey David, del que ya les había preguntado anteriormente (Lc 20:41), que es mismo salmo que usó Pedro en su predicación en el día del Pentecostés (Hech. 2:34).

 

Sentarse a la derecha del poder de Dios implica estar sentarse en el trono de gobierno universal, lugar que solo le corresponde a Dios, además con el mismo poder y autoridad como lo describe el apóstol Juan en Apocalipsis 5:1,5 1Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. 5Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra, eso implicaba claramente que Jesús dijo ser Dios, y mucho más sabiendo que Dios no comparte Su gloria con nadie como dice Isaías 42:8a Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria…, sino solo consigo mismo.

 

Ese proceso es el que detalló más adelante Pablo en Filipenses 2:6-11 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

70 Dijeron (gritaron) todos: ¿Luego (afirmas que) eres tú el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros  (mismos) decís que lo soy.

La respuesta de Jesús debió impactar a los presentes, no solamente se estaba autonombrando como el Cristo, sino sentado en el trono de Dios con el mismo poder y autoridad, por lo que estaba implicando ser realmente Dios, y de allí parece venir esa pregunta de su era “el Hijo de Dios”. No fue la pregunta echa por una persona, sino por todos; es decir, por muchas voces al mismo tiempo o echa por Caifás pero que todos los presentes tenían, a la que Jesús contestó positivamente, que si tenía la condición divina, que Él era el Hijo de Dios, el Mesías de Israel, lo que llevaría a los líderes religiosos a acusarle de blasfemia como se describe en Marcos 14:60-64 60Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? 61Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? 62Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 63Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? 64Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte.

 

El Título “Hijo de Dios” o “Hijo del Bendito”, estaba reservado para el rey eterno de la tribu de Judá, de la descendencia de David y Salomón, cuyo reino no tendría fin, era un título que los líderes religiosos lo entendían bien ya que estaba profetizado por el rey David en 1 Crónicas 22:8-10 8Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. 9He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, (pacífico) y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. 10Él edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre.

 

La mayoría del concilio estuvo de acuerdo con la sentencia de muerte, aunque no todos, como fue el caso de José de Arimatea quien esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo, ni en los hechos de ellos (Lc. 23:51).

 

71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio (testigos) necesitamos? porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca  (de sus propias labios).

A ellos, Lucas se refiera al Sanedrín, pero que presidía Caifás quien era el que estaba haciendo las hipócritas preguntas, que no buscaban respuestas, sino condena, los falsos testimonios que habían llevado no pudieron prosperar, pero al entender de Caifás ya no se necesitaba ninguno, todos habían entendido claramente lo que Jesús declaró, que era el Cristo.

 

Hay muchos pasajes donde Jesús muestra que es Dios, como cuando dijo que Él tenía la autoridad de perdonar pecados (Lc. 5:24), o calmando una tormenta con un mandato de su voz (Lc. 8:24), o resucitando con sus palabras de entre los muertos a la hija de Jairo (Lc. 8:54), al hijo de la viuda de Naín (Lc. 7:14) o a su amigo Lázaro (Jn. 11:43), o al multiplicar cinco panes y dos peces para alimentar multitudes (Lc. 9:16), sanar a los enfermos de inmediato, sin necesidad de una rehabilitación, como al paralítico que le bajaron por el techo (Lc. 5:24), o al ciego de Jericó (Lc. 18:42), incluso la enfermedad de la lepra, y no solo a uno (Lc 5:13), sino al diez leprosos en Galilea (Lc 17:14), lepra que era considerada incurable, cosas que solo Dios podía hacer, o en sus declaraciones cuando dijo “El  Padre y yo uno somos” (Jn. 10:30), “toda potestad (autoridad) me es dada en los cielos y en la tierra” (Mt. 28:18), y muchos más, pero ningún otro pasaje como pasaje este donde declara ser el Hijo del Hombre, el Mesías, (el Cristo, el Ungido), el Hijo de Dios, el Hijo del Bendito, el “Yo soy” (Mr. 14:62).

 

Fue el mismo Caifás que en un hecho simbólico, rasgó sus vestiduras mostrando un aparente dolor intenso de desconsuelo por lo que acababa de escuchar de Jesús que siendo un hombre se hacía Dios, lo que para ellos era un blasfemia, como si en verdad le hubiera abrumado, siendo que en realidad, lo estaba haciendo como un acto de triunfo, ya que con eso conseguiría que el concilio lo declarara como culpable de muerte como dice Mateo 26:64-66 64Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 65Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. 66¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! Ellos basaron su decisión a la instrucción de Levítico 24:16 Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera, pero como ellos se le había quitado el derecho a la pena de muerte, es que llevarán a Jesús a juicios civiles con Pilato y Herodes para poder conseguir matar a Jesús, pero no argumentarán que Jesús dijo ser Dios, ya que a los Romanos eso no les importaría nada, sino que lo acusaran de querer ser “el rey de los Judíos”, que alborotaba a la nación y que prohibía dar tributo al César (Lc. 23:1).

 

Aplicación práctica:

19

 Conocer la doctrina más importante de toda la Biblia, que tiene que ver con reconocer la identidad de Jesús como: El Hijo de Dios (divino) y El Hijo del Hombre (humano).

 

 

martes, 9 de julio de 2024

Lucas 22:54-65 Hasta el canto del gallo

 

Hasta el canto del gallo

Lucas 22:54-65

Objetivo: Como discípulos de Jesús debemos aprender a vivir bajo la discreción de la Palabra de Dios (1 Corintios 4:6)

 

Versículo del objetivo: “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.”  1 Corintios 4:6

 

Introducción: El Señor ya le había hecho saber a Pedro que le sería concedido a Satanás zarandearle como a trigo, pero que, debido a la provisión de fe, una vez vuelto habría de confirmar a sus hermanos.

 

Podemos vernos reflejados en Pedro, como quienes hemos sido despertados de nuestra vana manera de vivir a través del canto maravilloso de Su misericordia y de Su gracia, con el fin de enseñarnos a depender de Su Palabra, y así poder llevar a cabo la comisión de confirmar a nuestros hermanos en la fe.

 

Pedro había estado confiado en sí mismo, lo notamos cuando Jesús les dijo que iban a ser dispersados y pedro le contestó que “aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt. 26:33), incluso se había atrevido a contradecir la palabra de Jesús cuando le dijo que lo negaría tres veces esa misma noche, a lo que pedro contestó “aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré.” (Mt 26:35).

 

Por eso es que la Escritura nos advierte del peligro de poner nuestra confianza en uno mismo, de ser soberbios, eso solo llevará a caer de más alto, como dice Proverbios 16:18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.

 

Desarrollo:

V. 54. Siguiendo de lejos

54 Y prendiéndole (arrestándolo), le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.

Lucas se va directamente al juicio que le hacen a Jesús en casa del sumo sacerdote Caifás, que es la misma casa donde días antes los líderes del pueblo de había reunido para buscar la manera de arrestar a Jesús para matarlo (Mt. 26:3-4). Pedro le seguía de lejos, en esto vemos la decadencia del apostol, ya había mostrado arrogancia espiritual, al creerse superior a los otros discípulos y había contradicho las palabras de Jesús, y ahora ya no le sigue de cerca como todo el tiempo, sino de lejos.

 

V. 55. Sentado con los enemigos

55 Y habiendo ellos (los guardias, alguaciles) encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos (se les unió).

La noche era fría (Jn. 18:18), eso llevó a los alguaciles que habían participado en el arresto a encender un fuego en el patio del sumo sacerdote para calentarse mientras esperaban instrucciones, para llevar preso a Jesús o custodiarlo su había que llevarlo a algún otro lugar.

 

Pedro, quizá con frio, se acercó a ese fuego y se sentó entre ellos, tratando de mostrar una calma exterior que no tenía interiormente, pero vemos en Pedro un paso más abajo en su decadencia, ahora sentado con los que aprendieron al Señor, con los que se burlaban de él (Lc. 22:53-65), le sucedió a Pedro lo que nos advierte el Salmo 1:1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores (burladores) se ha sentado.

 

Vs. 56-60. Avergonzado por los de afuera

56 Pero una criada (sirvienta), al verle sentado al fuego (a la luz del fuego), se fijó en él (lo miro detenidamente), y dijo: También este estaba con él.

57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.

Quizá esta criada fuera la misma portera (Jn. 18:16) que le dio acceso a Pedro al patio interior y que al verle sentado, lo miró fijamente y lo delató como compañero de Jesús como también lo relata Mateo 26:69-70 69Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. La respuesta de Pedro fue directa, viéndose acusado de ser discípulo de Jesús, quien en ese mismo momento estaba siendo juzgado, negó siquiera conocer a Jesús.

 

Aplicación Práctica: Vemos primero a Pedro haciendo algo que ningún otro discípulo hizo, con mucha valentía seguir a Jesús, solo que no lo hizo bien, lo comenzó haciendo en arrogancia espiritual , no creyendo las palabras de Jesús, a seguirlo de lejos y después se hizo de compañía de hombres perversos, que lo llevó a esta primera negación del Señor, bien dijo el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:33 No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

 

58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy.

Parece que Pedro se alejó del fuego y se dirigió a la puerta por donde había entrado, quizá intentando salir de aquel lugar, puerta que muy seguramente estaba carrada para evitar cualquier incidente y es allí donde se produce esta segunda acusación y negación de Pedro hasta usando un juramento de veracidad, como se menciona en Mateo 26:71-72 71Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También este estaba con Jesús el nazareno. 72Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.

 

59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente (seguro que) también este estaba con él, porque es galileo.

60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices (no sé de qué hablas). Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó.

Entre la segunda acusación y la tercera y última, pasa como una hora, donde Pedro permanece en el patio de sumo sacerdote, y cuando pensó que ya todo estaba tranquilo, fue cuando un hombre le hace la misma acusación de antes, pero a diferencia de las dos anteriores que habían sido acusaciones sin evidencia, este hombre presenta la evidencia de la forma de hablar de Pedro, que seguramente correspondía a un tono característico de la gente del norte de Israel, de Galilea y eso lo descubrió como dice Mateo 26:73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre, al parecer fueron varios los acusadores contra Pedro en ese momento, o simplemente este hombre  resultó ser el mismo que era familiar de Malco, y que también había estado presente en el arresto de Jesús en Getsemaní y lo reconoció, como dice Juan 18:26-27 26Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él? 27Negó Pedro otra vez; y en seguida cantó el gallo.

 

La acusación ahora le parece muy grave a Pedro, ya que ahora había más de dos o tres testigos y eso podrí atener validez en un tribunal, quizá eso lo llevó a que en esta tercera negación de Pedro, la hiciere incluso con maldiciones, intentando con ello que no lo relacionaran con Jesús, como dice Mateo 26:74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo, Pedro tratando de resolver el problema, solo lo había incrementado, trato de tapar el pecado con otro pecado, y eso nunca termina bien, esa maldición podría haber sido algo como “que Dios me castigue si estoy mintiendo”; y además comenzó a desvalorizar al Señor llamándole “ese hombre”.

 

Mientras Pedro hablaba fue que el gallo cantó, cumpliéndose las palabras de Jesús literalmente como le había dicho.

 

V. 61a. Redargüido por Su mirada 

61a Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro …

No sabemos con precisión donde y como se encontraba Jesús, probablemente había terminado el juicio en casa de Caifás, los soldados tomarían a Jesús y lo trasladarían a algún lugar de la misma casa para custodiarlo y llevarlo al tercer juicio que debía de llevarse por la mañana, y es en ese camino por los pasillos de la casa o pasando por el mismo patio, que canta el gallo y Jesús voltea para cruzar la mirada con Pedro.

 

Vs. 61b-62. Llorando amargamente

61b … y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

No parece ser una mirada de reclamo o de resentimiento, sino una mirada de amor y de perdón, el Señor no se extrañó de la conducta de Pedro, de hecho, ya le había dicho a detalle como sucedería en Lucas 22:34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces, que son las mismas palabras que recordó Pedro, pero también le había dicho que cuando eso sucediera, regresaría y que, al hacerlo, debería fortalecer a sus hermanos (Lc. 22:32)

 

62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

Pedro salió, ya había antes intentado salir de aquel lugar sin éxito, pero ahora si lo consiguió, ya que como había terminado el juicio, los jueces y los acusadores estaba dejando aquel lugar, y la puerta estaba abierta. Esa mirada de Jesús desmoronó el alma de Pedro y comenzó a llorar amargamente, y es allí donde comenzó el arrepentimiento de Pedro, no pudo confesarle a Jesús con palabras su pecado, pero lo estaba haciendo con llanto amargo, estaba experimentado la tristeza que es según Dios que produce arrepentimiento (2 Corintios 7:9) y como consecuencia da vida y restauración.

 

63 Y los hombres (guardias) que custodiaban (vigilaban) a Jesús se burlaban de él y le golpeaban;

Jesús había sido enjuiciado de noche por Anás y luego por Caifás junto con parte del Sanedrín, pero como había sido de noche, esos juicios no tenían validez oficial, por lo que esperarían a hacer un juicio durante el día, por lo que mandaron a Jesús prisionero en algún lugar de la casa del sumo sacerdote, o quizá en algún lugar de la fortaleza Antonia, y siendo custodiado por los soldados romanos, y siendo común de parte de ellos maltratar a los prisioneros, hicieron eso mismo con Jesús, no solo burlándose de Él, sino golpeándolo.

 

64 y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro (en la cara), y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿(adivina) quién es el que te golpeó?

Esa mirada de Jesús llena de misericordia con la que vio a Pedro cuando había cantado el gallo (Lc. 22:61), había sido cubierta por los custodios, quienes probablemente le pusieron algún paño que le tapara la visión, mientras le golpeaban inmisericordemente una y otra vez, incluso escupiendo sobre su rostro como dice Mateo 26:67-68 67Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros (los alguaciles) le abofeteaban, 68diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó, y así con el rostro golpeado, entumecido y amoratado, se burlaban de su función de profeta peguntándole, como si fuera un adivino, quien le había golpeado.

 

Esta es una clara manifestación de la rebeldía de los hombres para con Dios, escarneciendo y golpeando a Aquel que había sido enviado a salvarlos.

 

65 Y decían otras muchas cosas injuriándole (insultándole, blasfemando).

Lucas resume que fueron muchas más cosas las que los custodios le decían en forma de insulto. Parece ser de este mismo momento que escribe Pedro años después en 1 Pedro 2:23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. Despreciado, acusado injustamente, golpeado, escupido, los maltratos no los respondía con amenazas, sino en oración silenciosa, encomendaba Su causa al Padre, quien resolvería todo aquello con Justicia, cumpliendo también la descripción que hizo de Él el profeta Isaías en Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

 

Aplicación práctica:

19

 Solo se necesitó la acusación de una sirvienta, para destruir la alta confianza que tenía Pedro de sí mismo, era una falsa confianza, ya que provenía de un corazón ensimismado, que había declarado seguir a Jesús, no solo a la cárcel, sino hasta la muerte (Lc. 22:33) y que ahora jurando y maldiciendo, era incapaz de confesar a su Señor, alejémonos de poner la confianza en uno mismo, y dependamos en todo del Señor y de Su Palabra como le dijo Pablo a la iglesia de Corinto en 1 Corintios 10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

 

 

 

lunes, 1 de julio de 2024

Lucas 22:47-53 Acercándose a Jesús

 

Acercándose a Jesús

Lucas 22:47-53

Objetivo: Examinar nuestro corazón cada vez que nos acercamos a Cristo.

 

Versículo a memorizar: “Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”  Lucas 22:48

 

Introducción: Después de haber salido del aposento alto en Jerusalén, se fueron al huerto de Getsemaní que se encuentra en las faldas en el monte de los olivos, donde Jesús le pidió a sus discípulos que se mantuvieran despiertos, y que oraran para no caer en tentación, mientras Él oraba con ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte (Heb. 5:7), que no se refiere a la muerte física solamente, sino a la muerte espiritual principalmente, que es la separación de Dios al llevar el pecado de los hombres, por lo que sufrió el abandono del Padre (Mt. 27:46), y de allí que Jesús en su humanidad, le haya hecho esa petición al Padre de no tomar esa copa de juicio o de ira, pero sujetándolo a Su voluntad, y una vez que fue fortalecido por un ángel, fue con gozo a sufrir la cruz, sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte (Heb. 12.2), para que quitando el pecado de en medio, ahora nosotros vivamos a la justicia (1 Pe. 2:24). Al terminar de orar, el Señor encontró a sus discípulos durmiendo, y los despertó, ya que se acercaba Judas con una multitud para aprenderle.

 

Desarrollo:

Vs. 47-48. Acercándose en hipocresía

47 Mientras él aún hablaba, se presentó una turba (multitud); y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle.

Jesús despierta a los discípulos que no habían estado orando como el Señor se los había pedido, Marcos lo registra de la siguiente manera en Marcos 14:41-42 41Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. 42Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.

 

Los enemigos de Jesús habían decidido matarle (Lc. 22.2), pero no querían arrestarle durante la fiesta, ya que había mucha gente u le tenían temor al pueblo (Lc. 20:19), además de que no querían que se hiciera alboroto del pueblo (Mr. 14:2) que pudiera defender a Jesús si lo arrestaban en algún lugar público, pero Judas ya les había ofrecido entregárselo (Lc. 22:4) en un lugar apartado y de noche (Lc. 22:6), que es lo que ha procedido a hacer, una vez que salió del lugar de la cena de pascua, toda eso bajo el control divino, ya que Jesús les había dicho en esa misma cena que sería prisionero aquella misma noche (Lc. 22:22)

 

Es muy probable que Judas, que había sido por mucho tiempo, uno de los doce, y quien hasta ese momento había estado a cargo de la tesorería del grupo, haya ido por los que iban a arrestar a Jesús, y haya dirigido a esa turba (grupo grande de gente) al lugar de la cena de pascua, y al no hallarlo allí, supuso que estarían en Getsemaní, a donde los llevó, como dice Juan 18:2 Y también Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos, y siendo de noche, y considerando que Jesús no vestía diferente a la generalidad de esa época, Judas había acordado con ellos que la manera que identificaría a Jesús entre todos los que allí estuvieran, sería con un beso, que era la manera de saludarse entre amigos y familiares y así lo hizo como relata Mateo 26:48-49 48Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ese es; prendedle. 49Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó.

 

48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas (traicionas) al Hijo del Hombre?

Los besos que eran muestra de cercanía, afecto, familiaridad y amistad, se convirtieron en un acto de hipocresía de parte de Judas, ya que él lo hizo en esa ocasión para que identificaran entre los presentes quien era Jesús, pero lo impresionante es que Jesús no lo rechazó, permitió el beso del traidor, ya que era necesario para seguir el camino a la cruz, pero no se quedó en silencio, sino que le hizo un llamado mas a su conciencia que estaba cauterizada de si de esa manera hipócrita es la forma que había determinado entregarle.

 

Jesús usa para sí una vez más el título del “Hijo del hombre”, que era un título mencionado por el profeta Daniel, donde a uno como hombre se presentó delante de Dios y a ese hombre se le dio toda autoridad y poder en la tierra, así como un reino que jamás sería destruido como dice Daniel 7:13-14 13Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido; es decir, que ese hijo de hombre tendría toda la autoridad sobre la tierra como Dios mismo.

 

Vs. 49-50. Acercándose sin entendimiento

49 Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos (peleamos, atacamos) a espada?

50 Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.

Los discípulos piden a Jesús autorización para usar las dos pequeñas espadas que ellos tenían (Lc. 22:38), como preguntándole si era el momento de usar sus espadas, eso era algo temerario, dos pequeñas espadas contra una turba de soldados armados, no hace ningún sentido, quizá fue el mismo Pedro valiente pero impulsivo que no esperó la respuesta del Señor y se lanzó con su espada contra el siervo del sumo sacerdote.

 

El apóstol Juan nos da el nombre de aquel siervo y lo relata de la siguiente manera en Juan 18:10-11 10Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. 11Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber? Es muy probable que Pedro, tratando de mostrar en forma práctica la promesa de fidelidad a Jesús que le había hecho unos momentos antes (Lc. 22:33), se lanzó contra ellos, y haya ido buscando el cuerpo o la cabeza de Malco, quien tratando de evitar el espadazo, cambio de postura y eso provocó que el corte fuera en la oreja derecha, el hecho de que fuera la oreja derecha, ha llevado a pensar a algunos que el ataque de Pedro fue por la espalda de Malco, eso es probable, pero no es algo que se podría afirmar.

 

V. 51. Cristo, acercándose a nosotros con misericordia

51 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja (del siervo), le sanó.

Jesús claramente se dio cuenta de lo que había acontecido y exhorta a Pedro en vista de todos como dice Mateo 26:52-54 52Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. 53¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? 54¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? Jesús no tenía necesidad de que lo defendieran, Él iba voluntariamente a la cruz, y ese arresto era el camino para llegar a ella.

 

Que admirable gracia mostró el Señor al hacer este último milagro antes de la cruz, y restaurar a vista de todos, la oreja de Malco, algo que ese siervo necesitaba, pero también lo hizo por amor a Pedro, para que no fuera arrestado también, ya que, al ser sanada aquella oreja, no habría delito que perseguir,

 

Vs. 52-53. Acercándose en contra de Cristo

52 Y Jesús dijo a los principales (jefes de los) sacerdotes, a los jefes (oficiales) de la guardia del templo y a los ancianos (líderes religiosos), que habían venido contra él (a llevárselo): ¿Como contra un ladrón (bandido, insurgente) habéis salido (a arrestarme) con espadas y palos?

Esa turba estaba compuesta por mucha gente, estaban los jefes de los sacerdotes, entre los que se encontraba Malco, siervo del sumo sacerdote, además de los alguaciles levitas que hacían la función de guardia del templo, y de una compañía de soldados lidereados por un tribuno (capitán) romano (Jn. 18:12), que fueron armados con espadas y palos (Mr. 14:43) y que habían ido llevando lámparas y antorchas (Jn. 18:3) a pesar de ser luna llena, e iban también  en compañía de los líderes religiosos de Israel, se calcula entonces que eran por lo menos cuatrocientos hombres. Aquella acción tuvo que ser conocida por Pilato, ya que estaba involucrada la fuerza militar romana, dirigida por un oficial romano, lo que según los historiadores sería imposible sin la autorización del gobernador.

 

Jesús les confrontó recriminándoles que como contra un ladrón (bandido, insurgente) habían ido a arrestarlo con espadas y palos. Aquellos que se consideraban justos jueces para Israel, habían enviado contra un inocente un grupo grande y armado para aprenderle con el deseo de matarle. Sin darse cuenta estaban cumpliendo en la vida real, la parábola de los labradores malvados para matar al heredero y quedarse con la herencia que Jesús les había contado recientemente (Lc. 20:9-18), y la razón era que Jesús abiertamente se había opuesto al sistema religioso que ellos habían establecido.

 

El apóstol Juan relata ese momento, haciendo énfasis en que Jesús iba voluntariamente y no porque habían mandado toda una compañía de soldados como se relata en: Juan 18:4-9 4Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? 5Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. 6Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. 7Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno. 8Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a estos; 9para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno.

 

53 Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí (no se atrevieron de arrestarme); mas esta es vuestra hora (este es el momento), y la potestad de las tinieblas (y cuando reinan las tinieblas).

Es probable que esos mismos líderes religiosos que van al arresto de Jesús, fueran los mismos que le estuvieron haciendo preguntas para tentarle en el templo los días anteriores, quien se había pasado las mañanas enseñando en el templo en forma pacífica, estos, quizá resentidos de no haber podido encontrar nada en su contra, estaban presentes en el huerto. El reclamo de Jesús es que mientras estuvieron en el templo, no habían intentado atraparlo durante la luz del día, sino que esperaron hasta ese momento de oscuridad de la media noche, mostrando con eso que lo estaban arrestando sin haber cometido ninguna transgresión.

 

Jesús termina de hablarles con una solemne advertencia, que aquella hora era la suya; es decir, la hora en que Dios permitiría que llevaran a cabo su plan de aprenderle y matarle, pero que actuaban bajo el poder de las tinieblas, convirtiéndose entonces en instrumentos de iniquidad.

 

Si ellos habían podido tomar prisionero a Jesús, no fue por la estrategia que usaron, ni por la cantidad de gente en la turba, sino que Jesús voluntariamente se estaba dejando arrestar con la finalidad de que se cumplieran la Escrituras como lo dice Mateo 26:56 Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron, siendo entonces que ataron a Jesús (Jn. 18:12), mientras los discípulos huyeron.

 

Algunas de las Escrituras que se estaban cumpliendo en ese momento eran:

 

Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

 

Isaías 53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

 

Zacarías 11:12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.

 

Aplicación práctica:

19

 Examinar nuestro corazón cada vez que nos acercamos a Cristo.

 

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