jueves, 24 de octubre de 2024

Romanos 1:1-7 Llamados a ser de Jesucristo

 

Llamados a ser de Jesucristo

Romanos 1:1-7

 
Objetivo: Responder al llamado del Evangelio, obedeciendo a la fe por amor de Su Nombre.

 

Autor y contexto histórico:

El autor es el apóstol Pablo, quien escribió la carta alrededor del año 57 d.C. probablemente mientras estaba en la ciudad de Corinto en su tercer viaje misionero, y muestra su intención de preparar su visita a Roma (Rom. 1:10-13) con el propósito de que ellos fueran la Iglesia base de su ministerio para evangelizar España (Rom. 15:24,28). Viaje a Roma que no pudo hacer en libertad, ya que llego a Jerusalén llevando una ofrenda que había levantado entre las iglesias de Macedonia y Acaya para los hermanos pobres en Jerusalén (Rom. 15:26), donde fue arrestado (Hech. 21:33) y llevado a Roma (Hech. 28:16) y tratado como prisionero mientras esperaba su juicio por parte del César (Hech. 28:30-31), (Se cree que fueron dos periodos separados de dos años de encarcelamiento en Roma, con un total de 4 años).

 

La comunidad cristiana en Roma había surgido sin la intervención directa de Pablo, y probablemente fue fundada por judíos cristianos que habían emigrado a la ciudad, tal vez después del evento de Pentecostés narrado en Hechos 2, o por cristianos dispersos tras la persecución en Jerusalén.

 

Roma era la capital del Imperio Romano, la ciudad más grande y poderosa del mundo en esa época, con una mezcla de culturas y religiones. La iglesia en Roma estaba compuesta tanto por judíos convertidos como por gentiles (no judíos). Sin embargo, habían surgido tensiones entre ambos grupos. Los judíos (incluyendo los cristianos de origen judío) habían sido expulsados de Roma durante un tiempo bajo el emperador Claudio (alrededor del 49 d.C.), entre ellos se encontraban Aquila y Priscila como dice  Hechos 18:2b Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma, cuando los expulsados regresaron después de la muerte de Claudio (54 d.C.), encontraron una comunidad cristiana mayoritariamente gentil. Esto provocó conflictos sobre la observancia de la ley judía, y quizá eso fue lo que motivó a Pablo a escribirles esta epístola a los romanos para aclarar su comprensión del evangelio y cómo la salvación por la fe en Cristo unifica a judíos y gentiles bajo un mismo mensaje de redención.

 

Desarrollo:

V. 1. El Apóstol

1 Pablo, siervo (esclavo) de Jesucristo, llamado (elegido por Dios) a ser apóstol, apartado (separado) para el (anunciar) evangelio (las buenas noticias) de Dios,

Pablo. Pablo se presenta primero por su nombre, anteriormente era conocido como Saulo de Tarso (nombre hebreo), el apóstol adoptó el nombre Pablo (un nombre romano) o quizá tenía dos nombres, uno hebreo y uno romano, lo que era común en esa época (ejemplo Juan Marcos). Pablo significa pequeño, y fue el que comenzó a utilizar cuando comienza su ministerio con los gentiles (Hech. 13:9).

 

Siervo de Jesucristo. La palabra griega usada para "siervo" es <doulos>, que literalmente significa "esclavo". Pablo, al identificarse como "siervo de Jesucristo", destaca su completa sumisión a Cristo, no usa la palabra como una esclavitud forzada, sino como una entrega voluntaria, como la de un esclavo por amor. Para Pablo, este título es superior a cualquier otro, ya que indica su completa entrega al servicio de Dios en la predicación de Su evangelio.

 

Llamado a ser apóstol. La palabra “apóstol” significa “enviado” o “mensajero”; es decir, aquel qué es enviado a dar un mensaje. Pablo enfatiza que su apostolado no es algo que él haya escogido o para lo cual se haya preparado de manera personal, sino que fue llamado por Jesucristo para esa función. Este llamamiento sucedió en el camino a Damasco (Hch. 9:5-6), y cuyo llamado fue especialmente a llevar el evangelio a los gentiles.

 

Apartado para. La palabra griega para "apartado" es <aphŏrizō> que significa ser “separado” o “consagrado” para un propósito específico. Pablo fue elegido por Dios mismo para llevar a cabo la misión de proclamar el evangelio. Este "apartamiento" no es solo una llevar a cabo una función, sino de identidad, su vida entera estaba dedicada al evangelio.

 

El evangelio de Dios. Pablo no se refiere al evangelio como algo suyo, o de los hombres, sino que el mensaje que predica proviene directamente de Dios, que el origen del evangelio de salvación es Dios, que fue diseñado por Él desde antes de la fundación del mundo (Ef. 1:4).

 

Aplicación práctica: Podemos ver en Pablo humilde y con autoridad al mismo tiempo, se presenta como un siervo, pero también un apóstol llamado por Cristo. Esto nos enseña que la verdadera autoridad en el servicio a Dios, no se trata de exaltación personal, sino de sumisión a la voluntad de Dios y la exaltación de Jesucristo.

 

Vs. 2-6. El Evangelio

2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,

Que él había prometido antes. El evangelio de salvación en Cristo Jesús no era algo nuevo, sino que fue prometido por Dios desde Génesis, Dios prometió que traería redención, como se ve en promesas como la simiente de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente (Gn. 3:15), y después en las promesas hechas a Abraham (Gn. 12:3; 22:18), en las que Dios promete bendecir a todas las naciones a través de su descendencia, etc. Pablo les dice que el evangelio de Jesucristo es el cumplimiento de estas promesas.

 

Por sus profetas. Esas promesas fueron reveladas por medio de los profetas. A lo largo del Antiguo Testamento, los profetas de Israel anunciaron la venida de un Salvador, el Mesías, quien traería redención (salvación) y restauración. Algunos ejemplos son:

 

·      Isaías habló del "siervo sufriente" que sería herido por nuestras transgresiones y aplastado por nuestras iniquidades (Is. 53).

·      Jeremías profetizó sobre un “Nuevo Pacto” que Dios haría con Su pueblo (Jr. 31:31-34).

·      Ezequiel habló de un tiempo en que Dios limpiaría a Su pueblo y les daría un “Nuevo Corazón” (Ez. 36:26-27).

·      Daniel predijo la venida de un “Reino Eterno” (Dn. 2:44; 7:13-14).

 

El Evangelio de salvación en Cristo, es la continuación y cumplimiento de lo que los profetas profetizaron.

 

En las santas Escrituras. En ese momento, Pablo se refiere a lo que hoy conocemos como el Antiguo Testamento. Pablo con esto muestra dos cosas; primero que el evangelio no es una doctrina inventada recientemente, sino que se encuentra arraigado en las Escrituras inspiradas por Dios; y segundo, añade peso y legitimidad para los gentiles que tal vez no estaban tan familiarizados con las Escrituras.

 

Aplicación práctica: Así como Dios cumplió sus antiguas promesas de salvación, podemos confiar en que Él cumplirá las promesas de salvación que nos ha hecho en Cristo Jesús, ya que Su fidelidad no cambia, y Su Palabra sigue siendo igual de segura que lo fue anteriormente.

 

3 (Buena noticia) acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje (descendiente) de David según la carne (en su vida terrenal).

Acerca de. Pablo deja claro que el tema principal de las Escrituras es Jesucristo, el Hijo de Dios y que Jesús es, tanto el centro del evangelio, como la razón de nuestra salvación.

 

Su Hijo. Al mencionar Pablo a Jesús como el “Hijo de Dios”, está afirmando la deidad de Cristo. No lo presenta como un profeta o un maestro, sino el Hijo eterno de Dios, destacando Su naturaleza divina, en quien habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Col. 2:9).

 

Nuestro Señor Jesucristo. Pablo utiliza tres títulos importantes para referirse a Jesús:

 

Señor, del griego <Kurios> que significa dueño o amo, que era el título que se aplica a Dios en el Antiguo Testamento, por lo que el título de Señor es una declaración tanto de su poder supremo como de su deidad.

 

Jesucristo. El nombre Jesús, que significa "Yahvé salva”; es decir, Dios es su función como Salvador, mientras que Cristo viene del griego <Cristos>, que significa Mesías o Ungido, y señala que Él es el Ungido de Dios, el Mesías prometido. Jesucristo junta el nombre de Jesús con su misión: salvar al mundo y cumplir las promesas del Antiguo Testamento como el Mesías prometido

 

Que era del linaje de David según la carne. Aquí Pablo resalta la humanidad de Jesús. Aunque Jesús es el Hijo de Dios y, por lo tanto, divino, también fue plenamente humano. Pablo subraya que Jesús vino "del linaje de David", lo que es muy importante dos razones; primero porque Dios había prometió que el Mesías vendría del linaje de David (2 Sam. 7:12-13), por lo que Pablo está confirmando que Jesús es el cumplimiento de esta promesa, y segundo, porque la frase "según la carne" enfatiza la humanidad de Jesús, ya que, aunque Jesús es el Hijo de Dios, también tomó forma humana, encarnándose en la descendencia de David.

 

Doctrina básica: Esta doble naturaleza de Cristo —que es al mismo tiempo Dios y al mismo tiempo hombre— fue indispensable para permitir que Jesús fuera el único representante adecuado el sacrificio perfecto para los pecados del mundo, ya que vivió como hombre, pero sin pecado (Heb. 4:15), cumpliendo así, las demandas de la ley de Dios. Como hombre, Jesús puede identificarse con nosotros; y como Dios, tiene el poder para salvarnos.

 

4 que fue declarado (designado, quedó demostrado que era) Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad (Espíritu Santo), por la resurrección de entre los muertos.

La palabra griega para "declarar" es <horizo> que significa “definido” o “marcado”, y es que la resurrección de Jesús es el evento más importante en la historia de la humanidad, sin la resurrección, nuestra fe sería vana (1 Cor. 15:14). Fue en la resurrección de Cristo, que llevó a cabo el Espíritu Santo con poder, donde se validó todo lo que Jesús enseñó y proclamó acerca de sí mismo, fue en esa resurrección de entre los muertos donde dónde se determinó la supremacía de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, y donde quedó demostrado al mundo, de manera concluyente, Su deidad.

 

Doctrina básica: La resurrección de Cristo no solo es una declaración de Su poder, sino una promesa de nuestra futura resurrección. Aquellos que estamos en Cristo también seremos resucitados a una vida nueva y gloriosa, como Dios lo prometió (1 Cor. 15:20-22) y como Jesús lo dijo en Juan 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

 

5 y por quien recibimos la gracia (privilegio) y el apostolado (autoridad), para la obediencia a la fe (la obediencia que viene de la fe) en todas las naciones por amor de su nombre.

Y por quien recibimos la gracia y el apostolado. En el “por quien”, Pablo se refiere a Jesucristo (Rom. 1:3), de quien recibió la gracia; es decir, el regalo inmerecido de Dios de la salvación, pero también, por gracia y sin ningún mérito personal, el privilegio del llamado al apostolado (función de apóstol), mismo que recibido de Dios y no de los hombres (Gal. 1:1).

 

Para la obediencia a la fe. La fe en Cristo no es solo una creencia intelectual o una aceptación de ciertos hechos históricos, o una confesión de algunas frases con las cuerdas vocales; sino que la verdadera fe puesta en Jesucristo, siempre conduce a una vida de obediencia a Dios, ya que transforma el corazón de las personas, y esa transformación se manifiesta en una vida que obedece a Dios.

 

En todas las naciones. Esta fe puesta en Jesucristo que conduce a la obediencia a Dios, no era solo para una sola nación o cultura como los judíos, incluía también a todos los gentiles que eran parte de la Iglesia en Roma, y se extendía para todas las naciones donde el evangelio sería predicado (Mt. 28:19).

 

Por amor de su nombre. Pablo no buscaba fama o reconocimiento personal con la predicación del evangelio, sino que el nombre de Jesucristo fuera glorificado, todo eso lo hacía por amor del nombre de Jesús.

 

Aplicación práctica: Las religiones piden que obedezcas cosas con la promesa de que eso te dará más fe, pero en evangelio de salvación de Cristo no es así, la obediencia a Dios viene como resultado de una fe genuina puesta en Cristo como Salvador. Esto significa que nuestra fe debe transformarse en acciones diarias de obediencia a Su Palabra.

 

6 entre las cuales (esas naciones) estáis también vosotros , llamados a ser de (pertenecer a) Jesucristo;

Pablo le dice a la Iglesia de Roma, que estaba compuesta tanto de creyentes judíos como gentiles, estaban incluidos en el plan de Dios de traer obediencia a la fe en todas las naciones. Desde este momento Pablo comienza a dejar claro lo que desarrollará más adelante, que no hay distinción entre judíos y gentiles en el evangelio, ya que todos son llamados a "ser de Jesucristo"; es decir, a pasar a ser de Su propiedad, este llamado no solo los invita a la fe, sino a una relación íntima y permanente con Cristo. Los creyentes ya no viven para sí mismos, sino para Jesús, quien los ha salvado y les ha dado una nueva identidad.

 

Aplicación práctica: Los creyentes ya no somos dueños de nuestras propias vidas, sino que vivimos para Cristo, lo que es algo bueno, porque el Señor siempre tendrá mejores planes para nosotros, que nuestros propios planes; por eso, el mismo Pablo le escribía a la Iglesia de Galacia de la siguiente manera en Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

 

V. 7. Llamados

7 a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

A todos los que estáis en Roma. Aunque Pablo aún no había visitado Roma cuando escribió esta carta, les muestra un profundo amor y aprecio y resalta el "a todos" para reforzar la idea de la unidad dentro de la iglesia que incluía tanto a judíos como a gentiles, que ahora forman parte de un solo cuerpo en Cristo.

 

Amados de Dios. Los creyentes somos “amados de Dios”, y Su amor no es condicional, ni está basado en ningún mérito humano o en alguna obra o comportamiento, sino que nos amó ya, enviando a su Hijo a morir por nosotros, como dice Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

 

Llamados a ser santos. Todos los amados de Dios, hemos sido llamados a ser santos; es decir “apartados” para Dios. Santidad no se refiere a la perfección moral de una persona, sino a una vida alineada a la voluntad de Dios expresada en Su Palabra y separada del pecado; es decir, a reflejar el carácter de Dios de manera cotidiana en nuestras vidas.

 

Gracia y paz a vosotros. Dios nos ha provisto de gracia, que es Su favor inmerecido, tanto para salvarnos, como para vivir una vida cotidiana en santidad, pero también nos ha dado la paz con Dios, ya que, a través de Jesucristo, hemos sido reconciliados con Dios, y esa reconciliación trae paz (Rom. 5:1).

 

De Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Esta gracia y paz provienen de dos fuentes, que en realidad es una sola: de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo, ya que en unidad ha planeado y ejecutado la obra de salvación para la humanidad. Al mencionar a Jesucristo junto con el Padre, Pablo remarca una vez más, la autoridad, señorío y deidad de Jesús.

 

Aplicación práctica: Sabernos amados de Dios, nos debe proporcionar confianza y paz, especialmente en medio de las pruebas y dificultades. El amor de Dios es el fundamento de nuestra identidad y nos debe de llevar a vivir una vida en santidad, ya que hemos sido llamados a vivir de manera diferente al mundo, mostrando el amor, la justicia y la pureza de Dios en todo lo que hacemos.

 

Conclusión: Responder al llamado del Evangelio, obedeciendo a la fe por amor de Su Nombre.

 

 

lunes, 14 de octubre de 2024

Salmo 133:1-3 Contemplando el valor de la familia reunida

 

Contemplando el valor de la familia reunida

Salmo 133:1-3

Objetivo: Mirar y valorar la gran bendición que tenemos al reunirnos como hermanos.

 

Versículo a memorizar: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” Salmo 133:1

 

Introducción: Este salmo del rey David, pertenece a la los salmos graduales, de peregrinación o de ascensión (Salmos 120-134), y se conocen así, ya que eran cánticos que cantaban los peregrinos cuando camino a Jerusalén e iban gradualmente subiendo al Templo, regularmente es las celebraciones como la Pascua, el Pentecostés y la Fiesta de los Tabernáculos.

 

En su contexto histórico, el salmo puede haber sido escrito para celebrar momentos especiales de unidad en Israel, como la unificación de las tribus, o eventos que fomentaban la paz y la solidaridad. Sin embargo, su mensaje trasciende el tiempo y sigue siendo relevante para la Iglesia hoy, donde la unidad entre los creyentes es crucial para la edificación del Cuerpo de Cristo y el testimonio del Evangelio.

 

Desarrollo:

V. 1. Lo que sucede de manera horizontal (lado a lado)

La actividad de los hermanos: HABITAR

1 ¡Mirad cuán bueno (maravilloso) y cuán delicioso (agradable) es habitar (vivir, convivir) los hermanos juntos en armonía (unidad)!

Mirad. El salmista nos invita a observar detenidamente los beneficios de tener unidad entre los creyentes y al hacerlo, podamos valorar esa unidad y entonces promoverla y cultivarla.

 

Cuán bueno. La palabra “bueno” en el original hebreo es la Strong 2896 <tov> que además de bueno, significa, agradable, correcto, beneficioso, por lo que no solo describe la excelencia y belleza, sino que tiene un beneficio para el que la tiene. La primera vez que sale esta palabra en la Biblia es en el relato de la creación (Génesis 1), donde Dios ve que lo que ha creado es "bueno" ("tov"). No solamente agradable a los ojos de Dios, sino que cumple con el propósito para el cual fue creado. Otros ejemplos del uso de esta palabra en los salmos los encontramos en; “Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo” (Sal. 92:1) y, “Porque mejor (bueno) es un día en tus atrios que mil fuera de ellos” (Sal. 84:10).

 

Y cuán delicioso. La palabra “delicioso” en el original hebreo es la Strong 5273 <na'im> que además de delicioso, significa, placentero que implica algo que causa satisfacción, alegría o placer; es decir, que genera una sensación de bienestar en lo individual y en lo colectivo. Otros ejemplos del uso de esta palabra en los salmos los encontramos en; “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Sal. 16:11) y, “¡Cuán amables (deliciosas) son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!” (Sal. 84:1).

 

Es habitar. La palabra habitar en el original hebreo es la Strong 3427 <yashab> que no se trata de una estancia temporal o una visita ocasional, sino de una acción que indica un asentamiento estable y prolongado. Se utiliza para describir la permanencia en un lugar o el establecimiento de alguien en un lugar particular. Aunque no implica vivir bajo el mismo techo, es más que un acto momentáneo; implica una convivencia continua y profunda, un compromiso de compartir la vida en comunidad.

 

Dios mismo es descrito como el que "habita" en medio de su pueblo como dice Éxodo 25:8 Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Otros ejemplos del uso de esta palabra en los salmos los encontramos en; “Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel (Sal. 22:3), “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente” (Sal. 91:1) y, “Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán” (Sal 84:4).

 

Los hermanos. El salmista no habla de los hermanos de sangre sino de los hermanos en la fe, que son parte del mismo pueblo de Dios.

 

Juntos y en armonía. Estas dos palabras en el original hebreo es una sola, la Strong 3162 <yaḥad> que significa juntos, en unidad, pero en una unidad armoniosa. No solamente estando en el mismo lugar físico, sino teniendo un acuerdo profundo, siendo parte de una integración completa, donde las partes se unen para formar un todo. Otro ejemplo del uso de esta palabra en los salmos los encontramos en “Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre” (Sal.34:4).

 

En la cultura hebrea, la idea de vivir “juntos y en armonía” tiene una profunda importancia, por ejemplo, el pueblo de Israel estaba compuesto por doce diferentes tribus, cada una con su propia identidad, pero todas compartían una herencia común y un pacto con Dios. La unidad entre todas ellas era un reflejo de su identidad como un solo pueblo, ya que tenían un solo Dios y estaban bajo el mismo pacto.

 

En la iglesia del Señor pasa lo mismo, está formada por individuos o familias con su propia identidad, pero con muchas cosas en común que nos dan unidad que nos deben animar a vivir “juntos y en armonía”; lo cual, no significa que todos deban pensar o actuar exactamente igual, sino que, procurando esa unidad, debe haber un esfuerzo intencional de cada uno para mantener la paz, la cooperación y el amor fraternal, ya que compartimos todo lo que Cristo nos ha dado, como dice Pablo en Efesios 4:1-6 1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos, eso nos debe llevar a fomentar una comunidad de amor y servicio mutuo, no solo porque es buena (beneficioso) para los hermanos, sino también porque es beneficioso y esencial para el testimonio del Evangelio como Jesús dijo en Juan 17:21-23 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

 

Habitar los hermanos juntos y en armonía es algo bueno y deleitoso, consideremos que hay cosas buenas que no son deleitosas, como una operación quirúrgica, es algo bueno porque te quitará algún problema o enfermedad, pero no es agradable pasar por ese proceso; o hay cosas que son deleitosas, pero no son buenas, como que una persona sola se coma una docena de donas glaseadas que pueden ser muy deliciosas al paladar, pero no serían buenas para su salud. Pero el habitar los hermanos juntos y en armonía tiene las dos cosas, por lo que lo podemos resumir así; vivir juntos y en armonía es el resultado de vivir en el Espíritu, dejando de lado las divisiones y los conflictos entre hermanos, para promover la unidad que nos identifica como el pueblo de Dios, y eso es de beneficio para todos y produce satisfacción para el que lo práctica.

 

Vs. 2-3. Lo que sucede de manera vertical (de arriba hacia abajo)

La actividad de Dios: ENVIAR

2 Es como el buen óleo (aceite de la unción) sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón (el primer sumo sacerdote), y baja hasta el borde de sus vestiduras (túnicas);

El salmista utiliza dos metáforas para ilustrar su punto anterior, la primera es la del aceite de la unción se usaba para consagrar a los sacerdotes y a los utensilios del tabernáculo de reunión, marcándolos como separados para el servicio a Dios.

 

Dios le dio instrucciones precisas a Moisés de cómo prepararlo (Éx. 30:22-33), los ingredientes eran mirra, canela, cálamo, casia y aceite de oliva; y le prohibió que se usara para algún otro asunto que no fuera la consagración.

 

Ese fue el aceite que usó Moisés, por instrucciones de Dios, para ungir a Aarón como el primer Sumo sacerdote del pueblo de Israel, a la puerta del tabernáculo de reunión como dice Levítico 8:12 Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo. Esta es la escena que toma el salmista David para representar la bendición de Dios cuando hay unidad, primeramente, es abundante, ya que tuvo que ser mucho aceite para que le descendiera desde la cabeza hasta los bordes de las vestiduras de Aarón, segundo, que esa bendición no era solo para él personalmente, de otra manera el aceite se hubiera quedado solo en su cabeza, el hecho de que el aceite bajara por su barba hasta el borde de sus vestiduras, simbólicamente representaba que la bendición llegaba a todo el pueblo de Israel, al que Aarón representaba como sumo sacerdote, y tercero, los aromas combinados de los ingredientes utilizados para ese aceite de la unción, crearían un olor profundo y placentero, lo que producía un efecto refrescante.

 

En la Iglesia, esa abundante y refrescante bendición sobre la unidad, se observa en la edificación del Cuerpo de Cristo como dice Efesios 4:11-13 11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, donde cada miembro, al estar en comunión y trabajando juntos, contribuye al crecimiento y la salud espiritual de toda la Iglesia.

 

3 Como el rocío de (del monte) Hermón, que desciende (cae) sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion. El monte Hermón se encuentra al norte de Israel y es conocido por ser el punto más alto en la región de Israel, se encuentra a 2,814m sobre el nivel del mar, con un clima fresco y con abundante en rocío que proporciona la humedad necesaria para la vegetación en toda esa región; por otro lado, el monte Sion se encuentra geográficamente muy separado, este se encuentra en la parte central de Israel, ya que es una de las colinas donde está la ciudad de Jerusalén que se encuentra a 765m sobre el nivel del mar, la distancia entre los dos montes es de aproximadamente de 250 km.

 

En esta segunda metáfora, David utiliza la imagen del rocío de un monte alto, llegando muy lejos a otro monte más bajo, simboliza cómo la bendición de Dios en la unidad se puede extender y alcanzar incluso a lugares muy distantes trayendo frescura y vitalidad espiritual, que se multiplica y afecta positivamente a todos los que están involucrados.

 

Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna. La unidad no es solo bueno y deleitoso, sino también el lugar donde Dios escoge manifestar Su bendición; y ¿qué es la bendición? Sino la presencia de Dios en medio de Su pueblo y por consiguiente Sus dones para llevar a cabo el propósito por el cual nos creó y nos ha llamado a Su reino; entre ellos, el don más grande e inmerecido, la vida eterna.

 

La unidad en la iglesia promueve un ambiente que genera paz, alegría y amor, elementos que son esenciales para la vida abundante que Dios desea para Su pueblo.

 

En resumen, ambas metáforas, la del aceite y la del rocío, comparten la idea de algo que desciende en abundancia desde arriba hacia abajo, lo cual sugiere que, cuando los hermanos habitan en armonía, experimentan la plenitud de la bendición de Dios, por lo cual, la unidad debe ser apreciada y cultivada entre nosotros.

 

Conclusión:


Mirar y valorar la gran bendición que tenemos al reunirnos como hermanos.

 

 

martes, 8 de octubre de 2024

Salmo 112:1-10 Su justicia permanece para siempre

 

Su justicia permanece para siempre

Salmo 112:1-10

Objetivo: Observar los frutos de la sabiduría del hombre que teme al Señor.

 

Versículo a memorizar: “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera” Salmo 112:1

 

Introducción: Estos salmos (111 y 112) son de autor desconocido y ambos son poemas acróstico hebreos; es decir, que cada línea comienza con una letra del alfabeto hebreo en forma consecutiva, este estilo literario y la continuidad del desarrollo lógico sobre el temor de Dios y las características de las personas que tienen ese temor de Dios, han hecho pensar a muchos estudiosos que provienen el mismo autor, o por lo menos, de la misma escuela de pensamiento y por consiguiente, de la misma época, que podría ser la de después del exilio. Se cree que se cantaba en algunas celebraciones anuales como la fiesta de los Tabernáculos.

 

Desarrollo:

¡Aleluya! (alabad a Jehová)

Al igual que el salmo 111, el salmista comienza alabando a Dios antes de escribir el salmo. La palabra "alabar" significa expresar elogio, admiración o gratitud hacia Dios, exaltando y reconociendo la grandeza de Sus obras, Su carácter o Sus favores para con los Suyos.

 

La alabanza a Dios no se limita a cantar a Dios, también le adoramos cuando oramos y le agradecemos, cuando leemos y meditamos en la Palabra de Dios, cuando obedecemos Sus mandamientos, cuando servimos a los demás, cuando ayudamos a los necesitados y cuando compartimos el evangelio de salvación que hay en Cristo Jesús.

 

V. 1. El principio de la sabiduría

112:1 Bienaventurado (feliz, dichoso) el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita (complace) en gran manera.

Bienaventurado. La palabra bienaventurado viene del Hebreo Strong H835 <esher> que significa feliz, dichoso, así es el hombre (y por extensión la mujer) que tiene temor de Dios.

 

El hombre que teme a Jehová. Ya hemos aprendido que ese temor de Dios no se refiere al miedo en sentido negativo, sino al temor reverente, a tener un profundo respeto a Dios, al considerar Su grandeza, Su santidad y Su poder; ese temor de Dios es el principio de la sabiduría como dice el Salmo 111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre. Ese temor reverente a Dios nos aparta del mal como dice Proverbios 3:7 No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal, y al mismo tiempo nos lleva a buscar conocer Sus mandamientos, pero eso es solo el principio de la sabiduría, la sabiduría realmente se obtiene cuando ponemos en práctica los mandamientos de Dios.

 

De una forma coloquial podemos decir que la inteligencia de obtienen de adquirir conocimiento, pero la sabiduría se obtiene hasta que se aplica ese conocimiento en la vida de cada uno. Por ejemplo, no te hace saludable el saber que la comida “chatarra” es mala para tu salud, el solo saberlo no hace ningún cambio, sino que es hasta que la dejas de comer, es que tu salud mejorará.

 

Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Aquel que ha entendido el verdadero temor de Dios, para ponerse voluntariamente bajo Su autoridad y anhelar hacer Su voluntad, ve los mandamientos como una bendición, no como una obligación, no los obedece por miedo a las consecuencias, sino que encuentra gozo y satisfacción (deleite) en la Palabra de Dios, como dice el Salmo 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche, esa es la razón por la cual el rey David, cuando se refiere a la Palabra de Dios, no lo menciona como un conjunto de reglas arbitrarias o restricciones a su vida, sino como mandamientos que muestran el amor y la justicia de Dios como dijo en el Salmo 19:7-10 7La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 8Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. 9El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 10Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.

 

El hombre con temor de Dios, que se deleita en la Palabra de Dios y la práctica, se vuelve un hombre sabio, y esa sabiduría tiene frutos en todas las áreas de su vida, el salmista comenzará a describir varios de esos frutos de la sabiduría en la vida cotidiana de los hombres y las mujeres de Dios.

 

Vs. 2-10. Los frutos de la sabiduría

Sus hijos son bendecidos

2 Su descendencia será poderosa (exitosa) en la tierra; la generación de los rectos (justos) será bendita (bendecida).

El primer fruto de la sabiduría en una persona, se produce en el entorno familiar, ya que influye en su descendencia; en sus hijos, aunque la fe no se hereda, y cada uno de los hijos es responsable delante de Dios de sus hechos y de proceder al arrepentimiento para perdón de sus propios pecados, también es verdad que esos niños crecen en un hogar donde de honra al Señor, donde se estudia Su Palabra, donde se le sirve a Dios, donde los mandamientos de Dios son los principios de rigen el hogar donde viven.

 

Esta es la misma idea que expresó Pablo en 1 Corintos 7:14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos (alejados de la presencia de Dios), mientras que ahora son santos, que no quiere decir que el cónyuge incrédulo y los hijos sean salvos, sino que la influencia espiritual y el testimonio de la fe cristiano en ese matrimonio, generan un ambiente propicio para el cónyuge incrédulo y los hijos se acerquen a Dios, quienes estarán bajo la cobertura espiritual de por lo menos uno de sus padres que es cristiano, y mucho más si ambos son cristianos y los hijos reciben instrucción cristiana en casa, son en eso, bendecidos y serán exitosos espiritualmente.

 

Aun si esos hijos crecieran y se alejaran de Dios, el bienaventurado hombre que teme a Jehová y que se deleita en gran manera en sus mandamientos (Sal. 112:1), habrá dejado en ellos señales y majanos altos (Jer. 31:21); que son montones de piedras que se dejaban en los caminos y se servían como puntos de referencia para que las personas pudieran orientarse; en sentido simbólico, el profeta Jeremías lo usa decir que quedarán marcados los caminos correctos para regresar a Dios.

 

Su casa está bien equipada

3 Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia (generosidad, buenas acciones) permanece para siempre.

Bienes y riquezas hay en su casa. El andar en obediencia a Dios, sin duda llevará al hombre con temor de Dios a tener bienes y riquezas, tanto materiales como espirituales, materiales ya que, al andar en los mandamientos del Señor, no gasta en cosas superfluas, no sale fiador de nadie, honra a Dios con sus bienes, al igual que lo hace con sus padres y eso tiene promesas de bienestar, no se endeuda, etc, todo eso por sí solo genera que las riquezas que genera no se despilfarren. Y también están las riquezas espirituales como son el fruto del espíritu en su vida, Gálatas 5:22-23 22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (no hay leyes que encuentren algo incorrecto en ellas), además de tener una familia bendecida, relaciones saludables (no tóxicas), etc.

 

Y su justicia permanece para siempre. En contraste con los bienes temporales que pueden ser pasajeros, la justicia de Dios en el hombre que le teme, permanece para siempre, ya que le ha sido dada por Dios, que es quien tiene esa justicia para siempre como dice Salmo 111:3 Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre.

 

La justicia de Dios habla de un comportamiento de rectitud y equidad, pero conforme los estándares de Dios; que es tan alto, que ningún hombre o mujer puede alcanzar por sí mismo, pero que Jesucristo, al ser perfecto y sin pecado, si alcanzó y que, a los que estamos en Cristo. se nos ha concedido esa justicia como dice 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. En la cruz, Jesús cambió nuestro pecado por Su perfecta justicia, por medio de la cual pudimos ser reconciliados con Dios como dice Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, y eso sin ningún mérito humano, completamente basado a la gracia de la obra de salvación que hay Cristo Jesús como dice Romanos 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

 

Es luz en medio de las tinieblas

4 Resplandeció (La luz brilla) en las tinieblas (oscuridad) luz a los rectos (justos); es clemente (bondadoso), misericordioso (compasivo) y justo (rectos).

Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos.  Dios fue el que resplandeció a los rectos cuando estaban en tinieblas como dice 1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, y ahora en la luz admirable, anuncia a Jesucristo quien es la luz del mundo como el mismo dijo en Juan 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida, y estando en el reino de luz y anunciando a la luz del mundo, el mismo se vuelve luz en medio de las tinieblas para las personas que están a su alrededor como dijo Jesús en Mateo 5:14-16 14Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

Es clemente, misericordioso y justo. El hombre con temor de Dios que se deleita en los mandamientos, comienza a reflejar ell carácter de su Padre celestial, ya que son estos mismos atributos con los que el salmista describió a Dios en el Salmo 111:4 Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová. Clemente habla de un carácter tierno y perdonador, mientras que misericordioso refleja una compasión por los demás, un carácter bondadoso, y justo nos habla de su integridad, pero ninguna de esas características son naturales en ese hombre, simplemente comienzan a reflejar que pasa tiempo con el Señor, y se va dejando formar por Él.

 

Tiene buen juicio

5 El hombre de bien tiene misericordia, y presta (es generoso); gobierna sus asuntos (maneja sus negocios) con juicio (equidad, honradez),

El hombre de bien tiene misericordia, y presta. Este hombre de bien se destaca por su generosidad, no es egoísta, no es avaro, está dispuesto a compartir lo que tiene, y es debido a que sabe y confía en que Dios es su proveedor de las cosas temporales y eternas (Sal. 111.5); este hombre tiene misericordia; es decir, que ve por las necesidades de los demás sin buscar ningún un beneficio personal, y no solamente identifica esas necesidades, sino que ayuda a cubrirlas, contrario a lo que hacían algunos de los que habla Santiago 2:15-16 15Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

 

Gobierna sus asuntos con juicio. Este hombre tiene buen discernimiento para manejar su vida, sus recursos y sus decisiones; es decir, no actúa de manera impulsiva o imprudente, sino con decisiones sabias, considerando las consecuencias; ese buen entendimiento no viene solo de temer a Dios y deleitarse en sus mandamientos, sino en poner en práctica esos mandamientos como dice Salmo 111:10b … buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos …

 

Tiene buen testimonio

6 Por lo cual no resbalará jamás; en memoria eterna (recordado) será el justo.

Por lo cual no resbalará jamás. Como este bienaventurado hombre teme a Dios, se aparta del mal, y como se deleita en gran manera en los mandamientos de Dios y en ponerlos por obra, tiene una fe sólida y firme, lo que permite que no resbale; es decir, no dejará de confiar en Dios.

 

En memoria eterna será el justo. Sus acciones para con Dios y para con su prójimo perduran más allá de su vida terrenal, dejan huella en la vida de los que los rodean, como dice Apocalipsis 14:13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.

 

Es librado de todo temor

7 No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.

Este hombre no vive en el temor de las circunstancias negativas que puedan presentarse, que sin duda vendrán, ya que Dios no nos ha prometido una vida sin problemas o sin malas noticas, esas son inevitables, pero su corazón está firme, confiado en Dios, en que todas las cosas, incluso las que parecen malas noticias, son parte de un plan bueno y perfecto para Sus hijos como dice Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a (cooperan para) bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

8 Asegurado (afianzado, firme) está su corazón; no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo (derrotados).

Asegurado está su corazón; no temerá. Su corazón está afianzado; es decir, tiene una firmeza emocional, no está inquieto ni lleno de temores, ya que el perfecto amor que es Cristo ha echado fuera todo temor como dice 1 Juan 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

 

Hasta que vea en sus enemigos su deseo. Contra sus enemigos no ejerce venganza personal, su corazón está confiado que Dios hará justicia, por lo que espera con paciencia y sin temor, el tiempo cuando Dios se encargue de sus adversarios como dice Romanos 12:19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

 

Es reconocido

9 Reparte, da a los pobres (necesitados); su justicia (generosidad) permanece para siempre; su poder será exaltado en gloria (levanta la frente con honor).

Reparte, da a los pobres; su justicia permanece para siempre. El salmista vuelve a reconocer el carácter de integridad del hombre que teme a Dios y como se manifiesta ese carácter públicamente en su generosidad y compasión por los que se encuentran en situación de vulnerabilidad, este versículo es el que toma Pablo cuando le escribe a la Iglesia de Corinto sobre el dar generosamente su ofrenda a los hermanos de Jerusalén que estaban en necesidad como dice 2 Corintios 9:7-9 7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre, y no es otra cosa que la justicia de Dios que es Cristo en la vida práctica de este hombre.

 

Su poder será exaltado en gloria. Aunque llega a ser reconocido por los hombres y eso glorifica a Dios, el mayor reconocimiento es que Dios lo exalte en gloria, cuando reciba la vida eterna que tiene reservada para los hombres con temor de Dios como dice 1 Juan 2:25 Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

 

Sus enemigos son humillados

10 Lo verá el impío y se irritará (enfurecerá); crujirá (rechinará) los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá (se frustrará).

El salmista termina con un contraste entre los que tienen temor de Dios y entre los que no lo tienen, y es que el hombre que teme a Dios y obedece sus mandamientos será envidiado, perseguido y odiado por sus enemigos (Mt. 5:10-12), por causa de su testimonio y de los frutos andar en sabiduría que definitivamente apunta al Dios de su justicia, a Jesucristo, que produce que sus enemigos estén enfurecidos y frustrados, pero finalmente, sus deseos contra los hijos de Dios no prevalecerán, porque aún si llegaran a atentar contra su vida, les están reservadas las bendiciones eternas, como le dijeron los amigos de Daniel al rey Nabucodonosor cuando los estaba por pasar por fuego en Daniel 3:16-18 16Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 17He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

 

Conclusión:

19

 Observar los frutos de la sabiduría del hombre que teme al Señor.

 

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