lunes, 9 de diciembre de 2019

Marcos 2:13-17 El Escandaloso Amor de Jesús


Objetivo: Escandalizarnos como los fariseos “justos y sanos” o sentarnos a la mesa junto con los publicanos con Jesús como enfermos pecadores.

Versículo a memorizar: “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”  Marcos 2:17

Introducción:
Los tres evangelios sinópticos, registran que el evento anterior al llamado de Leví, fue la sanidad del paralítico en Capernaum que bajaron por el techo de la casa donde estaba enseñando, donde Jesús confirmo su autoridad en la tierra para perdonar pecados.

Desarrollo:
13 Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba.
Jesús estaba enseñando en una casa (quizá la de Pedro) llena de Gente (Mr 2:2), donde sanó también al paralítico, ahora se dirigiese al mar de Galilea donde había llamado a los primeros cuatro discípulos (Mr 1:16) a Simón/Andrés y Jacobo/Juan y de acuerdo al Evangelio de Juan (Jn 1:35-51) también había llamado a Felipe y a Natanael, pero tan pronto salió de la casa, la gente comenzó a juntarse otra vez a su derredor, y allí junto al mar, les enseñaba, ya que para eso había venido como dijo en Marcos 1:38

14 Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.
Leví. El llamado de este discípulo se encuentra tanto en Lucas como en Marcos quien le dan el nombre de Leví (que significa el “que une a los suyos”), mientras que el se llama a sí mismo Mateo (que significa “regalo de Dios”), en el evangelio que él escribe.

Publicano. Cobrador de impuestos, ellos eran “contratistas” que compraban el “derecho de recaudación” sobre importaciones y exportaciones mediante el pago de una suma de impuestos que el gobierno requería y a partir de allí, lo que recaudara era para él.

En la época de Juan el Bautista algunos publicanos se bautizaron en el arrepentimiento para perdón de sus pecados y confesaron sus pecados, Juan les avisó seriamente a cerca de los abusos que cometían como dice Lucas 3:12-13 12Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. Con esto, Juan el Bautista enseñó que no había nada malo en la recaudación de impuestos a favor del poder imperial; el mal radicaba en el abuso, en el fraude y la extorsión que los publicanos practicaban generalmente, como Zaqueo, que de hecho era Jefe de los Publicanos (Lc 19:2) y que cuando Jesús lo alcanzó no dejó su profesión, sino que dejó las malas prácticas que hacía y mas bien promovió la restitución de lo dañado.

Los publicanos judíos eran considerados como traidores que se habían puesto al servicio del imperio Romano para cobrar tributos de sus mismos familiares y compatriotas, y además los consideraban como apóstatas, ya que habían renunciado a las promesas que Dios había dado a los padres. Como consecuencia, los rabinos los habían excluido de sus sinagogas y de la vida religiosa de Israel. Por esta razón se veían en la necesidad de buscar la compañía de otros notorios pecadores, y frecuentemente eran asociados con las prostitutas.

Leví/Mateo, era un publicano que tenía su banco (puesto) de tributos públicos en Capernaum, junto al mar de Galilea, al servicio de Herodes Antipas (Tetrarca de Galilea y Perea e Hijo de Herodes el Grande), Capernaum junto con Cesarea y Jericó eran los principales puestos de recaudación debido a su ubicación geográfica, siendo pueblos fronterizos y también centros aduaneros de comercio en caravanas entre Siria y Egipto, (Incluido el Mar Mediterráneo para transporte por barco a otros países).

Sígueme. Una sola palabra que transformó la vida de Leví/Mateo quien quizá desde su puesto de trabajo había observado en varias ocasiones a Jesús mientras predicaba o sanaba enfermos, desde allí, veía como las multitudes ansiosas venían a Capernaum con aquella gran variedad de enfermos y endemoniados, a los que Jesús concedía alivio inmediato.

Quien le hacía este llamado no era como los grandes rabinos, quienes rechazaban y menospreciaban a los publicanos. Leví/Mateo no se sentía rechazado por él, por el contrario, le cautivaba la persona de Cristo, de hecho, esa sola palabra de “sígueme”, le penetro en su corazón y su conciencia.

Y levantándose, le siguió. A pesar de todo el dinero que hubiera podido ganar, seguía habiendo un gran vacío en su corazón que necesitaba llenar, quizá lo había intentado llenar de muchas otras maneras, así que, cuando Jesús le llamó a seguirle, respondió inmediatamente, respondiendo a ese llamado de irresistible de Dios dejándolo todo como dice Lucas 5:28 Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.

Mateo/Leví abandonó su lucrativo negocio y tuvo que confiar en que Dios proveería para sus necesidades. Este “dejar todo” para él tenía mas implicaciones que lo que dejaron los 4 pescadores llamados anteriormente, ya que, si algo no salía bien, todavía era posible para Simón, Andrés, Jacobo y Juan dedicarse a la pesca otra vez, pero para Leví/Mateo, regresar a su trabajo anterior era imposible, por lo que su sacrificio fue total, quizá debido a eso, él fue el único de los escritores de los evangelios que registro la parábola del tesoro escondido como dice Mateo 13:44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

El llamado de Leví/Mateo muestra la gran misericordia de Dios, y nos enseña que nadie está fuera del alcance de la salvación. Leví/Mateo no fue solo uno de los apóstoles que siguió a Jesús y que escribió un evangelio, sino también era el mismo una evidencia de la gracia divina manifestada en Cristo.

Ese llamado fue también una prueba también para los otros 6 discípulos, y en especial para Pedro, Andrés, Jacobo y Juan, que eran pescadores en esa zona, y seguramente tuvieron que pagar muchos impuestos injustos a Leví/Mateo.

Aplicación Práctica: El pasado de las personas no debe afectar el vernos como hermanos y obedecer el mandato de Dios de amarnos uno a otros, ya que como dice 2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

15 Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido.
Mateo, en su Evangelio, no nos dijo nada sobre el hecho de que él fue quien ofreció un gran banquete al que invitó a sus amigos pecadores.

Aparentemente, en la lista de invitados no había ningún hombre calificado como bueno. Nadie perteneciente a la “élite” de la ciudad estaba presente en aquella casa.

Aplicación Práctica: Leví/Mateo puso su casa y su dinero a la disposición del Señor como medio de ganar para él a algunos de sus antiguos compañeros, organizó la comida, para tener una oportunidad de presentarle a sus amigos al nuevo Señor de su vida, con la esperanza de que ellos también le conocieran personalmente como Dios y Señor.

16 Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?

Los Escribas. Eran copistas de las Escrituras Hebreas, muy cuidadosos en su trabajo, que con el transcurso del tiempo se hicieron eruditos en doctrina bíblica y en interpretaciones rabínicas; la gente les tenía mucho respeto y los consideraba como “Maestros de la ley”, y eran quienes enseñaban en las sinagogas los días de reposo. Por lo general, pertenecían a la secta de los Fariseos aunque también había algunos de la secta de los Saduceos.

Los Fariseos. Eran una secta (partido religioso) muy importante del judaísmo en días de Jesús (otras sectas eran los Saduceos, los Esenios y los Celotes). La palabra, "fariseo", significa "separado", y al principio, la idea de estas personas era la de separarse de todo pecado, y de las cosas que eran impuras ante Dios. Sin embargo, con el tiempo se volvieron terriblemente legalistas. Inventaron una serie de "tradiciones" a las que llamaban "la ley oral". Supuestamente, el propósito de esta ley oral era aclarar cómo guardar la ley escrita dada por Moisés, pero con el tiempo, elevaron sus tradiciones al mismo nivel de la ley de Dios, volviéndose orgullosos; creyendo que ellos podían cumplir la ley y sintiéndose superiores a los demás, legalistas; acusando a todos los que no la cumplían e hipócritas; porque en realidad no la cumplían.

Viéndole comer con los publicanos y con los pecadores. Quizá los vieron por alguna ventana, quizá los encontraron al salir del banquete.

Dijeron a los discípulos. Estos Escribas y Fariseos estaban siempre listos y deseosos de encontrar fallas en Jesús, pero por lo general no era lo suficientemente valientes para criticarle cara a cara, y lo hacían por medio de la murmuración como dice Lucas 5:30 Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

¿Qué es esto … ?. En aquellos días, los fariseos ejercían una tremenda influencia sobre la gente, y eran considerados los verdaderos líderes espirituales de Israel y en opinión de los fariseos, predicar a los publicanos era una cosa inútil, ya que creían que para pecadores como los publicanos no podía haber salvación, y comer con ellos era el colmo de una conducta reprobable.

Así que podemos imaginarnos lo que pensaron cuando Jesús escogió a un publicano llamado Leví como uno de sus discípulos y fue a comer a su casa a la que estaban también invitados todos sus colegas.

Los fariseos intentaron destruir la reputación del Señor llamándolo "amigo de publicanos y pecadores" como dice Mateo 11:19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos, y ciertamente era su amigo, ya que daría su vida misma en rescate por muchos de ellos (Mr 10:45).

17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Cuando Jesús intimaba con gente de mala reputación, no lo hacía como compañero de maldades. Su intimidad con ellos era más bien como la del médico que, sin contaminarse con las enfermedades de sus pacientes, se acerca a ellos a fin de traerles sanidad.

Aquella fue una gran respuesta. Nadie llamaría a un médico si todos se encuentran bien. El médico solo viene para atender a la gente enferma. El Señor Jesús afirmó que El no había venido para llamar a los justos, sino a los pecadores. En aquel día, solamente había allí una clase de personas, pecadores. De ninguna manera había allí algún justo; sin embargo, los fariseos pensabas que ellos sí eran justos.

El pasaje deja en claro que la invitación a la salvación, plena y gratuita, no se ofrece a “los justos”, es decir, a aquellos que se consideran dignos, sino a los que se consideran indignos y que están en gran necesidad. Fueron los pecadores, los perdidos, los desviados, los mendigos, los cargados, los hambrientos y los sedientos a quienes Jesús vino a salvar.

Aplicación Práctica: No ser un Fariseo que se cree “Justos y Sano”; más bien, ser un publicano que se reconoce como un enfermo pecador y así poder sentarnos a la mesa junto con Jesús, el médico espiritual que no vino a llamar justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Marcos 2:1-12 El Milagro Más Trascendente


Objetivo: Atestiguar el milagro más trascendente que el Hijo de Dios realizó, el cual suple la necesidad más apremiante del hombre de manera permanente y eterna, manifestando la correcta identidad de Jesucristo.

Versículo a memorizar: “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.” Marcos 2:10-11

Introducción: El Señor había comenzado su ministerio público en Capernaum, ciudad a la que se había trasladado a vivir desde Nazaret. Allí en la sinagoga dejó a todos admirados por su autoridad en la enseñanza de la Palabra y también por su poder para echar fuera espíritus inmundos. Unas horas después demostró también su poder sanando a todos los enfermos que le llevaron hasta la casa donde se hospedaba. Al día siguiente, acompañado por sus nuevos discípulos, comenzó un primer viaje de evangelización por toda Galilea, regresando nuevamente a Capernaum, donde había establecido su base de operaciones.

Ese fue un viaje muy intenso, en el que el Señor visitó muchas sinagogas presentándose como el Mesías esperado, sin embargo, de todas las cosas que el Señor hizo durante ese viaje, Marcos sólo detalla la sanidad de un leproso.

Desarrollo:
1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó (se supo) que estaba en casa.
Vemos que, después de unos días de predicar en las sinagogas de Galilea, Jesús entró en el pueblo de Capernaum, lo más probable es que este pueblo siguió siendo el centro de actividades del ministerio del Señor en esta tierra durante 3 años.

Cuando regresó se difundió la noticia de que estaba en la casa, se asume que era la casa de Pedro que se mencionó en el capítulo anterior

2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.
A diferencia de lo relatado en el capítulo anterior donde la gente se amontonaba en la casa en busca de sanidades, ahora esta igualmente llena la casa, pero ahora para escuchar a Jesús predicar.

Aplicación práctica: El ministerio de nuestro Señor era predicar la Palabra de Dios y ése es el énfasis que la Iglesia debe tener en la actualidad recordando lo que dice Isaías 55:11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico (hombre que no puede caminar), que era cargado por cuatro.
Paralítico. Hombre con una enfermedad lo deja privado de toda capacidad de acción, necesitado de la ayuda de los demás.


Pareciera que el paralítico estaba plenamente de acuerdo con sus cuatro amigos cuando decidieron ir a Jesús, porque sin esa fe habría sido imposible que el Señor declarase que sus pecados le eran perdonados.

Aplicación práctica: Esa enfermedad sirve para ilustrar cómo el pecado nos debilita y paraliza. El apóstol Pablo describió bien nuestra situación como hombres pecadores en Romanos 5:6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Cuatro amigos. Vale la pena considerar a estos cuatro amigos anónimos del paralítico. Estos sí que demostraron ser amigos de verdad, ya que la tarea que llevarían acabo no sería fácil, ni se desanimarían cuando vieran lleno el lugar donde Jesús estaba, y más bien superarán todos los obstáculos.

Aplicación práctica: Esos son los verdaderos amigos que debemos tener o debemos ser, aquellos que ponen su tiempo y esfuerzo para acercarnos a Jesús y no para alejarnos de Él, aquellos que son portadores de camillas para traer a los necesitados a Jesús.

Así pues, la forma en la que introdujeron al paralítico hasta la presencia de Jesús no era lo que podríamos decir muy ortodoxa. Realmente estaban corriendo ciertos riesgos. ¿Qué pensaría el dueño de la casa cuando viera que se la estaban destrozando? ¿O qué pensaría el Señor cuando fue interrumpido de esa manera en su predicación de la Palabra? La fe nos puede llevar a hacer cosas poco convencionales.

4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron (quitaron) el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho (camilla) en que yacía (estaba acostado) el paralítico.
Descubrieron el techo. En cuanto a la construcción de las casas en Israel, hay un detalle que debemos conocer para entender bien el pasaje. En aquel tiempo las casas normalmente tenían una techumbre plana, como una terraza, a la que se subía por medio de una escalera exterior. Esta cubierta estaba formada por vigas que iban de una pared a otra, separadas por un metro entre sí. Este espacio entre las vigas se llenaba de cañas y de tierra.

Una vez llegados a la casa, no podían entrar a causa de la multitud, que bloqueaba las puertas y ventanas, así que acometieron la tarea de levantar parte del techo encima de donde Jesús estaba y descendiendo por allí llegaron ante Jesús y debieron avergonzarse por haber perturbado la reunión bajando al paralítico de una forma muy poco convencional; y aunque no sabemos qué estaba enseñando Jesús en ese momento, imaginémonos el impacto producido sobre los numerosos asistentes a aquella reunión, bruscamente interrumpida.

5 Al ver Jesús la fe (confianza) de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.
El Señor elogió la fe de ellos por haberse tomado tanto esfuerzo en traerle a aquel hombre necesitado, y por su actitud han llegado a ser también un ejemplo para cuantos se esfuerzan en llevar almas a Jesús.

Pero no fue la de los amigos la que salvará al paralítico, es cierto que fue la fe de ellos la que le trajo al lugar donde pudo conocer al Señor Jesús, quien trató con él individualmente, a nivel personal.

Tanto el paralítico como sus amigos pensaban que la necesidad mas grande que el tenía era su sanidad y poder tener movilidad en su cuerpo, sin embargo, Jesús ataca su verdadero problema, el perdón de sus pecados, lo que no cambiaría su condición temporal de inmovilidad, pero cambiaria su destino eterno.

A veces pensamos muy parecido, pensando que los verdaderos problemas son la pobreza, las guerras, la violencia o cosas como esas que hacen que la vida en este mundo sea cada vez más difícil. Pero según el diagnóstico divino, todas estas cosas son consecuencias del pecado y ese problema afecta tanto a pobres, como ricos, a los cultos e incultos, incluso los paralíticos.

Jesús le perdonó los pecados y luego el Señor también le sanó, pero en este punto es interesante notar que el paralítico aceptó que el Señor sólo le perdonara sus pecados. Parecía entender que eso era lo que realmente necesitaba, más que ninguna otra cosa.

6 Estaban allí sentados algunos de los escribas (maestros de la ley), los cuales cavilaban (pensaban) en sus corazones:
7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias (ofensas contra Dios) dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?
Allí estaban también los religiosos de esa época, que más adelante se volvería sus abiertos enemigos, que no expresaron su desaprobación, sino que simplemente lo pensaron. En sus razonamientos y en cuanto a su primera pregunta, estaban equivocados, pero estaban acertados en su segunda pregunta. Este hombre no estaba hablando blasfemias. Pero era cierto que solamente Dios podía perdonar pecados.

Nunca cometamos el error de pensar que El nos perdona porque tiene un gran corazón. El nos perdona porque Cristo pagó el castigo por nuestros pecados. Por eso, el Señor no estaba pronunciando blasfemias, porque El era y es Dios.

8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban (pensaban) de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis (piensan) así en vuestros corazones?
Aquellos hombres no hablaron; más bien lo pensaron interiormente. El trató de que expresasen lo que sentían, pero ellos ya habían tenido un enfrentamiento con El y resultaron perjudicados. Así que, en esta ocasión, decidieron que lo más prudente era permanecer en silencio y así lo hicieron, sin embargo, el hecho de que Jesús supiera lo que ellos pensaban, muestra el atributo de Omnisciencia, que solo le pertenece a Dios y confirma la identidad de Jesucristo como Dios.

9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho (camilla) y anda?
Los fariseos estaban en silencio, y tampoco iban a contestar en absoluto esta nueva pregunta. Aunque ellos no respondieron, lo más seguro es que pensaron que era más fácil decir que los pecados eran perdonados, ya que eso no podía comprobarse y sanar el enfermo tenía que evidenciarse.

Cuando pensamos en qué resultaba más fácil para Jesús, tenemos que concluir que perdonar sus pecados era realmente mucho más difícil, porque eso implicaba ir a la Cruz.

10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad (autoridad) en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico):
11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho (camilla), y vete a tu casa.
A pesar de la forma irregular en la que el paralítico fue presentado interrumpiendo la enseñanza de Jesús, el Señor le recibió con amor. Notemos cuán tiernamente se dirige a él como "hijo". Pero no sólo eso, como ya hemos visto, hizo con él una obra completa de sanidad que consistió en perdonar sus pecados primero y restaurar su cuerpo después.

Cuando el Señor sanó a alguien, lo hizo bien y completamente, y este fue el caso con el paralítico, no fue una sanidad de poco a poco, no lo mando a terapias, ni nada de eso, fue completa y de inmediato.

12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho (camilla), salió delante de todos, de manera que todos se asombraron (admiraron), y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.
Cuando Jesús le mandó que se levantara y tomara su camilla, su obediencia a este mandato, evidenciaba su fe en Jesús, esa fe en Jesús cambió de forma radical la vida del paralítico, el cambio fue asombroso; había entrado como un pecador y paralítico llevado por cuatro amigos, pero había salido un hombre justificado por su propio pie.

Aplicación práctica: La obediencia a los mandamientos muestran la fe dada por Dios para creer en Jesús, el Espíritu nos impulsa a anhelar obedecer lo que Dios ha dicho.

Todos los que presenciaron aquel milagro quedaron asombrados. Muchos de ellos ya habían visto otros milagros con anterioridad, pero aquí descubrieron que Jesús también tenía poder para perdonar pecados. Así que, glorificaron a Dios y exclamaron "Nunca hemos visto tal cosa".

Conclusión:
¿Quién es Jesús en este pasaje?

1. Dios omnisciente. Ya que conocía los pensamientos de los fariseos.
2. Dios que perdona pecados. Perdonó los pecados del paralítico actuando en su propio nombre.
3. Dios sobre las enfermedades. Demostrando su poder para sanar al paralítico.
4. El Mesías prometido. Jesús uso ese título de “El Hijo del Hombre” dado para el Mesías en Daniel 7:13

viernes, 22 de noviembre de 2019

Marcos 1:16-45 Porque Para Esto He Venido


Objetivo: Entender perfectamente el propósito por el cual Jesús vino a la tierra, y venir a Él con la perspectiva correcta.

Versículo a memorizar: “El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.” Marcos 1:38

Desarrollo:

Vs. 16-20. El Encuentro
16 Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
El mar de Galilea es un lago al norte de Israel, Simón es el mismo al que Jesús le cambiará el nombre a Pedro, tanto él como su hermano Andrés eran pescadores y Jesús los vio trabajando en su oficio.

17 Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.
Jesús les dice sigan al Él, y que el andar con Jesús los hará pescadores de hombres, ese llamado que les hace Jesús de seguirle a Él es único, ya que mientras los profetas del AT decían que siguieran a Dios o a siguieran las Escrituras, Jesús les hace un llamado diferente, un llamado a seguirle a Él, notemos que ser pescadores de hombres viene como consecuencia de seguir e Jesús.

18 Y dejando luego sus redes, le siguieron.
Esos hermanos ya habían conocido a Jesús unos meses atrás en el ministerio inicial de Jesús en Judea, allí les había hecho un llamado para conocerle, ahora les hace un llamado a seguirle, lo cual lo hacen de inmediato, así es el llamado de Dios, es irresistible para aquellos a los que Dios les ha dado fe para creer.

19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.
En el mismo lago de Galilea encontró a Jacob y Juan que eran hermanos y eran de la misma profesión que Pedro y Andrés, a ellos también los encontró trabajando, solo que ellos lo que hacían era remendar las redes, una función muy importante ya que es indispensable que la red este entera, para que cuando se eche la red no se salgan los peces.

20 Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.
Al igual que los otros 2 hermanos, le siguieron de inmediato, sin preguntar nada más, sin preguntarles a donde irían o de que vivirían, el solo hecho de saber que iban con Jesús era suficiente para dejar todo y seguirle. Parece que Zebedeo, el padre de Jacobo y Juan tenía una empresa de pesca mucho mas formal Pedro y Andrés, ya que incluso cuenta con jornaleros para hacer ese trabajo.

Aplicación Práctica: El llamado de Jesús a seguirle es irresistible, y solo nos debe de importar estar con Él, ya que estando bajo Su cuidado, el se encargará de ser el buen Pastor y de que nada nos falte.

Vs. 21-28. El Desencuentro
21 Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba.
Capernaum es una ciudad al norte del mar de Galilea, poblado donde se encuentra la casa de Pedro y donde Jesús se instalará para hacer desde allí su ministerio en la parte norte de Israel por 3 años.

Las sinagogas eran unos centros de estudio de la Palabra que estaban construidas casi en todos lo poblados de Israel, en ellos es que iba Jesús los días de reposo (Sábados) y la función que hacía era enseñarles sobre la Palabra de Dios, lo que sería Su función principal durante todo Su ministerio.

22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Los escribas eran aquellos que transcribían la Palabra de Dios de un rollo a otro, era un trabajo muy especializado y eran los encargados de la enseñanza de las Escrituras en esos pequeños poblados donde había sinagogas; sin embargo, cuando enseñaban citaban a los rabinos (maestros judíos) que tenían interpretaciones de los pasajes de la Escritura. Pero Jesús no hacía eso, Él enseñaba con autoridad, ya que el era el Creador de todas las cosas, el Inspirador de las Escrituras y el cumplimiento de lo que estaba Escrito.

Un ejemplo de la autoridad con la que hablaba la vemos en el Sermón del Monte donde varias veces dice “Oísteis que fue dicho … pero yo os digo” y no citaba a nadie más sino que daba la perfecta interpretación que cada pasaje tenía, lo que hacía que la gente se admiraba de su enseñanza (doctrina).

23 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces,
Estando Jesús enseñando en la Sinagoga, se manifestó un espíritu inmundo que estaba dentro de un hombre, esos espíritus les gusta estar escondidos; sin embargo, parece que la verdad que es Jesús y Su predicación que también es verdad, no la pudo soportar y comenzó a gritar.

24 diciendo: !!Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.
Todas las palabras que este espíritu inmundo (sucio) dijo eran verdad, y evidencian que conocían bien a Jesús, llamándole nazareno, y Santo de Dios, además que también saben cual será su desenlace al final de los tiempos, donde serán juzgados por Jesús.

25 Pero Jesús le reprendió, diciendo: !!Cállate, y sal de él!
Jesús no dejó que ese espíritu inmundo dentro de aquel hombre difundiera verdades sobre Él, ya que los que pueden dar testimonio de Jesús son el Padre y el Espíritu Santo, como en Su bautizo, así como la Palabra de Dios da testimonio de Jesús, y al ser un privilegio, no se les ha dado a esos espíritus inmundos.

26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.
El espíritu inmundo no tuvo otra opción mas que obedecer la instrucción dada por Jesús, no sin antes hacerlo con violencia y dando gritos.

27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?
Todos quedaron asombrados ante tal hecho, y se hacían preguntas que para ellos no tenían respuesta, ya que no habían todavía identificado a Jesús como Dios mismo en carne.

28 Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.
Ese evento hizo que la fama de Jesús se esparciera por toda esa región del Norte de Israel, fama que Jesús no estaba buscando y que más bien le estorbará en su función principal de enseñar la Palabra de Dios.

Vs. 29-31. La Restauración
29 Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.
A pesar de que mucha gente se maravillo y se regreso a sus casas, Pedro hizo algo más, llevó a Jesús a su casa, y los otros discípulos les acompañaron.

30 Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella.
La Biblia nos habla solo de la suegra de Pedro, lo que infiere que estaba casado, pero no se nos dice nada de los otros discípulos, que al parecer, eran unos jovencitos en esa época por lo que se cree que ninguno mas tenía esposa todavía.

Como Jesús en su casa, Pedro o alguno de los discípulos pudo hablarle de la condición de enfermedad en la que se encontraba su Suegra (quizá por esa enfermedad es que en ese momento estaba viviendo en casa de Pedro).

31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.
Jesús la sana de inmediato, y aunque por la pura palabra de Jesús podía sanarse, Jesús muestra mucho amor, misericordia y afecto con la suegra de Pedro, ya que se acerca a ella, la toma de la mano y la ayudo a levantarse, notemos que acto seguida al levantarse sana la suegra de Pedro les servía, quizá se refiere a que les preparo la comida o algo así.

Vs. 32-39. Lo Importante
32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;
Como era día de reposo y ese día terminaba a la puesta del sol, parece que todos estaban esperando al cambio de día para poder cargar a sus enfermos y a los endemoniados y llevárselos a Jesús esperando que les curara.

33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta.
Toda la gente del pueblo, que no era poca, se junto a la puerta de la casa de Pedro.

34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.
En su gran amor y misericordia, Jesús se tomó el tiempo para sanar a muchos, de los cuales algunos de los demonios querían hablar, quizá como el de la sinagoga y Jesús no les dejaba.

Dice que sano a muchos pero no a todos, y no era por que Jesús no pudiera hacerlo, más bien nos lleva a pensar que Dios en ocasiones permite enfermedades con un propósito en las personas y si ese propósito no se había cumplido en ellos, no era el tiempo de que recibieran su sanidad, un ejemplo es Lázaro, el amigo de Jesús del cual Él dijo: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios” (Jn 11:4) o cuando dijo del ciego de nacimiento “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Jn 9:3).

35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
A pesar de que el día anterior había sido muy largo y de mucho trabajo ministerial para Jesús, Él se levantó de madrugada para orar a solas, uno pensaría que para recuperar las fuerzas perdidas lo mejor sería descansar y dormir, pero Jesús nos muestra que la verdadera forma de encontrar reposo en a los pies de Padre en oración.

Aplicación Práctica: Si Jesús necesitaba orar y buscar la dirección de Dios todos los días, cuanto más nosotros la necesitamos mucho mas.

36 Y le buscó Simón, y los que con él estaban;
37 y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.
Cuando los discípulos se despertaron, vieron dos cosas, la primera que mucha gente estaba de nuevo a la puerta de la casa de Pedro esperando encontrar a Jesús; y segundo, que Jesús no estaba, por lo que fueron en su búsqueda, muy probablemente ellos sabía cual era ese lugar a donde Jesús había ido por que quizá era una práctica cotidiana que el hacía.

Le avisan a Jesús que todo le buscan, quizá como diciéndole que Su ministerio va muy bien, que esta muy exitoso, que la gente lo conoce, que ya tiene mucha fama, como si le dijera que es el mejor momento de su ministerio.

38 El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.
Sin embargo, como Jesús sabía que le buscaban para ser sanados, les contesta que es mejor ir a las otras aldeas a predicar de las Buenas Nuevas de Dios, y les dice que para predicar del evangelio de Dios es que Él había venido, por lo que entendemos que las sanidades y la liberación de demonios eran solo señales que apuntaban a su autoridad sobre todas las cosas, pero que no era su principal función, que esa era la de predicar la salvación de Dios.

39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.
Y eso que Jesús les dijo fue lo que hizo, predicar en las sinagogas de toda esa región del norte de Israel, y si se manifestaban demonios los echaba fuera pero su principal ministerio era la predicación, ya que como la fe viene por el oír, es necesario hablar que alguien les hablara de esas buenas noticias como dice Romanos 10:14b ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

Vs. 40-45. Lo Incorrecto
40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica producida por una bacteria que afecta, especialmente, al sistema nervioso, a la piel y los ojos, de la que en ese tiempo no había cura, razón por la cual a los enfermos los apartaban de la ciudad y lo mandaban a vivir en lugares desiertos para evitar que las demás personas se contagiaran.

Con mucha probabilidad ese leproso pudo llegar a Jesús en medio de la gente que le rodeaba porque al ser leproso, la gente de apartaba de él para no contagiarse, y se inclinó de rodilla delante de Jesús creyendo que tenía toda la autoridad dada por Dios para sanarle, pero que lo que no sabía era si era Su voluntad hacerlo.

41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
El leproso recibirá su sanidad solo por la misericordia de Jesús sobre él, y una vez más observamos el afecto de Jesús, ya que no tenía que tocarlo para sanarlo, con la pura palabra fue sanado, pero le tocó, ese toque de Jesús fue quizá para ese leproso el primer contacto físico que tenía en años.

43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego,
44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.
Jesús no necesitaba mas fama en ese lugar, más bien quería mandar un mensajero a los sacerdotes en Jerusalén, quienes estaban preparados para hacer una ceremonia a los que fueran limpios de lepra, pero eso nunca había pasado, ellos sabían que solo Dios podía limpiarles, así que cuando llegara ese ex-leproso sería una evidencia para ellos de que el Mesías esperado había llegado.

45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.
El ex-leproso no obedeció la rigurosa petición de Jesús, comenzó a divulgar mucho lo que Jesús había hecho con Él, y no parece que haya ido a los sacerdotes como Jesús le mandó, esa desobediencia podría mostrar que no hubo una verdadera conversión en él y además esa desobediencia limitó el ministerio de Jesús en las ciudades, aunque de cualquier forma, la gente venía a Él de todas partes.

Aplicación Práctica: Considerar seriamente lo que Dios nos ha mandado y que no estamos obedeciendo, aún cuando; como el leproso, hemos recibido de Él solo amor y misericordia.

Hechos 9:1-19 La responsabilidad tras la revelación

La responsabilidad tras la revelación Hechos 9:1-19 Objetivo: Comprender que cuando Jesucristo se revela a nuestra vida, no basta con conoce...