lunes, 12 de diciembre de 2022

Lucas 5:12-16 Una experiencia personal con Jesús

 

Una experiencia personal con Jesús

Lucas 5:12-16

 

 

 
Objetivo: Manifestar la importancia de una experiencia personal con Jesús, mostrando al mismo tiempo el error de un “cristianismo” sin obediencia, basado únicamente en experiencias y emociones.

 

Introducción: Jesús en la sinagoga de Nazaret dijo ser el cumplimiento de la profecía de Isaías, y comenzó a demostrarlo, anunciando el evangelio del reino de Dios, sanando muchos enfermos y liberando a personas de la opresión de espíritus inmundos, y ahora añadirá otra señal de que es era el Mesías (Ungido) esperado, con la sanidad de un leproso, cosas que solo el Hijo de Dios podía hacer como le mando decir a Juan el bautista en  Mateo 11:1-6 1Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. 2Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 4Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

 

Desarrollo:

V. 12. El encuentro con Jesús

12 Sucedió (aconteció) que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno (cubierto) de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró (inclinó) con el rostro en tierra y le rogó (suplicó), diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme (sanarme).

Lucas no detalle ni el lugar ni la época de este suceso, pero por el contexto se encuentra en una de las ciudades de Galilea y alrededor de un año después de haber comenzado su ministerio.

                                     

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica producida por una bacteria que afecta, especialmente, al sistema nervioso, a la piel y los ojos, de la que en ese tiempo no había cura, el tiempo de incubación era largo, podía ser hasta de 10 (diez) años, y causaba lesiones en la piel y en los nervios, de tal forma que la imagen de la persona se deterioraba mucho por las llagas y por la falta de irrigación en la sangre, y se volvían insensibles al dolor, por esta razón, a los enfermos los apartaban de la ciudad y lo mandaban a vivir en lugares solitarios para evitar que las demás personas se contagiaran.

 

En esa época, la lepra se relacionaba con el pecado, como un juicio divino a la persona, y na vez que eran diagnosticados con lepra, tenía que rasgar sus vestidos, llevar su cabeza y boca cubiertas e ir gritando  “¡Inmundo! ¡Inmundo!” como dice Levítico 13:44-46 44leproso es, es inmundo, y el sacerdote lo declarará luego inmundo; en su cabeza tiene la llaga. 45Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo! 46Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada.

 

No sabemos de dónde venía este leproso, si iba gritado “¡Inmundo! ¡Inmundo!” y la gente le habría paso, o si prefirió no decir nada para pasar desapercibido y así llegar a Jesús, lo que si nos relata Lucas es que se inclinó de rodillas delante de Jesús creyendo que tenía toda la autoridad dada por Dios para sanarle, reconociendo que Jesús tenía la capacidad y el poder sobre natural para hacerlo, pero que, lo que no sabía, era si era Su voluntad sanarlo, sometiéndose por completo a su voluntad y sin hacer ninguna exigencia.

 

V. 13. La cercanía de Jesús

13 Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé (queda) limpio. Y al instante la lepra se fue de él.

Jesús teniendo misericordia de él (Mr 1:41), extendió la mano y le toco, mostrando además amor y ternura por el desvalido, como ya lo había hecho con los enfermos de Capernaum, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba (Lc 4:40), de la misma manera que hizo cuando sanó a la suegra de pedro,  la tomó de la mano y la levantó (Mr 1:31), ese toque de Jesús fue quizá para ese leproso el primer contacto físico que tenía en años, en todos los casos podía haberlos sanado sin tocarlos, pero prefirió mostrar un entrañable afecto para cada uno de ellos.

 

 

Jesús tocando al leproso le responde a la suplica que le había hecho “Quiero, se limpió”, y como su voluntad debe de ir seguida de su poder, procedió a sanarlo.

 

La sanidad fue inmediata, no tuvo que esperar un tiempo, ni hacer una oración, ningún tratamiento, al instante la lepra de fue de él, las puras palabras de Jesús fueron suficientes para quitarle la afección a su cuerpo, cualquier deformación que la enfermedad hubiera producido, quedó también restaurada, y el contacto físico y misericordioso de Jesús, sin duda le tuvo que aliviar su alma también.

 

V. 14. La obediencia a Jesús

14 Y él le mandó (ordenó) que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos.

El ex-leproso ahora sanado, podría ser restaurado a la sociedad también, pero era solo el sacerdote el que podía declarar por terminada la enfermedad, para eso le ordenó Jesús dos cosas, la primera, le mandó rigurosamente (Mr 1:43) que no se lo dijese a nadie, quizá porque Jesús no necesitaba más fama en ese lugar, sobre todo de personas que solo le buscaría para tener algún beneficio temporal, y más bien quería mandar un mensajero a los sacerdotes en Jerusalén, lo que fue su segundo encargo, ellos estaban preparados para hacer una ceremonia a los que fueran limpios de lepra, y así pudiera reincorporarse a la ciudad, pero sobre todo, porque esa ceremonia de purificación de leprosos nunca la habían hecho, estaba en la ley de Moisés, específicamente en Levítico 14, la conocían, la habían estudiado, pero nunca la habían hecho, ellos sabían que solo Dios podía limpiarles, como fue el caso de Naamán (2 Rey 5) y de Marial la hermana de Moisés (Nm 12), así que cuando llegara ese ex-leproso a los sacerdotes, sería de testimonio para ellos, de que el Mesías esperado había llegado.

 

Marcos el evangelista, menciona que este leproso sanado no obedeció como dice Marcos 1:45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes, y su desobediencia afecto el ministerio público de Jesús, y no se menciona que haya ido a los sacerdotes como Jesús le mandó, esa desobediencia podría indicar que este hombre, tuvo una experiencia con Jesús, pero no hubo una verdadera conversión en él.

 

Vs. 15-16. El equilibrio en Jesús

15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.

La fama de un predicador extraordinario hacía que mucha gente lo buscara, pero, sobre todo, la fama de sanador y liberador de demonios producía que lo buscara gente con el solo interés de recibir ese beneficio de parte de Jesús.

 

16 Mas él se apartaba a lugares desiertos (solitarios), y oraba.

Lucas cierra este relato mencionándonos una actividad habitual de Jesús, que demás de enseñar y sanar, siempre buscaba lugares tranquilos y solitarios, para tener un tiempo de comunión con el Padre por medio de la oración.

 

Aplicación Práctica: Manifestar la importancia de una experiencia personal con Jesús, mostrando al mismo tiempo el error de un “cristianismo” sin obediencia, basado únicamente en experiencias y emociones.

 

 

jueves, 1 de diciembre de 2022

Lucas 5:1-11 La Palabra de Dios

La Palabra de Dios

Lucas 5:1-11

 

 

 
Objetivo: Descubrir el maravilloso efecto transformador que la Bendita Palabra de Dios y solamente ella, tiene sobre el corazón del ser humano.

 

Versículo a memorizar: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres.” Lucas 5:10b

 

Introducción: Nos encontramos en el primer año de ministerio del Señor Jesús, quien llevaba a cabo su ministerio principal enseñando en las sinagogas de la región (Lc 4:44), venía de predicar en la sinagoga de Nazaret donde quisieron matarle y de la sinagoga de Capernaum donde liberó a una persona de un espíritu inmundo, y saliendo sano a mucha gente, incluyendo la suegra de Pedro.

 

Desarrollo:

V. 1. El atractivo de Su Palabra. (Jn. 6:68)

1 Aconteció (En una ocasión) que estando Jesús junto al lago de Genesaret (mar de Galilea), el gentío (la multitud) se agolpaba (apretujaba) sobre él para oír la palabra de Dios.

Lucas ubica el siguiente relato en la ribera del lago de Genesaret, conocido también como mar de galilea, a una distancia muy cercana de Capernaum.

 

Donde Jesús estaba siempre había multitudes, ya fuera en la sinagoga, en la casa de Pedro o en la Riviera del lago, la gente se amontonaba para oír la palabra de Dios, ya que Jesús enseñaba con autoridad, que no tenía ningún otro maestro.

 

Observamos que la enseñanza de la palabra de Dios, atraía a las multitudes, que se agolpaban a Jesús para escucharlo, el algún momento muchos de los que seguían a Jesús dejaron de hacerlo, y Jesús les pregunto a los dice que, si ellos también se irían, y la respuesta de Pedro refleja lo atractivo de la Palabra al contestar de la siguiente manera en Juan 6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

 

Vs. 2-3. El poder y el reto general de la Palabra

2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla (playa) del lago; y los pescadores, habiendo descendido (bajado) de ellas, lavaban sus redes.

Dos barcas que se habían usado para salir de pesca por la noche, habían sido arrastradas a tierra, y se encontraban a la orilla del lago, los pecadores que al parecer serán Pedro, Juan y Jacobo se encontraban lavando las redes, ya que, aunque no pescaran nada, las redes arrastran basura que es necesario quitar para dejar listas las redes para la siguiente jornada de pesca, esas redes en ocasiones hay que repararlas si se hubieran roto o simplemente quitarle los nudos que se les haya hecho por el uso como en Marcos 1:19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.

 

Algo para notar es que las multitudes de agolpaban para escuchar a Jesús, mientras los pescadores dedicaban su atención a alistar sus instrumentos de trabajo.

 

3 Y entrando (subiendo) en una de aquellas barcas, la cual era de Simón (Pedro), le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.

Jesús aprovecho una de esas barcas, la cual era de Simón, la que más delante Jesús le cambiará el nombre a Pedro, y le pidió que la acomodara de tal forma que una parte quedo en tierra y un aparte en agua, de esa manera la multitud no estaría tan cerca de Jesús, todos podrían verlo y podía enseñarles para que todos pudieran escuchar, usando también el viento que viene del mar hacia la tierra y aprovecharlo para que su voz llegara más lejos, y así se sentó a enseñar, que era la posición regular que usaban los maestros en la sinagogas, leían de pie y enseñaban sentados.

 

No sabemos que enseñó Jesús aquel día, algunos creen que pudiera haber sido la parábola del sembrador de Mateo 13, donde se dice que se subió a una barca a enseñar (Mt 13:2), pero lo que si observarnos, es que palabra enseñada por Jesús tenía el poder para retar en forma general a todos los oyentes, con Pedro será en forma específica, pero aquí la vemos actuar en forma general.

 

V. 4. El reto individual de la Palabra

4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro (lleva la barca lo más hondo), y echad vuestras redes para pescar.

No se nos dice cuanto duró la enseñanza de Jesús, pero recién terminada, se dirigió a Pedro en forma específica, y le pidió que llevara la barca a lo más profundo del lago para ir a pescar, mientras la enseñanza había sido general a la multitud, ahora las palabras de Jesús son dirigidas exclusivamente a Simón Pedro invitándolo a mover el banco a lo hondo y disponerse a pescar. “vuestras redes” implica que había alguien más con Pedro en ese momento, algunos creen que pudiera es su hermano Andrés que aparecen juntos en los otros relatos parecidos.

 

V. 5. La obediencia a la Palabra. (Lc. 1:38)

5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra (ya que tú lo mandas) echaré la red.

Esa instrucción le pareció a Simón Pedro muy extraña, ya que él era un experto pescador, y sabía muy bien esa función se hacía de noche, además ya habían ido y regresado sin éxito, quizá sea esa la razón por la que Pedro llama a Jesús “Maestro”, como recordándole que Jesús era un maestro experto, y quizá un carpintero experto, pero que no era marinero.

 

A pesar de que lo que Jesús le estaba pidiendo a Pedro era contrario a lo que su lógica, su experiencia, a su frustración pro no haber pescado nada y quizá hasta su ánimo, ya que venía de una jornada de trabajo nocturna y no había dormido, decidió obedecer, de la misma manera que le dijo María al ángel en Lucas 1:28 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia, Pedro le dijo a Jesús que iba llevar la embarcación a lo más profundo y a echar la red, solo debido a que Jesús se lo había pedido, sin ninguna convicción, pero por obediencia.

 

V. 6. El milagro de la Palabra

6 Y habiéndolo hecho, encerraron (recogieron) gran cantidad de peces, y su red se rompía.

Después de la obediencia vino el milagro, capturaron una gran cantidad de peces, fuera de lo que normalmente sería una buena pesca, era de tal dimensión, que la red no podía soportar el peso de la pesca, cuando querían sacar la red, crujía de tal forma que fácilmente podría romperse, quizá incluso comenzó a rasgarse.

 

V. 7. La unidad en la Palabra

7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Debido a que la red se rompía, Pedro y su compañero hicieron señales de ayuda a los pescadores de la otra barca que Jesús vio en la rivera del lago, estos serían Juan y Jacobo (Lc 5:10) que vinieron a ayudarles, llenando las dos barcas de peces, y eran tantos se casi se hundían, casi con seguridad podemos afirmar que ni en su mejor noche de pesca, habían obtenido tal cantidad de peces como en esta ocasión.

 

Observamos como la obediencia a la palabra de Dios, produjo, además del milagro, que esos pescadores trabajaran en unidad y ayudándose unos a otros.

 

Vs. 8-10a. La seriedad de la Palabra

8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

La respuesta de Pedro ante este hecho es de extrañarse, no se puso contento con la pesca, no gritó de júbilo, no invitó a Jesús a regresar al día siguiente para hacer lo mismo, sino que cayó de rodillas ante Jesús, algunas traducciones lo ponen como “cayó a las rodillas de Jesús” que sin duda estaba sentado en la barca, en ambos casos, Pedro muestra un acto de adoración, pero le hace una petición muy peculiar, pidiéndole que se apartara de él, ya que era un hombre pecador, Pedro no le está diciendo que se baje de la barca, más bien, parece que Pedro, se acaba de dar cuenta que la deidad de Jesús, por eso le llama “Señor” y se confiesa como un pecador, como diciéndole, Señor tu eres santo y yo soy un hombre pecador, no deberías asociarte conmigo.

 

9 Porque por la pesca que habían hecho, el temor (susto, asombro) se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,

10a y asimismo de Jacobo (Santiago) y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón …

Pedro, y el resto de sus compañeros que estaban en la barca, quizá Andrés y/o algunos jornaleros que estuvieran con él, de la misma manera, Jacobo y Juan, que llegaron a ayudarle con la segunda banca, y que serían también parte de los 12 discípulos de Jesús, todos se llenaron de temor por lo que había pasado, la pesca de tan grande cantidad de peces los tenía a todos asustados y asombrados.

 

V. 10b-11. El llamamiento de la Palabra

10b … Pero Jesús dijo a Simón: No temas (No tengas miedo); desde ahora serás pescador de hombres.

Jesús se dirige al atemorizado Pedro, quien quizá todavía se encuentra tirado a los pies de Jesús, dándole una instrucción en imperativo, que dejara de temer, y le dice cuál es su nueva función e identidad, dejara de ser pescador de peces para ser pescador de hombres, Jesús usa esta figura ilustrativa muy sencilla, para que Pedro entienda que, desde ese momento, su tarea sería la de proclamar el reino de Dios a las personas e introducirlos a ese reino.

 

Jesús le hace un llamado muy claro a Pedro de servirle anunciando las buenas nuevas de salvación que hay en Cristo Jesús.

 

11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

Esas dos barcas llevas de peces las trajeron a tierra, y aunque Lucas relata ese llamado a Pedro, Marcos (Mr 1:16-20) y Mateo (Mt 4:18-22) detallan el llamado a los cuatro pescadores, Pedro y Andrés su hermano, y a Jacobo y Juan su hermano, estos cuatro dejándolo todo le siguieron, no solo dejaron las barcas llenas de peces, dejaron su oficio, su casa, su familia, y comenzaron a caminar con Jesús

 

Aplicación Práctica: Descubrir el maravilloso efecto transformador que la Bendita Palabra de Dios tiene sobre el corazón del ser humano.

 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Lucas 4:31-44 Para esto he sido enviado

 

Para esto he sido enviado

Lucas 4:31-44

 

 

 
Objetivo: Poner especial atención en el énfasis fundamental del ministerio de Jesús.

 

Versículo a memorizar: Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. Lucas 4:43

 

Introducción: Jesús visitó Nazaret donde vivió desde pequeño y hasta que comenzó su ministerio alrededor de los 30 (treinta) años, pero, a pesar de la revelación que les hizo de que Él era el Mesías profetizado por Isaías, la incredulidad de ellos los llevó a no creerle y más aún a enojarse muchísimo porque Jesús no estaba haciendo milagros con ellos como en Capernaúm, lo que los llevo a querer matarlo, aventándolo de un monte alto de la ciudad, pero Jesús se fue caminando en medio de ellos.

 

Desarrollo:

Vs. 31-37 Enseñar

31 Descendió (bajó) Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo (sábados).

Descendió Jesús. Venía de Nazaret (Lc 4:16-30) donde habían querido matarle, y como topográficamente, Nazaret está en una altitud más elevada que Capernaum, que se encuentra debajo del nivel del mar, Lucas usa el término “descendió”

 

A Capernaum. Que significa “casa de Nahum” o “villa de Nahum”, mismo nombre de uno de los profetas del Antiguo testamento. Es una ciudad al norte del mar de Galilea, poblado donde se encontraba la casa de Pedro y donde Jesús se instaló para llevar a cabo la mayor parte de su ministerio que duró alrededor de 3 (tres) años y medio, era una ciudad con mucho tránsito de comerciantes que transportaban mercancías de una región a otra, lo que hizo que Capernaum fuera un centro muy importante de recolección de impuestos aduanales, lo que llevó a tener allí, una guarnición militar de soldados romanos.

 

El pasaje paralelo dice en Mateo 1:21 Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba, lo que parece indicar que Jesús no estaba solo, que para ese momento ya tenía a 4 (cuatro) de sus discípulos con él (Mr 1:16-20).

 

Ciudad de Galilea. Capernaúm era una ciudad en la región de Galilea, conocida también Galilea de los gentiles, y aunque habitaban allí muchos judíos, al estar en la frontera con las tierras gentiles, hacía que los judíos de Jerusalén no vieran con buenos ojos a los judíos de Galilea, pensaban que estaban muy mezclados con los gentiles y sus prácticas paganas.

 

Y les enseñaba. Jesús dedicaba su tiempo a enseñar, era algo que Jesús hacía habitualmente (Lc 4:15), y lo hacía en las sinagogas, como lo hizo en Nazaret (Lc 4:16), las sinagogas eran las asambleas donde los judíos se reunían, especialmente los sábados, conocidos como los días de reposo, según algunos historiadores, en las reuniones sabatinas en la sinagoga, se acostumbraba a que todos recitaran la “Shema”, que es una oración que se encuentra en Dt 6:4-9, y se procedía a leer una porción de la ley de Moisés y otra porción de los profetas, después de esto se hacía una reflexión o comentario sobre esos pasajes, especialmente sobre los de los profetas, y se terminaba con la oración sacerdotal que se encuentra en Nm 6:24-26.

 

En los días de reposo. Días de reposo está en plural, a diferencia de la sinagoga de Nazaret donde Jesús enseño en una ocasión y un año después en otra, en Capernaúm enseñaba con regularidad los días de reposo, ya que fue allí donde vivía y llevaba a cabo su ministerio

 

32 Y se admiraban (asombraban) de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.

La gente que escuchaba a Jesús enseñar, quedaban asombrados, maravillados, sorprendidos, con la autoridad con la que enseñaba, nadie lo podía rebatir, en el otro evangelio se lee Marcos 1:22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas, los escribas que eran los maestros regulares en las sinagogas, enseñaban citando las interpretaciones que otros rabinos (maestros) habían hecho sobre dichos pasajes, por eso se admiraban de Jesús que enseñaba con autoridad sobre cada tema, no solo con la interpretación correcta, sino con la aplicación del texto bíblico.

 

Un ejemplo de esto, lo encontramos en Mateo 5:21-22 21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo (tonto), quedará expuesto al infierno de fuego, los maestros regulares enseñaban el mandamiento de la ley de no matar y ya, pero Jesús explico el espíritu detrás del mandamiento, que incluso sin matar a alguien, el corazón de las personas puede pecar con el odio al prójimo.

 

33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo (espíritu maligno), el cual exclamó a gran voz (gritó con gran fuerza),

No se nos dice en qué momento se manifestó este endemoniado, si cuando Jesús entró en la sinagoga o cuando estaba enseñando, ni si el endemoniado era un asistente regular a la sinagoga o estaba allí por primera vez, pero el hecho a resaltar de Lucas es que allí había una persona que tenía un espíritu inmundo, el cual tomo control de sus cuerdas vocales por medio de la persona y gritó en forma de chillido.

 

34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes (por qué te metes) con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.

Diciendo: Déjanos. “Déjanos” no está en el texto original, sino la expresión “¡Ahhhh!”, como aparece en Marcos 1:24, pero los traductores la han de haber puesto para expresar la idea de dolor, enfado y malestar que tenía el demonio al encontrase con la presencia de Jesús.

 

¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? Este reclamo en forma de pregunta hace notar que los propósitos de Jesús y el de los demonios están opuestos, que la luz y las tinieblas no conviven, que no tenían nada en común, el demonio habla de “nosotros” generalizando a todos los espíritus inmundos como él, y llama a Jesús por su nombre y su lugar de crianza, dejándonos ver que conocía bien la humanidad de Jesús.

 

¿Has venido para destruirnos? La doctrina que muestra el demonio es que ellos saben que Jesús los destruirá, la venida de Jesús al mundo tenía también el propósito de deshacer las obras del diablo como dice 1 Juan 3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo, pero la destrucción legal sobre ellos sería en la cruz, como dice Hebreos 2:14-15 14Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

 

Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. El demonio no solo conocía el propósito de Jesús en contra de ellos, sino que declara que conoce la divinidad de Jesús y lo identifica con claridad dándole el título de “el Santo de Dios”, así había sido anunciado a María en Lucas 1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios, ese título no fue usado con ningún personaje del antiguo testamento, Elías era “varón de Dios”, Abraham era “amigo de Dios”, porque el título de “el santo de Dios” implica un vínculo único con Dios, el Dios Santo y el Santo de Dios, poseen el mismo tributo de santidad que solo Dios tiene.

 

Hay un contraste evidente entre el inmundo espíritu, sucio, impuro, demoniaco y el Santo de Dios. Todos los que estaban en la sinagoga escucharon el testimonio de quien era Jesús y de lo que había venido a hacer con los demonios.

 

35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.

Y Jesús le reprendió. La palabra reprender viene de la palabra en griego Strong 2008 <epitimáo> que significa, censurar, amonestar, prohibir.

 

Diciendo: Cállate. Jesús primero le da la orden de guardar silencio, y el demonio le obedeció, lo que mostró la autoridad que tenía sobre los demonios, el verbo en griego para callarlo, tiene la idea de ponerle un bozal. Quizá también lo hizo callar, aunque lo que dijo era verdad, debido a que no quería que diera testimonio de Él, ese testimonio estaba reservado para el Padre y el Espíritu Santo, como sucedió después del bautismo de Jesús, más adelante enviará a sus discípulos a que den testimonio de él, y finalmente ese testimonio lo dará su iglesia.

 

Y sal de él. La segunda orden fue muy precisa al espíritu inmundo, que saliera de aquella persona en ese mismo momento.

 

Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno. El demonio no pudo resistirse al mandato divino, tiró al hombre en medio de la sinagoga, el relato de Marcos dice en Marcos 1:26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él, esas convulsiones tirado en el piso, podía ser la forma de tratar de causarle daño a la persona que le había servido de morada antes de salir de él, pero Lucas, como médico relata que el demonio salió sin hacerle ningún daño.

 

36 Y estaban todos maravillados (asombrados, asustados, atónitos), y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos (malignos), y salen?

Todos estaban maravillados del milagro de liberación que habían presenciado, pero, sobre todo, por la autoridad mostrada por Jesús al hacerlo, no realizó ningún rito de liberación, no uso el nombre del Padre para hacerlo, simplemente ordenó y el demonio obedeció, lo que produjo que entre los asistentes se platicara de lo sucedido.

 

37 Y su fama se difundía (extendía) por todos los lugares de los contornos (de la región).

Ese evento hizo que la fama de Jesús se esparciera por toda esa región del Norte de Israel, fama que Jesús no estaba buscando, y que más bien, le estorbará más adelante en su ministerio principal de enseñar la Palabra de Dios.

 

Vs. 38-44 Anunciar

38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre (una fiebre muy alta); y le rogaron por ella.

Marcos nos relata que saliendo de la sinagoga, Jesús fue el que se levantó y salió de la sinagoga a casa de Simón (a quien Jesús le cambiará el nombre por Pedro <Lc 6:14>), acompañado por 4 (cuatro) de sus discípulos como dice Marcos 1:29  Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan, mientras mucha gente se maravilló con lo sucedido en la sinagoga, simplemente se regresaron a sus casas, pero Pedro hizo algo más, llevó a Jesús a su casa donde estaba su suegra, lo que significa que Pedro estaba casado, no se nos dice nada de los otros discípulos, que al parecer, eran unos jovencitos, por lo que se cree que ningún otro tenía esposa todavía. La suegra de Pedro se encontraba enferma, con una fiebre muy alta, es muy probable que la suegra se encontraba en la casa de Pedro, debido a esa enfermedad, ya que no era común que los padres vivieran con los matrimonios jóvenes, y le rogaron a Jesús por ella, no se nos dice quien, pero es evidente que conocían del poder sanador de Jesús.

 

39 E inclinándose hacia ella, reprendió (ordenó) a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía (atendía).

E inclinándose hacia ella. No solo se acercó Jesús, inclinándose a ella, sino que Marcos dice que, en un acto amoroso, Jesús le tomo de la mano y le ayudó a levantarse (Mr 1:31), Jesús podía sanarse sin tocarle, pero muestra mucho amor y misericordia con ella, ya que se acerca, la toma de la mano y la ayudo a levantarse.

 

Reprendió a la fiebre. Lucas usa la misma palabra en griego Strong 2008 <epitimáo> que significa, censurar, amonestar, prohibir que utilizó cuando Jesús reprendió al espíritu inmundo que estaba en la sinagoga (Lc 4:35), debido a eso, algunos estudiosos de la Biblia creen que quizá era algún espíritu maligno el que estaba causando esa enfermedad, pero Jesús bien pudiera también reprender a la enfermedad misma y sanarle.

 

Y la fiebre la dejó. La sanidad fue completa e inmediata, el poder sobre natural de Jesús se hizo evidente, con una sola orden, la fiebre la dejó.

 

Y levantándose ella al instante, les servía. Regularmente cuando una persona se recupera de alguna enfermedad, pasa un tiempo de debilidad mientras recupera sus fuerzas, pero aquí vemos otro milagro de Jesús, no solo la sanidad completa, sino la recuperación inmediata de sus fuerzas, que usó para servirles, mostrando su agradecimiento, quizá haciendo o acercándoles algo de comer.

 

Aplicación Práctica: Los que hemos sido sanados de la mortal enfermedad del Pecado, mostramos nuestro agradecimiento sirviendo a nuestro Señor. No todos los que le sirven han sido sanados, pero en todos los sanados, se produce un deseo de servirle.

 

40 Al ponerse el sol (al anochecer), todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él. Como era día de reposo, sábado, las personas judías esperaron a que terminara el día descanso, que terminaba a las 6:00 pm, y fue hasta entonces donde comenzaron a llevarle a Jesús a todos los enfermos, como algunos requerían ayuda para trasladarse, los familiares o amigos los cargaban, y como no les era permitido cargar en día de reposo, pues esperaron a que el sábado terminará para poder hacerlo, entre los que le trajeron, venían unos endemoniados como dice Marcos 1:32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados.

 

No nos dice a donde los “traían”, pero por el contexto parece ser que los traían a casa de Pedro donde Jesús estaba como parece indicar Marcos 1:33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta.

 

Y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Jesús podía haberles sanado en forma masiva, pero no lo hizo así, cada uno fue atendido por el Señor en forma individual y muy amorosa, ya que ponía las manos sobre cada uno de ellos para sanarles, el contacto físico de Dios hecho hombre sobre los necesitados es otra muestra de su gracia para la humanidad, les tocaba sin importar que enfermedad tenían, si estaban endemoniados y si estaban leprosos (Mr 1:41).

 

Dice Marcos1:34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían. En su gran amor y misericordia, Jesús se tomó el tiempo para sanar a muchos, pero no a todos, y no era porque Jesús no pudiera hacerlo, más bien nos lleva a recordar que Dios en ocasiones permite enfermedades con un propósito en las personas y si ese propósito no se había cumplido en ellos, no era el tiempo de que recibieran su sanidad, un ejemplo es Lázaro, el amigo de Jesús del cual Él dijo: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios” (Jn 11:4) o cuando dijo del ciego de nacimiento “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Jn 9:3).

 

 

41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo (Mesías).

El poder de satanás que estaba causando estragos en las vidas de las personas, estaba limitado a las órdenes de Jesús, quien los reprendía, ya que había sido enviado poner en libertad a los oprimidos (Lc 4:18f); y no les dejaba tampoco que los demonios testificaran por medio de las personas que poseían que Él era el Hijo de Dios, aunque sabían bien que Él era el Cristo, el enviado de Dios.

 

42 Cuando ya era de día (al amanecer), salió y se fue a un lugar desierto (solitario); y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos.

Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto. Es muy probable que la sanidad de los enfermos terminará hasta muy altas horas de la noche, quizá Jesús paso estuvo allí, en la casa de Pedro, Lucas ahora traslada el relato al amanecer, mientras todos dormían, Él se fue a un lugar solitario, donde hubiera poca o nada presencia de personas, en algún lugar de los alrededores de Capernaúm, quizá algún huerto, y aunque Lucas no dice para que se apartó, Marcos si lo hace en Marcos 1:35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba, era para pasar tiempo en oración con el Padre.

 

Y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos. Marcos nos da un relato más detallado en Marcos1:36-37 36Y le buscó Simón, y los que con él estaban; 37y hallándole, le dijeron: Todos te buscan, es probable que la gente que buscaba la sanidad de los suyos, llegara de nuevo por la mañana a casa de Pedro, y este al no verle salió a buscarle para decirle que lo estaban buscando, quizá hasta interrumpiendo su oración, ya que aquellos no querían que se fuera de Capernaúm, donde estaba haciendo tantos milagros.

 

43 Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

A Jesús no le interesaba ser popular, sino cumplir su misión, que principalmente era la de anunciar en otras ciudades, fueran grandes o pequeñas, el reino de Dios, las buenas nuevas de salvación, que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados (2 Cor 5:19).

 

44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

Las sanidades, la liberación de demonios, tenían el propósito de confirmar el mensaje de salvación y eso es lo que hizo en las ciudades, tomando ventaja de las sinagogas de la región de Galilea, donde ya regularmente se reunían a estudiar la Palabra de Dios para cumplir lo que más adelante Pablo dijera en Romanos 10:14b ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

 

Aplicación Práctica: Poner especial atención en el énfasis fundamental del ministerio de Jesús.

 

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