lunes, 10 de julio de 2023

Lucas 9:57-62 Sígueme

 

Sígueme

Lucas 9:57-62

 
 


Objetivo: Considerar el llamado a la luz de: las expectativas correctas, el tiempo correcto y la prioridad correcta.

 

Versículo a memorizar:

Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62

 

Introducción:

Jesús ha comenzado decididamente su camino a la cruz en Jerusalén (Lc. 9:51), la que sucederá en la pascua hebrea, se encuentra a unas semanas de ser rechazado por los líderes religiosos, de ser entregado en manos de hombres, de morir, de resucitar al tercer día, pero, sobre todo, de ser recibido arriba en gloria (Lc. 9:22, 44, 51), en camino de Galilea (al norte de Israel) hacia Jerusalén (sur de Israel) pasó junto con sus discípulos y varios peregrinos por Samaria, y mandando a que le hicieran preparativos casi con seguridad para todos pudieran allí pasar la noche, los rechazaron porque su aspecto era como de ir a Jerusalén a celebrar la pascua, lo que aprovechó Jesús para darle una lección a sus discípulos, sobre todo a Juan y Jacobo que se sintieron tan ofendidos que no recibieran a Jesús en esa aldea de Samaria, que querían enviar fuego del cielo para que los consumiera, Jesús los reprendió y les recordó de que espíritu son, del Espíritu de Cristo, que durante todo su ministerio mostró gracia, amor y compasión por las personas, y no un espíritu de venganza y destrucción como el que ellos estaban mostrando en ese momento con su propuesta.

 

En camino de Samaria a Jerusalén, Lucas relata el diálogo de 3 (tres) hombres con Jesús, que quieren o son llamados a ser sus discípulos, recordemos que la palabra “Discípulo” viene del griego Strong G3100 <madseteúo> que significa convertirse en alumno, en aprendiz.

 

Desarrollo:

Vs. 57-58. Las expectativas correctas

57 Yendo ellos (cuando iban), uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.

Yendo ellos. Jesús y sus discípulos (casi con seguridad muchos más de 12) habían salido de Galilea, habían pasado por Samaría y se dirigían a Jerusalén a la fiesta de la pascua, lo que no terminaban ellos de entender es que esa fiesta sería el cumplimiento del plan de salvación de Dios para la humanidad, y Cristo Jesús el cordero de pascua que colgado en una cruz.

 

Uno le dijo en el camino. Mateo registra que esta persona era un escriba (Mt. 8:19), en su mayoría, los escribas pertenecían a la secta de los Fariseos, los escribas eran copistas de las Escrituras hebreas, y quienes enseñaban en las sinagogas los días de reposo, por lo que tenían buen prestigio entre el pueblo, pero que eran abiertos opositores de Jesús, lo que hace más interesante este relato.

 

Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Ese escriba quizá era uno de tantos peregrinos que iban a la fiesta anual a Jerusalén, no se nos dice más acerca de él, evidentemente conocía a Jesús, quizá lo había visto hacer milagros, tal vez lo había escuchado enseñar, quizá al ver a las multitudes seguirle se sintió animado, tal vez por el prestigio del ministerio y la admiración que Jesús tenía entre el pueblo, no lo sabremos bien pero , le hace una propuesta al Señor “te seguiré adondequiera de vayas”; en otras palabras, le dijo; “quiero ser tu discípulo”.

 

Esta propuesta revela tres aspectos, primero que era voluntaria, quería seguir a Jesús por determinación propia; segundo, era una decisión incondicional de seguirle, al proponerle ir con Jesús a dondequiera que Él fuera sin saber nada de su agenda; y tercero, una decisión firme, con mucha determinación de llevarla a cabo, no se lo propone como una pregunta, sino con una afirmación decidida.

 

Lo que queda claro por la respuesta de Jesús, es que no había valorado bien el costo de ser su un discípulo.

 

58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas (madrigueras, cuevas), y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza (descansar).

Jesús no lo rechazó, ni aceptó su propuesta, pero sin duda, conocía su corazón, por lo que le va a responder que el ser discípulo no es un camino fácil, y que es algo que ese escriba no había considerado, en un camino donde es necesario negarse a sí mismo y tomar cada día su cruz (Lc. 9:23), no es un camino de fama, reconocimiento y gloria, sino de servicio, de ser el más pequeño (Lc. 9:48) y humilde como un niño, donde no se trata de sentarse a disfrutar, sino de disfrutar sirviendo a otros.

 

Las zorras tienen guaridas. Este animal era popular en esa zona, por lo que el ejemplo de Jesús a todos los oyentes, se les hace conocido, las zorras cavan en la tierra donde hacen sus madrigueras, en ellas se refugian y descansan antes de salir a cazar y buscar alimento. Para las zorras, que son animales territoriales; es decir, que no cambian de lugar de vivienda, esas madrigueras son su posesión donde cómodamente pueden vivir y descansar.

 

Y las aves de los cielos nidos. Ahora dirige la atención del escriba a las aves silvestres, que también tienen por posesión sus nidos, pueden ir de un lugar a otro y volver a hacer nidos, donde podrán descansar y tener cómodamente a sus polluelos, había golondrinas que incluso hacían sus nidos en el santuario de Dios (Sal. 84:3), esos nidos eran lugares donde las aves estaban cómodas y podían vivir y descansar.

 

Mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Jesús termina su respuesta con un notable contraste, mientras los animales tienen posesiones que les dan comodidad, el Hijo el Hombre (usado por Jesús como un título profético del Mesías [Dn. 7:13]), el Creador y Sustentador de todas las cosas creadas “no tiene dónde recostar su cabeza”, no significa que no tuviera donde descansar o dormir, sino que no tiene ninguna posesión o propiedad, desde el punto de vista material y humano, ni siquiera la casa donde se quedaba o la cama donde dormía te pertenecían, por lo que no tenía muchas comodidades.

 

Desde su nacimiento no hubo lugar para Él en el mesón, y nació en el pesebre de un establo, de niño vivió en la casa de sus padres, en su ministerio, que quedaba en la casa de uno de sus discípulos, el lugar de “la última cena” era fue prestado, la cruz fue puesta por los romanos, la tumba cedida por un discípulo secreto, no tenía nada, pero era poseedor de todo, no tenía comodidades en el ámbito terrenal y pero llevaba a la perfección su ministerio, y eso es a lo que hemos sido llamados como dice Pedro en 1 Pedro 2:21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.

 

Es muy probable que el escriba pensaba que seguir a Jesús, le traería beneficios de prestigio, de fama o de posesiones, o simplemente comodidad, y lo que el Señor le pide es que antes de decidir seguirle evalué bien el costo de seguirle, ya que no sería como el esperaba, y entonces iría a una decepción segura como lo expresaría más adelante en Lucas 14:28-30 28Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

 

Jesús, conociendo su corazón le muestra que seguirle no implica comodidades temporales, sino todo lo contrario como dice 2 Timoteo 3:12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución, al llevar a cabo la obra del Señor no tendremos muchas comodidades, más bien oposición, pero también tendremos paz en medio de la aflicción como dijo Jesús en Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

 

Vs. 59-60. El tiempo correcto

59 Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.

Y dijo a otro: Sígueme. Mateo registra que esta persona ya era un discípulo (Mt. 8:21); es decir, uno que le seguía sin ser del grupo de los 12 (doce), por lo que es muy probable que había escuchado muchas de sus enseñanzas, y quizá había presenciado alguno de los milagros. Mientras el primer relato había sido un hombre que se ofreció a seguir a Jesús, en este caso, recibió la invitación de Jesús se seguirle.

 

Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Notemos que su respuesta no es una negativa definitiva a seguirle, sino una negativa temporal de no seguirle de inmediato, argumentando una obligación moral con su padre.

 

A simple vista, parece que el padre de este joven ha muerto y el quiere ir a enterrarlo antes de seguir a Cristo, lo que parecía una acción muy noble y legítima, sin embargo, para poder entender bien la respuesta de esta persona, debemos saber que la costumbre hebrea era que la persona fallecida debía ser enterrada el mismo día de su muerte, como sucedió con Lázaro (Jn 11:17), con Ananías (Hech. 5:6) y Safira (Hech. 5:10), cuando eso sucedía, podían, sin ningún problema, suspender cualquier obra o ministerio para sepultar a sus muertos.

 

Por la respuesta tan contundente de Jesús, y por las tradiciones de los hebreos, no parece que el padre el muchacho había muerto ese día, más bien deberíamos entender que quizá el padre del muchacho estaba anciano o tal vez enfermo, por lo que el discípulo estaba pidiendo tiempo para quedarse con el hasta fallecimiento, del cual desconocía el tiempo.

 

60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia (proclama) el reino de Dios.

Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos. Jesús, obviamente no se refiere a los primeros “muertos” como muertos físicos, sino a los muertos espirituales, a los que no obedecen a Dios ni confían en él, como dice Efesios 2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), pero a los segundos “muertos” si se refiere a los que han muerto físicamente.

 

Y tú ve, y anuncia el reino de Dios. A los que están muertos espirituales, les correspondía hacer ese trabajo de sepultureros, de enterrar a los cadáveres, no debemos olvidar que un cadáver ya no es un ser vivo, ya no es un padre, una madre, ni un familiar, sino los restos de quien como persona era eso, el alma y el espíritu ha pasado a la presencia del Señor para ser juzgado como dice Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,  debido a eso, es que Jesús le dice que el discípulo de Cristo está llamado a seguirle y anunciar el reino de Dios (evangelio) sin limitaciones.

                                                     

No está Jesús contradiciendo el mandamiento de honra a los padres, ese tiene su lugar, en su aparente buena acción de hacer una obra moral con su padre, y de honrarle mientras llegaba su tiempo de fallecer, se estaba autoengañando en pensar que a Jesús lo podía poner para después, sin reconocer que es a Jesús a quien le debemos el más grande afecto y nuestra inmediata obediencia.

 

El joven no estaba proponiendo ocupar su tiempo hacer obras perversas antes de seguir al Señor, sino una genuina obra de amor para su padre, pero Jesús le está enseñando sobre la prioridad de lo eterno sobre lo temporal, sobre lo urgente que debe ser el reino de Dios en nuestras vidas, porque de allí es su ciudadanía como dice Filipenses 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

 

En contraste tenemos el llamado de Leví (Mateo) registrado en Lucas 5:27-28 27Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. 28Y dejándolo todo, se levantó y le siguió, nos es necesario que el Señor sea primero en tiempo como dice Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

 

Vs. 61-62. La prioridad correcta

61 Entonces también dijo otro: Te seguiré (quiero seguirte), Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa (familia).

Entonces también dijo otro. De este tercero no tenemos más información, ya que solo aparece el registro en Lucas, no parece que Jesús lo haya llamado, sino que, como el primero, se ofreció voluntariamente a seguir al Señor, pero le puso una condición de un asunto personal.

 

Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Parece ser algo simple y de corto tiempo, regresar a casa, despedirse y seguir a Jesús, como le pidió Eliseo a Elías cuando lo tomo por su sucesor como profeta, y Eliseo de dijo: “Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré” (1 Re. 19:20), a lo que Elías accedió. Pero por la respuesta de Jesús, vemos que era algo más lo que esta persona estaba pidiendo, quizá era porque la propuesta estaba condicionada con el “pero”.

 

Algunos comentaristas piensan que la frase “despedirme de los que están en mi casa” tiene la implicación de ir a arreglar asuntos pendientes, quizá como negocios o herencia, dejar instrucciones a los de su casa, por lo que su prioridad estaba en esos asuntos terrenales.

 

62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Jesús le contesta con una ilustración, usa de ejemplo a un agricultor que toma el arado y comienza con su labor de campo, en la cual, debe enfocarse completamente en lo que está haciendo para que los surcos salgan derechos, pero si mientras tiene el arado, voltea constantemente para atrás, esos surcos no saldrán rectos y paralelos, y se desperdiciará parte de la siembra y la cosecha.

 

Si alguno mira para atrás, a los placeres y asuntos del pasado, no podrá avanzar en seguir a Jesús correctamente como dice Lucas 14:33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo, porque así, no es apto para el reino, más bien debería de decir como Pablo en Filipenses 3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.

 

El voltear atrás habla de tener aun un anhelo por las cosas que dejas, en lugar de ver lo que Dios tiene para ti por delante, como la esposa de Lot que miró a atrás cuando expresamente Dios les había dicho que no lo hicieran (Gn 19), o como el pueblo de Israel en el desierto que anhelaban, los pepinos y los melones o las cebollas y los ajos que tenían en Egipto cuando eran esclavos (Nm. 11:5)

 

Este hombre tenía un corazón dividido, y por consiguiente sus prioridades mal acomodadas, quizá tenía en anhelo de seguir a Jesús, pero sin soltar lo que tenía, sin ponerlo a Él como prioridad, sin reconocer que es a Jesús quien debe tener la preeminencia (primer lugar) como dice Colosenses 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.

 

Es probable que este hombre quería seguir a Jesús en sus propias fuerzas, si fuera así, ese seguirle sería temporal, como la semilla que cayo entre espinos que creció, pero fue ahogada por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto (Lc. 8:14).

 

Aun si fuera el afecto terrenal que tenía por los suyos, aun ese amor familiar debe de ceder al amor por el Señor y ponerlo en primer lugar como Jesús mismo dijo en Mateo 10:37-38 37El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

 

Aplicación Práctica: Considerar el llamado a la luz de: las expectativas correctas, el tiempo correcto y la prioridad correcta.

 

jueves, 29 de junio de 2023

Lucas 9:51-56 ¿De qué espíritu somos?

 

¿De qué espíritu somos?

Lucas 9:51-56

 
 


Objetivo: Reconocer que, si Cristo vino a salvar las almas de los hombres y no a perderlas, nosotros como la iglesia de Cristo debemos procurar también lo mismo al ministrar y al orar por otros.

 

Versículo a memorizar:

Porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. Lucas 9:56

 

Introducción:

Después de los eventos de Lucas 9, solo se mencionan en este evangelio dos días de reposo en los que el Señor continúa ministrando o enseñando (Lc. 13:10, 14:1), y un tercer día de reposo que viene después de la crucifixión (Lc. 23:54-56), por lo que es probable que los eventos de estos versos se encuentran solo a tres semanas de la crucifixión. El Señor Jesús se encamina a Jerusalén (Lc. 13:22, 17:11, 18:31) y probablemente ya no está quedándose en cada aldea el tiempo que solía para atender a todas las personas en necesidad.

 

Desarrollo:

V. 51. El mensaje completo

51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.

Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. El tiempo se cumplía, no solo de que el Señor fuera a la cruz, y resucitara, sino que de fuera recibido arriba en gloria, ese es el énfasis que hace Lucas en su relato, de la misma forma que la hace Marcos 16:19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios y el mismo énfasis lo vemos en Pablo cuando escribe 1 Timoteo 3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria, regreso a la gloria y al trono que siempre tuvo.

 

Afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Fijó su mirada, se encaminó, se empeñó, se propuso obedecer el plan de Dios manifestado en las Escrituras, aunque eso implicaba rechazo, maltrato y muerte. No había venido a reinar, eso pasará en su momento, había venido a cumplir el plan de Dios para la salvación de la humanidad.

 

Vs. 52-53. El mensaje rechazado

52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.

No se nos dice quienes fueron esos mensajeros que entraron a una aldea de los samaritanos, pero si a que fueron, a hacerle preparativos a Jesús y con los que el iban (que casi con seguridad eran más de 12, y muy probablemente incluía mujeres), casi con seguridad para pasar la noche allí. Generalmente los judíos evitaban ir a Jerusalén por esa ruta, ya que judíos y samaritanos no se llevaban bien entre sí desde la muerte de Salomón, ya que los samaritanos eran hebreos que se habían mezclado con los asirios y por eso los judíos los rechazaban (relato en 2 Reyes 17), pero Jesús prefirió en más de una ocasión esa ruta para llevarles el evangelio e incluso presentarse ante ellos como el Mesías y pasar días con ellos, (Jn 4)

 

53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén.

Esta peregrinación de Galilea a Jerusalén era por la fiesta de la Pascua, y los asistentes pues iban vestidos en forma peculiar para esa fiesta, y como los samaritanos no la celebraban, ya que ellos tenían su propio sistema de adoración en el monte Gerizín y fechas de fiestas nacionales diferentes a las judías y las consideraban como las verdaderas, probablemente ese fue el motivo por lo que se comportaron hostiles y no quisieron recibirlos,

 

V. 54. El mensaje mal interpretado

54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?

Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Ese rechazo provocó reacciones entre los discípulos, Lucas relata lo dicho por los hermanos Jacobo y Juan, apodados como “hijos del trueno”, quizá por su carácter explosivo que tenían, del que se muestra en este relato un poco.

 

Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo … Lucas registró que los discípulos y la multitud fueron amonestados como una “generación incrédula” (Lc. 9:41), y ahora Jacobo y Juan se acercan a Cristo para plantear su pregunta y aparentemente lo hacen con fe, realmente creyendo que podían mandar que descendiera fuego del cielo. Pero esa fe que mostraron era contraria a el anhelo de Dios de establecer Su reino en misericordia.

 

… como hizo Elías, y los consuma? El relato bíblico en 1 Reyes 18, nos dice que Elías hizo caer fuego del cielo, pero sobre el sacrifico, para que todos supieran quien era el verdadero Dios, pero no pidió que cayera el fuego sobre las obre las personas, por lo que la pregunta que le hacen a Jesús que muestra su deseo fue más allá, quizá motivados por que lo habían visto en el monte de la transfiguración junto con Moisés (Lc. 9:30). Estos dos discípulos mostraron un celo por Jesús, pero un celo equivocado, ellos semanas atrás habían visto a Jesús transfigurado, mostrando su gloria, y ahora una aldea de samaria estaba rechazando a Jesús, y para ellos esa era una gran ofensa que merecía una disciplina divina como fuego desde el cielo.

 

Jesús aprovechará la pregunta para enseñarles y enseñarnos que las peticiones al Señor, aunque sea con confianza y con fe, debe llevarnos a buscar y a mostrar la misericordia y la gracia de Dios y nunca el juicio, ya que Cristo es el Juez, no nosotros.

 

Vs. 55-56. El mensaje correcto, ministrado con el espíritu correcto

55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; Entonces volviéndose él, los reprendió. Jesús se volteó para poder tenerlos de frente y los reprendió (regaño) directamente a ellos dos, que no habían estado en la reprensión de la generación incrédula (pues ellos no estaban allí sino en el monte), ahora el Señor los reprende; no por incredulidad, sino por tener otro espíritu que no es el de Cristo, de la misma manera que Jesús “reprendió” al espíritu inmundo (Lc. 9:42).

 

Diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois.  No es un regaño a sus acciones, sino a sus emociones y actitud, a los deseos de su corazón, no estaban mostrando un espíritu de gracia, de amor y comprensión que era el que se mostraba siempre en el ministerio de Jesús, y más bien estaban mostrando un espíritu de venganza y destrucción, más parecido al de Satanás que vino para hurtar, matar y destruir (Jn. 10:10).

 

El fruto del espíritu de Cristo se ve manifestado en amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad (Ga. 5:22), en un espíritu de mansedumbre (Ga. 6:1), de sabiduría (Ef 1:17), de poder y amor (2 Tim. 1:7), un espíritu afable y apacible (1 Pe. 3:4).

 

56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Jesús vuelve a usar para si el titulo mesiánico del “hijo del hombre (Dn. 7:13) y les insiste a sus discípulos que no había venido para destruir y perder a aquellas personas que le habían negado hospedaje, sino para salvarlas, esa era la lección para los discípulos, que lo que debería de mostrar era un espíritu de misericordia, más adelante enviará a discípulos que prediquen el evangelio de salvación en samaria (Hech. 1:8), mostrando así la misericordia que siempre caracterizó su ministerio.

 

Y se fueron a otra aldea. Ya había sido anteriormente rechazado en Nazaret, donde lo quisieron despeñar (Lc 4:29-30) y ahora es rechazado en Samaria, pero Jesús no fue a insistirles que les hospedaran, no discutió con ellos para explicar su plan o sus motivos, simplemente se fue a otra aldea, a buscar otro lugar donde todos pudieran pasar a noche, enfocado en el propósito principal de caminar resueltamente a Jerusalén donde se iba a llevar a cabo la salvación de los hombres.

 

Aplicación Práctica: Reconocer que, si Cristo vino a salvar las almas de los hombres y no a perderlas, nosotros como la iglesia de Cristo debemos procurar también lo mismo al ministrar y al orar por otros.

 

 

 

lunes, 26 de junio de 2023

Lucas 9:46-50 El más pequeño, es el más grande

 

El más pequeño, es el más grande

Lucas 9:46-50

 
 


Objetivo: Comprender nuestra posición de dependencia y de servicio en el reino de los cielos.

 

Versículo a memorizar:

Y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ese es el más grande. Lucas 9:48

 

Introducción:

Después de que los Pedro confesara que Jesús era el “Cristo de Dios”, y Jesús enseñara que esa confesión debe de ir acompañada de negarse a sí mismo, tomar cada día su cruz y seguirle, una semana después, Pedro, Juan y Jacobo verían a Jesús transfigurado; es decir, mostrando su gloria que siempre ha tenido, del que dieron testimonio, Moisés representando la Ley, Elías representando a los profetas, e incluso el Padre en forma audible diciendo “Este es mi Hijo amado; a él oíd”, al día siguiente descendieron los 4 (cuatro) del monte para encontrarse con una multitud que lo esperaba, entre los que estaba gente que al verlo corrió a su encuentro, los 9 (nueve) discípulos que no subieron al monte, unos escribas que discutían con los discípulos y un padre de un muchacho endemoniado que le pidió ayuda a Jesús, quien lo liberó aún cuando había falta de fe en todos los presentes.

 

Desarrollo:

Vs. 46-48. Di no a la competencia (proviene del orgullo)

46 Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor (más importante).

Entonces entraron en discusión. Marcos relata que esa discusión se dio camino en Capernaúm (Mr. 9:33) y que Jesús, ya estando en casa les preguntó “¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?” (Mr. 9:33).

 

Sobre quién de ellos sería el mayor. Mateo registra que le preguntaron ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?, el contraste es escandaloso, Jesús viene de decirles por segunda vez que era necesario que el fuera a la cruz a morir, que es el acto mas grande de humildad que los hombres hayan experimentado como lo relata Filipenses 2:6-9 6el cual (Cristo Jesús), siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, mientras los discípulos venían comentado quien sería el mayor, probablemente los 3 (tres) discípulos que estuvieron con Jesús en el monte de la transfiguración se sentían superiores a los otros 9 (nueve) que además habían fracasado en libertar al muchacho endemoniado, quizá aún entre esos 3, Pedro decía que el era el líder y que a él le había dado las llaves de los cielos (Mt 16:19), y Juan que era el amado, quizá Andrés decía que a el lo habían llamado Jesús antes que a Pedro y que además ya venía de ser discípulo de Juan el bautista, etc

 

Su discusión no era un asunto de santidad, sino de autoridad, de jerarquía; mientras Jesús está pensando en que será rechazado, en humillación, sufrimiento, y muerte, ellos están pensando la gloria humana, en una posición de privilegio que les permita ser servidos. El negarse a sí mismos y tomar su cruz, no estaba siendo su pensamiento en ese momento, sino en el beneficio personal que obtendrían por estar con Jesús.

 

47 Y Jesús, percibiendo (sabiendo) los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí,

Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones. Jesús conocía aún las intenciones de sus corazones, a la pregunta de Jesús de “¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?” (Mr. 9:33), Marcos relata que “ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor” (Mr. 9:34), callaron como niños regañados sabiendo que cometieron algo indebido, y sin atreverse a confesarle al Señor que sus discusiones eran sobre quien ocuparía el lugar de preminencia.

 

Jesús no procedió a regañarles o reprocharles sobre eso, sino que decidió instruirles, los que esperaban grandeza (del griego <mega>) iban a ser instruidos por la lección de un niño pequeño (del griego <micro>), que estaba en la parte más baja de la escala social, que eran considerados no solo inmaduros, sino ignorantes de las cosas de Dios.

 

Tomó a un niño y lo puso junto a sí. Marcos dice que tomo al niño en sus brazos (Mr. 9:36), por lo que podemos asumir que era un niño pequeño, y así todos lo pudieran ver bien, no se nos dice de quien era ese niño, ni más información de él, pero lo usará como referencia visible para darles una lección muy importante que necesitaban en ese momento.

 

48 y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño (insignificante) entre todos vosotros, ese es el más grande (importante).

Y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió. Los niños representan las personas más débiles y vulnerables de la sociedad, son dependientes a sus padres, hay que enseñarles lo que hay que hacer y lo que no. Además de los que biológicamente son niños, esta enseñanza también incluye a los niños espirituales sin importar que edad biológica tengan, Jesús les enseña a los discípulos que en lugar de menospreciarles y de sentirse superiores a ellos, hay que servirles, hay que recibirles, y al hacerlo, reciben a Jesús y al Padre que lo envió.

 

Porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ese es el más grande. Jesús les contestó su pregunta de quién era el más grande en el reino, el más pequeño, en el reino de Dios no se trata de subir jerarquías, se trata de servir a más personas, y ese camino no es hacía arriba, es hacia abajo, es un camino de humillación, no de exaltación.

 

Mateo registra que Jesús les dijo: Mateo 18:3-4 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos, volverse como uno de esos niños, y hacerse como uno de esos niños, no solo pensar, sino actuar como uno de ellos, es volverse dependiente al Padre celestial, lo que es indispensable para entrar en el reino de los cielos, una persona que se cree independiente, que cree que no necesita depender de Dios, no entrará en el reino, pero el que sabe que no tienen nada que aportar para su salvación, y que depende completamente de la obra redentora de Dios que Cristo Jesús, es la que entrará en el reino, por eso les sigue diciendo en Mateo 18:4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos, a su pregunta de quién sería el mayor en el reino, la respuesta fue que el que se humille como un niño que no solo es dependiente, sino se sabe inmaduro e ignorante de todas las cosas del reino.

 

Por otro lado, Marcos registra que la respuesta de Jesús fue: Marcos 9:35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos, a su pregunta de quién sería el mayor en el reino, la respuesta fue que no es el que va adelante dirigiendo, sino el que va atrás asegurándose que nadie se quede, el que sirve a todos, como Jesús mismo dijo de Él en Marcos 10:45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos, Jesús dijo que aprendiéramos de Él que era “manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29), ese concepto de humildad lo vemos en toda la Biblia por ejemplo:

 

Jesús:

Juan 13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

Pablo:

Filipenses 2:3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.

Pedro:

1 Pedro 5:6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.

Santiago:

Santiago 4:10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Salomón:

Proverbios 11:2 Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría.

David:

Salmo 8:3-4 3Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, 4Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,Y el hijo del hombre, para que lo visites?

 

El concepto bíblico de la humildad se refiere a tener un buen entendimiento sobre quién es Dios y quiénes somos nosotros. Esto nos lleva a reconocer la obra de Dios en nuestras vidas y el hecho de que él tiene un propósito para nosotros. La humildad en el cristiano debe impulsarle siempre a vivir en obediencia a Dios y a servir a los demás.

 

Sin duda es contrario a lo que el mundo dice, el sistema de valores de este mundo te empuja para que busques fama, riqueza y siervos, pero aquel que quiere ser grande en el reino, va a renunciar a la “grandeza” que el mundo ofrece para convertirse en un siervo de pequeños.

 

En ese entendimiento es que Pablo se presentaba en la mayoría de sus cartas como siervo (dóulos) de Cristo y no como al gran apóstol de los gentiles, porque entendió que el que quiera ser el mayor, será el siervo de todos.

 

Vs. 49-50. Di no a la exclusión

49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera (expulsaba) demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.

 

Entonces respondiendo Juan. Juan, quizá tocado por las palabras de Jesús, le da un reporte de algo que había sucedido, no sabemos bien si un poco arrepentido de lo que hizo o tratando de quedar bien con Jesús.

 

Dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre. No se nos dice mucho mas de esa persona, parece muy claro que creía en Jesús, y que usaba su nombre para deshacer las obras del enemigo, quizá Juan y los discípulos tuvieron celos de que 9 (nueve) de ellos no habían podido con el muchacho endemoniado en la parte baja del monte y esta persona si estaba pudiendo.

 

Porque no sigue con nosotros. El problema de Juan y los otros discípulos, no era que ese hombre no siguiese a Jesús, sino que no le seguía con ellos. Juan muestra un celo por el Señor, pero es un celo equivocado, quizá estaban orgullosos de haber hecho eso, pero con la prohibición, no estaban siendo humildes, ni sirviendo a ese hombre, por el contrario, estaban siendo exclusivistas religiosos como los escribas y fariseos que consideraban percadores e indignos a todos los que no pensaban y se comportaban como ellos.

 

50 Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es (está) contra nosotros, por nosotros es (está a nuestro favor).

 

Jesús le dijo: No se lo prohibáis. La respuesta de Jesús es clara, que no deberían de prohibírselo, un suceso parecido aconteció con Moisés cuando Dios le iba a dar de su espíritu a 70 varones para que le ayudaran a gobernar a Moisés y sucedió lo registrado en Números 11:26-29 26 Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban estos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento. 27 Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento. 28 Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos. 29 Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.

 

Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Jesús les enseña que es necesario tener un espíritu de tolerancia con quienes no están en oposición contra Él, y contra la Iglesia, ya que en el “nosotros” incluyó a los discípulos, aunque no se comporten como ellos lo hacen, ese hombre echaba fuera demonios en abierta oposición a satanás, y como solo hay dos reinos, el reino de los cielos de luz y libertad y el de las tinieblas y esclavitud, por lo que ese hombre al estar en contra de uno de esos reinos, estaba a favor del otro.

 

Marcos registra la respuesta de Jesús más a detallen en Marcos 9:39-40 39Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. 40Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

 

Ese mismo principio fue el que Pablo describió en Filipenses 1:15-18 15Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. 16Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; 17pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. 18¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.

 

Aplicación Práctica: Comprender nuestra posición de dependencia y de servicio en el reino de los cielos.

 

 

 

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